Mansión de Monjushiri / Sutra

Situada encima de la flor central respecto al observador del mandala, en la 3ª planta, constituye la sección: 1) del “discernimiento analítico”: la capacidad de comprensión intelectual de las enseñanzas budistas esotéricas de los tres misterios (mente, palabra, acción) y de la verdadera naturaleza de la realidad, cultivada a través de la introspección de la meditación, y 2) de la palabra o el discurso como transmisor del conocimiento.

La mansión está constituida por 13 deidades y 8 acompañantes organizadas en una fila con el Bosatsu Monjushiri (Bodhisattva Mañjusri) en el centro. A la derecha de Monjushiri se ubican los bosatsu que encarnan los aspectos energético-dinámicos del discernimiento mental, y a la izquierda las deidades que muestran las cualidades que acompañan al discernimiento intelectual.

Si la Mansión del Diamante representa la “sabiduría innata” (comunión) que habita dentro de todos los seres como la semilla no originada de Buda, en esta mansión es la sabiduría intelectual cultivada como consecuencia del análisis, la introspección, la reflexión y el estudio a través de la meditación.

ESPADA, SUTRA, VAJRA Y PÓRTICO

Dos de los atributos más importantes en la iconografía de Monjushiri son la espada (khagda, jap. ken) y el libro de sutras (pustaka, jap. ō-kyō). Ambos objetos aportan una importante información que ayudan a comprender mejor esta sección.

La espada no sólo representa a una deidad que protege las enseñanzas sagradas, también alguien que aporta el conocimiento que nos libera de los engaños, la ignorancia, las falsas doctrinas y los obstáculos. Una capacidad que, en el caso de Monjushiri, es ejercida por medio del discernimiento analítico capaz de examinar, verificar, investigar, juzgar, escudriñar, comprobar, comparar y de deshacer los nudos para llegar a la esencia de las cosas, pero también, a comprender qué es la Realidad, la mente, el camino de la iluminación, etc. Esta mansión nos prepara para recibir la “Verdad”.

En los textos sagrados, Monjushiri es consultado muchas veces por otras deidades para que les explique el significado de los actos o mensajes de Buda, y en algunos casos, también es presentado como un maestro que enseñó a los propios budas del pasado.

Respecto al libro de enseñanzas que sujeta Monjushiri, un objeto que simboliza el lugar donde se han depositado las enseñanzas verdaderas, nos indica que esta deidad domina al completo las enseñanzas de los textos sagrados, nos avisa sobre la importancia de las mismas o que nos puede ayudar a comprenderlas.

El libro cerrado suele representar las enseñanzas que sólo se ofrecen a los iniciados mientras que el libro abierto son las enseñanzas abiertas a todos. En la tradición japonesa se utiliza como representación un rollo de escritura (o-kyō).

En este mandala esotérico esta deidad también aparece portando un vajra de tres puntas sobre una flor de loto azul semicerrada. Este símbolo sirve para indicar que las enseñanzas a las que hace referencia este mandala son los tres misterios del budismo esotérico (palabra, acción y mente), si bien con el loto azul semicerrado, nos dice que este conocimiento intelectual todavía no es suficiente para alcanzar la iluminación.

Por último, y si miramos también la ubicación de Monjushiri en el mandala vemos que está situado justo en medio de la puerta de acceso del 4ª piso al 3ª piso del mandala. Esto sirve para simbolizar muchas ideas como la necesidad de utilizar el discernimiento para encontrar las verdaderas enseñanzas que nos permitan evolucionar o la importancia de profundizar en los sutras o las enseñanzas orales del maestro como cimiento en la progresión espiritual.

Es interesante saber que Monjushiri es presentado en los sutras como una deidad que convertía a los seres al budismo y, por tanto, una puerta de entrada a esta tradición religiosa.

MONJUSHIRI BOSATSU (MAÑJUSRI BODHISATTVA)

Esta deidad, ubicada en el centro de esta mansión, sintetiza el significado de la misma: el discernimiento intelectual como fundamento para comprender las verdaderas enseñanzas y la virtud de la palabra para desarrollar la sabiduría que conlleva el camino hacia la iluminación.

Monjushiri es un bosatsu que se encuentra en el décimo y último nivel de la conciencia (bhūmi) en el camino hacia la iluminación, al mismo nivel que Kannon (Avalokitesvara) y Miroku (Maitreya), pero que hizo el voto de no convertirse en buda hasta que consiguiese integrar todos los mundos de los budas en uno para el bien de todos los seres vivientes.

Monju (Mañju) significa bonito, sereno, cálido, afectuoso, dulce y Shiri (Sri) brillante, radiante, esplendoroso, glorioso, conceptos que han servido para identificar a esta deidad bajo los nombres de “dulce majestad” o “felicidad maravillosa”. Sin embargo, dentro de la tradición budista, Monjushiri recibe otros nombres ligados a la elocuencia de su palabra: “el de la palabra dulce” (Mañjughosa), “el del sonido armonioso” (Mañjusvara), el “señor de la palabra” (Vādirāja) o “el señor del aprendizaje” (Vāgīsvara).

En el budismo esotérico también se pueden identificar nombres como “diamante de la felicidad” (Kichijō kongō), “diamante de sabiduría” (Hannya kongō) o “diamante de la discriminación de las enseñanzas” (Benbō kongō).

Desde un punto de vista histórico, las primeras referencias a la figura de Monjushiri son del siglo II d.C., y aparecen en los primeros textos del budismo mahayana. Antes de estas fechas no hay documentos que aludan a esta deidad, sin embargo, se han desarrollado diferentes teorías que tratan de explicar sus posibles orígenes.

Una de las primeras figuras con las que se asoció a Monjushiri fue con el músico celestial Pañcasikha. El nexo entre ambos se estableció en base a tres aspectos: 1) ambos muestran cinco coletas en su pelo, 2) ambos se asocian con la voz y la palabra y con funciones de intermediación entre deidades. En el caso de Pañcasikha entre Sakra (Indra) y Buda, mientras que Monjushiri hace de interlocutor de Buda en muchas de sus asambleas o con Vimalakirti; y 3) ambos se muestran a través de un cuerpo joven. Pañcasikha como dios (deva) es descrito como alguien bello y perpetuamente joven.

La segunda deidad clave es Brahma por su identificación como el “Señor de la palabra”, y en particular, con Brahma Sanatkumāra, que es descrito como una deidad eternamente joven que lleva cinco coletas, y fue un discípulo de Buda. En la tradición se considera además que Sanatkumāra adoptó la forma de Pañcasikha para enseñar el Dharma de Buda, y su voz también es descrita como fluida, inteligible, dulce (mañju), profunda y resonante. Además, Sarasvati, la esposa de Brahma, es considerada la patrona de las artes y del aprendizaje, la diosa de la palabra y la elocuencia, y es presentada en algunos textos budistas también como la consorte de Monjushiri.

La última figura con la que también se ha buscado algún tipo de relación es con Kārttikeya, conocido como Skanda o Kumāra, el hijo del dios del fuego (Agni). En este caso, porque en un texto budista aparece la figura de Mañjusri- Kārttikeya, una deidad sentada sobre un pavo real.

En China, Monjushiri fue la deidad principal de la montaña sagrada de Wutai en la región de Zhejiang, y en Japón, ya existió una estatua suya en el templo Horyūji de Nara en el año 711; gracias al monje Ennin (793-864), de la escuela budista esotérica Tendai, y la pagoda Monju que erigió en el monte Hiei se hizo muy popular en el país en el periodo Heian, igual que en el periodo Kamakura volvió a florecer con las figuras de los monjes Eison y Ninshō.

Iconográficamente Monjushiri aparece representado:

Rodeado de cuatro deidades: Kanjizai Bosatsu (Avalokitesvara), la compasión; Fugen Bosatsu (Samantabhadra), la meditación; y los dos guardianes de la puerta de acceso a la 3ª planta del mandala: Tainen Gomon (Abhimukha-dvārapāla).

Sujetando en la mano izquierda un loto azul (no abierto del todo), en el que se apoya un vajra de tres puntas que representa los tres misterios: mente, palabra y cuerpo. El loto tiene además tiene sus pétalos con forma de espada para simbolizar la capacidad de este bosatsu para eliminar los engaños y la falsa discriminación de las cosas. En la mano derecha ejecuta el mudra del ofrecimiento (jap. segan-in) a la altura del pecho, que simboliza su ofrecimiento compasivo a todos para comprender la esencia de las enseñanzas de los tres misterios.

Portando una espada flameante en su mano derecha que representa la capacidad del discernimiento para acabar la ignorancia que atrapa a los seres en la ilusión, en el ciclo del sufrimiento y en la infelicidad, y un libro en la izquierda que contiene las verdaderas enseñanzas del despertar, sentado sobre un pavo real (símbolo curativo y mágico) o un león (símbolo de acción o energía), el sonido del león que alerta y despierta.

Vistiendo con ropas de realeza como un joven y bello príncipe para indicar el sello de la frescura, la curiosidad, el dinamismo y la inquietud de la mente motivada al aprendizaje y que quiere evolucionar porque sabe la responsabilidad de su misión, con cinco nudos en el pelo para representar las cinco sabidurías.

Monjushiri representa así: 1) el discernimiento profundo (nirvikalpa jñana) capaz de elevarnos por encima del pensamiento dicotómico de verdadero-falso, real-irreal, sujeto-objeto, conocedor-lo conocido y de comprender el vacío de todos los fenómenos; 2) la comprensión de la verdadera naturaleza de los tres misterios: palabra, mente y cuerpo, que los tres son uno y lo mismo; 3) el que explica con palabras los estados superiores de conciencia.

Referencias Bibliográficas

Chandra, L. (2003). Dictionary of Buddhist iconography. (Mañjursi – Nyoze-en), Vol. 8, Delhi: Rajkamal Electronic.

Lamotte, E. (1960). Mañjusri, T´oung Pao, 48(1/3), 1-96.

Quinter, D. (2015). From Outcasts to Emperors Shingon Ritsu and the Mañjuśrī Cult in Medieval Japan, Leiden-London: Brill.

Tribe, A. (1997). Mañjusri – Origins, Role and Significance, Part 1 & 2, The Western Buddhist Review, 2, 49-123.

About

Pedro Jesús Jiménez Martín. Doctor en Educación Física por la Universidad Politécnica de Madrid. Licenciado en Educación Física por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid.

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