El mundo visto a los ochenta años. Santiago Ramón y Cajal

El mundo visto a los ochenta años : impresiones de un arteriosclerótico
Valladolid: Maxtor, D.L. 2008
Fecha de publicación original: 1934
Disponible en la
Biblioteca UPM
Santiago Ramón y Cajal en la Biblioteca UPM

El pasado 01 de mayo se cumplieron 170 años del nacimiento de Santiago Ramón y Cajal. Su principal aporte fue demostrar que las neuronas (término que acuñaría más tarde el investigador alemán Wandeyer) eran células individuales que se conectan entre sí mediante contigüidad (o sinapsis, como lo denominaría más adelante Sherrington), en contra de lo que se pensaba en aquella época. Siempre es buen momento para leer alguna de las reflexiones de uno de los científicos más importantes de la historia.

 

De mí sé decir que, durante las visitas tardías a las urbes habitadas durante mi juventud y madurez, sufro grandes decepciones. Me irrita la incesante renovación y progreso de aquellas. Los lugares de nuestros solaces y alegrías se han metamorfoseado; los casinos se han desplazado, buscando más decoroso acomodo en el cinturón del ensanche; los cafés cayeron ante la piqueta demoledora de munícipes, comerciantes y banqueros; el remanso y quietud de las angostas callejas, frescas y sin polvo, convirtiéronse en suntuosas avenidas o plazas monumentales, por donde circulan, con peligro de peatones, innumerables camionetas y automóviles. Lo nuevo ha matado a lo viejo. Al misterio y penumbra ha sucedido insolente claridad.

Santiago Ramón y Cajal (Petilla de Aragón, Navarra; 1 de mayo de 1852 – Madrid, 17 de octubre de 1934) fue un médico y científico español, especializado en histología y anatomía patológica. Compartió el Premio Nobel de Medicina en 1906 con Camillo Golgi «en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso». Fue pionero en la descripción de las diez sinapsis que componen a la retina.​ Mediante sus investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, desarrolló una teoría nueva y revolucionaria que empezó a ser llamada la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales. Humanista, además de científico, está considerado como cabeza de la llamada Generación de Sabios. Es frecuentemente citado como padre de la neurociencia.

Las redes humanas / J. R. y William H. McNeill

J. R. McNeill y William H. McNeill: 

Las redes humanas : una historia global del mundo.

Crítica, 2004, 2010. 

Título original: 

The Human Web : A Bird’s Eye View of Human History.

W. W. Norton, 2004. 

Nuevo título relacionado: 

J. R. McNeill: The Webs of Humankind : a World History.

W. W. Norton, 2020.  

Durante la confección de una red mundial hubo perturbaciones y destrucciones, pero también transformaciones y creaciones. La implantación de una única red pareció acelerar la historia. Innovaciones e inventos, auges y declives, pestes y plagas se extendían por un sistema unificado y se propagaban dondequiera que las condiciones locales lo permitiesen. Las vidas humanas tomaban forma de modo creciente por mediación de acontecimientos y procesos que tenían su origen en lugares lejanos, actuaban en combinación con las realidades locales en evolución y contribuían a la aparición de fuerzas históricas que pocos contemporáneos comprendían. (p. 199, ed. 2004) 

¿Quién dijo que la Historia acabaría pronto..? En fin, a 500 años del impulso globalizador de la primera circunnavegación de nuestro planeta, la secuencia no parece detenerse sino todo lo contrario: acelerarse y complicarse más y más. Así que ninguna ocasión mejor para acercarse a una visión de síntesis que nos ayude a encajar y comprender el torbellino del que formamos parte.    

Dos características definen en principio este libro. Una se deriva directamente de su título: la intención de vincular la percepción de la evolución de la Historia humana con el prisma de nuestro presente informacional, de manera que los lectores actuales aprovechen sus parámetros vitales como instrumento de interpretación y se den cuenta de que las estructuras en red nacen con la comunicación humana elemental, y no son rasgo exclusivo de la tecnología hipermoderna. La otra característica es la voluntad deliberada de condensación llevada hasta el límite, de manera que es probable que muchos lectores imbuidos de estrechas perspectivas locales y nacionales –cuando no nacionalistas- y de una historiografía tradicional centrada en el menudeo político, se extrañen por la falta de atención a determinados acontecimientos tenidos por cruciales. Por ponerme como ejemplo, me ha chocado que se omita la restauración carolingia del Imperio de Occidente en comparación con la atención prestada a las sucesivas dinastías chinas (en consecuencia, ni rastro de cita a mi querido Henri Pirenne). 

En cambio los factores ecológicos están constantemente presentes: animales domésticos y vegetales en un primer plano; etnocentrismo y antropocentrismo son evitados y nuestra especie es observada como elemento activo inserto en la biosfera; las conclusiones finales adquieren acentos casi cosmológicos. Todo esto conlleva que contemplemos fenómenos relativamente cercanos a nuestro tiempo como la ambivalente Ilustración, las revoluciones liberales, la industrialización o incluso el surgimiento y devenir del socialismo, desde una perspectiva nueva y esclarecedora. Los McNeill –padre e hijo- parecen enmarcarse en una brillante cohorte de historiadores norteamericanos como Alfred W. Crosby o Arno J. Mayer, autores de obras polémicas y provocadoras pero altamente estimulantes. Como ellos, indagan en el tiempo largo y las corrientes profundas, con perspicaz enfoque tecnológico y militar, y practican una narrativa ágil y dinámica que nos invita a avanzar sin cesar en la lectura para enterarnos de lo que viene después.   

Por señalar algún aspecto mejorable, observamos algún uso anacrónico de topónimos como Suecia, Bolivia, etc. para referirse a los territorios antiguos en los que esos futuros estados aún no habían aparecido. Pero estamos ante una obra valiosísima para todo el mundo, y que agradará y aprovechará en especial a personas relacionadas o interesadas en las comunicaciones y los transportes. El libro ofrece además un estupendo apéndice bibliográfico, comentado y ordenado para ampliar conocimientos sobre cada capítulo. Lamentamos el fallecimiento de William H. McNeill en 2016. En 2020 apareció como nuevo título -por el momento sin traducción castellana- The Webs of Humankind: a World History, de J. R. McNeill en solitario. 

Las redes humanas en: Biblioteca UPM.

Historia de la lectura en el mundo occidental

Historia de la lectura en el mundo occidental 

Volumen dirigido por Guglielmo Cavallo y Roger Chartier 

Madrid : Taurus, 1997, 2004, 2011 

Edición original:

Storia della lettura nel mondo occidentale 

Roma : Laterza, 1995 

La transmisión electrónica de los textos y las maneras de leer que impone representan, en nuestros días, la tercera revolución sobrevenida desde la Edad Media. Porque, desde luego, leer en una pantalla no es lo mismo que leer en un códice. La nueva representación de lo escrito modifica, en primer lugar, la noción de contexto, sustituyendo la contigüidad física entre unos textos presentes en un mismo objeto (un libro, una revista, un periódico) por su posición y distribución en unas arquitecturas lógicas, las que gobiernan las bases de datos, los ficheros electrónicos, los repertorios y las palabras clave que posibilitan el acceso a la información. (G. Cavallo, R. Chartier: Introducción – Revoluciones

¿Cómo hemos llegado a leer de las maneras en las que lo hacemos hoy en día? Hay bastantes historias del libro, también de las bibliotecas, también a veces obras que asocian ambos temas, incluso hay quien se ocupó de la historia del mobiliario librero como el agudo Henry Petroski. Sin embargo parecen abundar menos los estudios sobre la historia de la mera actividad de leer. Guglielmo Cavallo y Roger Chartier, destacados investigadores en la materia, han colaborado a rellenar ese hueco mediante una monumental compilación de ensayos parciales firmados a su vez por autores de primer nivel. No se puede decir que sea en sentido estricto un libro coral sino más bien colectivo, en diversos sentidos: por un lado no es un tratado exhaustivo, cada ensayo tiene su propia tonalidad, su enfoque peculiar y su intensidad de aparato crítico; en el aspecto editorial fue publicado sucesivamente por Laterza en italiano y por Éditions du Seuil en francés; y por último fue vertido al castellano por cuatro traductores diferentes para la edición de Taurus. 

Si la aparición de la escritura se considera el punto de arranque de la Historia frente a una Prehistoria ágrafa, se colige que el estudio de cómo los seres humanos leyeron es fundamental para comprender la evolución social. La lectura es otro de aquellos aspectos de la vida que se suelen dar por hechos como algo “natural” cuando en realidad son fruto de largos procesos de gestación. Por otra parte, la lectura está íntimamente ligada a la historia de la educación, de los modos de aprendizaje, de la enseñanza propiamente dicha: esto se ve muy claramente durante la Baja Edad Media europea cuando el nuevo tratamiento universitario del texto rompe con las rutinas monásticas anteriores. Después, a medida que nos acercamos al presente, sobre todo a partir del XVIII, se siente la emoción de asistir a los antecedentes directos de fenómenos tan actuales como el predominio de la narrativa o el sesgo de género en las prácticas lectoras. 

Estamos por tanto ante un volumen provechoso y vigente, muy apetecible de saborear de manera reposada. Por criticar algo, solo se me ocurren un par de observaciones. En su práctica totalidad, el libro se autolimita a sí mismo en un occidentalismo convencional restringido, es decir arranca en la Grecia antigua sin hacer gran caso de sus determinantes precedentes afroasiáticos, para luego abandonar incluso ese mundo europeo más oriental tan pronto como se ha pasado el testigo helenístico a Roma y a su Cristiandad de estirpe latina. Por otra parte, faltan ilustraciones -de soportes, de tipografías, etc.- que facilitarían mucho la comprensión de los análisis de interacción persona-texto: menos mal que hoy podemos buscar y leer imágenes ad hoc en internet. Hagamos metahistoria de la lectura, pues.   

En Biblioteca UPM encontraréis más obras de Guglielmo Cavallo y Roger Chartier.

Confesiones y Memorias, Heinrich Heine

Confesiones y memorias, Heinrich Heine, Editorial Alba

Al formato de confesiones y memorias se han acogido muchos escritores y filósofos. Personalmente me resulta más atractivo que una autobiografía porque suelen ser textos más cercanos, menos exhaustivos, sin ánimo de imparcialidad. Están en muchos casos escritos para sus coetáneos, y por eso repasan y detallan las relaciones del autor con personas e ideologías emblemáticas de la época, con sus afecciones y desavenencias

El libro que nos ocupa recoge dos textos. En las Confesiones, Heine nos refiere su visión de los alemanes como contrapunto del expresado por madame de Staël, de la que desgrana de manera hilarante la causa y curso de su animadversión por Napoleón, y su posterior acercamiento al mundo germánico como reacción. En este texto Heine refiere la evolución de su pensamiento desde una visión socialista y atea, hacia un enfoque más espiritual; vivió de primera mano las revoluciones de 1830 y 1848.

En estas sus confesiones, Heine llega en cierto modo a abjurar del contenido de su libro De L’allemagne (homónimo del de madame de Staël); viendo que no podía evitar su re-edición decide escribir un prólogo indicando los cambios acaecidos en sus puntos de vista.

En este primer texto también se declara discípulo y a un tiempo detractor de Hegel, al que acusa de oscurecer deliberadamente su pensamiento: “En lo que concierne a la filosofía alemana, yo había divulgado sin rodeos el secreto de escuela, que, envuelto en formas escolásticas, tan sólo conocían los iniciados de primera clase”.

Las memorias son en cambio un recorrido desde su infancia, pasando por diversas instituciones educativas, entre las que destaca el colegio de jesuitas. Su periplo vital fue amplio y se desplazó a diversas universidades para complacer a su madre, a sabiendas de que era un subterfugio para poder desarrollar su vocación literaria. Resulta también entrañable el relato de su matrimonio, relato no exento de amable cinismo.

En ambos textos se deja constancia de su mala salud; en la actualidad hubiera sido con seguridad diagnosticado con esclerosis múltiple.

Heine se declara el último romántico alemán, con su poesía como fiel testimonio.

“ Dios me perdonará: es su oficio “

Heinrich Heine en la Biblioteca UPM

Loa a la tierra: un viaje al jardín. Byung-Chul Han

Cubierta de Loa a la tierra: un viaje al jardín. Byung-Chul HanBarcelona : Herder, 2019
Ilustradora: Isabella Gresser
Traductor: Alberto Ciria
Titulo original: Lob der Erde (2017)

 

Las reflexiones que van brotando entre las páginas de Loa a la tierra son una flor más del jardín en el que Byung-Chul Han ha trabajado durante tres años. Un día el autor de En el enjambre sintió la llamada del contacto con la tierra. En un mundo cada vez más digitalizado mancharse las manos de tierra, ayudarla a ser lo que puede ser, convertirse un poco en cómplice del milagro de las flores es una necesidad, una obligación. La tierra, nos dice, “es un ser vivo, un organismo viviente. Incluso la piedra está viva”. Y por lo tanto es frágil y la estamos destruyendo. “Hay que tratar cuidadosamente lo bello“.

Respetar exige alabar. Las líneas que siguen son himnos, cánticos de alabanza a la tierra. Esta loa a la tierra debe sonar como una hermosa Canción de la tierra.

Las líneas que siguen son el día a día del autor, que observa, medita, entra en contacto material y sensible con su jardín. En un Berlín helador, anhela flores en invierno, vela por el despertar de la vida.

El jardín invernal es un lugar romántico. Todo indicio de vida floreciente en pleno invierno tiene algo misterioso, mágico, fabuloso. El florido jardín invernal conserva la apariencia romántica de lo infinito.

Nos dice que prefiere la flor azul, que es “el color de la seducción, del anhelo y de la añoranza”. Aunque la flor amarilla le da más luz al jardín de invierno. Además de margaritas silvestres (Bellis perennis, la bella perenne) en su jardín abundan jarzmines de invierno, acónitos de invierno, galantos o campanillas de las nieves, brezos de invierno, hamamelis o avellana de bruja, azafranes.

Y, cómo no, se detiene en el nombre de las flores, tan bellos o más que las propias flores. Cada nombre su misterio.

Los nombres de las flores son palabras de amor.

Byung-Chul Han transmite, en este viaje al jardín, la dicha de trabajar en contacto con la tierra, ese contacto físico, real, inmediato tan cargado de anhelos, de flores y vida por venir.

En el jardín descanso de las fatigas de la vida.

Byung-Chul Han en la Biblioteca UPM

El pasado, instrucciones de uso / Enzo Traverso

Enzo Traverso: El pasado, instrucciones de uso : Historia, memoria, política

Ed. española: Marcial Pons, 2007. Trad. Almudena González de Cuenca. 

Ed. argentina: Prometeo, 2011. Trad. Lucía Vogelfang. 

Título original:

Le passé, modes d’emploi : Histoire, mémoire, politique.

(La Fabrique, 2005) 

Hegel presenta esa organización estatal del pasado bajo la forma alegórica del conflicto entre Cronos, el dios del tiempo, y Zeus, el dios de la Política. Cronos mató a sus propios hijos. Engulle todo a su paso, no dejando rastros detrás suyo. Pero Zeus llega a dominar a Cronos, porque ha creado el Estado, capaz de convertir en Historia todo lo que Mnemosina, la diosa de la memoria, ha podido recoger del paso devastador del tiempo (Historia y memoria: ¿una pareja contradictoria? – Separaciones

Cuáles son las diferencias y relaciones entre memoria individual y/o colectiva, Historia –tanto en cuanto a los hechos y procesos acaecidos en sí como a su estudio y exposición (historiografía), y Política: de todo esto trata este libro; partiendo de un título que parafrasea con toda intención el de la famosa novela La Vie mode d’emploi, de Georges Perec, autor que será a su vez comentado en el ensayo de Traverso. 

Justo en el reciente siglo XX, a lo largo del cual se produjo la crisis de la transmisión intergeneracional de la memoria en su sentido y funcionalidad tradicionales, y tal vez como reacción a ello mismo, se asiste a la eclosión de la memoria histórica, su búsqueda, las luchas sociales y mediáticas en torno a ella, su marginación o institucionalización según los casos, matices y momentos. Un proceso que no parece detenerse hasta ahora. La interpretación de las violencias sociopolíticas acaecidas antaño ha pasado a un primer plano, en muchas ocasiones espoleada por el propio día a día de la política cotidiana, como una asignatura pendiente. Deseable en una sociedad que se quiera madura y responsable, si no fuera porque la liza más visible queda demasiado a menudo en manos de tertulianos y opinadores profesionales, en el mejor de los casos de autores de narrativa de ficción.  Por eso es tan importante la intervención de los historiadores, de la que esta obra es buen ejemplo.   

Traverso se mueve en un territorio inagotable que ha investigado durante largos años: el mundo judeoalemán en el que se destaca el hecho de memoria contemporánea europea por antonomasia: el Holocausto. También se nota su familiaridad con el medio francés al tratar asuntos como Vichy y Argelia. Y por supuesto se refiere a su Italia de origen. Pero aunque se trata de un ensayo de reflexión y en modo alguno de un catálogo o compendio deliberado, se mencionarán también España, Rusia, la Argentina o los Estados Unidos con sus respectivas cargas.  Los amantes de la Historia contemporánea pueden disfrutar de una lectura breve pero intensa que brinda múltiples pistas de exploración y ampliación en una bibliografía abundante y selecta. Por desgracia, un ensayo de este alcance y calidad -muy bien traducido además- hubiera merecido algo más de esmero en la edición de Marcial Pons, que presenta erratas ortográficas en algunos autores y títulos citados.   

En abril de 1994, cuando la opinión pública era todavía ampliamente incrédula o indiferente, vis a vis de las masacres que los medios caracterizaban como conflictos “tribales”, hablar de “nazismo tropical” tenía un sentido, el de apoyarse sobre la conciencia histórica del mundo occidental, en la cual la Shoah ocupa un lugar central, para llamar la atención sobre un genocidio que se estaba produciendo. Se trataba de mostrar que Ruanda estaba viviendo una tragedia tan grave como la Shoah y que había que reaccionar para intentar impedirla. Desde un punto de vista ético político, la noción de “nazismo tropical” estaba, pues, perfectamente justificada. Desgraciadamente, es más fácil conmemorar los genodicios, sobre todo a decenios de distancia, que impedirlos.  (Usos políticos del pasado – La memoria de la Shoah como religión civil

Una mirada en palabras

Alberto Corazón

Una mirada en palabras

Seix Barral Los Tres Mundos Ensayo

Alberto Corazón fue escultor y diseñador gráfico, y fundador de la editorial Ciencia Nueva.

Casi todos los mortales le reconocemos más por sus logotipos que por su nombre; Biblioteca Nacional, Casa de América, Ministerio de Sanidad y Consumo, Junta de Andalucía, Universidad Autónoma de Madrid, Compañía Nacional de Teatro Clásico, y Once entre otros. Una mirada en palabras, lo escribió en 2008 (con 66 años),

Para aquellas personas que amen y disfruten del arte, este libro les resultará liberador de ideas y estímulos subjetivos. Al fin y al cabo, pocas veces se puede participar de la reflexión íntima y personal en el proceso creador de un artista de corazón, tímido de vocación.

Hago esculturas, dibujo y pinto porque siento la necesidad de participar en este empeño: crecer como humano.

cuaderno de  Antonin Artaud
Cuaderno de Antonin Artaud 1896-1948 (mucho más inquietante que los de Alberto Corazón)

El libro está cuajado de bocetos a carboncillo, y uno se siente inclinado a comentarlos en los espacios en blanco que hay a su alrededor. A mí (en mi desconocimiento) me recuerda a veces a Alberti, a ratos a Matisse, incluso a Artaud; con más serenidad, sin caer en la desesperación

Dicen en su obituario que la pandemia agotó su energía vital a los 79 años (nació en 1942) y ha fallecido recientemente el 10 de febrero de 2021.

Alberto Corazon en la Biblioteca UPM

Cuadro de Matisse en el MOMA

La agonía del cristianismo / Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno: La agonía del cristianismo. 

Edición recomendada, con presentación de Agustín García Calvo: 

Madrid : Alianza Editorial, 1986-  

Terriblemente trágicos son nuestros crucifijos, nuestros Cristos españoles. Es el culto a Cristo agonizante, no muerto. El Cristo muerto, hecho ya tierra, hecho paz, el Cristo muerto enterrado por otros muertos, es el del Santo Entierro, es el Cristo yacente en su sepulcro; pero el Cristo al que se adora en la cruz, es el Cristo agonizante, el que clama consummatum est! … (La agonía)  

El proceso de secularización de la sociedad, tan acelerado en la Historia reciente, no impide que la religión cristiana siga teniendo un valor de referencia cultural determinante. Creyentes y/o practicantes o no, incluso en el caso de opuestos frontalmente a él, el cristianismo ha moldeado nuestra formación, buena parte de las ideas, categorías y lugares comunes que estructuran nuestra mentalidad, y su influencia se mantiene férreamente en el ritmo de nuestro calendario anual. Por tanto nunca estará de más una cuidada reflexión filosófica sobre esta religión tan acentuadamente ideológica. En este sentido el libro de Unamuno no ha dejado de tener actualidad.  

Don Miguel redactó este pequeño pero sustancioso ensayo durante su exilio en Francia a causa de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). En principio la obra iba destinada al público de habla francesa para lo cual fue oportunamente traducida por Jean Cassou, intelectual hispanofrancés que más tarde jugaría un importante papel en relación con el exilio español de 1939. Muy probablemente la ambigüedad de su título contribuyó a la popularización del libro pues se puede interpretar como alusión a un declive religioso en una época en que de hecho se estaba produciendo como consecuencia de la segunda revolución industrial y de la masiva urbanización. 

Pero en realidad el término agonía es utilizado aquí en su sentido etimológico de combate interior del creyente por su propia fe: un tema predilecto del autor y muy relacionado con el argumento de su obra de ficción San Manuel Bueno, mártir. Unamuno analiza la religión cristiana en función de varios ejes conceptuales e históricos: fe/duda; colectividad/individualidad; judaísmo/helenismo; carnalidad/espiritualidad; resurrección (judía, farisaica)/inmortalidad (griega, platónica)… Dualidades que caracterizan una religión marcada por la contraposición en cierto modo beligerante, por la dialéctica entre opuestos, en definitiva por esa lucha o agonía que es el avatar –en cada creyente- de la Pasión de Cristo. 

Así, el ensayo explora y explota los innumerables vericuetos en la via crucis de la fe escéptica por la realidad tozuda de la mortalidad terrenal, echando mano de la exégesis y de la crítica histórico-filosófica. Hasta encontramos alguna resonancia psicoanalítica, por ejemplo en la evocación del canto de los trapenses de Dueñas, que tanto debió conmover al autor. Este saca partido de toda su utilería lingüística y de su capacidad lógico-deductiva para atacar el asunto, pero no pierde la empatía con el humano que cree o no cree, o quizás cree creer o no creer, y que en el fondo es un trasunto del mismo autor. Por eso el libro puede ser visto simultáneamente como introspección personal –incluyendo sus propias fobias y filias circunstanciales-, o bien como trabajo de antropología filosófica. 

Muy apreciables son la solvencia y comodidad con las que Unamuno se movía en la cultura de lengua francesa, a la vez sin ápice de afrancesamiento superfluo. Es muy posible que su origen vasco –al igual que el vasco-occitano en el caso inverso de su traductor el mencionado Jean Cassou- contribuyera a ello, y que el propio autor contemplara esta circunstancia a modo de pasarela cultural. Desde luego no perdió oportunidad de subrayar la trascendencia de autores y personajes históricos vascos de ambos lados de la Muga en la configuración de corrientes y movimientos cristianos. 

La pobre alma hambrienta y sedienta de inmortalidad y de resurrección de su carne, hambrienta y sedienta de Dios, de Dios-Hombre a lo cristiano, o de Hombre-Dios a lo pagano, consume su virginidad maternal en besos y abrazos al agonizante eterno. (Abisag, la sunamita

Miguel de Unamuno en: Biblioteca UPM.

El sonido de un caracol salvaje al comer. Elisabeth Tova Bailey

Cubierta de El sonido de un caracol salvaje al comer, Elisabeth Tova BaileyEl sonido de un caracol salvaje al comer
Elisabeth Tova Bailey
Madrid: Capitán Swing, D.L. 2019
Traducción: Violeta Arranz
The Sound of a Wild Snail Eating (2011)
 

Hay universos en cada esquina. Sin reparar en ellos, andamos ocupados con decenas de tareas diarias, de obligaciones, de grandes o pequeñas rutinas, de incontables estímulos humanos que nos atan a lo propio cotidiano. Pero hay universos en cada esquina, laten desde mucho antes que nuestra especie poblara el planeta, latirán mucho después de nuestra desaparición, como ahora, indiferentes al jaleo alrededor. A una velocidad distinta.

Cubierta de The sound of a wild snail eating, Elisabeth Tova BaileyElisabeth Tova Bailey, en su fascinante relato, nos cuenta cómo hay ocasiones en que descubrir uno de esos universos puede salvarte. Porque después de caer enferma, víctima de un virus persistente que la obligó a guardar cama durante meses en unas condiciones de debilidad extrema, lo que mantuvo su mente activa, interesada, emocionada y viva fue la presencia en una maceta de violetas colocada en la mesilla junto a su cama, de un sencillo caracol. Una criatura, originaria de un bosque cercano, que siempre le había pasado desapercibida era ahora su punto de conexión, el tiempo del caracol entraba en su tiempo, algo poderoso unía a la convaleciente sin posibilidad de movimiento con el ritmo vital del gasterópodo, con la sorpresa de sus dientes, con sus sistemas de defensa, con su inadvertida fuerza.

Descubrirlo en este libro no solo supone un aprendizaje, una lección de respeto y una oda a la naturaleza, es también una absoluta delicia.

José Miguel Parra. Howard Carter. Una vida.

José Miguel Parra. Howard Carter: una vida. Ed. Confluencias, 2020

Todo el mundo ha oído hablar de Tutankhamón. Se han hecho documentales, películas, artículos y libros sobre este faraón y el increíble material encontrado en su tumba casi intacta.

El libro de José Miguel Parra es un repaso de la vida de Howard Carter (Swaffham (Norfolk), 1873 – Londres, 1939), su descubridor, así como de su relación personal y profesional con lord Carnarvon, que financió las excavaciones. Conoceremos las circunstancias que condujeron a este descubrimiento en 1922 que impactó a sus coetáneos y que sigue fascinando a día de hoy.

No es una biografía narrada, sino que se compone de fragmentos de textos, del propio Carter o de personas que lo conocieron directamente: cartas, artículos, diarios de excavación, noticias, etc. todos ellos acompañados por una breve explicación del autor para ponerlos en contexto.

Howard Carter en 1.924.

Este libro combina el rigor histórico con una lectura amena, algo nada fácil de conseguir. Poco a poco vamos viendo la evolución profesional de Howard Carter y su personalidad. Un hombre gruñón y testarudo pero, como dice el autor, “con buen fondo y que podía resultar una encantadora compañía, sólo había que cogerlo de buenas”. Además se incluyen unas estupendas imágenes de sus protagonistas y de las excavaciones.

Sin una formación académica, Carter fue una persona con una habilidad innata para el dibujo, un trabajador incansable, metódico y concienzudo. Cuando le preguntaron qué fue lo que le llevó a dedicarse a la arqueología respondió así:

– La sensación de deducir, creo. Si no me hubiera dedicado a la egiptología quizá hubiera entrado en Scotland Yard.

– ¿Entonces, considera la arqueología como una especie de trabajo de detective?

– Si no posees la capacidad para diferenciar entre objetos y razonar su significado no puedes hacer demasiado en arqueología.

Fue Inspector jefe del Alto Egipto (1899-1904) y del Bajo Egipto (1904-1905) cargo este último del que dimitió a consecuencia de un enfrentamiento con unos alborotadores franceses que querían colarse en una tumba. Carter intervino indicando a los guardias (nativos egipcios) que se lo impidieran lo que causó un conflicto diplomático.  El mismísimo W.M. Flinders Petrie, decano de la egiptología inglesa, dio la razón a Carter:

A ojos del cónsul francés, quien exigió una disculpa de Carter, la indignidad de dejar que un nativo se resistiera a un francés pesó más que la indignidad de estar borracho y alborotar. Con adecuado amor propio, Carter se negó a disculparse por cumplir su evidente obligación. Por esto fue, a petición del francés, despedido del Servicio. Este fue quizá el más abyecto acto de sumisión a la arrogancia francesa.

Inevitablemente Parra también habla de la llamada “maldición de Tutankhamón” que no tiene nada de real y sí mucho de sensacionalista.

En el libro también se recoge la amistad que Carter mantuvo con Jacobo Fitz-James Stuart, Duque de Alba. Gracias a esta amistad Madrid recibió dos visitas del descubridor, donde impartió un par de conferencias en 1924 y otras tantas en 1928. Howard Carter fue aceptado como miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia.

José Miguel Parra es doctor en Historia Antigua por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en la cultura faraónica. Ha escrito una veintena de monografías sobre los aspectos más variados del antiguo Egipto, desde las pirámides hasta la vida sexual de los egipcios. Si conocéis a alguien que todavía crea que las pirámides las construyeron los extraterrestres, no dudéis en regalarle su libro “La Gran Pirámide ¡vaya timo!” (Ed. Laetoli, 2019).

Pinchando aquí podéis escuchar la entrevista que el programa “El café de la lluvia” le hizo a José Miguel Parra sobre este libro (minuto 7.39)

Howard Carter en la Biblioteca UPM

José Miguel Parra Ortíz en la Biblioteca UPM

 

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