Archivos de la Categoría: Reseñas

Detective Privado, Hammett, Chandler, Stanley Gardner y otros

Detective Privado. Antología de BLACK MASK MAGAZINE

Hammett, Chandler, Stanley Gardner y otros

Barcelona: Bruguera, 1981

No soy un ladrón; solo un aventurero que se gana la vida trabajando contra los que quebrantan la ley. No es que trabaje para la policía; no, yo no soy de ésos. Tampoco soy un caballero andante. Únicamente me apercibí que los ladrones son las personas más ingenuas del mundo. Están tan obsesionados por sus propios planes para desplumar a los demás que ni siquiera se imaginan que pueden correr la misma suerte. (El falso Burton Combs. Carrol John Daly)

Black Mask  Magazine apareció en el mercado editorial en 1920. Hasta la publicación del último número en 1951, cientos de historias policiacas sirvieron de entretenimiento a millones de fieles lectores.

Formó parte de una serie de publicaciones llamadas Pulp magazine. Se trataban de publicaciones  hechas con un papel de ínfima calidad que se vendían por un precio muy bajo. Las colaboraciones se pagaban a tanto la palabra, cinco, diez e incluso un centavo la palabra. La mayoría de ellas tenían una calidad literaria en consonancia con el papel con que estaban hechas. Black Mask fue la excepción.  Reputados escritores como Hammett que publicó la mayoría de sus relatos en esta revista,  utilizaron la plataforma que les brindaba esta publicación para darse a conocer, para entrenarse en el oficio de escritor.  Muchos de ellos triunfaron con posterioridad en el cine, la televisión, la radio como guionistas. Historias de ambición, codicia, violencia,  temas muy cercanos a la realidad de la mayoría de sus lectores.

En un tiempo tan alejado de nuestro presente tecnológico, Black Mask Magazine ayudo a miles de lectores a olvidarse de su mundo y vivir otra realidad, otras historias. La magia de la literatura una vez mas se hizo presente para millones de personas. La magia se llamaba, Black Mask Magazine.

No hacia ningún trabajo aquel día, solo practicaba el balanceo de piernas. Una brisa cálida y voluntariosa soplaba contra la ventana de mi oficina y el hollín de las estufas del hotel Mansion House, situado al otro lado de la calle, rodaba por el cristal de mi mesa en diminutas partículas, como polen flotando sobre un solar vacío (Peces de Colores. Raymond Chandler)

La conciencia de Zeno / Italo Svevo

Italo Svevo: La conciencia de Zeno. 

Traducción de Carlos Manzano (ediciones: Cátedra, Debolsillo, Gadir, Lumen). 

Título original: La coscienza di Zeno

La enfermedad es una convicción y yo nací con ella. De la de mis veinte años no recordaría gran cosa, si no la hubiera descrito entonces a un médico. Es curioso cómo se recuerdan mejor las palabras dichas que los sentimientos que no llegan a agitar el aire. (El tabaco

Con la lectura de La conciencia de Zeno nos adentramos en una carta de presentación literaria del psicoanálisis. Y no ya porque uno de sus capítulos lleve por título este término: los asuntos de las relaciones entre sexos y paternofiliales están en un primer plano desde el mismo inicio de la narración. Y si la evocación del psicoanálisis nos traslada al mundo de Freud y compañía, hemos de tener en cuenta que la novela goza y comparte las circunstancias de la ciudad mestiza en la que su trama se desarrolla, la adriática Trieste: conexión con la Mitteleuropa austriaca, pero voz italiana y en consecuencia prontamente trasladable al público lector de otras lenguas románicas. Así se comprende el efecto de este clásico moderno en la divulgación de la temática psicoanalítica. 

Italo Svevo (1861-1928) construye un relato en el que el papel de impulsos ¿irracionales?, estímulos aleatorios, el azar, las zonas de penumbra y circuitos insospechados del inconsciente son determinantes en el destino de los protagonistas, y de manera apabullante en el del propio Zeno. Se diría que mucho antes del famoso golpe de calor de L’étranger de Albert Camus, Zeno ya se plantea como ejemplo de la hipótesis de la existencia como barco a la deriva. Por el lado social, la novela de Svevo se puede ver también como otro retrato descarnado más de la mentalidad burguesa: de acuerdo, pero en cualquier caso con el grado de penetración peculiar que le otorga su genialidad. Aunque el argumento pudiera resultar lejano – la vida prosaica de un capitalista triestino de hace más de cien años-, el libro nos destila enseñanzas preciosas para el mundo de hoy día, dibujando con nitidez cierto perfil de individualismo tan extendido en nuestra sociedad, a caballo de la quiebra de los vínculos comunitarios no virtuales.  

Por otra parte introspección no significa en modo alguno monotonía en este caso: las andanzas de Zeno Cosini encadenan giros y jugosas peripecias dentro de su rutina. Via Belvedere, Corsia Stadion, Tergesteo, el Jardín Público, las propias aguas adriáticas… Como en el Dublín de su amigo James Joyce, la narrativa de Svevo se apoya en la geografía urbana triestina e invita al turismo literario por esta singular ciudad. Y un aspecto nada desdeñable de la novela son también sus resortes e ingredientes musicales: la relevancia social del canto y del toque de instrumentos en un contexto anterior a la generalización de la música grabada, así como las alusiones a piezas y compositores concretos; todo lo cual eleva las posibilidades dramáticas del texto. Concluyendo, un libro profundo y terrible, de tono profético como un oráculo, que a buen seguro agradará mucho a degustadores de la belle époque, el tiempo clásico del imperialismo contemporáneo: pienso por ejemplo en los lectores aficionados a Thomas Mann.  

Era una noche muy estrellada y sin luna, una de esas noches en que se ve a mucha distancia y que, por esa razón, calma y aquieta. Miré las estrellas que podrían llevar aún la señal de la mirada de adiós de mi padre moribundo. Pasaría la época horrible en que mis hijos ensuciaban y chillaban. Después serían semejantes a mí; yo los amaría según mi deber y sin esfuerzo. En la hermosa y vasta noche me serené del todo y sin necesidad de concebir propósitos. (Historia de una asociación comercial)   

Italo Svevo en: Biblioteca UPM.

La Guerra Campesina en Alemania, Friedrich Engels

La Guerra Campesina en Alemania

Friedrich Engels

Editorial Capitán Swing Libros S.L., 2009

Lejos de mi intención está intimidar con este título. Todo lo contrario, es un texto que está escrito con una delicada inteligencia, bien informada, mejor amueblada. Y es que siempre he tenido debilidad por los textos históricos decimonónicos. La calidad, y calidez de la escritura; en ellos hay siempre temperamento y personalidad. No pecan de ése vano intento de parecer objetivos a fuer de aburridos “tochos”.

Friedrich Engels, además, escribe mucho mejor que Karl Marx. Quizás en esto me meto en “camisas de once varas”, pero es que no pretende generar un léxico nuevo, tremendista tan al estilo del mencionado autor.

Podemos acercarnos a estas personalidades tan dispares en la película el joven Marx (pincha aquí). La ví hace un tiempo (no demasiado) cuando acudir al cine no se había convertido aún en una actividad de alto riesgo.

Anuncio de la película El joven Marx

Pero volviendo al libro que nos ocupa: La Guerra Campesina en Alemania, resulta muy interesante el periplo que realiza entre el medievo y las revoluciones de 1830 y 1848, y aunque el título parece abocado a un tema local, Friedrich Engels se las arregla para imbricarlo en muchos procesos históricos relevante como la aplicación de la ley Carolina (Carlos I de España y V de Alemania), el desarrollo del comercio y de las grandes urbes como Londres o la revolución francesa y sus secuelas.

Nada más, cualquiera de las dos opciones: la película o el libro me parecen sugerencias apetecibles para un mes de Febrero, que como norma general es parco en fiestas y ánimos, y a día de hoy especialmente hogareño.

Feliz lectura!

Estatua de Marx y Engels: Monumento en la ciudad de Bishkek (Kirguistán)

Friedrich Engels en la Biblioteca UPM

La edad del desconsuelo. Jane Smiley

La edad del desconsuelo. Jane SmileyLa edad del desconsuelo
Jane Smiley
Madrid : Sexto Piso, 2019
Traductor: Francisco González López
Título original: The age of grief (1987)

 

A Dana y Dave les ha sonreído la vida. Tienen un matrimonio ideal, tres hijas que iluminan su existencia, una clínica dental en la que trabajan juntos, coche familiar, casa en el campo… un matrimonio ideal. Pero un día, como de la nada, sin pensar que puede ser oída, Dana murmura la frase que lo amenaza todo: “Nunca más volveré a ser feliz”.

Dave no sabe por qué lo dice. El lector no sabe por qué lo dice ni lo que ha pasado, lo que está pasando en esa zona de la vida de Dana que queda al otro lado de las páginas escritas. Porque la autora no nos lo cuenta. La narración solo deja ver a través de los ojos de Dave. Los quehaceres de su día a día, lo pequeño cotidiano, los ritmos del trabajo, el crecimiento de las niñas. Sus pensamientos, su tristeza, el miedo. También los gestos de su mujer que ayer no estaban ahí, los silencios nuevos, las emociones que no encajan.

Dave no sabe por qué ella no volverá a ser feliz y no pregunta. Elige boicotear las ocasiones propicias a una confesión. Porque si pregunta, o por descuido permite que ella diga lo que pasa, lo que Dave sospecha que pasa, que no es otra cosa que la existencia de otro hombre amenazando su proyecto de vida, entonces será real, tendrá la fuerza del rayo que asola la estructura que les da cobijo y habrá que afrontar el derrumbe. Si afrontar el derrumbe es posible.

Con lo que no se dice, con lo que no se quiere oír, Jane Smiley ha creado una novela cargada de tensión y sensibilidad. Una reflexión sobre la paternidad, el matrimonio y el miedo a la pérdida de lo que hasta ayer creías seguro y pleno de sentido.

José Miguel Parra. Howard Carter. Una vida.

José Miguel Parra. Howard Carter: una vida. Ed. Confluencias, 2020

Todo el mundo ha oído hablar de Tutankhamón. Se han hecho documentales, películas, artículos y libros sobre este faraón y el increíble material encontrado en su tumba casi intacta.

El libro de José Miguel Parra es un repaso de la vida de Howard Carter (Swaffham (Norfolk), 1873 – Londres, 1939), su descubridor, así como de su relación personal y profesional con lord Carnarvon, que financió las excavaciones. Conoceremos las circunstancias que condujeron a este descubrimiento en 1922 que impactó a sus coetáneos y que sigue fascinando a día de hoy.

No es una biografía narrada, sino que se compone de fragmentos de textos, del propio Carter o de personas que lo conocieron directamente: cartas, artículos, diarios de excavación, noticias, etc. todos ellos acompañados por una breve explicación del autor para ponerlos en contexto.

Howard Carter en 1.924.

Este libro combina el rigor histórico con una lectura amena, algo nada fácil de conseguir. Poco a poco vamos viendo la evolución profesional de Howard Carter y su personalidad. Un hombre gruñón y testarudo pero, como dice el autor, “con buen fondo y que podía resultar una encantadora compañía, sólo había que cogerlo de buenas”. Además se incluyen unas estupendas imágenes de sus protagonistas y de las excavaciones.

Sin una formación académica, Carter fue una persona con una habilidad innata para el dibujo, un trabajador incansable, metódico y concienzudo. Cuando le preguntaron qué fue lo que le llevó a dedicarse a la arqueología respondió así:

– La sensación de deducir, creo. Si no me hubiera dedicado a la egiptología quizá hubiera entrado en Scotland Yard.

– ¿Entonces, considera la arqueología como una especie de trabajo de detective?

– Si no posees la capacidad para diferenciar entre objetos y razonar su significado no puedes hacer demasiado en arqueología.

Fue Inspector jefe del Alto Egipto (1899-1904) y del Bajo Egipto (1904-1905) cargo este último del que dimitió a consecuencia de un enfrentamiento con unos alborotadores franceses que querían colarse en una tumba. Carter intervino indicando a los guardias (nativos egipcios) que se lo impidieran lo que causó un conflicto diplomático.  El mismísimo W.M. Flinders Petrie, decano de la egiptología inglesa, dio la razón a Carter:

A ojos del cónsul francés, quien exigió una disculpa de Carter, la indignidad de dejar que un nativo se resistiera a un francés pesó más que la indignidad de estar borracho y alborotar. Con adecuado amor propio, Carter se negó a disculparse por cumplir su evidente obligación. Por esto fue, a petición del francés, despedido del Servicio. Este fue quizá el más abyecto acto de sumisión a la arrogancia francesa.

Inevitablemente Parra también habla de la llamada “maldición de Tutankhamón” que no tiene nada de real y sí mucho de sensacionalista.

En el libro también se recoge la amistad que Carter mantuvo con Jacobo Fitz-James Stuart, Duque de Alba. Gracias a esta amistad Madrid recibió dos visitas del descubridor, donde impartió un par de conferencias en 1924 y otras tantas en 1928. Howard Carter fue aceptado como miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia.

José Miguel Parra es doctor en Historia Antigua por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en la cultura faraónica. Ha escrito una veintena de monografías sobre los aspectos más variados del antiguo Egipto, desde las pirámides hasta la vida sexual de los egipcios. Si conocéis a alguien que todavía crea que las pirámides las construyeron los extraterrestres, no dudéis en regalarle su libro “La Gran Pirámide ¡vaya timo!” (Ed. Laetoli, 2019).

Pinchando aquí podéis escuchar la entrevista que el programa “El café de la lluvia” le hizo a José Miguel Parra sobre este libro (minuto 7.39)

Las uvas de la ira, John Steinbeck

Las uvas de la ira

John Steinbeck

La pequeña casa sin pintar estaba chafada en una esquina, y de tal modo había sido arrancada de sus cimientos, que se hundía en un ángulo, con sus ventanas cerradas apuntando al cielo, en un punto más alto que el horizonte. Habían desaparecido las cercas y el algodón crecía en el patio y contra la casa, y el algodón rodeaba el pajar. A su lado yacía la dependencia accesoria y el algodón crecía muy cerca de ella. El patio, donde los niños habían caminado con sus pies descalzos y los caballos habían resonado sus cascos, y las anchas ruedas de los vagones habían dejado su huella, estaba cultivado ahora, y allí crecía el algodón polvoriento, de un verde oscuro.

A esa casa llega Tom Joad en busca de su familia. Ha salido de la prisión de McAlester. Cumplió cuatro años por matar a un hombre en una pelea. Vuelve a su casa para empezar de nuevo pero no encuentra nada ni a nadie. ¿Qué ha sucedido? se pregunta Tom. Los echaron cuando el Banco decidió cultivar por su cuenta el campo con un tractor” es la respuesta que recibe. Al igual que muchos, las malas cosechas han llevado a la familia de Tom a no poder pagar sus deudas y perder sus tierras, sus casas, su vida.

A dónde ir, qué hacer. Surge la esperanza, Quizá podamos comenzar de nuevo…, en la nueva tierra de promisión, en California, donde crece la fruta. Y al igual que sus antepasados cuando emigraron desde el este hacia esas tierras vírgenes que ahora tienen que abandonar, ellos harán lo mismo llevándose lo que pueden y malvendiendo el resto.

En sus pequeñas casas los inquilinos comenzaron a recoger sus cosas y las cosas que habían heredado de sus padres y de sus abuelos. Recogieron todo lo que poseían para el viaje al Oeste. Los hombres eran implacables, porque el pasado había sufrido un terrible golpe, pero las mujeres sabían que el pasado volvería a gritarles en lo futuro.

Una de las primeras reseñas de Nosolotecnica, hace ya casi once años, se dedicó a John Steinbeck con su libro Los vagabundos de la cosecha. De aquellas crónicas para el San Francisco News extrajo material  Steinbeck para escribir Las uvas de la ira.  Escribir la historia de aquellos que en un tiempo de crisis económica, malas cosechas y clima adverso se vieron forzados a dejar aquellas tierras que habían trabajado desde hacía tiempo. Forzados a dejar de trabajar para si mismos a trabajar para otros por salarios de hambre.

Escribir la historia de personas, hombres y mujeres, que lucharon por conservar la dignidad y no dejarse llevar por la desesperación. Por mantener una llama de esperanza. No caer en el abismo. No perder la propia estima y cruzar esa línea imaginaria en la que ya no eres nada, no te consideras nada, no te consideran nada.

Como “Ma” Joad, verdadera protagonista de la historia.

Su rostro, visto en conjunto, no era tierno, sino sereno, iluminado por cierta bondad consciente. Sus ojos, avellanados, parecían haber experimentado toda suerte de tragedias, y haber pasado por el dolor y el sufrimiento antes de llegar a la calma y comprensión sobrehumanas que poseían. Parecían conocer, aceptar, desear su posición, la ciudadela de la familia, la plaza fuerte que nada podría rendir…Parecía saber que si ella vacilaba, la familia sufriría un rudo golpe, y que si alguna vez se desesperaba la familia se hundiría, desapareciendo el lazo que los unía.

En 1940 John Ford llevó a la pantalla la historia de la familia Joad con Henry Fonda como Tom Joad.

Steinbeck en la Biblioteca Universitaria UPM

El grito de la gaviota. Emmanuelle Laborit

El grito de la gaviota

Emmanuelle Laborit

Seix Barral, quinta reimpresión Mayo2020

El grito de la gaviota es un relato autobiográfico de una persona profundamente sorda desde su nacimiento. Uno asume que su periplo vital será diferente y que su particularidad sensorial dotará al relato de un carácter personal distante de nuestra experiencia, pero yo no auguraba la enorme lejanía que existe en su percepción del mundo. Al fin y al cabo, pensé, Emmanuelle nació en 1973 en una Francia moderna, en un entorno culto, en una familia “normal”.

¿Acaso podemos imaginar que la lengua de signos sólo se autorizó en Francia en los años 90 del siglo pasado? Anteriormente su uso era ilegal, y sus usuarios quedaban proscritos, bajo sospecha. Parece absurdo que un idioma de carácter universal quede al margen de la ley, y sin embargo así era (en España se reconoce la lengua de signos española en 2007).

El relato de Emmanuelle, no es un alegato, es su experiencia en primera persona. Transitamos por su infancia (incomunicada pero protegida), y recorremos con perplejidad su turbulenta adolescencia (enrabietada con el mundo), hasta su encuentro con el teatro con el que percibe su sitio en el mundo, y se reconcilia con su existencia.

El simple hecho de escribir para Emmanuelle es un hito pues en el lenguaje de signos, su entorno natural, la sintaxis es profundamente distinta, está constituida por expresiones visuales. El libro está escrito a dos manos, en colaboración con Marie-Thérese Cuny, con encanto y un estilo sencillo y voz propia. Esta simple expresión: “su propia voz”, no está exenta de anacronismo porque siendo profundamente sorda, el lenguaje oral entendido como vibraciones sonoras del aire le queda vedado, son los gritos de gaviota que dan título al libro.

Emmanuelle Laborit en la Biblioteca UPM

La coleccionista de tesoros / Bessie Head

Bessie Head:

La coleccionista de tesoros y otros cuentos de los pueblos de Botsuana

Traducción de Mercè Diago y Abel Debritto.

Barcelona : ElCobre, 2003. 

Título original:

The Collector of Treasures and Other Botswana Village Tales

Ediciones: Heinemann (1977-), Waveland (2013).  

En aquel momento, el hermano gemelo de Jacob, Isaac, murió debido a la malnutrición y el exceso de trabajo. Una soledad profunda y terrorífica se apoderó del corazón del pequeño, que se quedó abandonado aquella noche. Había perdido a la única persona que había compartido algo de amor con él en un mundo poblado de monstruos. Se habla mucho del amor y de la capacidad para compartir de las sociedades tribales y es cierta en su mayor parte, pero también lo es la existencia del tío de Jacob. La única salida para un niño atrapado en este círculo de crueldad es derramar lágrimas solitarias y calientes en la oscuridad de la noche.

(Jacob: la historia de un sacerdote que curaba la fe

Aunque nacida en Sudáfrica, Bessie Head (1937-1986) está considerada una gran autora de la literatura botsuanesa en lengua inglesa. De hecho fue en Botsuana donde pasó largos años de su vida y el país en que se enraíza fundamentalmente su obra. 

Antes de nada reparad en que en esta ocasión, el título sale beneficiado de la traducción castellana, que nos desvela desde la cubierta el género de la persona que coleccionará esos tesoros, frente al sustantivo neutro en el original inglés. En ese y todos los demás cuentos vamos a sentir el aliento de la tradición de aquellos remotos pueblos, la fuerza y profundidad ancestrales de la oratura africana. Relatos que ponen el foco en los sentimientos humanos, el amor y el sentido de la trascendencia, así como la incidencia de los procesos sociales de aculturación ligados al colonialismo. Sin ser literatura fantástica, resultan cuentos maravillosos pues en el fondo de sus personajes y situaciones nos encontramos a nosotros mismos y con nuestras propias disyuntivas vitales, que a veces atravesamos de manera un tanto inconsciente tras la catarata incesante de estímulos y el alejamiento de la Naturaleza.  

En la escritura de Bessie Head hay también incursiones en el registro de reportaje. Pero esto no resta frescura a los cuentos sino que añade contextualización beneficiosa a la lectura, y revela lo mucho que la autora tenía de exploradora social y observadora etnográfica. Además, su relativo distanciamiento y perspectiva de exiliada en carne propia la colocan en buena posición para cincelar caracteres igualmente trasterrados, desplazados, fuera de lugar ya sea geográfico o familiar y comunitario, sobre quienes se ciernen las rápidas transformaciones del siglo. El peso del parentesco, de la edad y del género son efectivamente determinantes. 

En fin, las letras negroafricanas están de moda. Incluso muestran ahora su propio star system, pero también quedan por descubrir en ellas carreteras solo aparentemente secundarias cuyo recorrido resulta apasionante, como las largas rutas de Botsuana entre el desierto y los fértiles humedales del alma humana. Por esos andurriales es por donde Bessie Head viene a ser revalorizada como clásica de la literatura de género.   

Presa del terror, lo primero que pensó fue reunir a los niños y huir de la aldea. Pero ¿adónde iría? Garesego no quería divorciarse, le había dejado que le hablase del asunto, se había abstenido de recurrir a otros hombres. Pensó en todas las posibilidades y llegó a la conclusión de que tendría que plantarle cara. Si le escribía que ni se le ocurriese ir al patio porque no quería verle, no le haría caso. Las mujeres negras carecían de ese poder. Una expresión inquietante se le dibujó en el rostro.

(La coleccionista de tesoros)

El precio del triunfo. Ota Pavel

El precio del triunfo. Ota Pavel
Barcelona: Sajalín, 2020
Introducción de Dana Zátopková
Título original: Plná bedna šampaňského (1967)
Traducción: Eduardo Fernández Couceiro

Nuevo libro de Ota Pavel que la editorial Sajalín añade a su catálogo. Y cómo resistirse. Quien haya disfrutado de sus anteriores Cómo llegué a conocer a los peces y, sobre todo, Carpas para la Wehrmacht sabe que inevitablemente caerá también en las redes de El precio del triunfo, una colección de relatos-retratos de deportistas checos que alcanzaron o persiguieron la gloria en sus disciplinas, con el foco puesto en el duro camino que hubieron de recorrer para encaramarse a lo más alto, o de los escollos que la vida puso en sus destinos.

Ota Pavel nos muestra el lado humano de algunas de las leyendas deportivas checas de la época con un estilo narrativo sencillo y cálido, mostrando el vínculo de amistad que le unía con algunos de ellos o la simple devoción. Las historias que nos cuenta Ota Pavel son a medias épicas a medias conmovedoras. El talento mezclado con el sufrimiento. El rostro desencajado de Emil Zátopek pulverizando marcas. El terror de Eva Bosáková al ejecutar el salto mortal hacia atrás necesario para ganar el oro. La cara partida del portero de hockey sobre hielo Josef Mikoláš.

Ota Pavel fue un escritor checo judío, aficionado a los deportes y dedicado profesionalmente al periodismo deportivo. De esta manera pudo acompañar por todo el mundo a las estrellas que tanto admiraba. Fue en los Juegos Olímpicos de Invierno en Innsbruck, en 1964, donde le sorprendió un trastorno mental que le obligó a parar y a dedicarse enteramente a escribir sus más bellos libros. No se lo pierdan.

Guy Delisle. Guía del mal padre.

Guy Delisle. Guía del mal padre. Bilbao: Astiberri,2013.

Este  es un libro divertido, un  cómic  con el dibujo sencillo que caracteriza a Guy Delisle, que arranca al lector muchas sonrisas porque en el fondo todos hemos sido alguna vez “mal padre/madre” y te sientes identificado. Aunque también lo disfrutarán aquellos/as que no tengan descendencia.

Conocíamos a Guy Delisle como viajero, plasmando sus viajes y su experiencia en esos países con  títulos como Shenzshen, Pyongyang (reseñada en Nosolotécnica), Crónicas birmanas y Crónicas de Jerusalén, todas ellas publicadas por Astiberri.  Ahora le conocemos en su faceta de padre, un poco ensimismado a veces, descuidado, que cuenta a sus hijos historias terribles antes de dormir o les da consejos poco ortodoxos.

Os dejamos algunas viñetas (no dejéis de ampliarlas pinchando encima) como muestra de lo que podéis encontrar en este divertido libro.

Guy  Delisle nació en 1966 en Quebec. Una vez acabados sus estudios de artes plásticas en Sainte-Foy y en Toronto, comienza a trabajar en 1986 en el estudio CinéGroupe en Montreal. Actualmente reside en la localidad francesa de Montpellier.

Guy Delisle en la UPM


 

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