Archivos de la Categoría: Mujeres escritoras

Anatomía de un escándalo. Sara Vaughan

Anatomía de un escándalo
Sara Vaughan
Roca Editorial, 2018

Con peluca, me siento más yo misma. Más yo. El yo que soy de corazón, no el que presento ante el tribunal, o cualquier encarnación previa de mi personalidad. Esta soy yo: Kate Woodcroft, Queen’s Counsel (QC, es decir, barrister con más de diez años de experiencia), criminalista, miembro del Inner Temple, 3 altamente especializada en el enjuiciamiento de delitos sexuales. Cuarenta y dos años, divorciada, sin hijos. Apoyo la cabeza en las manos un momento, dejo que mi aliento salga con una larga espiración y me dispongo a relajarme durante un minuto. Pero no funciona. No me puedo relajar. Tengo un ligero eczema en la muñeca y me aplico un poco de crema, resistiendo la tentación de rascarme. Rascarme por mi insatisfacción con la vida.

Nada es lo que parece o simplemente, puede ser todo lo contrario, en esta novela de suspense psicológico muy “british”. La autora dibuja de manera correcta la idílica vida de lo que parece ser un matrimonio perfecto de clase alta inglesa. El protagonista es un poderoso político ambicioso y tremendamente atractivo que sin embargo, esconde algo turbio en su pasado. Su mujer responde al perfil de la esposa ejemplar y abnegada, atormentada por los vaivenes de un marido imprevisible pero en el que desesperadamente necesita creer. Acusado éste de un crimen, deberá enfrentarse a Kate, la abogada encargada de llevar la acusación en el juicio. Novela que desgrana sutilmente la condición femenina y los abusos de poder. Sus sorprendentes giros mantienen la tensión del relato en todo momento.

Sara Vaughan es periodista y escritora británica y durante once años trabajó como reportera y corresponsal política para el el diario The Guardian. Anatomía de un escándalo ha sido adaptada a Netflix en 2022.

Blanca Laffitte Lasarte

No creo poder tocar el cielo con las manos. Safo

HABLEMOS DE SAFO, NUESTRA SEÑORA DE LESBOS

Venga, lira mía

de caja de tortuga,

dime, cobra voz.

Corría el s. VII a. de C. cuando en la isla griega de Lesbos nació una niña destinada a la inmortalidad. Aquella damita recibió el nombre de Safo y, bendecida por las Musas, llegaría a convertirse en una de las grandes figuras de la lírica de la antigüedad.

Yacerás muerta, y de ti no quedará ningún recuerdo

en los tiempos a venir, pues no tienes tu parte

de las rosas de Pieria. Vagarás desapercibida

por la mansión de Hades, entre las sombras de los muertos.

Como la manzana dulce

que enrojece en lo alto de una rama,

en lo alto más alto,

y se la dejan los cosechadores;

o no, no se la dejan,

Es que no pueden alcanzarla.

Para muchos Safo es, simple y llanamente, la poetisa del amor entre mujeres. Para mí es algo más: la ferviente devota de Afrodita que cantó a la sensualidad y al deseo, a la melancolía y la belleza.

‘Safo y Erinna en un jardín en Mytilene’ (Simeon Solomon, 1864). Fuente: Wikimedia Commons (https://bit.ly/3uNnI7g).

Afrodita inmortal de trono cincelado,

hija de Zeus, urdidora de engaños, te ruego

no domeñes con ansias ni desasosiegos

mi corazón, señora; . . .

Me parece igual a los dioses

el hombre que se sienta enfrente de ti

y te escucha de cerca cuando hablas

con ternura

y cuando ríes seductora. Entonces

el corazón me tiembla dentro del pecho

pues en cuanto te miro no me sale

ni un hilo de voz, . . .

Yo amo la delicadeza. Esto,

el amor reluciente por el sol, y la belleza,

me han tocado en suerte.

Todos los poemas recogidos en este texto han sido tomados de:

SAFO (2017). ‘No creo poder tocar el cielo con las manos’. Poesía portátil. Penguin Random House. Barcelona.

Un libro cuya lectura recomiendo.

Safo en la Biblioteca UPM

Beatriz Teresa Álvarez Arias

Los besos en el pan, Almudena Grandes

Barcelona : Maxi Tusquets, 2017

A veces, el universo de un libro se convierte en el tuyo propio. Sus personajes, en tu familia, y su escenario, en tu hogar. Esa es la sensación que te deja este libro. Mientras lo lees, sientes estar tomando un café con cada uno de sus protagonistas, quienes se desahogaban contigo y te trasladaban a sus vidas injustas, decadentes, e incluso deprimentes. ¿Lo mejor? Que tras estas historias siempre reluce un rayito de esperanza y palabras de ánimo para aquella batalla que cada uno de nosotros libra cada día.
Durante la crisis que azotó nuestro país en 2008, un grupo de familias ve cómo sus vidas se transforman y toman rumbos que nunca imaginaron. Todos ellos entrelazados de alguna manera, nos dan un paseo por un Madrid en el que cualquier tiempo pasado parece haber sido mejor.

Almudena Grandes en la Biblioteca UPM

Comentario realizado por: Anónimo.

Palabra, ojos, memoria / Edwidge Danticat

Edwidge Danticat: 

Palabra, ojos, memoria. 

Traducción de Damián Alou. 

Ediciones del Bronce, 1998.

Círculo de Lectores, 1999. 

Título original:

Breath, Eyes, Memory (Soho Press, 1994)  

En los cuentos de hadas, el tonton macoute era un espectro, un espantapájaros de carne humana.  Llevaba sobretodos de mahón, y un machete y una mochila hecha de paja. En la mochila siempre llevaba trozos de niños que habían sido malos, a quienes había desmembrado para comérselos como tentempié. Si no respetas a tus mayores, el tonton macoute vendrá a buscarte.  (p. 124) 

En muchas sociedades empobrecidas, la familia suele convertirse en el último asidero de las personas; una familia entendida como línea de transmisión femenina cuyas sucesivas generaciones han de cargar con el trabajo fuera de casa –si lo hubiere- y al tiempo con la manutención y la crianza, en entornos amenazadores y violentos por añadidura: los resortes de la injusticia estructural. Corrupción y brutalidad sistémicas gripan el desarrollo social hasta que no hay otra salida que una emigración que es en realidad una huida. De una diáspora femenina en el marco de Haití y Norteamérica nos habla Edwidge Danticat (Puerto Príncipe, 1969-) con gran poder evocador, lenguaje chispeante y buenas dosis de mágica ensoñación. Sin ser una historia coral, tiene una vertiente más colectiva –de la que extraer conclusiones sociopolíticas-, y otra más introspectiva. Una maraña de autoimposiciones y tabúes derivados de un pasado traumático se interpondrán en el camino de la resiliencia. Asoma un trasfondo antropológico que nos remite a otro título en su día reseñado en NoSóloTécnica: El concepto de honor en la sociedad mediterránea. No en vano los esquemas culturales de la sociedad tradicional haitiana beben de fuentes africanas y europeas. 

La novela se publicó por primera vez en los Estados Unidos en 1994, en un momento y ambiente cultural propicios. De hecho el Nobel de Literatura se le había otorgado a Toni Morrison justo el año anterior, en 1993. Pero aun así la combinación argumental género + migración no estaba tan en el candelero como ahora, al menos en Europa. Este rasgo, junto a la indudable calidad de escritura, le han otorgado ya a Palabra, ojos, memoria una pátina de obra clásica. Por consiguiente se trata de un libro de los que vale la pena rescatar, con un potencial de impacto acorde al mundo post-MeToo y al actual impulso de descolonización cultural. Merecería a estas alturas una reedición crítica en castellano, con traducción pulida y adecuada contextualización de sus frecuentes localismos verbales. Respecto al título original hay un matiz digno de comentarse: Breath… se correspondería más bien con aliento o respiración… 

Edwidge Danticat en: Biblioteca UPM.

El legado de las diosas. Kateřina Tučková

[Madrid] : Periférica & Errata Naturae, 2021
Traducción: Kepa Uharte
Título original: Žítkovské bohyně (2012)

En la localidad morava de Žítková, situada en la región de Zlín, en medio de los Cárpatos Blancos, sobrevive una pequeña comunidad de mujeres que generación tras generación ha legado a sus hijas y nietas un don con orígenes inciertos, pero que viene de muy lejos en el tiempo. Estas mujeres, en perfecta comunión con la naturaleza, conocen los secretos de las raíces, los beneficios de las hierbas, las fortalezas de los árboles, el poder sanador del agua de manantial. Confían en la palabra y en la fe que sus clientes depositan en su sabiduría. Leen el futuro, desentrañan hechos ocultos del pasado, expulsan las tormentas. Se encomiendan a Dios antes de ejercer sus habilidades, de ahí que se las llame “diosas”. Las diosas de Žítková. Pero no todas ellas han estado del lado benéfico de la magia, las hay que eligieron un camino más oscuro.

Descendiente de diosas, hija de Irena, sobrina de Surmena, Dora Idesová es la última de la estirpe. No ha heredado el don. O al menos no lo siente en su interior. Ni su madre, ni su tía alcanzaron a enseñarle el oficio antes de padecer violentos finales. Pero Dora sí siente una urgencia en su interior, la necesidad de esclarecer la verdad sobre las diosas y limpiar su imagen, qué fue de ellas, por qué fueron vigiladas y perseguidas tanto por el régimen soviético como por los nazis.

Cuál fue su verdadera historia y qué de todo eso habita en ella misma. Consultando archivos que durante años han estado restringidos, pero que en los años 90 ya pueden ser accedidos sin cortapisas, Dora indaga en la historia de las diosas y en los motivos que las condujeron a su final. Sorprendida y golpeada por las venganzas, injusticias, mezquindades y odios injustificados que va encontrando en esos informes polvorientos, Dora reconstruye la historia, lo bueno y lo malo de las diosas, a costa de su propia estabilidad emocional.

En la cubierta de la edición, una fotografía de la rusa Natalia Drepina, fotógrafa de inquietantes y melancólicas atmósferas femeninas.

Kateřina Tučková, nacida en Brno en 1980, es escritora y publicista. Ha obtenido el premio Magnesia Litera dos veces, una por La expulsión de Gerta Schnirch, en 2010, y otra por El legado de las diosas, en 2012. Su obra, a medias entre la literatura y la investigación histórica indaga en el pasado de su ciudad, Brno, y en la influencia de los regímenes totalitarios.

La conquista del aire / Belén Gopegui

Belén Gopegui: La conquista del aire.

 Anagrama, 1998

Reedición: Debolsillo, 2013

 Sus padres habían pasado por épocas duras, sin embargo él siempre había tenido cosas. A cambio de algo. Porque vivían en una casa pequeña y a través de los tabiques no le había quedado más remedio que oír cómo la enciclopedia del hijo significaba letras, la intranquilidad de su madre, el no abrigo nuevo de su padre. Carlos había entendido el mecanismo. Y se había sentido fascinado cuando, a los trece años, conoció la biblioteca popular del barrio. Allí sí era posible tener un libro a cambio de nada. Tenerlo en casa prestado, usarlo y devolverlo a cambio de nada, a cambio de ningún no deseo de sus padres. Eso quería Carlos, una biblioteca pública, tener algo que no fuera suyo y no le faltara a otro. (Primera parte, I, p. 41)   

  Quede claro que este no es un libro sobre aviación ni aerostación. Madrid, mediados de los años 90 del siglo XX. Una ciudad en la que aún se consultaban catálogos industriales en soporte papel, en vísperas de la generalización de internet y de su oleada globalizadora, antes de convertirse en una ciudad latinoamericana y crecientemente polarizada en lo social. Entra en juego –crítico- una generación de universitarios en la treintena. No son exactamente aquellos Hijos de la mierda evocados por Ricardo Cid Cañaveral (El bordillo seguido de Textos inéditos), pero no andan muy lejos. Demasiado jóvenes para haber vivido en primera línea los violentos estertores de la dictadura, iniciados en la efervescencia cultural de la Transición, y en el fondo dispuestos a no perder ripio en la sociedad neocapitalista y liberal –en múltiples sentidos del término- fraguada desde los años 80. Personajes que se aferran con uñas y dientes a sus logros y capacidades profesionales en un entorno cada vez más competitivo y duro, sin alternativas sociopolíticas sustanciales a la vista.  

Pues esta es una historia de economía política del deseo y las relaciones personales, en el cruce entre capital, emociones, sentimientos y vínculos, un relato de suspicacias y equilibrios merodeando en los límites de la autoconfesión  y el acomodo, muy especialmente en el ámbito de la pareja. De hecho, acuden a nuestra memoria ensayos de reflexión crítica sobre el particular, de aquellos años: Contra la pareja (1994), de Agustín García Calvo; o La pareja, una misión imposible (1995), de Josep Vicent Marqués. En fin, veremos en qué estado quedan los protagonistas magistralmente cincelados de esta novela coral. Una obra que bucea en las conciencias más allá de la mera crónica, literatura robusta que sin caer en un moralismo grosero ayuda a conocerse y a mejorar. Si desde un punto de vista poético se asiste al epitafio por agotamiento de la inercia progresista de un tiempo característico, desde una óptica social cabe preguntarse si La conquista del aire no viene a resultar una foto fija de la prehistoria embrionaria del actual aspiracionalismo, esa suerte de desclasamiento postmoderno tan aparentemente cool como feroz en potencia. 

La conquista del aire fue adaptada al cine con el título de Las razones de mis amigos (2000). Película muy apreciable dirigida por Gerardo Herrero, y protagonizada por Marta Belaustegui, Joel Joan y Sergi Calleja. 

Belén Gopegui en: Biblioteca UPM

Donde cantan las ballenas. Sara Jaramillo Klinkert

Cubierta Donde cantan las ballenas, Sara Jaramillo KlinkertBarcelona : Lumen, 2021

Llego al final de esta novela de la colombiana Sara Jaramillo Klinkert con los ojos empañados de árboles, de musgo, de jaleo de pájaros, de zumbido de abejas, de flores de coral, de piedras negras con ojos, de olor a mango en el salón, de ballenas surcando el jardín. De una selva que ha traspasado el umbral de una casa buena para esconderse, cerca de las montañas, a donde no llega más camino que el que los pasos se empeñan en abrirle a la espesura. La casa donde vive la niña Candelaria, con su madre y su hermano, sin el padre que los ha abandonado. Un hombre que ha dejado tras de sí, en la imaginación de su hija, todo un mundo de cuentos que sirven para oír la música de las cosas, para sobrevivir entre algodones, pero no sirve de nada para entender ni afrontar la realidad. La cruda y persistente realidad que Candelaria va a empezar a ver poco a poco, un velo cayendo detrás de otro, a la fuerza, después de haber sido expulsada del mundo mágico que el padre le tejió, gracias también a la llegada de nuevos huéspedes dueños de peculiaridades y rarezas que van a servirle a Candelaria de ventanas al mundo. Con ellos aprende a mirar, a ver. Comprende algunas verdades. Por ejemplo, que los adultos no tienen la manera correcta de hacer las cosas e improvisan en medio de incertidumbres. Que dentro de una familia hay violencia. Que toda decisión implica una renuncia. Que lo que cambia no son las cosas sino nuestra forma de mirarlas.

Donde cantan las ballenas describe el camino de aprendizaje de niña a mujer de Candelaria y nos muestra con qué zozobra salimos a percibir el mundo, cómo de importante es nuestra responsabilidad en ese proceso y qué cosas dejamos atrás. Una bella, frondosa e imaginativa novela de una autora que fue finalista del Premio Nacional de Novela de Colombia por su obra autobiográfica Cómo maté a mi padre y que es dueña de una tienda de especias (Ábrete Sésamo) en Medellín repleta, como estas páginas, de olores y colores y sabores y formas.

El vistoso collage que ilustra la cubierta de esta edicion de Lumen es obra del poeta visual Raúl Lázaro, un artista cuya obra vale la pena conocer.

Nada / Carmen Laforet

Carmen Laforet: Nada 

Edición: Rosa Navarro Durán 

Austral, 2020 

Edición original: Destino, 1945. 

El mes de junio iba subiendo y el calor aumentaba. De los rincones llenos de polvo y del mugriento empapelado de las habitaciones empezó a salir un rebaño de chinches hambrientas. Empecé contra ellas una lucha feroz, que todas las mañanas agotaba mis fuerzas. Espantada veía que todos los demás habitantes de la casa no parecían advertir ninguna molestia. El primer día en que me metí a hacer limpieza en mi cuarto, a fondo, con desinfectante y agua caliente, la abuelita asomó la cabeza moviéndola con desagrado.  

  • ¡Niña! ¡Niña! ¡Que haga eso la muchacha! (cap. XVII) 

2021 es el centenario de Carmen Laforet, no podíamos pasarlo por alto. Se ha señalado que Nada ha venido eclipsando la atención prestada a sus otras obras. Así que probablemente somos muchos quienes una vez más pedimos disculpas por rendirnos al atractivo de esta narración que nos envuelve desde la primera página, en mi modesta opinión rasgo de maestría en la escritura. Los hechos se desarrollan en una Barcelona tétrica y desastrada de la primera postguerra, a cuya dolorida geografía urbana la novela rinde –a su modo sutil y discreto- un sentido homenaje.  

Ante un relato tan intenso y potente, con tanta profundidad psicológica, mirado en perspectiva se intuye que –aun contando la gran cantidad de autores muertos o exiliados a raíz de la Guerra Civil- el futuro de la narrativa española desde 1939 se jugaría contra viento y marea en el interior del país, en el cruce de la subjetividad personal con los condicionantes de la dinámica social en curso. Desde este punto de vista Nada es un hito con todo merecimiento, y la Historia se ha encargado de demostrarlo por si en el momento de su aparición cupo duda.  

Más allá de su encuadre doméstico, el argumento y estilo de Nada reflejan el espíritu de una época. Son los meses y años cruciales para el desenlace del conflicto mundial en los que -a pesar de la postración en que se vivía- parecía que podía ocurrir cualquier cosa, y también el tiempo en que ya se observaba que -aún bajo una opresiva atmósfera social y una implacable represión política- la sociedad española nunca volvería a ser la misma de antes de la experiencia republicana de los años 30. Carmen Laforet es en sí misma una joven de extraordinario talento que se asoma a una deriva existencial y a una derrota de género, que se hace efectiva incluso para aquellas mujeres cuyo sector social podría darse supuestamente por ganador. De modo que su novela, de una modernidad pasmosa, cobra sin duda un nuevo interés a la luz de los conflictos y debates sociales de nuestro siglo XXI. Quien todavía no la haya leído que se ponga a ello e irá atando cabos. Es quizás el momento de apuntar al fino criterio atribuible al colectivo de Destino cuando brujuleaba ante un movedizo escenario político-cultural en Europa: Nada se llevó la primera edición del flamante Premio Nadal de 1944 para publicarse en 1945. Poco después, en 1947, se rodó versión cinematográfica dirigida por Edgar Neville.   

Carmen Laforet en: Bibliotecas UPM.

Mar de fondo, Patricia Highsmith

   Mar de fondo

   Patricia Highsmith

   Editorial Anagrama

Le agradezco mucho esos sentimientos – dijo Vic con una breve sonrisa– pero no suelo perder el tiempo rompiéndole a la gente las narices. Si alguien me desagradase de verdad, lo que haría sería matarlo. 

¿Matarlo?- preguntó míster Nash con la mejor de sus sonrisas.

–Sí. Se acuerda usted de Malcom McRae, ¿verdad?

–¿Mató de verdad a Malcom McRae?

–¿Y qué otra persona cree usted que pudo haberlo hecho?- Vic esperó, pero no hubo respuesta-. Melinda me ha contado que usted le conocía o sabía algo de él.

¿Tiene usted teoría? Me gustaría conocerla. Las teorías me interesan mucho. Mucho más que los hechos mismo.

 ¿Asesino?, como un hombre tan tranquilo como Victor Van Allen puede ser un asesino. Como un hombre tan querido por sus vecinos, con una vida acomodada de rentista, ocupado en la edición artística y la cría de caracoles, que se toma la vida con deportividad admirable según definición de uno de los muchos amantes de su mujer, puede ser un asesino.  Es un esposo comprensivo que pasa por alto las múltiples infidelidades de su mujer.

Él se lo ha confesado a uno de los amantes de su mujer, Joel, para asustarlo. Es una broma, pero la inquietud se va adentrando en la mente de sus vecinos, quizás detrás de un hombre pacífico se esconde una mente criminal, despiadada, perversa. Muchos interrogantes surgen y esas dudas cobran más fuerza cuando el nuevo amante de su mujer Melinda aparece ahogado en la piscina. Todas las miradas se dirigen a él, a Vic, su mujer le acusa del asesinato. Antes fue una broma pero ahora…

Patricia Highsmith nació en Ford Worth en 1921. Falleció en Suiza en 1995.

Patricia Highsmith en la Biblioteca UPM

Tara Westover. Una educación.

Tara Westover. Una educación. Ed. Lumen, 2018.

Una educación es la historia de Tara Westover, su autora. Tara es una niña que vive en un pueblo de las montañas de Idaho. Criada en una familia mormona, con un padre conspiranoide antigubernamental y con problemas mentales, crecerá sin ir a la escuela y trabajando con sus otros hermanos en la chatarrería familiar. En esa casa no se va al médico ni se toman medicamentos “tradicionales” y sólo cuentan con los remedios de su madre, curandera y partera. Les han educado en la idea de la llegada inminente del fin del mundo y se preparan para ello año tras año.

Las perspectivas son muy malas para Tara, todo apunta a que se casará, tendrá hijos, ayudará a su marido y su vida seguirá vinculada a Idaho. Pero ella va a romper ese círculo familiar, en parte animada por su hermano Tyler que logra salirse de esa trampa y sobre todo llevada por una voz interna que le dice que eso no es lo que quiere y que las locuras de su padre, secundadas por su madre, no se corresponden con la vida real.

Con la huida de mi hermano se había plantado la semilla de la curiosidad, que solo necesitaba tiempo y aburrimiento para crecer. Mientras arrancaba el cobre de un radiador o arrojaba al contenedor el quingentésimo pedazo de acero, a veces me sorprendía imaginado las aulas en las que Tyler pasaba los días.

Tara tiene un talento, cantar y tiene una obsesión, saber y eso la lleva a prepararse de cero el examen de ingreso en la universidad, sin haber pisado un aula previamente y desconociendo que ha habido dos Guerras Mundiales, un Holocausto o quién es Martin Luther King.

Logra iniciar sus estudios en la Brigham Young University con diecisiete años y graduarse en Arte. Gracias a varias becas pudo seguir estudiando y hacer un posgrado en el Trinity College en Cambridge algo que, ni en sus mejores sueños, hubiera pensado, graduándose en Historia en 2014.

Todos estos avances en la vida de Tara tienen un coste personal y le llevan al enfrentamiento y distanciamiento con su familia. Todas las creencias en las que ha sido educada, aún a sabiendas de que son mentiras, la van a hacer dudar en algunos momentos de si el camino escogido es el correcto. Sobre su libro, la autora dice que lo más difícil de relatar no tuvo que ver con las peleas familiares o las restricciones que le imponían.

Se me hizo más difícil escribir de las cosas positivas, de las cosas que perdí. La risa de mi madre, la belleza de las montañas.

La novela es un canto a la educación, de ahí su título, que es lo que salvó a esta niña de tener una vida horrible. Pero también es un canto a la voluntad de las personas, al esfuerzo y a la determinación por mejorar aun cuando todo esté en contra.

Podéis llamarlo transformación. Metamorfosis. Falsedad. Traición. Yo lo llamo una educación

Me ha parecido un libro buenísimo, desgarrador muchas veces. Que el relato se autobiográfico le da mucho fuerza ya que algunas cosas que cuenta parecen increíbles. Es una historia que engancha desde la primera página porque además está muy bien escrito.

Aquí podéis leer una entrevista que le hizo El Cultural a la autora en 2018.

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