Archivos de la Categoría: Mujeres escritoras

Mar de fondo, Patricia Highsmith

   Mar de fondo

   Patricia Highsmith

   Editorial Anagrama

Le agradezco mucho esos sentimientos – dijo Vic con una breve sonrisa– pero no suelo perder el tiempo rompiéndole a la gente las narices. Si alguien me desagradase de verdad, lo que haría sería matarlo. 

¿Matarlo?- preguntó míster Nash con la mejor de sus sonrisas.

–Sí. Se acuerda usted de Malcom McRae, ¿verdad?

–¿Mató de verdad a Malcom McRae?

–¿Y qué otra persona cree usted que pudo haberlo hecho?- Vic esperó, pero no hubo respuesta-. Melinda me ha contado que usted le conocía o sabía algo de él.

¿Tiene usted teoría? Me gustaría conocerla. Las teorías me interesan mucho. Mucho más que los hechos mismo.

 ¿Asesino?, como un hombre tan tranquilo como Victor Van Allen puede ser un asesino. Como un hombre tan querido por sus vecinos, con una vida acomodada de rentista, ocupado en la edición artística y la cría de caracoles, que se toma la vida con deportividad admirable según definición de uno de los muchos amantes de su mujer, puede ser un asesino.  Es un esposo comprensivo que pasa por alto las múltiples infidelidades de su mujer.

Él se lo ha confesado a uno de los amantes de su mujer, Joel, para asustarlo. Es una broma, pero la inquietud se va adentrando en la mente de sus vecinos, quizás detrás de un hombre pacífico se esconde una mente criminal, despiadada, perversa. Muchos interrogantes surgen y esas dudas cobran más fuerza cuando el nuevo amante de su mujer Melinda aparece ahogado en la piscina. Todas las miradas se dirigen a él, a Vic, su mujer le acusa del asesinato. Antes fue una broma pero ahora…

Patricia Highsmith nació en Ford Worth en 1921. Falleció en Suiza en 1995.

Patricia Highsmith en la Biblioteca UPM

Tara Westover. Una educación.

Tara Westover. Una educación. Ed. Lumen, 2018.

Una educación es la historia de Tara Westover, su autora. Tara es una niña que vive en un pueblo de las montañas de Idaho. Criada en una familia mormona, con un padre conspiranoide antigubernamental y con problemas mentales, crecerá sin ir a la escuela y trabajando con sus otros hermanos en la chatarrería familiar. En esa casa no se va al médico ni se toman medicamentos “tradicionales” y sólo cuentan con los remedios de su madre, curandera y partera. Les han educado en la idea de la llegada inminente del fin del mundo y se preparan para ello año tras año.

Las perspectivas son muy malas para Tara, todo apunta a que se casará, tendrá hijos, ayudará a su marido y su vida seguirá vinculada a Idaho. Pero ella va a romper ese círculo familiar, en parte animada por su hermano Tyler que logra salirse de esa trampa y sobre todo llevada por una voz interna que le dice que eso no es lo que quiere y que las locuras de su padre, secundadas por su madre, no se corresponden con la vida real.

Con la huida de mi hermano se había plantado la semilla de la curiosidad, que solo necesitaba tiempo y aburrimiento para crecer. Mientras arrancaba el cobre de un radiador o arrojaba al contenedor el quingentésimo pedazo de acero, a veces me sorprendía imaginado las aulas en las que Tyler pasaba los días.

Tara tiene un talento, cantar y tiene una obsesión, saber y eso la lleva a prepararse de cero el examen de ingreso en la universidad, sin haber pisado un aula previamente y desconociendo que ha habido dos Guerras Mundiales, un Holocausto o quién es Martin Luther King.

Logra iniciar sus estudios en la Brigham Young University con diecisiete años y graduarse en Arte. Gracias a varias becas pudo seguir estudiando y hacer un posgrado en el Trinity College en Cambridge algo que, ni en sus mejores sueños, hubiera pensado, graduándose en Historia en 2014.

Todos estos avances en la vida de Tara tienen un coste personal y le llevan al enfrentamiento y distanciamiento con su familia. Todas las creencias en las que ha sido educada, aún a sabiendas de que son mentiras, la van a hacer dudar en algunos momentos de si el camino escogido es el correcto. Sobre su libro, la autora dice que lo más difícil de relatar no tuvo que ver con las peleas familiares o las restricciones que le imponían.

Se me hizo más difícil escribir de las cosas positivas, de las cosas que perdí. La risa de mi madre, la belleza de las montañas.

La novela es un canto a la educación, de ahí su título, que es lo que salvó a esta niña de tener una vida horrible. Pero también es un canto a la voluntad de las personas, al esfuerzo y a la determinación por mejorar aun cuando todo esté en contra.

Podéis llamarlo transformación. Metamorfosis. Falsedad. Traición. Yo lo llamo una educación

Me ha parecido un libro buenísimo, desgarrador muchas veces. Que el relato se autobiográfico le da mucho fuerza ya que algunas cosas que cuenta parecen increíbles. Es una historia que engancha desde la primera página porque además está muy bien escrito.

Aquí podéis leer una entrevista que le hizo El Cultural a la autora en 2018.

Toni Morrison. LA noche de los niños.

Toni Morrison. La noche de los niños. Editorial Lumen, 2016

No es culpa mía. A mí no pueden acusarme. Yo no hice nada y no tengo ni idea de cómo pasó. Una hora después de que me la sacaran de entre las piernas ya me había dado cuenta que había un problema. Un problema grave. Era tan negra que me asustó. Un negro del color de la medianoche.

Así empieza el libro y la que habla es Sweetness, la madre de Lula Ann Bridewell, una niña que ha heredado de sus ancestros un color de piel muy negro que sorprende a toda la familia, de piel clara.

Lula Ann crecerá con el rechazo de su padre, que las abandona y con la distancia de su madre que quiere educarla en la dureza para que se curta y no sufra por ser mujer y negra.  Lula Ann siempre buscará el amor de su madre, el contacto con ella, su aprobación y admiración.

A los 16 años Lula se convierte en Ann Bride y a sus veintitrés años es una mujer hecha y derecha, se ha mudado a California, trabaja en una empresa de cosméticos y ahora tiene su propia línea de productos. Es guapa, va impecablemente vestida siempre de blanco y es una persona segura de sí misma pero un día su novio, Booker, el primero al que ha amado y con el que se siente querida, la deja y la única explicación que le da es: 

-No eres la mujer que quiero.

Vuelven la culpa, el rechazo y las inseguridades de la niñez. Entra en crisis y el pasado vuelve de golpe. Tiene la sensación de que está volviendo a la infancia, tanto es así que empieza a ver que su cuerpo se está aniñando. Y empieza un viaje iniciático, una especie de road movie, que le rebelará muchas cosas de su ex y de ella misma.

La noche de los niños es una novela coral que se va tejiendo con lo que van contando los personajes en primera persona con un estilo directo que engancha. Cada capítulo lleva el título de la persona que cuenta su vivencia y así, entre todos, el lector va teniendo una visión global de la historia: Sweetness, la madre; Brooklyn; la amiga de Bride; Sofia Huxley, una ex presidaria acusada de abuso de niños; Rain, una niña pequeña huida de su casa con la que Bride establecerá una relación muy bonita; Queen, la tía de Booker, que vive en una caravana. El único que no tiene voz directa es Booker, su historia la conoceremos por un narrador.

Todos los personajes han sufrido de pequeños y todos han quedado marcados por ello. Con este libro Toni Morrison hace un canto a la infancia y la importancia de protegerla de ahí el título original del libro Gold Help the Children (Dios ayude a los niños). A pesar de ello el libro también habla de las segundas oportunidades, de cómo podemos superar y reconstruir nuestra identidad a lo largo de la vida.

Chloe Ardelia Wofford, conocida por su nombre literario Toni Morrison (1931-2019)​ fue novelista, ensayista, editora y profesora estadounidense. En 1960 se convirtió en la primera editora negra de ficción en Random House, en Nueva York. En 1988 ganó el Premio Pulitzer con su novela Beloved y en 1993 fue la primera afroamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura con tan solo seis novelas publicadas en aquel momento. 

En sus obras, Morrison habla de la vida de la población negra, en especial de las mujeres. Era una combatiente a favor de los derechos civiles y comprometida con la lucha en contra de la discriminación racial.

La noche de los niños es su último libro, publicado en inglés en 2015 y en castellano en 2016, con ilustraciones de Óscar Astromujoff en esta cuidada edición de Lumen.

El jardín secreto de Virginia Woolf. Lady Desidia

Portada de El jardín secreto de Virginia Woolf

Barcelona : Lunwerg Editores, 2020

La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores. Porque Lucy ya tenía suficiente trabajo.

Virginia Woolf (1925), La señora Dalloway.

Muchos son los libros publicados hasta la fecha sobre Virginia Woolf. Ahora bien, probablemente ninguno de ellos sea tan especial como El jardín secreto de Virginia Woolf (Lunwerg Editores, 2020). Un original ensayo por cuyas páginas desfilan tanto la escritora, como una serie de interesantes figuras femeninas relacionadas de alguna manera con ella. Y en más de un caso, también con la botánica. Algo que no debe sorprendernos, pues la autora e ilustradora de esta obra no es otra que Lady Desidia (Vanessa Borrell), artista conocida por sus delicadas representaciones de mujeres florales. Borrell suele pintar acuarelas, pero en este libro incluye, además, sanguinas, carboncillos e, incluso, fotografías de los bordados de su madre, consiguiendo así unos resultados realmente encantadores.

El jardín secreto comienza con un capítulo dedicado a Elizabeth Siddal (1829-1862). La frágil belleza de cabellera rojiza que, aunque cultivó la poesía y la pintura, hoy es recordada sobre todo por haber sido la musa y desgraciada esposa de Dante Gabriel Rossetti, el más carismático de los prerrafaelistas

Regina Cordium

Regina Cordium (Dante Gabriel Rossetti, 1860). Retrato de bodas de Elizabeth Siddal. Fuente: Wikimedia Commons.

El Amor me sostiene a través del día,
Y en sueños me acompaña por las noches,
Ningún mal puede acechar mi vida,
Pues mi espíritu es ligero como las flores.

Elizabeth Siddal (c. 1855), El paso del amor.

Vanguardia artística victoriana para la que la vegetación jugaba un importante papel simbólico, el prerrafaelismo influyó en la obra de la feminista y pintora Evelyn de Morgan (1855-1919).

Jane Burden (1839-1914) ha pasado a la posteridad como modelo y amante rosettiana, olvidándose por lo general que con su trabajo como diseñadora y bordadora en la Morris and Co., empresa cocreada por William Morris, su marido, contribuyó al éxito del Arts & Crafts. Movimiento que aspiraba a llevar el arte a todas las clases sociales y para el que la naturaleza, en general, y las flores, en particular, eran las mejores fuentes de inspiración.

Implicada en la lucha por los derechos sociales, May Morris (1862-1938) fue discípula aventajada de su madre y una gran artista textil cuyos diseños, basados en patrones vegetales, siguen teniendo un gran éxito.

Autora de embelesadores versos, que con frecuencia aluden a las flores, la torturada Christina Rossetti (1830-1894) es considerada una de las más destacadas poetisas de la Inglaterra victoriana.

Mientras las rosas son rojas,
mientras los lirios son tan blancos,
¿va una mujer a exaltar sus rasgos
sólo para brindar placer?

Christina Rossetti (1866), La belleza es vana.

El siglo XIX trajo consigo el cianotipo. Técnica de impresión monocroma utilizada por la fotógrafa, dibujante y botánica Anna Atkins (1799-1871) para ilustrar su Photographs of British Algae: Cyanotype Impresssions (1843-1853), el primer fotolibro del que tenemos constancia. Una obra en la que las imágenes fantasmales de las algas destacan sobre un fondo azul Prusia que recuerda al mar.

Photographs British Algae

Portada y una de las láminas de Photographs of British Algae. Fuente: The New York Public Library (Digital Collections)

Atkins fue autora, junto con Anne Dixon, del Album of Cyanotypes of British and Foreign Ferns (Álbum de cianotipos de helechos británicos y extranjeros) (1953), cuya publicación coincidió con la pteridomanía o fiebre de los helechos. Curiosa enfermedad victoriana de la que no se libró ni la mismísima Charlotte Bronte.

Izquierda: Portada de Album of Cyanotypes of British and Foreign Ferns. Fuente: Science Museum Group (https://short.upm.es/5vu7z). Derecha: La recolectora de helechos (Charles Sillem Lidderdale, 1877). Fuente: Wikimedia Commons (https://short.upm.es/ctqjt)

Izquierda: Portada de Album of Cyanotypes of British and Foreign Ferns. Fuente: Science Museum Group. Derecha: La recolectora de helechos (Charles Sillem Lidderdale, 1877). Fuente: Wikimedia Commons

Fotógrafa prerrafaelista conocida por sus retratos de mujeres y niños, Julia Margaret Cameron (1815-1879) tomó como musa a la bella Julia Prinsep Jackson. Su sobrina y madre de Virginia Woolf y Vanessa Bell (1879-1961). Esta última fue una artista plástica innovadora, que diseñó las cubiertas de los libros de su hermana, ayudó a introducir el impresionismo en Gran Bretaña y cofundó los Omega Workshops.

Vanessa vivió la mayor parte de su vida en Charleston (Sussex), una granja dotada de un jardín que reformó junto a su compañero, Duncan Grant. Aquí disfrutaba recibiendo a intelectuales, escritores y artistas como la excéntrica pintora Dora Carrington (1893-1932), que colaboró con ella.

La botánica y magnífica acuarelista Gertrude Jeckyll (1843-1932), quien trabajó para el ya mencionado William Morris, revolucionó el arte de la jardinería gracias a su conocimiento de los principios del Arts & Craft y a la aplicación de su teoría del color.

Curiosamente, habrá que esperar hasta llegar al final de El jardín secreto para leer el capítulo del libro dedicado a Adeline Virginia Stephen, más conocida como Virginia Woolf (1882-1941). La fascinante escritora y editora a la que Vanessa Borrell homenajea con su primera obra literaria, en la que su autora confiesa haber puesto ‘muchísimo amor’. Un trabajo sensible y refinado, muy bien documentado y escrito, cuya lectura y contemplación constituyen un auténtico placer.

Virginia Woolf y Vanessa Bell

Virginia Woolf (izquierda) y Vanessa Bell (derecha) de niñas, jugando al cricket en Talland House (1894). Fuente: Wikimedia Commons.

¡Ah, las flores!. Espuelas de caballero, guisantes de olor, ramos de lilas; y claveles, grandes cantidades de claveles. También había rosas, lirios. ¡Ah, sí! Aspiró el dulce olor del jardín terrenal mientras hablaba con la señorita Pym … Y era el momento entre las seis y la siete cuando todas las flores -rosas, claveles, lirios, lilas- brillaban; blanco, violeta, rojo, naranja intenso; cuando todas las flores parecían arder con un fuego interior, suavemente, con gran pureza, en los macizos neblinosos; ¡cómo le gustaban a Clarissa las mariposas nocturnas, grises y blancas, revoloteando sobre la valeriana, sobre las prímulas!.

Virginia Woolf (1925), La señora Dalloway.

Beatriz Teresa Álvarez Arias

Tejiendo sueños (Woolgathering) Patti Smith

Tejiendo sueños, Woolgathering

Patti Smith

Editorial Lumen

Patti Smith es más conocida en amplios círculos como cantante que como poetisa, y sin embargo su forma de escribir tiene un encanto que me parece indiscutible. Este es el caso de Woolgathering, un texto que en castellano se ha traducido (reinterpretado) como Tejiendo Sueños.

carátula del libro

No es tampoco un título desafortunado, porque es la traducción libre contenida en la metáfora recolectores de lana, que ella aplica a personajes que su imaginación alimenta al atisbar el prado desde la ventana de su casa familia, en la década de los 50 del siglo pasado.

Patti Smith es una artista del renacimiento, en el sentido que experimenta y domina varias (muchas) disciplinas además de la literatura y la música, como es el caso de la pintura y las artes visuales en general.

Es además una persona tremendamente cultivada a la manera liberal y autodidacta, con opiniones muy propias y bien rumiadas en temas políticos/sociales.

retrato del fotógrafo Robert Mapplethorpe

A nivel popular, tristemente se la recuerda por haber representado a Bob Dylan en la entrega de los Premios Nobel (pincha aquí). Y digo tristemente pues ella es en sí misma un personaje que a mi entender hubiera merecido igualmente el galardón.

Hay muchas canciones con su marchamo que la gente reconoce inmediatamente como Because the night (pincha aquí), aunque a mí me gusta particularmente People have the power en la versión en vivo del 23 de abril de 2019 (pincha aquí), tres años después del mencionado evento. Para mí es una demostración palmaria de lo que una persona inquieta puede hacer a los 73 años.

Foto de la autora

El sonido de un caracol salvaje al comer. Elisabeth Tova Bailey

Portada de El sonido de un caracol salvaje al comerEl sonido de un caracol salvaje al comer
Elisabeth Tova Bailey
Madrid: Capitán Swing, D.L. 2019
Traducción: Violeta Arranz
The Sound of a Wild Snail Eating (2011)
 

Hay universos en cada esquina. Sin reparar en ellos, andamos ocupados con miles de tareas diarias, de obligaciones, de grandes o pequeñas rutinas, de infinidad de estímulos humanos que nos atan eficazmente a lo propio cotidiano. Pero hay universos en cada esquina, laten desde mucho antes que nuestra especie poblara el planeta, latirán mucho después de nuestra desaparición, como ahora, indiferentes al jaleo alrededor. A una velocidad distinta.

Portada de The sound of a wild snail eatingElisabeth Tova Bailey, en este fascinante relato, nos cuenta cómo hay ocasiones en que descubrir uno de esos universos puede salvarte. Porque después de caer enferma, víctima de un virus persistente que la obligó a guardar cama durante meses en unas condiciones de debilidad extrema, lo que mantuvo su mente activa, interesada, emocionada y viva fue la presencia en una maceta de violetas colocada en la mesilla junto a su cama, de un sencillo caracol del bosque cercano. Una criatura que siempre le había pasado desapercibida era ahora su punto de conexión, el tiempo del caracol entraba en su tiempo, algo poderoso unía a la convaleciente sin posibilidad de movimiento con el ritmo vital del gasterópodo, con la sorpresa de sus dientes, con sus sistemas de defensa, con su inadvertida fuerza.

Descubrirlo en este libro no solo supone un aprendizaje y una oda al respeto a la naturaleza, es también una absoluta delicia.

La edad del desconsuelo. Jane Smiley

La edad del desconsuelo. Jane SmileyLa edad del desconsuelo
Jane Smiley
Madrid : Sexto Piso, 2019
Traductor: Francisco González López
Título original: The age of grief (1987)

 

A Dana y Dave les ha sonreído la vida. Tienen un matrimonio ideal, tres hijas que iluminan su existencia, una clínica dental en la que trabajan juntos, coche familiar, casa en el campo… un matrimonio ideal. Pero un día, como de la nada, sin pensar que puede ser oída, Dana murmura la frase que lo amenaza todo: “Nunca más volveré a ser feliz”.

Dave no sabe por qué lo dice. El lector no sabe por qué lo dice ni lo que ha pasado, lo que está pasando en esa zona de la vida de Dana que queda al otro lado de las páginas escritas. Porque la autora no nos lo cuenta. La narración solo deja ver a través de los ojos de Dave. Los quehaceres de su día a día, lo pequeño cotidiano, los ritmos del trabajo, el crecimiento de las niñas. Sus pensamientos, su tristeza, el miedo. También los gestos de su mujer que ayer no estaban ahí, los silencios nuevos, las emociones que no encajan.

Dave no sabe por qué ella no volverá a ser feliz y no pregunta. Elige boicotear las ocasiones propicias a una confesión. Porque si pregunta, o por descuido permite que ella diga lo que pasa, lo que Dave sospecha que pasa, que no es otra cosa que la existencia de otro hombre amenazando su proyecto de vida, entonces será real, tendrá la fuerza del rayo que asola la estructura que les da cobijo y habrá que afrontar el derrumbe. Si afrontar el derrumbe es posible.

Con lo que no se dice, con lo que no se quiere oír, Jane Smiley ha creado una novela cargada de tensión y sensibilidad. Una reflexión sobre la paternidad, el matrimonio y el miedo a la pérdida de lo que hasta ayer creías seguro y pleno de sentido.

El grito de la gaviota. Emmanuelle Laborit

El grito de la gaviota

Emmanuelle Laborit

Seix Barral, quinta reimpresión Mayo2020

El grito de la gaviota es un relato autobiográfico de una persona profundamente sorda desde su nacimiento. Uno asume que su periplo vital será diferente y que su particularidad sensorial dotará al relato de un carácter personal distante de nuestra experiencia, pero yo no auguraba la enorme lejanía que existe en su percepción del mundo. Al fin y al cabo, pensé, Emmanuelle nació en 1973 en una Francia moderna, en un entorno culto, en una familia “normal”.

¿Acaso podemos imaginar que la lengua de signos sólo se autorizó en Francia en los años 90 del siglo pasado? Anteriormente su uso era ilegal, y sus usuarios quedaban proscritos, bajo sospecha. Parece absurdo que un idioma de carácter universal quede al margen de la ley, y sin embargo así era (en España se reconoce la lengua de signos española en 2007).

El relato de Emmanuelle, no es un alegato, es su experiencia en primera persona. Transitamos por su infancia (incomunicada pero protegida), y recorremos con perplejidad su turbulenta adolescencia (enrabietada con el mundo), hasta su encuentro con el teatro con el que percibe su sitio en el mundo, y se reconcilia con su existencia.

El simple hecho de escribir para Emmanuelle es un hito pues en el lenguaje de signos, su entorno natural, la sintaxis es profundamente distinta, está constituida por expresiones visuales. El libro está escrito a dos manos, en colaboración con Marie-Thérese Cuny, con encanto y un estilo sencillo y voz propia. Esta simple expresión: “su propia voz”, no está exenta de anacronismo porque siendo profundamente sorda, el lenguaje oral entendido como vibraciones sonoras del aire le queda vedado, son los gritos de gaviota que dan título al libro.

Emmanuelle Laborit en la Biblioteca UPM

La coleccionista de tesoros / Bessie Head

Bessie Head:

La coleccionista de tesoros y otros cuentos de los pueblos de Botsuana

Traducción de Mercè Diago y Abel Debritto.

Barcelona : ElCobre, 2003. 

Título original:

The Collector of Treasures and Other Botswana Village Tales

Ediciones: Heinemann (1977-), Waveland (2013).  

En aquel momento, el hermano gemelo de Jacob, Isaac, murió debido a la malnutrición y el exceso de trabajo. Una soledad profunda y terrorífica se apoderó del corazón del pequeño, que se quedó abandonado aquella noche. Había perdido a la única persona que había compartido algo de amor con él en un mundo poblado de monstruos. Se habla mucho del amor y de la capacidad para compartir de las sociedades tribales y es cierta en su mayor parte, pero también lo es la existencia del tío de Jacob. La única salida para un niño atrapado en este círculo de crueldad es derramar lágrimas solitarias y calientes en la oscuridad de la noche.

(Jacob: la historia de un sacerdote que curaba la fe

Aunque nacida en Sudáfrica, Bessie Head (1937-1986) está considerada una gran autora de la literatura botsuanesa en lengua inglesa. De hecho fue en Botsuana donde pasó largos años de su vida y el país en que se enraíza fundamentalmente su obra. 

Antes de nada reparad en que en esta ocasión, el título sale beneficiado de la traducción castellana, que nos desvela desde la cubierta el género de la persona que coleccionará esos tesoros, frente al sustantivo neutro en el original inglés. En ese y todos los demás cuentos vamos a sentir el aliento de la tradición de aquellos remotos pueblos, la fuerza y profundidad ancestrales de la oratura africana. Relatos que ponen el foco en los sentimientos humanos, el amor y el sentido de la trascendencia, así como la incidencia de los procesos sociales de aculturación ligados al colonialismo. Sin ser literatura fantástica, resultan cuentos maravillosos pues en el fondo de sus personajes y situaciones nos encontramos a nosotros mismos y con nuestras propias disyuntivas vitales, que a veces atravesamos de manera un tanto inconsciente tras la catarata incesante de estímulos y el alejamiento de la Naturaleza.  

En la escritura de Bessie Head hay también incursiones en el registro de reportaje. Pero esto no resta frescura a los cuentos sino que añade contextualización beneficiosa a la lectura, y revela lo mucho que la autora tenía de exploradora social y observadora etnográfica. Además, su relativo distanciamiento y perspectiva de exiliada en carne propia la colocan en buena posición para cincelar caracteres igualmente trasterrados, desplazados, fuera de lugar ya sea geográfico o familiar y comunitario, sobre quienes se ciernen las rápidas transformaciones del siglo. El peso del parentesco, de la edad y del género son efectivamente determinantes. 

En fin, las letras negroafricanas están de moda. Incluso muestran ahora su propio star system, pero también quedan por descubrir en ellas carreteras solo aparentemente secundarias cuyo recorrido resulta apasionante, como las largas rutas de Botsuana entre el desierto y los fértiles humedales del alma humana. Por esos andurriales es por donde Bessie Head viene a ser revalorizada como clásica de la literatura de género.   

Presa del terror, lo primero que pensó fue reunir a los niños y huir de la aldea. Pero ¿adónde iría? Garesego no quería divorciarse, le había dejado que le hablase del asunto, se había abstenido de recurrir a otros hombres. Pensó en todas las posibilidades y llegó a la conclusión de que tendría que plantarle cara. Si le escribía que ni se le ocurriese ir al patio porque no quería verle, no le haría caso. Las mujeres negras carecían de ese poder. Una expresión inquietante se le dibujó en el rostro.

(La coleccionista de tesoros)

A corazón abierto, Elvira Lindo

A Corazón Abierto

Elvira Lindo

Seix Barral 2020

Este es un relato autobiográfico sin edulcorar. La figura del padre es central en él, y al hilo de sus últimos achaques, se revisa retrospectivamente su vida y sus traumas, entre ellos su llegada a Madrid con nueve años, sólo. Corre el año 1939, en pleno racionamiento de posguerra, y la vida con su amargada tía (que no sale precisamente bien parada) es oscura.

El hilo conductor del relato no es lineal, porque tampoco lo son los recuerdos que afloran en una persona, y eso le aporta dinamismo. El poso es agridulce porque no se suaviza el devenir y los contrapuntos de una relación conyugal paternal (apasionada) en un claro plano de desigualdad.

Hay varios escenarios en la vida itinerante de la familia que se traslada según los requerimientos laborales del padre. Entre ellos, es especialmente llamativo aquél que refiere a la construcción de la presa del Atazar a finales de los sesenta, hasta su inauguración en 1972. Allí la vida transcurre en un poblado aislado, hervidero de actividad, construido expresamente para la obra descrita con tintes faraónicos en una España franquista.

Carátula de El otro barrio

También se hacen palpables en el libro los cambios de vida en el país, en esa época en pleno inicio de transición postfranquista, con sus aires frescos y desmadrados; un legado costumbrista, cercano para muchos, y marciano para las nuevas generaciones.

Elvira Lindo es una autora prolífica que se hizo famosa con la saga de Manolito Gafotas, aunque a mí el libro que me viene inmediatamente a la cabeza es El otro barrio, su primera novela para adultos. En él entreteje un suspense, entorno a un aciago suceso que atrapa a un chaval de quince años en un proceso judicial, con aspectos ignotos de su infancia que van descubriéndose paulatinamente.

Elvira Lindo vuelve una y otra vez en libros a la vida en barrios de extrarradio; los revive en las páginas de sus textos con agria maestría. Personalmente me alineo más con su perfil como escritora que como columnista, que quizás otros quieran comentar.

“La escritura siempre ha de ser valiente, aunque a costa de eso una se muestre desnuda.“

Elvira Lindo en la Biblioteca UPM

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