Archivos de Etiquetas: Libros de viajes

Etiquetas. Viajes por el Mediterraneo, Evelyn Waugh

Etiquetas. Viaje por el Mediterraneo
Evelyn Waugh
Barcelona: Ediciones Península, 2002

Titulo este libro Etiquetas porque todos los lugares que visité durante mi viaje ya están perfectamente etiquetados. Yo no era un aventurero como los que pueden escribir libros titulados Fuera del camino trillado en Surrey o Viaje por el Hertfordshire desconocido. Supongo que no hay camino más trillado que la costa mediterránea, ni ciudades tan continua y completamente invadidas por los turistas como las que me propongo describir.

En los tiempos que vivimos llenos de confinamientos y restricciones varias, sumergirnos en un libro de viajes no parece mala idea. Si añadimos a eso que el libro es obra de Evelyn Waugh,  la combinación parece una apuesta ganadora. Etiquetas fue el primer libro de viajes que el autor inglés escribió tras realizar en 1929 un viaje por el Mediterraneo.

La verdad es que no sabía adónde iba, así que cuando alguien me lo preguntaba decía que a Rusia.

Lleno de humor y también algo de soberbia muy británica, Waugh nos relata sus aventuras que comienzan en Parises espurio por su falta de autentica nacionalidad” pasando por Monte Carlo donde embarca en un crucero que le llevará por toda la costa mediterranea visitando Nápoles, El Cairo, Malta, Palestina y otras ciudades y lugares.

Un tipo de pasajero especialmente interesante, que abunda en los cruceros, es la viuda de edad mediana con una situación económica desahogada. Ha dejado a sus hijos a buen recauda en pensionados dignos de toda confianza, sus criados son fastidiosos y se encuentra en poder de más dinero del que estaba acostumbrada a manejar.

Una pléyade de personajes y situaciones, escenas de la vida cotidiana de todos los lugares que visita son descritos por Waugh con perspicacia e inteligencia. Vivirá de primera mano una nueva forma de viajar que ya no es exclusivo de los más ricos y que en más de una ocasión arruinará la visita al lugar elegido. Una forma de viajar no muy alejada de la realidad de los viajes actuales; el turismo.

Si uno tiene poca experiencia viajera y ningún conocimiento del idioma del país, es inevitable que se objeto de numerosos engaños. Todos los rufianes de cada nación parecen concentrarse en el trafico turístico

Evelyn Waugh nació en Londres en 1903 y murió en Somerset en 1966.

Waugh en la Biblioteca Universitaria

La España negra / José Gutiérrez-Solana

José Gutiérrez-Solana: La España Negra.

Ediciones: Barral (1975), Comares (2000-).

Edición original (1920) accesible en: Internet Archive.

De aquí salgo al campo donde está la Plaza de Toros; al llegar a sus puertas veo mucha gente, que entra en la enfermería, y me entero que un toro acaba de matar a un torero. En una mesa se ve al muerto con el traje de luces; la taleguilla está agujereada por las cornadas, y en el pecho, desnudo, tiene un gran boquete, por el que ha salido la sangre a borbotones y teñido su camisa de rojo; rodean al muerto algunos picadores de su cuadrilla, que se quedarán esa noche a velarle; desde aquí se siente el ruido de los aplausos y los silbidos, pues la corrida sigue como si nada hubiera pasado.

(Medina del Campo – El Pueblo

¿A qué tuvo Solana la osadía de llamar España negra? Pues a un conjunto de impresiones suyas en forma de artículos de viajes sobre poblaciones situadas en su inmensa mayoría en los territorios de la antigua Corona de Castilla; lo que puede ser fruto de un itinerario casual o bien se podría interpretar como un guiño malicioso al castellanocentrismo noventayochista: recordemos que el autor sintoniza más bien con la sensibilidad crítica de la Generación del 14 (como otros de sus componentes tales que Ortega y Antonio Machado, por ejemplo). Dos aspectos son omnipresentes y conforman un nexo común a todos esos lugares visitados: el culto religioso y la miseria. 

El libro por tanto no trata ni de la leyenda negra clásica sobre la monarquía hispánica en la Edad Moderna ni mucho menos sobre la afrohispanidad. Solana utilizó el adjetivo negra en su sentido de negatividad, oscurantismo y truculencia pero refiriéndose a la propia realidad de su tiempo. Tampoco se debe confundir esta obra con el título análogo de 1899, debido a la colaboración entre Darío de Regoyos y Émile Verhaeren; y no sería prudente pensar en plagio por parte de Solana pues se trata de una expresión común utilizada en aquellos años de elucubraciones trágicas sobre las realidades nacionales.    

Personalmente estos escritos me han recordado a los Aguafuertes de Roberto Arlt, artículos viajeros aparecidos algo más tarde en los años 30, si bien un título tan pictórico como el utilizado por el autor argentino puede haberme inducido a relacionarlos.  En cualquier caso la escritura del pintor Solana tenía que ser forzosamente visual y dinámica. No brilla por su sintaxis, que denota un sustrato de notas a veces apresuradas y tomadas sobre la marcha, pero su vocabulario es rico y variado, evocando a menudo elementos de la indumentaria de los personajes, aperos, vehículos y animales. Un testimonio obviamente parcial pero no gratuito del panorama desorbitado, de lacerante desigualdad y pobreza con que la sociedad española se encaminaba hacia su gran crisis del siglo XX.  La mirada de Solana es crítica, incluso despiadada, combina la perspectiva estética con la antropológica, y tiene la baza de no estar demasiado condicionada por los alineamientos ideológicos más polarizados de tiempos posteriores. Nos presenta una sociedad tradicional con destellos sublimes pero en general tan embrutecida como exangüe, cuya próxima hecatombe no resulta difícil profetizar desde nuestro presente actual. Se diría que Alfred Döblin, que comparte expresionismo con Solana, le enviara un saludo de pariente no tan lejano, desde su descarnado e hipermoderno Berlín.  

La España negra de Solana apareció en 1920, de modo con esta reseña conmemoramos su centenario. Si además -como en mi caso- tenéis la suerte de conocer algunas de las localidades visitadas y descritas por el maestro, su lectura puede servir de instrumento de contraste para calibrar la magnitud y orientación de los cambios sociales producidos a lo largo de un siglo.  

Cuenta la tradición que los dueños de esta fortaleza sedujeron y secuestraron a cierta doncella, y los caballeros templarios la rescataron por peso de oro; de ahí le viene el nombre de Oropesa; por eso en su escudo de armas hay un peso y en una de sus balanzas está subida la doncella, y en otra hay una gran cantidad de oro, y en una tira puesta en forma de orla, como las que se ven en las tablas del siglo XV, se lee Oropesa.

(Oropesa

José Gutiérrez-Solana en: Bibliotecas UPM.

Bélgica / Chantal Maillard

Chantal Maillard: Bélgica.

Valencia : Pre-Textos, 2011.

 De vuelta en Bruselas, aquella tarde, ya anochecida, entramos en una librería de segunda mano. Amontonó libros en una maleta vieja hasta que estuvo llena y me la dio. Aquí tienes, dijo, todo lo que has de saber para empezar. Era una muy completa selección de clásicos franceses. Villon, Baudelaire, Apollinaire y Breton, Voltaire, Corneille, Hugo, Chateaubriand y muchos otros hicieron de aquella maleta el arca del tesoro en la que, más tarde, en Málaga, me sumergiría con delicia. (p. 43)

¿Es posible llamar a este retorno una experiencia iniciática? En realidad, ¿se puede iniciar algo que siempre está ahí? Una filósofa y poeta de Málaga vuelve a sus orígenes biográficos: ¿resultará la cercana y cómoda Bélgica más inasible que la India de sus ejercicios vitales e intelectuales?
Los resultados se plasmarán en Bélgica, una entrega singular -pas comme les autres- de su ciclo de diarios. Un libro inter y/o transcultural de una autora cuya personalidad ya de por sí lo propicia. Su génesis, estructura y desarrollo están impregnados de una concepción cíclica del tiempo y de un cultivo del flujo de conciencia. Un prosa poética que cala hondo, aforismo de calidad y en abundancia: atención, fans de Juan de Mairena. En esta atmósfera intimista cabría atisbar un cierto conservadurismo pasivo tan común de las espiritualidades del Asia profunda, y por naturaleza emplazado ante una potencial crítica individualista; pero también emerge el empeño activo de la conciencia contra la nada -o la aproximación consciente a ésta-, una actitud típicamente titánica, clásica griega.
En cuanto a la mencionada clasificación como entrega dentro de una serie de diarios, queda claro que Bélgica ofrece más facetas y experimenta entre géneros: autobiografía retrospectiva, ensayo, libro de viajes e incluso apuntes de crítica y teoría literarias. Y todo muy bien ensamblado, amable en el sentido literal de digno de ser amado. Y que se disfrutará aún más in situ, de hecho sugiero un paseo con el libro a mano por Bruselas y en particular por Ixelles, el distrito en la trastienda de los grandes edificios diplomáticos de la capital europea. Intelectual, popular, con pinceladas congoleñas, creatividad modernista, elegancia contenida y ecos de utopías universalistas: la casa de Paul Otlet, padre de la ciencia documental moderna, anda por allí.   
En el aspecto editorial Pre-Textos vuelve a ofrecer un volumen pulcro y desahogado, de manejo muy agradable.
Podéis visitar en la red a: http://chantalmaillard.com/

¿Intuición, decís? Mirad mejor: lo que llamáis intuición no es otra cosa que el resultado de una inducción que vuestra mente realiza a espaldas vuestras. (p. 210)

Chantal Maillard en: Biblioteca UPM.

Microcosmos / Claudio Magris

Claudio Magris: Microcosmos.

Ed. Anagrama, 1999- (trad. castellana de J. A. González Sainz)

Título original: Microcosmi. Garzanti, 1997-

 Sobre los islotes se asoman las barracas, la secular construcción lagunar que hacía las veces de casa y de almacén para la pesca, hecha de madera y de mimbres, con la puerta hacia poniente, el suelo de barro, el hogar, fughèr, en el centro y el jergón relleno de algas secas. Todavía queda alguna barraca, incluso bastantes; de algunas sobresalen las antenas de la televisión, otras están rehechas o transformadas. En Porto Buso, donde termina la laguna de Grado, ya no quedan, porque en la época de la guerra de Abisinia un jerifalte, de paso por aquí, observó que era indigno ir a civilizar África y tolerar chozas abisinias en nuestra propia casa y las mandó derribar, sustituyéndolas por pequeñas casas de piedra.  (p. 70)

Claudio Magris es un escritor erudito con un instinto especial para los grandes ámbitos culturales como la cuenca danubiana o el Mar Adriático, escenarios sobre los que el fin de la Guerra Fría le ha permitido lanzar una mirada renovada. Su atalaya de observación es privilegiada: su Trieste natal y la región de Friuli de sus orígenes familiares, punto de contacto y transición entre Centroeuropa y el Mediterráneo, entre Italia y la península balcánica.

De entrada, atención al plural del título original italiano: Microcosmi, o sea múltiples Microcosmos.  Este libro solo de refilón puede ser considerado “de viajes” sin más. Magris va de un escenario a otro, pero para penetrar en la intrahistoria de lugares y personajes tan recónditos como imprescindibles. De tal modo que el desplazamiento parece en realidad el vehículo de la reflexión concentrada. En la receta de Microcosmos caben también el ensayo, la crítica e historia literarias, y la historia social. Su aguda inteligencia y su dominio absoluto del lenguaje permiten a Magris desplegar toda una poética humanista de la Historia, bien emparentada con aquellas otras, respectivamente espacial y geográfica, que nos enseñan Bachelard y Onfray. Elegía del Adriático, ese brazo del Mediterráneo con pinceladas norteñas y orientales, teatro de la magnética cultura veneciana. Testimonio de otros rincones fronterizos: Piamonte, Tirol. Observaciones recatadas pero precisas de pequeños territorios de los que Magris extrae matices y descifra significados trascendentes que les confieren –y a él mismo como creador- un alcance cuando menos continental. Un libro lleno de buenas pistas literarias, incesantemente hipertextual en su esencia. Confieso que Microcosmos me parece un Magris en estado de gracia: aunque había leído algunos otros textos suyos, ninguno me conquistó como este; nuevo reconocimiento a nuestra compañera María José Rodulfo que me sugirió su lectura.

Un último aviso: en la traducción que manejamos –muy buena por lo demás-, muchos topónimos se mantienen en su forma italiana y no en la eslava como son comúnmente usados por los hispanohablantes hoy día; así Cattaro es Kotor, Fiume es Rijeka, Spalato es Split, etc. No hay indicaciones sobre esto más allá de las muy ocasionales del autor, debidas al contenido de la obra propiamente dicho.

La corrección lingüística es la premisa de la claridad moral y de la honestidad. Muchas fullerías y graves prevaricaciones nacen cuando se hacen chapuzas con la gramática y la sintaxis y se pone el sujeto en acusativo o el complemento directo en nominativo, enredándolo todo y confundiendo los papeles de las víctimas y los culpables, alterando el orden de las cosas y atribuyendo eventos a causas o a promotores distintos de los reales, aboliendo distinciones y jerarquías en una engañosa montonera de conceptos y sentimientos, deformando la verdad. (p. 131).

Claudio Magris en: Biblioteca UPM.

España, compañero. Víctor de la Serna.

España, compañero
Víctor de la Serna

Edición y prólogo de Alfonso de la Serna
1976

 

Este libro recoge una antología de artículos periodísticos escritos por Víctor de la Serna seleccionados por su hijo, van desde 1919 hasta finales de los años 50 del siglo pasado, y ocupan 40 años de la vida de España.

Don José Ortega y Gasset habla severamente, sobriamente, con una belleza más que dialéctica, didáctica. Habla y enseña. Empuja conceptos claros, simples, cuadriculados, como ladrillos, para levantar una sólida estructura. Los conceptos de soberanía y autonomía salen estilizados y concretos, reducidos a una línea eléctrica, irrevocable, dura y recta.

Los españoles, viene a decir, quieren una cosa: vivir no sobre los catalanes ni bajo los catalanes, sino con los catalanes.

Los temas que le llaman la atención son de la más variada índole, desde bailaoras como la Argentinita, hasta pintores como Gutiérrez Solana o Vázquez Díaz, pero también se interesa por la historia de Madrid y nos lleva de viaje por ciudades españolas. La lectura sorprende por el espíritu del autor, está a favor de las cosas no en contra. Esa postura nos impulsa a seguir leyendo un artículo y otro, entrando y saliendo de estas puntadas luminosas que recogen a veces la actualidad, el instante. Notas tomadas en directo, durante los paseos a pie por un Madrid solitario y poético, rincones ensimismados con farola que dibuja en esta edición Juan Esplandiú, que fue Premio Nacional de Pintura en 1958 y que tiene todo el perfume y la elegancia de los dibujantes de los años 50 hoy olvidados como Serny o como Ramón Gaya.

 

Juan Esplandiú

 

Esplandiú ha dado de Madrid una versión pictórica entrañable, humana, profunda, llena de ternura; una versión como en voz baja, confidencial e íntima.

 

Juan EsplandiúVíctor de la Serna colaboró con muchos diarios durante su vida y hasta los años 60 se le pudo leer haciendo crítica gastronómica en El País. Pertenece a una familia de escritores y periodistas, su madre era Concha Espina y su nieto es Víctor de la Serna Arenillas, tres veces Premio Nacional de Gastronomía, al que podemos leer ahora bajo el pseudónimo de Fernando Point.

Todo el libro desprende un mundo ya difuminado. Personajes que pocos sabrán quienes son, pintores que no están de moda, dibujantes hoy desconocidos, pueblos donde nadie para el coche  y vistas de Madrid que no reconocemos ni los que llevamos en esta ciudad toda la vida.

Escribe estupendamente, trata temas hoy desaparecidos de los periódicos,y lo hace desde una elegancia y una buen talante que convierten a este libro, conformado por artículos breves sobre temas tan dispares, en una expericia más que recomendable.

 

 

Este y otros libros de Víctor de la Serna en la Biblioteca UPM

Libros ilustrados por Juan Esplandiú en la Biblioteca UPM

 

El viaje a Trieste, de Hartmut Lange

Hartmut Lange:

El viaje a Trieste. Trad. de Herminia Dauer. Barcelona: Juventud, 1995.

Die Reise nach Triest: Novelle. Zürich: Diogenes, 1991.

La tempestad que media hora más tarde se desató con violencia sobre la terraza y el jardín, le obligó a retirarse a la biblioteca, donde se puso a repasar sus papeles. Se trataba de extractos y comentarios referentes a la historia de la filosofía del siglo XIX, y que Montag se proponía utilizar para una conferencia. Allí, entre pilar de libros y una confusión de cosas, tales como calendarios, lápices de colores, estilográficas y una lupa, el profesor se sentía a gusto. (p. 11-12)

 

No se engañen con el título: en principio NST vuelve a Berlín -una de sus ciudades fetiche- en vísperas de la Caída del Muro.  Con paciencia lectora se tendrá que averiguar si finalmente se parte hacia el Sur, donde Trieste se perfila como horizonte simbólico: vértice adriático, ciudad literaria también, de Svevo, Joyce, Magris…  Lo que empieza apareciendo como una descripción banal de la cotidianeidad doméstica se convierte en una disección implacable de la grisalla mesocrática y universitaria. Una precisión distante que paradójicamente conlleva una extraña poesía sobre el paso de los años, el sentido –o sinsentido- de la existencia. Creo que a este Viaje le encajaría de maravilla una adaptación a peli del tipo Dogma 95, con un Vinterberg o Von Trier al mando de la operación.

Por otra parte, cuando uno se topa con argumento de profesor germánico en fase crepuscular y camino de Italia, le resulta inevitable evocar el Aschenbach de La muerte en Venecia de Thomas Mann. El profesor Montag creado por Lange comparte con aquél atisbos de fascinación  por la belleza joven y vértigo ante la propia decadencia, pero su aventura parece a primera vista mucho más prosaica, ¿o no? Remembranzas de Perec o Coetzee para una posible comparación múltiple de prosaísmos radicales. En fin, por lo pronto invitamos a ponderar el calado trágico del peregrinaje de Montag. ¿Tan banal?: tan actual. El volumen se completa además con otro relato muy corto de Lange: El pantano de Riemeister.

Dos días después, la familia aún no había partido, y nadie sabía por qué. Una cosa era segura: el profesor Montag había cambiado de alojamiento, y los demás no se atrevían a dejar Roma sin él. Pero… ¿hasta cuándo iba a durar esta incertidumbre? (p. 89)

 

Hartmut Lange en: Biblioteca UPM.

El país donde florece el limonero. Helena Attlee

El país donde florece el limonero : la historia de Italia y sus cítricos
Helena Attlee
Traducción del inglés: María Belmonte
Barcelona : Acantilado, 2017

 

El primer viaje de Helena Attlee a Italia (treinta y cinco años antes de la publicación de este libro) la dejó marcada. Viajaba en el Palatino, un coche cama nocturno con destino Roma cuando, pasando por la Riviera italiana, se maravilló ante un paisaje de limones frente al mar. Ahí precisamente, en ese momento en que la belleza se reflejó sin previo aviso en sus retinas, germinó en ella una larga pasión por los saberes y sabores de los cítricos.

Años más tarde, ya ligada laboralmente al mundo de los jardines italianos, Helena asume que su pasión no merece quedar relegada al ámbito ornamental en el que transcurren sus días, y toma la importante decisión de viajar allí donde sea necesario, a lo largo y ancho de la geografía italiana, para explorar y conocer en toda su dimensión la historia de los limones, de la cidra, de las naranjas dulces, las amargas, las sanguinas, de las mandarinas, y, también, de sus cultivadores.

Bartolomeo BimbiCada uno de los capítulos que componen el libro es un viaje, una forma de mirar el mundo. Son cofres del tesoro donde caben maravillas tales como la colección de cítricos de los Médicis de Florencia (incluidas sus bizzarries o rarezas, que se encargara de pintar Bartolomeo Bimbi); el uso de la naranja amarga en la cocina de los siglos XVI y XVII; el sabor a verano de los limones de Amalfi (menos sabrosos que su nombre: Limone femminello sfusato amalfitano); el modo en que los árabes introdujeron y cultivaron cítricos en Sicilia; la mermelada del sur de Catania, capaz de superar a la británica; los chinotti de Savona macerados en marrasquino… y tantas cosas más.

 

La belleza de los jardines fue celebrada en un género de poesía llamado rawdiya ("poemas de jardines"), en los que naranjas y limones eran frecuentemente protagonistas. […] Ab dar-Rahman, otro poeta arábigo-siciliano, escribió:

     Entre ramas de esmeralda
     las naranjas de la isla son un fuego abrasador.
     Pálidos rostros de amantes los limones son,
     sumidos toda la noche en llanto.

 

Un libro con fragancias de azahar y bergamota, que nos lleva de paseo por hileras de árboles de hojas verde oscuro y frutos dorados por el sol del atardecer, por la historia de Italia, de su tierra, de su gente. Por el color y el sabor de la vida.

 

Diálogo con la muerte (Un testamento español), de Arthur Koestler

Dialogo con la muerte - un testamento español (cub Amaranto)Arthur Koestler:

Diálogo con la muerte (Un testamento español)

Madrid: Amaranto, 2004 (traducción de José Erezuma)

Dialogue with Death

University of Chicago Press, 2011

Ninguno de los personajes de este libro es ficticio; casi todos ellos están ahora muertos (prefacio a la edición inglesa, 1937)

 

En febrero de 2017 se cumplen ochenta años de la caída de Málaga en manos de las tropas de Queipo de Llano y sus aliados. Esta descomunal derrota hizo tambalearse al gobierno republicano de Largo Caballero pero sobre todo marcó el inicio de una de las mayores masacres de aquella guerra llegando a sumar miles y miles de muertos: prisioneros directa y sistemáticamente asesinados; y refugiados de todo género, edad y variada condición que fueron bombardeados y ametrallados en su huída hacia Almería. Aquellos sucesos no inspiraron un icono visual famoso como el Guernica de Picasso aunque sí dieron lugar a un testimonio literario sobrecogedor. Arthur Koestler (1905-1983), periodista, espía de la Komintern, tipo inquieto y especializado en meterse en todo tipo de  berenjenales, optó por permanecer en la ciudad ocupada aún estando ya en el punto de mira de los franquistas desde hacía tiempo; en seguida fue detenido y condenado a muerte.

dialogue with death - Univ chicago 2011 - 9780226449616Canjeado posteriormente por mediación británica y a salvo, redactó a partir de aquella vivencia un libro urgente, expresivo y vigoroso que rápidamente se convirtió en un clásico de la literatura carcelaria  y de la Guerra Civil española.  La agudeza de sus observaciones y la sorprendente actualidad de sus puntos de vista revelan a un profundo conocedor e intérprete del universo y los conflictos sociopolíticos europeos. La prolongada y angustiosa espera de su ejecución, minuciosamente plasmada en la obra, llevaría a Koestler a un compromiso contra el totalitarismo y la pena capital. No extraña pues su asociación posterior con Albert Camus en el ensayo Reflexiones sobre la pena de muerte (1957): afrontar el límite último hace que la existencia  solo pueda ser concebida como afirmación ética.

En principio escrito en alemán, Diálogo con la muerte fue publicado por primera vez en inglés en Londres conjuntamente con otros escritos del autor sobre la Guerra Civil, bajo el título colectivo de A Spanish Testament (1937). Su difusión fue rápida: existe una temprana edición argentina de 1938. Pero la primera realizada en España, con una interesante introducción de Lluís Bassets, data nada menos que de 2004. Larga estela de miedo y silencio.

En los primeros días de mi llegada a Sevilla me llamó la atención en particular uno de los presos: un hombre fornido y bizco que llevaba una chaqueta de confección extranjera en la que estaba cosido el galón rojo-amarillo-rojo de un funcionario. Paseaba  con cierto aire de condescendencia entre los campesinos de blusón desteñido y se trataba principalmente con los dandis. Intenté adivinar su profesión y decidí que debía de ser un púgil profesional. Era el bibliotecario. (p. 166)

Arthur Koestler en: Biblioteca UPM.

Cuadernos de viaje. De Eugène Delacroix a Joaquín González Dorao

 

Los cuadernos de viaje están de moda. Esas libretas dibujadas y escritas de manera rápida por viajeros ilustres, o desconocidos,  son piezas ahora incluidas en las exposiciones y reproducidas en los libros de arte.

Los cuadernos de viaje son piezas íntimas, y por eso las guardaron y protegieron sus autores. Escritores, pintores y muchos arquitectos pero también biólogos, botánicos, geólogos….. hicieron preciosos cuadernos que aportan emoción a sus trabajos más oficiales.

Estos pequeños dietarios son ahora objeto de exposiciones monográficas, recuerdo una magnífica en el Museo ABC de Madrid, o podemos encontrarlos en las vitrinas de muchas muestras completando los perfiles de un determinado artista o asunto.

Los cuadernos nos aportan la visión más personal de un viaje, la mirada más íntima del viajero, por eso suelen ser secretos bien guardados. Descubrimos los detalles sobre los que pusieron su lupa y no sólo nos recuerdan pormenores del itinerario sino también como éran y sentían sus autores.

Sabemos que muchos artistas famosos hicieron cuadernos de viaje, son muy conocidos los de Eugene Delacroix en Marruecos y los de Vicent van Gogh, pero raro es el pintor o el dibujante que no haya hecho un boceto de lo que ve durante una excursión y lo frecuente es que estos trabajos no se lleguen a conocer jamás.

Mucho que ver con estos cuadernos tienen un tipo de guías de viaje dibujadas que nos aportan una mirada más personal sobre los lugares.9cf4db122ab904787c40d0916ccf1131

 

Son muy bonitos los que hace Joaquín González Dorao, un ilustrador de formación científica y nacido en Cádiz que ha dibujado casi toda España y muchos países del mundo. Sus trabajos son una fiesta y se pueden encontrar en muchas librerías.

El suyo es un dibujo claro y la suya una mirada tan limpia y perfumada que al final nos da lo mismo pasear de su mano por las ciudades que conocemos y amamos, que por las otras desconocidas que nunca habían despertado nuestra curiosidad.

Todas resultan sugerentes y a todas es mejor ir con un libro, o con un cuaderno de viaje, de González Dorao bajo el brazo.

 

 

 

Teoría del viaje: poética de la geografía / Michel Onfray

 

Teoría del viaje (cub. Taurus)Michel Onfray:

Teoría del viaje: poética de la geografía. Taurus, 2016 (traducción de Juan Ramón Azaola)

Théorie du voyage: poétique de la géographie. Le Livre de Poche, 2007

 

Lejos de los clichés transmitidos por generaciones sucesivas, lejos de aprehensiones morales y moralizadoras, lejos de las reducciones éticas y etnocéntricas, lejos de las reactivaciones insidiosas del espíritu colonizador e invasor, intolerante y bárbaro, el viaje apela al deseo y al placer de la alteridad, no a la diferencia fácilmente asimilable, sino a la verdadera resistencia, la franca oposición, la desemejanza mayor y fundamental. (p. 67)

¿Soy turista o viajero? Porque si soy mero turista más o menos compulsivo puede que este no sea libro para mí. Pero aún así, reconozcamos que la poética filosófica va resultando un filón de buenos ensayos. Ya tuvimos ocasión de comprobarlo en la Poética del espacio de Bachelard, bajo cuya advocación se coloca Michel Onfray.  De hecho podemos preguntarnos si el libro de este último es en realidad más poético –incluso lírico- que filosófico. Para mí que es buena filosofía vital y sobre todo muy buena pedagogía. No se olvide la condición docente de Onfray en secundaria así como su papel de promotor y animador de la Universidad Popular de Caen.

Théorie du voyage (couv orig Livre de Poche)La estructura del libro reproduce la de la génesis y realización de un viaje. Presupone un universo doméstico de biblioteca, mapas, atlas, texturas cartográficas en soporte papel, quizás un tanto tradicional para los tiempos que corren, a modo de incubadora de la definitiva experiencia viajera. Desde ahí y ante el cosmos, el filósofo arranca su empresa de goce y mística territorial y planetaria. Un trayecto durante el cual ateísmo y panteísmo volverán a rozarse las puntas de los dedos en el escenario del pensamiento occidental. Y un libro que va a gustar mucho a cartógrafos, geógrafos, y sin duda a ingenieros por lo que tiene de reivindicación de la tecnología contemporánea. Personalmente me complace reseñar a este autor de mi propia generación, de discurrir aparentemente suave pero que no deja indiferente a nadie. Podéis saber más sobre él en: http://michelonfray.com/

No volver a casa nunca, estar siempre dando vueltas, produciría una embriaguez de derviche. Recorrer el mundo como libertino supone pensarlo luego como benedictino. La casa vale tanto de celda monacal como de madriguera. Se organiza en torno a la biblioteca, los papeles, las anotaciones, los archivos, los cuadernos, las libretas, las fichas, los proyectos de escritura. (p. 105)

Michel Onfray en: Biblioteca UPM.

1 2 3 4