El mejor verano posible (4)

Un año más, Nosólotécnica os desea un feliz verano. El mejor verano posible. Nosotros nos tomamos unos días de descanso en los que no vamos a dejar de buscar nuevas lecturas que recomendaros a partir de septiembre. Mientras tanto, desempolvamos algunas recomendaciones de años anteriores que no han perdido ni un ápice de interés y esperamos que os gusten. Las de hoy son de José Alejandro Martínez.

Disfrutad mucho. Con libros el mundo es un poco menos raro.

Bichos, Miguel Torga: NoSóloTécnica ya visitó en su momento el mundo mágico del noroeste peninsular de la mano de Wenceslao Fernández Flórez. Volvemos ahora de nuevo a la fraga -esta vez al otro lado de la raya- de la mano del mítico escritor trasmontano Miguel Torga. Con él nos sumergimos en un mundo rural tradicional ya prácticamente desaparecido a comienzos del siglo XXI, aunque no está de más recordar que en él se sitúan las raíces de nuestra cultura y los orígenes de nuestra existencia a la corta distancia de apenas unos decenios.

***********

Ni una gota de sangre impura, Christiane Stallaert: ¿Por qué la España ultraconservadora del 18 de julio, por muy insurreccional que fuera, sintió tanta fascinación por un movimiento paganizante como el nazismo? No parece que el mero anticomunismo o la astuta política religiosa de Hitler puedan explicarlo completamente.

***********

Mondo y otras historias, J.M.G. Le Clézio: Se dice que a pesar de la apabullante colonización anglosajona, la producción cultural francófona aguanta el tirón entre el público español. Relativamente, dependiendo de los sectores sociales. En 2008 se le otorgó el premio Nobel a Jean-Marie Gustave Le Clézio y la industria editorial española se vio algo desprevenida. Esto sucede a menudo con los Nobel no previstos, y no solo en nuestro país. Pero la desconexión es más llamativa cuando el autor es él mismo hispanohablante -por su larga vinculación mexicana- y escribe en una lengua tan cercana y emparentada. Para bien, la Feria del Libro de Madrid de este año 2016 se dedicó a Francia. Por nuestra parte reseñamos a Le Clézio recordando que a estas alturas merece más ediciones críticas en castellano, bien documentadas.

***********

Bélgica, Chantal Maillard: ¿Es posible llamar a este retorno una experiencia iniciática? En realidad, ¿se puede iniciar algo que siempre está ahí? Una filósofa y poeta de Málaga vuelve a sus orígenes biográficos: ¿resultará la cercana y cómoda Bélgica más inasible que la India de sus ejercicios vitales e intelectuales?

El mejor verano posible (3)

Un año más, Nosólotécnica os desea un feliz verano. El mejor verano posible. Nosotros nos tomamos unos días de descanso en los que no vamos a dejar de buscar nuevas lecturas que recomendaros a partir de septiembre. Mientras tanto, desempolvamos algunas recomendaciones de años anteriores que no han perdido ni un ápice de interés y esperamos que os gusten. Las de hoy son de Pilar Álvarez del Valle.

Disfrutad mucho. Con libros el mundo es un poco menos raro.

El viejo barco (Gu Chuan), Zhang Wei

La novela está escrita en clave de ficción y recorre con mirada, a ratos crítica, 40 años de la historia de China a través de una ciudad imaginaria: Wali, en la que predominan tres clanes familiares los Sui, los Zhao y los Li, vistos a la luz de tres generaciones. En el transcurso del relato se describe de manera indirecta las consecuencias humanas, en muchos casos desgarradoras, de la Revolución, la Reforma Agraria, la Gran Hambruna y algunos cambios político-económicos, reconocibles parcialmente por los hechos que describen sin alusión directa, ni indicación temporal.

Kioto, Yasunari Kawabata carátula del libro

La historia nos relata la vida de una pequeña familia de artesanos tradicionales y comerciantes de telas, con la búsqueda de la belleza y la armonía como elemento central, y el lento decaer de oficios ancestrales y tradiciones de trasfondo. Nos introduce en un pequeño secreto a voces de la familia: una niña abandonada, una adopción, la búsqueda de los antepasados desde el amor y el cariño a los padres adoptivos.

Mi prima Rachel, Daphne du Maurier

Mi prima Rachel, llevada al cine en dos ocasiones, mantiene el ritmo, el suspense y el equívoco en un asunto familiar, en el que Rachel parece ser la causa de todos los males de su reciente marido; al menos según apuntan múltiples indicios recogidos por su estimado hijo adoptivo.

La plétora de personajes provenientes en su mayoría de un entorno rural, se polarizan entorno a esta figura foránea que transita entre el encanto y la manipulación enfermiza. Un personaje calidoscópico que trastorna tu punto de vista y opinión más firme con súbitos golpes de efecto. El final queda a la interpretación del lector.

Sofia Petrovna, Una ciudadana ejemplar. Lidia Chukóvskaiacarátula del libro

Esta es una novela rusa que narra con desapasionamiento e íntima veracidad el lento e inexorable proceso de caída en desgracia de ciudadanos anónimos durante la época estalinista de la Gran Purga. Son ciudadanos, incluso ejemplares de pura normalidad, carentes de significación política e incluso afectos al concepto primigenio de la revolución rusa.

El mejor verano posible (2)

Un año más, Nosólotécnica os desea un feliz verano. El mejor verano posible. Nosotros nos tomamos unos días de descanso en los que no vamos a dejar de buscar nuevas lecturas que recomendaros a partir de septiembre. Mientras tanto, desempolvamos algunas recomendaciones de años anteriores que no han perdido ni un ápice de interés y esperamos que os gusten. Las de hoy son de Pedro Peinado.

Disfrutad mucho. Con libros el mundo es un poco menos raro.

Crónicas marcianas, Ray Bradbury: La prosa de Bradbury transmite la belleza y el horror del choque de civilizaciones, todo está teñido de melancolía, hay mucha lluvia y silencio y ciudades muertas y nubes de polvo que ocultan casi por completo el brillo plateado de los cohetes espaciales. Es un libro triste, en definitiva, como un verano que se termina.

***********

Montedidio, Erri de Luca: Montedidio, el pueblo, es tan estrecho, bullicioso y abigarrado que no se puede caminar sin tropezar con los pasos propios o los ajenos, y no se puede mirar a las estrellas pues las camisas en la cuerdas de tender son el firmamento sobre las calles, y hasta el aire te empuja, pues el aire son los muertos antiguos y requieren su lugar… Pero Montedidio, la novela, es una colección de escenas espaciosas, leves y líricas en las que los personajes viven, aprenden, suben a las azoteas, se dejan empujar por el viento y por la magia y emprenden su viaje interior apuntando al cielo.

***********

Trenes rigurosamente vigilados, Bohumil Hrabal: Segunda Guerra Mundial. Un pequeño pueblo checo. Por la estación pasan los trenes invasores, cargados de armas, de heridos, rigurosamente vigilados, hacia el frente, de vuelta.

Y en la estación unos empleados de los que Hrabal va refiriendo anécdotas, divertidas y tristes, ridículas, heroicas. El ser humano de Hrabal. La ingenuidad del abuelo que quiso parar el avance de los tanques del Reich con la fuerza hipnótica de su pensamiento y los detuvo, cinco minutos, antes de que le pasaran por encima.

***********

Casa de muñecas, Patricia Esteban Erlés: Una colección de micorrelatos terroríficos donde los haya es lo que propone Patricia Esteban Erlés en este libro/casa de muñecas que cuenta con una buena cantidad de ilustraciones de Sara Morante, sugerentemente perversas, en negros, grises y magenta (o como se dice en uno de los cuentos: rojo cicatriz).

El mejor verano posible (1)

Un año más, Nosólotécnica os desea un feliz verano. El mejor verano posible. Nosotros nos tomamos unos días de descanso en los que no vamos a dejar de buscar nuevas lecturas que recomendaros a partir de septiembre. Mientras tanto, desempolvamos algunas recomendaciones de años anteriores que no han perdido ni un ápice de interés y esperamos que os gusten. Las de hoy son de María Seguido.

Disfrutad mucho. Con libros el mundo es un poco menos raro.

Evelyn Waugh, Retorno a Brideshead: Estamos en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial. Charles es un oficial del ejército inglés que rememora su estancia en Brideshead, la mansión donde ahora se aloja su regimiento. El “retorno” de Charles a Brideshead devuelve a su memoria aquellos tiempos, anteriores a la guerra, en que paseaba por sus hermosos jardines y salones.

***********

Cubierta Los extraños Vicente Valero, Los extraños: Parafraseando a Tolstói “todas las familias tienen sus extraños”, esos parientes de los que sabemos poco, tenemos noticias dispersas, a los que hemos visto en una foto, de los que se cuentan anécdotas , algunos con vidas azarosa y que por distintas circunstancias permanecen alejados del devenir corriente de la familia.

***********

Guy Delisle, Pyongyang: Escrito y dibujado con una extraña mezcla de virtuosismo y sencillez, Delisle nos cuenta sus experiencias en Corea del Norte como asesor de animación (de dibujos animados, digo) en un gran estudio en el que se ha deslocalizado la producción de las series de dibujos de occidente.

***********

Philippe Claudel, Aromas: Una nueva joya de P. Claudel, al que tanto apreciamos en NST. Esta vez nos encontramos una colección de textos breves, 63 capítulos y 63 olores. Capítulos cortos, una o dos hojas a los sumo, cuya lectura no requiere continuidad como una novela al uso. Se puede leer de tirón o a ratos sueltos porque lo que hace Claudel en este libro es un recorrido por su vida a través de los aromas que van cosidos a cada recuerdo, cara, persona, casa … que han pasado por su vida.

Terra Alta. Javier Cercas

Terra Alta
Javier Cercas
Barcelona: Planeta, 2019

 

Lo confieso, siempre encuentro en las obras de Javier Cercas un halo mágico, una prosa cuidada, una acción interior y exterior trepidante, como si las letras de sus libros cayeran lentamente para quedarse fijas en la memoria de quién los lee. Su Terra Alta nos sitúa en el corazón de una comarca replegada sobre sí misma y en la que todos, o parece que casi todo, se conoce. Entre líneas nos asomamos a la historia de un crimen y al desarrollo paralelo de una historia de amor con un final inesperado.

 –Mire –se dirige el viejo a Melchor, didáctico–, ésta es una tierra inhóspita, muy pobre. Siempre lo ha sido. Una tierra de paso en la que sólo se quedan los que no tienen más remedio que quedarse, los que no tienen otro sitio adonde ir. Una tierra de perdedores. A esta comarca no la quiere nadie, ésa es la verdad, y la prueba es que sólo se acuerdan de nosotros para bombardearnos. ¿Por qué se nos conoce fuera de aquí? Por la batalla más feroz que se ha librado nunca en este país, una tormenta de fuego como un castigo bíblico, un apocalipsis que mató a muchachos de medio mundo. Por supuesto, nosotros ni pinchamos ni cortamos en ella, pero nos dejó esta tierra convertida en un erial todavía más negro de lo que era, un sitio donde ochenta años después todavía puede encontrar usted metralla en los montes…

Un mosso de Esquadra que encuentra por fin su lugar en el mundo en una tierra especial, sitiado por un pasado inquietante que amenazó hasta su propia supervivencia, y un futuro incierto todavía por descubrir. Y como telón de fondo, y quizá como auténtica protagonista, una tierra con muchas más aristas de las que parece. La incertidumbre, la justicia, el deseo de venganza o redención son algunos de los ejes sobre los que gravita esta novela.

Javier Cercas, ganador del Premio Planeta con esta obra en el 2019, es autor además de Soldados de Salamina o La velocidad de la luz.

Javier Cercas en la Biblioteca UPM

Blanca Laffitte Lasarte

Ciencia, Tecnología y Sociedad en los estudios de Ingeniería / Pedro Costa Morata (editor)

Pedro Costa Morata (ed.): Ciencia, Tecnología y Sociedad en los estudios de Ingeniería. 

Anthropos / ETSI Sistemas de Telecomunicación – UPM, 2016. 

Traducida al terreno disciplinar, la finalidad y la utilidad de los estudios CTS resulta obvia; se trata de alfabetizar tecnológicamente a los estudiantes y profesionales de las humanidades y las ciencias sociales e, inversamente, tratar de que los miembros de la comunidad técnica adquieran más conciencia del contexto social en el cual trabajan. Pero la significación del CTS es global y eminentemente social, más allá del mundo de la enseñanza o de las necesidades de la interdisciplinariedad, es decir que se trata de “capacitar a los ciudadanos en general para participar en el proceso democrático de toma de decisiones y se promueva la acción ciudadana encaminada a la resolución de problemas relacionados con la tecnología en la sociedad industrial” (p. 68) 

A lo largo de los años, varias han sido las iniciativas en nuestra Universidad consagradas al acercamiento entre las enseñanzas en ella impartidas –una mayoría abrumadora de ingenierías- y las ciencias humanas y sociales. A título de ejemplo bibliográfico recordemos los reiterados ciclos de conferencias sobre Humanidades, Ingeniería y Arquitectura editados por el profesor Atanasio Lleó. Además, numerosas actividades culturales –tanto de la Universidad como de sus centros respectivos- han ido en esa línea. Pero una cosa es el encuentro y mutuo aprecio entre ambas esferas y otro el estudio e investigación sistemáticos de la articulación entre ciencia y tecnología, y la sociedad humana de la que estas son fruto y que a su vez experimenta en su propio curso vital las consecuencias del desarrollo de aquellas. En esto consiste justamente la disciplina CTS (Ciencia, tecnología y sociedad), un campo de conocimiento que no ha dejado de expandirse y cobrar creciente interés en España a caballo de los nuevos planes de estudio surgidos en los años 2000 y destinados a homologar las titulaciones en la Unión Europea.  

Respecto a este contexto el libro que os presentamos tiene de algún modo una doble funcionalidad: por un lado recoge los testimonios y enfoques de experimentados profesores implicados a fondo en el desarrollo de asignaturas de este tipo en varios centros; por otro, muestra una introducción a los contenidos CTS tal y como se pusieron en marcha en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Sistemas de Telecomunicación del Campus Sur UPM. Esta segunda parte a cargo del profesor Costa Morata se titula muy modestamente Programa pero en realidad consiste en un jugoso ensayo de interpretación en toda regla, con una reflexión profunda sobre la exorbitante tecnificación global de nuestra época y la consiguiente responsabilidad social de la tecnología. Tras la lectura del libro y a la vista de los acontecimientos históricos vividos en 2020, a uno no le cabe duda de la necesidad formativa en Ciencia, Tecnología y Sociedad, ante la complejidad exponencial que se nos viene encima.  En fin, si hay un libro especialmente no-solo-técnico es este; de modo que -aunque seamos un poco juez y parte al ser un trabajo surgido de la UPM- vale la pena volver sobre él cuanto sea preciso. 

A pesar de no llegar a conocer Internet ni la revolución microinformática, los análisis de McLuhan resultaron proféticos. Los medios de comunicación de masas han convertido el planeta en una aldea, una gran aldea planetaria pero aldea al fin y al cabo. El principio que destaca en este concepto es el de un mundo interrelacionado, con estrechez de vínculos económicos, políticos y sociales, producto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), particularmente Internet, como disminuidoras de las distancias y de las incomprensiones entre las personas y como promotoras de la emergencia de una conciencia global a escala planetaria, al menos en la teoría. (p. 150) 

CTS en: Biblioteca UPM.

Pedro Costa Morata en: Biblioteca UPM.

Leyenda de un suicidio. David Vann

Leyenda de un suicidio
David Vann
Barcelona: Alfabia, 2014
Traducción : Daniel Gascón
Legend of a Suicide. Penguin, 2009

Cuando el escritor David Vann tenía 13 años, su padre se suicidó. Este libro es la forma en que Vann trata de devolverle la vida de alguna manera. El libro se compone de cinco cuentos cortos y una novela aunque no en ese orden. Las historias están conectadas y describen la relación del joven Roy Fenn con su padre Jim, un dentista fallido y pescador fracasado, habla del amor incondicional del hijo hacia un padre mentalmente enfermo.

Con una prosa magnífica, usando pocas y simples palabras, golpea directamente en el estómago de quien esté leyendo. Esta es una historia conmovedora, a veces divertida, a veces impactante, con giros inteligentes, dolorosa, desgarradora, increíblemente convincente y plausible y absolutamente absorbente. La descripción de Vann del padre enfermo, sus racionalizaciones y elecciones, es muy realista. Los procesos de pensamiento del hijo, Roy, también resultan descarnadamente auténticos.

Es un libro difícil de leer emocionalmente, me deja de regalo unas cuantas noches de insomnio e imágenes que no se me van a olvidar fácilmente. Me pasó también con La carretera, de Cormac McCarthy, libro al que en cierto modo se parece.

Brillante.

A father, after all is a lot for a thing to be.

David Vann en la Biblioteca UPM

Marta Olea de Cárdenas

Cuentos de la Malá Strana. Jan Neruda

Cuentos de la Malá Strana
Jan Neruda
Madrid : Cátedra, 2017
Povídky malostranské (1878)
Traductor: Antonio Rivas González
Introducción: Antonio Rivas González y Miguel Ángel Vega Cernuda

Hace unas semanas, la lectura de De noche, bajo el puente de piedra, de Leo Perutz, nos transportaba a la Praga misteriosa y mágica que se suele asociar a la época de Rodolfo II, en la que se mezclaban alquimistas, astrónomos, magos, gabinetes maravillosos y… una buena dosis de leyenda. Hoy, en virtud de las diferentes visiones que la literatura ha dado de esta ciudad, vamos a echar un vistazo a una Praga muy diferente, la versión costumbrista que nos ha legado Jan Neruda en su Cuentos de la Malá Strana.

Jan Neruda, nacido en 1834 en el “barrio pequeño” de Praga, o Malá Strana, fue un escritor realista con una gran capacidad para la observación y el detalle. Preocupado por el renacimiento de la cultura checa, en su obra busca enriquecer y cuidar su propia lengua, relegada en esa época por el alemán, que se imponía como lengua oficial del Imperio Austrohúngaro.

Los Cuentos de la Malá Strana, posiblemente su obra más conocida, conforman un retrato de las gentes de la época, su manera de vivir, su forma de hablar y de comportarse. Por una parte, se aprecia el cariño que el autor siente por ellos, pues al fin y al cabo forman parte de su infancia, pero al mismo tiempo es notable su lamento por el atraso social y cultural en el que aún están inmersos.

En la Casa de los Dos Soles, localizada en la calle hoy llamada Nerudová (pues allí vivió Jan Neruda), conocida en la época como Ostruhová, comienzan estos cuentos. Se trata de una corrala en la que Neruda nos permite curiosear no solo el día a día de sus habitantes, sino también el interior de sus pensamientos, de sus deseos, y de sus pobres habitaciones alquiladas con vistas al monte Petřín. A partir de aquí, y hasta el último relato, que vuelve a localizarse en otra vivienda similar -éste más amargo y crítico que el primero- se suceden los relatos de personajes independientes, con alguna anécdota que recordar, entre los que por ejemplo podemos ver cómo era el fenomenal odio que se dedicaban los señores Ryšánek y Schlegl o cómo, en uno de mis favoritos, el señor Vorel se fue a la ruina víctima del rechazo a lo novedoso propio de sus vecinos.

En aquel tiempo todo tenía su sitio determinado, instalar de repente una tienda de sémolas allí donde había antes, por ejemplo, una tienda de comestibles era una de esas cosas tan descabelladas que ni se le ocurría a nadie. Una tienda se heredaba de padres a hijos, y si a pesar de todo se le traspasaba a algún forastero de Praga o del campo, los nativos no lo veían como a alguien demasiado extraño, mientras se sometiese al orden acostumbrado y no los enredase con novedades. Pero él, el señor Vorel, no solo era un completo forastero, sino que además instaló su tienda de cereales en la casa del Ángel Verde, donde hasta ese momento no había habido ninguna tienda en toda la vida.

Cuentos de la Malá Strana es una buena forma de trasladarse a una época que ya no existe, pero que retrata, empleando con frecuencia recursos humorísticos, actitudes y tipos humanos que muy bien pueden encontrarse hoy en día.

Angel Wagenstein. Lejos de Toledo. Libros del Asteroide, 2010

Esta es la historia de Albert Cohen, historiador especialista en arte bizantino y búlgaro exiliado en Israel que vuelve, como ponente en un Congreso, a la ciudad de su infancia Plóvdiv, una de las más bonitas y cosmopolitas de los Balcanes. Como conferenciante  visita el monasterio en el que tantas veces estuvo de niño, recorre las calles de su barrio, Ortà Mezàr (Cementerio del Medio) y camina a orillas del río Maritsa.

En una alternancia de sucesos pasados y presentes, empezamos a conocer a los que formaron parte de su infancia. Su abuela Mazal, una sefardí que sigue hablando ladino (castellano antiguo) y su abuelo Abraham, conocido como el Borrachón, hojalatero, amigo de sus amigos, de las tabernas y gran contador de historias. Ambos le criaron ya que era huérfano.

No cabe duda de que el Borrachón es un hombre instruido, que no sólo domina el ladino y el turco, sino que suelta palabrotas y juramentos en un búlgaro impecable, por no mencionar los floridos remiendos tomados de los idiomas gitano, armenio y griego a los que recurre en su batallar diario por el pan y por el botellín de anís con su huevo cocido.

Y se produce el reencuentro ¿casual? con Araxi Vartanian, la pequeña armenia, su compañera de quinto A de la escuela de primaria e hija de la profesora de francés, madame Vartanian .

Y si existe alguna razón por la que mereciera la pena que mis antepasados recorrieran quinientos años atrás el largo y agobiante camino desde Toledo a Plóvdiv, es el amor por una chica: Araxi Vartanian. ¡Sólo el amor, y nada más!

Guiado por Araxi visitan al bueno de Kostas Papadopoulos, griego de nacionalidad y llamado Kostaki el Eterno, fotógrafo diplomado “que supo retratar el hálito del tiempo” y que guarda en su taller millones de fotos que les permiten viajar al pasado.

Las fotos de la pandilla de su barrio tomada el último día de clase, con el gitanillo Sali descalzo, el turco Mehmed, los pequeños judíos y búlgaros, una pequeña niña armenia, con faldita abombada y coqueta y a su lado siempre el mismo niño pecoso, con rizos pelirrojos y gafas de miope, el joven Abraham Cohen.

Otra instantánea representa la imagen de la convivencia y del respeto, en ella están los tres pastores espirituales del barrio:

El rabino Menashé Leví, el pope Isaías y el mulá Ibrahim hodja. Ni que decir tiene que la figura central de la foto, que posa con la petulancia de un Napoleón entre sus fieles generales, es -¡quién si no!- Abraham el Borrachón… con su autoridad de juez imparcial que mantiene unas relaciones frías y despegadas con los tres dioses, hacía factible el suave equilibrio entre las diferentes religiones y nacionalidades en el barrio del Cementerio del Medio.

Una bonita historia de reecuentro del protagonista con su ciudad, Plóvdiv, su infancia y sus recuerdos.

Un homenaje a los sefardíes, los judíos que salieron de España allá por 1492 después del edicto de los Reyes Católicos, un canto a la tolerancia en un barrio multiétnico que se rompió con la torpeza de la política y la revolución comunista:

Guardan silencio las tumbas ortodoxas, católicas, judías, armenias y musulmanas. Nunca ha reinado la paz entre los vivos. Los muertos demuestran más sabiduría.

Angel Wagenstein nació en1922 en el seno de una familia sefardí en Plóvdiv, la ciudad protagonista de esta historia. Pasó su infancia exiliado en París por la militancia de su familia en movimientos socialistas y comunistas y regresó a su país siendo adolescente. En la 2ª Guerra Mundial fue arrestado y condenado a muerte en 1944 pero logró salvarse gracias a la entrada del Ejército Rojo. Acabada la guerra cursó estudios cinematográficos en Moscú y empezó una larga carrera como guionista y realizador. Su carrera literaria comenzó tardíamente con la publicación de la novela El Pentateuco de Isaac (1998), inicio de una ambiciosa trilogía dedicada al destino de los judíos en la Europa del siglo XX que se completaría más tarde con Lejos de Toledo (2002) y Adiós, Shanghai (2004). Actualmente vive en Sofía.

Angel Wagenstein en la UPM

La estampida, Zane Grey

Zane Grey. La estampida

Editorial Juventud.

Duros, indomables y resistentes, aquellos primeros hombres blancos que penetraron en las grandes llanuras, desérticas del Sur y del Oeste, registraron en la historia una parte de sus maravillosas aventuras, sus terribles experiencias y las extrañas cosas que vieron.

Recorrieron muchos centenares de leguas, según dice su historiador Castañeda, a través de enormes llanuras de arena, desnudas, tan desprovistas de árboles y piedras, que se veían obligados a amontonar el estiércol, a fin de reconocer, al regreso, el camino que siguieron a la ida.

Aquellos primeros hombres blancos que recorrieron esas inhóspitas tierras en busca de aventuras y fortuna fueron exploradores españoles. Al igual que otros aventureros que recorrieron las tierras más al sur de río Grande y que también mencionamos en Nosolotécnica, las penalidades a las que se enfrentaron les llevo prácticamente a la muerte y  el descubrimiento de un animal desconocido para ellos, el bisonte, lo que los salvó.

En todo su camino, a través de aquellas grandes llanuras de hierba y arena, los españoles encontraron rebaños de bueyes jorobados, en tanto número como las ovejas de España…Los fatigados y extraviados viajeros estaban casi muertos de hambre y, gracias a los búfalos, encontraron la comida que tanto necesitaban.

Muchos años más tarde, la llamada a la región inexplorada, la llamada a la frontera sigue intacta. Tomas Doan, nuestro protagonista, la ha recibido y no puede resistirse.

Qué sentirían aquellos hombres y mujeres cuando se adentraron en esos territorios desconocidos, cuando vieran por primera vez aquellos inmensos rebaños de bisontes, la naturaleza más salvaje y virginal.

Cómo sería ese primer contacto con los nativos, qué impresión recibirían al verlos por primera vez

Qué tenía el Oeste para atraer a tantos exploradores y aventureros. Qué fuerza mágica hace que una persona se adentre en un terreno desconocido, en una inmensidad plagada de peligros y de incertidumbres. Quizás conseguir una fortuna, dejar atrás un pasado, sentir que uno es dueño de su propio destino, de su libertad, de ser en definitiva un hombre libre.

En un tiempo actual en el que no podríamos tener esa sensación primigenia, disfrutar con la narración de las aventuras de aquellos hombres en el antiguo Texas siempre será un buen antídoto contra esta realidad presente no tan fascinante y no tan libre.

Zane Gray nació en Ohio en 1872 y murió en California en 1939.

Grey en la Biblioteca Universitaria UPM

 

1 2 3 4 5 76