Helene Hanff – 84, Charing Cross Road

 

"A mí me encantan las inscripciones en las guardas y las notas en los márgenes: me gusta el sentimiento de camaradería que suscita el volver páginas que algún otro ha pasado antes, así como leer los pasajes acerca de los que otro, fallecido tal vez hace mucho, llama mi atención."

 

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La amable sugerencia de una compañera enredada en temas de librería y bibliofilia me llevó a esta obrita. Ahora confieso experimentar un curiosa sensación al encontrarme a mí mismo reseñando un libro de cuya calidad literaria no tengo absoluta seguridad, pero de cuyo gran interés tampoco tengo ninguna duda. La erótica del documento, será. Y es que "84, Charing Cross Road" es un fenómeno literario de una cierta notoriedad, de reedición sostenida desde su primera aparición en 1970 y que tal vez haya que poner en relación con la corriente de anglofilia que ha prosperado en algunos sectores de la cultura norteamericana durante los últimos años.  En este sentido es sorprendente que un epistolario escrito por gente corriente a ritmo pausado, y tocante a temas en general triviales, haya dado lugar incluso a una  versión cinematográfica protagonizada por Ann Bancroft y Anthony Hopkins a mediados de los 80. Dicho todo lo anterior, no es de extrañar que su edición española haya sido llevada a cabo bajo el Anagrama del sagaz Herralde.

El libro cubre veinte años de correspondencia bastante regular entre una escritora y bibliófila neoyorquina y un empleado de librería de Londres, más las incursiones de algunos otros personajes a los que aquélla accederá a través de éste con el paso del tiempo. Penetrando en su vida cotidiana y en sus inquietudes vemos los claroscuros de las relaciones británico-norteamericanas en la inmediata postguerra mundial, la precariedad de una Inglaterra devastada por el conflicto y los condicionamientos de la Guerra Fría. El epistolario da testimonio de los cambios sociales que paulatinamente se van produciendo a medida que se despliega el desarrollismo económico tras esa segunda postguerra. Síntomas que toman carrerilla al entrar en el decenio de 1960 y que son perceptibles en las alusiones a la politica, la música o el turismo.

84-charing-cross-road-penguin1Por otro lado, una buenísima motivación para leer este libro es lingüística más que estrictamente literaria: el retorno peculiar al lenguaje escrito que nos ha impuesto el desarrollo de la tecnología de la información. Hasta los 90  -uff, hace cuánto tiempo…- la banda ancha era el papel en blanco. Prueba de su eficacia es que las personas podían mantener así relaciones provechosas y duraderas, aún sin llegar a encontrarse físicamente.  De hecho "84" es un libro especialmente recomendable para quienes necesiten o deseen cultivar el arte de escribir cartas o mensajes de cualquier tipo. No digamos si se trata de escribirlas en inglés y si se tiene la oportunidad de leer la obra original sin traducir: el lector goloso podrá saborear un material rico en giros, modismos, verbos preposicionales y demás rasgos respectivos del inglés británico y norteamericano, en permanente diálogo hasta el final del libro.

Bien empleada estará también la lectura si os lleva a explorar in situ las infinitas librerías de Londres. Charing Cross es unos de sus santuarios, aunque yo por manía particular me inclino más por el Bloomsbury universitario y juvenil.

ISBN 9788433969828 (castellano/español), 9780140143508 (English).

Disponible en versión original en Bibliotecas de la UPM – Biblioteca Universitaria Campus Sur

Velocidad de los jardines, Eloy Tizón

Velocidad de los jardines, Eloy Tizón

Velocidad de los jardines
Eloy Tizón
Barcelona: Anagrama, 1992

 

Este es uno de los más hermosos cuentos que haya leído nunca. Uno de esos cuyas palabras memorizas sin remedio a fuerza de relecturas. De esos que dan en el clavo porque todos los personajes, todos los hechos, toda la luz, el perfume que lo impregna están alojados para siempre en algún jardín privilegiado dentro de ti mismo.

Muchos dijeron que cuando pasamos el tercer curso terminó la diversión. Cumplimos dieciséis, diecisiete años y todo adquirió una velocidad inquietante.

 

Hasta entonces el tiempo había estado comprimido. Fuimos eternos desde Preescolar. Yo conservo aún en la memoria los nombres y apellidos de muchos de ellos. Parecía que iban a estar ahí toda la vida. Enseguida estuvimos a distancias insalvables.

No he vuelto a ver a ninguno. Tercero de letras no existe. He oído decir que las gemelas Estévez trabajan de recepcionistas en una empresa de microordenadores. ¿Por qué la vida es tan chapucera?

 

El cuento es material lírico. A cada paso un guiño, una contraseña reconocible. Aquí mismo, en el siguiente párrafo, el colegio que yo recuerdo.

Entrábamos a la escuela atravesando un gran patio de cemento rojo con las áreas de baloncesto delimitadas en blanco, un árbol escuchimizado nos bendecía, trotábamos por la doble escalinata apremiados por el jefe de estudio.

 

Las carpetas forradas con estrellas del pop. Platón entre los apuntes pasados a máquina; los desertores a Ciencias y la Revolución Industrial; las peleas a golpes y una hilera amenazante de verbos irregulares; el test psicológico y la revisión médica; las tutorías. Todo ese mundo.

Pero volvamos al aire y la luz de la primavera, que deberían ser los únicos protagonistas.

 

Esa luz. Debajo de los voladizos había nidos de golondrinas. En mayor medida construidos con flecos de nuestras ensoñaciones que con barro del campo de futbito. Pero había algo que atraía más poderosamente nuestra atención. Era la luz de Olivia Reyes entrando media hora tarde en clase por ejemplo de latín.

Fue una especie de hecatombe. Media clase se enamoró de Olivia Reyes, todos a la vez o por turnos, cuando entraba cada mañana aseada, apenas empolvada, era una visión crujiente y vulnerable que llegaba a hacerte daño si se te ocurría pensar en ello a media noche.

 

Y así, tejido con aroma a final, se va produciendo el cuento, con la luz de la primavera inundándolo todo, con la inolvidable desdicha de amar a Olivia Reyes. Eloy Tizón lo describe así:

Es un cuento de paso que trata del fin de la juventud y el comienzo del final: las chicas, los chicos, la herida del primer amor, el instituto. Es un sollozo del tiempo.

 

Velocidad de los jardines (que se compone de otros diez cuentos además del que da título al volumen) se publicó en 1992 y fue elegido por los críticos de El País como uno de los cien libros españoles más interesantes de los últimos veinticinco años.

 

El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger.

Cubierta del Guardian entre el centenoJ.D. Salinger. El guardián entre el centeno.

"Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es donde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso"

Así empieza El guardián entre el centeno, la primera novela corta de J.D. Salinger que se convirtió en un clásico de la literatura moderna estadounidense casi desde el mismo momento de su publicación, en 1951.

Mucho se ha escrito sobre este libro y sobre la peculiar personalidad de su autor. Yo lo leí hace 20 años y lo he vuelto a leer ahora y me ha gustado tanto como recordaba. Salinger murió el pasado 27 de enero a los 91 años de edad.

 

La primera traducción al castellano de The Catcher in the Rye se publicó en Argentina en 1961 y se tituló "El cazador oculto". En 1978 una traducción española tituló la obra como "El guardián entre el centeno". A Salinger le pareció mejor este segundo título y desautorizó la primera traducción al castellano que nunca más pudo usarse.

 

Escrito en primera persona, El guardián entre el centeno relata las experiencias de Holden Caulfield, un adolescente de 16 años en la ciudad de Nueva York, después de que le echen del Pencey Prep, su escuela secundaria.

 

Holden es un estudiante desastroso, malhablado, fumador empedernido, un mentiroso compulsivo e irónico y a ratos una persona amable y carismática. Demuestra su lado tierno siempre que habla de su hermana pequeña Phoebe y de su hermano Allie, que murió de leucemia cuando tenía solo 13. Le preocupan mucho el tema de las chicas, no entiende el sexo y se acuerda mucho de Jane, un antiguo amor que pasaba con él los veranos jugando a las damas.

 

Se pregunta muchas cosas entre otras a dónde van los patos cuando el agua del lago del Central Park esta helada y así explica a su hermana lo que le gustaría ser si pudiera elegir:

Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándoles. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él…..Yo sería el guardián entre el centeno.

 

Salinger es el prototipo de escritor excéntrico. Después de haber obtenido la fama con su primera novela se apartó del mundo exterior y protegió al máximo su privacidad. Se mudó de Nueva York a Cornish (New Hampshire), donde continuó escribiendo historias que nunca publicó.

Es el segundo libro más estudiado como lectura obligatoria en los institutos estadounidenses. En los 90 fue el nº 13 en la lista de libros más leídos en su país según la Asociación de Bibliotecas Americanas y en el año 2005 se mantuvo entre los diez primeros.

 

Disponible en las Bibliotecas de la UPM

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Viaje a España, Theophile Gautier

viaje-por-espanaViaje a España

Théophile Gautier

Cátedra, 1998

 

Theophile Gautier estuvo de viaje por España entre mayo y octubre del año 1840. Vino con su amigo Eugene Piot que tenía intención de comprar obras de arte aprovechando la desamortización de los bienes de la Iglesia. Ambos eran apasionados del arte, Gautier había intentado ser pintor y tenia verdadera devoción por Zurbarán, Ribera y Valdés Leal.

Este libro maravilloso reune los artículos periodísticos enviados por Gautier a París durante el viaje. Y hay que decir que aquellos ricos seis meses vividos en España  inspiraron también un importante libro de poemas.

España estaba de moda en Europa y en América, ya han aparecido publicadas las obras de Victor Hugo, de Musset y  de Merimée fascinados por nuestros monumentos y nuestras costumbres. En París se ha empapado de pintura española en los museos y ha asistido a representaciones de danza española. No venía a de nuevas, venía convencido.

Su Viaje a España, con ese espíritu, fue un éxito en toda la exrtensión de la palabra. Le encantó lo que veía y narró con deliciosos detalles su periplo español en un libro, ese que hoy recomendamos, que leyeron en todos los paises europeos y multiplicó el numero de visitantes. Y no sólo se trata de un recorrido artístico, se muestra fascinado por los paisajes y el modo de vivir, a Gauthier le interesa todo; los tipos humanos, la forma de vestir,  los oficios : vendedores de agua, limpiabotas, y las mujeres españolas le parecen guapísimas.

Mujer con abanico.Una mujer sin abanico es algo que no he visto todavía en este bendito país. Los abanicos, al abrirse y cerrarse, producen un débil silbido que, repetido varias veces por minuto, da una nota que  resulta extraña para un oido francés.

Hace una curiosa selección de palabras intraducibles al francés que aparecen en el libro en cursiva y en el original en francés en castellano. Entre otras estas: pundonor, pura sangre, horchata de chufas, mayoral, encierro…

No faltan, claro, la reflexiones sobre a cocina española:

Después trajeron el puchero, plato eminentemente español, o a decir verdad, el único plato español, pues todos los días se come de Irún a Cádiz, y viceversa.

Este viaje delicioso y emocionante nos permite aterrizar en el siglo XIX y que el chispeante Gautier nos acompañe por Burgos, el animado Paseo del Prado de Madrid, Sevilla, o la Mezquita de Córdoba. Su visión es casi siempre positiva, sin prejuicios,  y tiene un encanto y una mirada limpia que les faltó a otros viajeros que le siguieron.

Gran escritor, hombre muy culto  y simpático, nos regaló este libro y a su regreso a París confesó:

Me sentía allí como en mi verdadero suelo y como en una patria vuelta a encontrar.

El abanico de seda, Lisa See

El abanico de seda, Lisa See

Lisa See
El abanico de seda
Barcelona: Salamandra, 2006


No es este el primer libro de Lisa See, pero sin duda es su mejor obra. Es uno de esos libros que son como joyas,  que brillan con luz propia y que son difíciles de olvidar.

La historia nos traslada a la lejana China del reinado del emperador Daoguang, en 1823, una China rural con tradiciones rígidas, y más cuando se trata de la vida de las mujeres.

Nos describe unas costumbres historicamente verídicas, pero que fueron hace tiempo olvidadas en aquel país y que para nosotros son totalmente desconocidas. La escritora consigue con una gran habilidad trasladarnos a esos tiempos lejanos y hacernos sentir, llorar y sufrir con sus personajes.

Se trata de la historia de la amistad entre dos niñas “Flor de nieve” y “Abanico mágico” que posteriormente se hacen adultas. Una amistad tan profunda  que refleja el verdadero amor entre dos personas. Dos almas gemelas de familias muy diferentes que se apoyarán durante toda su vida, hasta que un fatal error rompe su amistad. Así al morir una de ellas, de una enfermedad, la otra pierde toda la ilusión por seguir viviendo y se encierra en si misma;  su corazón queda muerto en vida.

La historia descubre, página por página, la vida de una mujer china de aquella época. De niña se encuentra encerrada en su casa, como todas las niñas chinas,  viendo pasar el mundo exterior solo a través de una celosía. De casada sus ojos miran por la ventana, desde donde su alma encuenta la libertad y puede volar.

El dolor y el sufrimiento, pasando por la dura tradicion de los pies vendados. Pies rotos y destrozados de unas niñas, sólo con el fin de obtener como recompensa un casamiento mejor.

 

Una cara bonita es un don del cielo, pero unos pies diminutos pueden mejorar la posición social.

 

La autora nos descubre también el “Nushu”, la escritura secreta de las mujeres, que les abre la puerta para comunicarse y evadirse un instante de la dura realidad. Narra sus canciones en la habitación de las mujeres,  sus bordados,  su amistad y su sumisión,  aguantando todo tipo de vejaciones y sufrimientos.

Un libro lleno de sentimientos que la escritora nos describe con sencillez, pero con una gran maestría que toca de lleno el corazón del lector.

 

El abanico de seda en las Bibliotecas de la UPM

 

Lola Herrero

Tesoros para el buen observador

Existe un lugar al sureste de Madrid donde el tiempo ha quedado congelado. A los pocos minutos caminando entre los arenales que dejó el entonces gran río Manzanares, y que contienen restos de algún dinosaurio aún por salir a la luz, podemos sentir que estamos en febrero de 1937. No hay más que fijarse con algo de detalle en el suelo que pisamos y comenzamos a ver vainas republicanas, puntas de bala, fragmentos de obuses, restos de metralla, tapas de cajas de munición soviética… que nos meten de lleno en el combate.

A continuación subimos un pequeño cerro y ya sintiendo que estamos a las órdenes del general Lister cruzamos su interior a través de los túneles de escapatoria procedentes de las trincheras que controlan la importante posición. En él encontramos vidrios que una vez sirvieron para contener el vino que ayudaba a pasar las horas sin pensar en la muerte que les acechaba, encontramos pequeños frascos enterrados como perfumes para mantener la dignidad o tinteros de la época que parece que hablan por sí mismos.

Esta zona tienes la sensación que no ha sido pisada por ser humano en 70 años y que los restos están en la misma posición en que un día cayeron, aunque no sea del todo cierto. Por sorpresa aparece un pico cavador de trincheras y vivacs, como todo lo demás, castigado por la humedad del suelo. Y si uno se fija más a fondo, descubre que las esquirlas de cerámica que parecían vulgares, en realidad te pueden llevar siglos atrás y pertenecer a antiguos asentamientos árabes, romanos, o incluso carpetanos.

Después de vivir la historia en tus propias carnes, poder tocarla y disfrutarla en un sitio tan especial vas descubriendo que seguramente todo quede bajo metros cúbicos de hormigón próximamente y tú no podrás hacer nada. En fin, é un mondo difficile

 

Este vídeo, realizado por mí, ilustra un poco el texto

 

Juan Fco. Ramírez Rodríguez

 

Tres momentos de una vida, de Hermann Hesse

hesseHESSE, Herman. Tres momentos de una vida. Barcelona: Seix Barral, 1996.

“Si algo hermoso tuviera que permanecer igual toda la eternidad, yo me alegraría, sí, pero lo miraría con más frialdad y pensaría: eso puedes verlo siempre; no tiene por qué ser hoy. Pero lo que es perecedero y no permanece igual lo contemplo ahora y con algo más que la pura alegría, también con un poco de pena.”

Hablar de este libro es hablar de la naturaleza, de la amistad, de la libertad, de la sencillez de las cosas y sobre todo es hablar de la belleza. De la belleza de las flores, del canto de los pájaros, de la belleza de un sendero perdido en un bosque sintiendo toda esa belleza de un forma pura, en toda su plenitud. Habla de la maravilla que se encuentra en compartir un momento de nuestra vida con alguien sin ningún otro objetivo que el de esa simple compañía.

Habla de una libertad hoy en día difícil de entender y probablemente difícil de conseguir. La libertad de poder disfrutar de la vida de una forma sencilla, maravillándonos de las pequeñas cosas que la vida va ofreciéndonos, sin exigencias. La libertad de no tener responsabilidades, de poder soñar,  de sentirnos puros, de volver a un tiempo en el que la maldad no hacía mella en nuestro espiritu, en nuestro corazón.

Tres momentos de una vida nos habla del vagabundo Knulp cuya vida fluye de forma armoniosa con la naturaleza, haciendo el bien a cuantos le rodean. No busca fortuna, no busca recompensas materiales, su felicidad está en simplemente escuchar a un amigo, en disfrutar de una melodía aprendida quizá en su infancia. Su felicidad está en cosas muy alejadas de una vida tan materialista como la actual.

El libro se divide en tres partes, en tres momentos de una vida, la vida de Knulp que eligió de forma consciente en su juventud y cuyo desenlace intuimos porque sabemos que no puede haber otro que conserve el espíritu de Knulp libre y puro.

Tres momentos de una vida invita a su lectura de una forma tranquila, dejando que las palabras fluyan hacia nosotros a través de todos nuestros sentidos, maravillándonos de la prosa de Hesse, de su sencillez, de su profundidad.

Herman Hesse, novelista y poeta alemán nacido en Calw (Alemania) en 1877 es uno de los nombres capitales de la historia de la literatura. Galardonado con el premio Nobel en 1946. Tres momentos de una vida, publicado en 1915 pertenece a la primera época de su vida como escritor. Otras obras del autor disponibles en la Biblioteca de la UPM, Siddharta (1922), Demian (1919), El lobo estepario (1927)…

“Cada cual tiene su alma y no puede fundirla con la de otro. Dos personas pueden aproximarse, hablarse y permanecer una al lado de la otra. Pero sus almas son como flores, cada una con sus propias raíces, y ninguna puede ir hasta la otra, porque para ello tendría que abandonar su raíz, y eso es imposible.”

El cielo de Madrid, de Julio Llamazares

Julio Llamazares:

El cielo de Madrid.

Madrid : Alfaguara, 2005.

 

portada-cielo-madrid_peq“Ahora ya no tenía sueños;  tenía ambiciones, que es diferente. Los sueños se me habían roto o los había ido perdiendo por el camino, enredados en las mallas de los amores rotos o abandonados u olvidados en las calles y en los bares de Madrid” (p. 119).

Julio Llamazares es un tierno grandullón leonés que pulula por Chamberí. También ha venido siendo un creador fluctuante. En plenos años 80 se anticipó a la recuperación de la temática del maquis con una pequeña gran novela llamada “Luna de Lobos”, que presentaba  ya enteramente dos de los rasgos característicos de su obra: la introspección y la exaltación lírica del paisaje y de la naturaleza. Fueron polémicas sus declaraciones sobre el Nobel Cela, autor al que su escritura debía sin duda mucho. Por desgracia, Julio ha sido después el firmante de algún errado y mediocre libro de viajes.

Sin embargo “El cielo de Madrid”, aparecida en 2005, es una crónica sentimental muy eficaz del final de una juventud caduca entre los 80 y los 90 del pasado siglo. Juventud desangelada que a algunos más mayores les resultará familiar y nostálgica, y que otros deben conocer para que sepan cómo era aquella vida. La vida de la “otra” movida madrileña, la más opaca de la creación literaria y las artes plásticas, en la trastienda de la que alcanzó más notoriedad pública practicando la música pop y la farándula. En un mundo aún sin móviles y sin internet, ¿ah,  pero es posible  vivir así? Una generación de hijos de provincia que llegaban a Madrid como a un gran puerto de acogida, buscando las oportunidades o la formación inalcanzables en sus más modestas localidades de origen. Jóvenes  dados al bebercio y al tabaco –entonces totalmente permitido-, relativos transgresores pero anclados por lo general en una heterosexualidad tan extendida que apenas podía ocultar en el fondo, por su sospechosa unanimidad, su hipoteca con la moral de procedencia. Hijos o nietos de los Benet o Martín-Santos de los 50, abueletes para los que este “Cielo” reserva algún guiño.

Pues bien, con su lenguaje llano característico que facilita la empatía del lector, Julio va desgranando ese tránsito de final de juventud por las sucesivas fases del desencanto y del tedio. Le guía una especie de voluntarismo existencialista, en busca de una madurez posible y vivible. ¿La conseguirá?

Disponible en Bibliotecas de la UPM – Biblioteca Universitaria Campus Sur

 

Novela de ajedrez, Stefan Zweig

Novela de Ajedrez, Stefan ZweigNovela de ajedrez
Stefan Zweig
Barcelona: Acantilado, 2001
Traducción: Manuel Lobo

Die Schachnovelle (1941)

 

Nadie se espante: aunque el título lo sugiera, no es indispensable conocer las reglas del juego ni haber practicado nunca para disfrutar del obsesivo e intrigante relato que nos propone Stefan Zweig en su Novela de ajedrez, uno de sus más celebres trabajos. Habrá claves, eso sí, que deleitarán a los aficionados a eso de mover madera (¿quién lleva bien perder al ajedrez? ¿Qué jugador no ha experimentado el encabritamiento de sus emociones en una partida larga y disputada?). No decepciona la novela en ese sentido; sin embargo, lo verdaderamente apasionante del libro radica en la brillante descripción de dos psicologías extremas, opuestas diametralmente, que se enfrentan en un auténtico choque de temperamentos.

Se sitúa la acción en un transatlántico que zarpa de Nueva York rumbo a Buenos Aires. A bordo se encuentran el campeón del mundo, Mirko Czentovic, y el señor B, un antiguo prisionero de la Gestapo que huye de los nazis. Czentovic es considerado un genio de los sesenta y cuatro escaques, pero fuera de ellos no es otra cosa que un hombre anodino, incapaz de cualquier actividad intelectual diferente. Frío y arrogante, encuentra su mayor satisfacción en el beneficio monetario que le proporcionan las victorias que con tan poco esfuerzo obtiene en el tablero. A pesar de que el señor B asegura que no practica hace años, logra inquietar al campeón en una partida improvisada por un grupito de aficionados en cubierta, hasta el punto de forzarle unas inesperadas tablas. A raíz de ello, y a partir de aquí, conoceremos las extremas condiciones que le condujeron al dominio del juego. Y el precio que hubo de pagar a cambio.

 

Toda mi vida me han intrigado los monomaníacos, las personas obsesionadas por una sola idea, pues cuanto más se limita uno, más se acerca por otro lado al infinito; son precisamente estos seres en apariencia fuera del mundo los que, como termitas, saben construir en su ámbito una imagen reducida del mundo, única y extravagante. No disimulé, por tanto, mi intención de examinar con lupa aquel singular espécimen de monocordia intelectual.

 

Novela corta o nouvelle, las noventa páginas de este relato están escritas con una amenidad, una intensidad y una precisión psicológica tales que no le permiten a uno abandonar su lectura hasta haber devorado la última palabra. Stefan Zweig (austriaco de la primera mitad del XX) es uno de los escritores más leídos del siglo. En este fragmento de su Autobiografía expone las claves en que basa su éxito:

 

… el inesperado éxito de mis libros proviene, según creo, en última instancia de un vicio personal, a saber: que soy un lector impaciente y de mucho temperamento. Me irrita toda facundia, todo lo difuso y vagamente exaltado, lo ambiguo, lo innecesariamente morboso de una novela, de una biografía, de una exposición intelectual. Sólo un libro que se mantiene siempre, página tras página sobre su nivel y que arrastra al lector hasta la última línea sin dejarle tomar aliento, me proporciona un perfecto deleite. Nueve de cada diez libros que caen en mis manos, los encuentro sobrecargados de descripciones superfluas, diálogos extensos y figuras secundarias inútiles, que les quitan tensión y les restan dinamismo.

 

 

Stefan Zweig en las Bibliotecas de la UPM

 

Evelyn Waugh. Retorno a Brideshead

Waugh, Evelyn

Retorno a Brideshead

Barcelona: Tusquets, 2008

 "Debía parecerle que no le escuchaba y, con un último esfuerzo para despertar mi interés, dijo:También hay una espantosa fuente delante de las escaleras, descomunal, hecha de rocas y de todo tipo de animales de piedra. Nunca habrás visto nada igual.Sí, Hooper, la he visto. He estado antes aquí….Había estado antes allí…Lo conocía todo muy bien"

Así se inicia el viaje hacia el pasado de Charles Ryder. Estamos en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial. Charles es un oficial del ejército inglés que rememora su estancia en Brideshead, la mansión donde ahora se aloja su regimiento. El "retorno" de Charles a Brideshead devuelve a su memoria aquellos tiempos, anteriores a la guerra, en que paseaba por sus hermosos jardines y salones.

Charles conoce a Sebastian Flyte en Oxford y rápidamente queda enredado en el carisma de este personaje hedonista, melancólico y autodestructivo. Cuando acompaña a su amigo a la mansión familiar, Brideshead Castle, queda de nuevo seducido por el lugar ("Así me convertí al barroco", comenta nuestro protagonista) un paraíso de elegancia y obras de arte que Charles plasmará en sus cuadros, una vocación incipiente que luego se convertirá en su profesión. Y queda atrapado por los Flyte, una familia aristocrática, excéntrica y opulenta, marcada por el escándalo de un padre exiliado en Venecia con su amante. Por el contrario Ryder sólo tiene a su padre, un tipo muy peculiar, solitario que mata el tiempo coleccionando curiosidades. Las escasa escenas entre padre e hijo son las situaciones más cómicas de la novela.

Sebastian introduce a su amigo en una Arcadia efímera y así vamos conociendo una impresionante galería de personajes. Una madre (lady Marchmain) controladora y reina del chantaje emocional; Sebastian que sólo quiere ser feliz pero está atrapado por su familia y queriendo huir, acaba alcoholizado; Julia Flyte, la hermana, que parece que no encuentra su lugar en la vida y que pudiendo ser feliz con Charles renuncia a él presa de la culpabilidad; Cordelia Flyte, la hermana pequeña, uno de los pocos personajes felices junto con el hermano mayor, Bridey. Los Flyte son católicos y la religión suele figurar en sus conversaciones, ejerciendo una gran influencia en sus vidas, algo que Charles nunca logró entender.

Evelyn Waugh nació en Londres en 1903 y murió en Somerset en 1966. Hijo de un conocido editor y crítico literario, estudió en Oxford y se graduó en historia moderna. Su primera obra, Decadencia y caída (1928) le dio fama inmediata. En 1930, después de divorciarse de su primera mujer, se convirtió al catolicismo. Viajó por todo el mundo y luchó en diversos escenarios de la segunda guerra mundial. Entre 1943 y 1944 mientras se recuperaba de una herida producida al tirarse en paracaídas, escribió Retorno a Brideshead, que se publicó en 1945.

Waugh se caracteriza por el espíritu irónico y mordaz con que disecciona la sociedad inglesa de la época de entreguerras. Escritor inteligente, divertido y algunas veces, como en la novela que nos ocupa, nostálgico. De hecho Waugh, en el prólogo del libro de 1959 se disculpa por el tono melancólico y de fascinación por esa vida aristocrática y sibarita de la novela achacándolo "a la época deprimente, de privaciones y continuas amenazas" de la guerra.

La revista Time incluye a Brideshead Revisited en su lista de las 100 mejores novelas de todos los tiempos.

No se puede hablar de este libro sin mencionar la magnífica serie de la televisión británica (1981), producida por Granada Television, con una banda sonora inolvidable compuesta por Geoffrey Burgon. A través de esta serie llegué al libro y descubrí a Evelyn Waugh.

La película del mismo título, estrenada en 2008, es totalmente prescindible y simplifica de una forma lamentable la novela.

En 2009 se publicó un libro , Mad world. Evelyn Waugh and the secrets of Brideshead, de Paula Byrne que sostiene la hipótesis de que los Flyte de la ficción son la réplica de los Lygon de Madresfield, poderoso clan de terratenientes que abrió las puertas de su mundo privilegiado y decadente al joven Waugh.

También en NST se ha reseñado otro libro de E. Waugh: Decadencia y caída.

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