Christopher Morley. La librería encantada.

Portada de "La librería encantada"Christhopher Morley. La librería encantada.

La malnutrición del órgano lector es una enfermedad seria. Permítanos prescribirle un remedio.
R. & H. Mifflin, propietarios.
 
Ésta es la continuación del libro “La librería ambulante” (1917) que ya reseñamos en NST. Publicada dos años después, “La librería encantada” nos permite reencontrarnos con el estupendo Sr. Mifflin y con la encantadora Helen McHill.

 

Si en la primera dejábamos a nuestros protagonistas decidiendo qué hacer con su librería ambulante, en esta segunda novela Roger y Helen Mifflin se han instalado en Brooklyn con su negocio, una librería de segunda mano cuyo lema es: “El Parnaso en casa”.Está ubicada en una de esas confortables y antiguas construcciones de piedra marrón “que han hecho las delicias de generaciones de fontaneros y cucarachas”.

 

Lema de la Librería El ParnasoLejos quedaron los viajes por los campos y pueblos americanos. Ahora su vida transcurre en su tienda, ”una librería encantada por los espectros de tanta gran literatura como hay en cada metro de estantería”.

 

A ella acuden todo tipo de personajes curiosos y variopintos a los que les une el amor y la curiosidad por los libros, la buena conversación y por qué no decirlo, por las tartas de Helen. Es una librería donde se anima a los lectores a fumar, eso sí, usando el cenicero. Todo para que el visitante se encuentre como en su casa:

 

Amantes de los libros: seréis bienvenidos y ningún dependiente os hablará al oido. ¡Fumad cuanto queráis, pero usad el cenicero.. .Y si quiere preguntar algo, hallará al dueño donde el humo del tabaco se torne más espeso.
La apacible vida de nuestros protagonistas se ve alterada cuando se les une una joven ayudante, Titania, a la que su padre, habitual de la librería, quiere dar una profesión. También aparece el señor Gilbert, un joven publicista que quiere convencer al Sr. Mifflin de las excelencias de una buena campaña publicitaria para su negocio y que se enamorará perdidamente de la joven.

 

Esta segunda obra está mucho más cargada de alusiones a libros y autores de la época, bien de narrativa o de ensayo, ya que la instrucción de la joven Titania requiere una puesta al día en las existencias de la librería.

 

Amor, libros y misterio (con un libro, el Cromwell de Carlyle,  que tiene la mala costumbre de aparecer y desaparecer) son los componentes de esta novela. Como en la anterior, Christopher Morley nos deja, en boca de su protagonista, gran cantidad de citas sobre la lectura, la guerra y, en general, el ser humano. Como muestra, un botón:
 
… el librero presta un servicio público. Debería tener una pensión del Estado. La honorabilidad de la profesión debería obligar al librero a hacer todo lo posible por divulgar los buenos libros”
 
” los libreros tenemos que tener en stock las novedades, a pesar de que la mayoría es sólo basura. Por qué tanta basura sólo Dios lo sabe, pues casi ninguno de esos libros idiotas se vende … y estamos en 1919.Portada de La librería ambulante

 

Si te gustó “La Librería ambulante” de Christhoper Morley, no puedes dejar de leer “La librería encantada”, publicada también por la editorial Periférica y a ser posible manteniendo el orden de la lectura para poder disfrutar mejor de sus personajes y sus historias.

 

 
Agradezco humilde y sinceramente la devolución de este libro que, tras sobrevivir a los peligros de la biblioteca de mi amigo y de las biblioetcas de los amigos de mi amigo, regresa ahora a mí, sano y salvo… Ahora, por lo tanto, tendré que devolver algunos de los libros que yo mismo he tomado prestados

 

Autobiografía, Charles Darwin

Cubierta de Autobiografia, Charles DarwinAutobiografía
Charles Darwin

Darwin figura en la red como uno de los diez científicos más famosos de todos los tiempos. Su sombra supera a su persona y la oculta. La autobiografía de Darwin, está escrita cuando Darwin  ya se encuentra en su ancianidad,  a instancias de un editor alemán. Acepta con el convencimiento de que su descendencia y amigos disfrutarán del proceso que supuso la forja de su carácter y convicciones. Es una narración que te acaricia y envuelve en un ambiente nítidamente victoriano.

Charles Darwin , huérfano de madre desde muy joven, no despuntaba ni de lejos en los estudios, no le gustaban las clases, apreciaba más la lectura individual de las fuentes, sin atenerse a normas externas. Su padre lo envió a distintas universidades para que se labrara un porvenir económico dado que no disponía de rentas. Lo intentó en la medicina (sin éxito) y en teología (que terminó y nunca ejerció);  él mismo se imaginaba como un sportman. Por casualidad, se ve  ante la posibilidad de viajar sin salario en una expedición científica en el Beagle (tuvo que convencer a su padre del valor de una dedicación no financiada). El relato podemos encontrarlo en castellano preciosamente editado.

En el Beagle comparte camaCubierta de Darwin, la expedición en el Beaglerote con un muy estricto y exigente capitán con el que a pesar de sus excentricidades congenia. Lo más llamativo es la meticulosidad con la que recogió muestras y clasificó especímenes, de manera que esos cinco años son la piedra angular de una reflexión y teorización que se avanza a lo largo de toda su vida, y culmina  con “el origen de las especies”.

Darwin, que ya había publicado muchos resultados parciales (llevaba una contabilidad exhaustiva de los  libros que editaba y sus ejemplares), se resiste a la obra completa pues le encamina a considerar a Dios como una hipótesis no necesaria, y esto es absolutamente contrario en un inicio a sí mismo y a su formación, y sobre todo a su queridísima esposa Emma que incluso le insta a destruir la obra para no perderle por toda la eternidad. Darwin sufre y lo refleja en sus textos.

Vive una vida familiar  intensa y retirada del bullicio de la ciudad (gracias a las rentas de su esposa y prima Emma), es una existencia prolija en hijos y afectos hacia ellos y su esposa, y narra con una enorme sensibilidad la enfermedad y muerte de una de sus hijas de 9 años de edad. Él mismo sufre sistemáticos ataques de fiebres crónicas.

Es visitado con asiduidad por hombres de ciencia y amigos que le instan a asumir la publicación global de su obra: El origen de las especies (se agotó el mismo día de su publicación), y  se niega, según cuentan las crónicas, a recibir a Carl Marx, tal fue la repercusión de sus ideas.

Su forma de escribir es dulce y afectuosa  y contrasta con la imagen que tenemos de un Darwin anciano serio y ausente. En la edición en castellano, la autobiografía incluye un texto de su hijo en el que explica algunos detalles de su vida familiar tremendamente sistemática pero lejos del tedio.

Darwin pone a prueba sus teorías criando palomas, perros y orquídeas, y debate de manera epistolar con múltiples amigos. Su interacción familiar está pautada por muchas actividades conjuntas como la lectura en común de novelas en las horas de ocio, o el disfrute del piano que su mujer Emma ofrecía en las horas vespertinas.

Durante mucho tiempo se ha silenciado esta tensión ciencia-religión de Darwin, pero en 2009 encontramos una delicada película (pincha aquí) que detalla la controversia y sufrimiento que supone asumir los resultados científicos incluso contra las creencias más íntimas de uno mismo.

Darwin muere en 1882 abrazado por su esposa Emma aterrada ante la idea de perderlo por toda la eternidad.

Cita de Charles Darwin

Charles Darwin en la Biblioteca UPM

Sin destino, Imre Kertész

Sin destino. Imre Kertész

Barcelona: Acantilado, 2006

Durante el periodo de la Alemania nazi, éstos crearon una serie de campos de trabajo y de exterminio donde   recluyeron a todos aquellos que consideraron enemigos.  Personas de distinta ideología  y  condición fueron deportadas y recluidas en los mismos. Por encima de todos ellos, los judíos, como nuestro protagonista,  György. Tiene quince años y no entiende lo que está pasando. Un día es detenido. Inicia un viaje, quizás, sin retorno.

Entonces, en medio de aquella masa humana, vi por primera vez a los hombres que se encontraban allí. Me sorprendió mucho, puesto que era la primera vez en mi vida que veía yo, por lo menos desde tan cerca, unos presos de verdad, con el típico uniforme a rayas de los delincuentes, el gorrito redondo y la cabeza afeitada. Mi primera reacción natural fue retroceder.  Algunos de ellos respondían a las preguntas de la gente, otros examinaban el vagón y empezaban a desalojar el equipaje con la experiencia de mozos de carga profesionales y con una rapidez extraña, típica de los zorros. Todos ellos llevaban en el  pecho, al lado del número típico de los presos, un triángulo amarillo…

A partir del momento de su detención en un autobús se producirá un hecho vital, el descubrimiento de la vida será de la forma más brutal posible. La inocencia quedará atrás.
Cómo es posible la supervivencia en un mundo en el que no existe la esperanza, en el que el futuro es algo extraño, en el que el mañana es hoy.
Qué mecanismos pone en marcha nuestro protagonista  para sobrevivir a un mundo en el que lo cotidiano está lleno de inhumanidad.
Qué resortes activa para poder seguir en pie en un mundo en el que la injusticia, la crueldad, la maldad cabalgan juntas.
Nuestro protagonista vive simplemente la vida que tiene. Para él, todo es un descubrimiento. Solo tiene esa vida y decide vivirla sin desesperación, observando, aprendiendo.  Sin más. No se abandona.

No sé cómo, pero poco a poco fuimos descubriendo que aquella chimenea no era ninguna fábrica de cuero sino del “crematorio”, el lugar donde se incineraba a los muertos. Cuando me enteré de aquello, no pude dejar de mirar la chimenea con atención: allí estaba, ancha y corta, cuadrada, con la parte de arriba como si estuviera a medio terminar. Yo, por mi parte, no sentía otra cosa que cierto respeto, y el olor, naturalmente, aquel olor que nos envolvía, casi nos ahogaba en su masa espesa y pegajosa como un cenagal.

En el año 2005 Sin destino fue llevada al cine por el cineasta húngaro Lajos Koltai.
Nacido en  noviembre de 1929 en Budapest. La vida de Imre Kertész queda marcada por la persecución de los judíos por parte de los nazis. Como otros muchos, es deportado a campos de trabajo en 1944. Cuando acaba la guerra se inicia en el periodismo, trabajando igualmente como traductor y dramaturgo. En el año 2002 es galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

Llega la liberación, vienen las preguntas, las respuestas, la incomprensión.

Veía, sí veía muy bien que no me comprendían, que mis palabras no les gustaban en absoluto y que algunas hasta los hacían enfadar. Veía que el señor Steiner trataba de interrumpirme, que casi se ponía en pie, veía que el señor Fleischmann no lo dejaba, y también le oí decir: Déjalo…¿No ves que sólo quiere hablar? Déjalo hablar…, y yo hablaba aunque en balde y de una manera un tanto caótica. Incluso así les dije lo que quería: que nunca empezamos una nueva vida sino que seguimos viviendo la misma de siempre

Imre Kertész en la Biblioteca UPM

 

La república federal en España, de C. A. M. Hennessy

 

"¿Quiénes fueron los hombres que determinaron la política republicana y en qué presuposiciones se basaba? Los dirigentes republicanos federales procedían de aquellos que deseaban un cambio político total y, en raros casos, un cambio social. Eran hombres de profesiones liberales, abogados, médicos, catedráticos universitarios, periodistas, escritores, maestros de escuela y muy escasos pequeños negociantes. Procedían principalmente de la clase media, mediana y baja y los dos grupos más numerosos eran los  abogados y los periodistas. Los estudios de Derecho siempre habían sido un adiestramiento para la políitica, y la abogacía podía combinarse fácilmente con la carrera políitica. Pi y Margall, Figueras, Palanca, Sorní, Maisonnave, Carvajal, por citar sólo algunos, tenían bufete a la vez que actuaban como políticos."

C. A. M. Hennessy:

The Federal Republic in Spain: Pi y Margall and the Federal Republican Movement, 1868-74. Oxford: The Clarendon Press, 1962.

La república federal en España: Pi y Margall y el movimiento republicano federal, 1868-1874.  Madrid: Los Libros de la Catarata, 2010.

 

Hoy toca comentar un ensayo de historia política pura y dura: un clásico recuperado, sobre el XIX español. Hace ciento cuarenta años España era una república. No sé si la cifra resulta muy redonda pero se puede comprobar que la efeméride merece un recordatorio digno. Para la memoria colectiva española aquella primera república decimonónica permanece en una cierta penumbra, incluso para la propia identidad y tradición republicana actual que asume más bien el régimen de 1931 como referente por antonomasia. Situación que tiene su correlato en la historiografía disponible: hay pocos libros que traten sobre el período 1873-1874 como motivo principal, y lo más corriente es que el tema aparezca englobado dentro del llamado Sexenio Democrático o Revolucionario (1868-1874).

Charles A. M. Hennessy, aún incluyendo antecedentes y contexto, se centró totalmente en el asunto aludido por el título, y enfocó además de manera frontal al político que personifica de manera más cabal el período estudiado: el presidente Pi y Margall. El ensayo, siendo fundamentalmente de historia política, no escatima una perspectiva social bastante apreciable teniendo en cuenta la época de su redacción, anterior a la expansión de la historiografía social del XIX español acaecida durante los años 70 del siglo XX. Precisamente el prólogo del profesor Pérez Garzón ilustra el carácter original y la trascendencia de esta obra en el contexto histórico de su aparición.

Aquella república fue efímera, inestable y hasta cierto punto accidental, debido a la renuncia del rey anterior. Pero en su corto desarrollo se plantearon en las altas esferas del poder por primera vez en España cuestiones tales como como la participación de las mujeres, el trabajo infantil, el debate sobre la pena de muerte y la abolición de la esclavitud. Si bien el tema principal al que se la asoció fue la articulación territorial mediante un modelo constitucional federal. Un momento de la historia española, pues, solo en apariencia remoto e intrascendente. Y un magnífico libro para desentrañarlo.

Obras de Francisco Pi y Margall en: Bibliotecas de la UPM.

Francesc Català-Roca. Obras maestras

Publicidad. Barcelona. 1953.Francesc Catalá-Roca
Obras maestras

Círculo de Bellas Artes
Madrid
Hasta el 12 de enero de 2014

En los últimos meses han desfilado por las salas de exposiciones de Madrid grandes fotógrafos españoles del siglo XX. Un conjuro contra estos tiempos ácidos y heladores. Y una suerte poderlos ver así, seguidos, sin que nos hayamos enfriado del uno cuando nos llega el siguiente, y se suman completándose tres universos llenos de emoción, extraordinarios, tres obras que son monumentos fundamentales y trascendentes de nuestra memoria.

Virxilio Vieitez y sus desconcertantes retratos, Rafael Sanz Lobato y sus graves fiestas populares, aquellos caballeros de Atienza, y ahora nos visita ni más ni menos que Francesc Català-Roca (Valls, Tarragona 1922 – Barcelona 1998).

Esperando el Gordo. Puerta del Sol. Madrid-1952

A la primera foto te das cuenta de que ha visto cine, ha viajado y conoce la obra de sus colegas franceses, se reconoce un cierto perfume francés. Viajó mucho con su máquina por dentro, qué suerte, y por fuera de España, pero a donde nos lleva es a paisajes urbanos reconocibles como la Puerta del Sol y la Gran Vía, a los perfiles de edificios que forman parte de nuestra vida, a personas que nos interesan por formar parte de un conjunto, de una escena sin importar muchas veces  la expresión que tengan.Gran Vía. Madrid. 1953

Fue el primer fotógrafo que recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas (1983) y un maestro indiscutible hasta hoy para sus colegas. A nosotros, los que hemos venido detrás, nos ha dejado una imagen muy elegante de nosotros mismos, alegre casi todas las veces, cosa rara, y sin contenido político alguno, que se agradece. Muchas chicas de arriba para abajo, paseando con amigas, saliendo del metro…

Un fotógrafo jamás puede dudar en el momento del disparo.

Los encuadres perfectos, la precisión con la que las figuras ocupan suavemente su lugar, los juegos de luz, -le gusta que se reconozca donde está capturada la imagen- hacen difícil creer que el proceso de hacer la foto fuera rápido, que encontrara esas imágenes en un golpe de suerte. Pero…… ahí están y son extraordinarias.

No he tenido problemas con la gente que fotografiaba, he tenido la intuición, sabía cuándo pedirlo y cuándo no.

La fotografía tiene mucho de magia y de modo inconsciente intento, con cada artista, descubrir dónde está el truco. Pero mejor no hacerse preguntas, da lo mismo cuales fueron los procesos previos a estas preciosas imágenes. Mejor dejarse invadir, degustar sin preguntas este plato fuerte, y a la vez exquisito, de la fotografia española pleno de vitalidad y de elegancia.

Más información aquí.

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