Archivo de la categoría: Sin categoría

Vaisnismo. Culto a Visnu

Esta tradición considera a la deidad Visnu como el Ser Supremo creador y destructor del Universo. Las raíces de este culto se pueden rastrear hasta el Rg Veda donde es descrito como una divinidad solar benévola, a menudo emparejada con el dios Indra.

En los textos Purāna la iconografía de Visnu se desarrolló en dos sentidos: por un lado, se le representa como un joven de color azul oscuro con cuatro brazos en los que porta una concha, un disco, una maza y un loto; o por otro, como un joven dormido sobre los anillos de la gran serpiente cósmica, de cuyo ombligo surge un loto donde sale Brahmā para crear el universo.

Según esta tradición, Visnu se encarna en el mundo en los tiempos de oscuridad cuando el dharma ha desaparecido. Las encarnaciones más importantes habrían sido Matsya (el pez), Kūrma (la tortuga), Varāha (el jabalí), Narasimha (el hombre-león), Vāmana (el enano), Parasurāma, Rāma, Krishna, Uda y Kalki.

En el estudio del Visnuismo hay que diferenciar entre la tradición de la India del Norte y la del Sur.

CULTO A VISNU DEL NORTE

En el norte de la India el culto a Visnu fusionó las divinidades de Vāsudeva-Krishna, Krishna-Gopāla y Nārāyana. Dicha fusión creó dos corrientes de culto visnuista:

– La corriente védica ortodoxa, que estuvo representada por la escuela Bhāgavata (siglo II d.C.). Ligada al culto a Vāsudeva-Krishna y Krishna-Gopāla, su texto de referencia fue el Bhagavad Gītā. Una obra en la que se desarrollan principalmente las vías del Karma-Yoga o del desapego a los frutos de la acción, y el Bhakti-Yoga, o la devoción o la emoción como vía de salvación, como alternativa al Jñana-Yoga o liberación por la vía del conocimiento.

– La corriente heterodoxa ligada al tantrismo, que estuvo principalmente representada por la escuela Pāñcarātra, ligada al culto a Nārāyana y cuyos textos más importantes fueron los Pāñcarātra Samhitās, que se desarrollaron como género textual independiente a partir del siglo VII-VIII d.C.

CULTO A VISNU DEL SUR

En la India del sur, también se desarrolló una corriente védica ortodoxa, que estuvo representada por la escuela Vaikhānasa (siglo IV d.C), cuyos textos de referencia fueron los Vaikhānasa Samhitā; pero sobre todo una corriente heterodoxa ligada a la cultura tamil autóctona (drávica).

La corriente heterodoxa pronto se decantó por la tradición aria del Bhakti-Yoga gracias a los aspectos comunes compartidos con la poesía tamil, los ritos de posesión de Murukan y la cultura local.

La poesía tamil se caracterizó por dos temas recurrentes: el amor (dimensión interna), que identificaba cinco modalidades emocionales: hacer el amor, la espera del ser querido con ansiedad, la separación, la espera de la esposa con paciencia y el enfado; y la guerra (dimensión externa).

El ideal del hombre en la literatura tamil era la de una persona apegada al mundo y próxima a su mundo emocional, algo que la alejaba del ideal del renunciante ascético del norte o del control perseguido por el Yoga, pero que le acercaba al culto devocional del Bhakti-Yoga.

Del mismo modo, las creencias locales versaban sobre divinidades encarnadas y sobre el gusto por la experiencia divina inmediata y la visión del cuerpo como templo de la dignidad. Ideales alejados de la abstracción y las especulaciones metafísicas de las divinidades de los Vedas o del culto formal en los templos y de la visión del cuerpo como “cárcel” del alma de los ascetas.

En cuanto a los ritos de Murukan (divinidad local del amor y la guerra) estos se basaron en la posesión como medio de comunicación con la divinidad, aspecto también afín a los cánticos, las danzas y las ofrendas del Bhakti-Yoga en su comunión con lo divino.

Según Flood (2008), en el siglo VII d.C. la corriente Bhakti ya estaba plenamente desarrollada en al sur de la India, y las deidades locales se habían absorbido en las divinidades arias:  Mudvalan y Timurāl se identificaron con Shiva y Visnu; Korravai, diosa de la guerra con Devī, y Murokan con Skanda, dios de la guerra e hijo de Shiva.

El movimiento visnuista en el sur surgió según Flood (2008) con la tradición Ālvārs (Inmersos en Dios). Poetas-santones que durante los siglos VI y IX d.C. vagaron por los templos cantando alabanzas a Visnu.

Esta tradición reconoció a 12 ālvārs, (todos supuestas encarnaciones de Visnu), siendo el más destacado Nammālvār. Las canciones de este santón obtuvieron la misma consideración que el Veda y se las denominó el Veda Tamil.

Fue después, en el periodo medieval indio cuando se desarrollarían las principales escuelas del culto a Visnu:

– Srī Vaisnavas. Esta escuela se desarrolló a partir de las canciones de Rāmānuja (1017-1137) recopiladas en el siglo X por Nāthamuni. Fue una tradición acorde al Veda tradicional, al Pāñcarātra, a los textos tamiles de los ālvārs, el Bhagavad Gīta y al Visnu Purana que desarrolló dos tendencias: unir el alma a Visnu a través del amor y el desapego del mundo, y esperar a que sea Visnu el que salve a la persona con su gracia y compasión.

– Vaisnavismo Gaudīya, asentado en las regiones de Bengala, Orissa y Vrndārana, desarrolló una poesía amorosa centrada en la unión, separación y reencuentro de Krishna y Rādha. Una relación que se puso como ejemplo de cómo debía proceder el devoto en su relación con la divinidad: el reencuentro con el ser amado tras la separación. En esta escuela se inscriben los Hare-Krishna.

– Sampradāyas Vaisnavas. Fundada por Vallabha (1479-1531) veneraban también a Krishna, si bien la emoción amorosa con la que preferían trabajar era  el amor que expresa un progenitor hacia su hijo, dando al Krishna el rol del niño y al devoto el del padre. Este culto se asentó en la zona de Nathvara (Rajastan).

– Sant Vaisnavas. Este linaje desarrolló dos líneas el culto, uno en la zona de Maharashtra y el otro en Punjab.

La rama de Maharashtra, en la costa este, corresponde a la tradición “Sant” (buen hombre) que se desarrolló en base a los escritos de los santos de todas las castas que vivieron entre los siglos XIII y XVIII. Esta rama se subdividió en dos líneas: a) Mahānubhāva Sampradāya, fundada en el siglo XIII por Chakradhār Swami que veneraba a Krishna; y b) Vārkarī Panth (El Camino de los Peregrinos) enfocados en el culto a Vithobā. Entre los hombres santos más importantes en esta rama figuran Jñanesvara, Namdar, Tukārām y Janābi.

La rama del norte, en Punjab, centró su devoción sobre una divinidad abstracta aunque también compusieron canciones. Aquí se enmarca el Sijismo fundado por Nānak que mantiene influencias del sufismo musulmán. Entre los santos más importantes de esta rama figuran Kabīr, Nānak, Raidās y Dādu.

– Rāmānandī. Durante la época medieval también se extendió por toda la India el culto a Rāmā (encarnación de Visnu) y Hanumān, siendo los centros de devoción más importantes Janakpur (lugar que se asocia al nacimiento de Sīta) y Ayodha (Uttar Pradesh, lugar que se asocia al nacimiento de Rāmā y su reino).

La escuela Rāmānandī fue la más importante y su actitud devocional de culto se basó en fidelidad que se establece entre el siervo y su Señor, bajo el modelo de la fidelidad de Hanumān hacia Rāmā. Fue una orden ascética y renunciante.

Otras tradiciones vaisnavas medievales importantes fueron la Madhva (siglo XIII) y Nimbārka (siglo XII) que pregonaron la sumisión completa al Guru.

Referencias Bibliográficas

Flood, G. (2008). El Hinduismo. 1ª Edición 1996. Madrid: Akal.

About Pedro Jesús Jiménez Martín

Profesor Titular de Universidad. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid. Director del Proyecto de Investigación Cultura Física Oriental.

Actividad Física y Salud en la Antigua Grecia

Uno de los recursos que pueden contribuir a adoptar cierta perspectiva sobre el valor de las prácticas corporales y terapéuticas chinas de esta época es tener presente qué estaba ocurriendo, en este mismo ámbito, en Occidente. Sobre todo cuando se trata de ponderar mejor la idea, muchas veces “idealizada”, de que las prácticas médicas chinas “tienen un legado de más de 2500 años de antigüedad”.

En el siglo V a.C. los intelectuales griegos empezaron a desarrollar un debate teórico en torno a la explicación del Universo y sus principios. La racionalidad, la experiencia y la observación marcaban la reflexión y todos los ámbitos del conocimiento pronto estarían impregnados de estos nuevos planteamientos.

En el contexto general de las prácticas corporales sabemos que Platón (427-347 a.C.) ya concedía un importante papel a la educación física en su ideal de construcción de la “sociedad perfecta”, y que apreciaba a esta no sólo por los beneficios que aportaba en el cuidado corporal y la salud, también como fuente para el desarrollo de valores morales e incluso de cualidades intelectuales de los ciudadanos griegos.

Aristóteles (384-322 a.C.) coincidiría después con Platón, y también expresaría la idea de que la actividad física no sólo era adecuada para la preparación de los ciudadanos en la guerra, sino también, para la formación de individuos bellos, fuertes y sanos, y para contribuir al bienestar mental y moral de los ciudadanos.

En el marco particular de las prácticas corporales con fines de salud o terapéuticos, en este periodo aparecen ya personajes como Heródico de Selimbria (maestro de Hipócrates en su momento) que asoció el ejercicio a fines terapéuticos en base a su propia experiencia, si bien es verdad que después recibió diversas críticas del mismo Platón y Aristóteles.

Sin embargo, podemos afirmar que fue gracias a la inclusión de las prácticas gimnásticas dentro de las teorías médicas de la época, lo que en verdad, ayudó a asentar las bases de lo que podemos definir hoy en día como la “gimnasia terapéutica”.

¿Cómo estaba la medicina en el siglo IV a.C. en Grecia? Según parece convivían dos corrientes de uso. Por un lado, los empiristas (aprendizaje por ensayo-error) representados por los “perioduetas” o curanderos que iban por las ciudades tratando diferentes dolencias, los “farmacéuticos” especializados en el uso de hierbas, los “rizotomas” que utilizaban raíces y los maestros de gimnasia que hablaban de las bondades de la ejercitación física. Por otro lado, estaban los brujos, adivinos, sacerdotes de los templos de Asclepio y seguidores de los diversos cultos mistéricos, con una fórmula de intervención de carácter “mágico”.

Parece ser que fue justo en este periodo, cuando los médicos no sólo empezaron a distanciarse de las viejas creencias que asociaban la enfermedad al azar o a un castigo de la divinidad o de los antepasados, también comenzaron a defenderla del intrusismo de magos y curanderos a través del discurso de las explicaciones basadas en la experiencia, la deducción y el razonamiento, y a reclamar su independencia como área de conocimiento.

En el siglo IV a.C., en particular, empezaron a ganar cierto prestigio varias escuelas médicas, si bien la que más nos interesa destacar es la de Cos (una pequeña isla cerca a la actual Turquía), ya que fue precisamente allí donde nació, en el año 460 a.C., Hipócrates, el padre de la medicina “científica” para Occidente.

La Escuela Hipocrática nos ha dejado un legado documental conocido como el “Corpus Hipocrático” que engloba 53 tratados de contenido esencialmente médico, fechados entre el año 420 y el 350 a.C. Unos tratados que incluyen tanto escritos generales sobre la medicina, como escritos que abordan contenidos anatómicos y fisiológicos, dietéticos, terapéuticos, quirúrgicos, oftalmológicos, ginecológicos, obstétricos y pediátricos y sobre patología general y especial, y cómo no, sobre la ejercitación física.

Actualmente se considera que estos escritos acercaron la medicina al contexto de la “ciencia” porque en ellos la enfermedad dejó de ser algo divino o fruto del azar, para explicarse en base a la naturaleza y la causalidad.

En sí, se puede decir que la Escuela Hipocrática supo armonizar las dos vertientes principales que explicaban la enfermedad en su época: la dieta-ejercicio y la influencia de los agentes climáticos o ambientales. Con ello, esta escuela no sólo otorgó un papel importante al ejercicio corporal en el contexto médico, también lo utilizó y lo recomendó tanto para la prevención, como para el tratamiento de la enfermedad.

¿Qué uso en particular ofrecía la escuela hipocrática del ejercicio físico? Lo primero que se debe destacar es que el ejercicio físico era prescrito en función de la complexión física, la edad y el sexo de la persona por un lado, y según las condiciones climáticas, la estación y los hábitos de vida por otro. Además, en el tratamiento de la enfermedad, esta escuela aconsejaba la práctica del ejercicio junto al masaje y la hidroterapia.

Sin embargo, lo que más importante a destacar era que en su uso había una gran preocupación por establecer una dosificación adecuada para mantener el “equilibrio” con la alimentación y las calidades de humedad-sequedad dentro del cuerpo.

Los ejercicios eran clasificados como “naturales” y “violentos”, siendo los primeros los que se utilizaban para la vista, el oído, la voz y el pensamiento, y los segundos, las carreras, los ejercicios gimnásticos, la lucha libre, la lucha de cuerpo a tierra, la lucha de manos y dedos, luchas con el saco, gimnasia de brazos, etc. Los paseos los ponían en un punto intermedio al considerarlos que eran naturales pero tenían algo de violento.

En la prescripción, los paseos se asocian a diferentes cualidades según el momento en que se hacen. Después de cenar consideran que resecan el vientre y el cuerpo y no dejan que el estómago acumule grasas. Los matutinos que adelgazan, dejan la cabeza despejada y alerta y el oído vivaz. Por último, los que se hacen después del ejercicio físico consideran que dejan a los cuerpos purgados y flaco.

En cuanto a las carreras (sencillas, dobles o de fondo), las recomiendan a los glotones y en invierno más que en verano. Además, afirman que hacerlas vestidos son buenas para los individuos de complexión seca; para los que quieren perder peso; y para las personas de edad. En cuanto a los ejercicios gimnásticos (cita por ejemplo flexiones y elevaciones de los brazos) avisa del peligro de padecer desgarros.

Desde el punto de vista estacional, también se aportan consejos, como que en invierno es bueno realizar muchos ejercicios y de todo tipo con el cuerpo aceitado, seguido de entrenamientos ligeros. Paseos rápidos tras los ejercicios gimnásticos y paseos lentos y al sol después de la comida. También recomienda carreras y caminatas nocturnas pero siempre guardándose del exceso de ejercicio.

En primavera, hablan de reducir el ejercicio y hacerlos más relajadamente, practicar la lucha de palestra con aceite al sol y suprimir los paseos después de las comidas. En verano, hablan de hacer carreras sencillas y de corta duración, practicar la lucha libre sobre el suelo, paseos a la sombra sobre todo matutinos y no pasear después de cenar. Por último, en otoño, citan el ejercitarse vestido practicar la lucha untados de aceite y dar paseos al sol.

Es interesante resaltar los múltiples paralelismos que se pueden observar entre la medicina que se estaba desarrollando en China, a finales de la dinastía Zhou, y la medicina hipocrática. Por ejemplo:

1) En ambas culturas se empezó a desarrollar una corriente médica “alejada de todo sentimiento religioso” en la que se explicaba la enfermedad en base a la naturaleza y la causalidad, bajo la influencia del discurso de las diferentes escuelas de pensamiento de la época.

2) En ambas culturas el cuerpo había pasado a considerarse como un “microcosmos reflejo de macrocosmos”. Cada parte de nuestro cuerpo era así asociado a diferentes elementos de la naturaleza (p.e. en Grecia la piel se asociaba al firmamento; el aire al pneuma; el agua al vientre; al sol al calor subcutáneo, etc.)

3) En ambas culturas se desarrolló una noción de “calidad de vida” ligada al cuidado integral de la alimentación; hábitos sexuales, de descanso y de higiene saludables; la realización de ejercicio físico, etc.

4) En ambas culturas las causas de la enfermedad se asociaban a la constitución del enfermo y a los agentes climáticos, ambientales, geográficos y astronómicos.

5) En ambas culturas se desarrolló una visión fisiológica interna en dónde las explicaciones incluían la noción de elementos (p.e. agua, fuego, viento) y calidades (p.e. frío-caliente; humedad-sequedad), igual que las propiedades de las plantas y alimentos se explicaban en función de sus propiedades sobre el cuerpo (flatulentos, astringentes, diuréticos, purgantes, cálidos, fríos, secos, húmedos, nutritivos, etc.).

6) En ambas culturas fue muy importante la noción de “aire-respiración”. En la cultura griega se hablaba del “pneuma”, identificándolo como el “aire” cuando está fuera del cuerpo y como “flato” cuando está dentro, y a este, se le otorgaba la capacidad de alimentar, impulsar y refrescar el cuerpo. En la cultura china tenían el “qi”. Además, ambos concedieron una gran importancia a la “respiración cutánea”, y ambos coincidían también en decir que, cuando el “pneuma” y el “qi” quedaban detenido o entorpecido en algún punto del cuerpo, se producía allí el dolor y la enfermedad.

Sin embargo, y desde el punto de vista de la cultura física que aquí nos interesa, existen importantes divergencias. Por ejemplo, en Occidente, el ejercicio terapéutico fue prescrito en la escuela Hipocrática con un carácter generalista. Se hacían recomendaciones generales sobre el uso de las prácticas atléticas y deportivas que realizaba el ciudadano griego en su sociedad. Actividades por cierto centradas en la velocidad, la resistencia, la fuerza, etc.

En el Daoyin Tu o el Yin Shu, se identifica una búsqueda a propósito de ejercicios saludables basados en un alto porcentaje en la observación de las posturas y movimientos de los animales, así como el desarrollo específico de ejercicios respiratorios. En los ejercicios que se crean el estiramiento y la movilización articular juegan un papel fundamental y se prescriben de manera específica para prevenir o tratar determinada dolencia o enfermedad. Y en China, se observa además, un interés especial por la relación entre el “qi” y la “movilización corporal”, que no se observa respecto al “pneuma” en Grecia.

Referencias Bibliográficas

García C., Lucas J.M., Cabellos, B y Rodríguez, L. (Traduc.).(1986). Tratados Hipocráticos III. Madrid: Gredos.

García, F. (1990). Ejercicio Físico y Deporte en el Corpus Hipocrático. En: López J.A. (Ed.), Actas del VII Colloque International Hippocratique, (225-233 pp.), Madrid: Universidad Nacional a Distancia.

García, F. (2015). Deporte y Educación en la Grecia Clásica, Materiales para la Historia del Deporte, 2, 17-36.

García, J.A. (2010). Dieta y Salud en Época Clásica. Baética. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 32, 157-176.

Laín, P. (1970). La Medicina Hipocrática, Madrid: Revista de Occidente.

López, J.A. (1986). Hipócrates y los Escritos Hipocráticos: Origen de la Medicina Científica, Epos: Revista de Filología, 2, 157-175.

Toscano, W.A. (2010). La importancia de las Actividades Físicas en relación a la Salud en el marco de la Teoría Hipocrática, Calidad de Vida, 5, 61-70.

Toscano, WN. (2008). Los Ejercicios Físicos y la Salud en el Corpus Hipocrático. Consideraciones a tener en cuenta para la Educación Física, Calidad de Vida, 1, 67-82.

dvadvadsva

jomkm´lmlkm

About Pedro Jesús Jiménez Martín

Profesor Titular de Universidad. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid. Director del Proyecto de Investigación Cultura Física Oriental.

Chamanes-Inmortales de Leyenda

Dentro del Taoísmo Religioso es fácil encontrar el nombre de algunos personajes mitológicos o de leyenda (asociados a la figura del chamán (wu)), a los que se consideran como los precursores de las prácticas energéticas, esotéricas y meditativas taoístas. Personajes como Pengzu, Chisongzi, Wang Ziqiao, Ning Fengzi, Yu, etc.

Según la “Bibliografía de las Divinidades y los Inmortales” (Shenxian Zhuan), Pengzu fue nieto del Emperador Negro y logró vivir 767 años sin envejecer, gracias a su dominio de la armonía de los “vientos” corporales. Este personaje habría enterrado además a 49 esposas y 54 hijos.

Por otro lado, y según la “Biografía de los Inmortales” (Liexian Zhuan), Chisongzi habría realizado las funciones de “Maestro de la Lluvia” en la época del Emperador Rojo. Según esta leyenda, este personaje se alimentaba con polvo de jade disuelto en agua y era capaz de transportarse con el viento y de penetrar en el fuego sin quemarse.

Ning Fengzi, habría sido un personaje que vivió en tiempos del Emperador Amarillo y que además de dominar el fuego, era capaz de producir humo de cinco colores por el cual “subía y bajaba” del Cielo.

Por último, Yu habría sido un personaje que vivió en la época del Emperador Yao. Según la leyenda, en esta época hubo un diluvio que sumió al mundo en el caos.

Los ríos se desbordaron y empezaron a anegar la tierra, de modo que el Emperador ordenó a Yu que encontrarse una solución. Parece ser que este, con la ayuda de diferentes seres, logró abrir diques y canales que controlaron la inundación canalizando las aguas hacia el mar logrando salvar el mundo.

Es interesante analizar un poco más a este último personaje y saber que: 1) en el “Libro de la Dinastía Han” (Hanshu) se describe a Yu como un pesonaje capaz de transformarse en un oso y que utilizaba un tambor para avisar de que le llevasen la comida; 2) en el “Libro del Maestro Xun” (Xunzi) se añade que este personaje creó una danza que consistía en dar pasos irregulares (porque supuestamente Yu cojeaba de una pierna); o que en la obra “Historia de los Libros Perdidos” (Shiji ji) se cuenta que Yu, también abrió un túnel en el Monte “Paso de los Dragones”, y que este le condujo a una cueva donde encontró a Fuxi y ocho deidades, y que estas le transmitieron el conocimiento de los ocho trigramas y una tabla con los números de las doce partes del día, para que pudiese hacer mediciones tanto del Cielo como de la Tierra.

La danza de este personaje se ha asociado al denominado “Paso de Yu”, al que se hace referencia hasta en ocho ocasiones, dentro de los textos médicos encontrados en las tumbas de Mawangdui, igual que se menciona en los textos encontrados en las excavaciones de Shuihudi y Fangmatan.

En estos, se recomienda hacer esta danza antes y después del tratamiento terapéutico, con el fin, parece ser, de “limpiar” el entorno de las malas influencias… y algunos autores han utilizado esta idea para afirmar la asociación entre las prácticas corporales energéticas chinas y los chamanes Shang.

Referencias Bibliográficas

Despeux, C. (1989). Gimnastics: The Ancient Tradition. En: Kohn, L. (Ed.) Taois Meditation and Longevity Techniques, (225-261 pp.), USA: University of Michigan.

García-Noblejas, G. (2004). Mitología Clásica Chinas, Madrid: Trotta.

Harper, D. (1998). Early Chinese Medical Literature. The Mawangdui Medical Manuscripts. London and New York: Kegan Paul International.

About Pedro Jesús Jiménez Martín

Profesor Titular de Universidad. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid. Director del Proyecto de Investigación Cultura Física Oriental.

Gómez, Enrique. (2014). El Alma Japonesa. Cantabria: Quálea.

Este libro es muy entretenido porque nos presenta una selección de contenidos sobre Japón muy interesantes, además de acompañarlos con leyendas e historias de la cultura japonesa muy bien seleccionadas para reforzar sus observaciones y reflexiones o ayudarnos a sentir las emociones y sentimientos que vivencian los propios japoneses al escucharlas.

Creo que este es el mayor atractivo de esta obra. Los recursos que utiliza para que vivamos su información en primera persona y no como un espectador en la distancia que lee sobre un país “exótico”.

Enrique Gómez Carrillo, nacido en Guatemala, destacó en su época como escritor, periodista, traductor, crítico literario, diplomático e incluso como miembro de la Real Academia Española.

Destacar que me ha gustado mucho como empieza con la descripción del amor del pueblo japonés por la naturaleza a la que llega a tildar de “religión nacional”. Afición favorecida quizás porque las propias casas tradicionales japonesas no son sino “cajas de madera sin muros”, en las que cuando se corren sus puertas, se convierten en un mirador completamente abierto al paisaje con el que conviven los japoneses desde que se levantan hasta que se duermen.

About Pedro Jesús Jiménez Martín

Profesor Titular de Universidad. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid. Director del Proyecto de Investigación Cultura Física Oriental.

Oteyza, Luis. (2013). En el Remoto Cipango. Coruña: Ediciones del Viento.

Luis de Oteyza, nacido en Zagra (Badajoz) en 1883, inicia un viaje en trasatlántico en 1925 para alejarse de la dictadura de Primo de Rivera. Un viaje que le llevará a Filipinas, China y Japón. Esto obra fue publicada en 1927 y en ella narra en específico sus aventuras por Japón.

La lectura de este libro es muy amena y aunque describe un Japón “estereotipado” alrededor del mundo de los samuráis, las geishas, los templos y destinos turísticos típicos, introduce “historias” y detalles en cada uno de ellos que al final las hace muy interesantes. Resulta cuanto menos gracioso cómo afronta la experiencia de vivir terremotos en el país y su encuentro con su amigo de Huelva, y sorprenden al final los motivos que le llevan a abandonar el país, pero sobre todo, el modo de hacerlo.

Aunque es una obra ligera en comparación a la información o las descripciones que se ofrecen de otros aventureros que se adentraron en estas tierras merece la pena su lectura por la fluidez de su escritura y su estilo particular narrativo.

About Pedro Jesús Jiménez Martín

Profesor Titular de Universidad. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF). Universidad Politécnica de Madrid. Director del Proyecto de Investigación Cultura Física Oriental.