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Hergé / Pierre Assouline

Pierre Assouline: Hergé

Traducción de Juan Carlos Durán Romero. Destino, 1997.
Versión original en francés: Folio, 1998-

Hergé y Tintín tienen bastantes puntos en común, comenzando por el principal: son el producto típico de la clase media. Pero lo que les separa es igualmente importante, ya que el reportero se mete siempre donde no le llaman. Tiene el carácter, el temperamento y los instintos de Hergé, pero no sus ideas. Además, existe un perro mientras que a Hergé sólo le gusta la compañía de los gatos. (p. 39)

En los años 30 y 40 del siglo XX estuvo muy de moda en el mundo de la prensa y la ilustración fabricarse heterónimos y pseudónimos jugando con las iniciales propias. De todos los casos, probablemente ninguno ha alcanzado tanta fama como R G: en francés Hergé, por Georges Remi. Y con sobrada razón.

El historietista, criado en un ambiente confesional tradicional, no escapó a los infortunios de la virtud de amplios sectores del conservadurismo católico europeo del primer tercio de siglo, a su recelo de la democracia y del socialismo, y a su connivencia cuando no franco apoyo a los fascismos. Antes bien, dichas circunstancias -en concreto el objetivo de sus patronos clericales de competir eficazmente en el terreno de la prensa ilustrada- favorecieron de forma decisiva el despliegue de su genio singular. Efectivamente, un aspecto muy a valorar en este libro es su perspectiva de historia de la comunicación. De comunicación y de poder, que diría Castells. Hergé se inició como artista orgánico desde las páginas infantiles de Le Vingtième Siècle de Bruselas, un entorno que por analogía nos remite a la prensa católica española de la misma época. Compleja personalidad este Georges Remi, con sus camaleónicas relaciones políticas y metapolíticas, sus problemas psicológicos y sentimentales, el peso de su formación moral y religiosa; sin duda un tipo socialmente hábil pero nada fácil, en larga búsqueda de su propia emancipación personal.
Asímismo esta monumental biografía revela el alcance de su autor Pierre Assouline (Casablanca, 1953), su capacidad de articulación y relación de hechos, ideas, personas y técnicas en el mundo de la creación cultural. Biógrafo especializado en grandes personajes del mundo francófono, se muestra aquí de nuevo como un apreciable historiador de la cultura contemporánea.
Aunque el libro tiene una estructura secuencial y cronológica, va mucho más allá de una biografía descriptiva y plana: en realidad se podría calificar de ensayo de interpretación de una personalidad en toda su perspectiva cultural y creativa. Ello es particularmente visible en ocasión de determinados giros vitales, por ejemplo en la “conversión china” de Hergé a partir de su amistad con Zhang Chongren, tan elocuente de cómo la sensibilidad y la curiosidad intelectual son capaces de franquear las barreras y condicionamientos sociales entre las personas. Y toda esta indagación en un individuo se produce sin menoscabo de la recreación del espíritu general de época que lo envuelve.

Obviamente esta obra interesará al público tintinólogo pues brinda una contextualización idónea de los contenidos de la serie en el mundo real. Un estupendo libro de Historia contemporánea que explica el proceso por el cual, sobre la base de un material primigenio que se remonta al período de entreguerras, Hergé llegó a configurar su fastuosa colección de álbumes coloreados tal y como los conocimos, al menos en castellano, a partir de los años 60; y también cómo su acabado perfeccionista fue posible gracias al concurso de colaboraciones clave como las de sus sucesivas parejas Germaine Kieckens y Fanny Vlaminck, de Edgar Jacobs, Jacques Martin y Bob De Moor entre otros muchos. Como lector de Tintín desde niño, he visto corroboradas muchas de mis impresiones e intuiciones de la serie, cuyos elementos cobran nueva luz de la mano de Assouline. Por otra parte, para quien quiera aún más, el libro aporta fuentes y bibliografía, a la que habría que sumar trabajos posteriores en español como los de Fernando Castillo y del geógrafo Eduardo Martínez de Pisón.

No hay salvajes. Tintín, la bondad misma, llevada hasta la incandescencia de la más pura de las luces, ha realizado todo este viaje para comprender que el problema está en el hombre, sea de donde sea. Tchang le habrá hecho tomar conciencia de esta región oscura del alma donde, decía Malraux, el mal absoluto se opone a la fraternidad. El que califica de abominable al hombre de las nieves que vuelve a la soledad de sus montañas. (p. 295)

Hergé en: Biblioteca UPM.

En busca de Arthur Rimbaud (1854-1891)

Publicación recomendada:

Arthur Rimbaud: Obra completa bilingüe (ed. Mauro Armiño). Atalanta, 2016.

Cuánto no se habrá escrito sobre él, el poeta del espanto y la melancolía. Hasta Paul Claudel -arrimando el ascua a su sardina- quiso ver en su obra y vida un anhelo de Absoluto en clave teísta. Sin llegar a esas honduras, buscamos a Arthur Rimbaud en algunas ciudades por las que pasó el poeta maldito. Partimos a la zaga de quien probablemente se buscó a sí mismo, o también -venido de una familia desestructurada- buscó al padre o a una figura paterna. Dinámica huída/retraimiento -¿contradicción solo aparente?- o terruño/exotismo. Ansia de vuelo, de alturas, de océanos, desde entornos sofocantes y épocas turbulentas.

Charleville-Mezières

Hoy situada en la nueva macro-región francesa de Grand-Est. Charleville, burguesa y rural, con resonancias militares y fronterizas, aún no se había fusionado con la vecina Mezières en tiempos de Arthur. Su ciudad natal aparece en poemas juveniles con algún rasgo costumbrista. Hoy día alberga un museo consagrado al escritor, de planteamiento muy original e instalado nada menos que en un antiguo molino fluvial.

Londres

En plena época victoriana, Londres era lo más parecido a una capital del mundo. La ciudad ejercía su atracción sobre muchos transterrados continentales. Como Karl Marx desde hacía ya años, también Arthur se serviría de la entonces Biblioteca del Museo Británico, precedente de la actual Biblioteca Británica.

Ed. Le Livre de Poche. Cubierta con retrato de Arthur Rimbaud por Paul Verlaine.

Bruselas

La Grand-Place y sus aledaños fueron escenarios de sus violentas trifulcas con Paul Verlaine. Ardenés de nacimiento, Bélgica no era extraña para Arthur. El país vivía en plena expansión industrial y colonial, por el momento al margen del conflicto franco-alemán, y su capital se hallaba en proceso de convertirse en una gran metrópolis.

Harar

Ya lejos de la bohemia europea y convertido en comerciante, Arthur se mudó desde Adén a Harar, la ciudad histórica de referencia de la Etiopía musulmana. Vivió allí varios años y sus actividades como traficante tuvieron una ciertra influencia en la política etíope.

Marsella

En plena época imperialista, es el gran puerto francés para Ultramar. Su importancia había crecido a lo largo del siglo XIX con la colonización de Argelia desde 1830 y la apertura del Canal de Suez en 1869. Rimbaud recaló en Marsella a su vuelta de Oriente, ya muy enfermo. Pasó allí sus últimos momentos de vida, deseando regresar a África.

En las tardes azules de verano caminaré por los senderos,

picoteado por los trigos, pisando la hierba menuda,

Soñador, sentiré en mis pies su frescura,

dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda

No hablaré, no pensaré en nada:

pero el amor infinito crecerá en mi alma,

iré lejos, muy lejos, como un nómada

En la Naturaleza, feliz como con una mujer.

(Sensación, 20.04.1870; traducción nuestra)

Arthur Rimbaud en: Biblioteca UPM.

En torno a Steve Biko: para leer, escuchar y ver

Donald Woods: Biko. Campus, 1979 (español) /  Endeavour Press, 2017 (English)

Peter Gabriel: Biko. The Famous Charisma Label, 1980

Richard Attenborough (dir.): Cry Freedom. Universal Studios, 1987.

El futuro régimen político de este país no debe ser racista en aspecto alguno. Esto significa también que los negros no deben vengarse de los blancos, pero la equidad exigirá un sacrificio económico sustancial por parte de los blancos. (Steve Biko citado por Donald Woods, p. 120)

Tengo la vaga impresión de que Sudáfrica no acaba de encajar en la mentalidad sociopolítica común en España. Es un país al margen de los circuitos de contacto tradicionales en nuestra área lingüística y cultural. Ocasionalmente su evolución en los últimos decenios ha sido objeto de algunas comparaciones discutibles a veces provenientes de los soberanismos periféricos; mientras que algunos aspectos de su transición política en los años 90 del siglo XX, en particular todo lo relacionado con la memoria cívica y la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, chirrían con cualquier tendencia oficialista a la amnesia histórica.

Sin embargo y muy en especial por su vinculación con el omnipresente universo anglosajón, Sudáfrica se cuela reiteradamente en nuestras pantallas, en nuestros altavoces, en el deporte… en suma en la agenda mediática. Desde luego algún paralelismo histórico puede establecerse: si la tragedia española de mediados del siglo XX pareció erigirse en arquetipo del subsiguiente conflicto mundial y de la Guerra Fría, el apartheid, su final y la potencialidad intercultural de Sudáfrica parecen simbolizar la eclosión y tensiones de la nueva sociedad global del siglo XXI.

Desde este punto de vista, la ya remota publicación en España de Biko, de Donald Woods, puede considerarse como un prometedor presagio. Y eso a pesar de algunas imperfecciones editoriales: errores tipográficos y alguno de traducción que hacen echar de menos una reedición mejorada para la cabal comprensión de los sutiles aspectos sociolingüísticos y culturales sudafricanos. El libro es un reportaje ampliado sobre la figura de Steve Biko, dirigente político eliminado por el régimen racista en 1977. De hecho se puede decir que participa de varios géneros a la vez: biografía, autobiografía, crónica y ensayo histórico-político. A día de hoy es ya un clásico de la literatura periodística con sucesivas tiradas en lengua inglesa. A pesar de los penosos hechos que lo originaron, el libro es gozoso y vital, un testimonio extraordinario sobre la trascendencia de las relaciones humanas. También un pasaporte inestimable a la historia reciente de Sudáfrica y sus conexiones con el devenir social y político mundial.  Construido sobre la base de materiales procedentes de diversas personas y fuentes, da una impresión coral, de perspectivas diversas que se van sumando a la tensión, tejiendo los hilos de una tragedia anunciada.

La muerte de Biko dio lugar a otras creaciones que sin duda contribuyeron a su resonancia: la canción del mismo nombre compuesta y grabada por Peter Gabriel en 1980, cuando el músico enfilaba su tránsito del rock progresivo hacia la world music; y la película Cry Freedom –con guion de John Briley- en la que el propio Biko era interpretado por Denzel Washington, y Donald Woods por Kevin Kline.

Como siempre el miedo produce odio y, a su vez, el odio engendra más miedo. Las voces de advertencia se escuchan cada vez como voces de incitación. Las voces de discrepancia se consideran como voces de falsedad y traición. La moderación se considera cada vez más como extremismo, y se presenta a los pacificadores como defensores de la violencia. (Donald Woods, p. 205)

Memoirs of the author of a vindication of the rights of woman (William Godwin)

Hoy puede ser un gran día :), planteémoslo así, es decir, cabe la posibilidad (oportunidad) de recuperar del doble filtro del olvido este pequeño texto de William Godwin: Memoirs of the author of a vindication of the rights of woman, que está disponible en el Proyecto Gutenberg.

 

Mary Wollstonecraft y William Godwin

 

Cuando hablamos del doble filtro del olvido, pienso en primer lugar en el texto de Mary Wollstonecraft: a vindication of the rights of woman, e inmediatamente después en el pequeño gran homenaje, quizás panegírico, que le dedica su compañero de vida, esposo William Godwin (Memoirs of…) apenas un instante antes de morir ella. Veamos las razones que él aduce para estas memorias.

“It has always appeared to me, that to give to the public some account of the life of a person of eminent merit deceased is a duty incumbent on survivors. It seldom happens that such a person passes through life, without being the subject of thoughtless calumny, or malignant misrepresentation. It cannot happen that the public at large should be on a footing with their intimate acquaintance, and be the observer of those virtues which discover themselves principally in personal intercourse…”

(“Siempre me ha parecido que dar a conocer al público la vida de una persona de mérito eminente es un deber que incumbe a los sobrevivientes. Pocas veces sucede que una persona así pase por la vida, sin ser sujeto de una calumnia irreflexiva o una tergiversación maligna. No puede suceder que el público en general deba estar en pie con su conocimiento íntimo, y ser el observador de esas virtudes que se descubren principalmente en relaciones personales …”)

Mary ShelleySi la figura de Mary Wollstonecraft queda perfectamente delineada en el texto de la reseña (pincha aquí), la figura de William Godwin podría pasar desapercibida para aquellos que no provengan del ámbito de las ciencias sociales, o que no hayan tenido una cierta inquietud por los derechos civiles. Seguramente sí que es conocida la figura de Mary Shelley (hija de ambos) que se fuga a los 17 años para casarse (perdiendo su apellido paterno y materno en el más puro estilo anglosajón)  con el poeta y pupilo de William, que completamente decepcionado rompe la relación con ambos hasta la muerte trágica del poeta; la reconocida película Remando al Viento (1988) da cuenta de esos últimos momentos. Cuántos de nosotros vimos esa película sin un adecuado contexto, y qué magnífica y estúpida me resulta ahora viendo a los magníficos actores expresarse en un castellano totalmente impropio de las circunstancias. Yo quiero homenajear HOY a tantas power couples como tenemos disponibles a lo largo de la historia, y agradecer tantos antecedentes que nos han acompañado y acompañarán en la búsqueda de un universo generoso y en paz.

To Mary Wollstonecraft                                                             Dedicado a Mary Wollstonecraft

And her loyal companion                                                          y a su leal compañero

William Godwin.                                                                         William Godwin

To the future they weaved                                                        Al futuro que ellos tejieron

And we garner                                                                            y nosotros cosechamos

(PAV)

 

Mary Wollstonecraft en la Biblioteca UPM

Mary Shelley en la Biblioteca UPM

La luz de la noche (The last days of night). Graham Moore

carátula del libroLa luz de la noche
(The last days of night, 2016)
Graham Moore
Barcelona : Lumen, 2017
Traductor: Antonio Lozano

 

La luz de la noche, The last days of night (en su título original) es el relato novelado del alumbramiento de la electricidad como actividad intelectual y empresarial; su efecto sobre el desarrollo industrial y económico; sobre los litigios billonarios relacionados con las patentes y las licencias de explotación, y el juego sucio encubierto de todas las partes implicadas.

Se nos describe un ambiente Neoyorkino cultural e industrialmente efervescente, a finales del siglo XIX, apenas un lustro (1885-1890). La invención de la invención como proceso industrial: Edison, Westinghouse, Graham Bell y Tesla, rara amalgama de artesanos, visionarios y vendedores, junto a un joven abogado (en su veintena) desconocido para el gran público y reconocido en el ámbito legal por el desarrollo el Sistema Cravath que sistematiza el reclutamiento, la rotación, el entrenamiento y la promoción del capital humano en los grandes despachos de abogados que hoy vemos en tantas películas y series americanas.

La bombilla de incandescencia y sus filamentos; los generadores de corriente continua frente a los de corriente alterna; la silla eléctrica como afilada artimaña e iconografía de la peligrosidad de unos generadores frente a otros; el reto tecnológico del transporte eficiente de la electricidad a grandes distancias; todos ellos son objeto de reflexión y análisis como ejemplos relevantes (no siempre exitosos) de invención y emprendimiento; término de reciente cuño tan valorado en nuestra sociedad, y en esta Universidad (véase ActúaUPM ya en su 15ª edición).

Si la novela es adictiva, la nota del autor subyuga por su honestidad al desgranar ficción y certeza; cita fuentes verificables sin pedantería, y presta atención a todos los personajes implicados independientemente de su relevancia y reconocimiento, pasado o presente.

foto del autorGraham Moore (1981) es un escritor, guionista y productor de cine que ha recibido múltiples galardones por The Imitation Game, entre ellos el óscar al mejor guion. Esta novela, editada en castellano en mayo de 2017 por Lumen, está actualmente en proceso de ser llevada al cine bajo la dirección de Morten Tyldum.

Cita de norbert wiener

Semmelweis, Louis-Ferdinand Céline

Semmelweis, Louis-Ferdinand Céline

CélineLouis Ferdinand Auguste Destouches (Céline, 1864-1961), en su menos refutada faceta de médico humanista, elige a su colega Ignác Semmelweis (1818-1865) como objeto de estudio en su tesis doctoral y escribe con delicado encanto literario un recorrido a través del sufrimiento y muerte de las mujeres aquejadas de infección puerperal en una era industrial en eclosión: el siglo XIX; hay que agradecer a Marbot Ediciones la recuperación en castellano de un texto notable por su calidad, y escueto en extensión (apenas 100 páginas en formato octavilla), editado en 2009 y re-editado en 2014.Carátula del libro en su primera edición

Observamos que Semmelweis llega a la medicina por descarte y a la obstetricia por casualidad. Húngaro de nacimiento y corazón en un imperio decadente, se enfrenta a la trágica realidad de las mujeres de escasos recursos abocadas al menos en uno de cada tres casos a la muerte tras el parto. Semmelweis vive aterrado por su incapacidad para comprender la naturaleza contingente del problema cuyos números cambian de manera errática a lo largo del año, entre hospitales y hombres. Se siente culpable; tantea experimentos con resultados catastróficos; avanza en la oscuridad de una ciencia nueva (una arte antiguo) y comprueba con consternación que los obstetras (todos hombres) son más causa que remedio de la enfermedad.

“Me encantaría que mi descubrimiento perteneciera al orden físico, pues no importa cómo explique uno la luz, eso no le impide iluminar, la luz no depende para nada de los físicos. Mi descubrimiento, por desgracia, depende enteramente de los obstetras. Con eso está todo dicho”.

 

Siento que es precisamente esa naturaleza atormentada de Semmelweis la que atrae, a ese personaje discutible que es Céline; el quijotesco ataque a unos profesionales insensibles, endiosados, que se niegan a las más elementales condiciones de higiene; una discusión que alcanza comisiones de investigación, países, sociedades médicas y científicas.

 

“ Quiso echar abajo todas la puertas que se rebelaron contra él, y se hizo crueles heridas.

La verdad exige que señalemos un gran defecto de Semmelweis: el de ser brutal en todo, y sobre todo consigo mismo.”

 

Semmelweis, Ignaz, 1.7.1818 - 13.8.1865, Austrian physician, "Saver of Mothers"Semmelweis acaba mal, se intuye, se presiente, se vaticina; aun así su persona es menos equívoca, menos contradictoria que el autor de su biografía, considerado magnífico por su denuncia de la brutalidad humana en sus primeras novelas: Viaje al fin de la noche y Muerte a crédito, y maldito por sus posteriores inclinaciones políticas. Céline procura no agradar, y está siempre presto a contratacar incluso a quienes lo buscan; algunas entrevistas tardías en la red lo atestiguan.

 

“Todo se expía, tanto el bien como el mal se pagan, tarde o temprano. Naturalmente el bien es mucho más caro”.

 

Louis-Ferdinand Céline en la Biblioteca UPM

 

Terceto, Pablo Montoya

tercTerceto
Pablo Montoya
Barcelona : Literatura Random House, 2016

 

Terceto reúne tres obras del autor colombiano Pablo Montoya (galardonado con el XIX Premio Rómulo Gallegos por la novela Tríptico de la infamia): Viajeros, Trazos y Programa de mano. Cada una es una colección de textos breves -poemas en prosa o minificciones- que tienen como protagonista casi siempre a un personaje real, histórico, y otras a uno literario, imaginario o simplemente anónimo (viajero, pintor, músico) que desgrana en primera persona, enfrascado en un momento clave de su biografía (desde el lecho de muerte, a punto de iniciar una travesía de incierto destino, en el instante de soñar una partitura), su visión de la realidad, del sentido de la propia vida, del paso del tiempo, de la identidad. Estos personajes, de algún modo atrapados por nuestro imaginario, que no pueden dejar de vivir la vida que les ha tocado y que conocemos contada por otros, que miran a través de unos ojos y un sistema de creencias empañados por el espíritu de una época, trasladan al lector de manera inevitable a otro mundo; le desplazan, le aventuran, raptan su imaginación como sólo la buena literatura es capaz de hacer.

ROBINSON CRUSOE

El mar o la tierra. La desierta isla o el Londres populoso. Escuchar mi voz o la distinta voz de Viernes. Haberme quedado en la casa de York, con mis padres, o esta insensata aventura. Los años de soledad aquí, o un minuto, uno solo, de amor compartido allá. En este momento en que los hombres se acercan para rescatarme, tiemblo, tengo miedo y no sé nada.

De Icaro a un astronauta, de los signos de Lascaux a Fabián Rendón, de Venantius Fortunatus a Leo Brouwer, van desfilando semblanzas resueltas en un estilo poético de fraseo corto con gran impacto emocional, sencillas y a la vez hondas y evocativas. Ya lo advierte la cita de Roland Barthes en la primera página: estamos ante un pequeño universo de seres que se cuentan a sí mismos, "Tout mon petit univers en miettes."

 

Icosaédrico Eco (in memoriam)

cita de Eco

Icosaédrico Eco (In memoriam)

Un icosaedro es un poliedro de 20 caras. Esta es la metáfora que personalmente más me encaja para Umberto Eco, dada la multiplicidad de disciplinas, intereses y conocimientos con que nos sedujo.

Una personalidad multidimensional de estas características pone quizás en tela de juicio el refrán: el que mucho abarca, poco aprieta. En este caso, hay consenso abarcó y profundizó mucho, no fue simplemente un diletante.

Aunque en el icosaedro las caras son iguales, la percepción que tenemos de Umberto Eco está más sesgada hacia la novela: El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault, o los artículos periodísticos.

Yo me quedo con tres aspectos (caras): su vertiente académica como gran profesor (Cómo se hace una tesis),  su enfermiza bibliofilia (afirmaba que sólo un bobo pensaría que sólo los libros que se han leído están en una biblioteca particular), y con su sentencia (y libro) Traduttore, Traditore!.

icosaedro

Del primero recuerdo la enorme impresión que me produjo, a principio de los 90 del siglo pasado (cuando yo comenzaba mi tesis doctoral), su mente afilada, y tan bien organizada. El pertenece al ámbito de las humanidades (yo no) pero fue capaz de demostrarme cómo definir cualquier problema y el consecuente esqueleto del documento de tesis en minutos: si decidiera escribir sobre… Me lo pasé de cine.

Con el segundo aspecto relacionado con la bibliofilia, mi alma puritana se sintió herida, yo sí pensaba que sólo se debería disponer de lo leído, y comprendí entonces que una biblioteca no es una exhibición de intelectualidad, sino un oráculo al que consultar tus desvelos.

De su dimensión como semiólogo me quedo con su explicación de la sentencia Traduttore, Traditore!, pues si te ajustas a la letra puedes perder o lacerar el contenido, y si te ajustas al contenido la traducción es probablemente demasiado libre.

Una personalidad como la suya no se diluye ni desaparece fácilmente, ahora escuharemos su Eco desde sus libros.

He hablado de tres aspectos, ¿Qué pasa con los otros 17? la pelota está en vuestro campo.

cita de U.Eco

 

Umberto Eco en la Biblioteca UPM

 

Oliver Sacks (9 julio 1933 – 30 agosto 2015): químico, neurólogo, literato, divulgador, humanista

Oliver Sacks past away. Esta podría ser la frase inicial en un obituario anglosajón. Es una expresión afortunada pues no requiere hipótesis de partida.imagen de Oliver Sacks

Oliver Sacks, de origen británico, neoyorquino de adopción, comenzó en el mundo de la química. Su primera autobiografía (familiar) se titula El tío Tungsteno. Una anécdota nos indica que su tutor en el instituto, ante la afición a hacer volar los laboratorios de química, escribió: Sacks llegará lejos, si no va demasiado lejos.

Uno de sus hermanos enloqueció en la infancia probablemente con cierta influencia de los bombardeos de la segunda guerra mundial, quizás de ahí deviniera parte del interés por los procesos atípicos de la mente.

Algunos de sus libros más conocidos son El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, y Veo una voz. Aunque son muchos… muchos. Despertares (Awakenings) fue llevado al cine y protagonizado por Robert de Niro y Robin Williams, por ejemplo.

Gustaba de recopilar historias clínicas antiguas (s XIX) pues decía que estaban prolija y delicadamente documentadas con una capacidad de expresión y emoción muy superior a la actual. En especial gustaba de analizar la descripción de las alucinaciones. Podemos verlo en una reciente conferencia TED: ¿Qué revelan las alucinaciones sobre nuestras mentes?

Luchó denodadamente por des-estigmatizar las enfermedades mentales. Fue un buen hombre. Descanse en paz.

 

Oliver Sacks en la Biblioteca UPM

 

El arte de la fuga. Vicente Valero.

VICENTE VALERO EL ARTE DE LA FUGA.cdrVicente Valero
El arte de la fuga
Cáceres: Periférica, 2015

 

Grata sorpresa de reciente cuño (Periférica, 2015), escrito con encanto y serenidad al mejor estilo Joubert. El autor, Vicente Valero, demuestra una fuerte personalidad literaria y un estilo propio, que te envuelve y embelesa desde el primer momento.

El poeta cuando se expresa en prosa lo hace de manera liviana, casi de puntillas; esto ya lo hemos comentado en alguna otra ocasión (véase mañana no será lo que dios quiera). En este caso, Vicente Valero nos muestra un íntimo recorrido por sus reflexiones, sin aturdir; es una suave brisa de aire fresco estival. Personalmente me recuerda un poco a Paul Valery por su capacidad de hilar anécdotas con pensamientos circunstanciales, y metafísica cotidiana.

“Nadie sabe cómo serán sus últimos días, si hará frío o calor, si lloverá y los ríos inundarán las calles o sembrados, …, o si la luz del sol acariciará uno a una todas las palabras de la despedida”

Ahora bien, cuando se habla de "Arte de…", ¿Qué quiere decir? El Arte por contraposición a la Ciencia podría referir a un ejercicio de maestría, a un conocimiento implícito y heurístico, adquirido mediante la experiencia, con un fuerte componente individual, propio del artesano que lo ha generado. Si nos atenemos a esta acepción, en este libro asistiremos a la versión personal y difícilmente comunicable de la fuga (evasión, muerte) de tres grandes poetas: Juan de la Cruz (s. SVI), Friedrich Hölderlin (s. XIX) y Fernando Pessoa (s. XX).

 

imagen de los poetas

“Al hermano Bernardo de la Virgen le dictaba el moribundo las últimas cartas y en sus palabras había consejos piadosos para sus discípulos, invocaciones al Amado, versículos bíblicos y liras propias, saludos y adioses alegres, pocos lamentos”

Tres relatos de ficción; Ven hermana mía esposa; Parece que vivimos en una edad de plomo; No sé quién soy ni qué alma tengo, tejidos de realidades y anécdotas, sazonados de pensamientos lúcidos. Si tuviera que resumir, diría que son apenas 3 vidas, algo más de 30 conceptos (véase nube de palabras) y probablemente 3000 anécdotas, y un hilo conductor: la amistad, el amigo que acompaña compresivo en el tránsito.

“Vio aquel mar alejado,…, aquel océano magnífico y a campesinos atléticos y pobres… vio una versión atlántica de Grecia, una armonía antigua como la que había cantado en sus poemas”

“Fernando piensa en dos lenguas muy distintas y no sabe quién es, se busca entre las sombras de la literatura, copia y emula, reniega y deshace, proclama nuevos tiempos con párrafos espasmódicos, desconfía y aprende, discute con los muertos"

"Aquel orfebre órfico que era Fernando, engastador de girasoles abstractos y acentos circunflejos, parecía tener el don de vislumbrar, parecía conocer ya bien el oficio que se aprende a oscuras”

Uno puede tener vocación de poeta y errar, y sin embargo encontrar su mejor tono, y melodía, en la prosa. No digo que este sea el caso de Vicente Valero que ya ha publicado seis libros de poesía, aunque personalmente me identifico más con su segunda faceta que con la primera.

 

Vicente Valero en NST

 

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