De la fotografía al azulejo. Exposición.

índiceDe la fotografía al azulejo.

Museo Nacional de Antropología (Madrid)

Del 28 de septiembre al 28 de noviembre de 2016

El azulejo es símbolo de Portugal. Allí recorre iglesias, fábricas, mercados y estaciones de tren.

Ahora llega a Madrid gracias al Museu Nacional de Soares dos Reis y al Museo Nacional de Antropología..   

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De la fotografía al azulejo disponible en la Biblioteca UPM

SOFIA PETROVNA, una ciudadana ejemplar. Lidia Chukóvskaia

carátula del libroSOFIA PETROVNA, una ciudadana ejemplar
Lidia Chukóvskaia
Madrid : Errata Naturae, 2014

Esta es una novela rusa que narra con desapasionamiento e íntima veracidad el lento e inexorable proceso de caída en desgracia de ciudadanos anónimos durante la época estalinista de la Gran Purga. Son ciudadanos, incluso ejemplares de pura normalidad, carentes de significación política e incluso afectos al concepto primigenio de la revolución rusa.

“ Había una sola cosa de la que no se había enterado durante esas dos semanas: ¿por qué habían arrestado a Kolia? ¿Quién iba a juzgarlo y cuándo? ¿De qué lo acusaban? ¿Cuándo iba a terminar ese ridículo malentendido de una vez por todas y volvería a casa?”

retrato de la autoraEs la primera vez que se traduce al castellano esta novela de tintes autobiográficos. Uno de sus mayores valores es que fue escrita durante el periodo estalinista (entre 1939 y 1940) aportando detalles de la vida diaria que sería difícil obtener desde el recuerdo.

“La noche pasada en la cola, una mujer le había dicho a otra (Sofía Petrovna la había oído): ‘¡Dices que volverá! Los que van a parar allí no vuelven jamás’ A Sofía Petrovna le habría gustado cortarla, pero prefirió no inmiscuirse. En nuestro país no mantienen a inocentes en la cárcel. Y sobre todo a patriotas soviéticos como Kolia. Se aclarará todo y lo dejarán libre”

La novela se escribió en un cuaderno escolar y estuvo 50 años escondida ante la imposibilidad de publicarla. Lidia Chukóvskaia, su autora, vivió en persona el proceso de depuración de la Gran Purga, pues su marido (un conocido físico teórico relacionado con la teoría cuántica y la relatividad general) fue detenido en 1937 y ejecutado en 1938.

El final de la novela es sorprendente, dejémoslo ahí.retrato de su marido ejectutado en 1938

Leí esta novela en navidad. La encontré por casualidad en la librería Los Editores. Me atrapó y la terminé apenas en dos días, y he tenido que re-leerla con delectación este final de agosto para ser capaz de destilar mínimamente su valor; el estilo es magnífico, sencillo, claro, cercano, creíble e incluso amable en la adversidad.

Lidia Chukóvskaia vivió toda su vida en la URSS y la redacción de cartas de apoyo a científicos señalados por el régimen como Sajarov, tuvo como consecuencia la retirada del derecho de publicación en la URSS. Murió en San Petersburgo en 1996.

Hay que agradecer a la Editorial Errata Naturae una atenta publicación en la colección el Paisaje de los Panoramas.

De la alpargata al seiscientos. Juan Eslava Galán.

Cubierta de De la alpargata al Seiscientos, Juan Eslava GalánJuan Eslava Galán

De la alpargata al seiscientos

Planeta, 2011

O, lo que es lo mismo, de la miseria al consumo.

Siempre nos han dicho que no se debe empezar la casa por el tejado pero en esta ocasión vamos a tener que hacerlo porque la obra que nos ocupa es la tercera parte de una serie (“Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie”, “Los años del miedo”) en la que el autor narra de manera novelada y con irónico humor la vida de los españoles durante la dictadura franquista, desde 1952 hasta 1960.

La grandeza de este documental histórico es que consigue, con ternura y vis cómica, ofrecernos un reflejo veraz de estos años grises de la historia de España en los que, haciendo gala de un aperturismo que no lo fue tanto, los españolitos le dijeron adiós a las cartillas de racionamiento para abandonarse  en los brazos de los norteamericanos y sus bases, dieron de lado el ancestral botijo para poner algo de chispa en sus  insulsas vidas bebiendo Coca-Cola y los seriales de la radio comenzaron a ceder espacio en las tardes tediosas al gran invento de la época, la televisión.

          – ¡Coño!, ¿qué es? – se impacienta Nemesio.

– ¡Coca-Cola – anuncia el Chato Puertas levantando triunfalmente el vaso -, la bebida del futuro!… Los americanos no beben otra cosa – informa el Chato Puertas a su amigo – Ni cócteles, ni vino, ni gambainas: ¡Coca-Cola!”

Un mundo que para los menores de 50 años puede resultar estrambótico e irreal pero que para quienes ya peinan canas y tuvieron que sufrir el consabido No-Do antes de cualquier película, era su realidad cotidiana.

Una realidad poblada de miseria económica, moral e ideológica, de curas,  confesionarios y Concordatos, de sexualidad reprimida, de falangistas,  de adeptos al régimen que hicieron su agosto, de cacerías sin fin… Pero también de frigoríficos, Vespas y  Seiscientos o del turismo liberador, una bocanada de aire fresco en aquella España asfixiante.Fotografía

 Don Pedro emitió un decreto municipal en el que prohibía al vecindario, bajo pena de multa, insultar a las turistas extranjeras que se bañaban en la playa en biquini.

-¡Es que son unas guarras! – protestaban algunas señoras de misal, velo, novena y lutos sucesivos.

-Son personas que no se meten con nadie – advertía el alcalde -, que nos alquilan habitaciones, que consumen en las tabernas, que se dejan sus buenos cuartos en el pueblo…

Una realidad que llega a nosotros a través de las vidas de personajes tan brillantes como la Uruguaya (la madame del burdel), Pedrito el Piojo y el Burro  Mojao (ladrones al por mayor), el Chato Puertas (constructor corrupto y traficante de influencias), el censor Diego Medina (cruzado de la decencia), pasando por el propio Franco (ese “listito que siempre va a lo suyito”) o por el príncipe Juan Carlos (el hijo casadero de Don Juan).

Una áspera realidad, al fin, a la que el autor consigue quitarle el regusto amargo con humor y emoción. Altamente recomendable y apta al cien por cien como lectura veraniega.

Juan Eslava Galán en la Biblioteca UPM

Chiruca Casado

El secreto de Joe Gould. Joseph Mitchell

Cubierta de El secreto de Joe Gould, Joseph MitchellJoseph Mitchell

El secreto de Joe Gould

Anagrama

Joe Gould es un bohemio. Él incluso se jacta de ser el último.

Todos los demás se han quedado en el camino, algunos están bajo tierra, otros en el manicomio y otros en la publicidad

Vive en el Nueva York de los años 40 y tiene un único objetivo en la vida, escribir una ingente obra llamada “Historia oral de nuestro tiempo”, basada en conversaciones, observaciones, escenas cotidianas, que darán como nunca antes un semblante de la historia real del mundo en su momento.

Lo que antes considerábamos historia -reyes y reinas, tratados, inventos, batallas…- es mera historia formal y en gran medida falsa. Por mi parte, o pongo por escrito la historia informal de los de a pie -lo que la gente tiene que decir sobre sus trabajos, amores, juergas…- o me muero en el intento. Lo que dice la gente es historia.

Lleva más de veinticinco años escribiendo su historia, lo hace en cuadernos que va repartiendo por los sótanos de sus amigos, y no parece en absoluto que esté cerca de terminarlo. Siempre que habla de su Historia oral hace hincapié en su extensión y dimensiones. “Una noche de junio de 1942, por ejemplo, le contó a un conocido que en aquel momento la obra tenía ya alrededor de nueve millones doscientas cincuenta mil palabras” … “O sea que es doce veces más larga que la Biblia”.

No se trata de un homeless al que la vida ha llevado a ese extremo, sino de un hombre que consciente y voluntariamente, y a pesar de ser licenciado en Harvard y pertenecer a buena familia, asume que esta es su misión y decide retirarse del tipo de vida convencional. La Historia oral ha sido mi soga y mi patíbulo, mi cama y mi pupitre, mi esposa y mi fulana, mi herida y la sal que en ella se derrama, mi whisky y mi aspirina, mi roca y mi salvación. Es lo único que me importa. Todo lo demás es basura.

Fotografía de Nueva York durante la Gran Depresión

El periodista Joseph Mitchell, autor del libro, se cruza con este personaje en Manhattan y lo incluye en la serie llamada “Perfiles” que se publicaban en el mítico “The New Yorker”, crónica que supone la primera parte del relato llamada “El profesor Gaviota”. La segunda se publicó más de veinte años después. Suponen una magistral biografía en cuyo telón de fondo están presentes La Gran Depresión, el capitalismo salvaje y la sociedad neoyorquina.

Joe Gould tiene un secreto, y lo iremos descubriendo a medida que su personalidad nos vaya despertando distintos sentimientos. Esta manera de narrar es lo que da ritmo e interés a la obra. Por algo su autor es conocido como “cronista de lo insólito y lo original”.

Rosalía Casamayor

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