Archivos de la Categoría: Teatro

Noche de los Museos – 21 de mayo

Este año, y en este mes de mayo, estamos celebrando el Día Internacional de los Museos y la Noche de los Museos, que tienen lugar el 18 de mayo y el 21 de mayo, respectivamente, bajo el lema El Poder de los Museos. Diversas actividades lo conmemoran en la mayoría de los mismos. Aquí presentamos dos actividades de museos un poco menos conocidos para el sábado 21 de mayo, esperando que os interesen:

El Museo del Romanticismo (C/ San Mateo, 13. 28004 Madrid), se une a esta celebración con dos experiencias:

Espectáculo teatral “Carolina y Gertrudis”: las musas del teatro en el museo del Romanticismo”. 18,30 Y 20 horas. Auditorio del Museo, Acceso por C/ Beneficencia,14. Adultos. Actividad Gratuita. Reservas en el teléfono 914483647, de 9,30 a 15 horas.
Este espectáculo muestra la pasión creadora y la amistad de dos mujeres presentes en el Museo del Romanticismo: Carolina Coronado y Gertrudis Gómez de Avellaneda, poetisa y dramaturga, respectivamente.

Cuentacuentos familiar “El corsario negro”. También en el Auditorio y con las mismas condiciones de reserva y gratuidad. Familiar. A las 12 horas.
Sandokán, El Capitán Tormenta o El León de Damasco convirtieron a Emilio Salgari en uno de los escritores más populares del género de aventuras, pero es su obra El Corsario Negro, la historia de Emilio de Roccanera, valiente y noble caballero convertido en pirata, una de las más emocionantes.

 

Otro museo poco conocido: El Museo Cerralbo, realiza también una apertura extraordinaria la noche del 21 de mayo, de 18 a 22 horas con entrada gratuita (C/ Ventura Rodríguez, 17, 28008 Madrid).

 

Ana Cordero

Privacidad. James Graham y Josie Rourke

Cartel de la obra de teatro Privacidad, James Graham y Josie RourkePRIVACIDAD
La obra de teatro que sabe más de ti que tú de ella
Concebida por James Graham y Josie Rourke
Dirigida por Esteve Ferrer
Protagonizada por Adrián Lastra
Teatro Marquina de Madrid, desde 8 de octubre de 2021

Obra inspirada en el caso Snowden, el trabajador de la CIA que sacó a la luz los programas de vigilancia masiva que EEUU usaba sin el conocimiento ni el consentimiento de la ciudadanía.

Adrián, un dramaturgo que, atormentado por la ruptura con su pareja, se siente incapaz de escribir, visita a su terapeuta y según va conversando con él sobre su adicción a revisar las redes sociales para controlar a su expareja, empiezan a aparecer proyecciones de distintos personajes que le van instruyendo sobre el hiperconectado e hiperexpuesto mundo en el que vivimos. Estos personajes, que son académicos, historiadores, legisladores, CEOs de varias empresas, expertos en materia de ciberseguridad, publicidad y psicología, irán informando a Adrián y al público sobre los peligros a los que nos exponemos cuando navegamos por la red y participamos en las distintas redes sociales.

Un montaje teatral en clave de humor, que “rompe la cuarta pared” y hace que el público participe para ver hasta qué punto los móviles nos controlan a nosotros y no nosotros a ellos.

La primera parte es muy dinámica, divertida, y engancha, la segunda parte ya es más lenta, las interacciones con los elegidos “al azar” del público cortan el ritmo y hacen que pierdas un poco el hilo.

En conjunto es un espectáculo ameno, con una escenografía moderna y atractiva, y también didáctico, porque, aunque ya sabemos muchas cosas de cómo los móviles nos monitorizan, ¿quién se lee las interminables condiciones que aparecen antes de dar a “aceptar”? ¿Y las cookies? ¿Y las publicidades “personalizadas”? Quizás aprendamos algo nuevo en este montaje en el que seguro que en algún momento nos veremos reflejados.

NHG

La mordaza, Alfonso Sastre

 La mordaza. Alfonso Sastre

Escelicer

No corre nada de aire esta noche. Estamos pasando un verano muy malo. No se acaba nunca. Me ahogo. Prefiero el invierno. Se está bien la lumbre. Pero en verano…, es malo el verano. Es cuando se cometen los crímenes. Cuando los hombres sacan las navajas por nada y corre la sangre. Todos los crímenes ocurren en verano. La sangre de los hombres arde y no pueden pensar. El calor los ciega y no les importa matar a un hombre. Luego, en el invierno, cuando piensan en lo que hicieron, no lo comprenden. No se explican cómo pudieron hacerlo. Y es que ellos no tuvieron la culpa…Fue el calor que los ahogaba, que no les dejaba respirar.

 

 

Es una calurosa noche de verano en la Francia rural.  La casa de Isaias Krappo es el escenario del drama. Él es un déspota que tiene atemorizados a todos los miembros de su familia. Ha creado a su alrededor un clima de opresión, de temor, de miedo, de falta de libertad.  Un clima en el que el silencio ante esa opresión, ante esa injusticia  se ha apoderado de todos ellos. No pueden romper esas cadenas que les hacen vivir en continuo temor.

Pero Isaias Krappo también tiene un pasado. Un pasado del que solo algunos en el pueblo son partícipes. Son sus antiguos camaradas de armas en la resistencia. Un pasado oscuro y turbio del que es mejor callar, olvidar, dejar atrás. Pero ese pasado vuelve, se hace presente. Y desencadenará el drama.

Isaias.-¿A qué ha venido?

El forastero.- A hacer justicia.

Isaias.- ¿A buscar al que mató a su mujer y a su hija?

El forastero.- A ese ya lo he encontrado

Isaias.-(Rie) ¿Piensa que fui yo?

El forastero.-Sé que fue usted…

El pasado se hace presente no para lograr una redención del protagonista por ese pasado turbio y oscuro, como vimos en estas mismas páginas de Nosolotecnica ( La muralla), si no para lograr que la verdad que ha estado oculta salga a la luz. Pero Isaias Krappo lo va a impedir.  Su familia averigua la verdad. Sin embargo, cada uno de ellos tiene una mordaza de miedo, de respeto atávico al padre que les impide hablar y que hace que callen ante el crimen. Su dignidad como persona se pierde y para recuperarla solo existe un camino, un modo…romper esa mordaza, romper ese silencio.. Pero quién lo hará.

Juan.- Tú querrías hablar, delatar a nuestro padre, ¿verdad, Teo?

Teo.- Sí.

Juan.- ¿Y por qué no hablas?

Teo.- Por miedo…Siento como una mordaza en la boca…Es el miedo…

Juan.- ¿Y tú Luisa?

Luisa.- Yo también hablaría.

Juan.- Pero no hablas por mí. Porque me quieres y sabes que yo sufriría si lo hicieras.

Luisa. Solamente por eso. Yo no tengo miedo.

Juan.- Es otra mordaza…Y sigue el silencio…Yo no hablo porque tengo piedad de mi padre, porque me da lástima de él…Estoy amordazado por mi compasión…Y en esta casa, desde hace dos meses, no hay más que silencio…Un espantoso silencio…

 

La mordaza se estrenó  en Madrid, en el Teatro Reina Victoria, el 17 de septiembre del año 1954 con Antonio Prieto como Isaias Krappo y María Luisa Ponte como Luisa.

Alfonso Sastre nació en Madrid en 1926

Sastre en la Biblioteca Universitaria UPM

 

Del Madrid castizo. Sainetes, Carlos Arniches

 Del Madrid castizo. Sainetes

 Carlos Arniches

 Ediciones Cátedra

Señá Nicasia.- ¡Maldita sea tu alma arrastrá, so pellejo!…¿A ti te paece forma de volver un hombre a su casa, dando unos traspiés que un día te estrellas?

Señor Sidonio.-Que no sé qué acera me gusta más y vacilo. A cualquiera le ocurre.

Señá Nicasia.- Pero ¿y las eses que vienes haciendo, so pasmao?

Señor Sidonio.-¿También te vas a meter en la caligrafía?

 

A pocos días del día de San Isidro y en una fecha tan significativa para Madrid como es el día de hoy, 2 de mayo, traemos a Nosolotecnica al autor que probablemente mejor ha caracterizado el Madrid castizo, Carlos Arniches, un madrileño de Alicante.

Del Madrid castizo es un conjunto de sainetes breves, cuadros de ambiente popular madrileño como diría el autor, publicados primeramente en la revista Blanco y Negro, no destinados en principio a la representación y que posteriormente el propio autor recogió en libro.

Doce son los relatos que aunque ahondan en eso que se llama madrileñismo, con su jerga, su comicidad castiza, jacarandosa, son a la vez breves pinceladas costumbristas, que es reflejo de un pensamiento y una forma de actuar respecto a determinadas situaciones sociales. Son relatos sencillos con una verdadera intencionalidad moralizante. El comportamiento de los falsos pobres, las alegrías de unos que se basan en la desgracia de otros, la imagen decadente de España y las soluciones para su regeneración, la afición al juego, la Gran Guerra y como se vio desde un país neutral, el debate entre cambiar o resignarse a la suerte, la denuncia de aquellos que viven sin trabajar y quieren dar lecciones de todo, etc.

Relatos que en muchas ocasiones y transcurridos ya muchos años desde su publicación siguen tan actuales como entonces. 

Recorriendo el Rastro, paseando por Embajadores o Lavapiés, fácil es hacer un ejercicio de imaginación y ver los personajes creados por Arniches y reírnos con sus chanzas, con su comicidad y chulería y también por qué no, pensar en lo que cuentan estos breves relatos, pequeño homenaje al pueblo de Madrid

Carlos Arniches nació en Alicante en 1866 y murió en Madrid en 1943.

Arniches en la Biblioteca Universitaria UPM

Mínguez.-¿Y donde duermes?

Peque.- Antes dormía en el asador

Requena.- ¿Qué es eso?

Peque.- Las rejas del Teatro Real, que sale calefacción y se está tan ricamente, pero vino el Mellao con una carta de recomendación pal sereno y me echaron a mí. Que uno tié influencia. Y salí de naja pa los desmontes del Oservatorio y alli voy a la rosca con diez u doce.

Las bicicletas son para el verano / Fernando Fernán Gómez

Fernando Fernán Gómez: Las bicicletas son para el verano.

Ediciones impresas: Espasa-Calpe (Austral), Cátedra (Letras Hispánicas).

Estreno en teatro: 1982.

Versión cinematográfica dirigida por Jaime Chávarri: 1984.

 …para una guerra hace falta mucho campo o el desierto, como en Abisinia, para hacer trincheras. Y aquí no se puede porque estamos en Madrid, en una ciudad. En las ciudades no puede haber batallas. (Prólogo)

Gran figura la de Fernando Fernán Gómez, autor, director e intérprete, siempre a recuperar y revisitar. En plena madurez en los años 70, dejó brotar el caudal de sus remotas vivencias del Madrid sitiado de la Guerra Civil (1936-1939) en una obra que, aunque premiada, no se estrenaría hasta más tarde, ya en el reflujo de la Transición. Un relato de baja clase media menestral que trasciende completamente el mero neocostumbrismo, una historia construida con gran oficio y estilo, con humor inteligente y fino análisis social, con una administración rigurosa de las embrolladas relaciones entre razón moral y razón política, tan propicias  a menudo al juego de trileros sobre aquellos acontecimientos. El resultado es una magnífica tragedia para la introspección colectiva.

Existen numerosas ediciones de Las bicicletas… La más veterana de Austral es contemporánea de la época del estreno e incorpora datos y preciosas fotografías de aquel primer montaje. Contiene también una introducción de Eduardo Haro Tecglen: algunas de sus apreciaciones han sido largamente sobrepasadas por el tiempo transcurrido, pero aporta información interesante sobre el propio Fernán Gómez y sobre la situación del teatro español a principios de los años 80. Por su parte, la edición de Cátedra tiene más trabajo crítico y una realización más pulcra.

Además, podemos disfrutar de la estupenda versión cinematográfica de Jaime Chávarri. En ella Agustín González conserva el papel protagonista -el memorable Don Luis- que ya había interpretado en teatro. Pero la localización geográfica cambia respecto al texto original: Chamberí es sustituido por el barrio de los Austrias, más asequible para filmar exteriores que no hayan cambiado tanto respecto a la época de la acción.

En fin, está claro que hay mucha literatura carcelaria, concentracionaria, y bélica en sentido general. Desde este punto de vista contextual, Las bicicletas… caería dentro de un subgénero específico de literatura “de asedio”, como la Gerona de Galdós (Episodios Nacionales). Madrid, con su gran tamaño y población, sufrió en la realidad histórica una experiencia de este tipo desde 1936 a 1939 con terrible violencia externa e interna y -debido al desenlace final de la guerra- sin oportunidad de duelo, expiación y reflexión adecuadas. Este es el laberinto trágico de Las bicicletas son para el verano.

Se acabó el pecado, joder. Únicamente hay que respetar, eso sí, el mutuo acuerdo entre la pareja. Que uno se quiere largar, pues se larga. Pero nada de cargarse a la chica a navajazos. Cada uno a su aire.  Y en la propiedad, ni tuyo ni mío. Los mismos trabajadores organizan la distribución de los frutos del trabajo, y ya está. Y la educación, igual para todos, eso por descontado. Tendrás todos los libros que quieras, Luis, para que sigas con tu manía. Y para que enseñes a los demás trabajadores, que ahí está la madre del cordero. (Cuadro IX)

Fernando Fernán Gómez en: Biblioteca UPM.

Jaime Chávarri en: Biblioteca UPM.

La muralla de Joaquín Calvo Sotelo

 

   La muralla

   Joaquín Calvo Sotelo

 

 

 

 

 

 

 

JORGE.-

Y si yo le hubiese dicho: Padre, esta casa, estos muebles, "El Tomillar", nada es mío. Todo es el fruto de  un despojo, de un fraude inaudito, de un robo, vaya, ¿a qué andar evitando esa palabra? ¿Qué me habría contestado usted?

ÁNGEL.- 

(Atónito). Pero, hijo mío…

JORGE.- 

¿Me habría absuelto? Contésteme…O me habría exigido antes…

ÁNGEL..-

(Le ataja) Su restitución.

Jorge Hontanar vive una plácida vida junto a su esposa Cecilia y su hija Amalia. La vida le sonríe. No tiene preocupaciones. Sin embargo, de repente, la enfermedad al acecho se abalanza sobre él. Ve la muerte de cerca, frente a frente. Ese momento dramático le hace pensar en su vida, en cómo ha conseguido su bienestar. Y el modo en que lo consiguió fue oscuro. Decide restituir aquello que se apropió indebidamente y de esta manera obtener una absolución plena para su alma. Frente a sus propósitos se levanta una muralla de egoísmos de aquellos que le rodean y que ven peligrar su felicidad. Pero es verdaderamente egoísmo por parte de quienes disfrutan de esos bienes obtenidos ilícitamente, inocentes por otro lado de actos pretéritos o más bien egoísmo de aquel que prefiere sacrificar el bienestar, la felicidad de  esas personas,  en aras de su  propia salvación. Quizás, de ambos.

MATILDE.-

¡Ah, no hijo mió! Si estuviese solo en la vida podrías hacer mangás y capirotes. Pero da la casualidad de que tienes una mujer y una hija y que las dos, sin comerlo ni beberlo, corren tu misma suerte. Y tú no puedes desatenderte de ellas, como si fueran dos extrañas. Es muy comoda tu postura. Tú, a salvar tu almita, y a los demás que nos parta un rayo.

JORGE.-

Me habla con los pies pegados a la tierra, y todas sus palabras me suenan mezquinamente. Quisiera que supiese que yo he roto ya muchas ataduras. Por lo que se refiere a Cecilia y a Amalia, nada de lo que han tenido les pertenecía. Ahora lo devuelven. Ni pierden ni ganan.

MATILDE.-

¡Ca, hijo mío! Pierden muchísimo, porque cuando las vean por la calle las señalarán con el dedo y se dirán unos a otros: "Ahí van la mujer y la hija de un estafador."

Dos posturas antagónicas frente a frente. El arrepentido que quiere redimirse de su pasado frente a aquellos que no tienen culpa alguna sobre lo acontecido en ese pasado. El arrepentido que tiene que luchar contra una sociedad hipócrita y farisea que practica una doble moral, la privada y la pública y que en muchos casos tiene mucho que ocultar y olvidar. Porque ese pasado tiene que ver con la Guerra Civil, con la guerra en general en el que el robo o el expolio campan a sus anchas y en la que los testigos son pocos "en aquel pueblo de Extremadura, la guerra civil dejó pocos supervivientes" Pero ¿deben los hijos pagar por aquellos actos de los padres sobre los que no tienen ninguna responsabilidad?. Desde un punto de vista católico cuál es el modo correcto de actuar, la restitución o el simple pero sincero arrepentimiento. En el prólogo de la obra, el autor cuenta las vicisitudes que sufrió para encontrar un final verosímil a la comedia y las polémicas y debates intensos que se produjeron entre los amigos y conocidos que asistieron a lecturas previas a su estreno.

La muralla se estrenó el 6 de octubre de 1954 en el Teatro Lara de Madrid con Rafael Rivelles y Amparo Martí como protagonistas.

Joaquín Calvo Sotelo nació en La Coruña en 1905 y falleció en Madrid en 1993. Es autor de innumerables obras como La herencia, Una muchachita de Valladolid, El inocente, Criminal de guerra, etc.

JORGE.-

Usted era el único de esta casa que aún no me había traicionado. Búsquele ahora mismo y hágale subir, miserable (Expulsa a Romualdo con violencia.)¡ Ah, qué difícil hacéis mi arrepentimiento!…¡Qué fácil me fué el mal, y el bien, qué cuesta arriba!…Es verdad. Yo pequé un día, yo cometí una vileza terrible; pero me arrepentí y quise reparar el daño que había hecho. Entonces se formó delante de mí, para impedirme hacer el bien, una muralla tremenda. Pero aunque esta muralla fuese más fuerte aún, la vencería. ¿Y sabéis por qué? Porque Dios está conmigo. (Desde el centro de la escena.) ¡Quiroga, Quiroga…! ¡Ay…!

 

Asesinato en la catedral de T.S. Eliot

  

   Asesinato en la catedral

   T. S. Eliot

   Ediciones Encuentro

    

     Por corto tiempo el hambriento halcón

     tan sólo se remonta y planea, revoleando,

     esperando una excusa, un pretexto,  la ocasión oportuna.

     El fin será sencilla, repentino, enviado por Dios.

     Mientras tanto, la sustancia de nuestra primera acción

     Hecha estar de sombras, y lucha será con las sombras.

     Más duro será el intervalo que la consumación.

     Todas las cosas prepararán el acontecimiento. ¡Cuidado!

Tal día como hoy del año de Señor de 1170, cuatro caballeros,  Reginald Fitzurse, Hugo de Morville, William de Tracy y Richard Brito, cuatro hombres de armas del Rey Enrique II de Inglaterra,  acudieron a la catedral de Canterbury.  Entraron con las armas prestas. Respondían con su presencia en ese  lugar a  las palabras del Rey. “¿No hay nadie entre mis servidores que vengue la afrenta que me inflige este miserable sacerdote?”. Ese clérigo es Tomás Becket.

    Caballeros

¿Dónde está Becket, el traidor al rey?

¿Dónde está Becket, el sacerdote entrometido?…

    Tomás

El hombre justo

Es como el león denodado, que ignora el miedo.

Aquí estoy.

No soy traidor al rey. Soy sacerdote.

Un cristiano salvado por la sangre de Cristo,

dispuesto a sufrir con mi sangre.

El signo de la Iglesia es siempre

el signo de la sangre. Sangre por sangre.

Su sangre fue dada para rescatar mi vida,

mi sangre es dada en pago de su muerte.

Mi muerte por su muerte.

Tomás Becket, Arzobispo de Canterbury y antiguo Canciller está enfrentado a Enrique II. El antiguo amigo se convierte en feroz enemigo. El compañero de juergas y principal valedor de las ideas del rey  que le llevo a ser nombrado Canciller de Inglaterra ha cambiado desde su nombramiento como arzobispo. Se convierte en acérrimo defensor de la libertad de la Iglesia frente al poder real. Becket se niega a ratificar las Constituciones de Clarendon en la que el rey pretendía subordinar la justicia de la Iglesia a la justicia real. Eso no lo puede soportar el rey. TS Eliot nos cuenta sus últimos días en los que Becket presiente su final y lo acepta como testigo de  Dios.

Becket-9220-CEn 1964 bajo la dirección de Peter Glenville, Richard Burton como Becket y Peter O’Toole como el rey Enrique llevaron a la pantalla la vida arzobispo.

¿Quién en el mundo llorará y se regocijará por una misma razón? Porque o el gozo habría de ser reprimido por el dolor, o el dolor será ahuyentado por la alegría. Más sólo en nuestros misterios cristianos podemos llorar y regocijarnos a un tiempo por la misma razón.

Tomás Becket murió a la hora de vísperas, al pie del altar dedicado a San Benito en la catedral de Canterbury, el martes 29 de diciembre de 1170

Thomas Stearns Eliot nació en la ciudad de San Luis, Estados Unidos, en 1888 y murió en Londres en 1965.

T.S. Eliot en la Biblioteca Universitaria UPM

Cervantes 2016. Rinconete y Cortadillo en los Teatros del Canal.

índice

Rinconete y Cortadillo
Compañía Sexpeare
Basado en la novela de Cervantes
Teatros del Canal
(Madrid)

Y les sucedieron cosas que piden más luenga escritura”, escribió Cervantes en una de las últimas líneas de Rinconete y Cortadillo

Este final abierto, misterioso y provocador es el punto de partida de esta obra. La versión de Alberto Conejero responde a la pregunta: ¿Qué ocurrió con Rinconete y Cortadillo después del éxito de esta novela ejemplar?

Del miércoles 17 de febrero de 2016 al domingo 13 de marzo de 2016
De miércoles a viernes 21:30h. Sábados, 20:30h. Domingos, 18h, excepto el 28 de febrero 19h.

Rinconete y Cortadillo en la Biblioteca UPM

Don Juan Tenorio. José Zorrilla

Cubierta de Don Juan Tenorio, José Zorrilla. Comic de Begoña Oro y Abraham PerezDon Juan Tenorio
José Zorrilla
Real Academia Española, 2012

Ahora que nos amenaza la parafernalia de Halloween y no nos libra nadie de  telarañas, calabazas y calaveras; recomiendo leer Don Juan Tenorio de Zorrilla y, si se puede, verla representada.

Antes, todos los años, coincidiendo con el día de los difuntos, se ponía en escena en muchos teatros de España por eso hay mucha gente que se la sabe de memoria y es el personaje literario más popular junto con el Quijote. Bueno, por eso, y porque es una obra de un ritmo y una gracia muy especiales. El verso es sonoro, luminoso y se sigue con mucha facilidad.

Se estrenó en el Teatro de la Cruz de Madrid el 28 de marzo de 1844 y José Zorrilla (1817-1893) tardó en escribirla sólo veintiún días.

La acción empieza con el reencuentro en la Hostería del Laurel de Sevilla de dos amigos, don Juan Tenorio y don Luis Mejía, que han apostado quién se portaría peor a lo largo del año y llevan a la cita las pruebas de sus fechorías.

Por donde quiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé,
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé,
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.
Robos, raptos, asesinatos, todos por escrito y numerados.
Don Luis:
¡Por Dios, que sois hombre
extraño!
¿cuántos días empleáis
en cada mujer que amáis?
Don Juan:
Partid los días del año
entre las que ahí encontréis.
Uno para enamorarlas,
otro para conseguirlas,
otro para abandonarlas,
dos para sustituirlas
y una hora para olvidarlas.

El personaje del seductor de mujeres y del doble convite del vivo al muerto y del muerto al vivo es un tema de tradición popular, aparece en cuentos y romances, pero los Fotografía. Don Juan Tenorioprecedentes más directos son El burlador de Sevilla (1630), de Tirso de Molina y No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague o El convidado de piedra (1714), de Antonio de Zamora. El tercer acto transcurre el día de difuntos, Don Juan invita a cenar a un muerto, el comendador, que se presenta a la cena y el muerto le invita a él. Esa cita macabra es una escena fascinante pero el ritmo de la obra no baja en ningún momento, nos mantiene entregados desde el principio hasta el fin. Tras el asesinato don Juan tiene que huir de Sevilla y regresa cinco años después. Donde estaba su palacio han levantado un panteón, el de sus propias víctimas, entre ellas doña Inés.

Mi buen padre empleó en esto
entera la hacienda mía:
hizo bien: yo al otro día
la hubiera a una carta puesto.
No os podéis quejar de mí,
vosotros a quien maté;
si buena vida os quité,
mejor sepultura os dí.

El Tenorio es una obra perfecta para iniciarse en el teatro y además, como se entiende todo, se pierde el respeto al teatro en verso. Don Juan es un malo que no te crees del todo pero sí se siente que va en serio el amor que doña Inés siente por él. Ilustración. Don Juan Tenorio

No sé: desde que le vi,
Brígida mía, y su nombre
me dijiste, tengo a ese hombre
siempre delante de mí.
Por doquiera me distraigo
con su agradable recuerdo,
y si un instante le pierdo,
en su recuerdo recaigo.

Don Juan Tenorio se representa en el Teatro Prosperidad de Madrid (Calle Mantuano, 29) desde el 28 de octubre hasta el 8 de noviembre de 2015. No os lo perdáis.

José Zorrilla en las Bibliotecas UPM  

Historias mínimas. Javier Tomeo

Cubierta de Historias mínimas, Javier TomeoHistorias mínimas. Javier Tomeo
Barcelona: Anagrama, 1996

Historias mínimas (Madrid: Mondadori, 1988)

Las Historias mínimas de Javier Tomeo son piezas breves con forma dialogada, pequeñas escenas teatrales, en las que intervienen personajes acompañados por una voz narrativa en forma de acotaciones que aporta el punto de vista o algún detalle esencial para la comprensión del texto. Es decir, economía (pero afilada economía) de recursos para obtener un efecto en el lector. Temáticamente hablando abordan casi siempre los límites o precipicios de la realidad, de modo que unas veces los textos se mueven entre las aguas turbias del absurdo, otras se tiñen de un humor extraño, perturbador, y otras de un lirismo casi dulce. Los personajes son seres imperfectos desencajados de la norma, de las rutinas cotidianas que conducen al éxito en las cuestiones prácticas, y cuyo fracaso acaba produciendo una inevitable ternura.

XI

Los dos hombres están sentados en un banco, en la plaza del pueblo. Silencio. Estrellas, luna circular y el ulular paciente del mochuelo que reclama a su hembra.

HOMBRE PRIMERO. Tomás.

HOMBRE SEGUNDO. Qué.

HOMBRE PRIMERO. Fíjate en aquella estrella.

HOMBRE SEGUNDO. ¿En cuál?

HOMBRE PRIMERO. En la que está junto a la veleta del campanario.

HOMBRE SEGUNDO. Sí, ya la veo, ¿qué pasa?

HOMBRE PRIMERO. Mira.

Hincha el pecho, sopla con fuerza y la estrella se apaga.

HOMBRE SEGUNDO. (Admirado.) ¡Oh!

Silencio. Por allá se acerca el borracho del acordeón. Muge una vaca y las gallinas del corral se despiertan sobresaltadas.

Personajes (entrañables criaturas los llama Tomeo en la nota introductoria) que con toda la fuerza del absurdo andan metiendo el mar embravecido en una botella para dejar vía libre a una columna de rescate; capturando la luz de la luna para hacer un regalo; preguntándose quién es uno mismo ante la certeza de una foca, un elefante, un camello y un chimpancé… y así hasta protagonizar cuarenta y cuatro situaciones perfectamente perfiladas, perfectamente esenciales, perfectamente imperfectas.

Javier Tomeo (Quicena, Huesca, 1932 – Barcelona, 2013) cursó Derecho y Criminología en Barcelona. Algunas de sus obras, incluidas estas Historias mínimas, se representaron fuera de España con notable éxito. Numerosos títulos conforman su particular universo de seres inclasificables, entre ellos Amado monstruo (1984), El gallitigre (1990), La agonía de Proserpina (1993), o Cuentos perversos (2003).

Javier Tomeo en la Biblioteca UPM
 

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