La variable humana

La variable humana

Rodrigo Martín Noriega

Editorial Gadir

La variable humana es un escueto libreto de suspense con un trasfondo matemático absurdo. Esto no impide que el suspense exista, ni que el deseo de lectura se mantenga intacto hasta el final.

carátula del libro

El contexto: un departamento de matemáticas en alguna universidad de prestigio. El trasfondo: si la lógica es incontestable, el proceso y el resultado se determinan entre sí.

Este escueto relato recibió el premio de novela corta de la Fundación Monteleón en 2012, y ha sido editado por Gadir, una editorial que cuida primorosamente sus libros.

Lo he leído varias veces en estos años, y lo que siempre me captura es el ritmo y el tempo.

El osado autor, Rodrigo Martín Noriega, versado en humanidades, no tiene formación matemática. Es en cambio especialista en teoría y estética de la cinematografía y probablemente a ello debamos su sugerente capacidad, creadora de una ambientación dramática; posteriormente ha recibido en 2017 el premio de narrativa Miguel Delibes.

Como a él le gusta indicar: “los relatos permiten explorar las fisuras de la realidad”.

Loa a la tierra: un viaje al jardín. Byung-Chul Han

Cubierta de Loa a la tierra: un viaje al jardín. Byung-Chul HanBarcelona : Herder, 2019
Ilustradora: Isabella Gresser
Traductor: Alberto Ciria
Titulo original: Lob der Erde (2017)

 

Las reflexiones que van brotando entre las páginas de Loa a la tierra son una flor más del jardín en el que Byung-Chul Han ha trabajado durante tres años. Un día el autor de En el enjambre sintió la llamada del contacto con la tierra. En un mundo cada vez más digitalizado mancharse las manos de tierra, ayudarla a ser lo que puede ser, convertirse un poco en cómplice del milagro de las flores es una necesidad, una obligación. La tierra, nos dice, “es un ser vivo, un organismo viviente. Incluso la piedra está viva”. Y por lo tanto es frágil y la estamos destruyendo. “Hay que tratar cuidadosamente lo bello“.

Respetar exige alabar. Las líneas que siguen son himnos, cánticos de alabanza a la tierra. Esta loa a la tierra debe sonar como una hermosa Canción de la tierra.

Las líneas que siguen son el día a día del autor, que observa, medita, entra en contacto material y sensible con su jardín. En un Berlín helador, anhela flores en invierno, vela por el despertar de la vida.

El jardín invernal es un lugar romántico. Todo indicio de vida floreciente en pleno invierno tiene algo misterioso, mágico, fabuloso. El florido jardín invernal conserva la apariencia romántica de lo infinito.

Nos dice que prefiere la flor azul, que es “el color de la seducción, del anhelo y de la añoranza”. Aunque la flor amarilla le da más luz al jardín de invierno. Además de margaritas silvestres (Bellis perennis, la bella perenne) en su jardín abundan jarzmines de invierno, acónitos de invierno, galantos o campanillas de las nieves, brezos de invierno, hamamelis o avellana de bruja, azafranes.

Y, cómo no, se detiene en el nombre de las flores, tan bellos o más que las propias flores. Cada nombre su misterio.

Los nombres de las flores son palabras de amor.

Byung-Chul Han transmite, en este viaje al jardín, la dicha de trabajar en contacto con la tierra, ese contacto físico, real, inmediato tan cargado de anhelos, de flores y vida por venir.

En el jardín descanso de las fatigas de la vida.

Byung-Chul Han en la Biblioteca UPM

80 Feria del Libro de Madrid. País invitado Colombia (2)

Feria del libro Madrid: país invitado Colombia

Aún sigue abierta la Feria del Libro de Madrid. Este año el país invitado es Colombia y desde NST queremos recomendar, aunque sea, una mínima muestra de la rica literatura que se hace allí. Ya le hemos dedicado una entrada y vamos a dedicarle esta también. La semana pasada comenzamos con una reflexión de Caballero Bonald acerca de las letras colombianas, hoy seguimos con otro puñado de obras y autores que vale la pena conocer y disfrutar.

Cubierta de Pecado, Laura RestrepoQuizás la verdad oculta que ahora pretende asomar ante la catarata de nuestra ceguera sea ésta: los siete pecados mortales son en realidad ocho. No ver el horror, o verlo y ahí sí, pasar de agache. Dejarse llevar por lo más liviano, ¿puede ser ése el octavo pecado, el que no tiene nombre?

Laura Restrepo (2016): Pecado. Barcelona : Alfaguara

 

 

 

Cubierta de El país de la canela, William OspinaNo se sabe quién va más extraviado, si el que persigue bosques rojos de canela o el que busca desnudas amazonas de guerra, si el que sueña ciudades de oro o el que rastrea la fuente de la eterna juventud: nacimos, capitán, en una edad extraña en la que sólo nos es dado creer en lo imposible, pero buscando esas riquezas fantásticas, todos terminamos convertidos en pobres fantasmas.

William Ospina (2020): El país de la canela. Barcelona : Random House

 

 

 

Cubierta de Memoria por correspondencia, Emma ReyesA ti te parecerá extraño que yo pueda contarte en detalle y con tanta precisión los acontecimientos de esa época tan lejana. Yo pienso como tú, que un niño de cinco años que lleva una vida normal no podría reproducir con esa fidelidad su infancia. Nosotras, tanto Helena como yo, la recordamos como si fuera hoy y la razón no te la puedo explicar. Nada se nos escapaba, ni los gestos, ni las palabras, ni los ruidos, ni los colores, todo era ya claro para nosotras.

Emma Reyes (2015): Memoria por correspondencia. Barcelona : Libros del Asteroide

 

 

Cubierta de Terceto, Pablo MontoyaROBINSON CRUSOE

El mar o la tierra. La desierta isla o el Londres populoso. Escuchar mi voz o la distinta voz de Viernes. Haberme quedado en la casa de York, con mis padres, o esta insensata aventura. Los años de soledad aquí, o un minuto, uno solo, de amor compartido allá. En este momento en que los hombres se acercan para rescatarme, tiemblo, tengo miedo y no sé nada.

Pablo Montoya (2016): Terceto. Barcelona: Literatura Random House

 

 

 

Cubierta de Lo demás es silencio, Piedad BonnettDía libre

Yalila, Moraima, Zulema.
Sus nombres suenan como agua derramada en aldeas ardientes
de extrañas geografías. Van frescas y ruidosas
alumbrando el domingo bogotano
como soles inversos. Son las muchachas negras, en bandada,
que han dejado sus cuartos, sus cocinas,
y van a un baile, al cine,
parloteando alegres mientras fuman Pielroja.
Los viandantes las miran
brevemente curiosos,
como a extraños satélites de su blanco planeta,
sin comprender la música sagrada
y montaraz y antigua de sus risas.

Piedad Bonnett (2003): Lo demás es silencio: antología poética. Madrid: Hiperión

80 Feria del Libro de Madrid. País invitado Colombia

Feria del libro Madrid: país invitado Colombia

Mañana comienza la Feria del Libro de Madrid. Este año el país invitado es Colombia y desde NST queremos recomendar, aunque sea, una mínima muestra de la rica literatura que se hace allí. Vamos a dedicarle esta entrada y la próxima. Comenzamos con una reflexión de Caballero Bonald acerca de las letras colombianas y seguimos con un puñado de obras y autores que vale la pena conocer y disfrutar.

Cubierta de Novela de la memoria, J.M. Caballero BonaldUno de los más llamativos aspectos del habla colombiana –o de la diversificación del español en Colombia- es el de su impecable prestigio genealógico. El despliegue del caudal léxico, la vitalidad expresiva, la calidad sintáctica, el uso de voces que a nosotros, los peninsulares, pueden parecernos arcaísmos y no son sino activas persistencias del fondo genital del idioma, constituyen a no dudarlo un acabado ejemplo de preservación y a la vez de readaptación de las herencias lingüísticas comunes, una operación natural donde los respetos no excluyen las desobediencias. Lo mismo podría aplicarse al temple de no pocos prosistas colombianos, dotados con elocuente frecuencia de unas calidades léxicas y sintácticas especialmente brillantes.

José Manuel Caballero Bonald: La novela de la memoria. II, La costumbre de vivir. 9, Falta la vida, asiste lo vivido.

 

Portada de Gatos, de Darío Jaramillo AgudeloEstados de la materia.
Los estados de la materia son cuatro:
líquido, sólido, gaseoso y gato.
El gato es un estado especial de la materia,
si bien caben las dudas:
¿es materia esta voluptuosa contorsión?
¿no viene del cielo esta manera de dormir?
Y este silencio, ¿acaso no procede de un lugar sin tiempo?
Cuando el espíritu juega a ser materia
entonces se convierte en gato.

Darío Jaramillo Agudelo (2005). Gatos. Valencia: Pre-Textos

 

Cubierta de Esta herida llena de peces, Lorena Salazar Masso¿Qué hace alguien que crece sin madre? ¿Lo cuida el viento, una profesora, la señora de la tienda de la esquina? ¿Quién le enseña a rezar, a temer, a dejar de crear? ¿Quién le dice: “¡Niño, eso no se hace!” ¿Quién le corta las alas y quién se las cose? ¿Quién le pone los pies en la tierra? No tenerla, a veces, es lo mismo que tenerla. Una madre es algo que duele. Es herida y cicatriz. Para un niño, una mamá es la persona que pregunta si quiere leche en el chocolate, la que regaña cuando camina descalzo por la casa, la que prueba la sopa primero, se quema la lengua y espera a que enfríe un poco. Una mamá es la persona que está.

Lorena Salazar Masso (2021). Esta herida llena de peces. Madrid: Tránsito

 

Cubierta de El olvido que seremos, Héctor Abad FaciolinceMi papá siempre pensó, y yo le creo y lo imito, que mimar a los hijos es el mejor sistema educativo. En un cuaderno de apuntes (que yo recogí después de su muerte bajo el título de Manual de tolerancia) escribió lo siguiente: “Si quieres que tu hijo sea bueno, hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz. Los hacemos felices para que sean buenos y para que luego su bondad aumente su felicidad”. Es posible que nadie, ni los padres, puedan hacer completamente felices a sus hijos. Lo que sí es cierto y seguro es que los pueden hacer muy infelices.

Héctor Abad Faciolince (2007). El olvido que seremos. Barcelona: Seix Barral

Arturo Barea. La forja de un rebelde.

Arturo Barea. La forja de un rebelde. Ed Debolsillo, 2006.

La forja de un rebelde es una obra autobiográfica novelada del escritor español Arturo Barea Ogazón (Badajoz, 1897-Faringdon, 1957), publicada en el exilio entre 1940 y 1945 en Inglaterra. La componen tres volúmenes.

En la primera parte, La forja (1941), Barea narra su infancia y primera juventud en el Madrid de principios de siglo. Se crio sin padre, en una familia muy humilde y con una madre lavandera en el Manzanares, que se dejaba manos y cuerpo para sacar adelante a la familia. Vivían en el madrileño barrio de Lavapiés y sin duda, Barea tiene un recuerdo entrañable de esta etapa:

Si resuena «el Avapiés» en mí, como fondo sobre todas las resonancias de mi vida, es por dos razones:

Allí aprendí todo lo que sé, lo bueno y lo malo. A rezar a Dios y a maldecirle. A odiar y a querer. A ver la vida cruda y desnuda, tal y como es. Y a sentir el ansia infinita de subir y ayudar a subir a todos el escalón de más arriba. Esta es una razón. La otra razón es que allí vivió mi madre. Pero esta razón es mía.

Este primer libro es, para mí, el más tierno y divertido.

Después del gran éxito de este libro, llegó a las librerías inglesas la segunda parte, titulada La ruta (1943), en la que Barea cuenta sus primeros escarceos literarios y, sobre todo, sus experiencias en la guerra de Marruecos cuando en 1920 le llamaron a filas. Es un relato muy valioso sobre las guerras coloniales y el papel decadente de las metrópolis y los chanchulleos y negocios que algunos hicieron a costa de la guerra y los infelices que iban allí.

En la última entrega, La llama (1946), Barea cuenta cómo vivió él los años previos al golpe de estado de 1936, la guerra en Madrid y  los años terribles que le siguieron, hasta su exilio en 1938. El miedo, la incertidumbre, los “paseos” nocturnos  y los “pacos” (francotiradores) formaban parte de la vida cotidiana de los madrileños.

Con la llegada de la II República española, Barea se incorporó a la vida sindical afiliándose y militando en UGT. Durante la Guerra Civil española Arturo apoyó al bando republicano colaborando con diversas misiones de objetivo cultural y propagandístico, enseñando a los milicianos técnicas de combate, etc. Acabó trabajando para el Ministerio del Estado en la Oficina de Censura de Corresponsales Extranjeros en el edificio de Telefónica, en la Gran Vía madrileña, controlando las comunicaciones que los corresponsales enviaban a sus países. Allí conoció a la periodista austríaca Ilse Kulcsar, con quien inició una aventura y con la que se casó en 1938 una vez obtenido el divorcio de su primera mujer. Ella fue, además, la principal traductora al inglés de sus libros.

Quizás sea esta última entrega la que más me ha impactado ya que te transmite con absoluta crudeza lo que fue vivir la guerra en Madrid.

La llama, publicada por la editorial inglesa Faber & Faber, vendió cerca de 6.000 ejemplares en solo seis meses.  A pesar de esto, Barea no es un autor muy conocido en España, sin duda debido a sus ideales políticos y su exilio en Inglaterra donde vivió y desarrolló una carrera en la BBC como comentarista y cronista. Arturo Barea llegó a ser el quinto español más traducido en el mundo en los años cincuenta, al mismo tiempo que su obra era aclamada en los Estados Unidos. Su trilogía no se pudo publicar en España hasta 1977, una vez muerto Franco.

En 2017 una plaza en su querido barrio de Lavapiés recibió su nombre donde estuvieron la Escuelas Pías de San Frenando ahora sede de la Biblioteca de la UNED.

El director de cine Mario Camus, realizó una serie televisiva de 6 capítulos basada en la obra, titulada como la misma novela y producida por TVE en el año 1990.

Barea decía que

había tratado de registrar la vida tal como la he visto, vivido e intuido entonces, y registrar al mismo tiempo la historia de mi adaptación a aquella vida.

No os perdáis esta trilogía, merece mucho la pena.

Arturo Barea en las bibliotecas de la UPM

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