Archivos del Autor: Pedro J. Pulla Ortega

El juego del escondite, Patricia Highsmith

Barcelona. Anagrama, 1982

Título original: Those who wak away

Patricia Highsmith en la Biblioteca UPM 

Una muerte es el origen de la historia y por ella dos hombres se buscan, se rehuyen. Hay cuestiones pendientes que hay que resolver aunque sea con el asesinato. En un escenario mágico, Venecia, ha empezado el juego del escondite, un juego a vida o muerte.

Súbitamente Ray sintió miedo. A derecha e izquierda había callejones oscuros que le permitirían darle esquinazo a Coleman. Ray se metió apresuradamente en uno que tenía a su derecha. En aquel momento pasaba bastante gente por la calle y penso que Coleman no le habría visto entrar en el callejón, pero, aún así, doblo por la primera esquina a la izquierda, cruzó un sottoporto y se encontró en una acera estrecha que bordeaba un canal. Se detuvo, reacio a seguir avanzando porque la acera no parecía llevar a ninguna parte y aquel sector estaba muy oscuro. Con mucha cuatela Ray volvió sobre sus pasos, pero se detuvo al  ver venir a Coleman. Regresó al canal y cogió por la izquierda, corriendo un poco. Luego se metió en el primer callejon de la izquierda…

Coleman iba tras él. Ray oyó sus pasos apresurados…

Patricia Highsmith nació en Fort Worth, Texas en 1921 y murió en Locarno, Suiza en 1995

Pero… ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, Enrique Jardiel Poncela

Pero… ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?

Enrique Jardiel Poncela

Cátedra

Era un hombre guapo-no muy guapo, sino lo bastante poco guapo para resultar guapo-; tenía tres cosas negras:

el pelo, los ojos y el smoking

Acababa de cumplir treinta y ocho años, pero podía quitarse cinco sin correr el riesgo de que se lo creyera nadie; era alto, esbelto y flexible como un junco consciente de su oficio; tenía también treinta y dos cosas blancas, a saber:

los dientes, colmillos y muelas de su dentadura.

Los hombros, anchos; la cintura, estrecha; las pestañas, largas; la documentación, en regla.

Él es Pedro de Valdivia, un seductor, un Don Juan. 36857 son sus conquistas. Ninguna se le resiste. Domina el arte de la seducción pero el éxito continuo le ha llevado al hastío. Está cansado del amor pero una luz aparece para iluminar su corazón apagado.

Se trataba de una mujer alta del sexo femenino.

Distinguidisima

Delgada, y con una delgadez armoniosa que hacia extraordinarios sus más insignificantes ademanes.

Se movía despacio, igual que las civilizaciones y las panteras, aunque para ser civilización le faltaba salvajismo y para ser pantera le sobraba fiereza. Pertenecía a ese grupo de mujeres que conservan su aspecto elegante hasta en los naufragios.

La boca roja, encendida, ardorosa y fatigada, como de haber besado mucho y de haber mentido otro tanto.

 

Ella es Vivola Adamant. 37329 son sus conquistas. Ella también está hastiada del amor. Se encuentran, el destino los une, seres semejantes condenados a encontrarse, a amarse, a seducirse, ¿será posible? O el aburrimiento de sus vidas llenas de amores vacíos se lo impedirán.

De nuevo Jardiel Poncela en las páginas de Nosolotecnica y con él, su mejor arma, infalible, invencible… el humor.

¿Que no hay nada en el mundo, ni lo más noble que no se doblegue al dinero?

Risa, risa

¿Que todo está edificado sobre mentiras asquerosas y mantenido por injusticias eternas?

Risa, risa

Jardiel en la Biblioteca Universitaria UPM

La Reina Africana, C. S. Forester

La Reina Africana

C.S. Forester

No duro mucho el miedo que siguió a su aflicción. No en vano Rosa Sayer había vivido treinta y tres años y pasado diez en la selva centroafricana; tenía adquirida esa confianza en sí misma que se sumaba a la fe de su religión. No transcurriría mucho rato antes de que su pecho se inflamase de un fiero resentimiento hacía Alemania, y los alemanes en general, en la soledad de la cabaña desierta, con la sola compañía del hermano muerto.

Se ha declarado la guerra. Alemania e Inglaterra luchan en los campos de Europa pero miles de kilómetros más al sur también se vive y se sufre la contienda

El reverendo Samuel Sayer ha muerto. Una incursión de los alemanes en la misión que regentaban en la colonia germana acabó con la vida del reverendo. Le acompañaba su hermana Rosa que ahora se ha quedado sola. En ella va anidando las ganas de venganza, de hacer algo por su patria, pero cómo. La oportunidad se presenta con Allnutt. Es un mecánico borrachín dueño de La Reina Africana

Era chata y de fondo plano; media nueve metros de largo. Iba descascarándose de pintura, y por todos lados mostraba señales de deterioro. Un toldilla en jirones cubría un par de metros cuadrados por la popa; en medio de la embarcación estaban montados el motor y la caldera, con el muñón de una chimenea sobresaliendo apenas fuera de la toldilla.

Hace unos días se produjo el 65 aniversario de la muerte de Humphrey Bogart, uno de los mayores iconos del séptimo arte. Con motivo de ello traemos a NoSoloTecnica una estupenda novela de aventuras de C.S. Forester que en 1951, John Huston llevo a la gran pantalla  e hizo que  el actor neoyorkino ganase el único Oscar de su carrera.

Dos mundos opuestos, el de una estirada misionera y el de un mecánico cockney, ejemplo de impiedad y blasfemia se unen de forma inesperada. Aventuras, humor, amor, son los ingredientes de esta novela que harán al lector reír y disfrutar de tan singular pareja en un lejano lugar del Africa Central.

C.S. Forester nació en El Cairo en 1899 y falleció en Fullerton (EEUU) en 1966

Forester en la Biblioteca Universitaria UPM

Perfecto – dijo Rosa – Entonces, bajemos al lago a torpedear a la Luisa.

No diga tonterías, señorita. Esas cosas no son para nosotros, De veras, ¡no! Ya se lo he dicho antes. Es imposible bajar con la corriente.

Más allá hay monstruos. Margaret Millar

Más allá hay monstruos.

Margaret Millar

Bruguera

¿Por qué lo están buscando ahí?

Tienen que buscar en todas partes, señora Osborne

Pero el agua está sucia y Robert es una persona muy pulcra.

Sí, señora

Nunca se metería en esa agua tan sucia.

Tal vez no le dejaron dar su opinión

Robert Osborne es el rico propietario de un rancho al sur de California, en la frontera con México.

Inesperadamente y sin motivo aparente desaparece sin dejar rastro alguno. Una huida premeditada, quizás una desaparición violenta a manos de algún peón eventual del rancho. Nada se sabe, pero la investigación se hace inevitable. Muerto o desparecido, ese es el dilema difícil de resolver. No hay cadáver.

Más allá hay monstruos se desarrolla en su mayor parte en una sala del juzgado en la se dilucida que fue de Robert Osborne. Por ella desfilaran todos aquellos que le vieron por última vez. Darán testimonio de esos momentos, pero también nos permitirán conocer la existencia, la realidad de diferentes personajes en las que las mentiras y el amor se entremezclan de forma fatal. Nada es lo que parece, todo es apariencia. La verdad se abrirá paso y quizás permita saber que le pasó a Robert Osborne.

Margaret Millar nació en Canadá en 1915 y murió en California en 1996.

Mar de fondo, Patricia Highsmith

   Mar de fondo

   Patricia Highsmith

   Editorial Anagrama

Le agradezco mucho esos sentimientos – dijo Vic con una breve sonrisa– pero no suelo perder el tiempo rompiéndole a la gente las narices. Si alguien me desagradase de verdad, lo que haría sería matarlo. 

¿Matarlo?- preguntó míster Nash con la mejor de sus sonrisas.

–Sí. Se acuerda usted de Malcom McRae, ¿verdad?

–¿Mató de verdad a Malcom McRae?

–¿Y qué otra persona cree usted que pudo haberlo hecho?- Vic esperó, pero no hubo respuesta-. Melinda me ha contado que usted le conocía o sabía algo de él.

¿Tiene usted teoría? Me gustaría conocerla. Las teorías me interesan mucho. Mucho más que los hechos mismo.

 ¿Asesino?, como un hombre tan tranquilo como Victor Van Allen puede ser un asesino. Como un hombre tan querido por sus vecinos, con una vida acomodada de rentista, ocupado en la edición artística y la cría de caracoles, que se toma la vida con deportividad admirable según definición de uno de los muchos amantes de su mujer, puede ser un asesino.  Es un esposo comprensivo que pasa por alto las múltiples infidelidades de su mujer.

Él se lo ha confesado a uno de los amantes de su mujer, Joel, para asustarlo. Es una broma, pero la inquietud se va adentrando en la mente de sus vecinos, quizás detrás de un hombre pacífico se esconde una mente criminal, despiadada, perversa. Muchos interrogantes surgen y esas dudas cobran más fuerza cuando el nuevo amante de su mujer Melinda aparece ahogado en la piscina. Todas las miradas se dirigen a él, a Vic, su mujer le acusa del asesinato. Antes fue una broma pero ahora…

Patricia Highsmith nació en Ford Worth en 1921. Falleció en Suiza en 1995.

Patricia Highsmith en la Biblioteca UPM

Un náufrago en la sopa, Álvaro de Laiglesia

Un náufrago en la sopa.

Álvaro de Laiglesia

Madrid: Ediciones Temas de Hoy, 1998

Tú sabes – dijo a Domingo más tarde, mientras se iba poniendo las piezas de su frac – que la Muerte se presenta a los moribundos cuando los médicos fallan su estocada. Esos estoques a medio clavar que nos dejan los médicos después de su faena nos harían sufrir atrozmente si no fuese por la Muerte, gran puntillera, siempre aparece con sus mulillas para evitar al público el feo espectáculo de las agonías interminables.

Pues bien: imagínate que a mí, en el trance supremo de la puntilla, me ha visitado la Vida. No vino la Muerte descarnada, que sonríe la muy tonta porque no tiene labios. ¡Llegó la Vida, Domingo!¡La Vida misma!¡La Vida rubia, con los ojos azules y una gran pamela de color de guinda! Ella me salvó. Ella fue el potentísimo bicarbonato que me sacó de dentro aquel aire tumefacto que me mataba: el tedium vitae.

Esa Vida se llama Palmira. Hugo, el protagonista de esta historia, en el trance de la muerte, llevado por la ociosidad absoluta de señorito consentido ha conocido a Palmira. Y se enamora.  Se ha enamorado y como tal se comporta como un auténtico idiota. Deja a un lado a sus amigos Sam, Zeze el pelirrojo y solo tiene en mente a su amada. Sin embargo, un fémur débil y Octavio del Peral, medico de huesos, se interpone en su camino.

Hugo, una vez más solo, se vuelve a enamorar. Magda la trapecista, es su objetivo.

Tutéame dijo Magda- yo también te llamaré de tú.                                                                 

¿Será que todos los amores empiezan igual? – pensó- Tutéame primero y una cena después…

Con el argumento del amor no conseguido, Un náufrago en la sopa es en realidad un conjunto de situaciones y personajes totalmente disparatados y absurdos pero llenos de un humor inteligente que nos harán pasar un rato desternillante. Nunca el humor está de más porque el humor es vida.

Álvaro de Laiglesia comenzó su carrera en La Ametralladora pero fue en La Codorniz donde realizó la mayor parte de su carrera.

Álvaro de Laiglesia en Biblioteca UPM

Galíndez, Manuel Vázquez Montalbán

Galindez.

Manuel Vazquez Montalban

Anagrama

¿Jesús Galíndez?

Hable español. Aquí no hay gringos. ¿Jesús Galíndez?

Me encuentro muy mal. Me da vueltas la cabeza. Tengo nauseas.

Denle de beber. ¿Qué prefiere, agua o un palito de Ron?

Agua….

No se ponga nervioso y haga cuanto le diga. Conteste a lo que le pregunte y luego haga lo mismo cuando lleguen mis superiores. Le ha visto un doctor y está bueno, muy bueno, o sea que nada de nervios y no se resista. Será peor.

¿Dónde estoy?

No puedo decírselo.

¿Nueva York?

No puedo decírselo.

En el año 1956 fue secuestrado en la ciudad de Nueva York, Jesús de Galíndez. Los servicios secretos de la República Dominicana del dictador Leónidas Trujillo son los principales sospechosos de este hecho. Torturado y asesinado, su cadáver nunca fue encontrado.

Tras salir de España al finalizar la guerra civil, Galíndez, recaló en la Republica Dominicana y de ahí paso a Estados Unidos siempre trabajando a favor del exilio vasco. Colaborador de la CIA y del FBI, tanto en su estancia en isla caribeña como en su estancia en Nueva York, la presentación de su tesis doctoral sobre la dictadura de Trujillo en la universidad de Columbia parece que motivó que el dictador mandase su secuestro y asesinato.

Vázquez Montalbán recrea este triste episodio de nuestra historia reciente. Ideales barridos por intereses políticos. Un exilio donde labrarse un futuro pero siempre pensando en la tierra dejada atrás. Lealtades cambiantes, vacilantes. Los protectores de hoy, mañana pueden ser los verdugos. Inseguridad permanente.

Manuel Vázquez Montalbán en la Biblioteca Universitaria UPM

Las garras de la noche, Cornell Woolrich

Las garras de la noche

Cornell Woolrich (William Irish)

Alianza Editorial

¿Cuándo murió?                                                                                                             

El hombre apretó los puños, los levantó angustiado por encima de su cabeza.       

¡No…ha muerto! ¡No entiende lo que intento decirle! Yace en alguna parte, bajo la tierra, en esta misma ciudad, en este preciso momento… respirando todavía. (Tumbas para los vivos)

Bud Ingram está traumatizado por la muerte de su padre. Cuando lo enterraron estaba vivo. El recuerdo le obsesiona. Ahora ha entrado en contacto con una extraña secta de adoradores de la muerte. La historia se repite.

En La marea roja, Jackie Blaine y Gil Blaine son un matrimonio siempre endeudado que intentan salir adelante con gran dificultad. Surge la posibilidad de pedir un último préstamo a un conocido. La señora Blaine descubrirá que su marido no es tal como pensaba.

No voy a dejarle ahora, voy a quedarme con él cuando entre ahí. ¡Él va a hacer el descubrimiento pero no se lo va a contar a nadie! No puedo permitirlo. Acaba de verme mirar hacia esa puerta. Va a leerlo todo en mi cara. No me queda energía suficiente para disimular. Voy a matarle ahí dentro…con las manos desnudas. (El cadáver de la puerta de al lado)

Harlan es un hombre rencoroso. Alguien le roba la leche de su puerta. No lo puede consentir, tiene que dar una lección al ladrón…pero la cosa se tuerce. Nada es como parece.

En Nunca me volverás a ver, Ed Bliss discute con su mujer y lo que parece una simple pelea conyugal se convierte en una autentica pesadilla llena de angustia y terror.

Si en semanas pasadas traíamos a esta pagina de Nosolotecnica una selección de relatos policiacos publicados en Black Mask Magazine, en esta ocasión el protagonista es un maestro de las novelas de suspense que publicó también en revistas del genero como Dime Detective, Detective Fiction Weekly, Argosy etc, en muchas ocasiones con diferentes seudónimos como William Irish.

Las garras de la noche es un conjunto de cuatro relatos de Cornell Woolrich lleno de climas obsesivos, llenos de dudas, en el que la angustia atrapa a los personajes. La atmosfera se hace insoportable para los protagonistas de los relatos. La salida parece imposible. La muerte es quizás la única solución, quizás…

Woolrich nació en Nueva York en 1903 y murió en la misma ciudad en 1968.

Solo intentaba engañar a la muerte. Solo pretendía vencer durante un corto tiempo la oscuridad que siempre supe vendría a invadirme y aniquilarme. Solo intentaba permanecer vivió un poco más, cuando ya hubiera muerto. Inmerso en la luz, prolongando un poco más mi estancia entre los vivos. (Cornell Woolrich)

Detective Privado, Hammett, Chandler, Stanley Gardner y otros

Detective Privado. Antología de BLACK MASK MAGAZINE

Hammett, Chandler, Stanley Gardner y otros

Barcelona: Bruguera, 1981

No soy un ladrón; solo un aventurero que se gana la vida trabajando contra los que quebrantan la ley. No es que trabaje para la policía; no, yo no soy de ésos. Tampoco soy un caballero andante. Únicamente me apercibí que los ladrones son las personas más ingenuas del mundo. Están tan obsesionados por sus propios planes para desplumar a los demás que ni siquiera se imaginan que pueden correr la misma suerte. (El falso Burton Combs. Carrol John Daly)

Black Mask  Magazine apareció en el mercado editorial en 1920. Hasta la publicación del último número en 1951, cientos de historias policiacas sirvieron de entretenimiento a millones de fieles lectores.

Formó parte de una serie de publicaciones llamadas Pulp magazine. Se trataban de publicaciones  hechas con un papel de ínfima calidad que se vendían por un precio muy bajo. Las colaboraciones se pagaban a tanto la palabra, cinco, diez e incluso un centavo la palabra. La mayoría de ellas tenían una calidad literaria en consonancia con el papel con que estaban hechas. Black Mask fue la excepción.  Reputados escritores como Hammett que publicó la mayoría de sus relatos en esta revista,  utilizaron la plataforma que les brindaba esta publicación para darse a conocer, para entrenarse en el oficio de escritor.  Muchos de ellos triunfaron con posterioridad en el cine, la televisión, la radio como guionistas. Historias de ambición, codicia, violencia,  temas muy cercanos a la realidad de la mayoría de sus lectores.

En un tiempo tan alejado de nuestro presente tecnológico, Black Mask Magazine ayudo a miles de lectores a olvidarse de su mundo y vivir otra realidad, otras historias. La magia de la literatura una vez mas se hizo presente para millones de personas. La magia se llamaba, Black Mask Magazine.

No hacia ningún trabajo aquel día, solo practicaba el balanceo de piernas. Una brisa cálida y voluntariosa soplaba contra la ventana de mi oficina y el hollín de las estufas del hotel Mansion House, situado al otro lado de la calle, rodaba por el cristal de mi mesa en diminutas partículas, como polen flotando sobre un solar vacío (Peces de Colores. Raymond Chandler)

Las uvas de la ira, John Steinbeck

Las uvas de la ira

John Steinbeck

La pequeña casa sin pintar estaba chafada en una esquina, y de tal modo había sido arrancada de sus cimientos, que se hundía en un ángulo, con sus ventanas cerradas apuntando al cielo, en un punto más alto que el horizonte. Habían desaparecido las cercas y el algodón crecía en el patio y contra la casa, y el algodón rodeaba el pajar. A su lado yacía la dependencia accesoria y el algodón crecía muy cerca de ella. El patio, donde los niños habían caminado con sus pies descalzos y los caballos habían resonado sus cascos, y las anchas ruedas de los vagones habían dejado su huella, estaba cultivado ahora, y allí crecía el algodón polvoriento, de un verde oscuro.

A esa casa llega Tom Joad en busca de su familia. Ha salido de la prisión de McAlester. Cumplió cuatro años por matar a un hombre en una pelea. Vuelve a su casa para empezar de nuevo pero no encuentra nada ni a nadie. ¿Qué ha sucedido? se pregunta Tom. Los echaron cuando el Banco decidió cultivar por su cuenta el campo con un tractor” es la respuesta que recibe. Al igual que muchos, las malas cosechas han llevado a la familia de Tom a no poder pagar sus deudas y perder sus tierras, sus casas, su vida.

A dónde ir, qué hacer. Surge la esperanza, Quizá podamos comenzar de nuevo…, en la nueva tierra de promisión, en California, donde crece la fruta. Y al igual que sus antepasados cuando emigraron desde el este hacia esas tierras vírgenes que ahora tienen que abandonar, ellos harán lo mismo llevándose lo que pueden y malvendiendo el resto.

En sus pequeñas casas los inquilinos comenzaron a recoger sus cosas y las cosas que habían heredado de sus padres y de sus abuelos. Recogieron todo lo que poseían para el viaje al Oeste. Los hombres eran implacables, porque el pasado había sufrido un terrible golpe, pero las mujeres sabían que el pasado volvería a gritarles en lo futuro.

Una de las primeras reseñas de Nosolotecnica, hace ya casi once años, se dedicó a John Steinbeck con su libro Los vagabundos de la cosecha. De aquellas crónicas para el San Francisco News extrajo material  Steinbeck para escribir Las uvas de la ira.  Escribir la historia de aquellos que en un tiempo de crisis económica, malas cosechas y clima adverso se vieron forzados a dejar aquellas tierras que habían trabajado desde hacía tiempo. Forzados a dejar de trabajar para si mismos a trabajar para otros por salarios de hambre.

Escribir la historia de personas, hombres y mujeres, que lucharon por conservar la dignidad y no dejarse llevar por la desesperación. Por mantener una llama de esperanza. No caer en el abismo. No perder la propia estima y cruzar esa línea imaginaria en la que ya no eres nada, no te consideras nada, no te consideran nada.

Como “Ma” Joad, verdadera protagonista de la historia.

Su rostro, visto en conjunto, no era tierno, sino sereno, iluminado por cierta bondad consciente. Sus ojos, avellanados, parecían haber experimentado toda suerte de tragedias, y haber pasado por el dolor y el sufrimiento antes de llegar a la calma y comprensión sobrehumanas que poseían. Parecían conocer, aceptar, desear su posición, la ciudadela de la familia, la plaza fuerte que nada podría rendir…Parecía saber que si ella vacilaba, la familia sufriría un rudo golpe, y que si alguna vez se desesperaba la familia se hundiría, desapareciendo el lazo que los unía.

En 1940 John Ford llevó a la pantalla la historia de la familia Joad con Henry Fonda como Tom Joad.

Steinbeck en la Biblioteca Universitaria UPM

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