Jullien, Franςois. (2005). La China da que pensar. Barcelona: Anthopos.

Esta obra de Franςois Jullien nos hace reflexionar sobre cómo el acercamiento a la cultura China puede servir como método  no sólo para poder acceder a visiones  alternativas de la “Realidad”,   también para poder tomar  conciencia de  los límites de nuestro pensamiento occidental.

Con  el  contraste  se  superan  estereotipos.  Se  reaviva  tu  capacidad  de  hacerte  nuevas preguntas.   Se  avanza allí donde  el pensamiento  se ha  asentado, y con ello,  se hace más grande tu camino.

Son muy interesantes los  consejos que  nos ofrece  respecto a cómo  abordar el estudio de los   textos  chinos.     En   primer  lugar,    nos    recomienda   que    más   que    interpretarlos directamente desde uno mismo, desde tus convicciones y opiniones occidentales, hay que partir de  la  interpretación  que  han ofrecido de esos textos otros autores chinos a lo largo de la historia.

Según dice,   la clave  es saber cómo se ha  sido leído  tal o cual texto,   más que  saber si tal comentario es fiel a lo que se pudo decir.   El conocimiento  en China se caracteriza por ser una   “construcción  viva”   realizada   a   través   del   tiempo   por  numerosos  autores.   La originalidad del autor inicial que tanto valoramos en Occidente es difícil de encontrar.

Jullien nos aconseja:   “Se entra al pensamiento chino efectivamente,  por  entrada  y  salida. Dejándolo reposar, abandonándolo, retomándolo más tarde” (pp 93).

Por otro lado,   también  resalta el estudio del  contexto histórico para entender en toda su profundidad a los autores.  Para explicarlo pone el ejemplo de Mencio.  Este se dirigió a los príncipes  de su  época en  un momento histórico  en que los  Principados  chinos se  atacaban  unos a otros de una manera despiadada y continua. El Periodo de los Reinos Combatientes.

Como estratega,   un elemento esencial en aquellos tiempos,   qué aconsejaba  Mencio a estos príncipes: Comenzad por cultivar la virtud en vosotros mismos, y esa virtud no podrá dejar de suscitar la adhesión de los otros.

Si esta filosofía parece  “sencilla” e incluso “inocente”,  Jullien nos muestra la profundidad que  hay detrás  de su filosofía  acercándonos  a  la  interpretación  china  de  la guerra:   la batalla propiamente  dicha  no e s  más que un resultado.   Es una fruta madura,   lista para caer.

El  experto  es el  que  interviene  en  los  acontecimientos  desde  sus  primeras manifestaciones.   Toda  acción  heroica,   todo  desgaste  energético puesto  después  para conseguir  la  victoria,   sólo  significa  que  no  se  ha  sabido  intervenir  en  el  momento adecuado. No se ha sabido maniobrar para que la situación fuera favorable y para cambiar los factores iniciales en provecho propio. Las mejores tropas son aquellas que han vencido antes  de iniciar el combate,   sin embargo,   como no hay combate  también son las menos admiradas.

About

Pedro Jesús Jiménez Martín. Doctor en Educación Física por la Universidad Politécnica de Madrid. Licenciado en Educación Física por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid.

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