El maestro Juan Martínez que estaba allí. Manuel Chaves Nogales

Barcelona: Libros del Asteroide, 2012

Prologo: Andrés Trapiello

Manuel Chaves Nogales en la Biblioteca Universitaria UPM

Una novela de aventuras en tiempos de la Gran Guerra. Dos bailarines españoles, cuyo trabajo les lleva a deambular por la Rusia revolucionaria huyendo de la guerra mundial, sufren los rigores de la revolución que alli se produce y del régimen que le sigue. Una aventura trepidante llena de una pleyade de personajes pintorescos, grotescos y tristemente reales. Una aventura sobre una Europa que ya no existe, sobre acontecimientos que cambiarón para siempre la historia.

Los cañonazos zumbaban por encima de nosotros mientras pacíficamente sentados alrededor de una mesa nos jugábamos las pestañas al póquer. Hacíamos un juego muy alegrito. ¡Quién no se atrevía a echarse un farol, si en el tiempo que mediase entre el envido y el quiero uno de aquellos obuses que iban contra el Kremlin podía equivocarse y levantar la partida sin que se diesen las vueltas reglamentarias! El póquer es un gran juego. Les aseguro a ustedes que cuando uno está ligando se olvida hasta de que tiene enfrente disparando por elevación a unos bolcheviques que han aprendido a ser artilleros media hora antes.

Las redes humanas / J. R. y William H. McNeill

J. R. McNeill y William H. McNeill: 

Las redes humanas : una historia global del mundo.

Crítica, 2004, 2010. 

Título original: 

The Human Web : A Bird’s Eye View of Human History.

W. W. Norton, 2004. 

Nuevo título relacionado: 

J. R. McNeill: The Webs of Humankind : a World History.

W. W. Norton, 2020.  

Durante la confección de una red mundial hubo perturbaciones y destrucciones, pero también transformaciones y creaciones. La implantación de una única red pareció acelerar la historia. Innovaciones e inventos, auges y declives, pestes y plagas se extendían por un sistema unificado y se propagaban dondequiera que las condiciones locales lo permitiesen. Las vidas humanas tomaban forma de modo creciente por mediación de acontecimientos y procesos que tenían su origen en lugares lejanos, actuaban en combinación con las realidades locales en evolución y contribuían a la aparición de fuerzas históricas que pocos contemporáneos comprendían. (p. 199, ed. 2004) 

¿Quién dijo que la Historia acabaría pronto..? En fin, a 500 años del impulso globalizador de la primera circunnavegación de nuestro planeta, la secuencia no parece detenerse sino todo lo contrario: acelerarse y complicarse más y más. Así que ninguna ocasión mejor para acercarse a una visión de síntesis que nos ayude a encajar y comprender el torbellino del que formamos parte.    

Dos características definen en principio este libro. Una se deriva directamente de su título: la intención de vincular la percepción de la evolución de la Historia humana con el prisma de nuestro presente informacional, de manera que los lectores actuales aprovechen sus parámetros vitales como instrumento de interpretación y se den cuenta de que las estructuras en red nacen con la comunicación humana elemental, y no son rasgo exclusivo de la tecnología hipermoderna. La otra característica es la voluntad deliberada de condensación llevada hasta el límite, de manera que es probable que muchos lectores imbuidos de estrechas perspectivas locales y nacionales –cuando no nacionalistas- y de una historiografía tradicional centrada en el menudeo político, se extrañen por la falta de atención a determinados acontecimientos tenidos por cruciales. Por ponerme como ejemplo, me ha chocado que se omita la restauración carolingia del Imperio de Occidente en comparación con la atención prestada a las sucesivas dinastías chinas (en consecuencia, ni rastro de cita a mi querido Henri Pirenne). 

En cambio los factores ecológicos están constantemente presentes: animales domésticos y vegetales en un primer plano; etnocentrismo y antropocentrismo son evitados y nuestra especie es observada como elemento activo inserto en la biosfera; las conclusiones finales adquieren acentos casi cosmológicos. Todo esto conlleva que contemplemos fenómenos relativamente cercanos a nuestro tiempo como la ambivalente Ilustración, las revoluciones liberales, la industrialización o incluso el surgimiento y devenir del socialismo, desde una perspectiva nueva y esclarecedora. Los McNeill –padre e hijo- parecen enmarcarse en una brillante cohorte de historiadores norteamericanos como Alfred W. Crosby o Arno J. Mayer, autores de obras polémicas y provocadoras pero altamente estimulantes. Como ellos, indagan en el tiempo largo y las corrientes profundas, con perspicaz enfoque tecnológico y militar, y practican una narrativa ágil y dinámica que nos invita a avanzar sin cesar en la lectura para enterarnos de lo que viene después.   

Por señalar algún aspecto mejorable, observamos algún uso anacrónico de topónimos como Suecia, Bolivia, etc. para referirse a los territorios antiguos en los que esos futuros estados aún no habían aparecido. Pero estamos ante una obra valiosísima para todo el mundo, y que agradará y aprovechará en especial a personas relacionadas o interesadas en las comunicaciones y los transportes. El libro ofrece además un estupendo apéndice bibliográfico, comentado y ordenado para ampliar conocimientos sobre cada capítulo. Lamentamos el fallecimiento de William H. McNeill en 2016. En 2020 apareció como nuevo título -por el momento sin traducción castellana- The Webs of Humankind: a World History, de J. R. McNeill en solitario. 

Las redes humanas en: Biblioteca UPM.

Historia de la lectura en el mundo occidental

Historia de la lectura en el mundo occidental 

Volumen dirigido por Guglielmo Cavallo y Roger Chartier 

Madrid : Taurus, 1997, 2004, 2011 

Edición original:

Storia della lettura nel mondo occidentale 

Roma : Laterza, 1995 

La transmisión electrónica de los textos y las maneras de leer que impone representan, en nuestros días, la tercera revolución sobrevenida desde la Edad Media. Porque, desde luego, leer en una pantalla no es lo mismo que leer en un códice. La nueva representación de lo escrito modifica, en primer lugar, la noción de contexto, sustituyendo la contigüidad física entre unos textos presentes en un mismo objeto (un libro, una revista, un periódico) por su posición y distribución en unas arquitecturas lógicas, las que gobiernan las bases de datos, los ficheros electrónicos, los repertorios y las palabras clave que posibilitan el acceso a la información. (G. Cavallo, R. Chartier: Introducción – Revoluciones

¿Cómo hemos llegado a leer de las maneras en las que lo hacemos hoy en día? Hay bastantes historias del libro, también de las bibliotecas, también a veces obras que asocian ambos temas, incluso hay quien se ocupó de la historia del mobiliario librero como el agudo Henry Petroski. Sin embargo parecen abundar menos los estudios sobre la historia de la mera actividad de leer. Guglielmo Cavallo y Roger Chartier, destacados investigadores en la materia, han colaborado a rellenar ese hueco mediante una monumental compilación de ensayos parciales firmados a su vez por autores de primer nivel. No se puede decir que sea en sentido estricto un libro coral sino más bien colectivo, en diversos sentidos: por un lado no es un tratado exhaustivo, cada ensayo tiene su propia tonalidad, su enfoque peculiar y su intensidad de aparato crítico; en el aspecto editorial fue publicado sucesivamente por Laterza en italiano y por Éditions du Seuil en francés; y por último fue vertido al castellano por cuatro traductores diferentes para la edición de Taurus. 

Si la aparición de la escritura se considera el punto de arranque de la Historia frente a una Prehistoria ágrafa, se colige que el estudio de cómo los seres humanos leyeron es fundamental para comprender la evolución social. La lectura es otro de aquellos aspectos de la vida que se suelen dar por hechos como algo “natural” cuando en realidad son fruto de largos procesos de gestación. Por otra parte, la lectura está íntimamente ligada a la historia de la educación, de los modos de aprendizaje, de la enseñanza propiamente dicha: esto se ve muy claramente durante la Baja Edad Media europea cuando el nuevo tratamiento universitario del texto rompe con las rutinas monásticas anteriores. Después, a medida que nos acercamos al presente, sobre todo a partir del XVIII, se siente la emoción de asistir a los antecedentes directos de fenómenos tan actuales como el predominio de la narrativa o el sesgo de género en las prácticas lectoras. 

Estamos por tanto ante un volumen provechoso y vigente, muy apetecible de saborear de manera reposada. Por criticar algo, solo se me ocurren un par de observaciones. En su práctica totalidad, el libro se autolimita a sí mismo en un occidentalismo convencional restringido, es decir arranca en la Grecia antigua sin hacer gran caso de sus determinantes precedentes afroasiáticos, para luego abandonar incluso ese mundo europeo más oriental tan pronto como se ha pasado el testigo helenístico a Roma y a su Cristiandad de estirpe latina. Por otra parte, faltan ilustraciones -de soportes, de tipografías, etc.- que facilitarían mucho la comprensión de los análisis de interacción persona-texto: menos mal que hoy podemos buscar y leer imágenes ad hoc en internet. Hagamos metahistoria de la lectura, pues.   

En Biblioteca UPM encontraréis más obras de Guglielmo Cavallo y Roger Chartier.

Magallanes, Marilyn, Mickey y fray Dámaso / Kidlat Tahimik

Kidlat Tahimik: 

Magallanes, Marilyn, Mickey y fray Dámaso. 500 años de conquistadores RockStars 

Exposición:

29 de octubre, 2021 – 6 de marzo, 2022 

Parque del Retiro, Palacio de Cristal 

Aforo covid obliga, guardo cola en la escalera del Palacio. El plácido otoño del Parque convida y acuden muchos visitantes locales, turistas, …pero justo delante de mí también unas sirvientas filipinas que han aprovechado el rato de paseo de los críos a su cargo, uniformados aún del cole, rubios como aquellos de Sánchez Mazas… Me mueven a pensar que el ciclo de esta Historia tal vez no se abre ni se cierra sino que sigue en bucle, vigente a su modo. ¿Cuáles han sido nuestras vagas nociones sobre aquel país que lleva nada menos que el nombre de un rey de España, salvo el servicio doméstico, los detalles biográficos de algunos famosos, o los mapas nostálgicos de una precaria supervivencia de la lengua castellana? 

Y por otro lado: ¿descolonizar efectivamente una joya de la arquitectura industrial decimonónica en pleno siglo XXI? Se diría que el propio Retiro, heredado por el pueblo de una antigua finca de la Corona, obtiene así también su carta de naturaleza de ciudadanía global, su declaración final de independencia. Veamos: hace más de cien años, el Palacio de Cristal fue jaula –y no de oro- para personas instrumentalizadas y deshumanizadas, en una exhibición análoga a las que se hacían en otras grandes capitales, en los circos y –en su expresión máxima- en las ejecuciones públicas (v. Gutiérrez Solana, Ramón Casas). Sobre aquel precedente y los siglos de acontecimientos que a él condujeron se cimenta la exposición actual de Kidlat Tahimik , que parece evocar con materiales y lenguaje plásticos aquel Retrato del colonizado precedido del retrato del colonizador, de Albert Memmi. 

Entramos, al fin. Fundamentalmente escultura pero también pintura, artesanía menuda, collage… Texturas rugosas, colores crudos, mimbre, madera -la que abrió los horizontes pelágicos-, tablas de salvación en un mundo insular, baqueteado por las globalizaciones pasadas y contemporáneas; misiles y carabelas, y entre figurillas selváticas nada menos que un caballo troyano: ¿la Historia que nos la juega a cada humano desde que nacemos? Respondiendo al título, se despliega mucha referencia pop, de cultura de masas, al audiovisual y al arte contemporáneo occidental; y soplan aires de los cultos cargo del Pacífico. Un conjunto que por encima de su aparente profusión formal, saturación estética y constante intención transgresora, sin embargo crea una atmósfera sacramental. Cada una de las instalaciones podría verse como un altar o capilla dentro del diáfano templo que forma el Palacio: las estaciones de una vía de reflexión para el visitante, que siente la Historia congelada en la contundencia de los hechos, y a la vez abierta a lo que después de estos últimos 500 años nos pueda deparar, a lo que hagamos con ella; con la posibilidad añadida del relato cronológico reversible o cruzado a voluntad de un espectador invitado al paseo aleatorio y a la curiosidad por anversos y reversos, exteriores e interiores.  

Para nuestra vida de hispanos de hoy día, sucesores históricos de la antigua metrópolis desalojada de Filipinas en 1898 por los Estados Unidos, el choque estético y emocional con la obra de Kidlat Tahimik puede ofrecer una jugosa lección: pensemos tan solo en el ruido de la charlatanería, en nuestra programación cotidiana por las llamadas plataformas mediáticas, y en el pulso debilitado de nuestra lengua sometida al asedio pretencioso de anglicismos banales. Muy interesante.  Y bendita descolonización, para todo quisque. 

Accesible hoja de sala publicada por el MNCARS.

El pasado, instrucciones de uso / Enzo Traverso

Enzo Traverso: El pasado, instrucciones de uso : Historia, memoria, política

Ed. española: Marcial Pons, 2007. Trad. Almudena González de Cuenca. 

Ed. argentina: Prometeo, 2011. Trad. Lucía Vogelfang. 

Título original:

Le passé, modes d’emploi : Histoire, mémoire, politique.

(La Fabrique, 2005) 

Hegel presenta esa organización estatal del pasado bajo la forma alegórica del conflicto entre Cronos, el dios del tiempo, y Zeus, el dios de la Política. Cronos mató a sus propios hijos. Engulle todo a su paso, no dejando rastros detrás suyo. Pero Zeus llega a dominar a Cronos, porque ha creado el Estado, capaz de convertir en Historia todo lo que Mnemosina, la diosa de la memoria, ha podido recoger del paso devastador del tiempo (Historia y memoria: ¿una pareja contradictoria? – Separaciones

Cuáles son las diferencias y relaciones entre memoria individual y/o colectiva, Historia –tanto en cuanto a los hechos y procesos acaecidos en sí como a su estudio y exposición (historiografía), y Política: de todo esto trata este libro; partiendo de un título que parafrasea con toda intención el de la famosa novela La Vie mode d’emploi, de Georges Perec, autor que será a su vez comentado en el ensayo de Traverso. 

Justo en el reciente siglo XX, a lo largo del cual se produjo la crisis de la transmisión intergeneracional de la memoria en su sentido y funcionalidad tradicionales, y tal vez como reacción a ello mismo, se asiste a la eclosión de la memoria histórica, su búsqueda, las luchas sociales y mediáticas en torno a ella, su marginación o institucionalización según los casos, matices y momentos. Un proceso que no parece detenerse hasta ahora. La interpretación de las violencias sociopolíticas acaecidas antaño ha pasado a un primer plano, en muchas ocasiones espoleada por el propio día a día de la política cotidiana, como una asignatura pendiente. Deseable en una sociedad que se quiera madura y responsable, si no fuera porque la liza más visible queda demasiado a menudo en manos de tertulianos y opinadores profesionales, en el mejor de los casos de autores de narrativa de ficción.  Por eso es tan importante la intervención de los historiadores, de la que esta obra es buen ejemplo.   

Traverso se mueve en un territorio inagotable que ha investigado durante largos años: el mundo judeoalemán en el que se destaca el hecho de memoria contemporánea europea por antonomasia: el Holocausto. También se nota su familiaridad con el medio francés al tratar asuntos como Vichy y Argelia. Y por supuesto se refiere a su Italia de origen. Pero aunque se trata de un ensayo de reflexión y en modo alguno de un catálogo o compendio deliberado, se mencionarán también España, Rusia, la Argentina o los Estados Unidos con sus respectivas cargas.  Los amantes de la Historia contemporánea pueden disfrutar de una lectura breve pero intensa que brinda múltiples pistas de exploración y ampliación en una bibliografía abundante y selecta. Por desgracia, un ensayo de este alcance y calidad -muy bien traducido además- hubiera merecido algo más de esmero en la edición de Marcial Pons, que presenta erratas ortográficas en algunos autores y títulos citados.   

En abril de 1994, cuando la opinión pública era todavía ampliamente incrédula o indiferente, vis a vis de las masacres que los medios caracterizaban como conflictos “tribales”, hablar de “nazismo tropical” tenía un sentido, el de apoyarse sobre la conciencia histórica del mundo occidental, en la cual la Shoah ocupa un lugar central, para llamar la atención sobre un genocidio que se estaba produciendo. Se trataba de mostrar que Ruanda estaba viviendo una tragedia tan grave como la Shoah y que había que reaccionar para intentar impedirla. Desde un punto de vista ético político, la noción de “nazismo tropical” estaba, pues, perfectamente justificada. Desgraciadamente, es más fácil conmemorar los genodicios, sobre todo a decenios de distancia, que impedirlos.  (Usos políticos del pasado – La memoria de la Shoah como religión civil

La Neomudéjar

Museo Centro de Artes de Vanguardia

La Neomudéjar

C/ Antonio Nebrija s/n, 28007 Madrid 

La Neomudéjar se presenta a sí misma como centro de artes y espacio museístico. Ocupa un edificio digno de ser leído con atención. No solo porque en su recepción se puedan comprar libros interesantes sino ya de entrada por su continente arquitectónico, su contenido pasado y presente, y por su ubicación y articulación en el espacio urbano. Vecina del Panteón, del convento dominico que fue el de Bartolomé de las Casas incluso, y de la Fábrica de Tapices, la Neomudéjar parece simbolizar esa promiscuidad artesanal y social tan típicamente madrileña, tan como de revolución industrial cojitranca, inacabada, más épica si cabe justo por antiheroica. 

Madrid, sobre todo a raíz del desaforado desarrollo urbanístico desde los años 60 del siglo XX, ha sido descuidada con su patrimonio industrial, especialmente el ferroviario. Líneas e instalaciones fueron aniquiladas sin dejar rastro. Lo cual es más trágico en tanto en cuanto el planteamiento radial de la red de transportes y comunicaciones española hizo que el sector tuviera un gran peso proporcional respecto al conjunto industrial de la ciudad y de su entorno inmediato. Otra memoria histórica sumergida: la de la tecnología y el trabajo. En este sentido estos antiguos talleres de mantenimiento de la Compañía MZA (Madrid a Zaragoza y Alicante), integrada en Renfe en 1941, son un testimonio excepcional más allá de su actual y apreciable utilización como centro artístico de vanguardia. Con una localización cargada de sentido histórico pues dicha instalación industrial había sido construida sobre terrenos de uso agrícola hasta el siglo XIX: la Huerta de la Campanilla.  

Además, desde nuestro punto de vista politécnico La Neomudéjar se encuentra a tiro de piedra de dos de sus centros académicos relacionados con aquel pasado: La ETS de Ingeniería Civil y la ETS de Ingeniería y Diseño Industrial. Así que no hay excusas: hay que visitar este venerable templo donde parece oírse aún el eco de la gestación tenaz y laboriosa, a pie de tajo, de una gran metrópoli: el Madrid contemporáneo. Es muy probable que os topéis allí también con alguna que otra propuesta estética del inmediato presente, como eslabón de un pulso urbano que no se detiene. 

La Neomudéjar en: Biblioteca UPM

El concepto del honor en la sociedad mediterránea / J. G. Peristiany [ed.]

J. G. Peristiany [ed.]:

El concepto del honor en la sociedad mediterránea. Labor, 1968 (trad. de J. M. García de la Mora).

Honour and Shame : the Values of Mediterranean Society. Weidenfeld and Nicolson, 1965.

Como todo depende de la conservación del honor, se cree que las desventuras de una familia que pierde la gracia por la pobreza o el deshonor, convalidan de algún modo la categoría e integridad de las otras. De tal modo, dentro de límites convencionalmente definidos, es casi una virtud denigrar y burlar a no parientes, mientras que la misma conducta en relación con parientes sería pecaminosa y vergonzosa. Los valores del honor y el prestigio son excluyentes y particularistas. 

(p. 136. J. K. Campbell: El honor y el diablo)

Hay casos de libros que uno desearía ver reeditados con mejoras, y hay otros de los que ni siquiera se explica cómo no lo han sido ya muchas veces, simplemente como están y por sus propios méritos originales. Este es uno de ellos: el hecho de reunir en sus páginas a ilustres investigadores sociales como Bourdieu, Caro Baroja o Pitt-Rivers ya es un acontecimiento. Estos grandes autores y otros más pusieron en común en este volumen sus aportaciones sobre el honor y la vergüenza en diversas comunidades mediterráneas, sobre la base de estudios realizados en los años 50 y primeros de los 60 en España, Grecia, Chipre, la Cabilia argelina y Egipto. La edición corrió a cargo de John G. Peristiany bajo los auspicios del Centro de Ciencias Sociales de Atenas. La época de la publicación era especialmente significativa para esta zona del mundo por cuanto al menos su parte europea se incorporaría ya plenamente al modo de vida industrial a través del desarrollismo in situ o del éxodo rural masivo.

No sabemos por qué el término vergüenza (=shame) no se tradujo al título de la publicación española: ¿acaso censura o autocensura? Pero tengamos en cuenta el concepto pues va inseparablemente unido al de honor. Todos los capítulos son jugosos: Julian Pitt-Rivers se ocupa de la Andalucía serrana que tan profundamente conoció; Caro Baroja apunta a las transformaciones sociales latentes en la literatura del Siglo de Oro; en particular me ha gustado mucho el capítulo consagrado por John K. Campbell a los sarakatsani, pastores montañeses del Epiro… Pero todos -insisto- contribuyen a la grandeza del libro. Además, entre líneas este aporta observaciones histórico-políticas concretas que refuerzan la visión panorámica más allá de las comunidades protagonistas estrictas: por ejemplo cuando Pitt-Rivers alude al Fuero de los Españoles -ley antidemocrática con la que el franquismo pretendía dotarse de apariencia constitucional-, o la percepción del poder político extranjero -otomano, británico en Chipre- en el mundo griego.

En cualquier caso estamos ante asuntos en absoluto trasnochados. Sin ir más lejos véase la lógica del feminicidio en Cabilia analizada por Bourdieu. Clara conexión del honor con el patriarcalismo y la limpieza de sangre (v. obras de Lerner y Stallaert ya reseñadas en Nosolotécnica). De hecho el surgimiento de los nacionalismos contemporáneos podría considerarse un proceso de vulgarización y democratización del concepto tradicional -familiar, clánico, tribal- del honor para uso de sociedades de masas anónimas, así como que dicho proceso refuerza el poder del Estado y que curiosamente se intensificó a medida que las grandes monarquías lograban poner a raya la antigua barbarie feudal de los linajes. El patriotismo estatista se arrogará de la violencia institucional como último e inapelable atributo. No cabe duda de que la “naturalidad” de los mecanismos de compensación del honor como la venganza y las guerras familiares relativamente controladas en las sociedades tradicionales a menudo incidió en el desarrollo de la violencia sociopolítica en el nuevo mundo urbano contemporáneo, como se ve por ejemplo en las guerras civiles. En nuestros dias clientelismo social y fundamentalismo ideológico aun tocan a un intrincado concepto de honor, inmune cuando no reforzado por la postmodernidad desbocada.

Sirva esta reseña para advertir del monumental catálogo de la desaparecida Editorial Labor en el que aún se encuentran títulos de gran vigencia, y que alimentó a tantos lectores en particular interesados en las ciencias humanas.

Tal vez haya que concluir que el lugar eminente conferido al sentimiento del honor es una característica de las sociedades primarias, en las que la relación con el prójimo, por su intensidad, intimidad y continuidad, predomina sobre la relación consigo mismo, en las que el individuo aprende su propia verdad por mediación de los demás, y el ser y la verdad de la persona se identifican con el ser y la verdad que los demás le reconocen.

(p. 191-192. P. Bourdieu: El sentimiento del honor en la sociedad de Cabilia)

Emena, Médico del Congo. Joaquín Sanz Gadea

Emena, Médico del Congo

Joaquín Sanz Gadea

Plaza y Janes

Tenía mucha prisa; me daba la impresión de que jamás en mi vida había sentido esta urgencia. ¿Cómo estarían mis enfermos del “Hospital General”? ¿Qué habría ocurrido con todos mis amigos de Stan, con las monjas españolas que de modo tan abnegado trabajaban con una población atrapada por guerras continuas? ¿Cuántos de mis conocidos habrían sido víctimas inocentes de aquel furor enloquecido, aquella especie de amok bajo el cual el hombre dejaba de ser hombre para convertirse en una fiera salvaje.

El 30 de junio de 1960, después de arduas negociaciones en Bruselas, la antigua colonia belga alcanzó la ansiada independencia. Había nacido la República del Congo. Un nacimiento lleno de lucha, de sufrimiento, de sangre.  Atrás quedaban años de dominio colonial belga y aunque los años habían pasado, el recuerdo de las humillaciones y crueldades sufridas permanecía latente. La riqueza está, sigue ahí, y donde hay riqueza hay codicia. El odio tribal se mantiene. El conflicto estalla irreversiblemente. El horror de Conrad se hace presente

La población tuvo que asistir, como a un espectáculo, a aquellas horribles carnicerías. Prisioneros con los pies o las piernas amputadas a hachazos, cuerpos vivientes sin manos, rostros deformados por las amputaciones, seres mutilados que eran obligados a comerse sus propios órganos sexuales en medio de la feroz algarabía de los simbas drogados…

Y en ese escenario de caos, de lucha, de muerte y supervivencia, Joaquín Sanz Gadea llega para trabajar como médico para la OMS. Su vocación por ayudar al necesitado, dar consuelo, curar al enfermo encuentra en esas tierras el lugar más adecuado para ello.  ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Por qué he venido?, ¿Qué género de vida me espera?, son las preguntas que se hace nuestro protagonista. No es el África que había imaginado cuando era pequeño. Esa tierra no existe. Ahora es una tierra dura, cruel, en la que tiene que luchar contra costumbres atávicas, luchas tribales, intereses de potencias extranjeras. Ante esas dificultades su labor humanitaria solo se puede entender desde una plena vocación de servicio hacia los demás, del máximo esfuerzo por conseguir hacer el bien. Como el de las monjas españolas dominicas que murieron asesinadas en aquellas fechas.

Sanz Gadea es testigo y protagonista de una parte de la historia del Congo, de África. Una tierra dura, cruel pero bella, siempre fascinante, siempre mágica.

Joaquín Sanz Gadea nació en Teruel el 30 de junio de 1930 y murió en Madrid en mayo de este año. Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, fue propuesto para el premio Nobel de la Paz en diversas ocasiones.

Joaquín Sanz Gadea en la Biblioteca UPM

Sobre el espíritu de conquista, Benjamin Constant

Sobre el espíritu de conquista y usurpación

Sobre la libertad en los antiguos y los modernos

Benjamin Constant

Algunos discursos de tiempos remotos, aunque menudos, tiene la capacidad de proyectarnos tanto al pasado como al futuro. En ellos, el pasado es desmenuzado y re-engarzado en un proceso lógico secuencial que nos proyecta al futuro con argumentos curiosamente contemporáneos; en la medida que el razonamiento tiende a la generalidad, el resultado resulta intemporal. Este es el caso de Benjamin Constant cuando alude al Espíritu de conquista, o a la libertad en los antiguos y los modernos. Textos escuetos para un lento y sabroso rumiar estival.carátula del libro

Sobre el espíritu de conquista es un alegato contra el militarismo moderno, que alude soterradamente a la personalidad de Napoleón como máximo exponente. Se intuye el periodo vivido en primera persona por ser contemporáneo (y defensor) de la revolución francesa, atónito espectador del Terror  y del auge del bonapartismo.

“En todas partes, los hombres reunidos en cuerpos del ejército se separan de la nación…La clase desarmada es a sus ojos un vulgo innoble; las leyes, inútiles sutilezas; las formas, insoportables lentitudes… La oposición viene a ser para ellos un desorden; el razonamiento, una rebeldía; los tribunales, consejos de guerra; los acusados, enemigos; los juicios, batallas”

“Cuando un gobierno nos prodiga grandes espectáculos y heroísmo, y creaciones e innumerables destrucciones, estaríamos tentados de responderle: el menor grano de mijo nos vendría mejor.”

retrato de Benjamin ConstantEl discurso sobre la libertad en los antiguos y los modernos, está escrito con vocación oral. Es circular como conviene a la intención de reiterar y afianzar en el oyente la idea fundamental: no es posible aplicar el concepto de libertad antiguo en las nuevas generaciones, sin peligro de caer en los errores del Terror, porque la estructura social ha cambiado. Así en los antiguos la libertad era fundamentalmente el ejercicio político de ciudadanía, mientras que en la era moderna radica en la libertad del individuo.

“Sin la población esclava, veinte mil Atenienses no hubieran podido ir a deliberar todos los días a la plaza pública”… “(mientras) admitían como compatible con esta libertad colectiva la sujeción completa del individuo a la multitud reunida”

“Entre los modernos al contrario, el individuo, independiente en su vida privada, no es soberano más que en apariencia aún en los estados más libres”

“Entre los antiguos una guerra victoriosa aumentaba los esclavos, los tributos y las tierras a la riqueza pública. Entre los modernos, la guerra más afortunada cuesta infaliblemente más que vale”

De ello deviene que la aplicación del concepto antiguo de libertad a la sociedad moderna, en cuanto a la sujeción arbitraria del ciudadano anónimo a la mayoría, implica “hacer al individuo esclavo para que el pueblo sea libre”.

Benjamin Constant nació en Lausana en 1767 (hijo de hugonotes exiliados) y murió en París en 1830, sin tiempo para ver la revolución que se avecinaba y ayudó a gestar. Fue compañero de vida de Madame de Staël entre 1802 y 1806 durante su exilio en Alemania. Su vida no está exenta de contradicciones pero sus escritos bien merecen el disfrute de nuestra atención.

Los textos que se aluden en esta reseña han sido editados por Tecnos. Acantilado ofrece su novela Adolphe (1816), y Periférica Cécile (1851), ambas atormentadas y de carácter autobiográfico.

cita

Benjamin Constant en la Biblioteca UPM

Azúcar y abolición / Raúl Cepero Bonilla

Raúl Cepero Bonilla:
Azúcar y abolición.

Prólogo de Jordi Maluquer de Motes.

Barcelona : Crítica, 1976.

Los políticos españoles pronto aprendieron que los hacendados necesitaban del poder metropolitano para defender sus intereses de las amenazas abolicionistas, y, cuando notaban en la clase de los hacendados una actitud favorable a las ideas revolucionarias, amenazaban con abolir la esclavitud y como por ensalmo se desvanecían esos coqueteos de los hacendados con la revolución. (p. 45)

Hay ciertas realidades incómodas sobre las que las sociedades suelen pasar de puntillas, bien ignorándolas, negándolas o atribuyéndoselas exclusivamente a sus vecinos. Pasa con el nacionalismo de los otros, nada que ver con nuestro siempre virtuoso patriotismo. Y con el esclavismo y el racismo, antipáticos e infamantes. Tanto es así que poca conciencia existe en la España de nuestros días sobre el hecho de haber sido uno de los últimos estados llamados occidentales en abolir la esclavitud, que duró hasta 1880; así como de que el asunto estuvo íntimamente ligado al mantenimiento y pérdida final del imperio ultramarino, el batacazo de 1898 y sus consecuencias para un convulso siglo XX. De hecho en nuestras coordenadas vitales somos contemporáneos de hijos y nietos de quienes fueron esclavos a todos los efectos en territorio español, a la vuelta de la esquina en tiempo histórico.  
La lectura propuesta aporta una perspectiva desde Cuba. Antes de convertirse en protagonista de la Revolución de 1959, Raúl Cepero Bonilla había sido un incipiente historiador cuyo ensayo Azúcar y abolición (1948) se constituye en clásico de la historiografía cubana sobre el siglo XIX. El libro fue escrito en época bien significativa: institucionalización jurídica del apartheid en Sudáfrica; independencias de las enormes India e Indonesia que marcan el comienzo de la descolonización de postguerra en el llamado Tercer Mundo; comienzo de la Guerra Fría; inminente Revolución china. En 1976 fue publicado en España con una de aquella soberbias cubiertas de Alberto Corazón. La obra tiene la solera de los buenos estudios de historia sociopolítica: conocimiento y uso de las fuentes, análisis sociológico y perspectiva global. Para el asunto en cuestión, un escenario internacional con cuatro protagonistas básicos: la fragmentada sociedad cubana, la metrópoli española, la potencia mundial en ejercicio (Gran Bretaña), y unos dinámicos y expansivos Estados Unidos de América. Y en el centro y como piedra de discordia, el azúcar. Un bien de consumo continuo y asentado, que a la sazón experimentaba cambios en su propia materia prima de procedencia (remolacha versus caña) y en sus procesos industriales de obtención y refinado. 
A día de hoy aun somos deudores de una visión histórica general del esclavismo y de la abolición más bien limitada a su aspecto moral, en buena medida debido a la influencia de innumerables productos mediáticos de mayor o menor enjundia. Antes bien, como otras atrocidades propias de nuestros días, el esclavismo contemporáneo es cuestión de intereses sociales: Azúcar y abolición, aunque circunscrito al marco hispanoantillano, es un buen instrumento para iniciarse en este tema, y más ampliamente en la cuestión racial en el mundo hispánico, que obviamente no debería permanecer en penumbra ni un minuto más.  

El reglamento de libertos llegó hasta negarle al “patrocinado” la obtención de un jornal o salario. El esclavo, que ahora se llamaba “liberto”, tenía la obligación forzosa de trabajar para sus dueños, pero éstos no tenían más obligación que alimentarlo y vestirlo, es decir, ponerlo en condiciones de rendir la faena diaria. La revolución seguía coqueteando con la clase esclavista, pero ésta prefería el sometimiento a la metrópoli, que no alteraba la tranquilidad en los ingenios y las dotaciones. (p. 136)

Para saber más sobre la esclavitud: en Bibliotecas UPM.

 

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