De pasadizo a palacio. Las casas de la Biblioteca Nacional.

De pasadizo a palacio. Las casas de la Biblioteca Nacional.

Exposición.

Biblioteca Nacional.

Madrid

Del 3 de octubre de 2012 al 27 de enero de 2013

Esta exposición recorre los diferentes edificios que a lo largo de su historia ha ocupado la Biblioteca Nacional desde su apertura en 1712 hasta su definitiva instalación en el Palacio de Recoletos donde se instaló en 1896.

De pasadizo a palacio : las casas de la Biblioteca Nacional disponible en la Biblioteca UPM

Mas información

Rafael Argullol y Vidya Nivas Mishra: Del Ganges al Mediterráneo, un diálogo entre las culturas de India y Europa.

"Vivimos en un mundo en el que el dominio de lo tecnológico, de lo comunicacional, lo que se ha llamado "globalidad planetaria", y la exigencia de una actualidad permanente se han convertido en una invitación universal a la amnesia. En ese sentido nuestro mundo está fuertemente marcado por un modelo de amnesia y de velocidad, de amnesia y de vértigo, aunque evidentemente muchas veces ese vértigo se manifiesta como en el mito de Sísifo, se manifiesta como un vértigo inmóvil que da vueltas sobre un mismo eje." (R. Argullol, p. 90)

Rafael Argullol, Vidya Nivas Mishra:

Del Ganges al Mediterráneo : un diálogo entre las culturas de India y Europa. Madrid : Siruela, 2004.

 

Rafael Argullol es un creador de poesía y ficción que también es filósofo. Su obra filosófica tiene una fuerte orientación estética y merodea en torno al fenómeno del arte, con especial predilección por el Renacimiento occidental. Sin embargo quien piense que este sesgo le resta proyección social se equivocará, pues en consecuencia Argullol se ha venido destacando en los últimos tiempos como un defensor a ultranza del papel de las ciencias humanas y de los estudios culturales en particular, que él considera en franco retroceso a causa del enfoque dominante, meramente instrumental y cortoplacista, en la educación secundaria y superior.

Del Ganges al Mediterráneo, independientemente de su valor como obra singular, puede servir como buen comienzo para adentrarse en la producción de Argullol. Este decidió en torno al cambio de siglo efectuar un diálogo directo con la tradición filosófica hindú, para lo cual escogió como interlocutor al erudito Vidya Nivas Mishra. Además esta conversación contó con la valiosa aportación del estudioso de la cultura india Óscar Pujol Riembau, que prologa y edita el volumen aquí comentado. Obsérvese el interés de un encuentro entre Occidente y un Oriente no personificado a la sazón por el mundo araboislámico -como ordenarían imperativamente los clichés mediáticos más banales- ni tampoco por el Extremo Oriente sino por la tradición hindú de la India, país que se prefigura como uno de los grandes actores históricos de los próximos decenios.

Los dos filósofos van tocando las grandes cuestiones de la existencia humana desde la óptica de ambas civilizaciones, con sus puntos comunes y sus divergencias que hunden sus raíces en procesos remotos en el tiempo. No faltan los argumentos polémicos, como cuando Argullol apunta al secularismo occidental como si la laicidad fuera una realidad completada en nuestro entorno, o cuando Mishra parece exculpar a la civilización hindú de toda experiencia colonial-imperialista, lo cual la realidad histórica desmiente tanto a nivel interior como exterior a ese subcontinente. Pero el diálogo resulta en conjunto extraordinariamente fructífero y absolutamente vigente, aparte de sentar bases para una praxis de aprendizaje y comprensión mutuos.

Si quereis acercaros en general a la obra de Rafael Argullol podéis visitar su página,  su blog, y también ver el capítulo que le consagró la serie televisiva Pienso, luego existo.

La simplicidad no es la realidad. Lo abstracto no es lo real. Aunque pueda ser una herramienta útil para el análisis y la investigación, si lo tomamos finalmente por lo real se convertirá en una atadura y en una limitación. Si se quiere pensar en términos de lo real, entonces necesariamente hay que pensar de una forma compleja, incluso si ese tipo de pensamiento nos produce durante un tiempo una cierta confusión y no nos permite la costrucción de teorías clásicas y precisas donde todo encaje a la perfección. Todos los intentos de introducir uniformidad y simplicidad están condenados al fracaso, ya que la complejidad tarde o temprano acabará por romper el corsé de la falsa simplicidad. " (V. N. Mishra p. 146)

Obras de Rafael Argullol en Bibliotecas de la UPM.

Vampiros, edición y prólogo de Jacobo Siruela

Cubierta VampirosVampiros
Edición y prólogo Jacobo Siruela
Ed. Atalanta

2010

Ten solamente buen cuidado de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no debes comer la vida con la carne.

Deuteronomio 12, 23

En estos tiempos inciertos, nadie se libra de la crisis. Ni siquiera, los vampiros. Porque estarán conmigo en que, entre crepúsculos y amaneceres, la imagen literario-cinematográfica del Señor de la Noche se ha edulcorado (¿o quizá debería decir deteriorado?) hasta tal punto que, a estas alturas, resulta ya prácticamente irreconocible. Por eso, y pensando en los nostálgicos (entre los cuales, lo confieso, me incluyo), propongo desde aquí la lectura de Vampiros.

Publicada en el 2010 por Atalanta, Vampiros es la segunda variante de la antología del mismo título que, editada y prologada por el erudito Jacobo Siruela, vio la luz por primera vez en 1992 bajo el sello editorial de Siruela (A Vampiros (1992) le siguió El vampiro (2001), títulos disponibles en la Biblioteca UPM). Por otro lado, y al igual que la obra que le precedió, el libro que nos ocupa no sólo cuenta con una larga y bien documentada introducción general, tan interesante como amena. También, tiene dos objetivos claros:

– Por una parte, mostrar la evolución del relato vampírico, desde sus orígenes, en el Romanticismo, hasta finales del siglo XX.
– Por la otra, dar a conocer los distintos modelos literarios de vampiros.

Y para ello, reúne 18 textos, de diversa naturaleza y extensión, con sus correspondientes prólogos. Si por mí fuera, lo reconozco, no tendría ningún inconveniente en explayarme a placer hablando detenidamente de todos y cada uno de ellos. Sin embargo, como el espacio del que dispongo es limitado y además, no quiero saturarles de información, me limitaré a dejar caer, como quien no quiere la cosa, que la autoría de los mismos se debe a escritores tan prestigiosos como Tieck (No despertéis a los muertos), Polidori (El vampiro), Poe (Berenice), Théophile Gautier (La muerta enamorada), Baudelaire (Las metamorfosis del vampiro) o (¡por supuesto¡), Bram Stoker (El invitado de Drácula). A ver si así les pica (o, mejor dicho, les muerde) la curiosidad y acometen sin dilación la gozosa empresa de leerse el libro que nos ocupa.

A los textos referidos, el conde de Siruela añade dos completas bibliografías (una, la utilizada para el prólogo y la edición; la otra, la adicional) que constituyen un magnífico colofón para un libro, muy bien presentado, al que se le hinca el colmillo con auténtica fruición. Especialmente, en el año en el que se celebra el centenario de la muerte de Bram Stoker.

Jacobo Siruela en la Biblioteca UPM

A Libertad de Prado Castillejos por sus acertadas correcciones.

La residencia de estudiantes, Yoko Ogawa

Yoko Ogawa

Entre el  intimismo y el suspense

La residencia de estudiantes es uno de los últimos relatos de Yoko Ogawa publicado en castellano. Lectura para una tarde estival (corta), curiosa manera de generar suspense (casi terror) a partir de un sencillo suceso familiar.Cubierta de La residencia de estudiantes, Yoko Ogawa

Escogí este relato como un impulso inconsciente, basado en una novela previa de la autora: La fórmula preferida del profesor. Esta última deliciosa, podrá paladearla por más tiempo. Es curiosa la manera que tiene la autora de invocar curiosidades matemáticas en clave de intriga: imagine un anciano profesor que, a consecuencia de un infortunado accidente, dispone de una memoria volátil (80 minutos) que le obliga a colgarse de la ropa instrucciones para la vida diaria; imagine que acude a cuidarlo una asistenta (madre soltera), y cómo se va generando un clima de confianza y confidencia entre el hijo de ésta al que llamará root (raíz cuadrada) y el profesor, que a su vez sorprenderá por su agitada vida anterior.

El ritmo de ambas historias está francamente conseguido, te atrapa suavemente dejando un buen sabor de boca; no todas sus novelas provocan esta dulce sensación pues puede ser durísima cuando se lo propone.

Cubierta de La fórmula preferida del profesor, Yoko OgawaLa biografía de la autora no parece indicar la fuente del interés matemático, pero rebuscando encontramos una interesante colaboración con el matemático nipón Masahiko Fujiwaraha, especialista en ecuaciones diofánticas (véase el tradicional problema de los monos y los cocos para quien quiera entretenerse y recordar ejercicios con aroma secundaria no exentos de complejidad).

La fórmula preferida del profesor ha sido llevada al cine: the professor and his beloved equation por el director nipón Takashi Kako, aunque no ha sido difundida en España y no está disponible en castellano (sí en versión subtitulada al inglés). Aun así algunos de sus fotogramas (acceder al vínculo anterior) nos transportan fácilmente al ambiente del libro, y el tema musical de la película es increíble. La mencionada página web: cine y matemáticas, nos ofrece para terminar esta acertada cita de William Blake:

Fotograma de The professor and his beloved equation, Takashi Kako

Ver el mundo en un grano de arena,

y el cielo en una flor silvestre.

Tener el infinito en la palma de la mano

y la eternidad en una hora.

Yoko Ogawa en la Biblioteca UPM

Mary Wollstonecraft

If women be educated for dependence;

that is, to act according to the will of another fallible being, and submit,

Mary Wollstonecraft

right or wrong, to power,

where are we to stop?

 

Si las mujeres fueran educadas para la dependencia

es decir, para actuar de acuerdo con el deseo de otro ser humano falible, y someterse

de manera correcta o incorrecta, al poder

¿dónde acabaríamos?

 

Mary Wollstonecraft

(27 de abril de 1759 – 10 de septiembre de 1797)

 

Mary Wollstonecraft en la Biblioteca de la UPM

 

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