#hoyleemos: Frankenstein, de Mary Shelley

Compartinos en NoSoloTécnicaUPM un nuevo podcast de nuestros compañeros de la Biblioteca de Industriales UPM. Podéis seguirles en su blog “La silla de parar las prisas“.

Frankenstein en la Biblioteca UPM
Mary Shelley en la Biblioteca UPM

«¡Creador insensible y despiadado…! Me otorgasteis sensaciones y pasiones, y luego me arrojasteis al mundo para desprecio y horror de la humanidad.»

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Voz, edición de audio, fotografía: @bibliotecaetsii
Fireplace by Pete Buchwald. Licencia Creative Commons. https://freesound.org/s/496130/

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Frankenstein / Mary Shelley — Ed. Austral
Título disponible en @bibliotecaetsii. Sig. 82N SHE fra
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Una damita entre monstruos: Mary Shelley y el nacimiento de Frankenstein

Mary Shelley en la Biblioteca UPM
Frankenstein
en la Biblioteca UPM

Diez de abril de 1815. En la isla indonesia de Sumbawa el volcán Tambora entra violentamente en erupción arrojando a la atmósfera tal cantidad de polvo, cenizas y gases venenosos que el sol queda parcialmente nublado. Debido a esto, en el hemisferio norte del planeta se produjo un cambio climático que fue el responsable de que 1816 sea hoy recordado como el ‘año sin verano’. Y también, de que Europa y Norteamérica se vieran azotadas por una hambruna que mató a miles de personas.

Portada e ilustración de la edición de ‘Frankenstein’ publicada en 1831 por la editorial londinense Colburn & Bentley. Fuente: HathiTrust.

Fue precisamente en ese momento de oscuridad, clave en la historia del romanticismo, cuando el poeta británico Lord Byron tuvo que dejar definitivamente su país debido a sus últimos escándalos. Pero no lo hizo solo sino junto con su médico, el Dr. Polidori. Un jovencísimo erudito aspirante a escritor.

Tras meses viajando por ‘el continente’, Byron llegaría a Suiza a principios del verano de 1816. Una vez allí, alquilaría un palacete a orillas del lago Lemán con idea de pasar una temporada: la hoy legendaria Villa Diodati.

Villa Diodati (Anónimo, 1850). Lord Byron aparece en la esquina inferior derecha de este grabado. Fuente: Amsterdam Museum.

No mucho después de instalarse en su nueva casa, Byron recibiría la visita de Percy Shelley y su joven amante, Mary. Culta e intelectualmente precoz, la hoy conocida como Mary Shelley se fugó a los 17 años con el poeta y ensayista debido al rechazo que suscitaba su relación con este, pues Shelley era un hombre casado y padre de familia.

‘Mary Shelley’ (Richard Rothwell, ‘c’. 1831-1840); NPG 1235. Fuente: National Portrait Gallery, London.

Por culpa del mal tiempo, Mary y sus compañeros no pudieron disfrutar de las actividades al aire libre durante días. Días en los que el grupo de bohemios permaneció recluido en Villa Diodati, dedicándose a leer y conversar sobre temas filosóficos y científicos. Especialmente, sobre la por entonces de moda teoría del galvanismo y, más concretamente, sobre si era posible devolver la vida mediante la electricidad.

Una noche tormentosa en la que los miembros del Círculo Diodati leían en voz alta ‘Fantasmagoriana’ (1812), una recopilación de cuentos alemanes de fantasmas, Byron propuso un reto a sus camaradas: que cada uno de ellos escribiera una historia de terror. Cosa que estos, predispuestos como estaban por lo lúgubre de la velada, aceptaron.

Olvidados por sus musas, ni Shelley ni Byron lograron acabar relato alguno. No así Mary y Polidori quienes, animados por el poeta, comenzarían respectivamente ‘Frankenstein o el moderno Prometeo’ (1818) y ‘El vampiro’ (1819). Dos obras consideradas de culto por los amantes de la literatura de terror:

Parece ser que Miss Shelley concibió su monstruo inspirada por las discusiones que mantuvo con Byron y su esposo sobre:

‘ . . . la naturaleza del principio vital, y la posibilidad de que se llegase a descubrir tal principio y conferirlo a la materia inerte’.

Pero también y, sobre todo, a un inquietante sueño que tuvo una noche y que describió así:

’Vi –con los ojos cerrados, pero con aguda visión mental-, vi al pálido estudiante de artes impías, de rodillas junto al ser que había ensamblado. Vi al horrendo fantasma de un hombre tendido, y luego, por obra de algún ingenio poderoso, le vi manifestar signos de vida, y agitarse con movimiento torpe y semivital’.

En la actualidad existen tantas ediciones de ‘Frankenstein’ que resulta difícil escoger una. Yo recomendaría la publicada en 2015 por Nórdica. Por sus preciosas ilustraciones y, sobre todo, por incluir la interesante introducción escrita por Mary Shelley para la edición de su relato publicada por Standard Novels. De ella he tomado las palabras de la autora citadas en la presente reseña.

Nuestra parte de noche, Mariana Enríquez

Barcelona : Anagrama, 2019
Disponible en la Biblioteca UPM

En tiempos de dictadura, un padre y su hijo atraviesan Argentina hacia las cataratas de Iguazú. El padre es médium y pertenece a una sociedad secreta que lo utiliza para convocar a la Oscuridad a cambio de sangre y del desgaste físico del propio médium. Gaspar ha heredado las mismas capacidades y la Orden quiere apropiárselo a toda costa. Su padre hará todo por impedirlo.

Hoy os recomendamos una novela de terror que aborda las relaciones entre padre e hijo, el retrato de una época y mucho más. El mayor trabajo de una de las maestras actuales del género.

Ahora estaba leyendo Drácula: ya había visto como diez películas y el libro era totalmente distinto a todas. Se había quedado pensando en una frase y ahora el escalofrío que sentía cerca de la fuente no era solamente porque su campera era de una tela liviana: esa frase le parecía terrible. “Los muertos viajan deprisa.” Eso le decía un personaje, un compañero de viaje, a Jonathan Harker, que iba a la casa del Conde. Había buscado el libro en inglés en la biblioteca de su papá, que dibujaba, distraído, en uno de sus cuadernos. La había encontrado enseguida, y en inglés era “for the dead travel fast”. El libro en inglés decía, además, que la frase estaba traducida del alemán y que era de un poema que se llamaba “Lenore”. Le preguntó a su padre si lo tenía -su padre tenía muchos libros de poesía- y él, sin dejar de dibujar o escribir, sin mirarlo, le dijo que no. “¿Es verdad?”, le había preguntado. “¿Es verdad que los muertos viajan rápido?”

Su padre por fin había levantado la cabeza y le había dicho, sencillamente: “Algunos.”

Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) es una periodista, escritora y docente argentina, parte del grupo de escritores conocidos como «nueva narrativa argentina».

Sus cuentos se enmarcan dentro del género del terror,​ y se han publicado en revistas internacionales como Granta,​ Electric Literature, Asymptote, McSweeney’s,​ Virginia Quarterly Review y The New Yorker. Desde 2020 es la Directora de Letras del Fondo Nacional de las Artes, el organismo argentino creado en 1958 con el objetivo de financiar y apoyar el desarrollo de artistas, gestores y organizaciones culturales sin fines de lucro,​ además de ser subeditora del suplemento Radar del diario Página/12.

Entre sus obras más reconocidas destacan el libro de cuentos Las cosas que perdimos en el fuego (2016), que la consolidó como la escritora argentina de terror más relevante de la actualidad,​ y la novela Nuestra parte de noche (2019), por la que ganó el Premio Herralde de Novela 2019.

Soy vertical, pero preferiría ser horizontal. Sylvia Plath

Soy vertical, pero preferiría ser horizontal
Sylvia Plath
Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, 2019

Aunque también cultivó la prosa, Sylvia Plath (Boston, 1932-Londres, 1963) es conocida sobre todo por sus poemas. Composiciones intensas y descarnadas, con un marcado componente autobiográfico, que la han convertido en una de las figuras claves de la poesía anglosajona del s. XX.

Ahora estoy en un mundo de nieve.
Lejos de casa.
Qué blancas son estas sábanas.
Los rostros no tienen rasgos.
Son escuetos e insoportables, como los
de mis hijos,
esos pequeños enfermos que eluden
mis brazos.
Los demás niños tampoco me tocan.
Para mí, son seres terribles.
Tienen demasiados colores, demasiada
vida. Nunca están quietos,
callados, como este pequeño vacío que
llevo ahora dentro.

‘Tres mujeres’ (fragmento)

Los versos de Plath, que reflejan su compleja personalidad y su obsesión por la muerte, abordan temas como la enfermedad mental o sus tormentosas relaciones familiares.

Morir es un arte, como todo.
Yo lo hago excepcionalmente bien.

Tan bien, que parece un infierno.
Tan bien, que parece de veras.
Supongo que cabría hablar de vocación.

‘Lady Lazarus’ (fragmento)

Tú ya no, tú ya no
me sirves, zapato negro
en el que viví treinta años
como un pie, mísera y blancuzca,
casi sin atreverme ni a chistar ni a mistar.

Papi, tenía que matarte pero
Moriste antes de que me diera tiempo.

‘Papi’ (fragmento)

De los poemarios de Sylvia Plath debemos destacar dos. Uno, ‘El Coloso y otros poemas’ (1960), el único que la estadounidense pudo ver editado. Y el otro, ‘Ariel’ (1965), la obra con la que Sivy conseguiría, por desgracia póstumamente, aquello por lo que tanto luchó desde que era una niña tan ambiciosa como frágil: el reconocimiento de su valía.

En mí, el estar tendida es algo connatural.
Entonces el cielo y yo conversamos
abiertamente.
Y seguro que seré más útil cuando al fin
me tienda para siempre:
Entonces quizás los árboles me toquen
por una vez
y las flores, finalmente, tengan tiempo
para mí.

‘Soy vertical’ (fragmento)

Los versos citados en esta reseña están incluidos en:

Plath, S. (2019). ‘Soy vertical, pero preferiría ser horizontal’. Poesía portátil. Penguin Random House Grupo Editorial. Barcelona.

Un librito ideal para aquellos que todavía no conozcan la obra de la autora.

Anatomía de un escándalo. Sara Vaughan

Anatomía de un escándalo
Sara Vaughan
Roca Editorial, 2018

Con peluca, me siento más yo misma. Más yo. El yo que soy de corazón, no el que presento ante el tribunal, o cualquier encarnación previa de mi personalidad. Esta soy yo: Kate Woodcroft, Queen’s Counsel (QC, es decir, barrister con más de diez años de experiencia), criminalista, miembro del Inner Temple, 3 altamente especializada en el enjuiciamiento de delitos sexuales. Cuarenta y dos años, divorciada, sin hijos. Apoyo la cabeza en las manos un momento, dejo que mi aliento salga con una larga espiración y me dispongo a relajarme durante un minuto. Pero no funciona. No me puedo relajar. Tengo un ligero eczema en la muñeca y me aplico un poco de crema, resistiendo la tentación de rascarme. Rascarme por mi insatisfacción con la vida.

Nada es lo que parece o simplemente, puede ser todo lo contrario, en esta novela de suspense psicológico muy “british”. La autora dibuja de manera correcta la idílica vida de lo que parece ser un matrimonio perfecto de clase alta inglesa. El protagonista es un poderoso político ambicioso y tremendamente atractivo que sin embargo, esconde algo turbio en su pasado. Su mujer responde al perfil de la esposa ejemplar y abnegada, atormentada por los vaivenes de un marido imprevisible pero en el que desesperadamente necesita creer. Acusado éste de un crimen, deberá enfrentarse a Kate, la abogada encargada de llevar la acusación en el juicio. Novela que desgrana sutilmente la condición femenina y los abusos de poder. Sus sorprendentes giros mantienen la tensión del relato en todo momento.

Sara Vaughan es periodista y escritora británica y durante once años trabajó como reportera y corresponsal política para el el diario The Guardian. Anatomía de un escándalo ha sido adaptada a Netflix en 2022.

Blanca Laffitte Lasarte

El juego del escondite, Patricia Highsmith

Barcelona. Anagrama, 1982

Título original: Those who wak away

Patricia Highsmith en la Biblioteca UPM 

Una muerte es el origen de la historia y por ella dos hombres se buscan, se rehuyen. Hay cuestiones pendientes que hay que resolver aunque sea con el asesinato. En un escenario mágico, Venecia, ha empezado el juego del escondite, un juego a vida o muerte.

Súbitamente Ray sintió miedo. A derecha e izquierda había callejones oscuros que le permitirían darle esquinazo a Coleman. Ray se metió apresuradamente en uno que tenía a su derecha. En aquel momento pasaba bastante gente por la calle y penso que Coleman no le habría visto entrar en el callejón, pero, aún así, doblo por la primera esquina a la izquierda, cruzó un sottoporto y se encontró en una acera estrecha que bordeaba un canal. Se detuvo, reacio a seguir avanzando porque la acera no parecía llevar a ninguna parte y aquel sector estaba muy oscuro. Con mucha cuatela Ray volvió sobre sus pasos, pero se detuvo al  ver venir a Coleman. Regresó al canal y cogió por la izquierda, corriendo un poco. Luego se metió en el primer callejon de la izquierda…

Coleman iba tras él. Ray oyó sus pasos apresurados…

Patricia Highsmith nació en Fort Worth, Texas en 1921 y murió en Locarno, Suiza en 1995

No creo poder tocar el cielo con las manos. Safo

HABLEMOS DE SAFO, NUESTRA SEÑORA DE LESBOS

Venga, lira mía

de caja de tortuga,

dime, cobra voz.

Corría el s. VII a. de C. cuando en la isla griega de Lesbos nació una niña destinada a la inmortalidad. Aquella damita recibió el nombre de Safo y, bendecida por las Musas, llegaría a convertirse en una de las grandes figuras de la lírica de la antigüedad.

Yacerás muerta, y de ti no quedará ningún recuerdo

en los tiempos a venir, pues no tienes tu parte

de las rosas de Pieria. Vagarás desapercibida

por la mansión de Hades, entre las sombras de los muertos.

Como la manzana dulce

que enrojece en lo alto de una rama,

en lo alto más alto,

y se la dejan los cosechadores;

o no, no se la dejan,

Es que no pueden alcanzarla.

Para muchos Safo es, simple y llanamente, la poetisa del amor entre mujeres. Para mí es algo más: la ferviente devota de Afrodita que cantó a la sensualidad y al deseo, a la melancolía y la belleza.

‘Safo y Erinna en un jardín en Mytilene’ (Simeon Solomon, 1864). Fuente: Wikimedia Commons (https://bit.ly/3uNnI7g).

Afrodita inmortal de trono cincelado,

hija de Zeus, urdidora de engaños, te ruego

no domeñes con ansias ni desasosiegos

mi corazón, señora; . . .

Me parece igual a los dioses

el hombre que se sienta enfrente de ti

y te escucha de cerca cuando hablas

con ternura

y cuando ríes seductora. Entonces

el corazón me tiembla dentro del pecho

pues en cuanto te miro no me sale

ni un hilo de voz, . . .

Yo amo la delicadeza. Esto,

el amor reluciente por el sol, y la belleza,

me han tocado en suerte.

Todos los poemas recogidos en este texto han sido tomados de:

SAFO (2017). ‘No creo poder tocar el cielo con las manos’. Poesía portátil. Penguin Random House. Barcelona.

Un libro cuya lectura recomiendo.

Safo en la Biblioteca UPM

Los besos en el pan, Almudena Grandes

Barcelona : Maxi Tusquets, 2017

A veces, el universo de un libro se convierte en el tuyo propio. Sus personajes, en tu familia, y su escenario, en tu hogar. Esa es la sensación que te deja este libro. Mientras lo lees, sientes estar tomando un café con cada uno de sus protagonistas, quienes se desahogaban contigo y te trasladaban a sus vidas injustas, decadentes, e incluso deprimentes. ¿Lo mejor? Que tras estas historias siempre reluce un rayito de esperanza y palabras de ánimo para aquella batalla que cada uno de nosotros libra cada día.
Durante la crisis que azotó nuestro país en 2008, un grupo de familias ve cómo sus vidas se transforman y toman rumbos que nunca imaginaron. Todos ellos entrelazados de alguna manera, nos dan un paseo por un Madrid en el que cualquier tiempo pasado parece haber sido mejor.

Almudena Grandes en la Biblioteca UPM

Comentario realizado por: Anónimo.

Palabra, ojos, memoria / Edwidge Danticat

Edwidge Danticat: 

Palabra, ojos, memoria. 

Traducción de Damián Alou. 

Ediciones del Bronce, 1998.

Círculo de Lectores, 1999. 

Título original:

Breath, Eyes, Memory (Soho Press, 1994)  

En los cuentos de hadas, el tonton macoute era un espectro, un espantapájaros de carne humana.  Llevaba sobretodos de mahón, y un machete y una mochila hecha de paja. En la mochila siempre llevaba trozos de niños que habían sido malos, a quienes había desmembrado para comérselos como tentempié. Si no respetas a tus mayores, el tonton macoute vendrá a buscarte.  (p. 124) 

En muchas sociedades empobrecidas, la familia suele convertirse en el último asidero de las personas; una familia entendida como línea de transmisión femenina cuyas sucesivas generaciones han de cargar con el trabajo fuera de casa –si lo hubiere- y al tiempo con la manutención y la crianza, en entornos amenazadores y violentos por añadidura: los resortes de la injusticia estructural. Corrupción y brutalidad sistémicas gripan el desarrollo social hasta que no hay otra salida que una emigración que es en realidad una huida. De una diáspora femenina en el marco de Haití y Norteamérica nos habla Edwidge Danticat (Puerto Príncipe, 1969-) con gran poder evocador, lenguaje chispeante y buenas dosis de mágica ensoñación. Sin ser una historia coral, tiene una vertiente más colectiva –de la que extraer conclusiones sociopolíticas-, y otra más introspectiva. Una maraña de autoimposiciones y tabúes derivados de un pasado traumático se interpondrán en el camino de la resiliencia. Asoma un trasfondo antropológico que nos remite a otro título en su día reseñado en NoSóloTécnica: El concepto de honor en la sociedad mediterránea. No en vano los esquemas culturales de la sociedad tradicional haitiana beben de fuentes africanas y europeas. 

La novela se publicó por primera vez en los Estados Unidos en 1994, en un momento y ambiente cultural propicios. De hecho el Nobel de Literatura se le había otorgado a Toni Morrison justo el año anterior, en 1993. Pero aun así la combinación argumental género + migración no estaba tan en el candelero como ahora, al menos en Europa. Este rasgo, junto a la indudable calidad de escritura, le han otorgado ya a Palabra, ojos, memoria una pátina de obra clásica. Por consiguiente se trata de un libro de los que vale la pena rescatar, con un potencial de impacto acorde al mundo post-MeToo y al actual impulso de descolonización cultural. Merecería a estas alturas una reedición crítica en castellano, con traducción pulida y adecuada contextualización de sus frecuentes localismos verbales. Respecto al título original hay un matiz digno de comentarse: Breath… se correspondería más bien con aliento o respiración… 

Edwidge Danticat en: Biblioteca UPM.

El legado de las diosas. Kateřina Tučková

[Madrid] : Periférica & Errata Naturae, 2021
Traducción: Kepa Uharte
Título original: Žítkovské bohyně (2012)

En la localidad morava de Žítková, situada en la región de Zlín, en medio de los Cárpatos Blancos, sobrevive una pequeña comunidad de mujeres que generación tras generación ha legado a sus hijas y nietas un don con orígenes inciertos, pero que viene de muy lejos en el tiempo. Estas mujeres, en perfecta comunión con la naturaleza, conocen los secretos de las raíces, los beneficios de las hierbas, las fortalezas de los árboles, el poder sanador del agua de manantial. Confían en la palabra y en la fe que sus clientes depositan en su sabiduría. Leen el futuro, desentrañan hechos ocultos del pasado, expulsan las tormentas. Se encomiendan a Dios antes de ejercer sus habilidades, de ahí que se las llame “diosas”. Las diosas de Žítková. Pero no todas ellas han estado del lado benéfico de la magia, las hay que eligieron un camino más oscuro.

Descendiente de diosas, hija de Irena, sobrina de Surmena, Dora Idesová es la última de la estirpe. No ha heredado el don. O al menos no lo siente en su interior. Ni su madre, ni su tía alcanzaron a enseñarle el oficio antes de padecer violentos finales. Pero Dora sí siente una urgencia en su interior, la necesidad de esclarecer la verdad sobre las diosas y limpiar su imagen, qué fue de ellas, por qué fueron vigiladas y perseguidas tanto por el régimen soviético como por los nazis.

Cuál fue su verdadera historia y qué de todo eso habita en ella misma. Consultando archivos que durante años han estado restringidos, pero que en los años 90 ya pueden ser accedidos sin cortapisas, Dora indaga en la historia de las diosas y en los motivos que las condujeron a su final. Sorprendida y golpeada por las venganzas, injusticias, mezquindades y odios injustificados que va encontrando en esos informes polvorientos, Dora reconstruye la historia, lo bueno y lo malo de las diosas, a costa de su propia estabilidad emocional.

En la cubierta de la edición, una fotografía de la rusa Natalia Drepina, fotógrafa de inquietantes y melancólicas atmósferas femeninas.

Kateřina Tučková, nacida en Brno en 1980, es escritora y publicista. Ha obtenido el premio Magnesia Litera dos veces, una por La expulsión de Gerta Schnirch, en 2010, y otra por El legado de las diosas, en 2012. Su obra, a medias entre la literatura y la investigación histórica indaga en el pasado de su ciudad, Brno, y en la influencia de los regímenes totalitarios.

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