El caballero y la muerte. Leonardo Sciascia

Leonardo Sciacia en la Biblioteca Universitaria UPM

Nuestro protagonista, Vice,  es un vicecomisario de policía anónimo que al final de su carrera se enfrenta al que podría ser su último caso. Un famoso abogado ha sido asesinado y el principal sospechoso es un grupo terrorista que se hacen llamar ¨los hijos del 89″

Gravemente enfermo, cansado y escéptico se tiene que enfrentar a los intereses ocultos del poder económico y político, a un sistema corrupto lleno de falsas verdades, de mentiras institucionalizadas y  del que el mismo forma parte y en el que la verdad es tan débil como su salud.

...¿Ha oído hablar alguna vez del amor a la verdad?

– Vagamente – lo dijo con una ironía desdeñosa como si aceptar cínicamente la ofensa fuese la única reacción posible: desde arriba, ante su interlocutor de tan bajo nivel.

El Vice corroboró con un “ya veo, ya veo” y agregó:

– De todas formas espero leer mañana un artículo suyo con todas las sospechas y dudas que, a título de opinión personal, acabo de confirmarle.

El Gran Periodista estaba rojo de ira. Dijo:

– Sabe muy bien que no lo escribiré.

– ¿Por qué tendría que saberlo? ¡Aún tengo tanta fe en la especie humana!

– Estamos en la misma barca – un relámpago de renuncia, de fatiga, atravesó su ira.

-No lo crea: yo ya he desembarcado en una isla desierta.

El caballero y la muerte es una novela corta del escritor siciliano Leonardo Sciascia, se publicó en  1988

El martillo azul. Ross Macdonald

El martillo azul

Ross Macdonald

Bruguera

Un maduro Lew Archer recibe el encargo de recuperar un valioso cuadro atribuido a un famoso pintor desaparecido años antes. El icónico detective creado por Ross Macdonald se adentra de nuevo con su mirada reflexiva en la complejidad del alma humana, sus secretos, sus traumas, las motivaciones que guian a los individuos en sus acciones y que en algunas ocasiones llega al asesinato. Un pasado oculto quizás lejano pero siempre presenta que atenaza a los protagonistas de la historia y marca sus relaciones. Identidades falsas, codicia, sentimientos de culpa son los ingredientes de El martillo azul.

El martillo azul fue la ultima novela de Ross Macdonald, pseudónimo de Kennet Millar y de su detective estrella Lew Archer.

Su voz revelaba cierta autocompasión, pero al mismo tiempo me observaba con fría atención. Los contornos de su cuerpo parecían darse cuenta de mi presencia, más por resignación que por otra cosa.

Abajo, el mar golpeaba y restallaba y se agitaba como un muerto que intenta torpemente volver a la vida. Me estremecí. Me acarició una rodilla con los dedos.

  • ¿Tiene frio?
  • Creo que si.
  • Puedo encender la calefacción.
  • La sonrisa que acompaño a su ofrecimiento tenía un doble sentido, pero era forzada.
  • Señora Chantry, no me quedaré.
  • Me voy a sentir sola.

Emitió un suspiro fingido, que acabó en una nota de autentica desolación. Parecía que ahora comenzaba a percibir su absoluta soledad.

Ross Macdonald nació en Los Gatos, California en 1915. Falleció en Santa Barbara, California en 1983

Macdonald en la Biblioteca Universitaria UPM

Tres enigmas para la Organización. Eduardo Mendoza, Premio Princesa de Asturias 2025

Esta semana en Lecturas para Compartir, la página de la Biblioteca ETSIDI en la plataforma Tiktok, no podemos dejar de rendir homenaje a nuestro recién galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025.

Eduardo Mendoza (1943-) es un enorme profesional de las Letras que ha conseguido hacernos disfrutar de grandes momentos. Su imaginación desbordante, su humor brillante y su maestría narrativa despuntan desde sus primeras obras: El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas. Su acción trepidante y su lenguaje, de una riqueza desmesurada, las distingue de forma sobresaliente. Y ambas son divertidísimas.

Con la novela histórica La verdad sobre el caso Savolta, ambientada en la Barcelona de 1918-1919, este abogado de formación ya había alcanzado los altares de la Literatura española. Su composición, a modo de rompecabezas, incorpora una gran variedad de géneros, desde el pastiche a la propaganda, pasando por el texto histórico, así como documentos judiciales y policiales, y -como marca de la casa- también está provista de sentido del humor.

Su última obra, Tres enigmas para la Organización acaba de salir de la imprenta en 2024. Esta novela vuelve a la parodia, llegando a ser una de sus obras más divertidas. En esta ocasión los agentes secretos deben investigar tres casos de los que desconocen si existe alguna conexión entre ellos. De nuevo, el autor barcelonés actualiza las normas clásicas del género de detectives.

El Premio Princesa de Asturias de las Letras, que se concede a «la labor de cultivo y perfeccionamiento de la creación literaria en todos sus géneros», se suma a los múltiples premios que atesora Eduardo Mendoza, entre los que podemos destacar El Cervantes y el Planeta.

Tres enigmas para la Organización

Barcelona, primavera del año 2022.

En la calle Valencia, a escasos metros del Paseo de Gracia, refulgente de hoteles suntuosos y tiendas lujosas de grandes marcas internacionales, casi enfrente del pequeño pero simpático museo de antigüedades egipcias, donde no faltan momias, sarcófagos y tablillas, así como un número indeterminado de figuritas, se levanta un edificio estrecho, de estilo decimonónico, fachada de piedra gris con algunos relieves florales, balcones alargados con barandas de herraje y zaguán oscuro. No hay portero y es inútil pulsar el interfono. En las gruesas jambas de la puerta de entrada, una docena de placas de latón indican que el edificio, destinado en sus orígenes a vivienda de familias acomodadas, está ocupado ahora por oficinas. Las placas que corresponden al segundo piso son cuatro.

La sangre de los King, Jim Thompson

Jim Thompson

La sangre de los King

RBA

En los viejos tiempos, pensaba el viejo Ike King, cada hombre hacía lo que era capaz de hacer; y no había gran diferencia entre los hombres cuyos cuellos retorcía él y los que le retorcían el suyo. Fuera como fuese, nunca eran cuestiones personales sino simplemente enfrentamientos en los que uno robaba y el otro era robado, uno mataba y el otro moría. Había, ciertamente, tipos que se quejaban de aquella forma de actuar, pero otros que si les colgaban con una cuerda por estrenar eran capaces de llorar de alegría y emoción. Y, sin duda, uno siempre pensaba que lo mejor hubiera sido que las cosas no fuesen de aquella forma; pero eran como eran, y lo único que podía hacerse era resistir y mantener la esperanza.

De nuevo Jim Thompson viene a Nosolotécnica en esta ocasión con La sangre de los King publicada originalmente como King Blood en 1973.

Abandonamos territorios urbanos para adentrarnos en una suerte de western en la Oklahoma más salvaje, donde vive y gobierna con mano de hierro un poderoso ranchero Ike King. Su muerte está cerca y sus hijos Boz, Arlie y Critch lo saben. La lucha por la herencia se desencadena.

Criados en la brutalidad absoluta, en la creencia de que las normas se pueden cambiar a conveniencia, sin ningún tipo de empatía hacía el prójimo. La codicia los consume, recurren a la manipulación, el engaño y la violencia más cruda para asegurarse la herencia de su padre. Es un ambiente opresivo de desconfianza y peligro continuo. Los lazos familiares se vuelven frágiles ante la expectativa de una riqueza futura.

Todo es brutal, no hay concesiones al sentimentalismo. La maldad reina sin piedad. El final…previsible.

Tengo que haceros unas preguntas.

-¿Preguntas? -dijo Arlie tragando saliva ¿Sobre qué tiene que preguntarnos?

– Déjelo para otro momento – dijo Critch- Ahora pienso irme a desayunar y después a la cama. Señor alguacil, supongo que puede esperar, ¿no? Y si no, haga cualquier cosa, lo que mejor le parezca.

-¿Por ejemplo? Dijo Thompson

-¡Váyase a la mierda!

Critch se adelantó hacia la puerta pero de repente se detuvo y levantó las manos hasta los hombros con la mirada fija en el cañón negro azulado del cuarenta y cinco del alguacil.

-La frase que acabas de pronunciar se convirtió en el epitafio del último hombre que me la dio- dijo el alguacil- ¿quieres también que la ponga en tu tumba?

Critcxh negó con la cabeza y consiguió con esfuerzo dibujar una sonrisa:

-Prefiero aplazar lo del epitafio. Por tiempo indefinido como diría usted

Vendrán a detenerme a media noche. Tahir Hamut Izgill

Desde Lecturas para compartir, en su cuenta de TikTok @biblioetsidiupm, la biblioteca ETSIDI UPM recomienda la lectura de “Vendrán a detenerme a media noche”, un testimonio del escritor uigur Tahir Hamut Izgill.

El sofisticado control del pueblo uigur por parte del gobierno chino ha alcanzado desde 2017 una dimensión aterradora. Este grupo étnico, predominantemente musulmán y de lengua túrquica, habita en su mayoría en la región de Xinjiang, en el noroeste de China, y se encuentran reviviendo algunos de los peores momentos del S. XX.

El autor, un destacado poeta y cineasta uigur, narra en su obra su propia experiencia como víctima de esta represión. Tras un intento de viajar al extranjero en 1996, fue detenido, torturado y encarcelado durante 3 años en un campo de reeducación.

Dos décadas más tarde, junto a su esposa e hijas toma la decisión de nuevamente abandonar el país debido a la intensificación en los traslados de personas a campos de internamiento bajo cualquier pretexto.

Esta obra es uno de los escasos testimonios sobre la situación en Xinjiang durante la última década. Un libro esencial para entender una de las persecuciones políticas más graves de nuestros tiempos.

Una mañana hubo un enorme revuelo en el patio, delante de nuestra casa. Salí corriendo y vi a un policía con su gorra blanca con visera negra, chaqueta blanca y pantalón azul, con dos miembros de la Milicia Popular que iban armados, vestidos de civil y con el brazalete rojo. Llevaban a un hombre con las manos atadas a la espalda y un cucurucho de papel en la cabeza. Daba la impresión de que lo traían andando desde otra brigada de producción. El policía estaba diciendo algo a la gente que se había congregado en el patio. Mi madre dejó la colada y salió conmigo. Nos acercamos a la multitud. Yo no conseguía abrirme paso y no sabía qué estaba pasando. Al cabo de un rato la gente empezó a dispersarse y también nosotros volvimos a casa.
—¿Qué le pasaba a ese hombre? —le pregunté a mi madre.
—Que escuchaba la cadena de radio de los revisionistas soviéticos —dijo con tristeza.
Su respuesta aumentó mi interés.
—¿Cómo ha podido escucharla?
—Se excusó para ir al baño mientras estaban trabajando, se escondió detrás de un tamarisco y encendió la radio que llevaba debajo de la ropa. Estaba oyendo canciones obscenas de Taskent cuando alguien lo sorprendió y se lo dijo al jefe de la brigada —me explicó en tono solemne.
—¿Qué le van a hacer? —pregunté.
Mi madre bajó un poco la voz.
—Hace ya un mes que lo detuvieron. Desde entonces lo están paseando de brigada en brigada. Parece que lo sentenciarán pronto —añadió, mirando hacia la puerta como si estuviera nerviosa.
—¿Qué es una canción obscena?
Mi madre seguía lavando la ropa.
—Una canción obscena es una canción mala.
—¿Qué clase de canción mala? —insistí, sin darme por vencido.
—Todavía eres pequeño —suspiró mi madre—. No te preocupes por eso

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