Archivos del Autor: Pedro Peinado

La otra Venecia. Predrag Matvejević

La otra Venecia
Predrag Matvejević
Valencia: Pre-textos, 2004
Título original: Druga Venecija

Traducción: Luisa Fernanda Garrido Ramos, Tihomir Pistelek

 

Tal vez con las ciudades pasa que si las conocemos usando la consabida guía de viajes pródiga en monumentos, edificios históricos, restaurantes, atracciones que no te puedes perder, quizás nos perdamos algo, un perfil poco evidente, una geografía interior a la que se accede solo desde un punto de vista determinado.

Desde el gusto por el pequeño detalle significativo, poético, preñado de relaciones y significado, Predrag Matvejević nos descubre dentro de la archiconocida Venecia una Venecia fascinante que habita a la sombra de la otra, como una gemela poco perceptible, un poco huída de la realidad pero al mismo tiempo asentada su corporeidad en manuscritos, testimonios, restos de esculturas, ocupando el mismo espacio (si acaso unos milímetros más allá), dibujada en los mismos planos y mapas.

Las páginas de esta otra Venecia me han hecho por momentos sentir la reverencia ante el prodigio de lo inesperado del mismo modo que le ocurre a Kublai Kan al escuchar a través de Marco Polo el relato de las ciudades invisibles de Italo Calvino. Todo es extraordinario si lo sabes mirar, si una brizna de hierba entre las piedras de una iglesia cuenta una historia, qué no dirán los puentes con su silencio, los inaccesibles jardines, los caminos del pan, los cumplidos barberos, ese viejo, casi ciego, que recita a poetas desconocidos.

Hay que visitar la otra Venecia, bailar con su fantasma, perderse en ella mientras ella también desaparece:

Desaparecen las palabras, se pierden los nombres, nadie se preocupa de las pequeñas plantas que se marchitan en las paredes, las "esculturas errantes" se desmoronan en las fachadas, cada vez hay menos jardines junto a los palacios, más oscuridad en los pozos que agua, menos pátina que herrumbre, ni siquiera los crepúsculos son como antaño, y los vientos de cuando en cuando cambian de dirección…

…Venecia y la otra Venecia, pese a todo, perduran una al lado de la otra, una en la otra, aunque solo sea en la memoria o en la fantasía.

 

El alienista. Joaquim Machado de Assís

El alienista
Joaquim Machado de Assís
Madrid: Eneida, 2009
Título original: O alienista (1882)

 

Cuentan las crónicas de la villa de Itaguaí que en tiempos remotos vivió allí un médico indiscutible, el doctor Simón Bacamarte. Descendía de la nobleza terrateniente y era el médico más importante del Brasil, de Portugal y de las Españas.


Así comienza El alienista, de Joaquim Machado de Assís, uno de los autores más relevantes de la literatura brasileña. La historia ocurre durante el reinado del emperador Pedro II de Brasil, en el siglo XIX, en la villa de Itaguaí, en una época en que la ciencia aún estaba en pañales, aunque inmersa ya en un proceso de modernización, con respecto a los misterios de la mente y los enfermos mentales eran aún tratados con crudeza e insensibilidad:

 

De modo que cuando aparecía algún loco enfurecido era recluído en una habitación de su propia casa, y allí, ni atendido ni desatendido, permanecía hasta que la muerte venía a liberarlo; los mansos, por el contrario, andaban a sus anchas por la calle.


El doctor Simón Bacamarte, el alienista, un hombre tan interesado en la ciencia que ha rechazado puestos directivos en la universidad de Coimbra y en la corte de Lisboa, encuentra en el estudio de los asuntos psicológicos su razón de ser. Consigue que el Ayuntamiento le permita la construcción de la Casa Verde, lugar donde se propone ingresar a los enfermos que serán su objeto de estudio y tratamiento.

Pero no existe una definición clara de locura y el criterio que la distingue de la normalidad no es cosa fácil de comprender. La Casa Verde comienza a llenarse más de la cuenta, la villa a vaciarse, y empieza a parecer que nadie está a salvo del temido diagnóstico.


El terror fue en aumento. No se sabía ya quién estaba sano y quién demente. Las mujeres, cuando sus maridos se ausentaban, mandaban encender una vela a Nuestra Señora; y no todos los maridos se sentían tranquilos; algunos no se atrevían a salir sin uno o dos guardaespaldas. Decididamente, aquello era el terror. El que podía, emigraba.


De ahí a la rebelión solo hay un paso. Lo que permite a Machado de Assís una reflexión sarcástica, inteligente, sobre el ascenso al poder, una mirada crítica hacia los gobernantes.

El relato no deja de girar. Los nuevos métodos para detectar y sanar enfermos van cambiando. Uno nunca sabe si va a caer del lado de los cuerdos o del otro. Absurdos, tensiones y divertimentos van conduciendo poco a poco al lector hasta un final inesperado y sorprendente. Una lectura que no tiene desperdicio.

 

Cuaderno de faros. Jazmina Barrera

Cuaderno de faros
Jazmina Barrera
Logroño : Pepitas de calabaza, 2019

 

En su Cuaderno de faros Jazmina Barrera plasma la fascinación y el atractivo que los faros ejercen sobre su sensibilidad. Y consigue trasladarlo muy pronto al lector, como no puede ser de otra manera a poco que éste empieza a reflexionar de su mano acerca de esas construcciones levantadas al límite de la tierra firme y que vigilan el océano indescifrable.

El libro está dividido en seis viajes a faros situados en lugares del mundo muy lejanos entre sí. En cada capítulo, la autora, valiéndose de pequeños ensayos o breves artículos, va juntando una colección de detalles, de experiencias, de emociones y de pensamientos, pero también de historias y de mitologías, valiéndose de una extensa documentación y de múltiples referencias literarias.

Si de entre todo lo que reúne Jazmina Barrera tuviera que elegir dos o tres elementos, me quedaría sin dudarlo con la tierna historia del faro de Jeffrey’s Hook en Manhattan (The Little Red Lighthouse), pero también con las variadas referencias literarias que recoge (que van nada menos que desde Virginia Woolf hasta uno de los relatos fantásticos de Ray Bradbury). Y, sin duda, me quedaría con el capítulo que define a los faros como seres a medio camino entre la civilización y la naturaleza (entre la utilidad y la necesidad de darles un nombre), que me traslada feliz –y libremente– a uno de los poemas que Andrés García Cerdán recoge en su último libro "Defensa de las excepciones", en el que los guerreros comanches son de algún modo también los prados, su caballo y la flecha.

 

El faro mira y busca, como mira el humano, como un humano de piedra. La primera vez que estuve frente a un faro sentí como Michelet, que “la posición de guardián de los mares, de velador constante, hace del faro una persona.”

 

Formar una colección como esta, tan honda y llena de reflexión puede llevar a su autor demasiado lejos en el viaje al centro de uno mismo. Para Jasmina Barrera ciertas colecciones deben permanecer inconclusas (porque cuando se colecciona hay que acotar, si no se quiere recolectar el mundo entero). Así queda, pues, esta bella, inspiradora y fragmentaria colección de faros.

 

Clases de baile para mayores, Bohumil Hrabal

Clases de baile para mayores
Bohumil Hrabal
Madrid: Nørdicalibros, 2014
Traducción: Jitka Mlejnková y Alberto Ortiz
Título original: Taneční hodiny pro starší a pokročilé (1964)

 

En un libro bellísimo de Gonzalo Hidalgo Bayal el personaje central se pasa la novela en silencio. De ese mutismo, del que nada sabemos (si voluntario o no, si con intención o inútil, si derrotado o pendenciero) parecen brotar las historias de los personajes a su alrededor. Sus conflictos y resoluciones. Él se llama Nemo, como la novela.

El contraste con el tío Pepin de Bohumil Hrabal no puede ser más atronador. Este tío Pepin (o tío Josef), hermano del padre de Hrabal y auténtica musa de su literatura, fue un contador de historias de pura cepa, un animal parlanchín dotado de inventiva, de ironía, de provocación… de memoria a su manera. Hay que imaginárselo bebiendo cerveza en una taberna divirtiendo con sus locuras y su estilo coloquial a los vecinos que allí se congregan. Para Hrabal, su tío encarnaba el espíritu del pueblo checo, con ese humor irreverente, indomable; también absurdo y melancólico. Ejemplo de ello es esta Clases de baile para mayores en la que un anciano trata de seducir a una joven contándole una turbulencia de anécdotas, historias, chismorreos y fanfarroneos encadenada en un solo párrafo que se alarga hasta casi el fin de la novela. El anciano es el propio tío Pepin y su torrente palabrista (en checo pábitel, neologismo que Hrabal inventó para referirse a estos personajes orales y desenfrenados) además de referir sus experiencias con numerosas mujeres, compone un animado collage de la época en que los checos vivían bajo el poder del Imperio Austrohúngaro. Tierno y trágico, no deja títere con cabeza ni resquicio para el aburrimiento.

Al final los extremos se atraen, dice el tópico (aunque no sea verdad), y tanto Nemo como el tío Pepin consiguen por caminos opuestos unas narraciones en las que, a falta de una trama propiamente dicha, los lectores encontramos multiplicado el talento fabulador de sus autores.

 

Bohumil Hrabal en la Biblioteca UPM

 

El año del jardinero. Karel Čapek

El año del jardinero
Karel Čapek
Palma de Mallorca: José J. de Olañeta, D.L. 2009
Ilustrador: Josef Čapek
Traducción: Esteve Serra
Título original: Zahradníkův rok (1929)

 

A veces un libro no tiene nada que ver con la imagen que uno se había creado de su autor. Seguramente es puro desconocimiento, pues uno ignora tantas cosas. O puede que sea verdad eso de que nunca llegas a conocer a nadie por completo. Ni siquiera a ti mismo. A ti mismo menos que a nadie. La novedad, entonces, es un choque de aire fresco, un filón precioso recién destapado. Me ha pasado con esta obra de Karel Čapek. El autor de novelas como La guerra de las salamandras o La Krakatita o de esa obra teatral R.U.R (Robots Universales Rossum) en la que se utiliza por primera vez la palabra robot (que viene del checo robota y significa trabajo), es un precursor de la literatura distópica, un escritor visionario (vio con anticipación la bomba atómica, el ascenso del nazismo), un crítico de la sociedad y de los totalitarismos que se avecinaban. Pero es también el autor de este El año del jardinero tan alejado de esos temas, tan humorístico como lírico, en el que un amante del cultivo de jardines se ve enredado entre el amor a las plantas y el enorme esfuerzo, y la cantidad tiránica de tareas, que vapulean su entusiasmo de enero a diciembre. Una pequeña criatura idealista haciendo frente a la realidad. Tal vez una broma, tal vez una reflexión sobre la condición humana. ¿Va a ser que el Karel Čapek que me imagino no está tan lejos de este? El año del jardinero es también un modesto manual alternativo de botánica por el que desfila una buena cantidad de observaciones sobre el cultivo y los cultivadores de plantas, esos seres subterráneos. Hay que decir que las ilustraciones son de su hermano, el pintor Josef Čapek, y entre ambos logran, o a mí eso me parece, un libro tan divertido como encantador.

 

Si esto pudiera servir de algo, el jardinero se pondría de rodillas todos los días y dirigiría a Dios la plegaria siguiente: “Dios  mío, haz que llueva todos los días, más o menos desde medianoche hasta las tres de la madrugada, pero que sea una lluvia lenta y tibia, a fin de que la tierra pueda empaparse bien de ella; que no llueva sobre la lavanda y todas las demás plantas que Tú sabes, en Tu infinita bondad, que son plantas amigas de la sequedad; si Tú quieres, Te escribiré la lista en un papel; y que el sol brille durante todo el día, pero no en todas partes (por ejemplo, no sobre los rododendros) y que no sea demasiado ardiente; que haya mucho rocío y poco viento, una cantidad razonable de lombrices, pero no pulgones, ni babosas, ni moho, y que, una vez por semana, llueva jugo de estiércol aguado y excremento de paloma. Amén.”

 

Karel Čapek en la Biblioteca UPM

 

Mandíbula. Mónica Ojeda

Mandíbula
Mónica Ojeda
Candaya: Barcelona, 2018

 

 

¿Sabías que los cocodrilos guardan a sus bebés adentro de sus mandíbulas?

 

Mandíbula es una de las novelas más interesantes que se han cruzado conmigo últimamente. Arranca fuerte, con el secuestro de una alumna a manos de su maestra contado desde la perspectiva de la víctima. Ambas se encuentran en una cabaña en algún lugar de las afueras de Ecuador, la chica está atada, hay un revólver sobre la mesa. Desde la ventana se puede ver un volcán, uno de los símbolos que van a aparecer a lo largo de la novela. Y es que lo que bulle y arde en el interior de la mente de los personajes supone una buena parte de la materia con la que se construye la narración que se avecina.

Miss Clara, Fernanda y Annelise, los tres personajes principales, irán revelando capítulo a capítulo todo lo que ha sucedido hasta culminar en una situación tan extrema. Pero la novela no es solo un thriller, ni una historia de terror sin más: trata sobre la naturaleza del miedo, con el foco de atención puesto en las relaciones femeninas mira a ver qué hay en ese abismo que se abre al cruzar el límite de lo aceptado, de lo correcto entre madres e hijas, profesoras y alumnas o amigas adolescentes. El retrato psicológico de los personajes, especialmente el de Miss Clara (que anda naufragando por la relación enfermiza que ha mantenido con su madre) es de una belleza sutil, a pesar de lo siniestro, y estremecedora.

Las chicas son alumnas en un colegio del Opus en Guayaquil, lo que hace poderoso contraste con la casa en ruinas y atravesada por reptiles en la que juegan con otras amigas a inventar historias de terror, muy influenciadas por las creepypastas que leen habitualmente en internet. Sus juegos se vuelven arriesgados, la experimentación y el aprendizaje propios de su edad poco a poco van cruzando la frontera de lo siniestro, lo innominado. En ese contexto de pérdida de la inocencia, Annelise inventa al Dios Blanco, una fuerza primordial que protagoniza sus historias y orquesta los terrores de sus amigas.

 

"¿Qué es lo que pasa cuando vemos algo blanco?", le preguntó Annelise a Fernanda sin esperar respuesta. "Que sabemos que se va a manchar".

 

El lenguaje juega un papel primordial en la literatura de Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988), un torrente de imágenes, un ritmo musical, capítulos armados con diferentes técnicas narrativas consiguen que la tensión nunca decaiga y convierten este libro en una impactante y adictiva lectura. Mandíbula es la segunda novela publicada en España de esta autora ecuatoriana, la precedió Nefando, publicada también por Candaya, en 2016. Otras obras suyas son La desfiguración Silva (2015), El ciclo de las piedras (2015) y Caninos (2017).

 

Paradoja del interventor. Gonzalo Hidalgo Bayal

Paradoja del interventor
Gonzalo Hidalgo Bayal
Barcelona: Tusquets, 2006

 

Trenes. Si fuera un personaje literario (en caso de no serlo ya a estas alturas del cuento) tendría mucho cuidado a la hora de comprometer mi destino por culpa de la promesa de una travesía ferroviaria, por muy atractiva que ésta pareciera a priori. Pienso en “El andén de nieve”, aquel relato de Carlos Castán a bordo de cuyo tren podías alcanzar un destino de ficción. Y pienso en "El guardagujas" de Juan José Arreola, cuyo ferrocarril no solo disloca rutas e itinerarios sino que emprende sus propias expediciones a través de la selva con ánimo fundacional. O en la “Paradoja del interventor”, esta magnífica novela de Gonzalo Hidalgo Bayal (Higuera de Albalat, Cáceres, 1950) en la que un viajero se apea del tren aprovechando la parada en una estación cualquiera para llenar su botella de agua y tomar café y acaba quedándose en tierra, sin abrigo y sin equipaje, sin documentos y con apenas unas calderillas en el bolsillo, pues el tren se ha puesto en marcha sin aviso y con un pasajero menos. En esa estación sombría, decadente, sin asomo de un interventor que anuncie próximos trenes (sin asomo de nuevos trenes), el viajero aún no sabe que ya se ha convertido (o está cerca de hacerlo) en el único interventor, que lo que le espera es una búsqueda de sí mismo, de un lugar al que pertenecer, por las calles y entre las gentes de una ciudad cerrada e impermeable, que en otra época vivió tiempos mejores, algún tipo de progreso, pero que ahora gira en círculos, en huecas repeticiones sobre sí misma hacia la disipación, el sinsentido, la indiferencia, el olvido.

Viajero, luego forastero, luego interventor aunque no lo sepa, el personaje sin nombre que ha perdido su tren también ha extraviado su destino y su identidad, ha ingresado en un tejido extraño de la realidad (un cajón secreto fuera del tiempo) trenzado y sostenido por la prosa culta, elegante y rica en detalles de Gonzalo Hidalgo Bayal, a quien uno podría leer una y otra vez porque siempre hallará algo nuevo y brillante escondido entre dos líneas inocentes. Y se puede leer en el tren, yo lo hice, y creo (con un moderado nivel de certeza) que aún sigo en este mundo.

 

Jardines en tiempos de guerra. Teodor Cerić

Jardines en tiempos de guerra
Teodor Cerić
Barcelona: Elba Editorial, 2018
Traducido del francés por Ignacio Vidal-Folch
Ilustradora: Mercedes Echevarría
Título original: Jardins en temps de guerre (2014), traducido del serbocroata y editado por Marco Martella

 

Marco Martella, editor y director de la revista Jardins, cuenta en un breve prólogo (Una poesía con las uñas sucias de tierra) que convencer al poeta Teodor Cerić (Sarajevo, 1972) de publicar los textos que componen este libro no fue tarea fácil, pero que después de un largo intercambio de correos electrónicos acabó por permitírselo siempre que no los reuniese bajo un título sensiblero, tal y como se hace con otros libros sobre jardines, y que lo llamara sencillamente Jardines en tiempos de guerra.

En 2014, el poeta vivía en una casa de campo en los alrededores de Sarajevo, ajeno ya a la escritura y dedicado a la jardinería, pero entre 1992, año en que escapó de la ofensiva serbia sobre su ciudad, y 1997 estuvo viajando por Europa, de aquí para allá dando tumbos, sobreviviendo. En ese período conoció los jardines de los que habla en estos textos.

Un jardín (el jardín propio), viene a decir, es el último refugio cuando todo alrededor se desmorona. Cuando el individuo se ve cercado por el horror de una guerra, los dones de la locura o los muros que acorralan la ciudad el cuidado de un jardín se revela como una vía para la resistencia, tan pequeña como encender una vela en medio de la noche del universo, tan suficiente como para alumbrar un mínimo mundo habitable.

Aparte de por su propio jardín, al que el autor alude brevemente al final del libro, la mirada sensible de Teodor Cerić se pasea por otros siete, famosos o íntimos, convencionales o por los pelos merecedores del concepto jardín, ¡incluso por el jardín de Samuel Beckett en Ussy-sur-Marne! Cada uno con su propia poética y multiplicidad de significados. Ve y transmite lo que esos jardines dicen, lee en la elección y disposición de sus rosales, helechos y caléndulas como quien lee entre los versos de un poema autobiográfico. Encuentra en ellos su casa. Y de paso cuenta su propia historia.

Un libro delicioso, un lugar en medio de la guerra que no es guerra.

 

– Pero el arte más importante que la ninfa me enseñó -proclamó un día Arquedamo de Tera, según cuenta Porfirio- es el de plantar árboles. Ése es el arte supremo, el que engloba todas las otras artes y que, al mismo tiempo, es menos que las otras artes, porque las obras que produce son efímeras y cambiantes, están sujetas a la buena voluntad del cielo, de las estaciones y de las cabras, y se hallan tan desvalidas que una simple tempestad puede hacerlas desaparecer. Y, sin embargo, reclama una devoción aún más profunda que la que se le exige al escultor, al músico o al poeta.

 

 

El mesías de las plantas. Carlos Magdalena

El mesías de las plantas : aventuras en busca de las especies más extraordinarias del mundo
Carlos Magdalena
Traducción: Belén Urrutia Domínguez
Barcelona : Debate, 2018
The plant Messiah : adventures in search of the world's rarest species (London : Penguin Books, 2017)

 

Carlos Magdalena (Gijón, 1972) se toma un poco a lo Monty Python en La vida de Brian el apodo de mesías de las plantas que inventó el periodista Pablo Tuñón en 2010 y se hizo popular al mencionarlo David Attenborough en una entrevista para Kingdom of plants, la serie grabada en el Real Jardín Botánico de Kew, en Londres. Sin embargo, después de buscar en el diccionario la palabra mesías y no tener muy claro con cuál de las acepciones quedarse, resolvió ser todas ellas y centrar su misión en hacernos cobrar conciencia de la importancia que, para nuestro futuro y la supervivencia del planeta, tienen las plantas.

 

Un mesías no puede transformar las actitudes sin partidarios que difundan el evangelio. Cuando se trata de la conservación, necesitamos entusiasmo, motivación y acción. Ha llegado el momento de cambiar.

Quiero que este libro dé comienzo a ese cambio. Las personas necesitamos a las plantas y las plantas necesitan a las personas, y difundir ese mensaje comienza contigo y conmigo.

 

El paisaje de Asturias y las enseñanzas de su madre, que era florista, despertaron y nutrieron el interés de Carlos Magdalena por el mundo natural. Su gran oportunidad le llegó cuando trabajaba en Londres, una visita al Real Jardín Botánico de Kew le hizo sentir como en casa y desear quedarse allí. Un primer contrato como becario en el Tropical Nursery de Kew le abriría las puertas.

Dedicación, estudio, pasión, hicieron al importante botánico que es Carlos Magdalena hoy en día. Y es famoso por su labor como resucitador de plantas en peligro de extinción.

Todo empezó con la Ramosmania rodriguesii, el café marrón, una especie endémica de la isla Rodrigues, en el archipiélago de las Mascareñas. Había seis plantas en el Tropical Nursery, donde los expertos trabajaban en obtener semillas que aseguraran su reproducción. Muchos habían abandonado la esperanza de conseguirlo, pero Carlos creyó y acabó por conseguirlo.

La historia de la resurrección de la Ramosmania rodriguesii es solo una de las que podemos encontrar en este libro fascinante. Amor y dedicación traen a la vida, ante nuestros ojos de lectores asombrados, plantas de todo el mundo al borde de la desaparición. Son útiles, bellas e importantes para nuestra vida, la palabra del mesías nos llega clara y convincente.

 

Cada gen es una palabra; cada organismo, un libro. Cada especie de planta que se extingue contiene palabras que solo se han escrito en ese libro. Si se extingue una especie, se pierde un libro y, con él, las palabras y mensajes que portaba. Cada vez que destruimos una hectárea de hábitat prístino estamos quemando la biblioteca de Alejandría.

 

Invasiones, Ismael Martínez Biurrun

Invasiones
Ismael Martínez Biurrun
Madrid : Valdemar, 2017

 

Ismael Martínez Biurrun reúne en este volumen tres novelas cortas que juegan con el tema de la invasión en diferentes formas y sustancias, y con ello crea tres historias de naturaleza agobiante, obsesiva, claustrofóbica. Los personajes, que ya viven atrapados en vidas mezquinas, al borde del fracaso de sus relaciones sentimentales, a un paso del precipicio existencial, se ven acorralados por una amenaza nueva, una situación límite que viene a dinamitar sus rutinas de una vez por todas, provocando que en el tránsito aflore lo peor de su condición humana.

Personajes cuyo ejemplo es poco edificante (pero que son a pesar o a causa de ello cotidianamente humanos) han de afrontar un punto de inflexión en medio del desastre, de la invasión que arrebata un espacio vital que hasta ese momento creían inviolable: un apartamento en la Torre de Valencia de Madrid en Coronación, una urbanización de vacaciones en El color de la Tierra, la propia mente en Nebulosa. La suspensión de la racionalidad ante un cataclismo de proporciones cósmicas dinamita los planes, las estrategias, precipita la verdad oculta, las malas decisiones, acorrala a los personajes y los deja sin defensa a merced de eso que viene de no se sabe dónde ni por qué, eso al margen de cualquier medida, eso ciego, ni animal ni cosa, que envuelve, engulle imperante.

Ismael Martínez Biurrun (Pamplona, 1972) ha publicado además de Invasiones cinco novelas: Infierno Nevado (Equipo Sirius, 2006), Rojo alma, negro sombra (451 editores, 2008), Mujer abrazada a un cuervo (Salto de Página, 2010), El escondite de Grisha (Salto de Página, 2011) y Un minuto antes de la oscuridad (Fantascy, 2014). También ha participado en antologías de relatos y cuenta con dos Premios Celsius de la Semana Negra de Gijón y el Premio Nocte a la mejor novela de terror.

 

1 2 3 8