Cuando yunque, yunque. Cuando martillo, martillo. Augusto Assía.

Cuando yunque, yunque. Cuando martillo, martillo.
Augusto Assía
Editorial: Libros del Asteroide

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, Felipe Fernández Armesto, con el seudónimo de Augusto Assía fue el único corresponsal español en Londres.

Una vez terminada la guerra recogió algunas de esas crónicas en dos libros. El primer volumen, que apareció en 1946 e incluía textos publicados durante la primera parte de la guerra, la denominada «guerra defensiva», llevaba por título Cuando yunque, yunque.

El segundo volumen, Cuando martillo, martillo, recoge las crónicas publicadas a partir de julio de 1943, durante la segunda fase de la guerra, la «guerra ofensiva».

Las crónicas escogidas no incluían solo artículos de corte bélico, porque en palabras de su autor:

El criterio seguido en la selección es el de alternar los temas de la guerra con los civiles, la resistencia con la lucha, la vida y la muerte.

 

Así, las crónicas lo mismo nos dan noticia de cómo funciona la corona británica que de la retirada de los soldados ingleses de Dunquerque o del sistema escolar vigente en el Reino Unido.

El libro es, por tanto, no solo una crónica de la Guerra vista por un español, sino también un auténtico retrato moral del único país de Europa occidental que no se dejó doblegar por Hitler.

Su estilo periodístico es descriptivo, claro e informativo. Más allá de su firme convicción en la victoria de las democracias, sus artículos muestran la resistencia de los ingleses bajo las bombas, el carácter indómito de los británicos y su admiración por Winston Churchill.

 

Vicente Moreno

 

¡Que vergüenza! Paulina Flores

Cubierta de ¡Qué vergüenza!, Paulina FloresPaulina Flores
¡Qué vergüenza!
Seix Barral
Biblioteca Breve

¡Qué vergüenza! es el primer relato y el que da título al primer libro de Paulina Flores, una joven escritora (Chile, 1988) que ha sabido abrirse un hueco en el difícil mundo editorial con nueve historias contundentes, ásperas, sinceras y aparentemente triviales, pero que esconden un profunda intensidad vital. Su particular manera de dar luz, espesor e intensidad a sus personajes, le ha valido varios premios, entre ellos el Premio Roberto Bolaño en 2014 y el Premio de Literatura del Círculo de Críticos del Arte a la mejor escritora novel. Como dicen los críticos literarios, no será el libro del año, pero que va a perdurar, es seguro.

Y es que no hay una palabra sin intención, ningún detalle en las descripciones ni en los diálogos que no escarbe en la conciencia de los personajes, en su lucha por la vida. Nada distrae ni interrumpe la atención, nada impide la empatía. Todo este despliegue técnico, tan eficaz como invisible, convierte al lector en cómplice silencioso que asiste, impasible, a la enorme vulnerabilidad del personaje, a su incapacidad de enfocar y huir de su propio fracaso. El resultado final es que el relato revolotea en tu cabeza una vez leído porque, casi se puede decir, lo que en él sucede pasa a ser asunto tuyo.Fotografía de Paulina Flores

El primero de ellos, ¡Qué vergüenza!, nos habla de un padre que va con sus dos hijas pequeñas a un casting en un intento desesperado de encontrar un empleo. Su inseguridad ante ellas tras perder el trabajo y la autoestima, por ese orden, es profundamente conmovedor, y se condensa en esta reflexión:

A ser padre no se aprende y ¡esa presión por ser el hombre de la casa!

Lo mismo sucede con la visión de un adolescente ante el derrumbe de su padre en Talcahuano; en la profunda infelicidad de la mujer de Olvidar a Freddy; en la inocente reflexión de la voz que nos cuenta el relato de Tía Nana:

A esa edad creía que la única forma de demostrar cuánto querías a una persona era lograr verla con los ojos cerrados, o recordar su voz

Podría poner mil ejemplos de esos gestos extraordinariamente cotidianos que tan bien maneja Paulina, que rizan y explican cualquier existencia, que pasan  desapercibidos hasta para uno mismo, pero que son los que más nos definen, los que nos convencen de que la vida no está hecha de palabras.

Antes de iniciar esta lectura te recomiendo que afines la mente, te armes de valor e intensifiques tus emociones porque, como dice Claudia, el personaje del relato Teresa, a través de este libro,  vas a “tirarte a la vida con fe”.

Rosa Molina

La tabla de Flandes. Arturo Pérez-Reverte

Cubierta de La tabla de Flandes, Arturo Pérez-Reverte ¿QUIÉN MATÓ AL CABALLERO?

La tabla de Flandes
Arturo Pérez-Reverte

Un sobre cerrado es un enigma que tiene otros enigmas en su interior. Áquel era grande, abultado, de papel manila, con el sello del laboratorio impreso en el ángulo inferior izquierdo. Y antes de abrir la solapa, mientras lo sopesaba en la mano buscando al mismo tiempo una plegadera entre los pinceles y frascos de pintura y barniz, Julia estaba muy lejos de imaginar hasta qué punto ese gesto iba a cambiar su vida.

Que el periodista, escritor y académico Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) es varón de belicoso verbo y afilada pluma lo sabe hasta el apuntador. Como también es de sobra conocido por todos su talento para la narrativa, que ha dado como fruto, entre otras novelas, La tabla de Flandes (1990). El libro al que dedicamos la presente reseña.

A Julia, joven y reputada restauradora, se le encarga reparar una valiosa tabla flamenca del s. XV que va a subastarse. En este cuadro, que se titula La partida de ajedrez, aparecen representados dos caballeros que juegan una partida del susodicho juego en presencia de una dama.

Nada más empezar su trabajo, y gracias a los rayos X, Julia descubre que las capas de pintura que recubren la tabla ocultan una misteriosa frase en latín:

¿Quis necavit equitem?

Que traducida al castellano significa:

¿Quién mató al caballero?

Intrigada por su hallazgo, la restauradora inicia una investigación para saber más de Pieter van Huys, el autor del cuadro, de los retratados en él y del contexto en el que todas estas personas vivieron. Y también, para resolver el crimen que el maestro flamenco denunció de forma velada en su obra, al mismo tiempo que, como se descubrirá más adelante, se sirvió del ajedrez para ocultar el nombre del criminal.

Con el beneplácito del señor Belmonte, el anciano propietario de La partida, y de su avariciosa amiga Menchu, la galerista-intermediaria que le encargó la restauración de la tabla, nuestra heroína comienza sus pesquisas. Y para ello no sólo es auxiliada por César, un refinado anticuario que para ella es una especie de segundo padre, y por Muñoz, un peculiar ajedrecista. También, por Álvaro, especialista en Historia del Arte y su profesor en la universidad. Un hombre con el que Julia mantuvo una relación sentimental que, aunque no quiera admitirlo, la dejó traumatizada.

Cuando Álvaro es encontrado muerto en extrañas circunstancias y ella recibe una tarjeta anónima con una extraña fórmula, Julia llega a la conclusión de que el asesino de su antiguo amante le propone continuar en el presente la partida de ajedrez iniciada cinco siglos atrás. Con la esperanza de que este juego le permita desenmascarar a la persona que supone una clara amenaza para ella, la joven acepta el reto y, ayudada de nuevo por César y, sobre todo, por Muñoz, se embarca en una nueva y peligrosa investigación. La conclusión de la misma será impactante y marcará a Julia para siempre.

Con el ajedrez como uno de sus temas principales, La Tabla de Flandes es una novela muy bien documentada, que conjuga magistralmente intriga, arte e historia y que resulta interesante tanto para los aficionados a este juego como para aquellos que no lo somos.Fotografía de Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte en la Biblioteca UPM

El embrujo de Shanghai. Juan Marsé

Cubierta de El embrujo de Shanghai, Juan MarséEl embrujo de Shanghai
Juan Marsé

Juan Marsé nos traslada a la Barcelona de la postguerra, lugar donde transcurren la mayor parte de sus novelas. Por sus barrios obreros deambula el capitán Blay, estrafalariamente vestido, con sus roñosas gasas en la cabeza, su pijama y su gabardina. Perdedor de una guerra, en la que ha perdido a sus dos hijos, y su cordura. Le acompaña Daniel, que por encargo de su madre, amiga de Doña Conxa y mujer del capitán, debe vigilarle en sus desvaríos.

El capitán, vive obsesionado con denunciar el escape de gas de la calle Rovira número 8, y los humos, que expele la chimenea de la fábrica de plexiglás, que linda con la casa en la que vive Susana, una niña tuberculosa.

Empieza así, el capitán, una campaña de recogida de firmas para denunciar al Ayuntamiento esta situación, porque, según él, el día menos pensado iban a salir todos volando por los aires. Las mañanas transcurrían para Daniel y el capitán, entre paseos, vinitos en las tabernas, a los que era muy aficionado el capitán, y alguna que otra adhesión a la causa, pero eran pocos los que apoyaban su iniciativa.

El capitán le encarga a Daniel que pinte a Susana, la niña tísica, postrada en su cama, bajo la nube tóxica de los humos de la chimenea de la fábrica de plexiglás.

Los amigos de Daniel, los hermanos Chacón, sobrevivían con su tenderete de almanaques y novelas del Oeste, y sus miles de argucias para conseguir comer. Juan y Finito Chacón, desde su tenderete junto a la verja del jardín de Susana, ya habían entablado amistad con ella.

Susana es una niña de 15 años, prácticamente huérfana, su padre, apodado “El Kim” partió hace mucho a combatir en el frente de Aragón, y tras perder la guerra, al exilio francés, y a la militancia en La Resistencia francesa.

Todas las tardes, Daniel, provisto de las láminas y los lápices que le había comprado el capitán, acude a visitar a Susana. A ella no le importa el dibujo del capitán, con su fábrica y sus humos, ella lo que quiere es que Daniel le haga un retrato bonito para enviárselo a su padre.

Y ¿Quién es “El Kim”? Un personaje novelesco, un señorito bien, como dice el capitán Blay, un soñador y aventurero, que tras cursar los estudios de ingeniería textil, se enamora de la criada de la casa, y se escapa a Barcelona con ella. Desheredado por su familia, tras desempeñar varios trabajos, marcha con sus compañeros al frente, dejando solas a su mujer e hija.

Después de muchos años, volverá uno de sus compañeros de guerra, Forcat, a casa de la familia de Susana para dar noticias del paradero del Kim, en una carta sin franquear, donde pide a su familia que den cobijo a su amigo. Es así como Forcat iniciará una serie de relatos fantásticos sobre la vida del Kim, que empiezan en Francia y tras una larga travesía en barco, le llevará a Shanghai, en busca de un exnazi, oficial de La Gestapo. Todos los días, después de la siesta, Forcat, ataviado con su quimono, regalo de su amigo el Kim, se dirigía a la galería, donde reposaba Susana, convaleciente de su enfermedad, acompañada por Daniel, para contarles el viaje de El Kim a bordo del Nantucket, el barco que le llevará desde Marsella a Shanghai.

Son estos relatos, los que ponen una nota de color al ambiente gris de la Barcelona de la postguerra y a la monótona vida de Susana y de Daniel. Siempre esperando, ella la curación de su enfermedad y la vuelta de su padre, al que no volverá a ver, él iniciar un trabajo como aprendiz en un taller de joyería.

Y, como en un sueño, el relato termina con la llegada de un amigo de Forcat, éste les devuelve a la realidad y al futuro que les espera. Un futuro muy alejado de los sueños juveniles, que, como decía el capitán Blay al inicio de la novela, “Los sueños juveniles se corrompen en boca de los adultos”. La ensoñación vivida con los relatos de Forcat termina bruscamente, nuestros personajes se hacen adultos y se impone de golpe la realidad.

Juan Marsé en la Biblioteca UPM

Ana Carrizosa Fuertes

Tesoros de la Hispanic Society of America. Exposición en el Museo del Prado.

Exposición: Tesoros de la Hispanic Society of America. Visiones del mundo hispánicoTesoros de la Hispanic Society of America.
Visiones del mundo hispánico
Museo Nacional del Prado.
Madrid
4/4/2017 – 10/09/2017

A nadie al que le interese el arte español se le puede pasar la exposición que en el Museo del Prado nos muestra, por primera vez en Madrid, 200 piezas memorables de nuestra cultura. Cronológicamente van desde la prehistoria hasta el siglo XIX. Se trata de objetos que descubren una dimensión artística nueva y exquisita de la cultura española.

Por eso no se la pueden perder. Esta es una exposición que modifica nuestra idea general sobre el alcance y la dimensión de nuestro arte. Cada una de las piezas, o la mayoría de ellas, es un objeto exquisito de mayor categoría artística que las que conocemos. El brazalete de plata prehistórico que se expone es más importante y más sofisticado, los vasos campaniformes mucho más grandes y mas cuidadosamente trabajados, hasta las fíbula visigótica que han traído de Nueva York parece más acabada y más exquisita que las que conocemos, preciosas, del Museo Arqueológico. La sorpresa es mayúscula. Por unos momentos se siente una algo incómoda y hasta enojada al comprobar que había piezas mejores que las que muestran nuestros museos y que esas, las mejores, son las que reunió en su colección  Archer Huntington (Nueva York, 1870-Bethel, Connecticut, 1955).

Además para esta ocasión han traído objetos difíciles de ver en las exposiciones: aldabas medievales, piezas textiles hispano-árabes, cerámica, cofres o esculturas de madera policromadas. Las piezas abarcan 4000 años.Cerámica hispano-musulmana.

Miguel Falomir, el nuevo director del Museo del Prado ha dicho:

Se trata de una aproximación integral a la cultura hispánica como nunca se ha hecho, una especie de compendio del Prado, el Arqueológico Nacional, la Biblioteca Nacional y el Museo de América.

El creador de esta colección de arte español, el millonario norteamericano Archer Huntington, se asesoró por los que más entendían de cada una de las épocas, de cada una de las escuelas, de cada uno de los yacimientos, a la hora de comprar la piezas, eso queda claro en los primeros metros de la exposición. Por eso hay que ir esta vez al Museo del Prado.

Huntington estuvo en España por primera vez en 1892, sabía español, latín y árabe;  fue amigo de Sorolla al que se llevó a Nueva York, conoció a Galdós, a Azorín, a Unamuno y a Echegaray. Su segunda esposa, la escultora Anna Hyatt Huntington, es la autora de la escultura El relevo de la antorcha que está en los jardines de la Ciudad Universitaria, en la plaza que se encuentra frente a la Facultad de Medicina.

Su objetivo era  que la colección abarcara todos los aspectos de la cultura española y hoy conserva más de 18.000 piezas. Ese carácter, y la calidad suprema de las piezas, es el que otorga a su colección una emoción y un valor admirable. Su empe&nt

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