La Tabla Esmeralda. Carla Montero

Todo comienza con el hallazgo casual de una carta en la que se menciona la búsqueda de un misterioso cuadro. Este descubrimiento dará el pistoletazo de salida a una novela narrada en dos líneas temporales: el Madrid actual y la Europa de la Segunda Guerra Mundial.

A medida que avanza la historia, Carla Montero construye un complejo rompecabezas en el que las piezas de ambas épocas terminan encajando de forma sorprendente. La búsqueda de una enigmática obra de arte sirve como hilo conductor de una trama que combina misterio, historia, ciencia y romance.

La línea temporal ambientada en el París ocupado de 1942 nos muestra el inicio de la búsqueda del lienzo y el nacimiento de una relación marcada por la guerra, los secretos y las difíciles decisiones impuestas por las circunstancias de la época. Paralelamente, en el Madrid actual, otra pareja se verá inmersa en una investigación que poco a poco irá revelando las conexiones entre pasado y presente.

Uno de los aspectos que más me llamó la atención fue la forma en que la autora aborda el expolio de obras de arte llevado a cabo por las fuerzas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. A través de distintos personajes y escenarios, nos acerca a un episodio histórico real que afectó a innumerables piezas del patrimonio artístico europeo y que constituye una parte fundamental del trasfondo de la novela.

Lo que más me gustó de la novela fue la forma en que ambas historias terminan dialogando entre sí. No solo a través del misterio que rodea a la obra de arte, sino también mediante las relaciones personales de sus protagonistas, cuyas experiencias parecen reflejarse y complementarse a pesar de estar separadas por décadas.

El resultado es una lectura ágil y entretenida, especialmente recomendable para quienes disfrutan de las historias con varias líneas temporales y de los relatos en los que cada descubrimiento conduce a nuevas preguntas hasta completar el puzzle final.

Fragmento blog

“Pues no tengo ni idea. Ahí está el quid de la cuestión: todo lo que me ha pasado mi querido Konrad es una carta de un comandante nazi a su mujer con tres pistas mal dadas, y de ahí quiere que yo le haga el descubrimiento del siglo. Conclusión: que me he puesto a mirar en internet y que me lo sé todo sobre los nazis como para quedar de maravilla en una partida de Trivial, pero nada más. De algún modo tendría que hacerme con otros datos sobre ese comandante Von Bergheim."
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“La Tabla Esmeralda” de Carla Montero es la recomendación de esta semana en “Lecturas para compartir”. Años después de haber leído esta novela, sigo recordando la habilidad de la autora para conectar épocas, personajes e historias aparentemente independientes hasta construir un gran rompecabezas. Una lectura que combina misterio, historia, arte, ciencia y romance, y que nos acerca además al expolio de obras de arte durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué novela os ha sorprendido por la forma en que encajan todas sus piezas? #lecturasparacompartir latablaesmeralda #carlamontero #librosrecomendados #novelahistórica🔥 #misterio #booktookspain #megustaleer📚 #biblioETSIDI

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La flor del algodón blanco. Mo Yan

Desde Lecturas para compartir, en su cuenta de TikTok @biblioetsidiupm, la biblioteca ETSIDI UPM recomienda la lectura de “La flor del algodón blanco”, obra del  escritor Nobel Mo Yan.

La joven protagonista de esta historia, Fang Biyu se convertirá en símbolo de la mujer china; ya que el cultivo y manufacturación del algodón tuvo inesperadamente un impacto enorme en cómo la mujer fue considerada en China. La analogía planteada por Mo Yan entre la mujer y el algodón, crea y estructura el núcleo de un intenso drama, donde la mujer refuerza y potencia su figura.

El lector verá reflejado en la planta transformadora de algodón, instalada en una zona rural, un pequeño microcosmos donde toda la China de la época se verá representada, y donde Fang Biyu encarna el emblema de la mujer china. El algodón, como alegoría de la feminidad obedece también al ciclo de la menstruación (un ciclo lunar) que caracteriza a la mujer, ya que el algodón servía para su protección sanitaria.

La flor de algodón blanco” describe también las vivencias de un amor prohibido en tiempos de máxima agitación política y social, impregnadas de un profundo erotismo. A través de un enfoque autobiográfico, su autor aborda la pérdida de la inocencia y el rito del paso a la edad adulta.

Mo Yan traza esta historia donde la figura de la mujer adquiere una fuerza genuina que se rebela contra las imposiciones sociales del maoísmo y de los ritos rurales.

Bajé de un autobús destartalado que no podía estar más embarrado y sucio un día de verano, a mediodía, vestido con mi uniforme de teniente y llevando a cuestas un par de bolsas militares enormes de un color gris ceniza ya emblanquecido. Una lluvia fina y ligeramente inclinada me dio la bienvenida, y así, sin perder un segundo, me dirigí al dique del río. Al darme la vuelta, vi el humo que salía del tubo de escape del vehículo, que, sin hacer ruido y temblando, despareció en la distancia en un abrir y cerrar de ojos, aunque el olor a gasolina quemada permaneció en el ambiente durante mucho tiempo. Una espiral de libélulas de múltiples colores y de gran belleza apareció sobre la pendiente del dique, las sóforas púrpuras que habían crecido junto al río tremolaban bajo las infinitas gotas de lluvia que caían libremente sobre ellas. La corriente, de un color rojo oscuro, fluía apresurada. La lluvia golpeaba su superficie y levantaba unas salpicaduras blancas. Las aguas del río podían es-cucharse con claridad desde el viejo puente de piedra, cuya parte superior, ennegrecida, se reflejaba en el fondo como un pez negro moviéndose sinuosamente bajo el agua. La corriente, al impactar con las piedras del puente, provocaba algunas olitas y espuma blanca que se deshacía rápidamente, y el olor intenso a agua dulce saltó de inmediato a los orificios de mi nariz.
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“La flor de algodón blanco” del Nobel Mo Yan es la recomendación de esta semana en “Lecturas para compartir” #lecturasparacompartir #novelacontemporanea #booktoke #megustaleer #libros

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Comerás flores. Lucía Solla Sobral

Comerás flores, de Lucía Solla Sobral, nos atrapó desde la primera línea. Su éxito de público, vamos por la decimoctava edición, y los premios que acumula, Ojo Crítico de Narrativa y el Cálamo al mejor Libro del Año 2025, ya nos daban algunas pistas sobre su calidad. 

Esta ópera prima de la autora gallega destila una verdad impregnada de lirismo. Cada frase aparece atravesada por pequeñas descargas de emoción, por expresiones espontáneas que brotan de las entrañas de Marina, una joven que acaba de atravesar la pérdida de su padre. Sus días transcurren arropados por su familia, su perrita Frida y su amiga Diana, con quien comparte piso. De forma inesperada irrumpe en su vida Jaime, un hombre que le dobla la edad y que, a través de atenciones sofisticadas, provoca un giro decisivo en su existencia. Y no será el único.

La crítica ha destacado «su técnica y sensibilidad, su rigor y su frescura» (Marta Jiménez Serrano), y ha señalado que «esconde una prosa de aspersor: parece que abarca poco terreno, pero al final es la que cala más hondo» (Eloy Tizón). Para nosotros, Comerás flores sobresale, ante todo, por la potencia de su voz narrativa.

 

El día en el que mi padre murió, hacía sol y yo tenía hambre. Mi padre murió y bajé a Frida a hacer pis. Mi padre muerto y yo lavándome el pelo, eligiendo pendientes, probándome blusas. Ese día tuve que comprar el pan exactamente como cada día, ni muy tostado ni muy crudo, tender la ropa a la vuelta del tanatorio y ponerme los retenedores antes de dormir. Esa noche, vi a mi sobrino llorar y reír. Yo también lloré y reí. No sabíamos qué hacer con tanto dolor en los pulmones. Por las mañanas, me despertaba como si me hubiese quitado un peso de encima. El de la espera constante a la muerte desde la silla para las visitas. Papá había muerto y ya no tenía que esperar a que muriese más. Escuchaba sus zapatillas arrastrándose por el pasillo a la misma hora a la que él se levantaba de madrugada para ir al baño, pero papá ya estaba muerto y sus zapatillas guardadas en el neceser que trajimos de vuelta del hospital. Su teléfono seguía sonando, porque su operador no sabía aún que papá estaba muerto. Al principio, no quisimos dar de baja la línea. No por si volvía, sino porque la muerte es contagiosa y se nos quitaron un poco las ganas de vivir o, al menos, las de continuar con los trámites. A veces, contestaba esas llamadas. Eran de algún conocido despistado que decía: jefe, ¡que hace mucho que no te molesto! Y tenía que decirle que papá había muerto y que sí, que ya fue el funeral y que sí, que llevaba unos meses muy mal y que sí, que era normal que no se hubiese dado cuenta si no lo había visto últimamente por la calle con veinte kilos menos, un bastón y un parche en el ojo. Otras veces, era un amigo con alzhéimer que lo quería invitar a comer lamprea. Algunos días le explicaba que papá ya no estaba y otros le decía que le pasaría el recado.…

Yo quería volver a vivir sola. Pero Diana, que también quería vivir sola, no tenía dinero suficiente. Ella decía que al ser yo libra y ella leo, podíamos estar juntas todo el rato porque yo no la saturaba y ella ponía lógica en mi vida. Y a mí ese intercambio siempre me pareció bien. Mi madre nos llamaba Pili y Mili, su madre las dos Marías. En la universidad dormíamos la siesta juntas y nos despertábamos oliéndonos las babas. Las de ella olían a leche caliente con colacao, las mías a patatas de bolsa y a brackets.

 

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lDéjate atrapar por la relación apasionada de Marina. Lecturasparacompartir #recomendacionesliterarias #booktoker #Luciasollasobral @librosdelAsteroide

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LA TIA MAME.PATRICK DENNIS

Desde Lecturas para compartir, en su cuenta de TikTok @biblioetsidiupm, la biblioteca ETSIDI UPM recomienda la lectura de “La Tía Mame””, novela de la escritor Patrick Dennis.

Hay libros que destacan por su trama y otros que permanecen en nuestra memoria gracias a sus personajes. La tía Mame, publicada en 1955 por Patrick Dennis, pertenece sin duda a esta segunda categoría. Considerada un clásico de la literatura humorística norteamericana, la novela nos presenta a una protagonista tan extravagante como entrañable, capaz de convertir cualquier situación cotidiana en una aventura inolvidable.

La historia comienza cuando Patrick, un niño de diez años, queda huérfano y pasa a vivir con su tía Mame Dennis. Sin embargo, lejos de encontrar una educación convencional y una vida ordenada, el joven se ve arrastrado a un universo de fiestas, viajes, amistades excéntricas y constantes cambios de fortuna. Mame es una mujer adelantada a su tiempo, amante de la cultura, las nuevas tendencias y las experiencias más diversas, que afronta la vida con una energía inagotable y una enorme curiosidad.

A través de los ojos de Patrick asistimos a tres décadas de aventuras y desventuras en las que el humor ocupa un lugar central. Las situaciones disparatadas y los personajes extravagantes provocan más de una sonrisa, pero bajo esa apariencia ligera la novela transmite también un mensaje profundo sobre la libertad individual, la importancia de mantener una mente abierta y el valor de vivir de acuerdo con las propias convicciones.

Uno de los mayores aciertos del libro es la relación entre Mame y su sobrino. Aunque su estilo de vida resulte caótico e imprevisible, la protagonista se convierte en una figura fundamental para Patrick, transmitiéndole una forma de entender el mundo basada en la tolerancia, la curiosidad y la independencia de pensamiento.

Más de setenta años después de su publicación, La tía Mame sigue conservando gran parte de su frescura y su capacidad para divertir.

“Al pensar en lo alocada y deslumbrante que era mi tía mame en 1929 , veo que debió de asustarse de tener que criar a un niño de diez años totalmente desconocido tanto como yo al entrar por primera vez, temeroso y boquiabierto, en el esplendor oriental de su apartamento de Beekman Place. Pero mi tía Mame no era de las que se rinden fácilmente. Mi tía tenía el espíritu animoso de una exploradora de garitos clandestinos. Y, aunque sus ideas sobre la educación infantil tal vez pudieran considerarse un poco heterodoxas —igual, todo sea dicho, que sus ideas sobre cualquier otra cosa—, el sistema exclusivo de mi tía Mame funcionó bastante bien a su despreocupada manera.”

 

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“La tía Mame” de Patrick Dennis es la recomendación de esta semana en “Lecturas para compartir”. Lo que más me sorprendió de esta novela fue descubrir una protagonista que, a pesar de vivir en una época muy distinta a la nuestra, sigue pareciendo increíblemente moderna. 📚✨😊 ¿Y a vosotros? ¿Qué clásico os ha sorprendido por lo actual que sigue pareciendo? lecturasparacompartir #BiblioETSIDI #booktokspanish #clasicos #megustaleer #librosrecomendados#patrickdennis

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CAMPUS SUR LEE: «Un cadáver en la biblioteca», Agatha Christie.

 La señora Bantry soñaba. Comenzaba un nuevo día. De abajo le llegaba el ruido producido por las grandes persianas de madera de la sala al abrirse. Lo oía pero no lo oía. Los discretos y amortiguados ruidos de la casa continuarían media hora más. Eran tan familiares que ya no turbaban su sueño. Culminarían con el rumor de pasos rápidos pero comedidos por el corredor, el roce de un vestido estampado, el tintineo de la porcelana al depositarla en la bandeja del desayuno sobre la mesa de fuera; luego un suave golpe en la puerta y la entrada de Mary para descorrer las cortinas. En su sueño, la señora Bantry frunció el entrecejo. Algo fuera de lo habitual había penetrado en sus ensoñaciones, algo no iba como debería. Pasos por el pasillo, pasos que iban demasiado aprisa y acudían demasiado pronto. Inconscientemente, sus oídos esperaban oír el tintineo de la porcelana, pero no fue así. Llamaron a la puerta. Automáticamente, desde las profundidades de su sueño, la señora Bantry ordenó: «¡Adelante!». De la verdosa penumbra surgió la voz de Mary, entrecortada, histérica: «¡Oh, señora…! ¡Oh, señora…! ¡Hay un cadáver en la biblioteca!».

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