Archivos de la Categoría: Disponible en Bibliotecas UPM

Tú di que eres uno de ellos / Uwem Akpan

Uwem Akpan:  

Tú di que eres uno de ellos

(traducción por María Alonso del Yerro) 

Madrid : El Tercer Nombre, 2009 

Say You’re One of Them 

New York : Back Bay Books, 2008 

Tras las oraciones de por la noche, durante las cuales Fofo dio efusivamente las gracias a Dios por habernos enviado a nuestros benefactores, y luego habló como el pastor Adeyemi,  me tumbé en la cama y pensé en nuestros padrinos. ¿Cómo serían? ¿Dónde vivían? ¿O se limitaban a merodear por el mundo en busca de niños a los que salvar? (p. 82) 

Niños y jóvenes del mundo padecen y sucumben a diario ante la indiferencia cuando no la animadversión, muy a menudo en y desde África. El futuro de la sociedad humana queda comprometido en cada uno de los casos, pero la literatura viene al rescate para iluminar el abismo. Tu di que eres uno de ellos es un libro de relatos que pone a prueba sin tregua nuestra capacidad de empatía y de albergar aun algún anhelo de esperanza. Un título que ya de algún modo barrunta la tormenta, una escritura de calidad extraordinaria y una temática emparentada con la de otros libros que ya os sugeríamos en su día, como Mondo y otras historias,  Pequeño país y La coleccionista de tesoros

Los cinco relatos que componen el conjunto se desarrollan en varios países con el denominador común de la precariedad material y de una convivencia familiar y social en quiebra o pendiente de un hilo, experimentadas desde el punto de vista infantil y juvenil. La religión -siempre presente y articulada con la segregación étnica y la herencia colonial- puede eventualmente jugar un papel decisivo, y su tratamiento se hace sin remilgos y con coraje por un autor que es él mismo sacerdote jesuita. El orden de los relatos así como la longitud de cada uno de ellos, no parecen fruto del azar aunque sí es posible leerlos independientemente. Vistos en su totalidad, proporcionarán una apreciable aproximación a la complejidad y enormes retos de las sociedades subsaharianas contemporáneas, dificultades y conflictos culturales cuya similitud con los europeos nos resultará muchas veces palmaria a poco que vayamos más allá de las apariencias y del condicionante coyuntural de la miseria económica.  

Además, estas narraciones ofrecen un especial interés sociolingüístico. En ellos las variantes africanas del inglés se hibridan con el francés y las lenguas autóctonas presentando un muestrario de las hablas reales y sus diversos registros funcionales. Se comprenderá que la traducción tuvo que ser ardua, y no está libre de algún error de contexto (ej. oil por “aceite” en lugar de petróleo -producción del Delta nigeriano- en p. 205). Por tanto si tenéis posibilidad no os perdáis la versión original de Say You’re One of Them, libro ambicioso y potente que deja sin aliento.   

Desde las colinas, se ve cómo se alejan las nubes, como el humo del incienso en misa. Nuestro país está lleno de vientos que soplan en las colinas hasta arrancarte lágrimas de los ojos y aspiran por los valles como vacas hambrientas. Los pájaros se alzan, caen en picado y se balancean, entremezclando sus voces al viento. Y cuando Papa suelta su risa de felicidad, el viento también se lleva su voz. (p. 357) 

Uwem Akpan en: Biblioteca UPM.

La colina de Watership frente a la sociedad paliativa

La Colina de Watership, Watership Down, Richard Adams (publicado originalmente en 1959)

La sociedad Paliativa -Palliativgesellschaft-, Byung-Chul Han (primera edición en alemán en 2020, 2021 en castellano)

Hacer una reseña en tiempos de exámenes (a pocos días de que florezcan los tilos) me impone cierta cautela. Por un lado, me apetece hablar de un libro/libelo recién publicado: la sociedad paliativa (Byung-Chul Han); pero ocupar espacio mental en momentos de concentración estudiantil pre-estival no me parece muy considerado. Así que pensé, quizás si se adereza con una novela que resulte complementaria (en positivo) podría disculparse tal intromisión; un ejemplo sería La Colina de Watership de Richard Adams.

De manera que voy a empezar por lo segundo, y el que quiera que se apee en la lectura de esta reseña, a demanda.

Foto de Richard Adams y carátula del libro en inglés: Watership Down

La Colina de Watership (Watership Down) es una novela que leí hace eones (digamos 1980), cuyo libro despisté por ser boba y decente (se lo devolví a su legítima dueña – mi tía cocoliso-) y sin embargo luego re-encontré (quizás por justicia poética) en una librería de Emaús.

La Colina de Watership está escrito por Richard Adams en 1959, un autor muy poco conocido en España, que conoció el conflicto bélico en primera persona durante la Segunda Guerra Mundial, como soldado enviado a Oriente Próximo (alejado del frente). La novela trata de una comunidad de conejos, y de sus peripecias para establecer una sociedad dotada de atributos propios de las comunidades humanas: cultura, lenguaje, mitos… La fecha de publicación original (1959) nos retrotrae a un momento histórico de posguerra que requería de un cierto utópico optimismo, en cierto sentido antagónico a la distópica Rebelión en la granja de Orwell (1945), editado recientemente en formato comic (pincha aquí).

Carátula del libro

De la Sociedad Paliativa, solo diré que es un texto muy actual (COVID mediante) y escueto (90 páginas en formato octavilla); El autor, Byung-Chul Han de origen coreano, es docente en reconocidos centros universitarios germanos (Basilea, Berlín y Karlsruhe). De él ya hicimos una reseña hace tiempo (pincha aquí). Este profesor tiene por costumbre, escribir y publicar (de año en año) sus reflexiones filosóficas de clara vocación docente. En este texto, el profesor Byung-Chul contrapone la disciplina heroica (propia de la sociedad pre-industrial) al sentimentalismo del sujeto burgués caracterizado por la novedosa fórmula de dominación: el imperativo de ser feliz.

“el virus es el espejo de nuestra sociedad…”


La Colina de Watership, de Richard Adams en la Biblioteca UPM
Byung-Chul Han en la Biblioteca UPM

Una mirada en palabras

Alberto Corazón

Una mirada en palabras

Seix Barral Los Tres Mundos Ensayo

Alberto Corazón fue escultor y diseñador gráfico, y fundador de la editorial Ciencia Nueva.

Casi todos los mortales le reconocemos más por sus logotipos que por su nombre; Biblioteca Nacional, Casa de América, Ministerio de Sanidad y Consumo, Junta de Andalucía, Universidad Autónoma de Madrid, Compañía Nacional de Teatro Clásico, y Once entre otros. Una mirada en palabras, lo escribió en 2008 (con 66 años),

Para aquellas personas que amen y disfruten del arte, este libro les resultará liberador de ideas y estímulos subjetivos. Al fin y al cabo, pocas veces se puede participar de la reflexión íntima y personal en el proceso creador de un artista de corazón, tímido de vocación.

Hago esculturas, dibujo y pinto porque siento la necesidad de participar en este empeño: crecer como humano.

cuaderno de  Antonin Artaud
Cuaderno de Antonin Artaud 1896-1948 (mucho más inquietante que los de Alberto Corazón)

El libro está cuajado de bocetos a carboncillo, y uno se siente inclinado a comentarlos en los espacios en blanco que hay a su alrededor. A mí (en mi desconocimiento) me recuerda a veces a Alberti, a ratos a Matisse, incluso a Artaud; con más serenidad, sin caer en la desesperación

Dicen en su obituario que la pandemia agotó su energía vital a los 79 años (nació en 1942) y ha fallecido recientemente el 10 de febrero de 2021.

Alberto Corazon en la Biblioteca UPM

Cuadro de Matisse en el MOMA

La agonía del cristianismo / Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno: La agonía del cristianismo. 

Edición recomendada, con presentación de Agustín García Calvo: 

Madrid : Alianza Editorial, 1986-  

Terriblemente trágicos son nuestros crucifijos, nuestros Cristos españoles. Es el culto a Cristo agonizante, no muerto. El Cristo muerto, hecho ya tierra, hecho paz, el Cristo muerto enterrado por otros muertos, es el del Santo Entierro, es el Cristo yacente en su sepulcro; pero el Cristo al que se adora en la cruz, es el Cristo agonizante, el que clama consummatum est! … (La agonía)  

El proceso de secularización de la sociedad, tan acelerado en la Historia reciente, no impide que la religión cristiana siga teniendo un valor de referencia cultural determinante. Creyentes y/o practicantes o no, incluso en el caso de opuestos frontalmente a él, el cristianismo ha moldeado nuestra formación, buena parte de las ideas, categorías y lugares comunes que estructuran nuestra mentalidad, y su influencia se mantiene férreamente en el ritmo de nuestro calendario anual. Por tanto nunca estará de más una cuidada reflexión filosófica sobre esta religión tan acentuadamente ideológica. En este sentido el libro de Unamuno no ha dejado de tener actualidad.  

Don Miguel redactó este pequeño pero sustancioso ensayo durante su exilio en Francia a causa de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). En principio la obra iba destinada al público de habla francesa para lo cual fue oportunamente traducida por Jean Cassou, intelectual hispanofrancés que más tarde jugaría un importante papel en relación con el exilio español de 1939. Muy probablemente la ambigüedad de su título contribuyó a la popularización del libro pues se puede interpretar como alusión a un declive religioso en una época en que de hecho se estaba produciendo como consecuencia de la segunda revolución industrial y de la masiva urbanización. 

Pero en realidad el término agonía es utilizado aquí en su sentido etimológico de combate interior del creyente por su propia fe: un tema predilecto del autor y muy relacionado con el argumento de su obra de ficción San Manuel Bueno, mártir. Unamuno analiza la religión cristiana en función de varios ejes conceptuales e históricos: fe/duda; colectividad/individualidad; judaísmo/helenismo; carnalidad/espiritualidad; resurrección (judía, farisaica)/inmortalidad (griega, platónica)… Dualidades que caracterizan una religión marcada por la contraposición en cierto modo beligerante, por la dialéctica entre opuestos, en definitiva por esa lucha o agonía que es el avatar –en cada creyente- de la Pasión de Cristo. 

Así, el ensayo explora y explota los innumerables vericuetos en la via crucis de la fe escéptica por la realidad tozuda de la mortalidad terrenal, echando mano de la exégesis y de la crítica histórico-filosófica. Hasta encontramos alguna resonancia psicoanalítica, por ejemplo en la evocación del canto de los trapenses de Dueñas, que tanto debió conmover al autor. Este saca partido de toda su utilería lingüística y de su capacidad lógico-deductiva para atacar el asunto, pero no pierde la empatía con el humano que cree o no cree, o quizás cree creer o no creer, y que en el fondo es un trasunto del mismo autor. Por eso el libro puede ser visto simultáneamente como introspección personal –incluyendo sus propias fobias y filias circunstanciales-, o bien como trabajo de antropología filosófica. 

Muy apreciables son la solvencia y comodidad con las que Unamuno se movía en la cultura de lengua francesa, a la vez sin ápice de afrancesamiento superfluo. Es muy posible que su origen vasco –al igual que el vasco-occitano en el caso inverso de su traductor el mencionado Jean Cassou- contribuyera a ello, y que el propio autor contemplara esta circunstancia a modo de pasarela cultural. Desde luego no perdió oportunidad de subrayar la trascendencia de autores y personajes históricos vascos de ambos lados de la Muga en la configuración de corrientes y movimientos cristianos. 

La pobre alma hambrienta y sedienta de inmortalidad y de resurrección de su carne, hambrienta y sedienta de Dios, de Dios-Hombre a lo cristiano, o de Hombre-Dios a lo pagano, consume su virginidad maternal en besos y abrazos al agonizante eterno. (Abisag, la sunamita

Miguel de Unamuno en: Biblioteca UPM.

The Straight story , una película de David Lynch.

The Straight story está basada en una  historia real, la de Alvin Straight, un hombre de 73 años que en 1994 viajó desde Lauren, Iowa, a Mt. Zion en Wisconsin, a 507 kilómetros de distancia montado en una máquina cortacésped John Deere.

Alvin, es mayor, ve mal y tiene problemas en la cadera que compensa con dos bastones pero eso no le va a impedir hacer este viaje para reencontrarse con su hermano, muy enfermo, después de 10 años sin hablarse.

Nadie conoce tu vida mejor que un hermano que tiene casi tu edad. Él sabe quién eres y qué eres, mejor que cualquier otro.

The Straight story traducida literalmente significa la historia de (Alvin) Straight pero también se puede jugar con la acepción en inglés de “straight”,  “coherente”, recto”. Alvin quiere hacer lo correcto, ver a su hermano  antes de que alguno de los dos muera. 

Este viaje es duro y significa tragarme mi orgullo. Sólo espero que no sea demasiado tarde.

Es un hombre testarudo y tranquilo dispuesto a afrontar las dificultades  que vayan surgiendo en su largo viaje. Es una de esas películas que te reconcilian con la humanidad. En su camino Alvin se cruza con mucha gente y todo el mundo le echa una mano, nadie le intenta robar o engañar, todo lo contrario.

La banda sonora de la película de Angelo Badalamenti  es una maravilla que acompaña el relato de este viaje dándole más fuerza a cada escena. La colaboración entre el músico y Lynch comenzó en el año 1986 en su película Terciopelo azul y se ha mantenido a lo largo de los años.

Esta historia, a priori inverosímil, la interpreta de una forma totalmente verosímil y perfecta el actor Richard Farnsworth que recibió una nominación al Premio de la Academia al Mejor Actor pero no se llevó el Óscar. Su hermano Lyle, interpretado por otro grande del cine, Harry Dean Stanton, sale al final en una breve pero intensa escena. Sin olvidar a Sissy Spacek como Rose Straigh, la hija de Alvin, que también está estupenda. La película fue nominada para la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes de 1999 y recibió dos nominaciones a los Globos de Oro (banda sonora y actor dramático).

David Lynch es un reconocidísimo director de cine que en España se dio a conocer con la serie Twin Peaks (1990) cuyo tema principal, también de Badalamenti, se convirtió en un ícono no sólo de la televisión sino de la cultura pop de los 90. En su larga carrera destacan algunos títulos como Cabeza borradora (1977) , El hombre elefante( 1980), Dune (1984), Terciopelo azul (1986),Carretera perdida (1997), Mulholland Drive (2001), Inland Empire (2006) etc.

Para el que conozca el cine de Lynch The Straight story no parece una película suya (él mismo comentaba en una entrevista que mucha gente se lo había dicho) pero lo que está claro es que Lynch hace bien lo que se propone tanto en esta bonita historia como en sus otras películas mucho más inquietantes. Yo me quedo con el Lynch de Alvin Straight o de El hombre elefante.

David Lynch en la UPM

La conciencia de Zeno / Italo Svevo

Italo Svevo: La conciencia de Zeno. 

Traducción de Carlos Manzano (ediciones: Cátedra, Debolsillo, Gadir, Lumen). 

Título original: La coscienza di Zeno

La enfermedad es una convicción y yo nací con ella. De la de mis veinte años no recordaría gran cosa, si no la hubiera descrito entonces a un médico. Es curioso cómo se recuerdan mejor las palabras dichas que los sentimientos que no llegan a agitar el aire. (El tabaco

Con la lectura de La conciencia de Zeno nos adentramos en una carta de presentación literaria del psicoanálisis. Y no ya porque uno de sus capítulos lleve por título este término: los asuntos de las relaciones entre sexos y paternofiliales están en un primer plano desde el mismo inicio de la narración. Y si la evocación del psicoanálisis nos traslada al mundo de Freud y compañía, hemos de tener en cuenta que la novela goza y comparte las circunstancias de la ciudad mestiza en la que su trama se desarrolla, la adriática Trieste: conexión con la Mitteleuropa austriaca, pero voz italiana y en consecuencia prontamente trasladable al público lector de otras lenguas románicas. Así se comprende el efecto de este clásico moderno en la divulgación de la temática psicoanalítica. 

Italo Svevo (1861-1928) construye un relato en el que el papel de impulsos ¿irracionales?, estímulos aleatorios, el azar, las zonas de penumbra y circuitos insospechados del inconsciente son determinantes en el destino de los protagonistas, y de manera apabullante en el del propio Zeno. Se diría que mucho antes del famoso golpe de calor de L’étranger de Albert Camus, Zeno ya se plantea como ejemplo de la hipótesis de la existencia como barco a la deriva. Por el lado social, la novela de Svevo se puede ver también como otro retrato descarnado más de la mentalidad burguesa: de acuerdo, pero en cualquier caso con el grado de penetración peculiar que le otorga su genialidad. Aunque el argumento pudiera resultar lejano – la vida prosaica de un capitalista triestino de hace más de cien años-, el libro nos destila enseñanzas preciosas para el mundo de hoy día, dibujando con nitidez cierto perfil de individualismo tan extendido en nuestra sociedad, a caballo de la quiebra de los vínculos comunitarios no virtuales.  

Por otra parte introspección no significa en modo alguno monotonía en este caso: las andanzas de Zeno Cosini encadenan giros y jugosas peripecias dentro de su rutina. Via Belvedere, Corsia Stadion, Tergesteo, el Jardín Público, las propias aguas adriáticas… Como en el Dublín de su amigo James Joyce, la narrativa de Svevo se apoya en la geografía urbana triestina e invita al turismo literario por esta singular ciudad. Y un aspecto nada desdeñable de la novela son también sus resortes e ingredientes musicales: la relevancia social del canto y del toque de instrumentos en un contexto anterior a la generalización de la música grabada, así como las alusiones a piezas y compositores concretos; todo lo cual eleva las posibilidades dramáticas del texto. Concluyendo, un libro profundo y terrible, de tono profético como un oráculo, que a buen seguro agradará mucho a degustadores de la belle époque, el tiempo clásico del imperialismo contemporáneo: pienso por ejemplo en los lectores aficionados a Thomas Mann.  

Era una noche muy estrellada y sin luna, una de esas noches en que se ve a mucha distancia y que, por esa razón, calma y aquieta. Miré las estrellas que podrían llevar aún la señal de la mirada de adiós de mi padre moribundo. Pasaría la época horrible en que mis hijos ensuciaban y chillaban. Después serían semejantes a mí; yo los amaría según mi deber y sin esfuerzo. En la hermosa y vasta noche me serené del todo y sin necesidad de concebir propósitos. (Historia de una asociación comercial)   

Italo Svevo en: Biblioteca UPM.

El grito de la gaviota. Emmanuelle Laborit

El grito de la gaviota

Emmanuelle Laborit

Seix Barral, quinta reimpresión Mayo2020

El grito de la gaviota es un relato autobiográfico de una persona profundamente sorda desde su nacimiento. Uno asume que su periplo vital será diferente y que su particularidad sensorial dotará al relato de un carácter personal distante de nuestra experiencia, pero yo no auguraba la enorme lejanía que existe en su percepción del mundo. Al fin y al cabo, pensé, Emmanuelle nació en 1973 en una Francia moderna, en un entorno culto, en una familia “normal”.

¿Acaso podemos imaginar que la lengua de signos sólo se autorizó en Francia en los años 90 del siglo pasado? Anteriormente su uso era ilegal, y sus usuarios quedaban proscritos, bajo sospecha. Parece absurdo que un idioma de carácter universal quede al margen de la ley, y sin embargo así era (en España se reconoce la lengua de signos española en 2007).

El relato de Emmanuelle, no es un alegato, es su experiencia en primera persona. Transitamos por su infancia (incomunicada pero protegida), y recorremos con perplejidad su turbulenta adolescencia (enrabietada con el mundo), hasta su encuentro con el teatro con el que percibe su sitio en el mundo, y se reconcilia con su existencia.

El simple hecho de escribir para Emmanuelle es un hito pues en el lenguaje de signos, su entorno natural, la sintaxis es profundamente distinta, está constituida por expresiones visuales. El libro está escrito a dos manos, en colaboración con Marie-Thérese Cuny, con encanto y un estilo sencillo y voz propia. Esta simple expresión: “su propia voz”, no está exenta de anacronismo porque siendo profundamente sorda, el lenguaje oral entendido como vibraciones sonoras del aire le queda vedado, son los gritos de gaviota que dan título al libro.

Emmanuelle Laborit en la Biblioteca UPM

La España negra / José Gutiérrez-Solana

José Gutiérrez-Solana: La España Negra.

Ediciones: Barral (1975), Comares (2000-).

Edición original (1920) accesible en: Internet Archive.

De aquí salgo al campo donde está la Plaza de Toros; al llegar a sus puertas veo mucha gente, que entra en la enfermería, y me entero que un toro acaba de matar a un torero. En una mesa se ve al muerto con el traje de luces; la taleguilla está agujereada por las cornadas, y en el pecho, desnudo, tiene un gran boquete, por el que ha salido la sangre a borbotones y teñido su camisa de rojo; rodean al muerto algunos picadores de su cuadrilla, que se quedarán esa noche a velarle; desde aquí se siente el ruido de los aplausos y los silbidos, pues la corrida sigue como si nada hubiera pasado.

(Medina del Campo – El Pueblo

¿A qué tuvo Solana la osadía de llamar España negra? Pues a un conjunto de impresiones suyas en forma de artículos de viajes sobre poblaciones situadas en su inmensa mayoría en los territorios de la antigua Corona de Castilla; lo que puede ser fruto de un itinerario casual o bien se podría interpretar como un guiño malicioso al castellanocentrismo noventayochista: recordemos que el autor sintoniza más bien con la sensibilidad crítica de la Generación del 14 (como otros de sus componentes tales que Ortega y Antonio Machado, por ejemplo). Dos aspectos son omnipresentes y conforman un nexo común a todos esos lugares visitados: el culto religioso y la miseria. 

El libro por tanto no trata ni de la leyenda negra clásica sobre la monarquía hispánica en la Edad Moderna ni mucho menos sobre la afrohispanidad. Solana utilizó el adjetivo negra en su sentido de negatividad, oscurantismo y truculencia pero refiriéndose a la propia realidad de su tiempo. Tampoco se debe confundir esta obra con el título análogo de 1899, debido a la colaboración entre Darío de Regoyos y Émile Verhaeren; y no sería prudente pensar en plagio por parte de Solana pues se trata de una expresión común utilizada en aquellos años de elucubraciones trágicas sobre las realidades nacionales.    

Personalmente estos escritos me han recordado a los Aguafuertes de Roberto Arlt, artículos viajeros aparecidos algo más tarde en los años 30, si bien un título tan pictórico como el utilizado por el autor argentino puede haberme inducido a relacionarlos.  En cualquier caso la escritura del pintor Solana tenía que ser forzosamente visual y dinámica. No brilla por su sintaxis, que denota un sustrato de notas a veces apresuradas y tomadas sobre la marcha, pero su vocabulario es rico y variado, evocando a menudo elementos de la indumentaria de los personajes, aperos, vehículos y animales. Un testimonio obviamente parcial pero no gratuito del panorama desorbitado, de lacerante desigualdad y pobreza con que la sociedad española se encaminaba hacia su gran crisis del siglo XX.  La mirada de Solana es crítica, incluso despiadada, combina la perspectiva estética con la antropológica, y tiene la baza de no estar demasiado condicionada por los alineamientos ideológicos más polarizados de tiempos posteriores. Nos presenta una sociedad tradicional con destellos sublimes pero en general tan embrutecida como exangüe, cuya próxima hecatombe no resulta difícil profetizar desde nuestro presente actual. Se diría que Alfred Döblin, que comparte expresionismo con Solana, le enviara un saludo de pariente no tan lejano, desde su descarnado e hipermoderno Berlín.  

La España negra de Solana apareció en 1920, de modo con esta reseña conmemoramos su centenario. Si además -como en mi caso- tenéis la suerte de conocer algunas de las localidades visitadas y descritas por el maestro, su lectura puede servir de instrumento de contraste para calibrar la magnitud y orientación de los cambios sociales producidos a lo largo de un siglo.  

Cuenta la tradición que los dueños de esta fortaleza sedujeron y secuestraron a cierta doncella, y los caballeros templarios la rescataron por peso de oro; de ahí le viene el nombre de Oropesa; por eso en su escudo de armas hay un peso y en una de sus balanzas está subida la doncella, y en otra hay una gran cantidad de oro, y en una tira puesta en forma de orla, como las que se ven en las tablas del siglo XV, se lee Oropesa.

(Oropesa

José Gutiérrez-Solana en: Bibliotecas UPM.

Sue Townsend. La mujer que vivió un año en la cama.

Sue Townsend. La mujer que vivió un año en la cama. Barcelona: Espasa libros, 2014.

No sabía que sería un año. Se metió en la cama pensando que volvería a levantarse media hora después, pero se trataba de una cama verdaderamente cómoda, las sábanas blancas estaban recién puestas y olían a nieve fresca. Se puso de lado, girándose hacia la ventana abierta y se quedó mirando cómo el sicómoro del jardín iba perdiendo sus flameantes hojas.

Estamos en septiembre de 2010. Eva es una mujer de 50 años, ama de casa, casada con un astrónomo adicto al trabajo y madre de unos mellizos superdotados. Todo parece ir bien hasta el día en que sus hijos, Brian Jr. y Brianne van a la universidad y  Eva decide que se va a meter en la cama y que no va a salir de ella. Su marido, Brian, achaca la actitud de su mujer al “síndrome del nido vacío”. Lo que no sabe Brian es que Eva no está enferma, está cansada. Ha decidido decir basta, parar y pensar qué hacer con su vida. Eva no tiene síndrome del nido vacío sino alivio del peso que le cayó hace 17 años cuando nacieron sus hijos.

Admítelo, estás consternada porque los niños se han ido de casa.

– Me alegra que se hayan ido.

La voz de Brian tembló de rabia.

-Es horrible que una madre diga algo así.

Eva se dio la vuelta y lo miró.

– Hemos sido un desastre a la hora de criarlos –dijo- . Brianne deja que la gente la pisotee y a Brian Júnior le entra el pánico cada vez que tiene que hablar con otro ser humano

Conforme los días van pasando el deseo de Eva de mantenerse en la cama se afianza y van transcurriendo los meses sin la intención de salir de allí. Eva gestiona su nueva vida desde la cama. Nada de cocinar, nada de poner lavadoras, fuera toda su ropa, fuera sus zapatos y bolsos y esos horribles muebles, que acabaron en su cuarto cuando su suegra se deshizo de ellos.

Puede que no me haya explicado bien –dijo-. Todas mis posesiones tienen que desaparecer. Estoy empezando de nuevo.

A su alrededor, su familia extrañada se pregunta la razón de tan excéntrica conducta mientras la ciudad acoge esta noticia con entusiasmo. Sin quererlo se ha convertido en un referente del barrio. Luego vendrá la televisión y la locura colectiva que convertirá a Eva en una especia de gurú o vidente y que muchos acampen en su calle esperando hablar con ella. Situaciones absurdas pero posibles en el mundo de los realitys y la telebasura.

Es una historia surrealista, aguda y profunda sobre lo que sucede cuando alguien deja de ser lo que los demás esperan que sea e intenta averiguar qué quiere hacer con su vida. Si queréis saber cómo acaba esta historia y si Eva sale de su cama no dejéis de leer esta novela y seguro que os reiréis y a ratos os identificaréis con ella.

Sue Townsend (Leicester, 2 de abril de 1946 – 10 de abril de 2014) fue una prolífica periodista que colaboró con The Observer, The Sunday Times y The Daily Mail. Autora de “El diario secreto de adrian Mole” un clásico de la literartura juvenil inglesa, muy divertida y que recomiendo muchísimo. Ha escrito seis volúmenes de los diarios de Adrian Mole y otras cinco novelas y numerosas obras de teatro.

Sue Townsend en la UPM

Ciencia, Tecnología y Sociedad en los estudios de Ingeniería / Pedro Costa Morata (editor)

Pedro Costa Morata (ed.): Ciencia, Tecnología y Sociedad en los estudios de Ingeniería. 

Anthropos / ETSI Sistemas de Telecomunicación – UPM, 2016. 

Traducida al terreno disciplinar, la finalidad y la utilidad de los estudios CTS resulta obvia; se trata de alfabetizar tecnológicamente a los estudiantes y profesionales de las humanidades y las ciencias sociales e, inversamente, tratar de que los miembros de la comunidad técnica adquieran más conciencia del contexto social en el cual trabajan. Pero la significación del CTS es global y eminentemente social, más allá del mundo de la enseñanza o de las necesidades de la interdisciplinariedad, es decir que se trata de “capacitar a los ciudadanos en general para participar en el proceso democrático de toma de decisiones y se promueva la acción ciudadana encaminada a la resolución de problemas relacionados con la tecnología en la sociedad industrial” (p. 68) 

A lo largo de los años, varias han sido las iniciativas en nuestra Universidad consagradas al acercamiento entre las enseñanzas en ella impartidas –una mayoría abrumadora de ingenierías- y las ciencias humanas y sociales. A título de ejemplo bibliográfico recordemos los reiterados ciclos de conferencias sobre Humanidades, Ingeniería y Arquitectura editados por el profesor Atanasio Lleó. Además, numerosas actividades culturales –tanto de la Universidad como de sus centros respectivos- han ido en esa línea. Pero una cosa es el encuentro y mutuo aprecio entre ambas esferas y otro el estudio e investigación sistemáticos de la articulación entre ciencia y tecnología, y la sociedad humana de la que estas son fruto y que a su vez experimenta en su propio curso vital las consecuencias del desarrollo de aquellas. En esto consiste justamente la disciplina CTS (Ciencia, tecnología y sociedad), un campo de conocimiento que no ha dejado de expandirse y cobrar creciente interés en España a caballo de los nuevos planes de estudio surgidos en los años 2000 y destinados a homologar las titulaciones en la Unión Europea.  

Respecto a este contexto el libro que os presentamos tiene de algún modo una doble funcionalidad: por un lado recoge los testimonios y enfoques de experimentados profesores implicados a fondo en el desarrollo de asignaturas de este tipo en varios centros; por otro, muestra una introducción a los contenidos CTS tal y como se pusieron en marcha en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Sistemas de Telecomunicación del Campus Sur UPM. Esta segunda parte a cargo del profesor Costa Morata se titula muy modestamente Programa pero en realidad consiste en un jugoso ensayo de interpretación en toda regla, con una reflexión profunda sobre la exorbitante tecnificación global de nuestra época y la consiguiente responsabilidad social de la tecnología. Tras la lectura del libro y a la vista de los acontecimientos históricos vividos en 2020, a uno no le cabe duda de la necesidad formativa en Ciencia, Tecnología y Sociedad, ante la complejidad exponencial que se nos viene encima.  En fin, si hay un libro especialmente no-solo-técnico es este; de modo que -aunque seamos un poco juez y parte al ser un trabajo surgido de la UPM- vale la pena volver sobre él cuanto sea preciso. 

A pesar de no llegar a conocer Internet ni la revolución microinformática, los análisis de McLuhan resultaron proféticos. Los medios de comunicación de masas han convertido el planeta en una aldea, una gran aldea planetaria pero aldea al fin y al cabo. El principio que destaca en este concepto es el de un mundo interrelacionado, con estrechez de vínculos económicos, políticos y sociales, producto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), particularmente Internet, como disminuidoras de las distancias y de las incomprensiones entre las personas y como promotoras de la emergencia de una conciencia global a escala planetaria, al menos en la teoría. (p. 150) 

CTS en: Biblioteca UPM.

Pedro Costa Morata en: Biblioteca UPM.

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