Zazen. Eihei Dogen

 “Sentarse en zazen es el único gran asunto. Es el auténtico sello que es recibido y transmitido de uno en uno”  

CARACTERÍSTICAS IDENTIFICATIVAS DE LA ESCUELA SŌTŌ ZEN

Dōgen defendió que su enseñanza era la “auténtica” y “original” compartida desde su importación de la India a China, y con él, a Japón. De hecho, defendió que la esencia del zen nada tenía que ver con el taoísmo, por la simple razón de que esta enseñanza surgió en la India, no en China, y que allí la enseñanza se consideró desde su inicio completa. El Zen no necesitaba de otras enseñanzas para alcanzar su meta.

Bajo esta perspectiva Dōgen criticó a todos aquellos maestros que afirmaban que las enseñanzas de Lao Zi, Zhuang Zi y Bodhidharma eran lo mismo o que eran las tres patas de un trípode y, por tanto, dependientes.

Para él, su época englobaba un periodo de corrupción de las enseñanzas en el que muchos “supuestos” maestros simplemente leían y hablaban sin verdadera comprensión y dificultaban la comprensión entre los correcto y lo incorrecto.

Dōgen también se mostró contrario a todas aquellas prácticas basadas en la simple lectura de sutras, la adoración de estatuas, la quema de incienso, realizar postraciones, recitar el nombre de Buda, etc., típicos en su época. Su razonamiento fue sencillo: ¿Qué tiene que ver esto con el trabajo que tuvo que hacer Buda para llegar a la comprensión?

Dōgen fue crítico incluso con la noción de la existencia de una secta Zen. Según lo que le habían transmitido, ningún maestro del “auténtico” linaje había utilizado ese nombre y tampoco existía un método “añadido” al transmitido por los budas y patriarcas, un método zen. Para Dōgen querer defender el nombre de una escuela respondía simplemente a la rivalidad entre maestros que no han comprendido.

En este aspecto, Dōgen se consideró a sí mismo como un “elegido”. De hecho, nombra en su obra como su maestro expulsó a mucha gente de su templo porque buscaba personas genuinas y cómo él tuvo permiso para entrar a libre voluntad en el santuario del maestro. Sin embargo, en su obra también afirmó que la transmisión se realiza entre los elegidos sin que ellos mismos lo sepan.

Según Leighton (2006), el aspecto esencial que caracterizó y diferenció el método de Dōgen de la escuela Rinzai, fue su defensa de que el camino para alcanzar la Mente Original no consistía en recorrer paso a paso diferentes fases o estadios. Para él el zazen era la propia encarnación de la Conciencia Despierta, la expresión “aquí y ahora” de estado iluminado, sin necesidad de pasos. Zazen era el resultado final.

Dōgen entendía que la iluminación no era algo que sucede en el futuro con la práctica, algo a buscar. Para él, la Mente Original siempre ha estado presente dentro de nosotros y era algo a reencontrar.

En este aspecto, el zen de Dōgen presenta muchas similitudes con el budismo esotérico Tendai y Shingon, en donde se defendía la posibilidad de convertirse en un Buda en esta vida y con este cuerpo. De hecho, Dōgen también hablaba de llevar la “Mente Búdica” a la vida cotidiana.

Por último, añadir que al pregonar que la esencia de la práctica era “simplemente sentarse”, también se quiso alejar de todo el trabajo intelectual que engloba la escuela Rinzai a través del koan y la entrevista con el maestro. 

ZAZEN

Como se ha desatacado antes, las enseñanzas del maestro Dōgen se enfocaron en zazen, sentarse a meditar. La primacía del trabajo del zazen sobre la comprensión intelectual la fundamentó en varios razonamientos:

1) Bodhidharma enseñó zazen. Esto lo demostró con los 9 años de meditación que pasó frente a un muro. Cuando lo hizo no era porque estuviese aprendiendo meditación, era porque el camino, la enseñanza, era zazen.

2) Su maestro en China afirmó que nunca había escuchado que ningún patriarca de los que recibieron la auténtica transmisión hubieran realizado prácticas adicionales al zazen.

3) La búsqueda de la verdad a través del mental es insuficiente porque este sólo trabaja con el pensamiento y la discriminación, y lo que se pretende alcanzar está más lejos del pensamiento y la discriminación. De hecho, Dōgen declaró que no hay en nosotros una mente que valga la pena.

El camino para experimentar la “Mente Original” en Dōgen nace de la corporalidad, de la postura de zazen. Para él, la postura es la clave que facilita todo el proceso. La postura y nada más, porque para él la postura y la experiencia no son dos estadios.

Para aprender un auténtico zazen, o cómo se clarifica la mente y se realiza la “Verdad”, Dōgen aconsejó:

1) Encontrar un buen “consejero”. Un maestro que tenga la enseñanza genuina, y no la artificial del ciego que trata de guiar a otro ciego. Dōgen creía fundamental disponer de la guía de un maestro competente porque consideraba que aunque los sutras y la “inteligencia innata” podían aportar la semilla de la “Mente Original”, después es necesario cultivarla, entender sus implicaciones, e investigar sin excepción la “Verdad”, y aquí, es necesaria la ayuda de un maestro.

2) Estudiar los sutras. Algo que consideraba evidente cuando se investiga cómo en determinadas ocasiones los patriarcas budistas se apoyaron en ellos en su camino. Además, Dōgen explica que los sutras se utilizaron como un medio para llevar las enseñanzas a los practicantes más allá del tiempo y del espacio geográfico que ocupen. (Un buen “consejero” debía ser también una persona exhaustivamente versadas en los sutras).

MENTE ORIGINAL

¿Qué es la Mente Original para Dōgen? Un estado introspectivo que asoció al vacío (ku). Una palabra que alude a un estado de conciencia “desnudo, liso, desprovisto, tal como es”.

Un estado en el que no hay ni forma, ni sensación, ni percepción, ni volición, ni conciencia, ni ignorancia ni cese de la ignorancia, ni vejez ni muerte, ni karma, ni felicidad, ni dolor, ni sabiduría, ni iluminación, ni dualidad. Un estado más allá del pensamiento, la voluntad, la conciencia, la atención plena o la reflexión.

Para Dōgen, esta “Mente Original” no es algo a descubrir. Es algo a “reencontrar” en el interior porque siempre ha estado ahí. La naturaleza búdica para Dōgen es algo que existe de manera natural en la persona. Sin embargo, también advirtió que la Mente Original no debe considerarse una posesión exclusiva del hombre. El estado del Buda también puede ser compartido con cualquier ser vivo.

En cuanto a la relación de este Vacío Original con la manifestación, Dōgen asumió una posición dualista. La Mente Original y el mundo manifestado son diferentes. “Mientas experimentas un lado estamos ciegos para el otro”. Si estás en el vacío estás en el vacío, si estás en el mundo todo es real.

Bajo esta visión, sus enseñanzas no se centraron en el trabajo exclusivo de investigación sobre la Mente Original, también aportó pautas de conducta éticas para desenvolverse en el mundo de la manifestación.

Por un lado, Identificó como actitudes correctas: tener pocos deseos; conformarse con lo que se tiene; disfrutar de la tranquilidad; apartarse de la vida social; practicar la diligencia; realizar buenas acciones; no perder la atención plena; practicar zazen regularmente; practicar la sabiduría; y, no participar en discusiones ociosas; además de fomentar actitudes desprendidas como la generosidad, la cooperación, la compasión, el discurso amable, que alejan del ego personal. Dōgen era partidario de llevar una vida de retiro para “cultivar” y el estado de la “Mente Original”.

En el lado complementario, también habló de evitar la ira, la codicia, el deseo, la arrogancia, la ignorancia, la indolencia, la negligencia, la desconfianza, el desprecio, el descaro, el deseo de adulación, la hipocresía, la mezquindad, la envidia, la aflicción, la hostilidad, la picardía, la duplicidad, la somnolencia, el remordimiento, etc. Evitarlos porque estas actitudes instalan más a la persona en el ego y la alejan de la actitud de desprendimiento que se necesita para acercarse a la Mente Original. En esta misma línea, también fue defensor de la disciplina en la higiene y a limpieza, como metáfora de querer purificarse de la pereza, la desidia, la no implicación.

CONSEJOS EN LA PRÁCTICA

1.- Investigar el estado de la Mente Original. Para Dōgen la práctica no buscaba simplemente “experimentar” el estado de la Mente Original. Animaba a trabajar con ella, a investigar sobre las implicaciones de ese “Vacío Original” como método para afianzar la frecuencia y la comprensión de ese estado introspectivo.

Investigar lo que suponen las causas de la ignorancia, la acción, la conciencia, el nombre y la forma, los sentidos, el sentimiento, el deseo, el apego, la vergüenza, el tiempo, el nacimiento, la muerte, etc. cuando se observan desde la Mente Original.

2.- No buscar nada especial en la práctica. Si la Mente Original es vacío (ku), entonces no corresponde a ningún estado de conciencia especial a alcanzar o a custodiar. En cuanto uno se adentra en el vacío ya está en la verdad.

De esta manera, recordaba al practicante que no tiene que esperar ninguna experiencia fuera de las que se tienen normalmente en la práctica de zazen. La práctica es en sí misma el estado original directamente accesible a la experiencia.

Bajo esta premisa Dōgen advirtió del error de apegarse a palabras como “iluminación”, “iniciado”, “estado búdico”, “devenir”, “no-hacer”, o a la promesa de conseguir poderes místicos (siddhis).Estas nociones le encantan al ego, pero el vacío está más allá de conceptos.

Del mismo modo, Dōgen también advirtió de no apegarse tampoco a sentarse a hacer zazen. Dōgen animaba a investigar tranquilamente, al sentarse, qué pretende uno al hacer zazen. Para él, aferrarse a la forma sentada era no haber realizado el principio de sentarse.

Cuando uno se instala en la Mente Original descubre que todos estos conceptos son ilusiones, que en realidad nunca ha habido nada como “escuchar enseñanzas” o “practicar zazen”. “Sin intención, la mente está correcta. Con intención la mente se vuelve equivocada”.

3.- No trabajar desde el mental.  Dōgen veía insuficiente el trabajo con la mente ordinaria al considerar que es imposible pensar sobre el estado del “no-pensar”. Pará él había que cultivar mejor la paz de la mente, el estado de quietud, el estado tranquilo-tranquilo. “Hay un estado en que las huellas de la realización se olvidan y se manifiestan las huellas de la realización olvidada por mucho, mucho tiempo”.

Si la Mente Original es un estado en el que no hay ni sensación, ni percepción, ni conciencia, ni sabiduría, ni iluminación, ni dualidad. Un estado más allá del pensamiento, la voluntad, la conciencia, la atención plena o la reflexión para adentrarse en ella hay que olvidarse de uno mismo, de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

Referencias Bibliográficas

Bowring, R. (2019). Dōgen. En: Silk, J.(Coord.), Brill´s Encyclopedia of Buddhism, Volumen II, (940-933 pp). Leiden/Boston: Brill.

Leighton T.D. (2006). Zazen as an Enactment Ritual. En: Heine S. y Wright D. (Eds), Zen Rituals: Studies of Zen Theory in Practice, London: Oxford University Press.

Piquera, P. y Wafu, G. (2015). Shobogenzo. (Tesoro del Verdadero Ojo del Dharma) Eihei Dogen. Volumenes I, II, III y IV Málaga: Sirio.

About

Pedro Jesús Jiménez Martín. Doctor en Educación Física por la Universidad Politécnica de Madrid. Licenciado en Educación Física por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid.

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