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El concepto del honor en la sociedad mediterránea / J. G. Peristiany [ed.]

J. G. Peristiany [ed.]:

El concepto del honor en la sociedad mediterránea. Labor, 1968 (trad. de J. M. García de la Mora).

Honour and Shame : the Values of Mediterranean Society. Weidenfeld and Nicolson, 1965.

Como todo depende de la conservación del honor, se cree que las desventuras de una familia que pierde la gracia por la pobreza o el deshonor, convalidan de algún modo la categoría e integridad de las otras. De tal modo, dentro de límites convencionalmente definidos, es casi una virtud denigrar y burlar a no parientes, mientras que la misma conducta en relación con parientes sería pecaminosa y vergonzosa. Los valores del honor y el prestigio son excluyentes y particularistas. 

(p. 136. J. K. Campbell: El honor y el diablo)

Hay casos de libros que uno desearía ver reeditados con mejoras, y hay otros de los que ni siquiera se explica cómo no lo han sido ya muchas veces, simplemente como están y por sus propios méritos originales. Este es uno de ellos: el hecho de reunir en sus páginas a ilustres investigadores sociales como Bourdieu, Caro Baroja o Pitt-Rivers ya es un acontecimiento. Estos grandes autores y otros más pusieron en común en este volumen sus aportaciones sobre el honor y la vergüenza en diversas comunidades mediterráneas, sobre la base de estudios realizados en los años 50 y primeros de los 60 en España, Grecia, Chipre, la Cabilia argelina y Egipto. La edición corrió a cargo de John G. Peristiany bajo los auspicios del Centro de Ciencias Sociales de Atenas. La época de la publicación era especialmente significativa para esta zona del mundo por cuanto al menos su parte europea se incorporaría ya plenamente al modo de vida industrial a través del desarrollismo in situ o del éxodo rural masivo.

No sabemos por qué el término vergüenza (=shame) no se tradujo al título de la publicación española: ¿acaso censura o autocensura? Pero tengamos en cuenta el concepto pues va inseparablemente unido al de honor. Todos los capítulos son jugosos: Julian Pitt-Rivers se ocupa de la Andalucía serrana que tan profundamente conoció; Caro Baroja apunta a las transformaciones sociales latentes en la literatura del Siglo de Oro; en particular me ha gustado mucho el capítulo consagrado por John K. Campbell a los sarakatsani, pastores montañeses del Epiro… Pero todos -insisto- contribuyen a la grandeza del libro. Además, entre líneas este aporta observaciones histórico-políticas concretas que refuerzan la visión panorámica más allá de las comunidades protagonistas estrictas: por ejemplo cuando Pitt-Rivers alude al Fuero de los Españoles -ley antidemocrática con la que el franquismo pretendía dotarse de apariencia constitucional-, o la percepción del poder político extranjero -otomano, británico en Chipre- en el mundo griego.

En cualquier caso estamos ante asuntos en absoluto trasnochados. Sin ir más lejos véase la lógica del feminicidio en Cabilia analizada por Bourdieu. Clara conexión del honor con el patriarcalismo y la limpieza de sangre (v. obras de Lerner y Stallaert ya reseñadas en Nosolotécnica). De hecho el surgimiento de los nacionalismos contemporáneos podría considerarse un proceso de vulgarización y democratización del concepto tradicional -familiar, clánico, tribal- del honor para uso de sociedades de masas anónimas, así como que dicho proceso refuerza el poder del Estado y que curiosamente se intensificó a medida que las grandes monarquías lograban poner a raya la antigua barbarie feudal de los linajes. El patriotismo estatista se arrogará de la violencia institucional como último e inapelable atributo. No cabe duda de que la “naturalidad” de los mecanismos de compensación del honor como la venganza y las guerras familiares relativamente controladas en las sociedades tradicionales a menudo incidió en el desarrollo de la violencia sociopolítica en el nuevo mundo urbano contemporáneo, como se ve por ejemplo en las guerras civiles. En nuestros dias clientelismo social y fundamentalismo ideológico aun tocan a un intrincado concepto de honor, inmune cuando no reforzado por la postmodernidad desbocada.

Sirva esta reseña para advertir del monumental catálogo de la desaparecida Editorial Labor en el que aún se encuentran títulos de gran vigencia, y que alimentó a tantos lectores en particular interesados en las ciencias humanas.

Tal vez haya que concluir que el lugar eminente conferido al sentimiento del honor es una característica de las sociedades primarias, en las que la relación con el prójimo, por su intensidad, intimidad y continuidad, predomina sobre la relación consigo mismo, en las que el individuo aprende su propia verdad por mediación de los demás, y el ser y la verdad de la persona se identifican con el ser y la verdad que los demás le reconocen.

(p. 191-192. P. Bourdieu: El sentimiento del honor en la sociedad de Cabilia)

Her, I am Mother o Ética para máquinas: reflexiones para una noche de Halloween

Jose Ignacio Latorre, catedrático de física teórica de la Universidad de Barcelona y Director del Instituto de Ciencias de Benasque Pedro Pascual, nos ofrece un libro espectacular: Ética para Máquinas (pincha aquí), un relato inquietante digno de una noche de Halloween. Latorre es un científico que, según la glosa que figura en la solapa de su libro, es un experto reconocido en el campo de la física cuántica, con aportaciones en la teoría cuántica de campos y el entrelazamiento.

carátula del libro
imágen del autor

Si a pesar de este prólogo de horror, seguimos adelante con esta reseña, descubriremos que el título es un guiño para rememorar: Ética para Nicómaco (Aristóteles), o Ética para Amador (Savater). Ambos libros escritos por filósofos (salvando la distancia sideral) y ambos dirigidos a sus hijos. Podríamos por tanto pensar que Latorre propone considerar a las máquinas hijos o herederos culturales de la Humanidad.

Ética Nicomaquea

La idea fundamental podría resumirse en: ¿pueden tener las máquinas un sentido ético?, ¿podrán ellas en su caso sustituir a la Humanidad, cuando ésta se extinga?

Quizás antes de sumergirnos en este texto (que por otra parte es de una lectura sencilla y muy entretenida) merezca también el disfrute (que no la pena) de visualizar los trailers de Her, Ex Machina y I am Mother, que son respectivamente dos películas y una serie de Netflix que ahondan este dilema particular.

Abramos entonces la caja de Pandora, y que comience el debate, feliz Halloween

Her película
I am mother Serie Netflix

ex machina
cita final

El embalse 13. Jon McGregor

El embalse 13
Jon McGregor
Barcelona: Libros del Asteroide, 2019
Traducción: Concha Cardeñoso
Título original: Reservoir 13 (2017)

Una historia tiene que comenzar por alguna parte. Una niña se ha perdido en la montaña. Se llama Rebecca, Becky o Bex. Es diciembre. Sus padres reservaron una cabaña para pasar las vacaciones y en una de las rutas la chica ha desaparecido. Tiene trece años, viste una sudadera blanca con capucha, un chaleco acolchado azul marino, vaqueros negros y zapatillas de lona. La niebla está baja, la tierra congelada. La conmoción de los habitantes del pueblo, los servicios de búsqueda, periodistas, buzos y policía desfilan por el primer capítulo del libro. El primero de trece. Cada uno abarca un año. Mes a mes, sin pausa. Todos empiezan con la misma frase: A medianoche, cuando llegó el Año Nuevo.

Los acontecimientos se suceden. Jones, el bedel, debe reparar la caldera del colegio; James y su pandilla cuchichean a la espera del autobús al instituto; Jane Hughes, la vicaria, multiplica sus visitas; Jackson debe atender sus ovejas; un mirlo pasó volando bajo por el jardín del señor Wilson; la carnicería de Martin y Ruth no atrae la suficiente clientela. Naturaleza que despierta, se ensancha, declina, los primeros helechos comienzan a desenroscarse en la tierra negra y fría al pie de los fresnos. Los trabajos, las fiestas y conmemoraciones tienen sus fechas marcadas en el calendario. Los personajes repiten sus ocupaciones cada año, se enamoran, enferman, cometen errores, se decepcionan, mantienen secretos, viven vidas sencillas o complicadas. La nieve de los tejados se deshacía y caía con un ruido sordo que conmovía el aire quieto. En la memoria colectiva permanece como una herida que se va cerrando y que nunca se cierra la tragedia de la niña perdida, ¿qué edad tendría ahora? ¿Cómo va vestida? Dicen que la vieron bajando del páramo empapada. ¿Qué se sabe de sus padres? Los grillos cantaban entre el brezo y un escarabajo trepó  por la mano de Lynsey. La buscaron por todas partes.

El embalse 13 es una novela rural como ninguna que sigue a numerosos personajes que interaccionan entre sí y con su entorno: un paisaje insoportablemente hermoso, intolerablemente despiadado, indiferente a los planes de sus habitantes. La naturaleza que se regenera sin pausa, que cubre lo que falta, la vida y la muerte consigo misma, es la gran protagonista de la historia.

La otra protagonista es la singular estructura que vertebra la narración, que da cuenta de los acontecimientos mirando aquí y allá, dejando constancia de lo que pasa como quien entrega las armas ante la dictadura feroz del tiempo. Con la sabiduría suficiente, sin embargo, como para atrapar hasta el último instante la atención de sus lectores.

Antonio Manzini. Pista negra.

Antonio Manzini. Pista negra. Barcelona: Salamandra, 2015.

Pista negra es la primera entrega de la serie dedicada al subjefe Rocco Schiavone. Su protagonista es un policía un tanto peculiar que ha sido desterrado a Aosta, en los Alpes italianos, desde la comisaría Cristobal Colón de Roma hace cuatro meses por un asunto del que nos enteraremos a lo largo de la novela.

Su primer caso en el nuevo destino se le presenta en pleno invierno y en Champoluc, un pequeño pueblo en Val d’Ayas a 1.500 m. de altura, cuya principal actividad es el esquí. Una llamada al móvil en mitad de la noche le informa del hallazgo de un cadáver aplastado bajo las huellas de una máquina pisanieves. El difunto es Leone Micciché que regentaba, junto con su esposa, un precioso refugio de montaña.

El subjefe Rocco es un un “romano romanísimo” que odia el frío de la montaña, cruza la línea de la ilegalidad sin tapujos, que no se resigna a quitarse su abrigo Loden y sus zapatos Clarks, una indumentaria nada adecuada para transitar por la nieve.

–     ¿De dónde es usted? – le preguntó
–       De Roma – contestó, marcando cuanto le fue posible la pronunciación de la erre-.¿Ha estado alguna vez? – Annarita negó con la cabeza-. Pues muy mal. Es una ciudad maravillosa. Si un día se decide, seré su guía. La conozco bastante bien – declaró Rocco, esbozando su mejor sonrisa: la de media boca que estiraba la piel y le formaba patas de gallo. La había visto de pequeño en la cara de Clint Eastwood y juró que, cuando se hiciera mayor, la haría también suya. Y normalmente funcionaba.

De entre sus subalternos sólo confía en Italo Pierro, un hombre de montaña que sabe callar cuando hay que callar y hablar cuando es el momento de hacerlo. Y eso le viene muy bien al subjefe Rocco.

Con una buena dosis de humor, mala leche y también arrogancia Schiavone se abre camino entre pistas, refugios de montaña, monitores de esquí y va indagando entre los habitantes de la pequeña localidad donde todo el mundo es pariente y todo se sabe pero no se abren con facilidad a un policía que viene de fuera y que cuenta con sus propios métodos, poco ortodoxos.

Un buena novela policíaca cuyo principal enganche es su protagonista, un policía que no es un dechado de virtudes pero que al mismo tiempo tiene una cierta lealtad con la verdad y eso le hace muy creíble y humano.

Nos lo cuenta así el autor, Antonio Manzini:

Es una persona contradictoria y a mí no me gusta juzgarlo. Deben hacerlo los lectores. Tiene una escala de valores diferente pero muy precisa en su corazón, y la respeta siempre. Nunca entrará en casa de nadie a robar a no ser que esta persona sea un usurero o un ladrón. En un hospital, no. En casa de un médico hijo de puta y corrupto, sí. En casa de un político, seguro. A una persona honesta, no. Pero a un traficante de heroína o marihuana, sí. Aunque, por supuesto, está a favor de la legalización de las drogas blandas: para él es injustificable que no se pueda fumar un porro con una cierta tranquilidad

Muchos consideran a Manzini el sucesor de Andrea Camilleri, creador del comisario Salvo Montalbano y figura imprescindible de la novela negra italiana. La editorial Salamandra, en su serie “Black” ha editado en español las cinco primeras entregas del inspector Rocco Schiavone: Pista negra (2015), La costilla de Adán (2015), Una primavera de perros (2016), Sol de mayo (2017) y 7-7-2007 (2018).

Antonio Manzini en la UPM

La flecha del tiempo. Martin Amis

La flecha del tiempo. Martin Amis

Tit. Original: Times’s arrow or the nature of the offence

Anagrama, 1991

“Desperté del más negro sueño y me encontré rodeado de médicos…”

El genial Quino, padre de Mafalda, siempre ha creído que la vida debería ser al revés: empezar muriendo y acabar en un feliz orgasmo.

Este es el planteamiento vital de Martin Amis (Swansea, Reino Unido, 1949) en “La flecha del tiempo”, expresión que se refiere a la dirección que éste toma y que discurre sin interrupción desde el pasado hasta el futuro pasando por el presente.

El fin de la muerte del personaje principal, Tod T. Friendly, es, a la vez, el nacimiento del narrador, su conciencia interna, que hace un relato lineal de su vida pero con el paso cambiado, marcha atrás.

Esto hace que la vida del protagonista, que aparece a lo largo de la obra con diferentes nombres e identidades, se vuelva totalmente ilógica en este mundo al revés: abandona a su pareja cuando más la quiere, se saca la comida de la boca y la devuelve al plato, se despierta yendo a dormir, los excrementos vuelven a su cuerpo…

Tras esta historia que involuciona se esconde un secreto acerca de la vida de Tod que va tomando forma a medida que rejuvenece y que da la clave de su devenir y sentido a la narración. Por supuesto, mi boca está sellada porque se trata de hacer una reseña, no un “spoiler”. Quien quiera despejar el misterio tendrá que leer el libro hasta el final.

No se puede decir que “La flecha del tiempo” sea una lectura para pasar el rato. Se trata de una obra compleja, que exige una relectura constante y que, con la historia de Europa Occidental del S. XX de telón de fondo, narra una historia cruel , satírica y con momentos cómicos que la convierten en una tragicomedia.

La lectura del revés, por otra parte, resulta estimulante y supone un buen ejercicio mental. ¿Un truquito?: prueba a leer los diálogos de fin a principio. Te resultará mucho más fácil.

“… ¿Cuáles son las fechas de la Primera Guerra Mundial?

De acuerdo – dice el paciente, enderezándose en su asiento.

Ahora voy a hacerle unas cuantas preguntas.

No

¿Duerme usted bien? ¿Tiene algún problema digestivo?

Cumpliré 81 en enero.

Y tiene usted… ¿qué edad tiene?

Tiene su gracia, ¿no?

Martin Amis en la Biblioteca Universitaria UPM

Chiruca Casado

Hombres buenos. Arturo Pérez-Reverte

Hombres buenos
Arturo Pérez-Reverte
[Barcelona] : Alfaguara, 2015

En busca de la enciclopedia prohibida

Reunido en su sede de la Casa del Tesoro y obtenidos los necesarios permisos del Rey Nuestro Señor y de la Autoridad Eclesiástica, el pleno de la Real Academia Española aprueba por mayoría designar entre los señores académicos a dos hombres buenos que, provistos de los correspondientes viáticos para transporte y subsistencia, viajen a París para adquirir la obra completa conocida como ‘Encyclopédie, ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers’, y la traigan a la Academia para que, en su biblioteca, quede en disposición de libre consulta y lectura para los miembros de número de esta institución.

Arturo Pérez-Reverte (2016), “Hombres buenos”.

Portada del primer tomo de la primera edición de la “Encyclopédie”. Fuente: Wikimedia Commons (http://minilink.es/442y).

Portada del primer tomo de la primera edición de la “Encyclopédie”. Fuente: Wikimedia Commons (http://minilink.es/442y).

Nos hallamos en 1781, año en el que la famosa “Encyclopédie”, monumental compendio del saber ilustrado, sigue prohibida en España. Ante semejante panorama, la Real Academia de la Lengua, que considera esta obra imprescindible, decide enviar a dos de sus miembros a París para que la adquieran allí. Los elegidos serán don Pedro Zárate (alias el “Almirante”) y el bibliotecario don Hermógenes Molina (don Hermes para los amigos).

Sexagenarios ambos, los encargados de traer las luces de la razón a nuestro país no pueden ser más distintos. Así, mientras que el elegante don Pedro es un hombre adusto y escéptico, don Hermes es religioso, bonachón y desaliñado. Sin embargo, la buena educación y el respeto que se profesan mutuamente harán que, desde el primer momento, los dos caballeros convivan en harmonía.

Ignorantes de que sobre ellos planea la sombra de un peligroso complot que pretende evitar a toda costa que la “Encyclopédie” llegue a España, don Pedro y don Hermes parten hacia Francia. Su esforzada empresa les llevará a enfrentarse a saboteadores, bandoleros, funcionarios corruptos, matasanos y amantes despechados. Pero también, les deparará la oportunidad de participar en la vida social y cultural del fascinante París prerrevolucionario y, sobre todo, de conocer tanto a famosos ilustrados como a personajes interesantes, pintorescos y hasta seductores.

Complejo ejercicio metaliterario que conjuga hábilmente realidad y ficción, “Hombres buenos” tiene su origen en la investigación que Pérez-Reverte inició al descubrir que la “Encyclopédie” atesorada por la RAE llegó allí cuando todavía estaba prohibida en nuestro país. Investigación que es rigurosamente detallada por el supuesto autor del libro. Un académico de la Lengua, anónimo y bibliófilo, creador de dos personajes a los que se termina cogiendo cariño. Dos eruditos, auténticos adalides del diálogo respetuoso y de la educación y la cultura, que, tras mil peripecias, terminan unidos por una inquebrantable amistad.

Arturo Pérez-Reverte en la Biblioteca UPM

Beatriz T. Álvarez

Tus pasos en la escalera. Antonio Muñoz Molina

Tus pasos en la escalera
Antonio Muñoz Molina
Barcelona: Seix Barral, 2019



Antonio Muñoz-Molina pasea o desliza su afilada mirada en Lisboa, la ciudad de las siete colinas, y más concretamente, en un barrio apartado casi del mundo en el que se desarrolla la aparente inacción de la novela. Porque todo lo que se trasluce de estas páginas es el resultado de una lenta espera que soporta un hombre hasta la llegada de su esposa combinado con recurrentes flashbacks sobre su pasado y también sobre un imaginado e ilusionante futuro en común.

Comienza la historia con esta frase tan compleja como reveladora:

Me he instalado en esta ciudad para esperar en ella el fin del mundo.


Intimista, con un punto de suspense psicológico y tremendamente humana, el autor se pierde en los sorprendentes recovecos de la memoria y el deseo. La necesidad de la soledad y la búsqueda de un espacio concreto personal son otros de los protagonistas de unas páginas que rezuman un elocuente y apasionado amor hacia una ciudad mágica y que ha formado y forma parte de la vida del escritor. El otro invitado sería el miedo o la fragilidad, un sentimiento de desamparo global que azota cada vez más los cimientos de un mundo que parece probable a descomponerse en cualquier momento y en cualquier lugar.

Antonio Muñoz Molina es un extraordinario escritor, académico de número de la Real Academia Española y  galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. En 2012 donó a la Biblioteca Nacional una parte de sus escritos, como, por ejemplo, cuadernos de notas tomadas de libros y periódicos, borradores de novelas, poema de juventud y una obra inédita de teatro escrita en 1974.

Antonio Muñoz Molina en la Biblioteca UPM

Blanca Laffitte Lasarte

El gran Gatsby / Francis Scott Fitzgerald

El gran Gatsby. Traducción de José Luis López Muñoz. Debolsillo, 2015-
The Great Gatsby. Penguin Classics, 2010.

– La civilización se está desmoronando – estalló Tom-. No puedo evitar ser pesimista. ¿Has leído La aparición de los imperios negros, por un tal Goddard?

– No, ¿por qué? -respondí, bastante sorprendido por su tono.

– Bueno, es un libro excelente, y debería leerlo todo el mundo. La idea es que, si no tenemos cuidado, la raza blanca se verá…, quedará completamente desbordada. Se trata de argumentos científicos; cosas que están probadas. (p. 23)

En principio una historia aparentemente trivial sobre millonarios americanos de los años 20, y además algún remoto recuerdo sobre otra obra de Fitzgerald que en su día debió dejarme bastante frío, de modo que: ¿qué hacía yo leyendo esto? Y sin embargo el libro tiene algo magnético, no se deja abandonar. Cuesta cogerle el punto a lo largo de una primera parte un tanto zigzagueante pero necesaria para crear un clima, hasta que el planteamiento se aclara y queda desplegada una estructura básica de personajes: Nick, Jordan, Tom, Daisy, Jay Gatsby.

Es un libro de redacción depurada, buenos diálogos y riqueza léxica, muy sensitivo, que apela a los sentidos, muy visual por los colores, las atmósferas, el papel de la temperatura, como resortes de las conciencias y las actitudes de los personajes. Y a la vez, respira un sentimiento de tiempo detenido, de implacabilidad, tal vez de predestinación teñida de melancolía en la que algunos críticos han querido ver una especie de elegía sobre el “sueño americano”. No alcanzo a tanto, pero confieso que en algunos aspectos me ha recordado una historia igualmente “impasible”: El extranjero, de Albert Camus. Otra comparación que me asaltó fue con La montaña mágica, de Thomas Mann: una novela larga, centroeuropea, que se desarrolla en alta montaña antes de la Gran Guerra y explota al máximo la psicología y sensibilidad de los personajes; mientras El gran Gatsby es corta, americana, ocurre tras el final de dicha Gran Guerra a orillas del mar y en un área metropolitana, y penetra en la mente de los protagonistas pero de un modo más bien contenido, distante.

Hasta cierto punto El gran Gatsby participa a la vez del carácter de clásico contemplado como modelo literario, y de novela popular de amplia difusión y abundantes reediciones, impulsadas sin duda por efecto de sus adaptaciones cinematográficas. Hay mucha polémica sobre estas películas. Probablemente la que más catapultó la obra en su día a escala global, fue la de 1974 dirigida por Jack Clayton. Me parece muy significativa por la época de su realización pues aquellos años 60 y primeros 70, de explosión pop, dejaban notar aún el rescoldo estético del periodo de entreguerras reflejado en la novela. La banda sonora es selecta, y Mia Farrow ha dejado una peculiar y espectacular recreación de Daisy.

No olvidemos que la obra tiene un alto valor testimonial sobre el lugar y la época, y cabe sobre ella el análisis social en perspectivas diversas: regional interna de los Estados Unidos, de clase y de género. Un último apunte sobre el título y su relativa intraducibilidad total al castellano. Great es grande, importante, pero también estupendo, magnífico en sentido cualitativo. Solo tenéis un modo de comprobarlo: leyéndolo. Así que adelante.

–          Mi prima tiene una voz indiscreta –hice notar-. Una voz llena de …- Dudé un momento.
–          Una voz llena de dinero –dijo Gatsby de repente. (p. 126)

Francis Scott Fitzgerald en: Biblioteca UPM.

El gusto por la belleza (a taste for the beautiful)

Carátula del libro

El gusto por la belleza: Biología de la atracción
Michael J. Ryan
Barcelona: Antoni Bosch Editor, 2018
A Taste for the Beautiful: The Evolution of Attraction, 2018
Traductor: Dulcinea Otero Piñeiro

Es este un libro muy entretenido, a ratos desternillante, sobre todo cuando empieza a describir los ensayos diseñados para la confusión sexual de ranas, pájaros, murciélagos y demás familia (como diría Gerald Durrell). Así que os preguntaréis: ¿Pero de qué estamos hablando?

La situación es la siguiente: Michael  J. Ryan,  catedrático de Zoología de la Universidad de Texas e investigador del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales de Panamá (de la misma institución inconoclasta que en la serie Bones), nos cuenta su vida (viajes), su actividad (experimentos) y sus inquietudes (hipótesis sobre la selección sexual) al más puro estilo desenfadado y riguroso (lo cortés no quita lo valiente).

El libro empieza con la cita de Charles Darwin:

“Cada vez que contemplo una pluma de la cola de un pavo real me pongo enfermo”.

¿Qué mal habían hecho los pavos reales a Darwin?: básicamente que es  imposible explicar semejante dispendio de material, esfuerzo y futilidad a la luz de la selección natural. Qué razón disparatada podría justificar este órgano tan peculiar por mor de una mejor adaptación de la especie al entorno.

Si este es el punto de partida en sí mismo divertido, el relato se convierte en una exhibición de creatividad por parte de los investigadores más heterodoxos para, por un lado entender el comportamiento animal, y por otro justificar el proceso que actualmente se denomina selección sexual. Y aquí es donde radica la selección del título, cómo evaluar los criterios que hacen a un individuo especialmente hermoso en su especie.

Como he dicho al principio, es un relato riguroso porque explica cuál es la biología de la atracción, para cualquiera de los sentidos que conocemos en nuestra especie (vista, oído, olfato…), y considerando las notables diferencias que exhibimos respecto a otros géneros del reino animal.

Y ahora me viene no sé por qué a la cabeza la película Juegos de Guerra. El protagonista se encuentra en una clase de Biología del instituto, y el profesor pregunta: ¿Quién descubrió la reproducción asexual?, a lo que el susodicho contesta: ¿su mujer?

Pues eso, igual de divertido y carcajeante, pero muy actual (publicado en 2018 en inglés),  instructivo (sin ser pedante) y fácil de leer. Feliz regreso!!

El alfabeto alado. Mario Satz

El alfabeto alado
Mario Satz
Barcelona: Acantilado, 2019

Una mariposa no solo es esa leve belleza que navega el aire de campos y jardines por todo el tiempo, por todo el mundo. No es solo esa pincelada de color en el aire que aplaude el color de las flores. No solo la imaginación de un poeta que se despierta. Ni un revoloteo en el estómago que viene del corazón. Es mucho más. Mucho mejor.

Es hoja que remonta el vuelo en el poema de Basho. Rayas y pelaje de gato montés. Posada en el brazo de Walt Whitman un aviso de que pronto el poeta volverá a ser cielo, río, hierba. Chuang Tzu soñó que era una mariposa que soñaba que era Chuang Tzu, lo cual dio pie a que muchos eruditos trataran de averiguar en qué tipo de mariposa se había convertido: ¿la lobito de los pinares? ¿la manto violeta que cuando la tocas deja en la mano una huella como de crepúsculo de verano? La reina de Saba teñía sus sueños de colores dejando que una mariposa le tocara la frente durante la siesta. Hay un alfabeto completo dibujado en las alas de las mariposas y Kjell Sandved, naturalista y fotógrafo, logró la hazaña de reunirlo en imágenes después de buscarlo a lo largo de sus múltiples viajes. Hay una mano que se alza no queriendo capturar sino imitar la forma de un vuelo.

De todas las hojas caídas solo una intenta volver a su lugar: la mariposa.
(Basho)

En estos cerca de cincuenta relatos, Mario Satz deja ver, con el lenguaje más sedoso, colorido y evocador posible cómo a lo largo de la historia la mariposa ha estado dotada de múltiples significados y ha sido objeto de la atención de poetas y biólogos, de artistas y de reyes, de jardineros, fotógrafos y filósofos. Cómo una sencilla criatura, a un paso de la transparencia, ha poblado la imaginación y los anhelos de muy diferentes personalidades, dando lugar a fábulas, leyendas, ideas sobre la naturaleza del alma o tratados de entomología. Los relatos de El alfabeto alado son bellos y ligeros, semejantes y diversos como la inagotable realidad de las mariposas.

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