Dinastía Zhou (1045-221 a.C.)

CONTEXTO HISTÓRICO

La dinastía Zhou (1045–221 a.C.) se divide en dos grandes periodos: la dinastía Zhou Occidental (1045–771 a.C.), cuya capital Zhouzong estaba ubicada en la región del río Wei; y la dinastía Zhou Oriental (771–221 a.C.), cuya capital Zhengzhou estaba ubicada cerca de Luoyang. La dinastía Zhou Oriental se subdivide a su vez en dos periodos: el Periodo de Primaveras y Otoños (Chunqiu) (771-453 a.C.) y el Periodo de los Reinos Combatientes (Zhanguo) (453–221 a.C.).

Según los anales históricos, la dinastía Zhou Occidental se estableció cuando los ejércitos del pueblo Zhou (liderados por el Rey Wen inicialmente, y después, por el Rey Wu), invadieron la llanura central y derrotaron al último rey Shang en la batalla de Muye. Tras el falleciento de estos reyes, fue el Duque de Zhou el que terminaría de imponer esta nueva dinastía.

La dinastía Zhou Oriental, por otro lado, surgió tras el asesinato del último rey Zhou Occidental bajo el asedio de los pueblos Zhen y Quarong, principados muy poderosos dentro del reino. Parece ser que el heredero de los Zhou logró escapar a la actual Luoang (atual provincia de Henan), donde instauraría una nueva capital y fundaría la dinastía Zhou Oriental. Una dinastía que se caracterizará por los conflictos y el declive cultural.

La primera etapa de la dinastía Zhou Oriental se ha denominado el Periodo de Primaveras y Otoños por la obra “Anales de Primaveras y Otoños” (Chunqiu). Un documento que narra cómo fue la vida política y social en esta época. Se puede afirmar que se trató de un periodo de conflictos por el poder entre los grandes reinos que se estaban formando (Jin, Qi, Chu)

La segunda etapa se identifica como el Periodo de los Reinos Combatientes, y es un periodo en el que se agravó el conflicto militar entre los reinos y devino la crisis de la sociedad noble, sus instituciones y sus creencias.

Desde un punto de vista económico, lo más importante a señalar es que, en la dinastía Zhou Oriental, el comercio se transformó en un proceso a gran escala que favoreció el intercambio comercial con las poblaciones vecinas (Manchuria, norte de Corea e India del Norte).

Una realidad que pudo facilitar, entre otras cosas, la circulación del “conocimiento” médico, y con ello, la diseminación entre la nobleza de las técnicas y métodos terapéuticos usados en los diferentes Estados. Algo que ayuda a explicar la gran variedad temática y de técnicas que se muestra en los primeros documentos médicos encontrados en China, y porqué en ellos, una misma patología, aparece tratada con técnicas muy distintas e incluso divergentes.

A nivel intelectual y cultural, la dinastía Zhou representa uno de los momentos históricos más importantes en la cultura china, porque es en este periodo cuando se desarrollan las bases del pensamiento chino tradicional bajo la influencia de las llamadas “Cien Escuelas” del pensamiento chino y de figuras tan relevantes como Lao Zi, Zhuang Zi, Confucio, Mencio, Xunzi, Sunzi, Mozi y Hanfeizi. También es el periodo en que se desarrolla el contenido de la obra Zhou Yi, conocido hoy en día como I Ching, y las Teorías del Yin-Yang y de las Cinco Fases de la Escuela Cosmológica de Zhouyan.

PRÁCTICAS CORPORALES DE SALUD

Los arqueólogos han encontrado en las excavaciones de tumbas Han dos documentos en los que se describen cómo podían ser las prácticas corporales de salud a finales de esta dinastía: el Daoyin Tu y el Yin Shu.

Dos registros muy importantes porque son las primeras evidencias tangibles que tenemos para poder analizar el contenido, la calidad y el alcance de las prácticas corporales de salud en la China antigua.

El tercer documento clave ligado a este periodo es el Xing Qi Yu Bei Ming, un texto escrito en un tambor con forma dodecagonal en el que se hace alusión explícita a cómo hacer circular la energía vital dentro del cuerpo.

Algo importante a destacar es que todas estas prácticas corporales con fines de salud estaban englobadas dentro de esta época a una cultura del “cuidado de la salud”, identificada de manera general bajo el término “Yang Sheng“, y que estaban posicionadas así al mismo nivel que los consejos para el cuidado de la alimentación, los hábitos de sueño, los hábitos sexuales, la vestimenta e incluso la respiración.

¿Cómo son las prácticas corporales descritas en estos documentos?

DAOYIN TU

Este documento se encontró en el año 1973 en el interior de la tumba nº 3 en Mawangdui (Changsha, Provincia de Hunan). Corresponde a un documento gráfico impreso sobre seda en el que aparecen representados a color, en cuatro filas y en un tamaño entre 9 y 12 cm, 44 figuras (22 hombres y 22 mujeres) realizado ejercicios corporales, algunos de los cuales vienes acompañados de un nombre o de un comentario sobre sus cualidades terapéuticas.

El término Dao está conformado por dos ideogramas. El primero, se asocia a la palabra “camino” en cuanto a guía o dirección, y el segundo, a un referente métrico que se designaba en China para medir pequeñas distancias, y que después, se ha hecho familiar entre los acupuntores para buscar puntos de acupuntura (cun).

El ideograma Yin, por otra parte, representa la acción de “tensar un arco”, bajo la idea de “estirar” algo. Si bien en algunos textos también es un término utilizado para designar algún dolor o el nombre de alguna patología, adquiriendo también el significado de “liberar” ese dolor o malestar.

Bajo estas nociones se ha interpretado el Daoyin Tu como la representación de unos ejercicios que habrían tenido fines terapéuticos.

El problema para sacar conclusiones sólidas de este documento es: 1) que muchas figuras están muy deterioradas y no son claramente discernibles; 2) en 19 figuras no aparece ni el nombre ni ninguna indicación sobre cómo realizar el ejercicio, y los investigadores a día de hoy no se han puesto de acuerdo sobre la traducción de algunos nombres; y 3) lo más importante, el documento no viene acompañado de ningún texto en el que se explique ninguna teoría sobre su finalidad.

Sin embargo, en las figuras que disponen de algún texto se observa que 1) algunos ejercicios estaban diseñados para tratar algunas dolencias (hinchazón inguinal, sordera, dolor abdominal, de rodilla, de nuca, en el muslo, calentura); 2) la noción de yin y yang aparece nombrada en un ejercicio; 3) existía la noción de “desbloquear” cosas mediante el ejercicio; y 4) algunas posturas se habrían creado a partir de la observación de los movimientos de los animales.

Por último añadir, que existe cierta dificultad para considerar que las figuras que aparecen en este documento puedan asociarse a una “tabla” de ejercicios o una coreografía ya que cada figura representa a un personaje diferente. Lo que parece más bien es que son movimientos independientes con sus propios objetivos particulares.

YIN SHU

Esta obra consiste en un documento escrito, sin representaciones gráficas, y fue descubierto en el año 1983, en la tumba nº 247 de Zhangjiashan (Provincia de Hubei).

La obra está compuesta de 113 varillas de bambú inscritas con 4.000 caracteres, y lo más importante es que en ella, se incluye la descripción de ejercicios corporales con fines higiénico-terapéuticos que nos aportan una gran información a la hora de poder valorar el contenido y la eficacia de estas prácticas. Respecto al nombre del documento sólo indicar que el término Yin corresponde al mismo ideograma explicado en el Daoyin Shu.

El Yin Shu se estructura en tres partes: 1) Consejos para desarrollar hábitos de vida saludables (alimentación, relaciones sexuales, vestimenta, aseo, sueño, etc.) según el dictado de las cuatro estaciones; 2) Ejercicios corporales con fines de acondicionamiento físico y ejercicios corporales con fines terapéuticos para tratar diferentes dolencias; y 3) Teoría para explicar las causas de la enfermedad y consejos a seguir para mantener una buena salud.

Respecto al apartado específico en que se describen ejercicios corporales, destacar que la primera mitad de ellos corresponden a movimientos destinados a trabajar la flexibilidad dinámica y estática, la movilidad articular y coordinaciones sencillas, y en ellos no se hace ninguna alusión a ningún tipo de posibles beneficios para la salud por su realización. Muchos de estos ejercicios son designados con el nombre de animales, si bien, en los nombres que coinciden con los que aparecen en el Daoyin Tu la postura corporal adoptada es diferente.

La segunda mitad de los ejercicios corresponden a 41 ejercicios corporales con fines terapéuticos (37 con un texto conservado en buen estado), enfocados prioritariamente al tratamiento de dolencias musculares y articulares (tobillo, rodilla, muslo, espalda, abdomen, hombro, pecho, corazón, boca, pómulos, ojos, oídos), inflamación abdominal e inguinal, cansancio, y alguno, para el tratamiento de la sordera, la retención urinaria, la nariz taponada o la caída de dientes.

Los ejercicios corporales terapéuticos siguen teniendo en su base la flexibilidad y la movilización articular, sin bien algunos de ellos van acompañados del uso del masaje, de objetos externos como pelotas, tablas y barras de madera, e incluso de la recomendación del uso de técnicas respiratorias.

Aspectos a destacar de estos ejercicios son:

1) En ellos se introduce la noción yin y yang. En los ejercicios enfocados al acondicionamiento físico estos sirven para designar la localizaciones anatómicas (frontal-posterior, parte interna-externa); mientras que en los ejercicios terapéuticos además de utilizarse para clasificar los músculos según su posición anatómica, también sirven para identificar unos “conductos” en el cuerpo. Conductos que, según Vivienne Lo (2014), hay que asociar con arterias, y que posiblemente guarden una estrecha relación con un algún tipo de diagnóstico pulsológico en esta época.

2) La noción de “vapor vital” (qi) sólo aparece en dos ejercicios. En uno sirve para indicar que es bueno para “la falta de qi en las manos”, y en el otro, “para el qi de los pies”, recomendando en ambos simplemente la movilidad articular para corregirlo.

3) En los ejercicios en los que se trabajan técnicas respiratorias (bien con estiramiento o sólo con la respiración), se identifican tres acciones: Hu, exhalación normal; Xu, exhalación para expulsar el calor interno (asociada al yang); y Chiu, exhalación para expulsar la humedad interna (asociado al yin). Además, se aconseja que dichos ejercicios se realicen al levantarse y antes de acostarse; se establece que el número de repeticiones está condicionado a la edad del practicante, e incluso alguno, se añade la contracción del perineo para ayudar a condensar el “vapor” en el bajo vientre.

Dentro de estos ejercicios llama particularmente la atención uno: “Aumentar el qi yin”. El ejercicio demanda que el practicante acerque arroz a la boca para inhalar su vapor, y después comerlo para almacenar su esencia en el abdomen. Es interesante porque si la mayor parte de los ejercicios de respiración descritos parecen centrarse en “asimilar” o “expulsar” vapores del cuerpo, este es el único ejercicio que informa sobre cómo nutrir el yin dentro del cuerpo.

En particular, en el documento se identifican seis tipos de “vapores atmosféricos” con los que se puede “trabajar” a través de la respiración en las diferentes estaciones, y cinco tipos de “vapores negativos” que deben ser expulsados a través de ejercicios respiratorios.

4) El texto también resalta los beneficios que puede aportar el ejercicio físico sobre los patrones de transpiración cutánea (couli) y la regulación de la temperatura corporal, al considerar que estos aspectos pueden condicionar la vulnerabilidad del organismo a la entrada de factores patógenos desde el exterior (principalmente climáticos). Según Lo (2000), estas indicaciones podrían asociarse a las raíces de la teoría sobre los diferentes niveles por los que profundiza la enfermedad dentro el organismo que tanto obsesionaría a los médicos de los primeros tiempos de la Medicina China.

5) Por último incidir que, en todos estos ejercicios, se recomienda un número de repeticiones e incluso el número de veces a realizarlos al día, y que algunos se presentan como secuencias combinadas de movimiento para tratar la patología.

XING QI YU BEI MING

Este objeto fue donado al museo de la ciudad de Tianjin en el año 1976, supuestamente desde la colección privada de los herederos de Li Hongzhang (1823-1901), una personalidad destacada en el último periodo de la dinastía Qing, que entre otras cosas, contribuyó a fundar en Tianjin un hospital misionero y una escuela médica, desde las cuales se empezó a formar, a partir de 1888, a doctores chinos en medicina occidental para prestar sus servicios a la armada de Beiyang.

El objeto se ha identificado como “Inscripción (ming) en un colgante de jade (yubei) sobre el movimiento del vapor (xingqi)”, y ha sido fechado en el Periodo de los Reinos Combatientes.

La importancia de este jade está en que se considera que es el vestigio más antiguo que se ha encontrado en China en el que se hace una alusión explícita a lo que parece ser una técnica sobre cómo se debe proceder para hacer circular el “vapor vital” dentro del cuerpo (si bien no concede ningún nombre a este tipo de práctica).

El texto, conformado por 45 ideogramas (36 más 9 repetidos), aparece inscrito en cada una de las caras de un adorno de jade con forma dodecagonal de 118 gramos y unas dimensiones de 5,4 centímetros de alto y 3,4 centímetros de ancho.

El problema de este objeto es que, a diferencia del Daoyin Tu y el Yin Shu, no ha sido encontrado a raíz de ninguna excavación arqueológica que pudiese aportar pistas sobre el contexto en que se utilizó, del mismo modo que también hay ciertas dudas sobre si el objeto fue un adorno de la funda de una espada, de la empuñadura de un bastón o de un colgante o “amuleto” que se colgaba en la cintura para protegerse.

Aunque se han realizado varias traducciones, el consenso parece ir en que el texto dice: “Al circular el vapor vital, [tragar] profundamente y se almacenará. Una vez almacenado, se expandirá. Una vez expandido, descenderá. Una vez que ha descendido se hará firme. Una vez firme, se solidificará. Una vez sólida, brotará. Una vez que ha brotado, se extenderá. Una vez extendido, regresará. Una vez que ha regresado, se hará celestial. El mecanismo del cielo empuja hacia arriba. El mecanismo de la tierra presiona hacia abajo. Sigue estos preceptos y vivirás; ve en contra de ellos y morirás”.

CALIDAD DE LAS PRÁCTICAS CORPORALES TERAPÉUTICAS

Resulta admirable que en la dinastía Zhou ya existiese una línea de trabajo enfocada al cuidado de la salud en la que se consideraba fundamental prestar atención de forma integrada al ejercicio físico, la dietética, la higiene, el sueño, la respiración, los hábitos sexuales, etc. y que también era consciente de la influencia del entorno y las condiciones de vida de las personas en el desarrollo de la enfermedad.

Si tradicionalmente se han asociado estas actividades con los “vestigios” iniciales de las prácticas energéticas taoístas, considero que quizás esta afirmación está un tanto sesgada, y que también habría que valorar la idea de que dichas prácticas pudieron igualmente formar parte de una corriente “laica” de personas interesadas en empezar a explicar y tratar la enfermedad desde un contexto más empírico y racional, que se empezaba a alejar del modo de hacer “supersticioso” y “mágico” previo.

De hecho, el Daoyin Tu y el Yin Shu destacan como documentos cuya finalidad se dirige simple y llanamente a favorecer el acondicionamiento físico y el tratamiento terapéutico ante la enfermedad a través del ejercicio físico.

Las pruebas sobre la existencia de esa corriente “laica” que ya utilizaba el ejercicio corporal con fines de salud fuera de todo contexto religioso aparecen en obras de la época como el Zhuang Zi, en donde se crítica la existencia de prácticas corporales que persiguen objetivos de salud y longevidad pero no de espiritualidad para fusionarse con el Tao; o el Huainanzi en donde se afirma que el “santo” practica para cultivar su espíritu porque sabe que la comunión con el Tao no depende del cuerpo (un objeto perecedero), y recomienda no perder el tiempo con prácticas higiénicas.

Un poco más tarde, en el siglo I a.C., Wang Chong también defendió en su obra Lunheng y desde un punto de vista totalmente “laico”, la idea de que se pueden realizar prácticas saludables para aumentar la longevidad y prevenir-tratar la enfermedad sin tener que creer en la inmortalidad como objetivo, e incluso ofreció argumentos para desconfiar de las afirmaciones y promesas que se hacían en ese sentido.

Considero que esta información es muy interesante para todos aquellos practicantes que hoy en día se quieren acercar a estas prácticas sin ningún motivo de trascendencia espiritual ni búsqueda de la inmortalidad.

Si esta interpretación es correcta, se puede afirmar que existen importantes paralelismos en el desarrollo de la “gimnasia terapéutica” en China y Grecia, si bien es verdad, que también coexisten algunas divergencias que han enriquecido los posibles usos de las prácticas corporales en el contexto terapéutico.

Si pasamos a hacer un análisis específico de las propuestas de ejercicio físico que se presentan en el Daoyin Tu y el Yin Shu, encontramos que en ellas:

1.- Se prioriza casi exclusivamente la movilidad articular y la flexibilidad y se dejan de lado propuestas para la mejora cardio-respiratorias como el ejercicio aeróbico (andar, correr, nadar, bailar…) o ejercicios para la fuerza.

La razón quizás hay que buscarla en que estos ejercicios parece que estaban orientados hacia a una “élite aristocrática” que seguro que, en el Periodo de los Reinos Combatientes, tendría su entrenamiento físico para prepararse para la guerra, y que quizás, dicho entrenamiento cubría muchas de esas condiciones físicas fundamentales.

2.- Los ejercicios no incluyen el tratamiento de dolencias físicas asociadas al proceso de envejecimiento como las caídas, la osteoporosis, etc., ni patologías relacionadas con los órganos internos, ni enfermedades de corte psicológico.

En estos documentos la prioridad se confiere a las dolencias musculares y articulares, inflamaciones y cansancio, lo que nos puede indicar que en esta época el ejercicio físico era utilizado para el tratamiento de dolencias “menores” dejando el tratamiento para otro tipo de enfermedades al uso de hierbas, dieta, etc.

3.- No se hace alusión en ningún momento a que las causas de las patologías pudiesen deberse a los desequilibrios en los órganos y vísceras internos. La enfermedad parece explicarse de manera reduccionista en base a las influencias estacionales y climáticas y los malos hábitos de vida de las personas, y en muchos casos, el tratamiento parece que se dirige más al síntoma que a la causa, algo contrario al sello de distintividad al que se asocia la Medicina Tradicional China actual.

Respecto a la calidad-eficacia de los ejercicios presentados para alcanzar los fines que promulgan, se podrían citar importantes carencias:

1.- A la hora de identificar las patologías, la obra presenta una descripción excesivamente generalista en todas las dolencias. Hoy en día sería impensable recomendar un ejercicio para el dolor de rodilla como ocurre en la obra si no se tiene en cuenta la edad, el género y el peso del paciente, la ubicación exacta del dolor, el tiempo que se lleva padeciendo, la fuerza en la pierna y los antecedentes familiares con relación a la dolencia.

2.- Respecto a la dosificación, aunque en la obra ya se entrevé que los autores tenían conciencia de la importancia de definir un número de repeticiones del ejercicio y el número de sesiones, las indicaciones que recomienda a veces son excesivamente reduccionistas (tres repeticiones para solventar una dolencia) o excesivas (1.000 repeticiones tres veces al día durante 10 días).  También olvidan la importancia de indicar factores tan importantes como la intensidad del ejercicio o la velocidad de ejecución.

3.- En cuanto a la complejidad de los ejercicios, no dejan de ser estructuras elementales cuando se toman como referencia los avances de las técnicas de rehabilitación funcional, acondicionamiento físico y fisioterapia de la época actual.

Respecto al uso de conceptos básicos que se asocian hoy en día a la Medicina Tradicional China, es interesante observar que:

1.- La noción de yin y yang ya estaba incluida en los ejercicios, si bien como referente para la diferenciación “espacial” de zonas anatómicas o la clasificación estructural de músculos, tendones y canales, pero no como un sistema para identificar una calidad interna propioceptiva y cinestésica en el trabajo corporal (tensión-relajación, inspiración-espiración, flexión-extensión, etc.);

2.- Respecto a la energía vital (qi) aunque aparece escrita en el Yin Shu, en ningún momento es asociada a la idea de “gong” o de dominio y control de esta cualidad como viene a representar el término qigong. Por otro lado, cuando se habla de nutrir el qi, la técnica se asocia con la alimentación y la respiración y no con el ejercicio físico.

En cuanto al uso de técnicas de respiracón, en ellas, más que trabajar con el qi como componente “vital”, se utilizan para trabajar “calidades climáticas”, o expulsar el calor y la humedad interna.

3.- Un aspecto muy importante a destacar es que los “conductos” (mai) (que luego vendrían a evolucionar en meridianos) en el Yin Shu parecen guardar una estrecha relación con las arterias, tendones o conductos anatómicos, aportando una importante información para entender el posible origen de estas estructuras sutiles.

En cuanto al Xing Qi Yu Bei Ming, hay que destacar que si bien su texto se ha interpretado como una obra específica en dónde se explica como canalizar la energía vital (qi), la cosa no es tan sencilla.

Por ejemplo, Joseph Needham lo tradujo bajo una interpretación cosmológica de la “materialización” de la energía con mucho sentido, ya que es totalmente afín a las teorías filosóficas cosmológicas que se estaban desarrollando en la época.

En particular la traducción fue: “Cuando el qi de los elementos se estabiliza, la condensación (i.e. Corporalidad) se ocasiona; esta condensación adquiere un espíritu; tras haberlo adquirido un espíritu desciende (i.e. Nace); tras haber bajado se hace fijo (i.e. Completo en todas sus partes); tras haberse hecho fijo adquiere fuerza; con fuerza viene la inteligencia; con inteligencia viene el crecimiento; el crecimiento nos lleva a la talla completa; con una talla completa se convierte verdaderamente en un hombre. Así pues, el Cielo lo apoya desde arriba, la Tierra lo apoya desde abajo; el que sigue el Tao del Cielo y la Tierra vivirá; quien va en contra del Cielo y la Tierra morirá” (Roncero, 2013).

Por otra parte, también hay que recordar que, en estos tiempos, la noción del qi todavía no estaba bien definida. En el Neiyi (Cultivo Interno), uno de los capítulos que conforma la obra Guanzi (Libro del Maestro Guan), datada en el siglo IV a.C. y considerada el documento en el que se hace una primera referencia explícita a los términos Jing–Qi–Shen, se describe al Qi con una perspectiva genérica como el “aliento vital” o la “substancia vital” que compone todo lo que hay en el Universo. El principio constitutivo de toda manifestación, que se manifiesta en un rango que va desde lo pesado y lo turbio a lo puro y lo ligero, siendo el Jing y el Shen los que ganan todo el protagonismo.

El Jing es considerado la “esencia” más pura, refinada y concentrada del Qi, el exilir de la vida que funciona en el Universo como el agente generador y motor de la vida, y en el hombre, como la fuente de su vitalidad y bienestar, tanto en el ámbito físico como en el psicológico; y el Shen es un término que se utiliza para designar un aspecto psicológico en la persona relacionado con la conciencia y que, en aquella época, hundía sus raíces en los conceptos utilizados para designar a los espíritus con los que mediaban los chamanes.

Además, la práctica meditativa que ofrece el Neiye tiene como objetivo almacenar y cultivar el “jing” y el “shen” como medio para potenciar la vitalidad, fortalecer el cuerpo y conseguir una mente tranquila, calmada y serena.

Pero aún así, si fuera de estos datos este texto presentase una técnica para la canalización de la energía, podríamos considerar que era una técnica un tanto “rudimentaria” porque en aquellos tiempos la noción de conductos-meridianos por los que puede circular la energía todavía no estaba muy elaborada.

De hecho, todavía no se había desarrollado la idea de un sistema circulatorio de meridianos-conductos cerrado y el movimiento de la energía se consideraba esencialmente descendente.

La conclusión que podríamos sacar es que este periodo representa un momento histórico en China en el que se empiezan a fraguar las primeras teorías de intervención para conservar la salud en que se tiene presente la importancia de la actividad física, pero todavía, carentes de suficiente experiencia, conocimiento y evaluación de sus propuestas.

Cuando se interpretan las propuestas de intervención que se ofrecen en estos documentos desde la óptica del conocimiento científico actual del que gozan los campos de la fisioterapia, la traumatología, la medicina, la cirugía, la rehabilitación motriz y las ciencias de la actividad física y el deporte, se observa que son un muy “rudimentarias”. Habrá que esperar un tiempo hasta que se empiece a desarrollar un fundamento científico más sólido dentro de etas prácticas.

Desde un punto de vista energético se puede decir que la filosofía que predominaba en estos tiempos era el trabajo basado en el “yang qi”, es decir, ofrecer consejos y recomendaciones para no desgastar y nutrir la vitalidad, más que en la noción del “qigong” de canalizar el “qi”.

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About

Pedro Jesús Jiménez Martín. Doctor en Educación Física por la Universidad Politécnica de Madrid. Licenciado en Educación Física por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid.

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