Teoría del Yin-Yang

“El Yin y el Yang son la vía del Cielo y la Tierra, los grandes esquemas de todas las cosas, los padres del cambio, el origen y el principio del nacimiento y la destrucción, el palacio de los dioses” (Suwen)

Según Joseph Needham (1986), el compilador de la monumental obra Ciencia y Civilización China, existe poca información sobre el origen de la Teoría de Yin-Yang, ya que ni siquiera se menciona en los fragmentos encontrados del Tsou Yen, un texto asociado a la Escuela del Yin-Yang a la que tradicionalmente se le ha atribuido esta teoría.

Por otro lado, cuando investigamos sobre qué es el yin y el yang en la literatura encontramos que existen multitud de clasificaciones de atributos asociadas a estas dos polaridades.

YangYin
LuzOscuridad
CieloTierra
DíaNoche
LuminosoOscuro
MasculinoFemenino
ActividadDescanso
MovimientoReposo
DestruirConservar
ProcreaHacer Crecer
AsciendeDesciende
AgitadoTranquilo
CrecimientoNutrición
DestruirCrear Reservas
Tiempo soleado y calorTiempo frío y cubierto
Cielo despejadoCielo lluvioso
ExteriorInterior
ImpalpableCompacto
EspacioTiempo
InfinitoFinito
No medibleMedible
Mente-EmocionesCuerpo
EmisorReceptor
FuegoAgua

La pregunta natural que surge es: ¿cuál es el fundamento o criterio que se utiliza para clasificar estos atributos como yin o como yang? Para responder a este interrogante y entender la lógica de estas clasificaciones, es esencial identificar los referentes que utilizan los diferentes autores.

HOMBRE Y MUJER EN LA ANTIGUA CHINA

Marcel Granet (1959), uno de los sinólogos franceses más importantes en el estudio de la cultura china, consideró que el origen de los atributos relacionados con el yin-yang hay que buscarlos en la realidad social que se vivía en la antigua china.

Tras analizar los primeros textos chinos en los que aparecen por primera vez estos conceptos (El Ts´ien Han Chu, calendario astronómico del siglo III a.C.; el Hi ts´e, apéndice adivinatorio del I Ching datado en los siglos IV-III a.C.; y el Che King, compilación poética de comienzos del siglo V), este investigador observó que los términos yin y yang en ningún momento eran presentados como substancias, fuerzas o principios, sino más bien como “emblemas culturales” con una gran fuerza expresiva, capaces de evocar multitud de contrastes.

Este descubrimiento llevó a Granet a identificar el origen de los atributos asociados a estas dos polaridades, más que en la especulación filosófica, en las diferentes funciones, rituales y roles otorgados a hombres y mujeres en la antigua sociedad china.

En aquellos tiempos, cada sexo tenía claramente definidas sus funciones, así como las tareas, tiempos y lugares donde debían realizarse. Por ejemplo, las mujeres trabajaban dentro del hogar “en la oscuridad, dominando lo interno”, mientras que los hombres trabajaban al sol en el exterior.

Pero el contexto de referencia más importante lo identificó en las ceremonias de cortejo que se desarrollaban entre los jóvenes en primavera. Granet encontró aquí el sentido a frases tradicionales como “el yang llama y el yin responde”, a la noción de alternancia más que de oposición entre el yin y el yang y a la asociación de las dos polaridades con la parte de umbría y soleada de una montaña.

En el ritual, los jóvenes se cortejaban a través del canto y la danza de modo que los “muchachos llamaban y las muchachas respondían”, y todo ocurría ocupando los varones el lado soleado del valle y las mujeres el lado umbrío.

Granet también identificó en el Shi Jing otros atributos asociados a estas dos polaridades: el yin aparece relacionado con el tiempo frío y cubierto y el cielo lluvioso y se aplica a lo interior y lo femenino, a lo que está dentro y es oscuro, como las cámaras subterráneas donde se conservaba el hielo en verano, y el yang con el sol, el calor, los meses de primavera y verano, y el porte varonil de un danzarín en acción.

ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

En la tradición china el yin se asocia con la Tierra y el yang con el Cielo. Esta asociación es clave porque es  la que define las características del yin y del yang en lo manifestado. Jean Marie Lavier (1974) lo explica de la siguiente manera:

Una persona observando a su alrededor concluiría que la Tierra corresponde a algo sólido, contraído, concreto, palpable, material y medible, pero también a algo estable e inmóvil, mientras que el Cielo corresponde a algo sutil (no se puede coger), expandido, inestable y en cambio constante (el clima y las nubes), y sin límites.

Sin embargo, hay que advertir que sería un error asociar la “pasividad” de la Tierra con algo muerto. La Tierra también tiene su frecuencia de movimiento, de transformación, pero más lenta, basta con observar la vida que hay debajo del suelo.

Cuando el hombre transfiere estos referentes a sí mismo descubre que en él también existen propiedades similares al Cielo y la Tierra. El pensamiento, la intención, el deseo y las emociones, como realidades no tangibles, móviles y cambiantes, serían afines al Cielo, mientras que el cuerpo y los órganos, medible, materiales, manifestados serían afines a la Tierra.

Ampliando esta simbología desde el referente la vida agrícola, continúa diciendo que la Tierra sería femenina en cuando a que da el alimento y en ella surgen los seres, pero también que es receptiva, porque sus ciclos dependen de lo que ocurre en el Cielo, y que tiene que ver con la espacialidad, dado que los campos que pueden medirse.

El Cielo, por su lado, se asociaría a lo masculino y lo activo, ya que dicta con sus cambios lo que ocurre en la Tierra, pero también con el tiempo, por el movimiento continuo en el que está envuelto, si bien desde la calidad, es decir, lo que aparece momento a momento, más que como cantidad, el transcurso de minutos o segundos.

LUZ Y OSCURIDAD

Como se ha indicado anteriormente, el yin y el yang han sido definidos como la parte de umbría y soleada de un valle, es decir, bajo el concepto lumínico.

La tercera polaridad básica que podemos observar en nuestro entorno es la luz-oscuridad, algo que viene definido a nivel celeste por el día y la noche, un principio que es la base que define la vida en el planeta y sus ciclos circardianos.

Bajo este referente, el día se asocia con el yang porque es cuando se desarrolla la actividad, mientras que la noche se asocia al yin porque es el momento del recogimiento y el descanso.

A nivel astronómico, la máxima expresión de esta dualidad aparece reflejada en los solsticios de verano e invierno, los días con más y con menos luz del año y el momento en el que el sol llega a su punto más alto y bajo sobre la eclíptica.

Estos marcadores astronómicos son claves porque también ayudan a conectar fácilmente las nociones del yin y del yang con el frío y el calor. El solsticio de invierno corresponde así al frío, al predominio de la oscuridad por unas horas de sol reducidas, y el solsticio de verano al calor y el predominio de la luz con un mayor número de horas de sol en el día.

YIN-YANG EN EL CUERPO

Desde un punto de vista corporal, una morfología yang corresponde a un cuerpo contraído y por tanto robusto, mientras que una morfología yin corresponde a un cuerpo expandido y gordito.

Dentro de la fisiología energética china, los órganos (zhang): corazón, riñón, pulmón, bazo e hígado, son clasificados yin, mientras que las vísceras (fu): intestino delgado, vejiga, intestino grueso, estómago y vesícula biliar son clasificadas como yang.

La razón hay que buscarla en que los primeros son estructuras compactas (Tierra) que trabajan principalmente la sangre mientras que las segundas son estructuras expandidas (bolsas huecas) caracterizadas por una gran movilidad (Cielo).

Los órganos a su vez han sido identificados como tesoros, ya que son los que nutren la sangre y las funciones vitales, mientras que las vísceras son identificadas como el taller, porque es el lugar por donde se crean y circulan líquidos y materia.

Anatómicamente, también se establece que el plano frontal corporal es yin y el plano dorsal es yang (en la parte posterior están los músculos extensores que trabajan constantemente para permitirnos nuestra posición vertical contra la gravedad); el tronco inferior del cuerpo es yin y el tronco superior yang (más cerca o más lejos de la tierra); y la parte interna es yin y la parte externa es yang (recogidas hacia el cuerpo o expuestas al exterior).

La ubicación de los meridianos energéticos en estas zonas anatómicas define su calidad energética yin-yang:

Los meridianos del riñón, bazo e hígado están situados en el lado interno (yin) de las piernas (yin), mientras que los meridianos del pulmón, corazón y maestro de corazón están ubicados en la parte interna (yin) de los brazos (yang).

Los meridianos del intestino grueso, intestino delgado y triple recalentador están ubicados en la parte externa (yang) de los brazos (yang), mientras que los del estómago, vesícula biliar y vejiga están ubicados en el lado externo (yang) de las piernas (yin).

Esto supone que el riñón, bazo e hígado son los órganos que nutren el yin (sangre) mientras que el pulmón, corazón y maestro de corazón son los órganos que dinamizan el yin (sangre), y que el intestino grueso, el intestino delgado y el triple recalentador son los órganos que movilizan el yang mientras que el estómago, vesícula biliar y vejiga son los que nutren el yang.

YIN Y YANG EN EL MOVIMIENTO

Una de las actividades físicas orientales que establece el yin-yang como fundamento de su práctica es el Tai Chi. De hecho, la progresión en este arte tiene su base en la vivencia corporal y el uso de ambas polaridades.

Se puede decir que, la práctica del Tai Chi en su dimensión de salud, corresponde a una danza circular continua de alternancia constante entre el yin y el yang, donde las acciones que no requieren esfuerzo o se producen de maneral natural por relajación son yin (las acciones articulares de rotación interna, flexión y adducción, los movimientos de retroceder, cerrar, tragar, absorber, desviar y descender) y las que requieren esfuerzo e implican la activación muscular son yang (las acciones articulares de rotación externa, extensión y abducción, los movimientos de avanzar, abrir, atacar, expulsar, repeler, ascender).

En la práctica, el profesor enseña al alumno a ubicar y armonizar de forma correcta el yin-yang dentro de su cuerpo y su biomecánica cinética. En el movimiento cada acción, cada giro, cada cambio… tiene un sabor yin o yang.

La progresión de aprendizaje del practicante empieza con la relajación o el “gran yin”. La interpretación y sensación del yin y del yang se basa en la comparación. Para poder sentir mejor el cambio entre tensión y relajación, y para fomentar la salud, es mejor comenzar con el yin. Esto significa hacer la forma completamente relajado y terminar con una frecuencia cardiaca similar al estado de reposo.

Cuando esto se consigue se evoluciona a una segunda fase en la que se empieza a sentir el yin y el yang como globalidad a través de la tensión y la relajación. En esta etapa el practicante aprende a subir la fuerza desde el talón hasta la mano y a quitarla relajadamente, a investigar qué acciones demandan el yang y cuáles el yin.

En la última fase el practicante aprende a identificar de manera puntual en cada acción que articulaciones son yang y cuáles son yin, que partes de las acciones articulares son yang y requieren trabajo y cuales son yin y se dan por simple relajación.

Por último, señalar que, en la ejecución de la forma, el mental corresponde al yin, con una mente relajada puesta en la sensación corporal, mientras que el cuerpo es el yang expresando el movimiento.

TAIJITU. SIMBOLO DEL YIN-YANG

Lo primero que hay que destacar es que la representación gráfica del yin-yang, conocida en China con el nombre de “Taijitu”, es una creación del siglo XIV.

Sin embargo, Louis (2003) y Wang (2012) han identificado las raíces de este símbolo en los primeros diagramas cosmológicos y numerológicos que se elaboraron en la dinastía Song, y más en particular, en:

– Las representaciones numerológicas que hizo Liu Mu (1011-1064) del Cielo Anterior (Hetu) y del Cielo Posterior (Luoshu), en las que presentó a los números que los componen mediante puntos blancos y negros para diferenciar su carácter yin o yang.

– El diseño gráfico con trigramas que hizo Shao Yang (1011-1077) para representar el Cielo Anterior, en el que dispuso los ocho trigramas en círculo e introdujo una línea de separación entre ellos que serviría de inspiración para crear la línea central que divide el símbolo actual el yin y el yang.

– El diagrama del Taiji que enfrenta círculos blancos y negros, elaborado por Zhou Dunyi (1017-1073) y que tuvo su inspiración en el Diagrama del Wuji creado por Chen Tuan.

Tras estos esquemas, el primer prototipo de dibujo del yin-yang publicado que se parece al actual aparece en la obra “Esencia de los Seis Libros” (Liushu Benyi) redactado por Zhao Huiqian (1351-1395) en la dinastía Qing y con el nombre “Diagrama del río de la espontaneidad del Cielo y la Tierra” (Tiandi Ziran Hetu). Este dibujo tiene el matiz de que los puntos centrales que aparecen en el yin y el yang tienen forma de esquirlas blanca y negra.

La forma y el nombre definitivo que tiene hoy en día este símbolo aparece en la Enciclopedia de Símbolos Antiguos (Tushu Bian), compilada por Zhang Huang (1527-1608) y publicada en el año 1613.

LEYES DEL YIN-YANG

Yin y Yang no son polaridades fijas, están sometidas a un dinamismo de complementariedad (macho/hembra), alternancia (día-noche) y transformación (El yin en su punto máximo se transforma en yang y viceversa).

Las leyes fundamentales que rigen el yin-yang son:

  • La unión del yin y del yang es creativa y genera vida. La unión del hombre y la mujer da el fruto de un niño, la unión del Cielo y la Tierra da la vida en el planeta.
  • Todo se puede clasificar dentro del yin y del yang. El día se puede diferenciar en el día (yang) y la noche (yin), las especies se pueden diferenciar en machos (yang) y hembras (yin), etc.
  • El yin atrae al yang y viceversa. Los opuestos se atraen y en esa atracción son capaces de generar nuevas cosas. La unión del Cielo y la Tierra genera la vida en el planeta, la unión del hombre y la mujer es capaz de generar una vida.
  • Fuerzas similares se repelen, el yin rechaza al yin y el yang rechaza al yang, los fenómenos similares se separan y así se evita una acumulación excesiva de tendencias y fuerzas similares. No hay una melodía con el mismo sonido, no se puede respirar sólo inspirando exclusivamente.
  • No hay nada puramente yin o yang. Dentro del yin siempre hay algo de yang y dentro del yang siempre hay algo de yin. Si el Cielo es una estructura expandida (yang), existe dentro del mismo una acción energética contraria (yin) que tiende a evitar su expansión infinita (la fuerza de la gravedad), del mismo modo, que si la Tierra es una estructura contraía (yin) existe dentro de ella una acción energética contraria (yang) que tiene a evitar su contracción infinita (la fuerza centrípeta de la rotación terrestre).
  • Cuando el Yin llega a su máximo se transforma hacia el Yang y viceversa. Cuando se llega al solsticio de invierno (máximo de yin) se cambia el ciclo para dirigirse hasta el solsticio de verano (máximo de yang) y viceversa. A nivel filosófico se considera que todo tiene su momento de auge y de decadencia.
  • yin y yang coinciden en el espacio y se alternan en el tiempo. La mano derecha convive con la mano izquierda, el hombre y la mujer, arriba y abajo, etc.; mientras que las dos polaridades se alternan: al día le sigue la noche, al nacimiento la muerte, al verano el invierno, etc.
  • yin y yang deben fluir constantemente para mantener el equilibrio. Día y noche se suceden, las estaciones continúan sus ciclos. Si se estanca el yin o el yang aparece la patología.

Referencias Bibliográficas

Granet, M. (1959). El Pensamiento Chino, México: Hispano-Americana.

Lavier, J.A. (1974). Medicina china, medicina total. Barcelona: Acervo.

Louis, R. (2003). The Genesis of an Icon: the “Taiji” Diagram´s Early History, Harvard Journal of Asian Studies, 61(1), 145-196.

Maspero, H. (2000). El taoísmo y las religiones chinas. Madrid: Trotta.

Needham, J. (1986). Science and Civilization in China, Vol. 6, Parte 6, England: Cambridge University.

Sanz, T. (Traduc). (2003). Su Wen. Huang Di Nei Jing, So Ouenn, 1ª Parte, Madrid: Dilema.

Wang, R.R. (2012). Yin Yang. The Way of Heaven and Earth in Chinese Thought and Culture, New York: Cambridge University.

About

Pedro Jesús Jiménez Martín. Doctor en Educación Física por la Universidad Politécnica de Madrid. Licenciado en Educación Física por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid.

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