Archivos de la Categoría: Reseñas

8 de marzo_ Día internacional de la mujer

8 de marzo_ Día Internacional de la Mujer

Mujeres escritoras

En NST queremos celebrar este día reuniendo en esta entrada las reseñas de mujeres escritoras que a lo largo de estos siete  años hemos compartido con vosotros. De todas las época y condiciones  las mujeres escritoras nos han hecho pasar grandes ratos de lectura y conocimiento y sin duda así seguirá siendo. Para leerlas sólo tenéis que pinchar en enlace.

Naomi Parker Fraley, la mujer que inspiró este cartel 'We Can Do It' durante la Segunda Guerra Mundial, icono del feminismo, murió el pasado 20 de enero a los 96 años de edad en la ciudad de Longview, en el estado de Washington (Estados Unidos).  Era un anuncio, un reclamo para animar a las mujeres estadounidenses a trabajar en las fábricas durante la Segunda Guerra Mundial pero con el paso del tiempo se ha convertido en un documento histórico, Rosie la Remachadora («Rosie the Riveter»).

Una historia sencilla. Leila Guerriero

Una historia sencilla
Leila Guerriero
Barcelona : Anagrama, 2013

 

Esa historia sencilla que Leila Guerriero anuncia desde el título no lo es tanto, pues lo que empieza siendo la crónica de un concurso de baile tradicional en una pequeña localidad, pronto acaba por transformarse en uno de los mayores retos literarios: el viaje al corazón de un hombre.

En Laborde (Córdoba, Argentina) se celebra el más prestigioso concurso de malambo que existe. El malambo es una danza compuesta por sucesivas figuras de zapateado llamadas mudanzas que se ejecutan cada vez a mayor velocidad e intensidad según avanzan los cuatro o cinco minutos que dura el ejercicio. Los golpes, giros, torsiones de pies van acompañados del ritmo de una guitarra o un bombo. Tiene estilo norte y estilo sur, y cada uno de ellos viste su propio atuendo (compuesto tanto de bellas prendas como de tintineantes palabras: galera, corbatín, cribo, chiripá, rastra, botas de potro…). Desde los orígenes del baile observan los jinetes ganaderos de la pampa, los gauchos.

En 2011 Leila Guerriero (cronista argentina) viajó a Laborde para documentar su prestigioso concurso de malambo y acabó deslumbrada por uno de sus participantes, Rodolfo González Alcántara, del cual no se separó hasta que logró componer el retrato de su vida (indagó sus orígenes, sus ideas, su fe, el motor que lo movía). Hay que tener en cuenta que un bailarín de malambo (casi siempre de cuna más que humilde) dedica su vida al entrenamiento, a sacrificarse creciendo hacia la perfección para una vez alcanzada la gloria, la victoria, renunciar por completo a la repetición del baile: es el pacto de honor por el que se rigen los ganadores de malambo, una manera de mantener el prestigio del certamen. No obtienen premio en metálico, obtienen reconocimiento, respeto, honra. Obtienen alzarse para caer. ¿Qué gloria y qué misterio hay en el corazón de un ganador en Laborde? He ahí la belleza de este libro.

 

Tiene buena pinta la película de Santiago Loza "Malambo, el hombre bueno", presentada en la Berlinale de este año:

 


 

Leila Guerriero en la Biblioteca UPM

Paul Auster. 4 3 2 1

Paul Auster. 4 3 2 1. Seix Barral, 2017

Hemos esperado siete años a que Paul Auster nos regalara una nueva novela y la espera ha merecido la pena. En septiembre de 2017 salía al mercado “4321” editada en España y Latinoamérica por Seix Barral.

El planteamiento del libro es original y arriesgado. Auster nos propone cuatro posibilidades para una misma vida, para un mismo personaje, Archie Ferguson. Hay un hecho indiscutible y es que Ferguson nació un  3 de marzo de 1947 en Newark, (Nueva Jersey), el mismo lugar en el que exactamente un mes antes nació Paul Auster. Sus padres son Rose Adler, que trabaja en un estudio de fotografía y Stanley Ferguson, que tiene una tienda de electrodomésticos. A partir de ese momento, varios caminos se abren ante él y le llevarán a vivir cuatro vidas muy diferentes.

El tiempo se movía en dos direcciones porque cada paso hacia el futuro arrastraba un recuerdo del pasado, y aunque Ferguson todavía no había cumplido los quince, había acumulado suficientes recuerdos para saber que su mundo interior iba configurando sin cesar el mundo que lo rodeaba.

El azar de nuevo, tan presente en la novelas de Auster, es ahora la clave. El azar que hace que nuestras vidas vayan por un camino o por otro.  Cuatro “Archie Ferguson” y en cada uno podemos averiguar cuál fue ese hecho que determinó su vida. La pregunta de la promoción del libro era ¿Recuerdas el día que te cambió la vida? Dice el propio Auster que en su libro habla de "lo inesperado", que es parte de la vida.

La novela transcurre desde los años 50 a principios de los 70 del siglo XX con temas como la muerte de Kennedy, las revueltas por los derechos civiles y el racismo como trasfondo, un tema que siempre ha preocupado mucho al autor.

La lección irrefutable que aprendió aquella mañana era que a veces la muchedumbre podía expresar una verdad oculta que ningún individuo aislado se hubiera atrevido a manifestar, en este caso la verdad acerca del resentimiento e incluso odio que muchos negros sentían hacia los blancos, que no era menos intenso que el resentimiento e incluso odio que muchos blancos sentían hacia los negros.

Con la varita mágica de la escritura y la invención, Auster responde a una inquietud personal: descubrir no solo quién es, sino quién podría haber sido si cualquier casualidad hubiese cambiado el rumbo de nuestra vida y con ello distintas formas de explorar el amor, la familia, la amistad, la política, el deporte y la muerte.

Leer "Crimen y Castigo" lo transformó, "Crimen y Castigo" fue el rayo que cayó de los cielos y lo partió en mil pedazos, y cuando logró recomponerse, Ferguson ya no albergaba duda alguna sobre su futuro… escribir novelas era seguramente lo mejor a lo que una persona podía dedicarse en la vida.

A destacar el maravilloso el relato que Ferguson 4 escribe, “Zapatos y compañeros”.

Paul Auster acudió al Espacio Fundación Telefónica para hablar sobre su novela en septiembre del 2017.

Paul Auster en No sólo técnica y en la UPM.

El idiota moral: la banalidad del mal en el siglo XX / Norbert Bilbeny

Norbert Bilbeny:

El idiota moral: la banalidad del mal en el siglo XX.

Barcelona. Anagrama, 1993.

Malraux dijo: “Con los primeros gases mortales Satán reapareció en el mundo.” Si no queremos olvidarnos de Satán, habrá que pensar que ha venido también… con la camisa planchada y un título de master bajo el brazo. (p. 42)

La reciente publicación en castellano del libro de Christian Ingrao, Creer y destruir, sobre los intelectuales de las SS, ha vuelto a traer a la palestra las difíciles y controvertidas relaciones entre sabiduría, inteligencia, moral y ética. En algún sentido el nudo ya fue aflojado hace ochenta años en Salamanca con la contestación de Miguel de Unamuno al improperio contra el intelecto por parte de Millán-Astray. Pero parece que el tema no se agota ni se agotará: ¿son compatibles el saber y la capacidad lógica con la práctica de la atrocidad?

En torno a ello se construye El idiota moral de Norbert Bilbeny, un autor en castellano, catalán e inglés que ha consagrado buena parte de su obra filosófica al estudio de la ética. Cómo podemos definir y delimitar esa idiocia moral y ante ella, cuál es la posibilidad para juzgar a sus sujetos -¿nihilistas, verdaderamente conscientes, responsables plenos o parciales?- son los objetivos del libro. Este apareció en la primera mitad de los 90, o sea próximo a nuevos genocidios en los Balcanes y Ruanda, y en pleno despliegue de la insensibilidad ultraliberal, si bien en primera instancia se remite al concepto de banalidad del mal tal y como había sido acuñado por Hannah Arendt tras su experiencia del juicio de Adolf Eichmann en 1961. El idiota moral tiene una considerable carga de perspectiva psiquiátrica y puramente filosófica pero según se avanza en la lectura, se repasan aspectos jurídicos, sociales e históricos. Sigue siendo una estupenda lectura para este siglo XXI tan rebosante de desproporción informativa y automatismo criminal.

El genocida era, es, un loco en el cuerpo de alguien que está en su sano juicio. Sufre locura moral, lo que quiere decir que es inteligente pero nada razonable a la vez. Ello no sólo es posible: se ha hecho realidad y ha tenido millones de seguidores. Ayer condenaron el antisemitismo, pero el exterminio no fue contrario a su conciencia. Hoy aborrecen el racismo, pero no soportan personalmente a los extranjeros. (p. 86)  

Norbert Bilbeny en: Biblioteca UPM.

La uruguaya. Pedro Mairal

La uruguaya
Pedro Mairal
Barcelona : Libros del Asteroide, 2017

 

Entonces dije su nombre, para mí, contra el vidrio, mirando el agua que brillaba como plata líquida:

– Magalí Guerra Zabala.

Lo repetí dos veces.

 

La Uruguaya es una novela breve (a la vez ancha y nutritiva) en la que su protagonista, Lucas Pereyra, un escritor cuarentón, redacta la peripecia que vivió a lo largo de un día completo hace ya un año. Tirando de memoria, trata de construir el relato de lo que tal vez ya no se puede, pues los detalles clave se escurren en el tiempo, el itinerario por una ciudad apenas conocida es incierto, las intenciones detrás de las palabras nunca se ven con claridad. Dirige su discurso no al lector, sino a una persona cercana, su esposa, no sabe uno bien con qué intención, si literaria, si en busca de perdón, si tratando de atar los cabos de lo que le ocurrió de verdad por mero equilibrio mental o si batiéndose por explicarse a sí mismo.

 

Ahora que quedé como atrapado dentro de ese martes, igual que en la película El día de la marmota, lo repaso, lo estudio, lo amplío en el recuerdo, dejo que los distintos momentos crezcan en mi cabeza. Trato de no agregar nada que no haya sucedido, pero de todas formas sin querer le agrego ángulos, planos, perspectivas que en ese momento no vi, porque pasé como pasa uno siempre por su vida, a toda velocidad y a los tumbos.

 

Pedro Mairal ha creado un personaje quijotesco, un borracho de literatura y de música que inventa más que vive y que se topa con la realidad impertinente a cada paso. Cómicamente en ocasiones, pero con la ternura de los derrotados que se resisten a doblegar el castillo de su imaginación.

Dejando al otro lado del Río de la Plata su matrimonio, su crisis vital y económica, el miedo que le da cualquier cosa que le pueda suceder a su hijo, pasa de Argentina a Uruguay como quien ve el cielo abierto. Allí le esperan dos sueños, el cobro de unos miles de dólares que le permitirán financiarse un puñado de meses de escritura sin tener que dedicarse a otra cosa, y sobre todo Guerra, la joven y hermosa Guerra que le ha llenado el mail de Te abracé en la noche, de Dulzura distante, de las calles idealizadas de Montevideo, de promesa, y con la que espera vivir un asalto de amor como hace tiempo que no (Quiero invadirte la siesta).

 

Entonces escribí el mail que vos encontraste más tarde:

"Guerra, estoy yendo. ¿Podés a las dos?"

Nunca dejaba mi correo abierto. Jamás. Era muy muy cuidadoso con eso. Me tranquilizaba sentir que había una parte de mi cerebro que no compartía con vos. Necesitaba mi cono de sombra, mi traba en la puerta, mi intimidad, aunque solo fuera para estar en silencio. Siempre me aterra esa cosa siamesa de las parejas: opinan lo mismo, comen lo mismo, se emborrachan a la par, como si compartieran el torrente sanguíneo. Debe haber un resultado químico de nivelación después de años de mantener esa coreografía constante. Mismo lugar, mismas rutinas, misma alimentación, vida sexual simultánea, estímulos idénticos, coincidencia en temperatura, nivel económico, temores, incentivos, caminatas, proyectos… ¿Qué monstruo bicéfalo se va creando así?

 

Abundancia de referencias literarias y musicales que degustar (Borges, Onetti, Cortázar, Fernando Cabrera, Zitarrosa, Rimbaud…), humor, fiesta del lenguaje llenan esta narración cuyas páginas uno va leyendo de a poquitos para no terminar de paladear, para no llegar a lo inevitable.

 

Voló, voló mi destino, 
duró mi vida un instante. 
El cruce de los caminos 
y tu dulzura distante.

Fernando Cabrera

 

Pedro Mairal en la Biblioteca UPM

 

David Trueba. Tierra de campos

 David Trueba, Tierra de campos. Editorial Anagrama, 2017

"Ladeó la cabeza y dijo, por fin, a mí lo que me gustaría es que me enterraras en mi pueblo, pero nada de cenizas, que no soy un cigarrillo. Tú si quieres acabar en un cenicero es asunto tuyo"

En esta, su quinta novela, David Trueba nos cuenta el recorrido vital de Dani Mosca, músico de profesión. Con el formato de una road trip arranca con el protagonista montando en el coche fúnebre que llevará el féretro de su padre a su pueblo natal, Garrafal de Campos, en la comarca castellanoleonesa de Tierra de Campos. El dicharachero conductor ecuatoriano del coche, Jairo, sirve al protagonista para irnos descubriendo su propia historia.

Con continuos flash back vamos conociendo la vida de Dani: infancia, vida familiar, relaciones amorosas, sus hijos, su grupo musical “Las Moscas”. Un chico que creció en un callejón sin salida del barrio de Estrecho de Madrid y dentro de una familia “de gente normal” y que, para sorpresa de su padre, se pudo ganar la vida haciendo música.

Y es la música precisamente el hilo conductor de la novela y de la vida del protagonista. Me ha gustado especialmente la forma en la que las experiencias vitales y los pensamientos de Dani se transforman en letras de canciones. Además el lector hace un recorrido por la historia de la cultura musical pop de la Transición en adelante.

El pasado está posado sobre nosotros como el polvo sobre los muebles.

El libro se divide en el viaje, que comprende la cara A de la novela, es decir, su primera parte y la estancia en el pueblo, la cara B, en donde le reciben como a un héroe contado todo con un estilo “berlangariano” divertido y un poco esperpéntico.

La historia se salpica con un amplio espectro de personajes muy bien construidos y a los que vas cogiendo cariño según avanza la lectura. Animal y Gus, los amigos del alma y compañeros de su grupo “Los Moscas”, el padre y la madre, la primera novia, su esposa. La relación con su padre siempre fue complicada y el Alzheimer le robo bastante temprano a su madre:

Un día las madres dejan de darte el beso de buenas noches. En mi caso una noche no llegó el beso y aguardé silenciosamente. La oscuridad se transformó en hostil, lúgubre, inhóspita. Puede que otras noches yo mismo la llamara, pero llega la noche en que no te sientes autorizado para gritarle mamá, ¿vienes? Y no viene nadie. Puede que cuando despiertes a la mañana siguiente seas más adulto, más independiente, pero esa noche tan solo eres más infeliz.

Es un libro que habla sobre todo de las relaciones humanas y su complejidad. Ameno, bien contado, con un regusto de nostalgia de la infancia y con mucho humor.

David Trueba es un hombre polifacético: guionista, director de cine y escritor. Ha publicado cinco novelas en la editorial Anagrama, Abierto toda la noche (1995), Cuatro amigos (1999), Saber perder (Premio Nacional de la Crítica 2008), Blitz (2015) y esta última, Tierra de campos. Desde 1995 colabora como columnista en distintos medios de comunicación, como El Mundo, El Periódico o El País.

Regenta junto con su hermano la librería La buena vida, como el título de una de sus películas, colaborando con cortometrajes, entrevistas y música en la “latuerta.tve”.

David Trueba en la UPM

 

La muralla de Joaquín Calvo Sotelo

 

   La muralla

   Joaquín Calvo Sotelo

 

 

 

 

 

 

 

JORGE.-

Y si yo le hubiese dicho: Padre, esta casa, estos muebles, "El Tomillar", nada es mío. Todo es el fruto de  un despojo, de un fraude inaudito, de un robo, vaya, ¿a qué andar evitando esa palabra? ¿Qué me habría contestado usted?

ÁNGEL.- 

(Atónito). Pero, hijo mío…

JORGE.- 

¿Me habría absuelto? Contésteme…O me habría exigido antes…

ÁNGEL..-

(Le ataja) Su restitución.

Jorge Hontanar vive una plácida vida junto a su esposa Cecilia y su hija Amalia. La vida le sonríe. No tiene preocupaciones. Sin embargo, de repente, la enfermedad al acecho se abalanza sobre él. Ve la muerte de cerca, frente a frente. Ese momento dramático le hace pensar en su vida, en cómo ha conseguido su bienestar. Y el modo en que lo consiguió fue oscuro. Decide restituir aquello que se apropió indebidamente y de esta manera obtener una absolución plena para su alma. Frente a sus propósitos se levanta una muralla de egoísmos de aquellos que le rodean y que ven peligrar su felicidad. Pero es verdaderamente egoísmo por parte de quienes disfrutan de esos bienes obtenidos ilícitamente, inocentes por otro lado de actos pretéritos o más bien egoísmo de aquel que prefiere sacrificar el bienestar, la felicidad de  esas personas,  en aras de su  propia salvación. Quizás, de ambos.

MATILDE.-

¡Ah, no hijo mió! Si estuviese solo en la vida podrías hacer mangás y capirotes. Pero da la casualidad de que tienes una mujer y una hija y que las dos, sin comerlo ni beberlo, corren tu misma suerte. Y tú no puedes desatenderte de ellas, como si fueran dos extrañas. Es muy comoda tu postura. Tú, a salvar tu almita, y a los demás que nos parta un rayo.

JORGE.-

Me habla con los pies pegados a la tierra, y todas sus palabras me suenan mezquinamente. Quisiera que supiese que yo he roto ya muchas ataduras. Por lo que se refiere a Cecilia y a Amalia, nada de lo que han tenido les pertenecía. Ahora lo devuelven. Ni pierden ni ganan.

MATILDE.-

¡Ca, hijo mío! Pierden muchísimo, porque cuando las vean por la calle las señalarán con el dedo y se dirán unos a otros: "Ahí van la mujer y la hija de un estafador."

Dos posturas antagónicas frente a frente. El arrepentido que quiere redimirse de su pasado frente a aquellos que no tienen culpa alguna sobre lo acontecido en ese pasado. El arrepentido que tiene que luchar contra una sociedad hipócrita y farisea que practica una doble moral, la privada y la pública y que en muchos casos tiene mucho que ocultar y olvidar. Porque ese pasado tiene que ver con la Guerra Civil, con la guerra en general en el que el robo o el expolio campan a sus anchas y en la que los testigos son pocos "en aquel pueblo de Extremadura, la guerra civil dejó pocos supervivientes" Pero ¿deben los hijos pagar por aquellos actos de los padres sobre los que no tienen ninguna responsabilidad?. Desde un punto de vista católico cuál es el modo correcto de actuar, la restitución o el simple pero sincero arrepentimiento. En el prólogo de la obra, el autor cuenta las vicisitudes que sufrió para encontrar un final verosímil a la comedia y las polémicas y debates intensos que se produjeron entre los amigos y conocidos que asistieron a lecturas previas a su estreno.

La muralla se estrenó el 6 de octubre de 1954 en el Teatro Lara de Madrid con Rafael Rivelles y Amparo Martí como protagonistas.

Joaquín Calvo Sotelo nació en La Coruña en 1905 y falleció en Madrid en 1993. Es autor de innumerables obras como La herencia, Una muchachita de Valladolid, El inocente, Criminal de guerra, etc.

JORGE.-

Usted era el único de esta casa que aún no me había traicionado. Búsquele ahora mismo y hágale subir, miserable (Expulsa a Romualdo con violencia.)¡ Ah, qué difícil hacéis mi arrepentimiento!…¡Qué fácil me fué el mal, y el bien, qué cuesta arriba!…Es verdad. Yo pequé un día, yo cometí una vileza terrible; pero me arrepentí y quise reparar el daño que había hecho. Entonces se formó delante de mí, para impedirme hacer el bien, una muralla tremenda. Pero aunque esta muralla fuese más fuerte aún, la vencería. ¿Y sabéis por qué? Porque Dios está conmigo. (Desde el centro de la escena.) ¡Quiroga, Quiroga…! ¡Ay…!

 

Vacas, cerdos, guerras y brujas / Marvin Harris

Marvin Harris:

Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura.

Alianza, 1980-.

Cows, Pigs, Wars and Witches: the Riddles of Culture.

Random House, 1974-.

Con los años he descubierto que los estilos de vida que otros consideraban como totalmente inescrutables tenían en realidad causas definidas y fácilmente inteligibles. La principal razón por la que se han pasado por alto estas causas durante tanto tiempo es la de que todo el mundo está convencido de que “sólo Dios conoce la respuesta” (p. 14-15, reimpr. 2014).

Hace ya muchos años, comentando este libro en el bar de la Facultad, algunas personas ingenuas creíamos que en un futuro razonablemente cercano sus enseñanzas ya no serían tan necesarias y que al fin y al cabo sus conclusiones eran relativamente fáciles de alcanzar procurándose la adquisición de ciertos datos históricos. ¡Qué gran error! Vacas, cerdos… y compañía es ahora incluso más necesario que antes en muchos aspectos. Urge comunicarlo a la masa, si se me permiten la insistencia y el atrevimiento. Evidentemente algunas cosas han cambiado mucho desde la redacción de la obra. Por ejemplo, India es ahora un país mucho más industrializado. Pero estos cambios no invalidan los planteamientos y análisis de Harris: antes bien el auge de los fundamentalismos los hace más útiles para comprender la enrevesada mecánica ideológica de los tabúes que los animan.

De hecho una de las cosas buenas del libro, visto en la distancia temporal, es la revelación del propio pensamiento de Harris: claro, limpio, crítico, lúcido, un antídoto de todo kitsch, superchería, pintoresquismo y baratillo pseudocultural. Conviene leerlo con tranquilidad, sin prisa, aunque su escritura no es complicada y tiene incluso mucho de coloquial. Las referencias a otros autores se pueden rastrear a voluntad (hay bibliografía al final para cada capítulo), pero no resultan imprescindibles para la comprensión continuada de la obra: no hay implícitos eruditos que sean insalvables.

Es asombroso el esfuerzo que las gentes están dispuestas a realizar para obtener lo que Thorstein Veblen describió como la emoción vicaria de ser confundidos con miembros de una clase que no tiene que trabajar. Las mordaces expresiones de Veblen “consumo conspicuo” y “despilfarro conspicuo” recogen con exactitud un sentido del deseo especialmente intenso de “no ser menos que los vecinos” que se oculta tras las incesantes alteraciones cosméticas en las industrias de la automoción, de los electrodomésticos y de las prendas de vestir” (p. 127, reimpr. 2014)

Vacas, cerdos, guerras y brujas está construido como un periplo articulado a través del tiempo y el espacio -India contemporánea, el Pacífico, Oriente Medio antiguo, Europa medieval y moderna- a lo largo del cual el lector va comprobando la universalidad de las necesidades humanas y la diversidad de respuestas de las comunidades según sus respectivas circunstancias. Unas actitudes mucho más relacionadas entre sí que lo que se podría imaginar desde un etnocentrismo miope. Como avisábamos al principio, las conclusiones no pueden ser más provechosas para el presente habiendo hecho la debida transposición desde los años 70 del siglo XX en que este clásico fue escrito.

Marvin Harris en: Biblioteca UPM.

Semmelweis, Louis-Ferdinand Céline

Semmelweis, Louis-Ferdinand Céline

CélineLouis Ferdinand Auguste Destouches (Céline, 1864-1961), en su menos refutada faceta de médico humanista, elige a su colega Ignác Semmelweis (1818-1865) como objeto de estudio en su tesis doctoral y escribe con delicado encanto literario un recorrido a través del sufrimiento y muerte de las mujeres aquejadas de infección puerperal en una era industrial en eclosión: el siglo XIX; hay que agradecer a Marbot Ediciones la recuperación en castellano de un texto notable por su calidad, y escueto en extensión (apenas 100 páginas en formato octavilla), editado en 2009 y re-editado en 2014.Carátula del libro en su primera edición

Observamos que Semmelweis llega a la medicina por descarte y a la obstetricia por casualidad. Húngaro de nacimiento y corazón en un imperio decadente, se enfrenta a la trágica realidad de las mujeres de escasos recursos abocadas al menos en uno de cada tres casos a la muerte tras el parto. Semmelweis vive aterrado por su incapacidad para comprender la naturaleza contingente del problema cuyos números cambian de manera errática a lo largo del año, entre hospitales y hombres. Se siente culpable; tantea experimentos con resultados catastróficos; avanza en la oscuridad de una ciencia nueva (una arte antiguo) y comprueba con consternación que los obstetras (todos hombres) son más causa que remedio de la enfermedad.

“Me encantaría que mi descubrimiento perteneciera al orden físico, pues no importa cómo explique uno la luz, eso no le impide iluminar, la luz no depende para nada de los físicos. Mi descubrimiento, por desgracia, depende enteramente de los obstetras. Con eso está todo dicho”.

 

Siento que es precisamente esa naturaleza atormentada de Semmelweis la que atrae, a ese personaje discutible que es Céline; el quijotesco ataque a unos profesionales insensibles, endiosados, que se niegan a las más elementales condiciones de higiene; una discusión que alcanza comisiones de investigación, países, sociedades médicas y científicas.

 

“ Quiso echar abajo todas la puertas que se rebelaron contra él, y se hizo crueles heridas.

La verdad exige que señalemos un gran defecto de Semmelweis: el de ser brutal en todo, y sobre todo consigo mismo.”

 

Semmelweis, Ignaz, 1.7.1818 - 13.8.1865, Austrian physician, "Saver of Mothers"Semmelweis acaba mal, se intuye, se presiente, se vaticina; aun así su persona es menos equívoca, menos contradictoria que el autor de su biografía, considerado magnífico por su denuncia de la brutalidad humana en sus primeras novelas: Viaje al fin de la noche y Muerte a crédito, y maldito por sus posteriores inclinaciones políticas. Céline procura no agradar, y está siempre presto a contratacar incluso a quienes lo buscan; algunas entrevistas tardías en la red lo atestiguan.

 

“Todo se expía, tanto el bien como el mal se pagan, tarde o temprano. Naturalmente el bien es mucho más caro”.

 

Louis-Ferdinand Céline en la Biblioteca UPM

 

Elogio del bistrot. Marc Augé

Elogio del bistrot
Marc Augé
Madrid : Gallo Nero, 2017
Título original: Éloge du bistrot parisien (2015)
Traducción: Delfín G. Marcos

 

Una cita extraída de la obra de Louis Aragon El aldeano de París sobrevuela y hace vibrar los capítulos de Elogio del bistrot, de Marc Augé, pues menciona el sentimiento de lo maravilloso cotidiano, lo difícil que resulta mantener ese piloto encendido cuando uno cree conocer de qué va la vida y deja de mirar a su alrededor con actitud curiosa, con el ánimo dispuesto a la sorpresa. Augé no renuncia a ello en este libro que más que un elogio al bistrot es un elogio a la vida, que transcurre por sus mesas, por las barras llenas de gente, a través de las relaciones que en estos lugares se crean.

 

¿Albergaré por mucho tiempo el sentimiento de lo maravilloso cotidiano? Veo cómo se pierde en cada hombre que avanza en su propia vida como si esta fuera un camino cada vez mejor pavimentado, que va contemplando el mundo con menos extrañeza, que va dejando progresivamente de lado el placer y la percepción de lo insólito. Me temo que no puedo saberlo.

Louis Aragon. El aldeano de París

 

Tirando de memoria, Marc Augé va fijando su atención en lo que estos establecimientos tienen de insólito, de lugar ideal un poco fuera del mundo.

 

Cuando yo era joven, ir solo al bistrot era uno de los primeros gestos de independencia; era una manera de indicar que se empezaba a ser adulto.

 

Lo que da razón de ser a un bistrot es la necesidad de contacto, la necesidad de percibir otras presencias alrededor, quizás indiferentes en apariencia pero atentas, que miran con el rabillo del ojo a los que se sientan cerca. Son lugares ruidosos, donde se expresan sentimientos y a la vez son espacios en los que uno puede trabajar, escribir como si de un despacho u oficina se tratara. Cuenta Augé que Hemingway se refugiaba en uno de ellos.

 

El bistrot ideal es aquel donde, según con qué pie te hayas levantado, puedes escurrirte tímidamente hacia el fondo de la sala, acercarte a la barra o afrontar abiertamente el mundo exterior desde la terraza, cubierta o no.

 

Muchos han capturado la esencia de estos locales. Cartier-Bresson y Doisneau con sus fotografías. Simenon inventando tramas para que Maigret los recorriera. El flâneur Louis Aragon evocando pequeños ritos. Mallarmé, Verlaine, Rimbaud en la memoria. El bistrot como lugar novelesco donde cualquier gesto revela una historia.

Este libro invita a no contentarse con lo sabido, a detenerse en los detalles y sacarles jugo, a imaginar historias y no creer que está todo dicho o pensado o imaginado. Hay mucho placer que sacarle a lo cotidiano. Y es, también, una invitación a vivir y a celebrar la vida.

 

Marc Augé en la Biblioteca UPM

 

1 2 3 4 38