Archivos de la Categoría: Reseñas

La colina de Watership frente a la sociedad paliativa

La Colina de Watership, Watership Down, Richard Adams (publicado originalmente en 1959)

La sociedad Paliativa -Palliativgesellschaft-, Byung-Chul Han (primera edición en alemán en 2020, 2021 en castellano)

Hacer una reseña en tiempos de exámenes (a pocos días de que florezcan los tilos) me impone cierta cautela. Por un lado, me apetece hablar de un libro/libelo recién publicado: la sociedad paliativa (Byung-Chul Han); pero ocupar espacio mental en momentos de concentración estudiantil pre-estival no me parece muy considerado. Así que pensé, quizás si se adereza con una novela que resulte complementaria (en positivo) podría disculparse tal intromisión; un ejemplo sería La Colina de Watership de Richard Adams.

De manera que voy a empezar por lo segundo, y el que quiera que se apee en la lectura de esta reseña, a demanda.

Foto de Richard Adams y carátula del libro en inglés: Watership Down

La Colina de Watership (Watership Down) es una novela que leí hace eones (digamos 1980), cuyo libro despisté por ser boba y decente (se lo devolví a su legítima dueña – mi tía cocoliso-) y sin embargo luego re-encontré (quizás por justicia poética) en una librería de Emaús.

La Colina de Watership está escrito por Richard Adams en 1959, un autor muy poco conocido en España, que conoció el conflicto bélico en primera persona durante la Segunda Guerra Mundial, como soldado enviado a Oriente Próximo (alejado del frente). La novela trata de una comunidad de conejos, y de sus peripecias para establecer una sociedad dotada de atributos propios de las comunidades humanas: cultura, lenguaje, mitos… La fecha de publicación original (1959) nos retrotrae a un momento histórico de posguerra que requería de un cierto utópico optimismo, en cierto sentido antagónico a la distópica Rebelión en la granja de Orwell (1945), editado recientemente en formato comic (pincha aquí).

Carátula del libro

De la Sociedad Paliativa, solo diré que es un texto muy actual (COVID mediante) y escueto (90 páginas en formato octavilla); El autor, Byung-Chul Han de origen coreano, es docente en reconocidos centros universitarios germanos (Basilea, Berlín y Karlsruhe). De él ya hicimos una reseña hace tiempo (pincha aquí). Este profesor tiene por costumbre, escribir y publicar (de año en año) sus reflexiones filosóficas de clara vocación docente. En este texto, el profesor Byung-Chul contrapone la disciplina heroica (propia de la sociedad pre-industrial) al sentimentalismo del sujeto burgués caracterizado por la novedosa fórmula de dominación: el imperativo de ser feliz.

“el virus es el espejo de nuestra sociedad…”


La Colina de Watership, de Richard Adams en la Biblioteca UPM
Byung-Chul Han en la Biblioteca UPM

En otro país. David Constantine

Barcelona : Libros del Asteroide, 2021
Traductora: Celia Filipetto

Cubierta de En otro país de David ConstantineNo sabemos si el señor Mercer le habló alguna vez a la señora Mercer de Katya. Si lo hizo, ella lo tenía bien guardado en un cajón remoto de la memoria. Donde se guardan las cosas que a uno no le caben entre las manos. Pero ahora después de cuarenta años de matrimonio, cuando todas las respuestas deberían estar dadas y el significado de los años en convivencia claro, el señor Mercer sostiene entre las manos temblorosas una carta que trae de vuelta a Katya. El anuncio de que han encontrado su cuerpo en el hielo, conservado todos esos años, desde que aquel fatídico día resbaló por accidente en un glaciar en los Alpes. Y con el anuncio vuelven los días con Katya, aquel amor antes de la señora Mercer, aquel amor con que atravesaban el país, las montañas, dejando atrás el horror de la Alemania de Hitler. Este relato es la nieve que se descongela, unas flores azules que no pueden ser más frágiles y aun así asoman entre el hielo cuando tienen oportunidad. Es el deshielo del corazón.

Un relato triste, de belleza fulgurante que une la precisión de la palabra con la poesía delicada y el silencio. Apenas unas páginas cuentan la vida entera.

Portada de la película 45 añosEs el primero de esta colección de relatos del escritor británico David Constantine, reunidos bajo su mismo título “En otro país”; cada uno un pequeño mundo, un viaje al corazón, al alma de unos personajes sencillos, que podrían ser tú o yo hoy, mañana, un día cualquiera.

“En otro país” inspiró al director de cine Andrew Haigh que en 2015 lo llevó al cine con el título “45 años” con guión del propio autor y con Charlotte Rampling y Tom Courtenay como protagonistas. Aquí el foco de la historia acompaña a la señora Mercer en el terremoto que supone la vuelta de Katya y que sacude toda su vida. Igual de sutil y delicada que el relato y con una banda sonora de los años sesenta, que es la banda sonora de la vida de la pareja y que, poco a poco, va tomando ante la impotencia de la señora Mercer un significado muy diferente al que hasta ahora había tenido.

Toni Morrison. LA noche de los niños.

Toni Morrison. La noche de los niños. Editorial Lumen, 2016

No es culpa mía. A mí no pueden acusarme. Yo no hice nada y no tengo ni idea de cómo pasó. Una hora después de que me la sacaran de entre las piernas ya me había dado cuenta que había un problema. Un problema grave. Era tan negra que me asustó. Un negro del color de la medianoche.

Así empieza el libro y la que habla es Sweetness, la madre de Lula Ann Bridewell, una niña que ha heredado de sus ancestros un color de piel muy negro que sorprende a toda la familia, de piel clara.

Lula Ann crecerá con el rechazo de su padre, que las abandona y con la distancia de su madre que quiere educarla en la dureza para que se curta y no sufra por ser mujer y negra.  Lula Ann siempre buscará el amor de su madre, el contacto con ella, su aprobación y admiración.

A los 16 años Lula se convierte en Ann Bride y a sus veintitrés años es una mujer hecha y derecha, se ha mudado a California, trabaja en una empresa de cosméticos y ahora tiene su propia línea de productos. Es guapa, va impecablemente vestida siempre de blanco y es una persona segura de sí misma pero un día su novio, Booker, el primero al que ha amado y con el que se siente querida, la deja y la única explicación que le da es: 

-No eres la mujer que quiero.

Vuelven la culpa, el rechazo y las inseguridades de la niñez. Entra en crisis y el pasado vuelve de golpe. Tiene la sensación de que está volviendo a la infancia, tanto es así que empieza a ver que su cuerpo se está aniñando. Y empieza un viaje iniciático, una especie de road movie, que le rebelará muchas cosas de su ex y de ella misma.

La noche de los niños es una novela coral que se va tejiendo con lo que van contando los personajes en primera persona con un estilo directo que engancha. Cada capítulo lleva el título de la persona que cuenta su vivencia y así, entre todos, el lector va teniendo una visión global de la historia: Sweetness, la madre; Brooklyn; la amiga de Bride; Sofia Huxley, una ex presidaria acusada de abuso de niños; Rain, una niña pequeña huida de su casa con la que Bride establecerá una relación muy bonita; Queen, la tía de Booker, que vive en una caravana. El único que no tiene voz directa es Booker, su historia la conoceremos por un narrador.

Todos los personajes han sufrido de pequeños y todos han quedado marcados por ello. Con este libro Toni Morrison hace un canto a la infancia y la importancia de protegerla de ahí el título original del libro Gold Help the Children (Dios ayude a los niños). A pesar de ello el libro también habla de las segundas oportunidades, de cómo podemos superar y reconstruir nuestra identidad a lo largo de la vida.

Chloe Ardelia Wofford, conocida por su nombre literario Toni Morrison (1931-2019)​ fue novelista, ensayista, editora y profesora estadounidense. En 1960 se convirtió en la primera editora negra de ficción en Random House, en Nueva York. En 1988 ganó el Premio Pulitzer con su novela Beloved y en 1993 fue la primera afroamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura con tan solo seis novelas publicadas en aquel momento. 

En sus obras, Morrison habla de la vida de la población negra, en especial de las mujeres. Era una combatiente a favor de los derechos civiles y comprometida con la lucha en contra de la discriminación racial.

La noche de los niños es su último libro, publicado en inglés en 2015 y en castellano en 2016, con ilustraciones de Óscar Astromujoff en esta cuidada edición de Lumen.

Galíndez, Manuel Vázquez Montalbán

Galindez.

Manuel Vazquez Montalban

Anagrama

¿Jesús Galíndez?

Hable español. Aquí no hay gringos. ¿Jesús Galíndez?

Me encuentro muy mal. Me da vueltas la cabeza. Tengo nauseas.

Denle de beber. ¿Qué prefiere, agua o un palito de Ron?

Agua….

No se ponga nervioso y haga cuanto le diga. Conteste a lo que le pregunte y luego haga lo mismo cuando lleguen mis superiores. Le ha visto un doctor y está bueno, muy bueno, o sea que nada de nervios y no se resista. Será peor.

¿Dónde estoy?

No puedo decírselo.

¿Nueva York?

No puedo decírselo.

En el año 1956 fue secuestrado en la ciudad de Nueva York, Jesús de Galíndez. Los servicios secretos de la República Dominicana del dictador Leónidas Trujillo son los principales sospechosos de este hecho. Torturado y asesinado, su cadáver nunca fue encontrado.

Tras salir de España al finalizar la guerra civil, Galíndez, recaló en la Republica Dominicana y de ahí paso a Estados Unidos siempre trabajando a favor del exilio vasco. Colaborador de la CIA y del FBI, tanto en su estancia en isla caribeña como en su estancia en Nueva York, la presentación de su tesis doctoral sobre la dictadura de Trujillo en la universidad de Columbia parece que motivó que el dictador mandase su secuestro y asesinato.

Vázquez Montalbán recrea este triste episodio de nuestra historia reciente. Ideales barridos por intereses políticos. Un exilio donde labrarse un futuro pero siempre pensando en la tierra dejada atrás. Lealtades cambiantes, vacilantes. Los protectores de hoy, mañana pueden ser los verdugos. Inseguridad permanente.

Manuel Vázquez Montalbán en la Biblioteca Universitaria UPM

La Neomudéjar

Museo Centro de Artes de Vanguardia

La Neomudéjar

C/ Antonio Nebrija s/n, 28007 Madrid 

La Neomudéjar se presenta a sí misma como centro de artes y espacio museístico. Ocupa un edificio digno de ser leído con atención. No solo porque en su recepción se puedan comprar libros interesantes sino ya de entrada por su continente arquitectónico, su contenido pasado y presente, y por su ubicación y articulación en el espacio urbano. Vecina del Panteón, del convento dominico que fue el de Bartolomé de las Casas incluso, y de la Fábrica de Tapices, la Neomudéjar parece simbolizar esa promiscuidad artesanal y social tan típicamente madrileña, tan como de revolución industrial cojitranca, inacabada, más épica si cabe justo por antiheroica. 

Madrid, sobre todo a raíz del desaforado desarrollo urbanístico desde los años 60 del siglo XX, ha sido descuidada con su patrimonio industrial, especialmente el ferroviario. Líneas e instalaciones fueron aniquiladas sin dejar rastro. Lo cual es más trágico en tanto en cuanto el planteamiento radial de la red de transportes y comunicaciones española hizo que el sector tuviera un gran peso proporcional respecto al conjunto industrial de la ciudad y de su entorno inmediato. Otra memoria histórica sumergida: la de la tecnología y el trabajo. En este sentido estos antiguos talleres de mantenimiento de la Compañía MZA (Madrid a Zaragoza y Alicante), integrada en Renfe en 1941, son un testimonio excepcional más allá de su actual y apreciable utilización como centro artístico de vanguardia. Con una localización cargada de sentido histórico pues dicha instalación industrial había sido construida sobre terrenos de uso agrícola hasta el siglo XIX: la Huerta de la Campanilla.  

Además, desde nuestro punto de vista politécnico La Neomudéjar se encuentra a tiro de piedra de dos de sus centros académicos relacionados con aquel pasado: La ETS de Ingeniería Civil y la ETS de Ingeniería y Diseño Industrial. Así que no hay excusas: hay que visitar este venerable templo donde parece oírse aún el eco de la gestación tenaz y laboriosa, a pie de tajo, de una gran metrópoli: el Madrid contemporáneo. Es muy probable que os topéis allí también con alguna que otra propuesta estética del inmediato presente, como eslabón de un pulso urbano que no se detiene. 

La Neomudéjar en: Biblioteca UPM

El jardín secreto de Virginia Woolf. Lady Desidia

Cubierta de El jardín secreto de Virginia Woolf, Lady Desidia

Barcelona : Lunwerg Editores, 2020

La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores. Porque Lucy ya tenía suficiente trabajo.

Virginia Woolf (1925), La señora Dalloway.

Muchos son los libros publicados hasta la fecha sobre Virginia Woolf. Ahora bien, probablemente ninguno de ellos sea tan especial como El jardín secreto de Virginia Woolf (Lunwerg Editores, 2020). Un original ensayo por cuyas páginas desfilan tanto la escritora, como una serie de interesantes figuras femeninas relacionadas de alguna manera con ella. Y en más de un caso, también con la botánica. Algo que no debe sorprendernos, pues la autora e ilustradora de esta obra no es otra que Lady Desidia (Vanessa Borrell), artista conocida por sus delicadas representaciones de mujeres florales. Borrell suele pintar acuarelas, pero en este libro incluye, además, sanguinas, carboncillos e, incluso, fotografías de los bordados de su madre, consiguiendo así unos resultados realmente encantadores.

El jardín secreto comienza con un capítulo dedicado a Elizabeth Siddal (1829-1862). La frágil belleza de cabellera rojiza que, aunque cultivó la poesía y la pintura, hoy es recordada sobre todo por haber sido la musa y desgraciada esposa de Dante Gabriel Rossetti, el más carismático de los prerrafaelistas

Regina Cordium

Regina Cordium (Dante Gabriel Rossetti, 1860). Retrato de bodas de Elizabeth Sydall. Fuente: Wikimedia Commons (https://bit.ly/3el1iSo).

El Amor me sostiene a través del día,
Y en sueños me acompaña por las noches,
Ningún mal puede acechar mi vida,
Pues mi espíritu es ligero como las flores.

Elizabeth Siddal (c. 1855), El paso del amor.

Vanguardia artística victoriana para la que la vegetación jugaba un importante papel simbólico, el prerrafaelismo influyó en la obra de la feminista y pintora Evelyn de Morgan (1855-1919).

Jane Burden (1839-1914) ha pasado a la posteridad como modelo y amante rosettiana, olvidándose por lo general que con su trabajo como diseñadora y bordadora en la Morris and Co., empresa cocreada por William Morris, su marido, contribuyó al éxito del Arts & Crafts. Movimiento que aspiraba a llevar el arte a todas las clases sociales y para el que la naturaleza, en general, y las flores, en particular, eran las mejores fuentes de inspiración.

Implicada en la lucha por los derechos sociales, May Morris (1862-1938) fue discípula aventajada de su madre y una gran artista textil cuyos diseños, basados en patrones vegetales, siguen teniendo un gran éxito.

Autora de embelesadores versos, que con frecuencia aluden a las flores, la torturada Christina Rossetti (1830-1894) es considerada una de las más destacadas poetisas de la Inglaterra victoriana.

Mientras las rosas son rojas,
mientras los lirios son tan blancos,
¿va una mujer a exaltar sus rasgos
sólo para brindar placer?

Christina Rossetti (1866), La belleza es vana.

El siglo XIX trajo consigo el cianotipo. Técnica de impresión monocroma utilizada por la fotógrafa, dibujante y botánica Anna Atkins (1799-1871) para ilustrar su Photographs of British Algae: Cyanotype Impresssions (1843-1853), el primer fotolibro del que tenemos constancia. Una obra en la que las imágenes fantasmales de las algas destacan sobre un fondo azul Prusia que recuerda al mar.

Photographs British Algae

Portada y una de las láminas de Photographs of British Algae. Fuente: The New York Public Library (Digital Collections) (https://on.nypl.org/3en0z35).

Atkins fue autora, junto con Anne Dixon, del Album of Cyanotypes of British and Foreign Ferns (Álbum de cianotipos de helechos británicos y extranjeros) (1953), cuya publicación coincidió con la pteridomanía o fiebre de los helechos. Curiosa enfermedad victoriana de la que no se libró ni la mismísima Charlotte Bronte.

Izquierda: Portada de Album of Cyanotypes of British and Foreign Ferns. Fuente: Science Museum Group (https://short.upm.es/5vu7z). Derecha: La recolectora de helechos (Charles Sillem Lidderdale, 1877). Fuente: Wikimedia Commons (https://short.upm.es/ctqjt)

Izquierda: Portada de Album of Cyanotypes of British and Foreign Ferns. Fuente: Science Museum Group (https://short.upm.es/5vu7z). Derecha: La recolectora de helechos (Charles Sillem Lidderdale, 1877). Fuente: Wikimedia Commons (https://short.upm.es/ctqjt)

Fotógrafa prerrafaelista conocida por sus retratos de mujeres y niños, Julia Margaret Cameron (1815-1879) tomó como musa a la bella Julia Prinsep Jackson. Su sobrina y madre de Virginia Woolf y Vanessa Bell (1879-1961). Esta última fue una artista plástica innovadora, que diseñó las cubiertas de los libros de su hermana, ayudó a introducir el impresionismo en Gran Bretaña y cofundó los Omega Workshops.

Vanessa vivió la mayor parte de su vida en Charleston (Sussex), una granja dotada de un jardín que reformó junto a su compañero, Duncan Grant. Aquí disfrutaba recibiendo a intelectuales, escritores y artistas como la excéntrica pintora Dora Carrington (1893-1932), que colaboró con ella.

La botánica y magnífica acuarelista Gertrude Jeckyll (1843-1932), quien trabajó para el ya mencionado William Morris, revolucionó el arte de la jardinería gracias a su conocimiento de los principios del Arts & Craft y a la aplicación de su teoría del color.

Curiosamente, habrá que esperar hasta llegar al final de El jardín secreto para leer el capítulo del libro dedicado a Adeline Virginia Stephen, más conocida como Virginia Woolf (1882-1941). La fascinante escritora y editora a la que Vanessa Borrell homenajea con su primera obra literaria, en la que su autora confiesa haber puesto ‘muchísimo amor’. Un trabajo sensible y refinado, muy bien documentado y escrito, cuya lectura y contemplación constituyen un auténtico placer.

Virginia Woolf y Vanessa Bell

Virginia Woolf (izquierda) y Vanessa Bell (derecha) de niñas, jugando al cricket en Talland House (1894). Fuente: Wikimedia Commons.

¡Ah, las flores!. Espuelas de caballero, guisantes de olor, ramos de lilas; y claveles, grandes cantidades de claveles. También había rosas, lirios. ¡Ah, sí! Aspiró el dulce olor del jardín terrenal mientras hablaba con la señorita Pym … Y era el momento entre las seis y la siete cuando todas las flores -rosas, claveles, lirios, lilas- brillaban; blanco, violeta, rojo, naranja intenso; cuando todas las flores parecían arder con un fuego interior, suavemente, con gran pureza, en los macizos neblinosos; ¡cómo le gustaban a Clarissa las mariposas nocturnas, grises y blancas, revoloteando sobre la valeriana, sobre las prímulas!.

Virginia Woolf (1925), La señora Dalloway.

Beatriz Teresa Álvarez Arias

Una mirada en palabras

Alberto Corazón

Una mirada en palabras

Seix Barral Los Tres Mundos Ensayo

Alberto Corazón fue escultor y diseñador gráfico, y fundador de la editorial Ciencia Nueva.

Casi todos los mortales le reconocemos más por sus logotipos que por su nombre; Biblioteca Nacional, Casa de América, Ministerio de Sanidad y Consumo, Junta de Andalucía, Universidad Autónoma de Madrid, Compañía Nacional de Teatro Clásico, y Once entre otros. Una mirada en palabras, lo escribió en 2008 (con 66 años),

Para aquellas personas que amen y disfruten del arte, este libro les resultará liberador de ideas y estímulos subjetivos. Al fin y al cabo, pocas veces se puede participar de la reflexión íntima y personal en el proceso creador de un artista de corazón, tímido de vocación.

Hago esculturas, dibujo y pinto porque siento la necesidad de participar en este empeño: crecer como humano.

cuaderno de  Antonin Artaud
Cuaderno de Antonin Artaud 1896-1948 (mucho más inquietante que los de Alberto Corazón)

El libro está cuajado de bocetos a carboncillo, y uno se siente inclinado a comentarlos en los espacios en blanco que hay a su alrededor. A mí (en mi desconocimiento) me recuerda a veces a Alberti, a ratos a Matisse, incluso a Artaud; con más serenidad, sin caer en la desesperación

Dicen en su obituario que la pandemia agotó su energía vital a los 79 años (nació en 1942) y ha fallecido recientemente el 10 de febrero de 2021.

Alberto Corazon en la Biblioteca UPM

Cuadro de Matisse en el MOMA

La cata. Roald Dahl

Cubierta de La cata, de Roald DahlMadrid : Nórdica Libros, 2020
Ilustraciones: Iban Barrenetxea
Traducción: Iñigo Jaúregui
Título original: Taste

Richard Pratt es un famoso gastrónomo, experto en vinos, que preside una pequeña sociedad llamada “Los epicúreos”. Tiene la curiosa costumbre de referirse a los vinos como si fueran seres vivos, usando calificativos como tímido, evasivo, alegre, jovial… Esta noche está invitado a cenar, junto al narrador del relato, en casa de Mike Schofield. Mike, su hija y su mujer, como en un par de ocasiones anteriores, se han esforzado por preparar un banquete digno de un gourmet tan exigente como Pratt y la mesa está decorada con flores, velas y la vajilla que se reserva para tales eventos. Como en las anteriores veladas, en las que Pratt siempre acertó, Mike quiere seguir ganándose una reputación de buen gusto retando a su invitado a adivinar la identidad del vino que esa noche se va a servir. Se suelen apostar una caja del mismo vino. Esta noche también. Pero esta noche algo va a cambiar. Pratt propone subir la apuesta a cincuenta cajas. Algo que Mike no debería aceptar por varias razones. Una es que la apuesta va a subir más… demasiado. Otra es que por el rostro de Pratt ha pasado un destello malicioso que los lectores hemos alcanzado a ver. Y la más importante: esto es un relato de Roald Dahl.

Y con Roald Dahl nada es lo que parece y más vale no hacerse el listo más de la cuenta. Los acontecimientos se van a precipitar. La tensión va a envenenar la atmósfera. Los personajes, pobres diablos, van a sufrir de lo lindo. Y los lectores vamos a disfrutar de todo eso desde la seguridad de nuestros confortables sillones.

Este es uno de los relatos más conocidos del genial escritor galés. Fue publicado por primera vez en 1945 en el Ladies Home Journal y algo después, en 1951, en The New Yorker. La presente edición, ilustrada con sutileza por Iban Barrenetxea hará las delicias de cualquier lector.

Roald Dahl en Nosolotécnica

Roald Dahl en la Biblioteca UPM

Daniel Fuchs. Tributo a Blenholt.

Daniel Fuchs. Tributo a Blenholt. Automática editorial, 2019

Estamos en los años 30 en Williamsburg, en el distrito neoyorkino de Brooklyn, un barrio lleno de emigrantes de muchas nacionalidades entre ellas judíos centroeuropeos, como los protagonistas de esta historia. Un joven llamado Max Balkan tiene muy claro lo que quiere hacer con su vida. Salir del barrio, dejar la vida pobre que lleva, ser rico y tener poder. Para ello sólo tiene que conseguir poner en práctica alguna de sus grandes ideas porque él es listo, tiene sueños y no va a resignarse a trabajar por doce dólares a la semana y mal vivir como sus padres.  

Este era el lujo de Balkan: levantarse antes de las siete la mayoría de las mañanas para pasear por las calles, porque entonces sentía que crecía hasta los dos metros y medio y pesaba ciento cincuenta kilos… A las siete, las calles de Williamsburg apenas habían amanecido, no había humillación, no existía la indignidad y le era posible sentirse un hombre que vivía tiempos excepcionales con grandeza y sentido. Y la mugre sudada de Williamsburg se alejaba, se perdía, porque Balkan caminaba a grandes zancadas en un mundo propio en el que todos los sueños se hacían realidad, todos los deseos se cumplían. Ascenderá rápidamente, nivel tras nivel, se elevaría y escaparía de Williamsburg y de su inercia, tendría un alma esplendorosa y heroica: una vida brillante.

La mañana en la que comienza la novela Balkan tiene un deber que cumplir: ir al funeral del señor Blenholt. Ni su familia, ni sus amigos, ni su novia entienden muy bien ese empeño pero él quiere que todos acudan allí. Pero ¿quién es Blenholt?

Max tiene muchas ideas en la cabeza para desesperación de su novia Ruth:

-¡Tú y tus ideas!-exclamó Ruth con los ojos vidriosos-. Se te ocurren un millón de ideas y no tienes siquiera un trabajo. Querías que el metro pusiera transistores para que la gente no se aburriera en los vagones. Querías abrir una cadena de puestos de bebida de una costa a otra del país, solo que tenían que vender sopa de pollo caliente. En tazas. Querías inventar un paracaídas autónomo para que la gente se quedara en las nubes todo el tiempo que quisiera. Cada cosa que se te ocurre va a conseguir millones de dólares, todas, pero ni siquiera tienes trabajo no tienes ni un centavo, ¡lo único que tienes es un millón de ideas!

En esta novela se respira la vida de barrio, de casas de vecinos en la que todos se conocen, con los niños y niñas criándose en la calle, gritos de casa a casa, también pobreza y penurias  y donde la única meta es poder comer ese día para llegar al siguiente:

¿No lo ves, Ruth? No quiero ser como los demás. Es sombrío, sucio, pequeño e incómodo. Este tipo de casa, los pisos oscuros y sucios, los vecindarios chabacanos con los cubos de basura, la gente chillando en los patios y los niños peleando en los pasillos. Esta no es forma de vivir.

Daniel Fuchs (nueva York, 1909- Los Ángeles, 1993) fue un escritor y guionista estadounidense, hijo de inmigrantes judíos. Colaborador habitual de la New Yorker y del Saturday Evening Post, su trabajo literario más reconocido fueron las tres novelas sobre la comunidad judía en Brooklyn, publicadas en los años 30 con excelente crítica (Summer in Williamsburg, Tributo a Blenholt y Low Company). Fuchs decidió después mudarse a Hollywood donde trabajó como guionista cinematográfico durante casi cincuenta años. En 1956 recibe el Óscar al mejor guion original por Quiéreme o déjame, película protagonizada por Doris Day.

Sobre sus novelas de Brooklyn, Fuchs dijo una vez: 

Me dediqué en cuerpo y alma a las casas de vecindad: la vida en los pasillos, el jaleo de los montacargas, la variedad de personajes en los edificios, sus luchas diarias y preocupaciones, sus problemas.

A pesar de la poca fe que tienen todos en él Balkan es optimista y está seguro que su último proyecto va a ser un éxito: embotellar zumo de cebolla, sin piel, sin olores, sin lágrimas. De hecho ha recibido una llamada de la empresa a la que le ofreció su idea. ¿Conseguirá Max cumplir sus sueños? 

Para no perderse con las palabras en yidis que utilizan frecuentemente los personajes esta edición incluye un breve glosario.

Las garras de la noche, Cornell Woolrich

Las garras de la noche

Cornell Woolrich (William Irish)

Alianza Editorial

¿Cuándo murió?                                                                                                             

El hombre apretó los puños, los levantó angustiado por encima de su cabeza.       

¡No…ha muerto! ¡No entiende lo que intento decirle! Yace en alguna parte, bajo la tierra, en esta misma ciudad, en este preciso momento… respirando todavía. (Tumbas para los vivos)

Bud Ingram está traumatizado por la muerte de su padre. Cuando lo enterraron estaba vivo. El recuerdo le obsesiona. Ahora ha entrado en contacto con una extraña secta de adoradores de la muerte. La historia se repite.

En La marea roja, Jackie Blaine y Gil Blaine son un matrimonio siempre endeudado que intentan salir adelante con gran dificultad. Surge la posibilidad de pedir un último préstamo a un conocido. La señora Blaine descubrirá que su marido no es tal como pensaba.

No voy a dejarle ahora, voy a quedarme con él cuando entre ahí. ¡Él va a hacer el descubrimiento pero no se lo va a contar a nadie! No puedo permitirlo. Acaba de verme mirar hacia esa puerta. Va a leerlo todo en mi cara. No me queda energía suficiente para disimular. Voy a matarle ahí dentro…con las manos desnudas. (El cadáver de la puerta de al lado)

Harlan es un hombre rencoroso. Alguien le roba la leche de su puerta. No lo puede consentir, tiene que dar una lección al ladrón…pero la cosa se tuerce. Nada es como parece.

En Nunca me volverás a ver, Ed Bliss discute con su mujer y lo que parece una simple pelea conyugal se convierte en una autentica pesadilla llena de angustia y terror.

Si en semanas pasadas traíamos a esta pagina de Nosolotecnica una selección de relatos policiacos publicados en Black Mask Magazine, en esta ocasión el protagonista es un maestro de las novelas de suspense que publicó también en revistas del genero como Dime Detective, Detective Fiction Weekly, Argosy etc, en muchas ocasiones con diferentes seudónimos como William Irish.

Las garras de la noche es un conjunto de cuatro relatos de Cornell Woolrich lleno de climas obsesivos, llenos de dudas, en el que la angustia atrapa a los personajes. La atmosfera se hace insoportable para los protagonistas de los relatos. La salida parece imposible. La muerte es quizás la única solución, quizás…

Woolrich nació en Nueva York en 1903 y murió en la misma ciudad en 1968.

Solo intentaba engañar a la muerte. Solo pretendía vencer durante un corto tiempo la oscuridad que siempre supe vendría a invadirme y aniquilarme. Solo intentaba permanecer vivió un poco más, cuando ya hubiera muerto. Inmerso en la luz, prolongando un poco más mi estancia entre los vivos. (Cornell Woolrich)

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