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Bélgica / Chantal Maillard

Chantal Maillard: Bélgica.

Valencia : Pre-Textos, 2011.

 De vuelta en Bruselas, aquella tarde, ya anochecida, entramos en una librería de segunda mano. Amontonó libros en una maleta vieja hasta que estuvo llena y me la dio. Aquí tienes, dijo, todo lo que has de saber para empezar. Era una muy completa selección de clásicos franceses. Villon, Baudelaire, Apollinaire y Breton, Voltaire, Corneille, Hugo, Chateaubriand y muchos otros hicieron de aquella maleta el arca del tesoro en la que, más tarde, en Málaga, me sumergiría con delicia. (p. 43)

¿Es posible llamar a este retorno una experiencia iniciática? En realidad, ¿se puede iniciar algo que siempre está ahí? Una filósofa y poeta de Málaga vuelve a sus orígenes biográficos: ¿resultará la cercana y cómoda Bélgica más inasible que la India de sus ejercicios vitales e intelectuales?
Los resultados se plasmarán en Bélgica, una entrega singular -pas comme les autres- de su ciclo de diarios. Un libro inter y/o transcultural de una autora cuya personalidad ya de por sí lo propicia. Su génesis, estructura y desarrollo están impregnados de una concepción cíclica del tiempo y de un cultivo del flujo de conciencia. Un prosa poética que cala hondo, aforismo de calidad y en abundancia: atención, fans de Juan de Mairena. En esta atmósfera intimista cabría atisbar un cierto conservadurismo pasivo tan común de las espiritualidades del Asia profunda, y por naturaleza emplazado ante una potencial crítica individualista; pero también emerge el empeño activo de la conciencia contra la nada -o la aproximación consciente a ésta-, una actitud típicamente titánica, clásica griega.
En cuanto a la mencionada clasificación como entrega dentro de una serie de diarios, queda claro que Bélgica ofrece más facetas y experimenta entre géneros: autobiografía retrospectiva, ensayo, libro de viajes e incluso apuntes de crítica y teoría literarias. Y todo muy bien ensamblado, amable en el sentido literal de digno de ser amado. Y que se disfrutará aún más in situ, de hecho sugiero un paseo con el libro a mano por Bruselas y en particular por Ixelles, el distrito en la trastienda de los grandes edificios diplomáticos de la capital europea. Intelectual, popular, con pinceladas congoleñas, creatividad modernista, elegancia contenida y ecos de utopías universalistas: la casa de Paul Otlet, padre de la ciencia documental moderna, anda por allí.   
En el aspecto editorial Pre-Textos vuelve a ofrecer un volumen pulcro y desahogado, de manejo muy agradable.
Podéis visitar en la red a: http://chantalmaillard.com/

¿Intuición, decís? Mirad mejor: lo que llamáis intuición no es otra cosa que el resultado de una inducción que vuestra mente realiza a espaldas vuestras. (p. 210)

Chantal Maillard en: Biblioteca UPM.

Kioto, Yasunari Kawabata

Kioto, Yasunari Kawabata
Barcelona: Austral, 2014
Traducción: Mirta Rosenberg
Título original: Koto (1962)

 

Kioto es una novela de 1962, publicada en España por Austral en 2014 con una tercera impresión en 2017. Nos retrotrae a un Japón de postguerra en los años 50 del siglo pasado, concretamente a Kioto su milenaria capital hasta 1868. El ambiente netamente oriental es todavía completamente ajeno a la cultura occidental. Apenas podemos situar cronológicamente la trama por una escueta referencia a las tropas americanas afincadas en el jardín botánico, vedado en esa época a los lugareños. Acaso también por la referencia al empleo de las pinturas de Paul Klee (1879-1940) como inspiración para el diseño de bordados para Obi (cinturón largo y muy ancho que se emplea para sujetar los kimonos).ejemplo de obi bordadocarátula del libro

La historia nos relata la vida de una pequeña familia de artesanos tradicionales y comerciantes de telas, con la búsqueda de la belleza y la armonía como elemento central, y el lento decaer de oficios ancestrales y tradiciones de trasfondo. Nos introduce en un pequeño secreto a voces de la familia: una niña abandonada, una adopción, la búsqueda de los antepasados desde el amor y el cariño a los padres adoptivos.

El hilo conductor ya se ha mencionado pero en realidad es sólo un marco en el que transcurre la vida cotidiana de unos personajes intemporales, con sus antiguas relaciones paterno-filiales y jerárquicas; las Casas de Té pobladas de maikos y geishas; los primeros pasos de un cortejo.ceremonia de entrega del premio nobel

Yasunari Kawabata (1899-1972) fue el primer japonés al que se concedió el premio Nobel de literatura; en las fotografías del acontecimiento (1968) percibimos la gran distancia cultural entre oriente y occidente en esa época. El maestro Yasunari Kawabata fue mentor de grandes escritores japoneses como Yukio Mishima (1925-1970); las notas biográficas me inclinan hacia el primero (menos atormentado). Ambos participaron en el ámbito cinematográfico bien como guionista (el primero) o actor (el segundo). El final de ambos es trágico, el primero con un suicidio ritual (seppuku) en 1970, y el segundo de una manera más prosaica en 1972, no se sabe si aquejado de una grave enfermedad degenerativa.

 

"Se dice que el arte de tejer en telar es un don que difícilmente se transmite a tres generaciones. Aún cuando el padre sea un gran tejedor, aún cuando tuviera, por así decirlo, una mano de artista, sus hijos no heredarán necesariamente esa habilidad… No olvidaré esto. No lo olvidaré en toda mi vida. No hay duda de que el ser humano es una criatura emocional"

 

Yasunari Kawabata en la Biblioteca UPM
  

Fred Vargas: del Hombre de los círculos azules a Cuando sale la reclusa

Fred Vargas, premio Princesa de Asturias 2018

 

Fred Vargas es el pseudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau, arqueozoóloga e historiadora medievalista, especialista en la peste negra, francesa nacida en París en 1957. Tiene un dilatado historial en novela negra al que llegó por casualidad como válvula de escape al día a día de sus excavaciones desde su puesto de investigadora del CNRS (equivalente al CSIC en España). Su primera novela negra: Les jeux de l'amour et de la mort, Los juegos de amor y de muerte, (no editada en castellano), fue escrita al calor de una de dichas excavaciones con la sensación de hacer novillos según ella misma declara.foto de la autora

Su serie más conocida es la de su célebre comisario de policía, Jean-Baptiste Adamsberg, cuyo primer título: El hombre de los círculos azules (2007), tuvo desde el primer momento un enorme éxito. En esta serie hay ya publicados 12 títulos en 10 años (hasta 2017).

En sus novelas, llenas de intriga y reflexión, hace siempre un guiño a sus especialidades; hay alguna referencia histórica y zoológica; se lee muy bien, tiene personajes muy delineados, complejos en sus valores y comportamiento, y los desenlaces en general sugieren quiebros inesperados.

Defiende la intuición y el razonamiento inconsciente de su protagonista como contraposición a la lógica cartesiana de su mano derecha el inspector Danglard, y complementa este enfoque con una amalgama de otros personajes secundarios y miembros del equipo, en un ambiente netamente francés.

carátula de cuando sale la reclusacarátula de el hombre de los círculos azulesComencé leyendo la serie al revés, empezando por el último título: Cuando sale la reclusa, y continué con el primero ya mencionado. Aunque las tramas ganan en complejidad y referencias cruzadas, creo que ha perdido algo de su frescura original. Debo reconocer en cualquier caso que cada novela te atrapa desde el primer momento y es raro terminar en más de un par de días.

Siruela es la editorial que nos ofrece sus novelas en castellano, también en formato bolsillo.

Es la primera vez que el Premio Princesa de Asturias de las letras se otorga a un autor de novela negra, y en esta ocasión ha sido elegida entre 35 candidaturas de 21 países.

 

Fred Vargas en la Biblioteca UPM

 

Microcosmos / Claudio Magris

Claudio Magris: Microcosmos.

Ed. Anagrama, 1999- (trad. castellana de J. A. González Sainz)

Título original: Microcosmi. Garzanti, 1997-

 Sobre los islotes se asoman las barracas, la secular construcción lagunar que hacía las veces de casa y de almacén para la pesca, hecha de madera y de mimbres, con la puerta hacia poniente, el suelo de barro, el hogar, fughèr, en el centro y el jergón relleno de algas secas. Todavía queda alguna barraca, incluso bastantes; de algunas sobresalen las antenas de la televisión, otras están rehechas o transformadas. En Porto Buso, donde termina la laguna de Grado, ya no quedan, porque en la época de la guerra de Abisinia un jerifalte, de paso por aquí, observó que era indigno ir a civilizar África y tolerar chozas abisinias en nuestra propia casa y las mandó derribar, sustituyéndolas por pequeñas casas de piedra.  (p. 70)

Claudio Magris es un escritor erudito con un instinto especial para los grandes ámbitos culturales como la cuenca danubiana o el Mar Adriático, escenarios sobre los que el fin de la Guerra Fría le ha permitido lanzar una mirada renovada. Su atalaya de observación es privilegiada: su Trieste natal y la región de Friuli de sus orígenes familiares, punto de contacto y transición entre Centroeuropa y el Mediterráneo, entre Italia y la península balcánica.

De entrada, atención al plural del título original italiano: Microcosmi, o sea múltiples Microcosmos.  Este libro solo de refilón puede ser considerado “de viajes” sin más. Magris va de un escenario a otro, pero para penetrar en la intrahistoria de lugares y personajes tan recónditos como imprescindibles. De tal modo que el desplazamiento parece en realidad el vehículo de la reflexión concentrada. En la receta de Microcosmos caben también el ensayo, la crítica e historia literarias, y la historia social. Su aguda inteligencia y su dominio absoluto del lenguaje permiten a Magris desplegar toda una poética humanista de la Historia, bien emparentada con aquellas otras, respectivamente espacial y geográfica, que nos enseñan Bachelard y Onfray. Elegía del Adriático, ese brazo del Mediterráneo con pinceladas norteñas y orientales, teatro de la magnética cultura veneciana. Testimonio de otros rincones fronterizos: Piamonte, Tirol. Observaciones recatadas pero precisas de pequeños territorios de los que Magris extrae matices y descifra significados trascendentes que les confieren –y a él mismo como creador- un alcance cuando menos continental. Un libro lleno de buenas pistas literarias, incesantemente hipertextual en su esencia. Confieso que Microcosmos me parece un Magris en estado de gracia: aunque había leído algunos otros textos suyos, ninguno me conquistó como este; nuevo reconocimiento a nuestra compañera María José Rodulfo que me sugirió su lectura.

Un último aviso: en la traducción que manejamos –muy buena por lo demás-, muchos topónimos se mantienen en su forma italiana y no en la eslava como son comúnmente usados por los hispanohablantes hoy día; así Cattaro es Kotor, Fiume es Rijeka, Spalato es Split, etc. No hay indicaciones sobre esto más allá de las muy ocasionales del autor, debidas al contenido de la obra propiamente dicho.

La corrección lingüística es la premisa de la claridad moral y de la honestidad. Muchas fullerías y graves prevaricaciones nacen cuando se hacen chapuzas con la gramática y la sintaxis y se pone el sujeto en acusativo o el complemento directo en nominativo, enredándolo todo y confundiendo los papeles de las víctimas y los culpables, alterando el orden de las cosas y atribuyendo eventos a causas o a promotores distintos de los reales, aboliendo distinciones y jerarquías en una engañosa montonera de conceptos y sentimientos, deformando la verdad. (p. 131).

Claudio Magris en: Biblioteca UPM.

What we lose, the noise of time: encuentros de aeropuerto

What we lose (Lo que perdemos). Zinzi Clemmons

The noise of time (El ruido del tiempo). Julian Barnes

 

Siento que no desvarío cuando afirmo que los bibliófagos preparamos el veraneo en términos de avituallamiento. Cada uno, según su preferencias, se dirige a una librería, una biblioteca, extorsiona a los amigos o expolia a sus padres (o viceversa), y sin embargo queda un lugar donde se vive la pulsión de la última hora como son las librerías de los vastos aeropuertos internacionales como Schiphol. Allí de repente de un plumazo te ves expuesto a una amalgama de temas, tramas y títulos, lenguas y géneros; recién publicados muchos de ellos en bolsillo (baratos) y a un coste reducido en general debido a las grandes tiradas de las ediciones de habla inglesa. Un torbellino de tres minutos bastan para encontrar cebo: en este caso dos novelas de tintes biográficos – What we lose y The noise of time-, la primera es intimista y la última una meditación historicista.

What we lose (Lo que perdemos) es luminosa, cálida, triste y esperanzadora; fue la primera lectura de estío que me dejó buen ánimo y alimentó el hambre. La caratula y foto de la autoraautora Zinzi Clemmons (1985) novela con delicadeza la paulatina extinción de su madre y la superación de la pérdida en el más allegado entorno; en lo esencial es su experiencia vital en los detalles ficción. En el libro aparecen de golpe pequeñas reflexiones consustanciales a momentos íntimos de reflexión diaria que incluyen la actualidad socio-económica y política (en este caso afroamericana); podemos imaginar a la autora (creadora de un blog literario) lavándose los dientes mientras surgen en ella estos fogonazos de realidad, y se percibe su foto julian barnesexperimentación literaria que a ratos confiesa.

What we lose es el primer libro de Zinzi Clemmons, elegida en 2017 como autora novel en el grupo de los 5 de menos de 35 por la National Book Foundation.

The noise of time (El ruido del tiempo) perfila la atmósfera opresiva que rodea al arte en un régimen totalitario. Son necesarios varios capítulos para darnos cuenta de que se trata de una recreación histórica de lo que podría haber sido la vida de Shostakóvich, un discreto compositor musical de reconocido prestigio (internacional) en la Rusia estalinista, que transita entre el éxito y el ostracismo; que evoluciona paulatinamente de la resistente pasiva a la una senda de aniquilación/asimilación; su devoción-controversia-desilusión-distanciamiento de otros músicos y literatos rusos exiliados (Stravinsky, Prokofiev, Rimski-Kórsakov, Nabokov), la instrumentalización política de la música, o el deseo de anonimato para alcanzar la trascendencia sin contrapartidas, son aspectos que han despertado mi curiosidad por este músico del que me reconozco ignorante, su música en cambio se reconoce rápidamente (pincha aquí); podemos concluir que alcanzó su máxima de que sea solo la música la que permanezca.

caratulaJulian Barnes (1946) es un autor británico consolidado con numerosos galardones internacionales y una cierta estética a lo James Bond, un cúmulo de aprensiones, y una clara inclinación humanista.caratula en español

Books say: She did this because. Life says: She did this. Books are where things are explained to you; life is where things aren't. I'm not surprised some people prefer books. Books make sense of life.  

 

 

 

La vegetariana, Han Kang

LA VEGETARIANA
Título original: 채식주의자 (Chaesigjuuija)

Autora: Han Kang (2007)
Editorial: Rata Books, 2017
Traductora: Sunme Yoon

 

Todo esto no tiene ningún sentido.

No puedo aguantar más.

No puedo seguir adelante.

No quiero seguir adelante.

Volvió a recorrer con la vista los objetos de la casa. Nada de lo que había allí era suyo. Del mismo modo que su vida no había sido nunca su vida.

 

“La vegetariana”, escrita en 2007 por la coreana Han Kang, llevada al cine por Lim Woo-Seong en 2009 y rescatada para su publicación en España por su traductora, Sunme Yoon, llegó a mis manos con una recomendación breve pero intensa: “da para mucho”.

Y con una advertencia: “si tienes la tentación de leer esta novela porque no comes carne, no lo hagas”.

El título es muy mediático pero el libro no es para nada un manual del buen comer, sino la historia brutal de una mujer, Yeonghye, que “no tiene ningún atractivo en especial ni defecto en particular” y que, empujada por unos sueños recurrentes, decide convertirse en vegetariana, poniendo patas arriba el mundo que la rodea y provocando todo tipo de reacciones: rechazo, deseo, frustración, desdén, odio, violencia.

No estamos hablando de una activista vegana que lucha para cambiar el mundo, sino de una mujer corriente que sólo pretende transformarse a sí misma y ser dueña de su vida, pero este proceso de transformación de lo animal a lo vegetal, que implica desligarse de la violencia humana para llegar a convertirse en un ser vegetal, no supone para ella curación ni felicidad.

En este viaje hacia la deshabitación del cuerpo, Yeonghye no tiene voz. Su historia se estructura en tres capítulos, narrados cada uno de ellos por personas cercanas que cuentan desde su punto de vista diferentes episodios del proceso de “autodestrucción” de la protagonista:

  1. “La vegetariana” recoge la incomprensión y frustración del marido en el momento en que su mujer se hace vegetariana.
     
  2. En “La mancha mongólica” el marido de su hermana, videoartista en horas bajas, se da cuenta de que su cuñada tiene una mancha de nacimiento en la nalga que se convertirá en inspiración artística y en una obsesión sexual  incontenible.
     
  3. “Los árboles en llamas” pasa el hilo narrativo a Inhye, hermana de Yeonghye, que  llega a su última etapa de abandono del cuerpo para fundirse con los árboles, crecer hacia abajo y alimentarse únicamente del sol y la lluvia.
    “¿Por qué es tan malo morir?”. Buena pregunta.

 


Premio Man Booker Internacional 2016, "La vegetariana" es una novela devastadora donde se abordan magistralmente temas como la violencia, la depresión, la violación, las enfermedades mentales, la muerte, la injerencia médica… y, sobre todo, la soledad, esa profunda soledad que atrapa a los personajes en una infranqueable tela de araña.

No te la pierdas. Merece la pena.

 

Chiruca Casado

Patria, por Fernando Aramburu

Patria
Fernando Aramburu
Barcelona : Tusquets, 2016

 

A mí Patria realmente me ha cautivado por muchísimas razones, son tantas que tratar de condensarlas en pocas líneas es difícil pero también posible. Con un lenguaje fácil pero tremendamente sugestivo y cercano, Fernando Aramburu se remonta a ese paisaje guipuzcoano de violencia y fanatismo que el terrorismo etarra dibujaba con pertinaz osadía no dudando en asesinar al contrario en caso necesario, justificándolo y creando una alargada telaraña en la que se ven atrapados todos los protagonistas del libro.

Un pequeño pueblo industrial muy próximo a San Sebastián es el escenario por el que van desfilando estos personajes que a menudo se convierten en una terrible caricatura del odio y el fanatismo. A través de dos familias enfrentadas, Aramburu va más allá y explica con enorme acierto cómo tanto víctimas como verdugos flaquean a lo largo de su existencia en sus más íntimas cavilaciones. Y sobre todo, describe ese silencio que los embarga a todos, el de los que miraron para otro lado con total cobardía, los que se refugiaron en un mutismo empañado de sangre, los que tuvieron que esconder su condición de víctima e incluso las propias voces atormentadas del etarra en su cárcel que ve cómo la vida se le ha escapado de las manos, marioneta de intereses de otros.

Un libro imprescindible, descomunal y terriblemente humano, que habla de la fuerza del perdón y de la esperanza en el ser humano a pesar de sus miserias. Debería ser leído en todas las escuelas.

 

Fernando Aramburu en la Biblioteca UPM

 

Blanca Laffitte Lasarte

 

Las bicicletas son para el verano / Fernando Fernán Gómez

Fernando Fernán Gómez: Las bicicletas son para el verano.

Ediciones impresas: Espasa-Calpe (Austral), Cátedra (Letras Hispánicas).

Estreno en teatro: 1982.

Versión cinematográfica dirigida por Jaime Chávarri: 1984.

 …para una guerra hace falta mucho campo o el desierto, como en Abisinia, para hacer trincheras. Y aquí no se puede porque estamos en Madrid, en una ciudad. En las ciudades no puede haber batallas. (Prólogo)

Gran figura la de Fernando Fernán Gómez, autor, director e intérprete, siempre a recuperar y revisitar. En plena madurez en los años 70, dejó brotar el caudal de sus remotas vivencias del Madrid sitiado de la Guerra Civil (1936-1939) en una obra que, aunque premiada, no se estrenaría hasta más tarde, ya en el reflujo de la Transición. Un relato de baja clase media menestral que trasciende completamente el mero neocostumbrismo, una historia construida con gran oficio y estilo, con humor inteligente y fino análisis social, con una administración rigurosa de las embrolladas relaciones entre razón moral y razón política, tan propicias  a menudo al juego de trileros sobre aquellos acontecimientos. El resultado es una magnífica tragedia para la introspección colectiva.

Existen numerosas ediciones de Las bicicletas… La más veterana de Austral es contemporánea de la época del estreno e incorpora datos y preciosas fotografías de aquel primer montaje. Contiene también una introducción de Eduardo Haro Tecglen: algunas de sus apreciaciones han sido largamente sobrepasadas por el tiempo transcurrido, pero aporta información interesante sobre el propio Fernán Gómez y sobre la situación del teatro español a principios de los años 80. Por su parte, la edición de Cátedra tiene más trabajo crítico y una realización más pulcra.

Además, podemos disfrutar de la estupenda versión cinematográfica de Jaime Chávarri. En ella Agustín González conserva el papel protagonista -el memorable Don Luis- que ya había interpretado en teatro. Pero la localización geográfica cambia respecto al texto original: Chamberí es sustituido por el barrio de los Austrias, más asequible para filmar exteriores que no hayan cambiado tanto respecto a la época de la acción.

En fin, está claro que hay mucha literatura carcelaria, concentracionaria, y bélica en sentido general. Desde este punto de vista contextual, Las bicicletas… caería dentro de un subgénero específico de literatura “de asedio”, como la Gerona de Galdós (Episodios Nacionales). Madrid, con su gran tamaño y población, sufrió en la realidad histórica una experiencia de este tipo desde 1936 a 1939 con terrible violencia externa e interna y -debido al desenlace final de la guerra- sin oportunidad de duelo, expiación y reflexión adecuadas. Este es el laberinto trágico de Las bicicletas son para el verano.

Se acabó el pecado, joder. Únicamente hay que respetar, eso sí, el mutuo acuerdo entre la pareja. Que uno se quiere largar, pues se larga. Pero nada de cargarse a la chica a navajazos. Cada uno a su aire.  Y en la propiedad, ni tuyo ni mío. Los mismos trabajadores organizan la distribución de los frutos del trabajo, y ya está. Y la educación, igual para todos, eso por descontado. Tendrás todos los libros que quieras, Luis, para que sigas con tu manía. Y para que enseñes a los demás trabajadores, que ahí está la madre del cordero. (Cuadro IX)

Fernando Fernán Gómez en: Biblioteca UPM.

Jaime Chávarri en: Biblioteca UPM.

Noches blancas: Dostoievski en los ojos de Nicolai Troshinsky

caratula del libro

Noches blancas: Dostoievski en los ojos de Nicolai Troshinsky
Fiódor Dostoievski
Madrid : Nórdica Libros, 2015

Ilustrador: Nicolai Troshinsky
Traductora: Marta Sánchez-Nieves


 

Probablemente es injusto dar tanto peso a la ilustración en detrimento del autor de la novela, pero al fin y al cabo libreto y música son dos caras de la misma moneda: se potencian, acaso se anulen cuando no estén en consonancia pero claramente no es este el caso.

Diré en mi descargo que al tratarse de una obra menor de Fiódor Dostoievski, la relectura visual de esta novela (esencialmente ensoñadora) es muy afortunada, y quizás justifique el título de esta reseña.

Otra curiosidad que me viene a la cabeza es que el autor del libreto (ingeniero con vocación de escritor, circunstancialmente cuasi-revolucionario) muere (1881) prácticamente cien años antes del nacimiento del autor de la fuerza visual del texto (nacido en Moscú en 1985 y ciudadano del mundo); en este libro, la ilustración, al decir del propio ilustrador, consiste en “monotipia al óleo y tinta china, con algunos detalles en lápiz y pastel”, aunque en mi naturaleza inculta fundamentalmente transmite la sensación de disponer de una obra gráfica original de bolsillo; hay que agradecer a la Editorial NÆRDICA el afortunado encuentro.

vista del interior del libroAlguna otra indicación de experto nos dice que la selección del color asociado a cada personaje  es fundamental: “rojo para el protagonista, azul para Nástenka y amarillo para el prometido. A medida que el libro avanza el color rojo va ocupando gradualmente más y más espacio en la página”; puedo comprender que para la impresión el número y el tono de las tintas es imprescindible en el resultado final.

No tiene mérito ni interés hacer una sinopsis del texto: Noches blancas, que ya hemos dicho se trata de una novela menor esencialmente romántica por ensoñadora. En época de exámenes, y en la vorágine del vórtice de final de curso se me ocurre esta propuesta que se puede releer en clave de texto, de imagen, e incluso de corto de animación cuando se pasan las páginas aceleradamente; en ese caso curiosamente puedes visualizar la novela al derecho y al revés, lo que no deja de resultar intrigante.dostoievski

Me ha gustado especialmente recuperar a Dostoievski, un escritor colosal, titánico casi inhumano, en su faceta más cercana, lejos de una versión terrible de sí mismo como en sus memorias del subsuelo (Записки из подполья, "Zapiski iz podpolya en la grafía original según wikipedia). A ratos he sentido (absurdamente) estar leyendo a Galdós; desconozco los mecanismos mentales que acompañan a esta percepción, que es fundamentalmente individual e intransferible.

 

 

No se como quedarme callado cuando mi corazón habla

el texto en lengua ajena es quizás importante para entender la experiencia de extranjería del autor

 

Fiódor Dostoievski en la Biblioteca UPM

 

Crítica de la razón instrumental / Max Horkheimer

Max Horkheimer: Crítica de la razón instrumental.

Presentación de Juan José Sánchez; traducción de Jacobo Muñoz. Trotta, 2002.

Título original: Eclipse of Reason. Bloomsbury Academic, 2013.

Toda idea filosófica, ética y política tiene, cortado el nudo que la vinculaba a sus orígenes históricos, una tendencia a convertirse en el núcleo de una nueva mitología, y ésta es una de las razones por las que el avance progresivo de la Ilustración tiende, en determinados estadios, a recaer en la superstición y la locura. (p. 66)

Si piensas que se puede ser un profesional eficientísimo y al mismo tiempo un perfecto ceporro, incluso un desalmado; si tienes serias sospechas o empacho del consumo por decreto, del mainstream inacabable… este puede ser tu libro, o al menos uno que te va a interesar mucho. Pensamiento duro, eso sí: hay que muscular. No vendría mal un repaso de algunas corrientes contemporáneas en el punto de mira del maestro Max: empirismo, pragmatismo, neopositivismo, neotomismo. El premio: una obra mayor de la filosofía del siglo XX. Crecerás, ganarás soberanía personal.

La biografía de Max Horkheimer abarca las dos Guerras Mundiales, el surgimiento de la sociedad de masas, la crisis de 1929, su propio exilio personal de Alemania a los Estados Unidos, y la Guerra Fría. Para rematar, justo cuando el libro apareció las perspectivas de futuro no eran precisamente halagüeñas: el conflicto Este-Oeste enfilaba a toda máquina bajo la sombra una amenaza nuclear ya materializada en Hiroshima y Nagasaki. Así que parece esperable que las grandes inteligencias de la época, desde los existencialistas a los filósofos críticos de la Escuela de Frankfurt –entre los que se encontraba Horkheimer- se preguntaran: ¿qué demonios está pasando aquí? Se dice que la obra, aún firmada por Horkheimer, tiene también la impronta de su otro gran compañero de Escuela: Theodor Adorno. Ambos influirían a su vez en otros filósofos posteriores como Marcuse o Habermas, incluso más remotamente en Zygmunt Bauman.

En su día el título original Eclipse of Reason perjudicó la recepción del libro, ya que permitió a otros mostrarlo –de modo más o menos manipulador- como una crítica de la razón, o sea justamente lo contrario de lo que es: un análisis y acta levantada sobre el declive de la razón crítica a manos de la dinámica desbocada del modo de desarrollo industrial bajo relaciones de producción capital-monopolistas. En esta acogida irregular no hay que descartar tampoco la influencia de la rigidez y esquematismos de la Guerra Fría. El título actual de la obra en español es conceptualmente muy preciso y es traducción casi literal de la primera edición alemana de 1967: Zur Kritik der Instrumentellen Vernunft. Crítica de la razón instrumental ya había sido publicada en los años 70 en Buenos Aires por la prestigiosa Editorial Sur. Ahora y con mucho gusto recomendamos la meritoria edición de Trotta.

En resumidas cuentas la sagacidad capital de Horkheimer y compañía consistió en ver y analizar el irracionalismo no como un fenómeno circunscrito a los totalitarismos políticos más notorios –por muy graves que estos fueran-, sino como un proceso civilizatorio –o más bien incivilizatorio- más largo, amplio y profundo. Un irracionalismo travestido de pura razón, o un descoyuntamiento de ella misma. Vieron claramente la Luna y no se quedaron mirando al dedo que la apuntaba. De ahí su absoluta vigencia en la sociedad hiperinformacional en crisis global de nuestros días. Disculpe la broma, señor Horkheimer, pero su libro es el mejor de los instrumentos.

Si la ciencia ha de ser la autoridad llamada a enfrentarse al oscurantismo –y al exigir tal los positivistas prosiguen la gran tradición del humanismo y de la Ilustración-, entonces los filósofos tienen que establecer un criterio para la verdadera naturaleza de la ciencia. La filosofía tiene que formular el concepto de la ciencia de un modo que exprese la resistencia contra la amenaza de recaída en la mitología y en el delirio y que conecte con las exigencias de la praxis existente. Para ser la autoridad absoluta la ciencia tiene que ser justificada como principio espiritual y no puede ser simplemente deducida a partir de métodos empíricos para luego pasar a verse absolutizada como verdad sobre la base de criterios dogmáticos orientados a tener éxito científico. (p. 104)

Max Horkheimer en: Biblioteca UPM.

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