Tristán e Iseo, Anónimo

Tristán e Iseo.
Madrid: Alianza Editorial, 1993
Señores, ¿os agradaría oír un hermoso cuento de amor y de muerte? Se trata de la historia de Tristán y de Iseo, la reina. Escuchad cómo, entre grandes alegrías y penas, se amaron y murieron el mismo día, él por ella y ella por él. El relato de sus amores se extendió por la verde Erín y la salvaje Escocia…
Así es. Tristán e Iseo se cantó a lo largo de la Europa del siglo XII por juglares que recorrían los caminos y sendas, llevando la historia de los amores de la desdichada pareja a los oídos de los habitantes del viejo continente.
Pero Tristán e Iseo va más allá de una trágica historia de amor. Es una narración llena de magia, de misterio. Habla de luchas contra dragones, de pócimas mágicas, sortilegios. También es una historia de aventuras de caballería, de duelos de honor, juicios de Dios. Caballerosidad y felonía, todo junto, fidelidad y traición, pasión, sentimientos todos ellos que encuentran cobijo en los protagonistas que llenan estás paginas y que propiciarán sus acciones. Fatalidad y dicha, siempre juntas, indivisibles, siempre unidas.
Montaron en sus corceles. El Morholt se cubrió con el escudo, bajo la lanza, espoleo su montura y la empujo contra Tristán que lo recibió lanza en ristre, el cuerpo cubierto por el escudo. Tan fuerte fue el choque que las lanzas volaron en pedazos y los dos caballeros cayeron a tierra heridos.
Tristán recibe el encargo de su tío, el rey Marcos, de marchar en busca de una esposa para él. Ella es Iseo. Una equivocación, un error, traerá consecuencias trágicas. Un bebedizo, un hechizo les llevará a la perdición. Tristán traiciona a su señor. Es el fin.
Alicia Yllera recoge en esta edición las aventuras y desdichas de los amantes a partir de poemas franceses del siglo XII.
La influencia de Tristán e Iseo llegó hasta el siglo XIX. El 10 de junio de 1865 se estrenó en Múnich Tristán e Isolda. Richard Wagner la compuso basándose en la leyenda medieval y transformando a partir de ese momento la concepción que se tenía de la opera.
Una música fascinante y una historia mágica. Palabra y música unidas indisolublemente, entrelazadas como dos amantes. Ya nada será igual.
Tristan e Iseo en la Biblioteca de la UPM
Amigo Tristán, cuando muerto os veo, no hay razón para que yo siga viviendo. Habéis muerto por mi amor, yo muero por cariño hacia vos. No pude llegar a tiempo para curar vuestro mal, amigo; por vuestra muerte no podré volver a tener consuelo, ni alegría, ni solaz, ni placer.

Es curioso como estos tres gremios, vocaciones, inclinaciones (llamémosle como se quiera) se alimentan y realimentan entre sí. Así que este verano pensé que quizás merecieran una reseña conjunta. Es más, en casos de rara imperfección (de lejos mucho más interesantes que lo contrario) encontramos seres que por extraño que parezca son capaces de exhibir varias e incluso todas las facetas a la vez (recordemos a Saint-Exupéry).
siempre me acompaña: Walt Whitman, de quién encontramos una inspirada edición de su poema when i heard the learn’d
astronomer, ilustrado por Loreng Long cuya foto aparece junto al mencionado poeta.

"Para mí él era sólo una palabra. Yo no veía a la persona en el nombre, no más de lo que vosotros podáis verlo. ¿Lo veis? ¿Veis el relato? ¿Veis algo? Tengo la sensación de estaros contando un sueño, pero inútilmente, porque ningún relato de un sueño puede transmitir la sensación del sueño, esa mezcla de absurdo, sorpresa y aturdimiento en un temblor de rebelión agónica, esa sensación de ser capturado por lo increíble, que constituye la esencia de los sueños…" (p. 81)


Además, la historia tiene una versión en comic publicado por Norma Editorial en 2003, dibujado por 