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Acerca de Pedro Jesús Jiménez Martín

Pedro Jesús Jiménez Martín Universidad Politécnica de Madrid Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) Departamento de Ciencias Sociales de la Actividad Física, del Deporte y del Ocio

Paul Pelliot (1878–1945)

Su inquietud por prestar servicios en el extranjero para Francia le llevó a estudiar chino en L`École des Langues Orientales Vivantes. Allí Edouard Chavannes y Sylvain Lévi pronto le recondujeron a fines académicos. En el año 1900 fue a L`École Française d’Extrême-Orient en la Indochina Francesa (Hanoi), y ese mismo, año fue enviado a Beijing a comprar libros para la escuela. Esto supuso quedar atrapado en medio de la Revolución Boxer donde por su valiente actuación recibió la Cruz de la Legión. Se convirtió en profesor de chino dentro la escuela y por mucho tiempo compartió la docencia con la adquisición de libros en China.

A su regreso a Francia, en el año 1904, fue elegido para dirigir una misión arqueológica en el Turkestán chino que duró de 1906 a 1910. A bordo del tren de Samarkanda, conoció e incorporó  a la expedición a Gustaf Mannerheim, un coronel de la armada imperial rusa que iba en misión secreta para el zar Nicolás II ante la posibilidad de invadir la china Occidental.

En el viaje, tomo contacto con el Duque Lan cuyo hermano fue el líder de la Revolución Boxer, y fue este, el que le informó de la existencia de las cuevas de Moago en Dunhuang. Pelliot llegó tres meses más tarde que Aurel Stein, pero aún así pudo comprar 6000 textos antiguos. Al volver a Paris fue acusado por el personal de la L`École des Langues Orientales Vivantes de gastar dinero público y volver con manuscritos falsos. Pero cuando en el año 1912, Stein publicó en su libro que no pudo coger todos los manuscritos que había visto en Dunhuang, la crítica a Pelliot cesó.

Sus expediciones continuaron por Mongolia, Turquía, Persia, Tíbet, haciéndose conocedor de hasta 13 lenguas orientales, y en el año 1911 entró como profesor de lenguas de Asia Central en el Collège de France. Tras la Primera Guerra Mundial fue un miembro activo de la Société Asiatique y con la ocupación alemana de Paris continuó sus investigaciones sin poder hacer mucho en la Resistencia debido a su edad. Sin embargo, es conocido su rechazo a dar la mano la ministro Vichy. Tras la liberación, fue a Estados Unidos y murió poco después de volver a Paris.

En las aportaciones más destacadas de este autor aparecen la adquisición de del sutra budista de la causa y el efecto, cuya publicación supuso el punto de partida del interés para muchos historiadores por los estudios iraníes en su influencia sobre el Asia Central; una monografía de Fou-nan, un antiguo reino que existió en el delta de Mekong (Vietnam) desde el siglo I al VI d.C.

Obras destacadas

(1902) Les influences iraniennes en Asie Centrale et en Extrême-Orient.

(1920) Le sûtra des causes et des effets du bien et du mal.

(1923) Artistes des Six Dynasties et des T’ang.

(1925) Quelques textes chinois concernant l’Indochine hindouisśe.

About Pedro Jesús Jiménez Martín

Profesor Titular de Universidad. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid. Director del Proyecto de Investigación Cultura Física Oriental.

Marcel Granet (1884-1940)

Sociólogo, etnólogo y sinólogo, fue pionero en aplicar los métodos sociológicos al estudio de China apoyándose en los trabajos de su profesor Émile Durkheim. Las personas que contribuyeron a su acercamiento al mundo chino fueron André d’Hormon, y sobre todo, su maestro Édouard Chavannes, alguien que supo canalizar su interés por el feudalismo hacia la sinología.

Granet fue testigo, durante su estancia en China entre los años 1911-1913, de la revolución china que derrocó a la dinastía Qing e instauró la República de China. En 1913 fue nombrado profesor de l´École Pratique des Hautes Études y en 1920 se convirtió en profesor en la Sorbonne. En el año 1926 fue nombrado primer director del Institut de Hautes Études Chinoises de la Sorbonne, y contratado como profesor en la École des Langues Orientales de París. Después de la Primera Guerra Mundial recibió la Croix de Guerre por sus servicios.

Granet aportó un profundo estudio sobre la vida social en China, centrando su foco de interés en la transición del periodo feudal a la China imperial. Utilizando textos antiguos, leyendas, danzas e incluso evidencias arqueológicas trató de reconstruir las costumbres y cultura de la sociedad pre-imperial en la que considero ver un importante elemento para entender la China Imperial.

Granet rechazó cualquier interpretación del pensamiento chino como algo místico o pre-lógico. A él se deben las primeras reflexiones académicas sobre las diferencias entre el pensamiento chino y el europeo moderno. Y aunque su obra muestra cierta controversia, estimuló el interés de muchos científicos sociales no sinólogos hacia el lejano Oriente, y en particular hacia la sociedad china.

Obras destacadas

(1912-1933) Études sociologiques sur la Chine. []

(1919) Fêtes et chansons anciennes de la Chine.

(1922) La religion des Chinois.

(1926) Danses et légendes de la Chine ancienne.

(1929) La civilisation chinoise. La vie publique et la vie privée.

(1934) La pensée chinoise.

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Henry Maspero (1883-1945)

Hijo del famoso egiptólogo Gastón Maspero, se graduó en chino en el año 1907 en l’École de Langues Orientales Vivantes, donde tuvo como profesores a dos notables sinólogos Emmanuel E. Chavannes y Silvain Lévi.

Tras una significativa estancia en la École Français d’Extreme-Orient en Indochina (donde fue profesor), conoció a Paul Pelliot, y centró sus primeras investigaciones en el análisis histórico de los primeros siglos del budismo en China y la lingüística china, estudiando dialectos como el mu’o’ng y tai. Su valor como sinólogo fue tan ampliamente reconocido que, tras el fallecimiento de Chavannes, pasó a ocupar la Cátedra de langues et littératures chinoises et tartares-mandchoues en el College de France.

Con la ocupación alemana de París, aunque prosiguió sus investigaciones y llegó a  enseñar en el Collège de France, ejerció de lector en l’École Nationale de la France d’Outre-Mar, sucedió a Marcel Granet en la cátedra de Civilización China y dirigió el departamento de Religiones de China en el École Pratique des Hautes Études. En 1944 fue deportado a un campo de concentración bajo sospecha de actividades terroristas para no volver jamás.

Las aportaciones fundamentales de Maspero al estudio del Taoísmo fueron sus investigaciones académicas sobre la naturaleza científica de esta doctrina; su evolución histórica (analizó toda la literatura taoísta conocida desde el siglo I d.C a la dinastía Tang); y sus interacciones con el budismo como nuevo método para alcanzar la inmortalidad, como fuente de nuevo vocabulario para taoísmo, pero también, como causa que llevó la confusión doctrinal. Para Maspero el Taoísmo era una de las más maravillosas religiones en el mundo.

Obras destacadas

(1910) Communautés et moines bouddhistes chinois aus IIème et IIIème siècles.

(1922) Le saint et la vie mystique chez Lao-tseu et Tchouang-tseu.

(1927) La Chine Antique.

(1934) Les origines de la communauté bouddhiste de Lo-yang.

(1937) Les deux taoistes: comment on communique avec eux.

(1937) Les proceds de nourrir le principe vital dans la religion taoiste ancienne.

(1950) Mélanges posthumes sur les religions et l’histoire de la Chine.

(1965) La Chine Antique.

(1971) Le taoïsme et les religions chinoises.

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Emmanuel Édouard Chavannes (1865-1918)

Fue uno de los primeros occidentales en profundizar de forma académica en el estudio de la cultura china, si bien, también contribuyó de forma notable al estudio de la historia y religión iraní, en las poblaciones que ocuparon el Turkestán chino en los 400 años anteriores a la invasión musulmana.

Su interés por China surgió tras su formación en L´Ecole Normale Supérieure de Paris y su participación en una misión científica enviada a Beijing entre los años 1889 y 1893. Allí empezó a investigar dos áreas que ocuparían el centro de su atención para el resto de su vida: la traducción de textos antiguos y las investigaciones arqueológicas. Más tarde, en 1907, volvería a visitar China para estudiar monumentos e inscripciones antiguas.

En su currículum destaca haber sido profesor de lengua y literatura china desde el año 1983 en el Collége de France; miembro del Institut de France desde 1903; miembro de la Académie des Inscriptions et Belles-Lettres desde el año 1903, de la que luego se convirtió en director desde 1915 hasta su muerte; Secretario y Vicepresidente de la Société Asiatique. También fue miembro de la Academia de las Ciencias de St. Petersburgo y miembro honorífico de la Société Franco-Japonaise de Paris, la Société Finno-Ougrienne, la Royal Asiatic Society de Inglaterra e Irlanda y la American Oriental Society.

Dentro de sus contribuciones más importantes destacan la primera traducción del Shiji, las memorias históricas redactadas por Sima Qian; el descubrimiento en 1899, en Hunan, de miles de fragmentos de huesos oraculares inscritos con caracteres ancestrales chinos; la traducción de memorias de sesenta peregrinos budistas chinos que viajaron a la India en la segunda mitad del siglo VII en busca de textos en sánscrito en dónde se incluyen importantes datos geográficos y culturales de zonas de Asia Central; la traducción de las vidas de Gunavarman, Jinagupta y Seng-Hui; el análisis sobre el culto en la montaña TaiShan en la antigua China; el análisis de textos históricos de la dinastía Tang y la religión china; así como diferentes obras sobre escultura en piedra de la dinastía Han y mapas de China.

Obras destacadas

(1865-1918) Le T’ai Chan. Essai de monographie d’un culte chinois.

(1893)  Sculpture sur pierre en Chine au temps des deux dynasties Han.

(1894)  Mémoire composé à l’époque de la grande dynastie T’ang sur les religieux éminents qui allèrent chercher la loi dans les pays d’Occident par I-­Tsing.

(1895-1905) Les Mémoires histo­riques de Se-ma Ts’ien.

(1902-1911) Cinq cent contes et apologues extraits du Tripitaka chinois.

(1911) La Divination par L’écaille de tortue dans la haute antiquité chinoise.

Referencias Bibliográficas

Laufer, B. (1918). Édouard Chavannes. Journal of the American Oriental Society, 38:202-205.

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Corporalidad y Psicoterapias

Actualmente existen multitud de técnicas de intervención psicoterapéuticas que ponen el acento en la corporalidad y en la meditación como base para el cambio psicológico. 

Técnicas que trabajan desde el cambio en la estructura corporal (muscular, articular, energética, hormonal); o que utilizan el cuerpo como medio para la toma de conciencia y la resolución de conflictos psíquicos, sin pretender el modificar la estructura corporal.

Para orientarse frente a la gran variedad de prácticas terapéuticas corporales que se pueden identificar hoy en día, Ana Gimeno-Bayón (2013) propone diferenciar entre “psicoterapia corporal”, “método psico-corporal” o “intervención corporal”.

Las condiciones para que una técnica corporal pueda ser clasificada como “Psicoterapia Corporal” son:

1.- Tener como objetivo final el cambio psíquico (cognitivo, emocional, relacional, existencial, etc.), respecto al cual, el cambio físico, si lo hay, es un medio.

2.- Su método de cambio debe estar basado, bien en la modificación de algún aspecto de la dimensión corporal que se supone directamente relacionado con el cambio psíquico; o bien, en la utilización de intervenciones en las que el cuerpo tiene un papel relevante con el fin de proporcionar experiencias de contenido psicológico.

3.- El cambio físico o la implantación corporal durante el proceso van unidos a una toma de conciencia del proceso psíquico inscrito en ellos.

Una técnica corporal se identificará como “Método Psico-corporal” cuando ha desarrollado una serie de estrategias sistematizadas y coherentes que pueden contribuir al cambio psicoterapéutico, pero carece de una base teórica sólida. Técnicas que se han especializado en el tratamiento de una determinada patología principalmente.

Por último, se hablará de “Intervenciones Psico-corporales” para referirse a todas aquellas técnicas que añaden ejercicios corporales a su trabajo como complemento.

BASES ORIENTALES EN LA PSICOTERAPIA CORPORAL

La influencia de las teorías terapéuticas orientales en el desarrollo de las psicoterapias corporales occidentales se debe rastrear en Estados Unidos, en los primeros seminarios realizados por Eric Fromm y que se recogieron en la obra “Budismo Zen y Psicoanálisis” a finales de los años 50.

Una de las instituciones que tuvo un rol especial en todo este proceso fue el Instituto Esalen ubicado en Big Sur (California) al convertirse en los años 70 en un punto de encuentro entre maestros orientales de diferentes tradiciones espirituales, premios nóveles y eminentes figuras del ámbito de la psicología humanista.

A partir de este momento se puede afirmar que muchos métodos y conceptos de las tradiciones religiosas del hinduismo, el budismo y el taoísmo, concebidos en su esencia para el desarrollo espiritual, se empezaron a introducir en diferentes métodos psicoterapéuticos con el fin de potenciar el cambio psicológico inicialmente y, en los últimos tiempos, la transformación espiritual.

Sin embargo, hay algo importante que matizar. Que estas prácticas de las tradiciones orientales se importasen a Occidente, no quiere decir que haya que considerarlas en su origen como psicoterapias corporales. Las técnicas del hinduismo, el budismo y el taoísmo surgieron con fines espirituales y de trascendencia, si bien es verdad, que tangencialmente, trataron el aspecto psicológico de la persona y su corporalidad.

EVOLUCIÓN DE LAS PSICOTERAPIAS CORPORALES EN OCCIDENTE

Según Gimeno-Bayón (2013) la evolución de las psicoterapias corporales se puede investigar según cinco etapas, si bien añadimos una más para referirnos al momento actual:

1.- Etapa del Cuerpo Funcional (1920-1940). Esta etapa constituye el motor de arranque para las Psicoterapias Corporales modernas y se va a impulsar desde dos ámbitos: el contexto psicoanalítico, bajo las figuras de Sandor Ferenczi y Wilhem Reich, y el contexto psicosocial, con Jacob Levy Moreno.

– Sandor Ferenczi (1873-1933) incorporó la “dramatización” en su consulta animando a sus pacientes a expresarse con su cuerpo cuando se quedaban bloqueados verbal o emocionalmente. Desde su punto de vista, la dramatización del “recuerdo traumático” podía liberar toda la carga emocional retenida y actuar terapéuticamente. También utilizó el contacto de la mano con el paciente para facilitar el proceso terapéutico.

Este personaje fue fuente de inspiración para el desarrollo posterior de nuevos métodos como la Psicoterapia Centrada en el Cuerpo de Yvonne Maureer; el Psicoanálisis Dinámico de Jean Sarkissoff; el Somatanalyse de Richard Meyer; o  la Psicoterapia Analítica con Medicación Corporal de Sander Kirsch.

– Wilhem Reich (1897-1957) identificó las “corazas musculares”, grandes bloques de músculos rígidos que caracterizan la tonicidad de la persona, como corazas protectoras. Desde su interpretación, la toma de conciencia no es suficiente hay que realizar la transformación terapéutica, también hay que realizar un trabajo corporal que libere de las corazas. Reich también se interesó por lo que denominó la energía biológica universal (orgón) y concedió una importancia especial a la recuperación de la función del orgasmo.

Wilhem Reich fue fuente de inspiración para Alexander Lowen, creador de la Bioenergética; Gerda Boyesen, creadora de la Vegetoterapia; David Boadella creador de la Biosíntesis; John C. Pierrakos, creador del Core-Energética; Luciano Rispoli, creador de la Psicoterapia Funcional Corporal; o Charles R. Kelly creador de la terapia Radix.

– Jacob Moreno (1892-1974), fue el creador de: las terapias de grupo bajo la filosofía de que el proceso terapéutico se produce en el encuentro genuino entre personas; la sociometría como instrumento para la medición de las interacciones sociales; y el Psicodrama en el que se promulgaba el poder terapéutico de la teatralización (rol playing, inversión de roles, resonancia grupal, etc.). Moreno mostró la importancia del cuerpo en interacción como medio para implicar emocionalmente a la persona.

Su modelo fue fuente de inspiración para Kurt Lewin, creador del Training Group y Fritz Perls, creador de la Terapia Gestalt.

Desde el punto de vista de los Métodos Psico-Corporales, en este tiempo se desarrollan diferentes sistemas enfocados principalmente en la mejora de la postura corporal, el tono muscular, la relajación y el movimiento.

Respecto a la postura y el tono muscular son referencia el método de la Eutonía de Gerda Alexander; el Método Alexander de Matthias Alexander; el Método Pilates de Joseph Hubertus Pilates. Respecto del movimiento corporal son referentes el Método Feldenkrais de Moshe Feldenkrais, el Método Mezieres de François Mezieres; la Terapia de Concentración en el Movimiento de Helmut Stolze. Respecto a la relajación son referencia el Entrenamiento Autógeno de Johannes Heinrich Schultz; la Relajación Progresiva de Edmund Jacobson; el Método Ajuriaguerra de Julián de Ajuriaguerra; y también la Relajación Energética de Ernest Eeman.

Esta etapa se vio reforzada por coincidir con un momento de gran interés a nivel mundial en revalorizar el cuerpo desde diferentes ámbitos sociales. Una corriente que se ha sintetizado bajo el nombre de “movimiento corporeista”.

En el ámbito escénico, por ejemplo, surgieron nuevas tendencias como la Euritmia de Rudolf Steiner o la nueva visión de Constantin Stanilslavski en su técnica de la “creación” del personaje, En la danza surgen también nuevas tendencias creativas que llevan a nuevas expresiones corporales a través de Isadora Duncan, Rudolph von Laban o Martha Graham. En el ámbito de la educación física aparecen nuevos movimientos como la Antigimnasia de Therese Bertherat, el Movimiento Funcional de Elsa Gindler, etc.; y en la propia psicología se desarrollaron nuevas escuelas como la Psicología Analítica de Carl G. Jung o la Psicoterapia Individual de Alfred Adler.

2.- Etapa del Cuerpo Emocional (1960-1970). Esta etapa se caracteriza por el desarrollo de métodos que buscan la liberación de las emociones reprimidas a través del grito y la voz como el Grito Primal de Arthur Janov; la Terapia por el Grito de Daniel Casriel o la formación del Roy Hart Theatre de Roy Hart. El grito, despojado de todo contenido verbal para expresar emociones reprimidas, para volver a conectar con los sentimientos.

En esta misma línea también se desarrolla dentro del ámbito de la psicomotricidad la Psicomotricidad Relacional de André Lapierre y Bernard Aucoutourier, un método que busca a través de situaciones motrices liberar la energía mediante el desbloqueo del cuerpo en las zonas reprimidas en la infancia a través de gritos, movimientos y contacto.

Respecto a los continuadores de las ideas de Wilhem Reich surgen la Orgonterapia de Elleswort Baker; el método Radix de Charles L. Kelly; el Análisis de la Acción de Otto Muehl; el Core Energetics de John Pierrakos; la Vegetoterapia de Gerda Boyessen; la Somatopsicoterapia de Stanley Keleman; la Biosíntesis de David Boadella; la Bioenergética de Alexander Lowen, etc., y con una estrecha relación también con esta corriente el Rolfing de Ida Rolf.

Otros Psicoterapias Corporales que también surgen en esta etapa son la Terapia Gestalt de Fritz Perls, Laura Perls y Paul Goodman; la Danza Terapia de Laura Sheleen; el Focusing de Eugene Gendlin; o la Psicosíntesis de Roberto Assagioli.

3.- Fase del Cuerpo Sensual (1965-1970). Esta etapa se asocia con el nacimiento de psicoterapias y métodos basados en el contacto físico, en paralelo al crecimiento de psicoterapias que venían de la etapa anterior.

Aquí se fecha la creación del Masaje Sensitivo de Claude Camilli; el Masaje Californiano de Bernard Gunther y Molly Day; la Haptoterapia de Frans Veldmann; o la Sexoterapia de Masters y Johnson.

Se puede decir que, tras el reencuentro con emoción despertado en la fase anterior, en esta el interés se volcó en el desarrollo de la sensualidad, en la preocupación por el bienestar, el deseo y el disfrute corporal y en los medios para la expresión del afecto y el amor.

También, y desde otra perspectiva, es el momento en que se desarrolla el Somatanalyse de Richard Meyer. Un enfoque psicoanalítico de intervención corporal que sintetizó las ideas de muchas otras técnicas psicoterapéuticas y que concede una gran importancia al tacto en el trabajo individual y la emoción en el trabajo grupal.

4.- Fase del Cuerpo Transfuncional (1975-1980), En esta etapa se añade una nueva dimensión al trabajo de las psicoterapias corporales: la visión del cuerpo como experiencia espiritual, al amparo del desarrollo de la Psicología Transpersonal y la Psicología Humanista. El primero centrado en el desarrollo de la dimensión más espiritual y trascendente de la persona, y el segundo, el desarrollo de la personalidad y el potencial interno del individuo.

Corresponde a un periodo muy creativo en donde se investiga sobre los estados alterados de conciencia, el trance, el éxtasis, las experiencia mística, los caminos espirituales o la meditación, y son fuente de inspiración los trabajos de Aldoux Huxley, Abraham Maslow, Carl Rogers, Julian Huxley, James Fadiman,  Ken Wilber, Fritzjof Capra, Carlos Castaneda, Wilson Van Dusen, Rogers Walsh, Frances Vaughan, etc.

Aquí hay que destacar las investigaciones con LSD y la Respiración Alotrópica desarrolladas por Stanislav Grof; la Respiración Consciente de Leonard Orr (conocida inicialmente como Rebirthing); o la Palingenesis de Richard Meyer; en dónde a través de la hiperventilación y secuencias respiratorias se busca la modificación del estado de conciencia.

A nivel de Psicoterapias Corporales de influencia psicoanalítica surge la Biosíntesis de David Boadella; la Psicoterapia Funcional de Luciano Rispoli; el Psicoanálisis Dinámico de Jean Sarkissof; la Psicoterapia Analítica de Mediación Corporal de Sander Kirsch; o el Análisis Psicoorgánico de Paul Boyesen.

Por último, también se puede destacar la creación de numerosos métodos inspirados en la meditación oriental como la Reintegración Postural de Jack Painter; Leibtherapie de Karlfried Graf Durckheim; la Terapia de Polaridad de Randolph Stone; la Presencia Justa de Richard Meyer; o la Psicoterapia Centrada en el Cuerpo de Yvonne Maurer.

5.- Etapa del Cuerpo Consumo (Años 1980-2010). En esta etapa hay un “boom” y surgen multitud de psicoterapias y métodos psico-corporales. Según Gimeno-Bayón (2013) se puede considerar un periodo de banalización y fragmentación en la que se consumen técnicas, escuelas, filosofías, a gusto de supermercado.

Se puede considerar un periodo de florecimiento, pero a la vez, de gran crisis dentro de este sector ya que es una etapa “superficial” de creación de métodos “inmediatos”, de alegrías “eternas”, de promesas de curación psíquica y corporal sobre de todo tipo de enfermedades, que promete la consecución de todos los deseos.

Es un momento en que se difuminan los límites entre el terapeuta y el maestro espiritual, entre la práctica de actividad física saludable y las medicinas alternativas y complementarias y la psicoterapia; de confusión entre el lenguaje científico y el lenguaje místico, entre el ámbitos psicológico y transpersonal. Un periodo “narcisista”, del “yo mismo”, que lleva a una gran competitividad entre técnicas y escuelas por mostrar su “superioridad” y por hacerse con el “mercado”.

Pero a la vez, un momento en que se rescatan las tradiciones corporales de culturas primitivas y grupos étnicos minoritarios, de énfasis en las dimensiones energéticas del cuerpo, de gran capacidad de organización y difusión a través de la creación de institutos, centros de investigación, congresos, revistas, etc.

6.- Etapa del Cuerpo Científico. Actualmente estamos asistiendo a una etapa en la que se está desarrollando todo un corpus crítico contra muchos de los abusos que se han producido en la etapa anterior y que intentan ordenar, desmitificar y aclarar los límites y el potencial de las terapias psico-corporales y métodos psico-corporales.

Trabajos e investigaciones como las que están realizando Barbara Ehrenreich sobre las psicoterapias; Miguel Farias y Catherine Wikholm sobre la meditación; o Edzard Ernst con relación a las medicinas alternativas y complementarias, etc.

Referencias Bibliográficas

Gimeno-Bayón, A. (2013). Un Modelo de Integración de la Dimensión Corporal en Psicoterapia, Milenio: Lleida.

About Pedro Jesús Jiménez Martín

Profesor Titular de Universidad. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid. Director del Proyecto de Investigación Cultura Física Oriental.

Godman, D. (2008). Últimas conversaciones con Annamalai Suam. Madrid: Trompa del Elefante

Annamalai Suami (1906-1995) nació al sur de la India. En 1928 se convirtió en alumno y asistente personal del famoso maestro indio Ramana Maharshi (1879-1950), ligado ala tradición del Vedanta Advaita.

A mediados de los años 40, Maharshi le aconsejó que renunciara a sus responsabilidades en su ashram para dedicarse en exclusiva a meditar en la soledad de la Comunidad de saddhus llamada Palakottu, en el límite de los terrenos del ashram. Incluso le ordenó que no fuera más a verle dentro del ashram.

Annamalai se instaló en una cabaña y mantuvo contacto con su maestro cuando este le visitaba en su paseo diario. Allí estuvo poniendo en práctica las enseñanzas de su maestro, y después, transmitiendo su sabiduría, hasta su muerte a los 89 años.

Dentro de las enseñanzas de este maestro hay que destacar aquellas en las que aconseja no caer en técnicas “espirituales” que basen sus métodos en el trabajo con el mental. La razón es simple: para él la mente son sombras y, por tanto, querer controlar la mente no es más que caer en la ilusión de “las sombras que persiguen sombras”. Del mismo modo entendía que todas aquellas prácticas que intentan eliminar la mente tampoco tienen sentido porque en el fondo mantienen la creencia de que la mente es algo real.

Bajo esta visión, consideraba que los pensamientos no deberían robar la atención del practicante. Annamalai dice que el pensamiento son imágenes sin substancia, imágenes que van y vienen y cambian constantemente sin más. ¿Para qué controlar el pensamiento si el pensamiento es vacío? La actitud que propone respecto a la mente es dejarla estar. La mente siempre está con nosotros porque es parte de nuestro estar en el mundo.

¿Cuál es entonces su enfoque de trabajo? Dirigir la mirada hacia dentro e investigar e instalarse en el lugar en que se origina cada pensamiento. Ese lugar de “silencio”, de “quietud” que hay en nuestro interior y que permanece en paz y tranquilidad. Para él, esto es el “Ser”. Algo original alejado de las sombras del pensamiento.

Cuando uno se instala en el Silencio, experimenta como la mente es un proceso sin substancia. La mente deja de existir y lo que queda es la conciencia en ese “silencio” previo a la mente.

Para instalarse en ese silencio es maestro recomendó la “auto-indagación” sin cesar y el compromiso de establecerse en el Ser con un esfuerzo firme y determinado. El maestro decía que llevamos tantas vidas en la ignorancia que las creencias han arraigado y es necesario hacer un esfuerzo potente para poder liberarte de ella, enfrentándose una y otra vez a los hábitos y creencias que la sostienen.

Respecto al cuerpo lo consideró un vehículo que se debe cuidar, pero al que no hay que aferrarse.

Por último, es interesante destacar las indicaciones que ofreció sobre lo que para él son errores que se cometen la meditación. Por ejemplo, creer que el trabajo meditativo consiste en un horario y en sentarse en una postura y cerrar los ojos. Para este maestro la meditación debe convertirse en un proceso ininterrumpido y conectar con el Ser al comer, al andar, al hablar. Hay que meditar sin cesar.

Respecto a la postura meditativa también advirtió que si uno permanece mucho tiempo sentado, sin mover el cuerpo, la mente termina embotándose, y así recomendó meditar caminado, e incluso indicó el acierto de algunos practicantes de bailar y cantar.

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Profesor Titular de Universidad. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid. Director del Proyecto de Investigación Cultura Física Oriental.

Zazen. Eihei Dogen

 “Sentarse en zazen es el único gran asunto. Es el auténtico sello que es recibido y transmitido de uno en uno”  

CARACTERÍSTICAS IDENTIFICATIVAS DE LA ESCUELA SŌTŌ ZEN

Dōgen defendió que su enseñanza era la “auténtica” y “original” compartida desde su importación de la India a China, y con él, a Japón. De hecho, defendió que la esencia del zen nada tenía que ver con el taoísmo, por la simple razón de que esta enseñanza surgió en la India, no en China, y que allí la enseñanza se consideró desde su inicio completa. El Zen no necesitaba de otras enseñanzas para alcanzar su meta.

Bajo esta perspectiva Dōgen criticó a todos aquellos maestros que afirmaban que las enseñanzas de Lao Zi, Zhuang Zi y Bodhidharma eran lo mismo o que eran las tres patas de un trípode y, por tanto, dependientes.

Para él, su época englobaba un periodo de corrupción de las enseñanzas en el que muchos “supuestos” maestros simplemente leían y hablaban sin verdadera comprensión y dificultaban la comprensión entre los correcto y lo incorrecto.

Dōgen también se mostró contrario a todas aquellas prácticas basadas en la simple lectura de sutras, la adoración de estatuas, la quema de incienso, realizar postraciones, recitar el nombre de Buda, etc., típicos en su época. Su razonamiento fue sencillo: ¿Qué tiene que ver esto con el trabajo que tuvo que hacer Buda para llegar a la comprensión?

Dōgen fue crítico incluso con la noción de la existencia de una secta Zen. Según lo que le habían transmitido, ningún maestro del “auténtico” linaje había utilizado ese nombre y tampoco existía un método “añadido” al transmitido por los budas y patriarcas, un método zen. Para Dōgen querer defender el nombre de una escuela respondía simplemente a la rivalidad entre maestros que no han comprendido.

En este aspecto, Dōgen se consideró a sí mismo como un “elegido”. De hecho, nombra en su obra como su maestro expulsó a mucha gente de su templo porque buscaba personas genuinas y cómo él tuvo permiso para entrar a libre voluntad en el santuario del maestro. Sin embargo, en su obra también afirmó que la transmisión se realiza entre los elegidos sin que ellos mismos lo sepan.

Según Leighton (2006), el aspecto esencial que caracterizó y diferenció el método de Dōgen de la escuela Rinzai, fue su defensa de que el camino para alcanzar la Mente Original no consistía en recorrer paso a paso diferentes fases o estadios. Para él el zazen era la propia encarnación de la Conciencia Despierta, la expresión “aquí y ahora” de estado iluminado, sin necesidad de pasos. Zazen era el resultado final.

Dōgen entendía que la iluminación no era algo que sucede en el futuro con la práctica, algo a buscar. Para él, la Mente Original siempre ha estado presente dentro de nosotros y era algo a reencontrar.

En este aspecto, el zen de Dōgen presenta muchas similitudes con el budismo esotérico Tendai y Shingon, en donde se defendía la posibilidad de convertirse en un Buda en esta vida y con este cuerpo. De hecho, Dōgen también hablaba de llevar la “Mente Búdica” a la vida cotidiana.

Por último, añadir que al pregonar que la esencia de la práctica era “simplemente sentarse”, también se quiso alejar de todo el trabajo intelectual que engloba la escuela Rinzai a través del koan y la entrevista con el maestro. 

ZAZEN

Como se ha desatacado antes, las enseñanzas del maestro Dōgen se enfocaron en zazen, sentarse a meditar. La primacía del trabajo del zazen sobre la comprensión intelectual la fundamentó en varios razonamientos:

1) Bodhidharma enseñó zazen. Esto lo demostró con los 9 años de meditación que pasó frente a un muro. Cuando lo hizo no era porque estuviese aprendiendo meditación, era porque el camino, la enseñanza, era zazen.

2) Su maestro en China afirmó que nunca había escuchado que ningún patriarca de los que recibieron la auténtica transmisión hubieran realizado prácticas adicionales al zazen.

3) La búsqueda de la verdad a través del mental es insuficiente porque este sólo trabaja con el pensamiento y la discriminación, y lo que se pretende alcanzar está más lejos del pensamiento y la discriminación. De hecho, Dōgen declaró que no hay en nosotros una mente que valga la pena.

El camino para experimentar la “Mente Original” en Dōgen nace de la corporalidad, de la postura de zazen. Para él, la postura es la clave que facilita todo el proceso. La postura y nada más, porque para él la postura y la experiencia no son dos estadios.

Para aprender un auténtico zazen, o cómo se clarifica la mente y se realiza la “Verdad”, Dōgen aconsejó:

1) Encontrar un buen “consejero”. Un maestro que tenga la enseñanza genuina, y no la artificial del ciego que trata de guiar a otro ciego. Dōgen creía fundamental disponer de la guía de un maestro competente porque consideraba que aunque los sutras y la “inteligencia innata” podían aportar la semilla de la “Mente Original”, después es necesario cultivarla, entender sus implicaciones, e investigar sin excepción la “Verdad”, y aquí, es necesaria la ayuda de un maestro.

2) Estudiar los sutras. Algo que consideraba evidente cuando se investiga cómo en determinadas ocasiones los patriarcas budistas se apoyaron en ellos en su camino. Además, Dōgen explica que los sutras se utilizaron como un medio para llevar las enseñanzas a los practicantes más allá del tiempo y del espacio geográfico que ocupen. (Un buen “consejero” debía ser también una persona exhaustivamente versadas en los sutras).

MENTE ORIGINAL

¿Qué es la Mente Original para Dōgen? Un estado introspectivo que asoció al vacío (ku). Una palabra que alude a un estado de conciencia “desnudo, liso, desprovisto, tal como es”.

Un estado en el que no hay ni forma, ni sensación, ni percepción, ni volición, ni conciencia, ni ignorancia ni cese de la ignorancia, ni vejez ni muerte, ni karma, ni felicidad, ni dolor, ni sabiduría, ni iluminación, ni dualidad. Un estado más allá del pensamiento, la voluntad, la conciencia, la atención plena o la reflexión.

Para Dōgen, esta “Mente Original” no es algo a descubrir. Es algo a “reencontrar” en el interior porque siempre ha estado ahí. La naturaleza búdica para Dōgen es algo que existe de manera natural en la persona. Sin embargo, también advirtió que la Mente Original no debe considerarse una posesión exclusiva del hombre. El estado del Buda también puede ser compartido con cualquier ser vivo.

En cuanto a la relación de este Vacío Original con la manifestación, Dōgen asumió una posición dualista. La Mente Original y el mundo manifestado son diferentes. “Mientas experimentas un lado estamos ciegos para el otro”. Si estás en el vacío estás en el vacío, si estás en el mundo todo es real.

Bajo esta visión, sus enseñanzas no se centraron en el trabajo exclusivo de investigación sobre la Mente Original, también aportó pautas de conducta éticas para desenvolverse en el mundo de la manifestación.

Por un lado, Identificó como actitudes correctas: tener pocos deseos; conformarse con lo que se tiene; disfrutar de la tranquilidad; apartarse de la vida social; practicar la diligencia; realizar buenas acciones; no perder la atención plena; practicar zazen regularmente; practicar la sabiduría; y, no participar en discusiones ociosas; además de fomentar actitudes desprendidas como la generosidad, la cooperación, la compasión, el discurso amable, que alejan del ego personal. Dōgen era partidario de llevar una vida de retiro para “cultivar” y el estado de la “Mente Original”.

En el lado complementario, también habló de evitar la ira, la codicia, el deseo, la arrogancia, la ignorancia, la indolencia, la negligencia, la desconfianza, el desprecio, el descaro, el deseo de adulación, la hipocresía, la mezquindad, la envidia, la aflicción, la hostilidad, la picardía, la duplicidad, la somnolencia, el remordimiento, etc. Evitarlos porque estas actitudes instalan más a la persona en el ego y la alejan de la actitud de desprendimiento que se necesita para acercarse a la Mente Original. En esta misma línea, también fue defensor de la disciplina en la higiene y a limpieza, como metáfora de querer purificarse de la pereza, la desidia, la no implicación.

CONSEJOS EN LA PRÁCTICA

1.- Investigar el estado de la Mente Original. Para Dōgen la práctica no buscaba simplemente “experimentar” el estado de la Mente Original. Animaba a trabajar con ella, a investigar sobre las implicaciones de ese “Vacío Original” como método para afianzar la frecuencia y la comprensión de ese estado introspectivo.

Investigar lo que suponen las causas de la ignorancia, la acción, la conciencia, el nombre y la forma, los sentidos, el sentimiento, el deseo, el apego, la vergüenza, el tiempo, el nacimiento, la muerte, etc. cuando se observan desde la Mente Original.

2.- No buscar nada especial en la práctica. Si la Mente Original es vacío (ku), entonces no corresponde a ningún estado de conciencia especial a alcanzar o a custodiar. En cuanto uno se adentra en el vacío ya está en la verdad.

De esta manera, recordaba al practicante que no tiene que esperar ninguna experiencia fuera de las que se tienen normalmente en la práctica de zazen. La práctica es en sí misma el estado original directamente accesible a la experiencia.

Bajo esta premisa Dōgen advirtió del error de apegarse a palabras como “iluminación”, “iniciado”, “estado búdico”, “devenir”, “no-hacer”, o a la promesa de conseguir poderes místicos (siddhis).Estas nociones le encantan al ego, pero el vacío está más allá de conceptos.

Del mismo modo, Dōgen también advirtió de no apegarse tampoco a sentarse a hacer zazen. Dōgen animaba a investigar tranquilamente, al sentarse, qué pretende uno al hacer zazen. Para él, aferrarse a la forma sentada era no haber realizado el principio de sentarse.

Cuando uno se instala en la Mente Original descubre que todos estos conceptos son ilusiones, que en realidad nunca ha habido nada como “escuchar enseñanzas” o “practicar zazen”. “Sin intención, la mente está correcta. Con intención la mente se vuelve equivocada”.

3.- No trabajar desde el mental.  Dōgen veía insuficiente el trabajo con la mente ordinaria al considerar que es imposible pensar sobre el estado del “no-pensar”. Pará él había que cultivar mejor la paz de la mente, el estado de quietud, el estado tranquilo-tranquilo. “Hay un estado en que las huellas de la realización se olvidan y se manifiestan las huellas de la realización olvidada por mucho, mucho tiempo”.

Si la Mente Original es un estado en el que no hay ni sensación, ni percepción, ni conciencia, ni sabiduría, ni iluminación, ni dualidad. Un estado más allá del pensamiento, la voluntad, la conciencia, la atención plena o la reflexión para adentrarse en ella hay que olvidarse de uno mismo, de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

Referencias Bibliográficas

Bowring, R. (2019). Dōgen. En: Silk, J.(Coord.), Brill´s Encyclopedia of Buddhism, Volumen II, (940-933 pp). Leiden/Boston: Brill.

Leighton T.D. (2006). Zazen as an Enactment Ritual. En: Heine S. y Wright D. (Eds), Zen Rituals: Studies of Zen Theory in Practice, London: Oxford University Press.

Piquera, P. y Wafu, G. (2015). Shobogenzo. (Tesoro del Verdadero Ojo del Dharma) Eihei Dogen. Volumenes I, II, III y IV Málaga: Sirio.

About Pedro Jesús Jiménez Martín

Profesor Titular de Universidad. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid. Director del Proyecto de Investigación Cultura Física Oriental.