Leviatán o la ballena, Philip Hoare

Cubierta de Leviatán o la ballena, de Philip HoareLeviatán o la ballena, Philip Hoare
Barcelona: Ático de los libros, 2010

Traducción: Joan Eloi Roca

Leviathan or the whale (2008)

Este es un libro de esos que no se pueden dejar de leer una vez se empiezan, porque la fascinación y el entusiasmo que demuestra Philip Hoare por el universo de las ballenas, sus diferentes especies, sus costumbres y su fatídica relación con la curiosidad y la codicia humanas, se transmiten pronto al lector. “Quizás es porque casi nací bajo el agua”, confiesa al comienzo del primer capítulo de una obra en la que, al tiempo que recorre la geografía tanto real como imaginaria de las ballenas, el autor está explorando los motivos de su propia obsesión por ellas.

Cuando cierro los ojos, veo a esos enormes animales que entran y salen nadando de mi campo de visión hacia el azul oscuro de abajo; las mismas criaturas que acabaron convirtiéndose en la obsesión del ambiguo narrador de Melville, “y entre las insensatas vanidades que me impulsaron hacia mi propósito, flotaban, allá en lo más recóndito de mi alma, de dos en dos, interminables procesiones de ballenas”. En mi propio e incierto viaje, mi objetivo era descubrir por qué yo también estaba obsesionado por la ballena, con la expresión de desamparo en el rostro de la beluga, con la imponente aleta de la orca, con las insistentes imágenes que aparecían en mi cabeza. Como Ismael, me veía arrastrado de vuelta al mar, temeroso de lo que albergaban sus profundidades pero también eternamente intrigado.

Lámina de la “Historia animalium” de Konrad Gessner

Lámina de la “Historia animalium” del naturalista suizo Konrad Gessner, editada en 4 volúmenes entre 1551 y 1558

A bordo de su lectura navegaremos por los puertos balleneros de Nueva Inglaterra, desde New Bedford hasta Nantucket; veremos cómo se configuraron las ciudades que los albergaban y de qué modo evolucionó el negocio del aceite de ballena (el esperma era el petróleo de la época), desde sus orígenes heroicos hasta los recientes métodos de caza masiva. Visitaremos museos, exposiciones, mansiones cuyos antiguos señores no renunciaron a la moda de exhibir en el salón el esqueleto de uno de estos increíbles cetáceos. Siguiendo los pasos de Ismael en la novela Moby Dick y los de su autor, Herman Melville, Philip Hoare nos acerca a la aventura de la caza de ballenas; a las técnicas de procesamiento del aceite a bordo de los balleneros en alta mar; a los mitos sobre gente tragada y escupida por el animal; a los avistamientos de otros vecinos fabulosos de las ballenas como los calamares gigantes o las interminables serpientes marinas; a la inmensa tragedia de los varamientos de ballenas; a los insólitos usos que se le han dado a las entrañas de estos monstruos antiguos, como suelas de zapato, margarina o cosméticos; a la caza feroz e indiscriminada que ha empujado a las ballenas al borde de la extinción en el siglo XX.

Cartel película Moby Dick, con Gregory Peck

Este trabajo (a medio camino entre el ensayo y la literatura) se acompaña de numerosas ilustraciones, grabados y fotografías que, además de amenizar su lectura, le ponen un escenario incomparable al recorrido histórico por la industria ballenera.

Leviatán o la ballena obtuvo el premio BBC Samuel Johnson al mejor libro de no ficción en 2009.

Herman Melville en las Bibliotecas de la UPM

Philippe Claudel. La nieta del señor Lihn.

Portada del libro la nieta del señor Lihn

Philippe Claudel. La nieta del Señor Lihn. Salamandra, 2006.

Un anciano desembarca en un país cualquiera. Es un refugiado que ha tenido que huir de su aldea  a causa de la guerra y que lo ha perdido todo, menos a su nieta, un bebé llamado Sang Diu. El bebé es muy bueno, nunca llora, parece que quisiera ponerle las cosas fáciles a su abuelo. Él la cuida con todo su amor y jamás se separa de ella. Y le canta la nana que aprendió de su abuela:

La mañana siempre vuelve,
siempre vuelve con su luz,
siempre hay un nuevo día,
y un día serás madre tú.

El país al que llega le es totalmente ajeno, un mundo del que no se siente parte y del que no entiende nada, ni lengua , ni costumbres, ni comida.

Le dan asilo en un piso con otros refugiados y al cabo de unos días decide salir para que le de el aire, sobre todo por el bebé. Se sienta en un banco y al poco rato otro hombre, grueso y de su misma edad, se sienta a su lado y le empieza a hablar. El señor Lihn no entiende nada de lo que le cuenta pero se siente bien con sus palabras y es amable y mira a la niña con cariño.

Al segundo día se presentan: el señor Bark / el señor Taolai,  pues es lo que repite cortésmente el señor Lihn (buenos días en su lengua) y que su nuevo amigo interpreta que es su nombre.

Un afecto espontáneo surge entre estos dos solitarios (el señor Bark ha perdido a su mujer recientemente). Los dos hombres no se entienden pero se comprenden, entre ellos rápidamente se establece una relación y una amistad. Sus encuentros se hacen diarios hasta que un día al señor Lihn le trasladan a un centro nuevo y no puede acudir.

Narrada tranquilamente, de una forma muy tierna, sentimos como nuestro señor Lihn necesita agarrarse a sus raíces o a lo que queda de ellas, aferrado a una maleta ( con tierra de su pueblo, una foto gastada y ropa usada) y a su nieta (lo único que le queda de su familia). Ésto no le impide hacerse un nuevo amigo, llevado por la necesidad de querer y ser querido.

En una entrevista concedida a Europa Press, Claudel aseguró que la novela es “un canto universal” a la tolerancia y por ello ha preferido que los lugares queden “imprecisos” (no sabemos exactamente de donde viene el señor Linh ni tampoco a qué país llega).

Una historia que también toca sentimientos universales: la sensación del extranjero en tierra extraña, la soledad, la necesidad de supervivencia.

Philippe Claudel (Nancy, 1962) ha sido profesor en la Universidad de Nancy , donde impartió Antropología Cultural y Literatura y también es guionista de cine y televisión. En su tiempo libre también imparte clases a niños discapacitados y a presos. Sus novelas y libros han sido galardonados con varios premios. En 2008, se estrenó la primera película escrita y dirigida por él, Hace mucho que te quiero.

Otras novelas de este mismo autor reseñadas en No sólo técnica son: Almas grises (2005), Aromas (2013)

Obras de Philippe Claudel disponibles en la Biblioteca de la UPM.

De techo y olla : alojamiento y cocina en los libros de viaje por España de Ángel Martínez Salazar

Cubierta de De techo y olla, alojamiento y cocina en los libros de viaje por EspañaDe techo y olla : alojamiento y cocina en los libros de viaje por España

Ángel Martínez Salazar

Miraguano

2002

Muchas veces leyendo, siempre asombrada, las impresiones que  España causaba en los viajeros de otros paises que nos visitaron durante el siglo XIX  me he sentido mas interesada por los detalles del viaje en sí que por las descripciones de las ciudades o de los monumentos. Las diligencias, los arrieros, los peligrosos  caminos  y desde luego el mundo de las ventas y posadas.

Este libro viene a ilustrar esa jugosa perspectiva del viaje  con multiples pinceladas y testimonios correspondientes a viajeros desde el siglo XVI al XX. Discurren por nuestros caminos, y se alojan en las posadas y ventas,  alemanes, rusos, americanos, polacos, ingleses y desde luego franceses que serán los críticos mas implacables.

La comida servida en las posadas es como los dueños, de salir por piernas y tomar las de Villadiego.

Pintura: Alejandro de Loarte. Cocina. Rijksmuseum

Entre los viajeros que narran en este libro sus experiencias de cuchara y cama  en España aparecen nombres muy conocidos como la marquesa D’Aulnoy, Prosper Mérimée, Alejandro Dumas, Théophile Gautier, George Borrow……….

La mayor parte de ellos considera la comida mala y escasa y casi todos coinciden en que lo peor de las mesas españolas era el olor rancio del aceite que se utilzaba para guisar.

Robert Southey (1774-1843) comenta lo siguiente:

En este pais de olivos le envenenan a uno con el aceite más infame, la razón es que dejan que el fruto se vuelva rancio antes de prensarlo y sacarle el jugo.

Algunos datos :  muchos  propietarios de viejas posadas eran extranjeros, se servía chocolate para desayunar  y  la mayoria de las veces son los viajeros los que deben llevar la comida  ya que en las ventas solo les prestan los utensilios para poderlos guisar. Cada uno debía llevar su cuchillo y su cuchara si quería comer, los españoles los llevaban en la faja…. . muchos lo llevaban, Humboldt,  Pintura: Velazquez. El almuerzo. Museo del HermitageGautier, Alejandro Dumas ….

Dumas que vino a España como cronista oficial de la boda de su amigo el duque de Montpensier con la infanta Luisa Fernanda y la de Isabel II con Francisco de Asís de Borbón, relata su experiencia con el plato nacional, el puchero. Se queja de la falta de imaginación que supone el encontrar en todos los lugares el  mismo guiso aunque con distinto nombre: olla, puchero, cocido…

El puchero es el alimento nacional. Se compone de vaca, un trozo de cordero, una gallina y trozos de un salchichón que llaman chorizo, todo ello acompañado de tocino, jamón, tomates, azafrán y col

Pero no todos los franceses son críticos con nuestras  mesas, figones y posadas. Théophile Gautier nos deja este tranqulizador párrafo:

Hasta ahora nosotros no hemos podido justificar los reproches de suciedad y desaliño que suelen hacer los viajeros a las posadas españolas, aún no hemos encontado escorpiones en nuestra cama, y los insectos anunciados no aparecen.

A de adulterio de Sue Grafton

A de adulterio. Sue Grafton

Barcelona: Tusquets Editores, 2006

A de adulterio, B de bestias, C de cadáver, D de deuda, etc., es el alfabeto…del crimen.

En 1982, Sue Grafton publicó la primera entrega de esta serie, A de adulterio.

La protagonista es una detective privada:

“Me llamo Kinsey Milhone. Soy investigadora privada con licencia expedida por  las autoridades del estado de California. Tengo treinta y dos años, me he divorciado dos veces y no tengo hijos. Ayer maté a una persona y el hecho me preocupa. Soy simpática y cordial y tengo muchos amigos…”

Así arranca esta entretenida historia en la que nuestra protagonista trata de averiguar quién es el responsable del asesinato de Laurence Fife, conocido abogado por sus éxitos en los tribunales y en las alcobas. El encargo proviene de la ex mujer de la víctima que tras cumplir una condena de ocho años acusada de su muerte ha salido en libertad bajo palabra. Una historia en principio sencilla pero que se va enredando con otros asesinatos pasados y presentes.

“He estado unas veinte veces en la habitación número 2 y siempre me ha resultado de una monotonía en cierto modo tranquilizadora…Es el típico lugar donde suelen encontrarse bragas ajenas bajo la cama…Vuelvo porque soy así de vulgar”

En 1982, Sue Grafton publicó la primera entrega de esta serie. A caballo entre los años setenta y ochenta, siguiendo siempre un orden cronológico en las diversas entregas que nos permite ver como nuestra protagonista va madurando, como el escepticismo se apodera poco a poco de ella y la hace cada vez mas insensible a la sordidez del mundo en el que se mueve. Con un lenguaje directo, ágil, con gotas de humor negro, siguiendo la estela de otros clásicos de la novela negra como Hammett, Chandler o su admirado Ross Macdonald, nos adentramos en el universo californiano de Kinsey Milhone, aparentemente feliz, despreocupado pero lleno de  falsas apariencias. La maldad está siempre al acecho, agazapada, dispuesta a saltar sobre los felices vecinos de Kinsey y transformarlos de honrados ciudadanos en seres abyectos.

No trabajaría para nadie que me diese tanta prisa, pero me siento más segura si tengo a mano un camisón, un cepillo de dientes y unas bragas limpias. Supongo que son mis pequeñas manías.”

Tusquets editores comenzó la publicación de las aventuras de la detective Kinsey Milhone con A de adulterio en su colección Andanzas llegando en la actualidad a la U de ultimátum.

Sue Grafton en la Biblioteca UPM.

Si te ha gustado esta primera entrega y quieres seguir otro caso de la detective Kinsey Millhone, Nosólotecnica te ofrece otro caso: I de Inocente

Bichos, de Miguel Torga

"¿Había alguien en todo el pueblo que se pasease con tanta serenidad y convicción bajo el cielo salpicado de estrellas? ¿Había alguien que, a esas horas de la noche, fuese capaz de sentirse deslumbrado al mirar boquiabierto el polvo plateado del Camino de Santiago que cruzaba el cielo? Nadie, empezando por él. Sesenta años en este mundo, y más ciego que un topo." (pp. 70-71)

 

Miguel Torga: Bichos.

Coimbra : edición del autor, 1940-1995.

Madrid : Alfaguara, 1997.

 

NoSóloTécnica ya visitó en su momento el mundo mágico del noroeste peninsular de la mano de Wenceslao Fernández Flórez. Volvemos ahora de nuevo a la fraga -esta vez al otro lado de la raya- de la mano del mítico escritor trasmontano Miguel Torga. Con él nos sumergimos en un mundo rural tradicional ya prácticamente desaparecido a comienzos del siglo XXI, aunque no está de más recordar que en él se sitúan las raíces de nuestra cultura y los orígenes de nuestra existencia a la corta distancia de apenas unos decenios.

Adolfo Correia da Rocha nació efectivamente en una aldea de Trás-os-Montes pero se desempeñó como médico en Coimbra durante largos años en los que llevó una discreta vida provinciana hasta el fin de sus días. Es lugar común que debía haber haber recibido ya hacía mucho tiempo el primer Nobel de literatura en portugués que inexplicablemente tanto tardó en llegar.

Estos contos son lectura recomendada a estudiantes no lusófonos de filología portuguesa. Luego resulta que no son tan fáciles  de leer en original, pues están trufados de giros y de vocablos regionales. Contamos con la traducción castellana de Eloísa Álvarez, con amplia experiencia en las obras de Torga. Bichos recupera la tradición clásica de la fábula con su fondo de sabiduría ancestral y su sabor de historias contadas en noches sin luz eléctrica y al calor de la lumbre, aunque incorpora también algunas pinceladas sociales y un aroma de lirismo panteísta. Cada uno de los relatos gira en torno a la personalidad y avatares de un "bicho", que puede ser bien lo que entendemos vulgarmente por un animal o bien un humano. De hecho ambos aparecen en cierto sentido igualados pero por lo alto, dignificados e incluso me atrevería a decir que sacralizados. Esta perspectiva da doble juego. Por un lado presenta al bicho común como espejo del alma humana según el modelo de la fábula convencional. Por otro evidencia la actitud de los personajes humanos hacia los bichos y hacia la naturaleza en general mediante un enfoque empático que conecta con la temática actual de los derechos de los animales. En este sentido no pude evitar acordarme de Mosterín al término del cuento consagrado a Miura. Por añadidura  la influencia del agonismo unamuniano, bastante extendida entre intelectuales portugueses de su época, también es notoria en Torga. Eso sí: en Bichos la angustia queda suavizada porque partiendo de las emociones y los afectos del mundo tradicional se penetra el cosmos a lomos de un misticismo biológico. En cualquier caso se concluye contemplando al modesto doctor Rocha tal que un patriarca en la encrucijada de las letras y el pensamiento ibéricos de los últimos cien años.

Obra de Miguel Torga disponible en la Biblioteca de la UPM.

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