El gran sueño de oro. Chester Himes

El gran sueño de oro. Chester Himes

Bruguera.

Alberta estaba como hechizada. Sorprendida por la magnitud de su buena suerte, sacó del sujetador un billete mojado de cincuenta dólares y se lo alcanzó al Dulce Profeta, recibió a cambio una miga de pan del tamaño de un guisante. Se la puso en la boca mirando al cielo, y  la tragó bebiendo largamente el agua de la botella bendita.

Todos los que contemplaban la escena estaban convencidos de que el agua poseía virtudes curativas.

 

Alberta Wright asistía a un servicio religioso que el reverendo conocido como Dulce Profeta Brown, ofrecía en la calle 117, en pleno Harlem. Llena de fervor y pasión y fruto del frenesí colectivo en el que se ve envuelta, tras beber agua  bendecida por el reverendo, cae desvanecida. Todo el mundo a su alrededor cree que está muerta. Quizás ha sido envenenada. Y la codicia se hace presente. Algunos de sus conocidos empiezan a buscar el dinero que creen esconde en su casa. Y con la codicia, con la ambición, viene fatalmente de la mano la muerte, el asesinato.

Pero Alberta no está muerta y es detenida.

– Le está dando usted mucho trabajo a la brigada de Homicidios –dijo el sargento-. Ayer estaba muerta, y hoy mata a alguien.

– Ni estaba muerta ni he matado a nadie – respondió Alberta.

– Está bien, está bien. Empiece a mentir – dijo el sargento-. Dígame todo lo que ha ocurrido.

Ella hablaba con la voz monocorde y plañidera que reservaba para los blancos que le hacían preguntas.

Cuando terminó, el sargento preguntó:

– Me ha obedecido al pie de la letra, ¿verdad?

– No, señor; todo lo que le he dicho es verdad.

Ataúd Ed y Sepulturero Jones son los detectives que deberán recorrer las calles de Harlem para resolver el caso, y que en ocasiones como lectores no llegamos a entender. Un Harlem sombrío, desolador, perturbador, plagado de seres marginales, de perdedores, de buscavidas pero que a la vez es un escenario lleno de vida, de humor y que Himes describe magistralmente. Porque en realidad es Harlem, como en otras muchas novelas de Himes, el verdadero protagonista de esta novela y recorriendo sus páginas es fácil sentir que nos encontramos en sus calles, que somos uno más de sus habitantes.

Chester Himes nació el Jefferson City en 1909 y murió en Alicante en 1984. Otras novelas son Por amor a Imabelle, Algodón en Harlem, Todos muertos….

Chester Himes en la Biblioteca Universitaria UPM

Aves Migratorias. Marianne Fredriksson

Aves Migratorias
Marianne Fredriksson
Salamandra, 2001
Traducción de Gemma Carlsson
Título original: Fyttfgar (1999)

 

Un libro sencillo, poético y tremendamente humano, con una acción lenta pero conmovedora. Dos mujeres aparentemente opuestas se conocen en un invernadero movidas por su pasión por las plantas.

Las dos separadas comienzan una relación en la que desgranan sus recuerdos, demonios y fantasmas en el frío, muy frío, invierno sueco.

Oscuridad en el exterior que refleja la suya propia en su interior. La racional y fría Inge choca con la temperamental y exiliada Mira, una chilena superviviente de dos cataclismos: la dictadura política y su sumisión en un matrimonio fracasado. Aparentemente nada las une pero de su encuentro brotará la semilla de una amistad que puede tener algo de redentora para ambas y que les permitirá bucear en su interior para poder descubrir realmente su propia esencia.

Su autora Marianne Fredriksson fue una conocida escritora y periodista sueca muy popular en su país llegando a alcanzar fama internacional.

Uno de sus temas más recurrentes en todas sus novelas es el de la amistad llegando a afirmar que ésta es mucho más importante que el amor.

 

Marianne Fredriksson en la Biblioteca UPM

 

Blanca Laffitte Lasarte

 

Fred Vargas: del Hombre de los círculos azules a Cuando sale la reclusa

Fred Vargas, premio Princesa de Asturias 2018

 

Fred Vargas es el pseudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau, arqueozoóloga e historiadora medievalista, especialista en la peste negra, francesa nacida en París en 1957. Tiene un dilatado historial en novela negra al que llegó por casualidad como válvula de escape al día a día de sus excavaciones desde su puesto de investigadora del CNRS (equivalente al CSIC en España). Su primera novela negra: Les jeux de l'amour et de la mort, Los juegos de amor y de muerte, (no editada en castellano), fue escrita al calor de una de dichas excavaciones con la sensación de hacer novillos según ella misma declara.foto de la autora

Su serie más conocida es la de su célebre comisario de policía, Jean-Baptiste Adamsberg, cuyo primer título: El hombre de los círculos azules (2007), tuvo desde el primer momento un enorme éxito. En esta serie hay ya publicados 12 títulos en 10 años (hasta 2017).

En sus novelas, llenas de intriga y reflexión, hace siempre un guiño a sus especialidades; hay alguna referencia histórica y zoológica; se lee muy bien, tiene personajes muy delineados, complejos en sus valores y comportamiento, y los desenlaces en general sugieren quiebros inesperados.

Defiende la intuición y el razonamiento inconsciente de su protagonista como contraposición a la lógica cartesiana de su mano derecha el inspector Danglard, y complementa este enfoque con una amalgama de otros personajes secundarios y miembros del equipo, en un ambiente netamente francés.

carátula de cuando sale la reclusacarátula de el hombre de los círculos azulesComencé leyendo la serie al revés, empezando por el último título: Cuando sale la reclusa, y continué con el primero ya mencionado. Aunque las tramas ganan en complejidad y referencias cruzadas, creo que ha perdido algo de su frescura original. Debo reconocer en cualquier caso que cada novela te atrapa desde el primer momento y es raro terminar en más de un par de días.

Siruela es la editorial que nos ofrece sus novelas en castellano, también en formato bolsillo.

Es la primera vez que el Premio Princesa de Asturias de las letras se otorga a un autor de novela negra, y en esta ocasión ha sido elegida entre 35 candidaturas de 21 países.

 

Fred Vargas en la Biblioteca UPM

 

Paradoja del interventor. Gonzalo Hidalgo Bayal

Paradoja del interventor
Gonzalo Hidalgo Bayal
Barcelona: Tusquets, 2006

 

Trenes. Si fuera un personaje literario (en caso no serlo ya a estas alturas del cuento) tendría mucho cuidado a la hora de comprometer mi destino por culpa de la promesa de una travesía ferroviaria, por muy atractiva que ésta pareciera a priori. Pienso en “El andén de nieve”, aquel relato de Carlos Castán a bordo de cuyo tren podías alcanzar un destino de ficción. Y pienso en "El guardagujas" de Juan José Arreola, cuyo ferrocarril no solo disloca rutas e itinerarios sino que emprende sus propias expediciones a través de la selva con ánimo fundacional. O en la “Paradoja del interventor”, esta magnífica novela de Gonzalo Hidalgo Bayal (Higuera de Albalat, Cáceres, 1950) en la que un viajero se apea del tren aprovechando la parada en una estación cualquiera para llenar su botella de agua y tomar café y acaba quedándose en tierra, sin abrigo y sin equipaje, sin documentos y con apenas unas calderillas en el bolsillo, pues el tren se ha puesto en marcha sin aviso y con un pasajero menos. En esa estación sombría, decadente, sin asomo de un interventor que anuncie próximos trenes (sin asomo de nuevos trenes), el viajero aún no sabe que ya se ha convertido (o está cerca de hacerlo) en el único interventor, que lo que le espera es una búsqueda de sí mismo, de un lugar al que pertenecer, por las calles y entre las gentes de una ciudad cerrada e impermeable, que en otra época vivió tiempos mejores, algún tipo de progreso, pero que ahora gira en círculos, en huecas repeticiones sobre sí misma hacia la disipación, el sinsentido, la indiferencia, el olvido.

Viajero, luego forastero, luego interventor aunque no lo sepa, el personaje sin nombre que ha perdido su tren también ha extraviado su destino y su identidad, ha ingresado en un tejido extraño de la realidad (un cajón secreto fuera del tiempo) trenzado y sostenido por la prosa culta, elegante y rica en detalles de Gonzalo Hidalgo Bayal, a quien uno podría leer una y otra vez porque siempre hallará algo nuevo y brillante escondido entre dos líneas inocentes. Y se puede leer en el tren, yo lo hice, y creo (con un moderado nivel de certeza) que aún sigo en este mundo.

 

Angelika Schrobsdorff. Hombres

Angelika Schrobsdorff. Hombres

Editorial Periférica&Errata naturae, 2018

Por entonces vivíamos en Sofía. Mi madre era judía, y en 1939 había emigrado de Alemania a Bulgaria con mi hermana Bettina y conmigo. Bettina se había casado con un búlgaro. Yo vivía con mi madre en un pequeño y poco simpático apartamento que no me gustaba nada. Llevábamos una vida muy retirada, con pocas amistades y ninguna vida social. Desde que las tropas alemanas habían ocupado el país debíamos extremar las precauciones y no llamar la atención por causa alguna. Mi madre me lo repetía insistentemente. 

La que nos cuenta ésto es Eveline, alter ego de Angelika Schrobsdorff, protagonista de la novela "Hombres" (en alemán Die Herren: los hombres). El primer libro que leí de esta autora fue Tú no eres como las otras madres que se publicó originariamente en 2002 y que en España salió en 2017. Me gustó mucho y por ello me lancé a la lectura de “Hombres” que curiosamente en mucho anterior, se publicó en 1961, y que supuso un escándalo importante en su momento debido a la forma en la que su protagonista se relaciona con los hombres.

El relato está articulado en ocho capítulos y cada uno se corresponde con el "hombre" con el que vivió en esa etapa. Son muy distintos y variados pero todos coinciden en amar y desear mucho a esta joven. Y ella, que de niña se sentía un patito feo, se convierte en una joven bellísima y encantadora que conquista a los hombres con sólo mirarlos y hace con ellos lo que quiere. 

Yo no podía más de impaciencia por llegar a desarrollarme. Mis piernas y mis brazos, largos y delgados; mis estrechas caderas y mi delgadísimo cuello me hacían desgraciada. Llena de amargura, me ponía ante el espejo y me comparaba con mis compañeras de colegio, todas parecían ya encantadoras jovencitas.

Ella es una joven muy atractiva, que vuelve locos a los hombres pero que anda muy perdida en cuanto a lo que quiere y lo que busca y encuentra en el deseo de los hombres hacia ella su razón de ser, una razón para vivir.

Su comportamiento es muchos casos es “amoral” pero no por el hecho de su liberalidad sexual, que es lo que escandalizó en su momento, sino porque utiliza a los hombres para su beneficio. También se llega a enamorar locamente de algunos de sus “hombres”.

Como ya pasaba en Tú no eres como las otras madres la figura del padre es muy importante para la protagonista como lo fue para Angelika Schrobsdorff, una figura masculina a la que adora y por la que siente un gran respeto y admiración. Y parece que es también su padre el que mejor la conoce e intenta educarla y hacerle ver sus carencias educacionales y emocionales.

Angelika Schrobsdorff con su padre

Angelika Schrobsdorff con su padre

Mi padre venía a comer a casa los días laborables. Siempre me traía flores. Cuando se había quitado el abrigo y había sacudido un par de invisibles motitas de polvo de su sombrero, me abrazaba y me besaba en la frente y en las mejillas.

– ¿Qué tal te va, hija?

Convertía la frase más trivial en algo mucho más elocuente; y las cosas diarias, en pequeñas ceremonias. Él era perfecto; yo, un desván lleno de trastos que no servían para nada.

No hay intención por parte de la autora de que la protagonista te caiga bien, es muy difícil empatizar con Eveline en determinadas situaciones aún a sabiendas de que su situación ha sido muy difícil al ser judía, vivir en Alemania y tener que huir a Bulgaria, viviendo en condiciones muy precarias. Es un personaje muy egoísta y en ocasiones con un gran desapego emocional que huye de sus seres queridos para no sufrir con su deterioro.

Una novela interesante, muy moderna y sorprendente. 

Angelika Schrobsdorrf en No sólo técnica

Viaje al pasado. Stefan Zweig

Viaje al pasado. Stefan Zweig
Barcelona: Acantilado, 2009

 

Había amado a aquella mujer desde su primer encuentro, pero, a pesar de la irresistible pasión que dominaba sus sentimientos, filtrándose en sus sueños, le faltaba algo decisivo que conmoviera su ser: tomar conciencia de que, al margen de excusas, lo que se empeñaba en ocultarse a sí mismo bajo el nombre de admiración, respeto o afecto, hacía tiempo que se había convertido en puro amor, un amor obsesivo, desatado, ardiente.

El amor ha brotado en el corazón de Ludwig, nuestro protagonista. Él es un joven empleado en el que el director de la compañía para la que trabaja ha depositado toda su confianza gracias a su trabajo y tesón. El destino hace que la mujer de éste se cruce en su camino y ya nada será igual.  El amor por esa mujer se apodera de toda su alma, de todo su ser. También el de ella.

Ni él la había atraído a sí, ni ella a él; habían ido el uno al otro, como arrebatados por una tempestad, uno con otro, uno en otro, precipitándose inconscientes en un abismo insondable, sintiendo al hacerlo una dulce y ardiente impotencia…

Pero de igual modo que el destino los unió, éste cruel, los va a separar. Una oportunidad de trabajo a muchos kilómetros de distancia les va a separar. Él tiene que marcharse. Dos años será el tiempo de separación. La guerra aparece y el tiempo se hace mayor. Los años transcurren y el amor se va diluyendo en el recuerdo. Y una vez más el destino les da una oportunidad. El reencuentro es posible. Habrá pervivido el amor.

Y, de repente, se dio cuenta de que la serenidad que habían mantenido mientras  hablaban era falsa, que en alguna parte todavía quedaba algo sin resolver, algo por solventar en su relación, y que aquella amistad no era más que una máscara puesta artificialmente sobre un rostro nervioso, inquieto, turbado por la confusión y la pasión.

Hay algo inconcluso en su vida. Quieren terminarlo pero el pasado se hace presente y no se lo permite. Quiénes son, en qué se han convertido, existe la esperanza.

En el viejo parque solitario y gélido, dos sombras buscan su pasado.

¿Acaso no eran ellos mismos esas sombras que buscaban su pasado dirigiendo absurdas preguntas a un entonces que ya no era real?

 

Stefan Zweig en la Biblioteca Universitaria UPM

 

La mujer de la libreta roja. Antoine Laurain

La mujer de la libreta roja
Antoine Laurain
Barcelona: Salamandra, 2016
Traducción de Palmira Feixas Guillamet
Título original: La Femme au carnet rouge (2014)

 

Todo es sencillo y a la vez tremendamente delicado y conciso en esta pequeña para mí joya literaria que desgrana con acierto las vicisitudes de Laurent Letellier, antiguo banquero parisino reconvertido en librero que encuentra por casualidad un bolso de mujer abandonado en plena calle. Dentro, como suele suceder en la mayoría de los bolsos femeninos, todo un microcosmos que revela la personalidad singular de su dueña. Entre todos ellos destaca una moleskine roja donde su autora ha ido desgranando retales de su vida y que se convierte en un auténtico imán para el librero.

A partir de ese momento se inicia una búsqueda o más bien una obsesión podría decirse, un sutil enamoramiento hacia alguien desconocido pero por la que el protagonista siente una fascinante atracción. Como telón de fondo y acompañando a la trama, esas maravillosas calles de París con sus eternos y románticos cafés, sus viejos y elegantes edificios y sus libros errantes en busca de autores, dueños y librerías, tan necesarios en la vida de cualquiera.

Se lee tan tan rápido y destila tanta poesía que esta novela es como un regalo inesperado que gusta mucho pero que como si de un sueño feliz se tratara, se acaba demasiado pronto.

 

Blanca Laffitte Lasarte

 

Microcosmos / Claudio Magris

Claudio Magris: Microcosmos.

Ed. Anagrama, 1999- (trad. castellana de J. A. González Sainz)

Título original: Microcosmi. Garzanti, 1997-

 Sobre los islotes se asoman las barracas, la secular construcción lagunar que hacía las veces de casa y de almacén para la pesca, hecha de madera y de mimbres, con la puerta hacia poniente, el suelo de barro, el hogar, fughèr, en el centro y el jergón relleno de algas secas. Todavía queda alguna barraca, incluso bastantes; de algunas sobresalen las antenas de la televisión, otras están rehechas o transformadas. En Porto Buso, donde termina la laguna de Grado, ya no quedan, porque en la época de la guerra de Abisinia un jerifalte, de paso por aquí, observó que era indigno ir a civilizar África y tolerar chozas abisinias en nuestra propia casa y las mandó derribar, sustituyéndolas por pequeñas casas de piedra.  (p. 70)

Claudio Magris es un escritor erudito con un instinto especial para los grandes ámbitos culturales como la cuenca danubiana o el Mar Adriático, escenarios sobre los que el fin de la Guerra Fría le ha permitido lanzar una mirada renovada. Su atalaya de observación es privilegiada: su Trieste natal y la región de Friuli de sus orígenes familiares, punto de contacto y transición entre Centroeuropa y el Mediterráneo, entre Italia y la península balcánica.

De entrada, atención al plural del título original italiano: Microcosmi, o sea múltiples Microcosmos.  Este libro solo de refilón puede ser considerado “de viajes” sin más. Magris va de un escenario a otro, pero para penetrar en la intrahistoria de lugares y personajes tan recónditos como imprescindibles. De tal modo que el desplazamiento parece en realidad el vehículo de la reflexión concentrada. En la receta de Microcosmos caben también el ensayo, la crítica e historia literarias, y la historia social. Su aguda inteligencia y su dominio absoluto del lenguaje permiten a Magris desplegar toda una poética humanista de la Historia, bien emparentada con aquellas otras, respectivamente espacial y geográfica, que nos enseñan Bachelard y Onfray. Elegía del Adriático, ese brazo del Mediterráneo con pinceladas norteñas y orientales, teatro de la magnética cultura veneciana. Testimonio de otros rincones fronterizos: Piamonte, Tirol. Observaciones recatadas pero precisas de pequeños territorios de los que Magris extrae matices y descifra significados trascendentes que les confieren –y a él mismo como creador- un alcance cuando menos continental. Un libro lleno de buenas pistas literarias, incesantemente hipertextual en su esencia. Confieso que Microcosmos me parece un Magris en estado de gracia: aunque había leído algunos otros textos suyos, ninguno me conquistó como este; nuevo reconocimiento a nuestra compañera María José Rodulfo que me sugirió su lectura.

Un último aviso: en la traducción que manejamos –muy buena por lo demás-, muchos topónimos se mantienen en su forma italiana y no en la eslava como son comúnmente usados por los hispanohablantes hoy día; así Cattaro es Kotor, Fiume es Rijeka, Spalato es Split, etc. No hay indicaciones sobre esto más allá de las muy ocasionales del autor, debidas al contenido de la obra propiamente dicho.

La corrección lingüística es la premisa de la claridad moral y de la honestidad. Muchas fullerías y graves prevaricaciones nacen cuando se hacen chapuzas con la gramática y la sintaxis y se pone el sujeto en acusativo o el complemento directo en nominativo, enredándolo todo y confundiendo los papeles de las víctimas y los culpables, alterando el orden de las cosas y atribuyendo eventos a causas o a promotores distintos de los reales, aboliendo distinciones y jerarquías en una engañosa montonera de conceptos y sentimientos, deformando la verdad. (p. 131).

Claudio Magris en: Biblioteca UPM.

What we lose, the noise of time: encuentros de aeropuerto

What we lose (Lo que perdemos). Zinzi Clemmons

The noise of time (El ruido del tiempo). Julian Barnes

 

Siento que no desvarío cuando afirmo que los bibliófagos preparamos el veraneo en términos de avituallamiento. Cada uno, según su preferencias, se dirige a una librería, una biblioteca, extorsiona a los amigos o expolia a sus padres (o viceversa), y sin embargo queda un lugar donde se vive la pulsión de la última hora como son las librerías de los vastos aeropuertos internacionales como Schiphol. Allí de repente de un plumazo te ves expuesto a una amalgama de temas, tramas y títulos, lenguas y géneros; recién publicados muchos de ellos en bolsillo (baratos) y a un coste reducido en general debido a las grandes tiradas de las ediciones de habla inglesa. Un torbellino de tres minutos bastan para encontrar cebo: en este caso dos novelas de tintes biográficos – What we lose y The noise of time-, la primera es intimista y la última una meditación historicista.

What we lose (Lo que perdemos) es luminosa, cálida, triste y esperanzadora; fue la primera lectura de estío que me dejó buen ánimo y alimentó el hambre. La caratula y foto de la autoraautora Zinzi Clemmons (1985) novela con delicadeza la paulatina extinción de su madre y la superación de la pérdida en el más allegado entorno; en lo esencial es su experiencia vital en los detalles ficción. En el libro aparecen de golpe pequeñas reflexiones consustanciales a momentos íntimos de reflexión diaria que incluyen la actualidad socio-económica y política (en este caso afroamericana); podemos imaginar a la autora (creadora de un blog literario) lavándose los dientes mientras surgen en ella estos fogonazos de realidad, y se percibe su foto julian barnesexperimentación literaria que a ratos confiesa.

What we lose es el primer libro de Zinzi Clemmons, elegida en 2017 como autora novel en el grupo de los 5 de menos de 35 por la National Book Foundation.

The noise of time (El ruido del tiempo) perfila la atmósfera opresiva que rodea al arte en un régimen totalitario. Son necesarios varios capítulos para darnos cuenta de que se trata de una recreación histórica de lo que podría haber sido la vida de Shostakóvich, un discreto compositor musical de reconocido prestigio (internacional) en la Rusia estalinista, que transita entre el éxito y el ostracismo; que evoluciona paulatinamente de la resistente pasiva a la una senda de aniquilación/asimilación; su devoción-controversia-desilusión-distanciamiento de otros músicos y literatos rusos exiliados (Stravinsky, Prokofiev, Rimski-Kórsakov, Nabokov), la instrumentalización política de la música, o el deseo de anonimato para alcanzar la trascendencia sin contrapartidas, son aspectos que han despertado mi curiosidad por este músico del que me reconozco ignorante, su música en cambio se reconoce rápidamente (pincha aquí); podemos concluir que alcanzó su máxima de que sea solo la música la que permanezca.

caratulaJulian Barnes (1946) es un autor británico consolidado con numerosos galardones internacionales y una cierta estética a lo James Bond, un cúmulo de aprensiones, y una clara inclinación humanista.caratula en español

Books say: She did this because. Life says: She did this. Books are where things are explained to you; life is where things aren't. I'm not surprised some people prefer books. Books make sense of life.  

 

 

 

Pequeño país. Gaël Faye

Pequeño país
Gaël Faye
Barcelona: Salamandra, 2018
Traducción del francés de José Manuel Fajardo
Título original: Petit pays (2016)

 

Pequeño país es el primer libro de Gaël Faye, poeta y rapero francés, muy popular  por el nivel de compromiso y calidad de sus letras. Hijo de padre francés y madre ruandesa, nació en Buyumbura, capital de Burundi y pasó su infancia en su país natal hasta que estalló la guerra civil y el genocidio ruandés. A través de los ojos de Gabriel, un niño de 10 años, el autor retrata el Burundi de su infancia antes y durante la guerra entre los grupos étnicos hutu y tutsi y, a pesar de lo espinoso del tema, con un estilo sencillo y una inteligente ironía, jamás cae en el victimismo, ni hunde al lector en el desánimo.

Además del talento narrativo, el verdadero éxito del libro es precisamente el punto de vista del niño, consciente del privilegio de ser francés, y de la diferencia y distancia que hay entre los países de sus padres, Francia y Ruanda. Para su madre, Francia es un país al que escapar; para su padre un país del que huir.

Escucha, cariño -dijo el padre- …vivimos en hermosas mansiones, tenemos sirvientes, espacio para los niños y buen clima, ¿qué más quieres? Nunca tendrás este lujo en Europa. Aquello está muy lejos de ser el paraíso que te imaginas. ¿Por qué  crees que llevo más de veinte años construyendo una vida aquí? Aquí somos privilegiados. Allí no seríamos nadie.

Gaël FayeLa historia de Gabriel ha sido todo un éxito de ventas en Francia, fue finalista de no pocos premios literarios y ha sido traducida a varios idiomas. Es una historia sencilla, que no pretende buscar sesudas explicaciones históricas o filosóficas ni responsabilidades políticas, pero en sus mil detalles vitales, tan imprescindibles como imperceptibles, encontramos mil razones para vacunar del pánico moral o la desidia a muchos europeos que sienten miedo o aversión por la llegada de migrantes. Nos hacen falta muchas lecturas como esta para que se instale en nuestra conciencia la necesidad de pensar la diferencia, de una convivencia sin exclusiones.

 

Rosa Molina

 

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