Marcovaldo, Italo Calvino

Marcovaldo, Italo CalvinoMarcovaldo
Italo Calvino
Barcelona: Libros del zorro rojo, 2013
Traducción: Juan Ramón Masoliver

Ilustrado por Alejandro Sanna

Marcovaldo ovvero Le stagioni in cittá (Giulio Einaudi, 1963) 

Marcovaldo, obrero en una fábrica tan difusa como la ciudad en la que vive, es en realidad un soñador. Y como todos los soñadores es al mismo tiempo encantador y torpe, villano y poeta, adorable y pobre diablo. Busca, desde el corazón del cemento y las fábricas que ensucian el río, estar en contacto con la naturaleza. Marcovaldo se vuelve loco de contento si mientras espera en la cola del autobús divisa asomando entre dos adoquines el sombrero de una seta. Y será feliz sintiéndose el único en haberla descubierto, y recolectará más, y hará fiesta en casa con la familia y… olvidará preguntarse si eran comestibles. Marcovaldo, un adulto niño aún con la ilusión intacta, sin miedo a tropezarse, que mira alrededor de otra manera, descubriendo posibilidades contra pronóstico. Y leer sus aventuras divierte, sí, te traslada a una época de la vida en la que nada parecía imposible. Pero al mismo tiempo hace sentir compasión y contagia una melancolía que, como la niebla del invierno, va dulcemente cubriéndolo todo.

Ilustración de Alejandro Sanna

Tenía este Marcovaldo un ojo poco adecuado a la vida de la ciudad: carteles, semáforos, escaparates, rótulos luminosos, anuncios, por estudiados que estuvieran para atraer la atención, jamás detenían su mirada que parecía vagar por las arenas del desierto. En cambio, una hoja que amarilleara en una rama, una pluma que quedase enganchada en una teja, nunca se le pasaban por alto: no había tábano en el lomo de un caballo, taladro de carcoma en una mesa, pellejo de higo escachado en la acera que Marcovaldo no notase, y no hiciese objeto de cavilación, descubriendo las mudanzas de las estaciones, las apetencias de su ánimo y la miseria de su existencia.

Publicado por primera vez en 1963, el libro incluye veinte relatos, cada uno de ellos ambientado en una estación del año, cinco por cada una de ellas. Para saber más sobre esta edición de 2013 en la editorial Libros del Zorro Rojo se puede visitar aquí su web.

Italo Calvino en la Biblioteca de la UPM

Cine clásico en la UPM: “Cantando bajo la lluvia”

Cantando bajo la lluvia.

Rescatamos este clásico del cine, una película que combina amor, risas, música y unas coreografías que son  auténticas joyas del cine musical.

Cartel de la película
Ficha técnica:

Título original: Singin’ in the Rain
Año: 1952
Director: Stanley Donen, Gene Kelly.
Música: Nacio Herb Brown, Arthur Freed
Fotografía: Harold Rosson & John Alton
Reparto: Gene Kelly, Donald O’Connor, Debbie Reynolds, Jean Hagen, Millard Mitchell, Cyd Charisse, Rita Moreno, Douglas Fowley.
Productora: MGM. Productor: Arthur Freed

Argumento:

Don Lockwood (Gene Kelly) y Lina Lamont (Jean Hagen) son una exitosa pareja de actores de cine mudo. Allí donde van el público les aclama. Son la pareja del  año y las revistas del corazón les auguran un feliz futuro. Entonces se cruza en el camino de Don una aspirante a actriz, Kathy  Selden  (Debbie Reynolds).  Tras muchos desencuentros, Don se da cuenta que está loco por ella. Son los años 20 y el cine sonoro ha llegado. Las primeras películas con voz se están rodando y el estudio quiere convertir la última película de Lockwood y Lamont en musical, lo que no sería un problema si no fuera porque la voz de Lina es un absoluto desastre.
La película está llena de anécdotas: la actriz que en realidad canta y dobla a Debbie Reynolds fue Jean Hagen, la Lina de “voz de pito”. Durante el rodaje de la escena más famosa de la película, en la que Gene Kelly “canta bajo la lluvia” porque está feliz y enamorado, el actor estaba malísimo con 39º de fiebre.
También se cuenta que Donald O’Connor, que interperta al amigo fiel de Don, tuvo que ser hospitalizado tras hacer la secuencia de “Make ’em Laugh” (“haz reir”) (viendo esta escena, además de reirte mucho, comprendes la razón de sus lesiones). O’Connnor recibió el Globo de Oro al “mejor actor comedia/musical”.
Curiosamente la película tuvo 2 nominaciones al Oscar (a la mejor “actriz secundaria” (Jean Hagen) y a la mejor “banda sonoro original”) pero no se llevó ningún premio. Dicen que el éxito en los Oscars de “Un americano en París”, justo el año anterior, también con Gene Kelly hizo que la Academia pensara que ya era suficiente premio para una película musical.
Al margen de ésto, en  “Cantando bajo la lluvia” podemos disfrutar de algunos de los mejores números musicales de la historia del cine. Para mí, nada mejor que ver esta película para animarme un día de bajón.
La podéis encontrar en las bibliotecas de la UPM junto con otras películas de Gene Kelly y de su director, Stanley Donen.

Historias Naturales. Un proyecto de Miguel Angel Blanco

Águila Real, MNCN – CSIC Foto: Pedro Albornoz/Museo Nacional del Prado

Historias Naturales

Un proyecto de Miguel Angel Blanco

Museo del Prado
Edificio Villanueva, plantas  0, 1 y 2
19 noviembre de 2013-27 abril 2014

En el Museo del Prado hasta el 27 de abril se puede vivir una experiencia artística diferente, y emocionante,  gracias al proyecto que ha llevado a cabo el artista contemporáneo Miguel Angel Blanco.

Descubrí su trabajo en 2006 en una exposición titulada Visiones del Guadarrama en la Casa  Encendida de Madrid. Imposible olvidarle.

Se exponía su Biblioteca del Bosque dedicada a la Sierra de Guadarrama. Se trata de una colección de cajas de madera, ya tiene más de mil, en las que ha metido, textualmente, los bosques españoles empezando por la Sierra de Guadarrama. Blanco ha encapsulado los musgos, las semillas caídas en el suelo, el perfil delicado de las hojas y hasta el rocío;  por meter ha metido el perfume del bosque, o lo que es más difícil,  ha logrado que los aromas los ponga el espectador ya conquistado por su magia.

Estas cajas, no se las pierdan, son, directamente, poesía.

Mi obra nace en el corazón del valle de la Fuenfría, en la sierra madrileña.

En el proyecto actual,  Historias Naturales, su trabajo es el de un creador de emociones poéticas, a veces muy fuertes,  que logra relacionando una obra del Museo del Prado con su propia sensibilidad a través de objetos de la naturaleza.

Se exponen 150 piezas, 22 instalaciones, procedentes del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), el Museo de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de  Minas y Energía (UPM) y  del Museo de la Farmacia Hispana (UCM)

Aparecen  por las salas del Museo aminales, minerales y vegetales que adquieren diferentes significados dependiendo de las obras con las que las relaciona Blanco.

Un leviatán engulle a una Diosa (Sala 74), Taller romano, Venus del delfín

El Museo del Prado se creó para albergar el Real Gabinete de Historia Natural y este trabajo contemporáneo  es también un guiño a esa idea de Carlos III que pudo haber sido y no fue.

El director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, recordaba estos días  como en las Cámaras de las Maravillas estaban juntas las pinturas, los objetos científicos y los animales exóticos  “el prestigio compartido por el arte y la naturaleza, cuando el arte no estaba aislado de la vida, como ahora se nos presenta”.

Frontispicio de Musei Wormiani Historia mostrando el cuarto de maravillas de Worm

Miguel Angel Blanco no escribe ni pinta, se expresa con otro lenguaje. Su universo es el mundo de la naturaleza, utiliza desde  un águila o un esqueleto de delfín hasta gotas de lluvia fosilizadas.

Mete la vida en el Museo. Trasforma los lienzos, los agiganta, nos los redescubre.

Su sensibilidad nos despierta el cuadro, desvela la intención del pintor, la dimensión del retratado o el verdadero significado de una escultura.

En cada caso el trabajo, la intención y el resultado es diferente.

Esta es una exposición muy seria, en la que nunca he buscado ni una gracia, ni una tontería, y con el lujo de seleccionar desde la excelencia.

Posiblemente todo esto suena extraño pero se sorpenderán si se dejan arrastrar por este interesante acercamiento al espíritu de las obras de arte que nos regalan Miguel Angel Blanco y el Museo del Prado.

Folleto de la exposición.

Lady Sings the Blues, Billie Holiday

Lady Sings the Blues

Barcelona: Tusquets, 1998

-¿Sabes cantar, chica?

-Claro que sé cantar, eso no es nada del otro mundo – respondí….

Le pedí al pianista que tocara Trav’lin’ All Alone, lo más cercano a mi estado de ánimo. Y en algún momento debió calar hondo. Se  acallaron todas la voces en el bar. Si a alguien se le hubiera caído un alfiler,  habría sonado como una bomba. Cuando finalicé, todos aullaban y levantaban sus vasos de cerveza. Recogí treinta y ocho dólares del suelo.

Fells Point en la ciudad de Baltimore es el origen de todo.   Eleonara Fanagan se cría en un ambiente miserable  del ghetto con una madre adolescente y un padre que las abandona.  Un ambiente sórdido de burdeles, y clubes de mala muerte,  es el mundo en el que crece.

Eleonora Fanagan es Billie Holiday.

Supongo que no soy la única que oyó buen jazz por vez primera en un burdel. Pero nunca intenté sacarle partido. Si hubiese oído a Louis y a Bessie en una reunión de niñas exploradoras , me habría gustado lo mismo.

Hablar de Billie Holiday es hablar del jazz. Lady Sings the Blues es su autobiografía.  En ella  hace un repaso de su carrera y de su vida, una lucha constante  por abrirse camino y huir de la miseria de su infancia.  A través de sus páginas podemos revivir un mundo de clubes llenos de humo y alcohol en el que una voz mágica, susurrante, melancólica recorre las mesas del local dejando un poso mágico en aquellos afortunados que la escuchan. Un mundo con dos caras, por un lado músicos extraordinarios, muchos anónimos y otros famosos como Count Besie, Benny Goodman Lester Young, Artie Shaw… Por el otro, chulos, traficantes, vividores, buscavidas  que como lobos hambrientos salían en busca de  presas, Billie es una de ellas.

Giras interminables, “Entre en la banda de Count Basie para ganar algo de dinero y ver mundo. Durante dos años no vi prácticamente nada salvo el interior  de un autobús Blue Goose y nunca logre enviar un céntimo a casa”, sesiones de grabación,  actuaciones memorables y otras olvidables, cárcel, juicios, discriminación.  Eso es Lady Sing the Blues. Esa es su vida.

Sólo logramos un par de asientos separados en un autocar abarrotado, lo que me remontó a veinte años atrás, rumbo a Nueva York, tal como tantas veces antes: detenida, en libertad bajo fianza, arruinada después de pagarle al fiador, hambrienta por no haber tenido tiempo para comer, molida después de veinticuatro horas sin dormir, recordando el olor de esa cárcel mientras traqueteaba en un condenado autocar, con un marinero dormido echado sobre mí. Pero pronto olvidé todo eso, con mi hombre.

Billie Holiday nació en Philadelphia el  7 de abril de 1915 y murió el 17 de julio de 1959 en la ciudad de Nueva York, sola y abandonada.

Stranger Fruit

Southern trees bear a strange fruit

Blood on the leaves and blood at the root

Black bodies swingin' in the Southern breeze

Strange fruuit hangin' from the poplar tres

Pastoral scene of the gallan South

The bulgin' eyes and the twisted mouth

Scent of magnolias sweet and fresh

Then the sudden smell of burnin' flesh

Here is a fruit for the crows to pluck

For the rain to gather, for the wind to stuck

For the sun to rot, for the tree to drop

Here is a strange and bitter crop

 

 

 

 

 

 

 

Las culturas del Libro, de Manuel García-Pelayo

"De tal realzamiento del Libro sacro se derivó el del libro en abstracto, al que se muestra como símbolo de toda realidad que presente unos signos indicadores de un sentido; que pueda decir algo y que, a la vez encierre un secreto; que se muestre simultáneamente como velado y desvelado, manifiesto y escondido. Y así, desde la Alta Edad media son frecuentes las referencias al Libro de la vida, al Libro del rostro, al Libro de la naturaleza, etc."

Manuel García-Pelayo:

Las culturas del Libro.

Caracas : Fundación Manuel García-Pelayo, 1997.

Manuel García-Pelayo es uno de esos importantes intelectuales del siglo XX que experimentaron desencuentros con la tortuosa evolución social y política española y han quedado en penumbra en un país que por desgracia retrocede en el nivel de conocimiento público de sus pensadores e investigadores. En esa situación le encontramos junto a los Altamira, Cordón, Castro, Terrón y tantos otros. Su figura me interesaba instintivamente, y un compañero bibliotecario muy perspicaz me puso en la pista de Las culturas del Libro, texto breve pero digno exponente de su creación ensayística. García-Pelayo era fundamentalmente un gran experto en Derecho político y constitucional, y ello se deja notar claramente en sus análisis y reflexiones sobre la Historia y la cultura. El autor parte de la distinción efectuada desde su origen por el islam entre gentes del libro (judíos, cristianos y musulmanes) y resto de seres humanos considerados como plenamente paganos, para explorar el papel y significado del soporte/contenido "libro" desde las antiguas culturas de Oriente Medio hasta la europea occidental moderna, resaltando el giro de perspectiva social y cultural operado a finales de la Edad Media con la irrupción de la imprenta, el Renacimiento, y las reformas religiosas. El lector va contemplando y comprendiendo los cambios en el significado profundo, casi fundacional e ineludible de este objeto hoy día casi trivial en su realidad física: el libro. Cambios en nuestra vida, en nuestra manera de ver y experimentar el mundo. Las culturas del Libro adolece de algún cliché de su tiempo y circunstancia, por ejemplo la alusión a la religión musulmana como "mahometismo" (por fácil analogía con cristianismo). No sirve en modo alguno como manual o resumen de historia del libro. Sí proporciona en cambio una visión lúcida, original, ideológica, jurídica de ese dichoso objeto con el que nuestra existencia siempre termina tropezando, y regala al lector pistas fecundas y tal vez insospechadas sobre la evolución cultural y política de la civilización  humana.

 

"A la transformación de la cultura del Libro en cultura de libros, sirvió, no tanto el descubrimiento -que también tuvo lugar en China-, cuanto la explotación económica e ideológica de la imprenta o, lo que es lo mismo, su utilización en función de la voluntad de dominio de la sociedad y de la naturaleza. El libro puede ahora rebasar el público estamental para dirigirse al gran público y contribuir, tanto al desarrollo de la ciencia moderna, llevado a cabo a través de innúmeras y a veces pequeñas aportaciones, como a la movilización de las masas para objetivos polìticos."

Obras de Manuel García-Pelayo en: Bibliotecas de la UPM.

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