Archivos de la Categoría: Mujeres escritoras

Edna O’Brien. Las chicas de campo.

Edna O’Brien. Las chicas de campo. Errata naturae, 2013

Las chicas de campo es la primera entrega de una trilogía de la escritora Edna O’Brien (Tuamgraney, Irlanda, 1932) protagonizada por dos amigas adolescentes que viven en un pueblo en la Irlanda rural en los años 50. Caithleen y Baba son muy distintas y tienen una situación familiar muy diferente.

Caith vive en una granja con un padre alcohólico que gasta lo poco que gana la familia en juego y bebida. Su madre, a la que Caith adora, lo lleva como puede y es el sostén de esa casa. Cuentan con la ayuda de Hickey que lleva con ellos toda la vida. Una desgracia hará que este mundo cambie para Caith justo en el momento en el que se va becada a un convento para seguir con sus estudios.

El día transcurrió con lentitud. Pensaba en mamá; se pondría muy contenta cuando le contara lo de la beca. A mamá le preocupaba mucho mi educación. A las tres de la tarde nos dejaron salir y, aunque yo lo ignoraba, aquél fue mi último día en la escuela. Nunca volvería a sentarme en mi pupitre, ni respiraría los olores a tiza, a ratones y a polvo acumulado. De haberlo sabido, se me habría escapado alguna lágrima o habría escrito mi nombre en el pupitre con la esquina del cartabón .

Baba es una niña creída y muy dominante. Siempre que puede menosprecia a Caithleen. A pesar de ello, son y serán las mejores amigas, confidentes y compañeras. Su madre, Martha, es sofisticada y moderna y su padre, el señor Brennan, un buen hombre insatisfecho con su vida de veterinario siempre de aquí para allá y que quiere a Caithleen como a una hija.

Juntas irán a estudiar a un convento católico como internas y su vida allí se les hará insoportable, especialmente a Baba que arrastra a su amiga, más conformista y aplicada, a escribir una nota obscena para propiciar su expulsión.

–      Lo lamento, señor Brenann. Lo lamento muchísimo.
–       Es una lástima, ¿sabes, Caithleen? Sacabas muy buenas notas… Habrías llegado muy lejos. ¿Por qué has tenido que sabotear tu propio porvenir?
Me cogió de la mano al formular la pregunta.
–       No sé por qué- reconocí.
–       Yo sí lo sé- dijo. Su voz sonaba serena , y tenía la mano suave y cálida. Era un hombre bueno y gentil- Pobre Caithleen, siempre has sido el pelele de Baba.

Después de esta experiencia las dos amigas van a vivir a Dublín, a la gran ciudad, en una pensión regentada por un matrimonio alemán. Nuevas experiencias, nuevas amistades, madrugadas fuera de casa, aventuras y desventuras, amores y también frustraciones que irán formando el carácter de estas jóvenes.

 Las chicas de campo (1960) se continua con The lonely girl ( La chica de ojos verdes) (1962) Girls in their married bliss (Chicas felizmente casadas) (1964) todas publicadas en castellano por Errata Naturae.

Estamos ante una trilogía memorable sobre dos chicas en busca de libertad que sacudió la Irlanda de los años sesenta. El libro fue un escándalo en su país, y el párroco de la aldea donde nació Edna O’Brien quemó tres ejemplares en la plaza pública. La autora se enfrentó a una persecución en toda regla, señalada por todos sus paisanos como enemiga de Irlanda y una escritora escandalosa. Por contra, la novela le proporcionó fama mundial tanto por su calidad literaria como por reivindicar la independencia de las mujeres en un ambiente hostil.

En Irlanda había una censura terrible, todo era malo. Los católicos irlandeses han sido tremendos. Peores que los italianos, españoles o portugueses. El catolicismo lo impregnaba todo, y lo censuraba todo.

cuenta la propia O’Brien en una entrevista concedida a El País en 2013.

La historia tiene mucho de autobiografía y no es extraño que su autora, que ha publicado desde entonces 30 libros, haya decidido titular sus memorias, Country girl, memoir (La chica de campo, en singular) (2012) publicada también por Errata Naturae.

Louisa May Alcott. Fruitlands. Una experiencia trascendental.

Louisa May Alcott. Fruitlands. Una experiencia trascendental. Editorial Impedimenta, 2019.

Este es un pequeño libro, muy curioso, en el que Louisa May Alcott (sí, la autora de Mujercitas) cuenta su experiencia cuando en 1843 vivió con su familia en la comunidad de Fruitlands, un refugio utópico y trascendentalista en una granja próxima a la ciudad de Harvard, Massachusetts cuando ella contaba con 11 años de edad. Allí planearon vivir con otros “hermanos”, apartados del resto de la sociedad, alimentándose de la tierra y siguiendo los principios de la belleza, la virtud, la justicia y el amor, en su búsqueda de una existencia perfectamente armonizada con su entorno y las demás criaturas de Dios y con unos principios que ahora denominaríamos veganos:

Nos abstendremos de consumir azúcar, melaza, leche, mantequilla, queso o carne, pues no admitiremos nada que haya causado perjuicio o muerte a los hombres o a las bestias.

Con mucho sentido del humor nos cuenta la llegada de su familia al “paraíso”:

Este Edén del futuro consistía, de momento, en una vieja casa de labranza de color roja, un establo desvencijado, muchos acres de pradera y un bosquecillo. Por ahora, diez manzanos antiquísimos constituían la única fuente de “castas vituallas” que el paraje podía proveer. Pese a todo, inspirados por la firme creencia de que pronto emanarían exuberantes huertas de sus íntimas conciencias, estos rubicundos fundadores habían dado en bautizar sus dominios con el nombre de Fruitlands

Muy buenas intenciones pero muy poco sentido pragmático es lo que había en estos venerables hermanos:

La cuadrilla de hermanos empezó usando palas para cavar en el jardín y roturar los labrantíos, pero, al cabo de unos cuantos días, su ardor se vería mermado de forma asombrosa. Las ampollas en las manos y los dolores de espalda les hicieron intuir la pertinencia del uso del ganado, al menos temporalmente.

La hermana Hope (la señora Alcott real) asiste resignada a los desvaríos filosóficos de su marido y demás a sabiendas que, sin duda, ella tendría que hacer la mayoría de las tareas físicas y prácticas de la comunidad que sus hermanos dejaban de hacer, porque, al estar ocupados disertando y definiendo obligaciones de gran envergadura, se olvidaban de despachar las más modestas.

Ante la pregunta de “¿Hay alguna bestia de carga en la casa?” la señora Lamb respondía, con una cara que era un poema, “¡Solamente una mujer!”

La experiencia en Fruitland fue breve, menos de un año, de junio a diciembre de 1843. Les pudo el crudo invierno de Nueva Inglaterra y la absoluta incapacidad de sus ilustres miembros para afrontar las cosas prácticas y triviales de la vida en el campo.

Edición muy cuidada, como todas las de Impedimenta, con interesante introducción de Julia García Felipe y un posfacio de Pilar Ardón.

Louisa May Alcott nació en Germantown, Pensilvania, en 1832. Su padre, Amos Bronson Alcott, pedagogo, escritor y filósofo miembro del movimiento de los trascendentalistas, educó a Louisa May y a sus tres hermanas.  

Debido a la incapacidad del padre para mantener un trabajo fijo la familia Alcott vivió siempre en unas condiciones económicas inestables y de continuas mudanzas. Por ello, Louisa May empezó a trabajar muy joven, ya fuera como maestra, costurera, institutriz, criada o escritora. El verdadero éxito le llegó con la publicación de la novela autobiográfica Mujercitas (1868), una obra que escribió por encargo de su editor y en la que se aprecia uno de los temas más importantes para ella: la educación de las mujeres durante la juventud (muy recomendable la edición íntegra e ilustrada que publicó Lumen en 2014) .

Durante toda su vida, Alcott fue una entregada defensora de los derechos de la mujer, abogando en sus ensayos por el derecho al voto, y también apoyando la causa abolicionista. Pasó sus últimos años de vida en Boston, Massachusetts, donde murió en 1888, días después del fallecimiento de su padre.

Louisa May Alcott en la UPM

Mary Karr. El club de los mentirosos.

Mary Karr. El club de los mentirosos. Periférica&Errata naturae, 2017.

“Poco antes de que muriera mi madre, el tipo que le estaba reformando la cocina sacó de la pared un azulejo con un agujerito redondo bastante sospechoso.

– Señora Karr, ¡esto parece un agujero de bala!

Lecia, que no dejaba pasar una, intervino:

– ¿Eso no es de cuando le disparaste a papá?

Y mamá entornó los ojos, bajo un poco las gafas por su nariz patricia y dijo con displicencia:

– No, eso es de cuando Larry.- Se giró y señaló otra pared.- A tu padre le disparé allí".

Como dice la propia Mary Karr, “cuando el destino te pone en bandeja unos personajes así, ¿para que inventar nada?”

Estas memorias cuentan la infancia de la autora en los años sesenta en un pequeño pueblo de Texas, Leechfield, con un paisaje de refinerías y bayous (pantanos) dentro de una familia disfuncional. La madre propensa a beber,  usar armas y casarse, de hecho lo hizo siete veces, dos de ellas con el trabajador de la industria petrolera que fue el  padre de Mary Karr.

El libro es como una catarsis para la autora, ya que al sacar todas sus vivencias a la luz, con las bendiciones de su madre, se reconcilia con su clan. Y la verdad es que cuenta historias terribles, que vivieron ella y su hermana mayor, Lecia. Mary Karr afirma que todas las familias con más de un miembro son disfuncionales pero desde luego, la suya, lo era en gran medida.

Mi madre no leyó este libro hasta que no estuvo terminado. Sin embargo, durante dos años ha respondido sin rechistar a todas mis preguntas, por teléfono o por carta, y ha realizado pesquisas para mí incluso estando ya enferma. Me ha animado sin reservas para que llevara a cabo mi labor, a pesar de que buena parte de la historia le resulta dolorosa. Su valentía es encomiable. Su apoyo ha sido todo.

Es un libro duro y ácido. ¿Y qué es lo que hace que te enganches? Sin duda, el gran sentido del humor que desprende toda la novela incluso cuando cuenta las vivencias más duras. Y otro sentimiento que desprende el libro es el amor, a pesar de todo. El amor que se deja traslucir en las historias vividas. Amor de esa madre a sus dos hijas y de las niñas hacia esa madre inestable. El amor de Mary hacia su padre, un hombre imperfecto, borrachín (como no podía ser de otra forma en esa familia) y amante de contar historias. De ahí el título de la novela “el club de los mentirosos” del que su padre era miembro preferente y al que muchas veces acudía con Mary, encantada de oír lo que contaba.

No hay autocompasión ni victimismo por parte de la autora, las cosas fueron así y ya está. Como ella misma dice:​

Historias así desbaratan el mito de que dramas familiares tan turbios te condenan al pabellón psquiátrico de por vida.

Habrá que esperar al final del libro para descubrir, como lo descubrió la propia autora, un secreto familiar que aporta una nueva perspectiva para entender lo complejas que son las vivencias y cómo influyen en la vida de las personas.

Si su padre le inculcó el amor por las historias, su madre lo hizo por los libros y la lectura,

ese lugar mítico habitado por almas afines que florecen juntas al compartir viejas historias, esas que te enardecen el ánimo y te liberan, las auténticas. 

Mary Karr (Groves, Texas, 1955) actualmente es profesora de literatura en la Universidad de Siracusa y vive en Nueva YorK. Entre sus obras destacan The Art of memoir (2015), las memorias Lit y Cherry y poemarios como Sinners Wellcome (2006), Viper Rum (2001) o The Devil`s Tour (1993). El club de los mentirosos (1995) fue uno de los libros más vendidos durante un año entero según el New York Times y mejor libro del año para The New York Times Book Review. Ha ganado diversos premios como el Whiting Award, el Radcliffe's Bunting FellowshipKarr y dos premios Pushcart. Además, ha recibido una beca Guggenheim.

La analfabeta, Agota Kristof

Agota Kristof
La analfabeta
Barcelona : Obelisco, 2006
L’Analphabète (2004)
Traducción: Juli Peradejordi

 

La analfabeta es un relato autobiográfico en 11 capítulos, es escueto, directo y personal. La diáfana sencillez de su lenguaje proviene de la necesidad de expresarse en su lengua de adopción, el francés. Una lengua en la que se descubre analfabeta como resultado de un exilio desde su Hungría natal a los veintiún años. 

Agota Kristof, una lectora impenitente desde los cuatro años, se confiesa sin acritud, amordazada, aislada por la incomunicación a pesar del cálido recibimiento de la sociedad suiza. Los días grises en su país de acogida se suceden como contraposición a la zozobra política de Hungría, a la invasión de austriacos y rusos, a la brutalidad del régimen estalinista.

"Ser refugiado es como atravesar un desierto…"

Como cada año en época de exámenes, rebusco en mi memoria textos dedicados a espacios y tiempos de evasión, que pongan distancia a la perentoriedad que parece rodear el entorno estudiantil. Tensión que queda instantáneamente amortiguada ante situaciones vitales difíciles abordadas con naturalidad y ternura.

Este no es desde luego el texto más emblemático de la autora, pero es el primero que leí suyo, atraída por una delicada edición a cargo de la Editorial Obelisco, una entidad curiosa de la que no creo encontrar muchos títulos tan afortunados. El Aleph y Libros del Asteroide son otras de sus editoriales en castellano.

Cartel de la película El Gran CuadernoAgota Kristof nació en 1935 en Csikvánd (Hungría) y murió en 2011 Neuchâtel (Suiza). Comienza en el mundo literario desde Suiza, con pequeñas obras teatrales y relatos radiofónicos. El salto a la literatura internacional se produce en 1986 con El Gran Cuaderno, primer libro de su trilogía Klaus y Lucas galardonado en varios países con diversas distinciones litararias: el Moravia en Italia, el Schiller en Suiza y el premio austriaco de Literatura Europea. Esta obra ha sido también llevada al cine por director húngaro János Szász (para ver el tráiler pincha aquí).

"Me dejé en Hungría mi diario de escritura secreta, y también mis primeros poemas. También dejé a mis hermanos, mis padres; sin avisarles, sin despedirme de ellos, sin decirles adiós. Pero sobre todo, ese día, ese día de finales de noviembre de 1956, perdí definitivamente mi pertenencia a un pueblo."

 

Agota Kristof en la Biblioteca UPM

 

Leila Slimani. Canción dulce

Leila Slimani. Canción dulce. Cabaret Voltaire, 2017.

"El bebé ha muerto. Bastaron pocos segundos. El médico aseguró que no había sufrido. Lo tendieron en una funda gris y cerraron la cremallera sobre el cuerpo desarticulado que flotaba entre los juguetes. La niña, en cambio, seguía viva cuando llegaron los del servicio de emergencias."

Así de contundente es el inicio de esta novela. El desenlace trágico ocurre en la primera página y vamos, en un flasback, desgranando los detalles de la historia, la evolución de los protagonistas y las vivencias que arrastran cada uno.

El bebé es Adam, hijo de un matrimonio de clase acomodada que vive en París, Paul y Myriam que también tienen otra hija, Mila de tres años. Los Massé viven en 

un bonito edifico de la Rue d’Hauteville, en el distrito 10. Un edificio donde los vecinos, sin conocerse, se saludan con calidez. La casa de los Massé está en la quinta planta. Es la más pequeña del inmueble. Paul y Myriam construyeron un tabique en mitad del salón cuando nació el segundo hijo.

Fue entonces cuando decidieron coger una persona que cuidara de los niños. Myriam desea volver a su trabajo en un bufete de abogados al darse cuenta de que su maternidad y la casa le agobian.

Y llega el momento de las entrevistas a las candidatas. Entonces encuentran a Louise, una mujer francesa sin hijos ni ataduras, tímida y tierna con los niños y muy eficaz con la casa. Poco a poco se va haciendo un hueco en el hogar de los Massé y se va convirtiendo en alguien imprescindible para el funcionamiento de la familia.

Nuestra "nunú" es un hada. Es lo que dice Myriam cuando cuenta la irrupción de Louise en sus vidas. Debe de tener poderes mágicos para haber transformado esta casa axfisiante , exigua, en un lugar apacible y luminoso.

El spoiler que hace la propia autora no le resta interés al relato, de hecho contribuye a que vayas leyendo con más interés. La historia es un thriller que te mantiene en vilo desde el principio y que hace que el lector se sienta un investigador y vaya buscando las pistas necesarias para explicar las muertes.  También es un retrato de la sociedad actual, con sus relaciones de dominio y económicas, además de los prejuicios culturales y de clases.

Sin duda el mejor personaje es el de la niñera, asistenta y confidente, Louise, perfecta y terriblemente eficaz. La novela gira en torno a ella y a su lado van gravitando los demás personajes.

Con un estilo directo, incisivo la historia es muy inquietante y deja al lector con cierta desazón.

La escritora franco-marroquí Leïla Slimani (Rabat, 1981) llegó en 1999 a París, estudió en el Liceo Francés y trabajó como periodista en Jeune Afrique. En 2014 publica su primera novela, Dans le jardin de l'ogre (En el jardín del ogro) con la editorial Gallimard. Con ésta, su segunda novela, Chanson douce, ha ganado el Premio Goncourt 2016.

Barbara Pym. Un poco menos que ángeles

Barbara Pym. Un poco menos que ángeles. Gatopardo ediciones, 2018

Esta es la historia de los amores, trabajos y esperanzas de un grupo de jóvenes y no tan jóvenes , cuyo nexo de unión es la antropología.

Había demostrado valentía al desafiar los deseos de sus padres, que hubiesen preferido que hiciera carrera diplomática, y embarcarse en una profesión de la que nadie había oído hablar y que implicaba desplazarse a las zonas más remotas del Imperio, no para gobernar, sino para estudiar el modo de vida de los pueblos primitivos que las habitan

Tom Mallow es un apuesto antropólogo que acaba de llegar de uno de sus viajes a África y que vive con Catherine Oliphant, la cual se gana la vida escribiendo relatos y artículos para revistas femeninas. Su relación se tambalea cuando él comienza a tontear con una estudiante de antropología de 19 años, Deirdre Swann. Ésto llevará a Catherine a interesarse, a su vez, por el solitario antropólogo Alaric Lydgate. Mark Penfold y Digby Fox, amigos y compañeros de Deirdre,  son dos estudiantes que comparten piso y penurias para poder seguir con sus estudios de antropología. 

Me pregunto si podríamos encontrar a alguien que nos cuidase a nosotros, especuló Digby. Tal vez si pusiéramos un anuncio en alguna de las revistas académicas: "Dos antropólogos jóvenes y afables de veintipocos años buscan mujer comprensiva de menos de treinta y cinco con ingresos personales fijos. Finalidad: subsistencia.

El punto de encuentro de este variopinto grupo es la biblioteca del centro de investigación creado y financiado por la señora Foresight gracias a la intervención y saber hacer de Felix Byron Mainwaring, uno de los profesores de antropología más veteranos, que ahora vivía jubilado en el campo. Al frente de la misma está la bibliotecaria Esther Clovis, un puntal en la institución.

Una tesis tiene que ser larga. El objetivo, ya ves, consiste en aburrir y dejar estupefactos a los miembros del tribunal, hasta tal punto que tengan que aceptarla: sólo se corre el riesgo de suspender si la tesis es lo bastante corta como para que se la lean de un tirón, palabra por palabra.

Siempre con mucha ironía y sentido del humor Barbara Pym nos muestra un amplio abanico de personajes y las relaciones que se establecen entre ellos. El amor, la amistad, los sueños, los celos amorosos y profesionales son algunos de los temas que afloran en esta historia. 

Hay muchas mujeres en este libro y uno de los mejores personajes es el de Catherine Oliphant, una mujer autosuficiente, independiente y que no necesita el matrimonio para reafirmarse.

“Yo no soy una de esas mujeres excelentes que pueden simplemente quedarse en casa, comerse un huevo cocido, prepararse una taza de té y estar espléndidas, pensó, ¡pero, qué bien le vendría serlo! Pensó con nostalgia en sí misma de ese modo”.

La acción se desarrolla en Londres en los años cincuenta (la novela se publicó en 1955), lo que nos permite ver pinceladas de la sociedad en ese momento y en ella se vislumbra el cambio que se estaba produciendo respecto a la mujer en la sociedad inglesa de esos años. 

– Sí, es verdad, uno tiende a olvidarse de que las mujeres ahora se consideran nuestras iguales. Es sólo que de vez en cuando uno recuerda que los hombres fueron en su momento el sexo fuerte, reconoció Digby con tristeza.

 

Las señoritas llevan cada una el suyo… Eso es buena señal. No me vería inclinado a ofrecer una beca de investigación a una dama que esperase que el hombre cargase con sus bultos. En mis años de juventud era distinto, por supuesto; las cosas han cambiado muchísimo desde entonces.

Y sin querer hacer spoiler diré que la novela tiene un final sorprendente.

Barbara Pym (1913-1980) nació en Oswestry, Shropshire. Se licenció en literatura inglesa en St. Hilda’s College, en Oxford. En la Segunda Guerra Mundial prestó servicio en el Cuerpo Auxiliar Femenino de la Armada británica. Posteriormente trabajó en el International African Institute de Londres, lo cual le sirvió sin duda de cantera de experiencias para escribir Un poco menos que ángeles. A lo largo de su vida escribió varias novelas, entre las que destacan Mujeres excelentes (1952), Jane y Prudence (1953), Los hombres de Wilmet (1958), Amor no correspondido (1961), Murió la dulce paloma (1978) y A Few Green Leaves (1980). Tras su muerte, en 1980, se publicó su diario, A Very Private Eye (1985).

Y si os gustan las historias de antropólogos os recomendamos también el libro de Nigel Barley, El antropólogo inocente, que reseñamos en NST. 

La creación del patriarcado / Gerda Lerner

Gerda Lerner:
La creación del patriarcado (traducción de Mònica Tusell). Pamplona : Katakrak, 2017.

The Creation of Patriarchy. Oxford University Press, 1987.

 

La Historia de las mujeres es indispensable y básica para lograr la emancipacion de la mujer. Esta es la convicción a la que he llegado, basándome en la teoría y en la prácica, después de veinticinco años de estudiar, escribir y enseñar Historia de las mujeres, El argumento teórico se tratará ampliamente en este libro; el argumento práctico nace de la observación de los fuertes cambios de conciencia que experimentan las estudiantes de Historia de las mujeres. Ésta transforma sus vidas. Incluso un breve contacto con las experiencias de las mujeres del pasado, como el de un cursillo de dos semanas o un seminario, ejerce un profundo efecto psicológico entre las participantes. (Introducción)  

¿Cómo es posible que nuestras vidas individuales estén tan determinadas por los roles culturales dominantes? ¿Por qué es un camino difícil aun para muchas personas la salida de este encarrilamiento, la libertad de género en suma? ¿Cómo explicar la violencia asociada y la ira liberticida en torno a este asunto? ¿Confusión ante controversias en curso sobre prostitución, gestación..? Quizás la discusión ética en abstracto no baste y haya que volver la mirada a la Historia. Ese es el objetivo de La creación del patriarcado, publicada en su día en español por Editorial Crítica y reeditada por Katakrak en 2017. Para escudriñar los orígenes de esta persistente concepción del cosmos, la autora enfoca el presente desde la Historia antigua de Mesopotamia, el Próximo Oriente y una Grecia clásica despojada de clichés románticos. No es que el patriarcalismo sea exclusivo de sus herederos llamados hoy día "occidentales", pero sí que podemos ver aquella región -el "puente del mundo" que diría John M. Hobson- como la cuna de cosmogonías patriarcales por excelencia, de las que el extendido monoteísmo posterior -sucesiva y acumulativamente judío, cristiano, musulmán- es claro deudor en tantos de sus elementos. Esa filiación entre sociedades protohistóricas y mundo actual no por remota resulta menos decisiva, elaboración bíblica mediante. Otra perspectiva de interés es la de una obra de Historia del derecho, considerando la relevancia otorgada a fuentes escritas directamente de carácter jurídico o que se refieren a ese ámbito.

   
La creación del patriarcado es un libro con vocación de clásico, poderoso, iluminador  y emocionante. No porque sea especialmente muy narrativo sino por cuanto nos emplaza ante el reto de los humanos por su supervivencia desde épocas lejanas y a cuya superación de peor o mejor manera debemos nuestra existencia. Una muestra de cómo la investigación histórica no mejora ya la conciencia y situación de género sino en conjunto las de especie ofreciendo una visión verdaderamente nueva. Una obra que desentraña la actualidad remontándose a sus raíces antiguas, mostrando la estrecha relación originaria entre la desigualdad social de género, las diferencias de clase y el surgimiento de la esclavitud, así como la importancia del factor tecnológico: agricultura neolítica y metalurgia. 


El aparato crítico deja entrever cómo Lerner se benefició de su multilingüismo y en particular del conocimiento del alemán, que era su lengua originaria y vehículo principalisimo de la investigación filológica y arqueológica sobre Mesopotamia. El volumen se remata con ilustraciones comentadas, apéndice de definiciones de conceptos y una suculenta bibliografía.


Para saber más: www.gerdalerner.com

Hemos visto que las explicaciones sobre el poder de engendrar han pasado de la diosa-madre como principio único de fertilidad universal a la diosa-madre a quien dioses o reyes humanos acompañan para que sea fértil; y luego al concepto de un poder de creación simbólico expresado primero en "el nombre" y más tarde en "el espíritu creador". También hemos presenciado el cambio experimentado en el panteón de dioses, desde la todopoderosa diosa-madre al omnipotente dios de la tormenta, cuya consorte es una versión domesticada de la diosa de la fertilidad. Al panteón de dioses solo le queda verse reemplazado por un único poderoso dios masculino y que ese dios incorpore el principio del poder de engendramiento en su doble vertiente. Esta transformación, que se da de muchas maneras distintas en culturas diferentes, en el caso de la civilización occidental se produce en el Libro del Génesis. (La alianza)

Cuaderno de faros. Jazmina Barrera

Cuaderno de faros
Jazmina Barrera
Logroño : Pepitas de calabaza, 2019

 

En su Cuaderno de faros Jazmina Barrera plasma la fascinación y el atractivo que los faros ejercen sobre su sensibilidad. Y consigue trasladarlo muy pronto al lector, como no puede ser de otra manera a poco que éste empieza a reflexionar de su mano acerca de esas construcciones levantadas al límite de la tierra firme y que vigilan el océano indescifrable.

El libro está dividido en seis viajes a faros situados en lugares del mundo muy lejanos entre sí. En cada capítulo, la autora, valiéndose de pequeños ensayos o breves artículos, va juntando una colección de detalles, de experiencias, de emociones y de pensamientos, pero también de historias y de mitologías, valiéndose de una extensa documentación y de múltiples referencias literarias.

Si de entre todo lo que reúne Jazmina Barrera tuviera que elegir dos o tres elementos, me quedaría sin dudarlo con la tierna historia del faro de Jeffrey’s Hook en Manhattan (The Little Red Lighthouse), pero también con las variadas referencias literarias que recoge (que van nada menos que desde Virginia Woolf hasta uno de los relatos fantásticos de Ray Bradbury). Y, sin duda, me quedaría con el capítulo que define a los faros como seres a medio camino entre la civilización y la naturaleza (entre la utilidad y la necesidad de darles un nombre), que me traslada feliz –y libremente– a uno de los poemas que Andrés García Cerdán recoge en su último libro "Defensa de las excepciones", en el que los guerreros comanches son de algún modo también los prados, su caballo y la flecha.

 

El faro mira y busca, como mira el humano, como un humano de piedra. La primera vez que estuve frente a un faro sentí como Michelet, que “la posición de guardián de los mares, de velador constante, hace del faro una persona.”

 

Formar una colección como esta, tan honda y llena de reflexión puede llevar a su autor demasiado lejos en el viaje al centro de uno mismo. Para Jasmina Barrera ciertas colecciones deben permanecer inconclusas (porque cuando se colecciona hay que acotar, si no se quiere recolectar el mundo entero). Así queda, pues, esta bella, inspiradora y fragmentaria colección de faros.

 

La retornada (L’arminuta). Donatella di Pietrantonio

La retornada  (L’arminuta)
Donatella di Pietrantonio
Barcelona : Duomo, 2018

 

caratula del libroEs la historia de una joven de quien no conoceremos ni el nombre. Apenas una adolescente que acostumbrada a una vida familiar perfectamente pautada y en apariencia feliz es retornada sin razón aparente a su familia biológica; un secreto que se desvelará a lo largo de la trama con un resultado inesperado. El contraste resulta desolador. A pesar de todo allí encuentra hermanos, más concretamente una hermana menor que a pesar de su vulnerabilidad, está mejor preparada para la vida que ella, flor de estufa. El descubrimiento de este cariño fraternal y un final muy conseguido nos envuelve en una dulce sensación, buen sabor de boca reflejo de un texto bien escrito, bien desarrollado.

El ambiente es netamente italiano, con unos personajes femeninos muy bien perfilados, mientras que los masculinos permanecen menos definidos, y resultan en ocasiones parcialmente deletéreos.

El texto fue publicado en 2017 en Italia y en 2018 en castellano por la editorial Duomo, colección Nefelibata. Ha recibido varios galardones en Italia. Es la tercera novela de Donatella di Pietrantonio una odontóloga pediátrica que escribe desde la infancia y con 56 años se ha encontrado con un amplio reconocimiento; su primera novela traducida al castellano.

foto de la autora

Barcelona 18 09 2018 La escritora Donatella di Pietrantonio Fotografia Albert Bertran

Algunos comparan a Donatella di Pietrantonio con Elena Ferrante, yo no veo tan diáfana la comparación. Ambas escriben desde un realismo italiano, es cierto, aunque aquí no encontramos un trasfondo histórico, es más intimista, más tierno, descarnado pero acogedor. Una lectura para una tarde con buen sabor de boca.

Alice McDermott. La novena hora

Alice McDermott. La novena hora. Libros del Asteroide, 2018

El relato arranca con el suicidio de un joven inadaptado y sin trabajo que, tras enviar a la compra a su mujer, abre la llave del gas de su pequeño apartamento. La monja Saint Savoir, que siempre anda por las calles ayudando a los necesitados o recolectando limosnas, se hace cargo de Annie, la viuda del suicida, que le confiesa que está embarazada. Annie va a trabajar en la lavandería del convento de la orden a la que pertenece la monja (las Hermanitas Enfermeras de los Pobres) y allí va a crecer su hija Sally, verdadera protagonista de la novela.

Estamos en el Brooklyn neoyorkino a principios del siglo XX, en una colonia de irlandeses emigrados. Esta historia recorre tres generaciones y la cuentan personajes que pertenecen a dos ramas de la misma familia:

La llamaban Sally, pero la bautizaron St. Saviour en honor de la bondad demostrada por la hermana en aquella fría, húmeda y gris tarde en que se apagó el piloto del gas, en que nuestro joven abuelo, conductor de la BRT, cuya tumba nunca hemos encontrado, mandó a su esposa a hacer compras, mientras él se echaba una siestecita.

Annie y Sally mantienen con las monjas una relación laboral y personal y al final, madre e hija, encuentran en el convento su verdadero hogar. La hermana Iluminatta, responsable de la lavandería, la hermana Jeanne, pequeñita pero muy resolutiva, la hermana Lucy y toda una galería de personajes que Alice McDermott nos va ofreciendo y a las que poco a poco vamos conociendo también en su vida previa al convento. La novena hora, que da título a la novela, hace referencia a la nona, oración que se realiza  hacia las tres de la tarde:

En todas las estaciones, la cambiante luz del día se abría paso hasta todos los rincones del sótano. A veces era de un gris desalentador por la mañana, pero a las tres, cuando sonaba la campana de la capilla, había un despliegue de amarillo y oro. A veces, solo las primeras horas iluminaban el lugar y, cuando llegaba el atardecer, una oscuridad apagada ensombrecía las luces eléctricas.

En diversos momentos, se notaba el olor a lana mojada, lejía, vinagre, trementina, jabón de pino y almidón.

Nos movemos en un mundo femenino, con una monjas que casi podríamos definir como “feministas” que preguntan a las esposas “si su marido se porta bien con ellas” para que de no ser así, vengan a verlas. También en un mundo de pobreza y de desasistencia sanitaria o social en el que las monjas de infinidad de órdenes distintas suplen lo mejor que pueden estas carencias. Mujeres que ayudan a mujeres. Estas monjas irlandesas católicas son por necesidad prácticas y duras, y abrigan pocas ilusiones de santidad sobre la vida.

Sally va creciendo entre su madre y la lavandería del convento pero en la vida de esta joven hay un punto de inflexión, un viaje que emprende a Chicago para entrar en una orden religiosa. En él se da un gran baño de realidad, ve el mundo fuera de la seguridad del convento y descubre,a su vuelta, algo de su madre que cambiará mucho la situación familiar.

Alice McDermott nació en Brooklyn, Nueva York, en 1953. Es profesora de Humanidades en la Universidad Johns Hopkins y una de las autoras literarias más prestigiosas de su país. Ha publicado siete novelas: A Bigamist’s Daughter (1982), Aquella noche (1987, finalista del National Book Award y del Premio Pulitzer), En bodas y entierros (1992, finalista del premio Pulitzer), Un hombre con encanto (1998, ganadora del National Book Award), Child of My Heart (2002), After This (2006, finalista del premio Pulitzer) y Alguien (2013).

 

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