Periodo Kamakura (1185-1333)

Foto autor: Buda Amida (Kamakura)

Este periodo se caracterizó por dos aspectos clave: el fin del monopolio del poder que había detentado la aristocracia cortesana y el clero desde el siglo VIII; y la aparición de nuevas instituciones de autoridad política que dieron lugar al nacimiento de lo que se conoce como el “feudalismo japonés” que se extendería hasta el periodo Tokugawa (1603-1867).

El protagonismo principal en la sociedad durante este periodo pasaría a estar en manos de la clase guerrera (bushi o samurai). Una clase social que había ido adquiriendo poco a poco poder gracias a su rol protector de los intereses de la aristocracia y los terratenientes, y que ahora, en el periodo Kamakura, se alzaba como autoridad a través de la figura del Shogun.

CONTEXTO POLÍTICO

A finales del periodo Heian, el clan militar Minamoto había reforzado su posición mediante una estrategia de “confederación militar”, basada en un sistema de compromisos, ayudas mutuas y favores con facciones afines, con relación a la protección, al reparto de posesiones y a la unión de fuerzas frente a posibles adversarios.

En el año 1180, este clan decidió asentar su poder militar en la ciudad de Kamakura, y en el año 1185, su líder Minamoto Yoritomo (1147-1199) consiguió destruir a su opositor más poderoso: el clan Taira, instaurando en el país el régimen Kamakura.

Sin rivales que le pudiesen hacer frente, en poco tiempo su poder se hizo tan grande que, en el año 1192, el propio exemperador Go-Shirakawa le concedió el título de Gran Shogun Pacificador.

El shogunato de Yoritomo se caracterizó por desarrollar una política de control a través de:

1.- La creación de un código de obligaciones para sus subordinados basada en la relación señor-vasallo, en el que estos estaban obligados a aportar ejércitos en caso de necesidad, realizar funciones de apoyo para el gobierno, y vigilar la corte imperial de Kyoto durante un periodo determinado.

2.- La creación de un nuevo sistema administrativo dirigido por la figura del “gobernador militar” (shugo), encargado de conservar la paz y realizar tareas de inspección policial para evitar conspiraciones y rebeliones, y el “intendente militar” (jito), encargado de controlar la gestión del territorio.

Tras la muerte de Yoritomo, su esposa Hojo-no-Masako se hizo con el poder, y con ello, la familia Hojo del clan Minamoto adquirió el nuevo protagonismo político. El padre de Masako, en el año 1203 crea el nuevo título de Shikken que equivaldría a la figura de “Regente del Shogun”, legitimando su poder.

Pero la situación poco a poco empezó a ser menos estable. En el año 1221, el poder aristocrático y eclesiástico decidió levantarse contra el régimen Kamakura (apoyados por el ex–emperador Go-Toba), y se inició una guerra civil (Shokyu) que duró un año y acabó con la victoria de nuevo del clan Minamoto (Hojo), que se mantendría en el poder 100 años más.

La caída del clan Hojo comenzó a raíz de su estrategia de defensa nacional contra los ataques mongoles. En el año 1274, Khubilai Khan decidió enviar un ejército de 15.000 hombres y 8.000 coreanos contra Japón, con la suerte de que el viento obligó a sus barcos a retirarse. En 1281, se produjo un segundo intento con 4.000 barcos, pero otra vez los tifones impiden el ataque.

Aunque Japón no fue conquistado, quedó muy desgastado económicamente por el esfuerzo. Como en estas guerras no se conquistó ningún territorio, el problema fue cómo recompensar a los clanes que habían ayudado, y al clero, que con su supuesta lectura de sutras decía haber invocado al “viento divino” (kamikaze) que había salvado a Japón.

A esto se unió una gran crisis interna de descontento político y social. Los señores provinciales empobrecidos con la guerra empezaron a depender de un sistema de préstamos; los cortesanos no aceptaban su disminución de ingresos por el doble sistema de gestión territorial implantado; la familia imperial estaba descontenta por la supresión de la sucesión primogénita y la creación de dos ramas rivales “senior” (jimyoin) y “junior” (diakakuji); los parientes del propio clan Hojo estaban resentidos con el favoritismo interno; y lo más importante, algunas familias como la Ashikaga habían aumentado su poder y eran reacias a aceptar las órdenes de los Hojo.

El suceso clave que terminaría por derribar al shogunato Kamakura fue la Restauración Kemmu. En el año 1331 el exemperador Go-Daigo inició una campaña para restaurar su poder imperial, que pronto encontró el favor de poderosos jefes militares como Ashikaga Takauji y Nitta Yoshisada. El primero conquistó Kyoto para Godaigo y el segundo destruyó Kamakura y exterminó a la familia Hojo.

Pero Go-Daigo regiría poco tiempo. Su política anti militar fue en contra de los intereses de los dos grandes jefes militares que le habían apoyado, de modo que en el año 1335, Ashikaga Takauji se rebela contra Go-Daigo, y le arrebata Kyoto en 1336. Ashikaga proclama emperador a Toyohito (de la línea “senior” contraria a la de Go-Daigo) y en 1338, adquiere el título de Shogun para instaurar el nuevo Periodo Muromachi.

CONTEXTO RELIGIOSO

La vida religiosa del periodo Kamakura se caracterizó por dos aspectos:

– El alejamiento por parte de los guerreros y la población de los complejos rituales asociados a las escuelas budistas esotéricas Shingon y Tendai, para acercarse a nuevas sectas religiosas más prácticas y cercanas al pueblo.

– La diferenciación de dos vías de trabajo espiritual: Tariki o la salvación a través de la intervención del otro, que bien podía ser un Buda, un Bodhisattva o un Sutra; y Jiriki o la salvación a partir del esfuerzo personal canalizado a través de entrenamientos ascéticos y meditación.

En particular, los nuevos cultos religiosos que adquirieron el nuevo protagonismo social en esta época fueron:

– El Budismo Zen. Aunque el zen ya había sido introducido en Japón dentro de la escuela esotérica Tendai en el Periodo Heian, en esta época esta tradición asumió un gran protagonismo gracias a dos monjes: Eisai (1141-1215), representante de la escuela Rinzai que se caracterizó por el uso del koan (preguntas irracionales en el camino al despertar de la conciencia) y por el desarrollo en sus monasterios de la jardinería, la caligrafía y la pintura zen; y Dogen (1222-1282), representante de la escuela Sōtō que se enfocó en la práctica del zazen como camino para alcanzar el despertar. El Zen pronto ganó un gran atractivo para la clase guerrera por su franqueza, su simplicidad y su disciplina.

– Los Cultos al Buda Amida. En la búsqueda de fórmulas de culto más sencillas y accesibles a toda la población algunos monjes de la secta Tendai decidieron escindirse para crear sus propias escuelas.

Figuras como Honen Shōnin (1133-1212) que crea en Kyoto la escuela budista de la Tierra Pura (Jōdo Shū) cuya técnica de salvación se convierte simplemente en la devoción hacia Amida Buda y recitar su nombre (nembutsu); Shinran Shōnin (1173-1262), discípulo de Honen que creó en Kyoto la escuela de la Verdadera Tierra Pura (Shin Jōdo Shū) en la que también se consideraba que la salvación sólo podía venir de la gracia de Amida Buda y no el trabajo personal; o Ippen Chishin (1239-1289) que creó la escuela de la Oportunidad (Ji Shū), en línea con las escuelas anteriores.

– La Escuela del Loto (Hokke Shū) creada por Nichiren (1222-1282). Este monje consideró que la única fuente de salvación estaba en el Sutra del Loto. Nichiren según diferentes académicos desarrolló una visión más política, intolerante, militarista y nacionalista del budismo en Kamakura, e implicó a la aristocracia guerrera en la idea de que seguir las enseñanzas del Sutra del Loto era la clave para asegurar la prosperidad del país.

A nivel popular también tuvo importancia la adoración a Maitreya, Kannon, Jizo, y Fudo Myo, y fue un periodo en el que se estableció una fuerte interrelación entre budismo y sintoísmo transformándose los Kami en manifestaciones budistas.

Es necesario matizar además que, en general, en la vida religiosa japonesa lo normal era que la población estuviese envuelta en diferentes cultos religiosos y así mezclar la adoración a las deidades sintoístas y los ritos ancestrales y territoriales asociados al clan, con el culto a Amida Buda, la práctica del zen o la adoración a deidades esotéricas como Hachiman, la divinidad de la guerra, afín al clima militar imperante.

El contexto que ayudó a florecer a todas estas nuevas escuelas se ha ubicado principalmente en la noción de Mappo, o de considerar que en aquellos tiempos de crisis se estaba asistiendo a los últimos años de la salvación por la vía budista, y era necesario disponer de cultos y técnicas sencillas para alcanzar una “rápida” salvación.

Referencias Bibliográficas

Brownlee, J. (1969). The Shokyu War and the Political Rise of the Warriors, Monumenta Nipponica, 24, 59-77.

Kondo, A. (1999). Japón. Evolución histórica de un pueblo (hasta 1650), Guipúzcoa: Nerea.

Miyazaki, F. (1992); Religious Life of the Kamakura Bushi, Monumenta Nipponica, 47(4), 435-467.

Whitney, J. (1993). El Imperio Japonés, Madrid: Siglo XXI.

About

Pedro Jesús Jiménez Martín. Doctor en Educación Física por la Universidad Politécnica de Madrid. Licenciado en Educación Física por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid.

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