Lao Zi y el “Taoísmo Filosófico”

Antes de introducir la figura de Lao Zi, es importante saber que, a la hora de acercarse a la Escuela “Taoísta”, hay que tener clara la diferencia entre el Taoísmo Filosófico (Daojia) y el Taoísmo Religioso (Daojiao).

El Taoísmo Filosófico hunde sus raíces en tiempos de la dinastía Zhou bajolas figuras principales de Lao Zi y Zhuang Zi, y por tanto, hay que consideralo como una tradición anterior al llamado Taoísmo Religioso.

De hecho, para algunos investigadores el taoísmo religioso es una rama evolutiva del taoísmo filosófico, e incluso una tradición que se apropió de las obras del taoísmo filosófico en interés propio.

Por otro lado, también es importante saber que en tiempos de la dinastía Zhou, la palabra Tao no era un término exclusivo que utilizasen los primeros taoístas. Mucho antes de Lao Zi y Zhuang Zi ya existía en la cultura china el término Tian Dao, el “Tao del Cielo”, utilizado para designar las órbitas celestes. Un significado que influyó después en que se asociase el Tao con la idea de “la ley que rige el destino y la existencia humana”.

En la dinastía Zhou, la palabra Tao pronto adoptó la noción de “camino” (en cuanto a proceso y no como meta) y el significado de “cómo debe conducirse uno en la vida”. Un interrogante que fue asumido por las “Cien Escuelas” del pensamiento chino que se desarrollaron en estos tiempos, y no sólo por la escuela taoísta.

Podemos afirmar que cada Escuela afirmaba que sus preceptos eran las verdaderas enseñanzas del Tao. Por ejemplo, Confucio utilizó este término para representar la norma moral: la ley que viene del Cielo y que dicta la dirección que debe tener la propia conducta. El budismo, a su entrada en China, fue considerado como “Daojia” o enseñanza del Tao, y en sus textos se podía encontrar este término con diferentes significados: técnica, método, arte, ley, mención, etc.

Esta información nos permite adoptar cierta distancia respecto a la interpretación “exclusivamente” religiosa o mística que se realiza muchas veces sobre las palabras de Lao Zi y Zhuang Zi, así como para poder alcanzar cierta neutralidad que nos permita observar que algunas de las ideas que expresan estos pensadores son en muchos casos incluso contrarias a los ideales taoístas religiososo de la búsqueda de la inmortalidad, el cultivo del cuerpo, la adquisición de poderes, la alteración del destino o la búsqueda de la intercesión de dioses y entidades espirituales.

Lao Zi y el Tao Te King

Considerado el padre del Taoísmo Filosófico, su vida real todavía es una incógnita y el conocimiento que se tiene de él es más legendario que verídico.

Según algunos investigadores, Lao Zi pudo ser: 1) Lao Dan, un personaje contemporáneo a Confucio que habría vivido a finales del Periodo de Primaveras y Otoños y habría escrito el “Lao Zi” encontrado en la tumba de Guodian; 2) Taishi Dan, otra figura histórica que habría vivido un siglo más tarde, en el Periodo de los Reinos Combatientes, y que habría escrito el “Lao Zi” de las tumbas de Mawangdui; o 3) Li Er de este mismo periodo.

Actualmente todavía se duda si este personaje fue anterior o posterior a otro de los padres del taoísmo Zhuang Zi, y si su obra no fue más que una recopilación de los principios filosóficos taoístas primitivos.

Según la leyenda Lao Zi nació en el Estado de Chu y trabajó como bibliotecario en los archivos imperiales de la corte de los Zhou. Algo que sugiere que estuvo en contacto con los documentos más importantes de la historia de China.

Siendo ya anciano, y frustrado por la decadencia del Imperio, decidió partir hacia el Oeste. Al llegar a la frontera, el guardián Yin Xi le exigió como tributo de paso que escribiese una obra en la que se recogiese toda su sabiduría. Esta fue el Tao Te King (Libro del Tao y de la Virtud), escrito con 5.000 caracteres.

El Tao Te King es una obra completamente original, difícil de datar, ya que en su contenido no hace mención a ningún texto anterior o personaje histórico.

Las dos copias más antiguas que se han encontrado de esta obra fueron descubiertas: 1) en el año 1973, en la tumba nº 3 de Mawangdui, y ha sido datada en el siglo III a.C.; y 2) en el año 1993, en las tumbas de Guodian (provincia de Hubei), y ha sido fechada en el siglo IV a.C.

Hay que indicar que en la copia más antigua, la hallada en Guodian, tan sólo recoge 31 versos de los 81 que componen esta obra en la actualidad. Esto abre el interrogante de si los restantes versos se habrían perdido, o si constituiría un texto completo, el más antiguo hasta el momento, y el que reflejaría mejor y más fielmente el pensamiento de los primeros filósofos taoístas.

El Tao Te King de Guodian establece una línea argumental común en sus versos: aprender del Tao para retornar a la simplicidad, y alcanzar una paz y serenidad espiritual que permita a la persona liberarse del sufrimiento y vivir  en armonía con la naturaleza.

El modelo de conducta que sugiere es el Wu Wei, o lo que es igual, no intervenir en el curso de los acontecimientos, y dejar que se exprese el orden natural y espontáneo. Para conseguirlo, aconseja conseguir la ausencia de deseos y ambiciones y sentirse satisfecho.

En la lectura de esta obra es importante hacer la distinción entre el Tao “no manifestado” y el“manifestado”.

En el Tao “No Manifestado”, la palabra Tao sirve para designar un concepto que no es accesible al conocimiento racional o a la percepción sensorial. En sí, representa la causa primera y el fundamento último. El lugar de donde todo viene y adonde todo va. Esto engloba la idea de algo inmutable, perpetuo, perenne, eterno, sin origen, es decir, que tiene sus raíces en sí mismo.

En esta dimensión el Tao es el principio de todo lo que existe y anterior a todo lo que existe. Es un concepto que no puede expresarse con palabras, de modo que el autor, para acercarnos a su significado y poder comprender cómo puede modelar nuestras vidas, se apoya en metáforas como el agua (modestia y humildad); el recién nacido (inociencia, simplicidad, espontaneidad); el principio femenino (receptividad, nutrución, generación de vida); o el poder de la “debilidad” (poder de lo blando y lo débil).

En cuanto al “Tao manifestado”, la obra lo identifica como la “vía” o el “camino”. El proceso que hay entre el principio y el fin y que se caracteriza por la transformación constante en un movimiento natural y espontáneo.

El modelo de referencia que estable el autor para acercarno a esta dimensiónd el Tao en nuestra conducta es la noción del Wu-Wei y acutar en base a las leyes naturales.

El Wu-Wei, “dejar hacer”, es dejar que todo siga su curso natural sin intervenir. Dejar que se cumpla el destino porque el Tao es el que mueve el Universo. Pero “no-actuar” no significa pasividad.

Respecto a actuar en base a las leyes naturales, la obra nos dice que el sabio es aquel que entiende los procesos que guían el universo y fluye con ellos. Aquí son importanes dos nociones: la ley del cambio, la transformación constante es la ley del Universo; y los principios que regulan la alternancia del yin y el yang: Todo polo atrae a su contrario y cuando un polo llega a su extremo se produce el contrario.

Referencias Bibliográficas

Cheng, a. (2002). Historia del Pensamiento Chino, Barcelona: Bellaterra.

Preciado, I. (2006). Tao Te Ching. Los Libros del Tao. Lao Tse, Madrid: Trotta.

Sivin, n. (1978). On the Word “Taoism” as a Source of Perplexity. En: Sivin, N. (Ed.) (1995). Medicine, Philosophy and Religion in Ancient China: Research and Reflections, (303-330 pp.), England: Variorum.

Yangzheng, L. (2009). History of Chinese Taoism, Beijing: Foreign Languages Press.

About

Pedro Jesús Jiménez Martín. Doctor en Educación Física por la Universidad Politécnica de Madrid. Licenciado en Educación Física por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid.

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