Mudrā

Kuniyoshi: Kidomaru

Una de las prácticas corporales rituales más importantes del budismo esotérico es el uso de determinadas posiciones-gestos realizadas con las manos que son conocidas con el nombre de Mudrās.

Respecto al origen de esta palabra, podemos decir que Dale Saunders (1985) indica que, si bien existe una teoría que asocia la raíz de este término con la palabra asiria musarū (un sello utilizado al escribir), esta hipótesis no es concluyente.

De lo que sí existe evidencia es del uso de esta palabra en la literatura post védica india bajo el significado de “sello” o la marca que deja inscrita un sello. Una interpretación que, por cierto, ha contribuido a que se asocie el término mudrā con la noción de marca (producida por un sello), anillo (anillo como sello), pasaporte, signo o moneda estampada mediante un sello.

En la tradición védica el mudrā, o mejor dicho, “hasta” ya que es el verdadero término que se usaba para referirse a los gestos con las manos, ya aparece asociado a una dimensión mágica y ritual. El movimiento vertical ascendente o descendente y lateral con las manos servía para marcar el acento de las palabras utilizadas en los rituales actuando así con una función “gramatical”.

En la lengua Pali, se asocia el término mudrā con la palabra muddikā, que deriva de muddā (autoridad). Este término sirve para designar el equilibrio que existe entre el mando y la autoridad del rey, entre el amuleto estampado y la autoridad divina, y entre el gesto en el ritual y el poder mágico.

En la tradición esotérica, la palabra mudrā además de adquirir el significado de sello, también se definió como “la forma de colocar los dedos”, con el fin de aludir explícitamente a su función ritual de asegurar la eficacia y autenticidad de los rituales. Con el tiempo, también se unió a la noción de sakti, o consorte femenina de una deidad.

Dentro del budismo esotérico chino y japonés, el significado que alcanzó mayor protagonismo fue el de “sello”, por eso se utiliza el ideograma “yin” (en la tradición china) e “in” (en la tradición japonesa) para nombrar a los mudrās.

La razón hay que buscarla, según Saunders (1985), en la propia tradición histórica china. En la dinastía Shang ya se estampaban los bronces rituales, y en el arte y su literatura el sello se utilizaba para garantizar la autenticidad de las obras sobre los que se imprimía.

Bajo esta noción, en el budismo esotérico japonés, el mudrā se interpretó como una fórmula que sirve para “sellar” una intención con un gesto metafísico, un recurso que garantiza la autenticidad, el poder y la eficacia del ritual mágico; un pacto o un contrato solemne introducido en el ritual y que asegura que se sigue el camino correcto.

Hay que añadir, que la palabra mudrā también designa las posiciones adoptadas con el cuerpo por las deidades y los objetos rituales o atributos que se asocian a las mismas (la espada, la estupa, el loto, etc.).

En cuanto al origen de los gestos que se identifican como mudrās, se han considerado diferentes teorías como que nacen de movimientos naturales que hacemos las personas al realizar diferentes acciones (al dar un regalo, ofrecer calma, etc.); con gestos no-verbales de comunicación ligados a la cultura; e incluso en el tantrismo, como gestos inspirados por la forma de escribir la letra inicial de un mantra.

En los primeros textos de la danza tradicional india, en donde el gesto de la mano es una parte esencial de la representación, se considera que la danza fue creada por Brahmā. Un dato muy importante porque viene a indicar que el uso del gesto de la mano nace desde muy antiguo.

El problema al que se enfrentan los investigadores es cómo documentar el nexo de unión que ha llevado a poner presente el mudrā en las artes escénicas, la pintura, la escultura y el simbolismo religioso.

Por último añadir en este aspecto que, en cuanto a la relación del budismo con el mudrā, se puede señalar que en el Jātaka, una obra redactada en el siglo V, ya se dice que el buda Sakyamuni utilizó los mudrās en sus primeras reencarnaciones.

Actualmente podemos decir que existen tres ámbitos principales diferenciados en los que se utilizan los Mudrās: las ceremonias esotéricas, en dónde se utilizan como gestos simbólicos con implicaciones metafísicas; la iconografía escultórica o pictórica, en dónde se utiliza para representar episodios de las leyendas budistas o para identificar a deidades; y las artes escénicas asiáticas, donde se utilizan como recursos expresivos en la interpretación del actor.

Referencias Bibliográficas

Saunders, D. (1985). Mudrā. A study of symbolic gestures in Japanese buddhist sculpture, New York: Princenton University.

About

Pedro Jesús Jiménez Martín. Doctor en Educación Física por la Universidad Politécnica de Madrid. Licenciado en Educación Física por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid.

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