2 francos 40 pesetas. Una película de Carlos Iglesias.

 

2 francos, 40 pesetas

Guión, dirección e interpretación Carlos Iglesias.

El pasado lunes, 16 de septiembre, tuve el placer de asistir, en el cine Callao de Madrid, a un pase especial para el público de la nueva película de Carlos Iglesias “Dos francos 40 pesetas”. Os sonará, ¿verdad?, sí, claro, es una nueva historia sobre la emigración de los españoles a Suiza que ya nos contó en su primera película “Un franco 14 pesetas”; en realidad es una continuación de aquélla.

Carlos Iglesias nos vuelve a relatar una historia sencilla, de gente sencilla que lucha por su propia existencia y por su felicidad. Retoma la historia de Martín y Marcos, los dos amigos que emigran a Suiza en los años 60 y que llevan siete años sin verse, y la retoma a través de la figura del hijo que será quién arrastre otra vez a sus padres, con motivo del bautizo de la hija pequeña de Marcos, hacia ese país de donde lograron despegar. Estamos en 1974, año marcado también por una crisis económica y laboral, y aquí lo cercano de esta historia que podríamos trasladar a nuestra más inminente actualidad, la crisis, la emigración, el paro, la evasión de capitales… etc. Construye una historia tan cercana a nosotros que nos podemos sentir reconocidos en cualquiera de sus personajes, son de ahí, de la calle, de la gente que trabaja por tener un futuro más digno para ellos y para sus hijos; pero también es una historia de jóvenes, de esa juventud que representa el cambio y la apertura y que se pregunta qué futuro pueden tener en su país.

Carlos Iglesias no es ningún innovador en el cine, ni lo pretende, él solo quiere contar historias sencillas para gente sencilla, historias de nuestra gente, que lleguen al público y que éste se sienta identificado con sus personajes. Lo consigue, y lo hace con muchísimo humor y con mucha inteligencia, y hace de esta película una comedia coral que se ve desde su comienzo con una sonrisa. Es pura comedia dentro de la línea más clásica en este género del cine español; y ahí está su mérito, que desde la comedia, nos hace llegar un mensaje social tan acorde con nuestros tiempos que perfectamente sus personajes podrían ser cualquiera de nosotros, o, mejor dicho, cualquiera de nuestros hijos, hermanos, amigos… que se ven abocados y empujados a salir de la tierra donde viven para buscar un futuro mejor que su país les niega.

Isabel Mendoza

 

Ficha Técnica:

Título: 2 francos, 40 pesetas

País: España

Productora: GONA

Director: Carlos Iglesias

Guión: Carlos Iglesias

Reparto: Carlos Iglesias, Javier Gutiérrez, Nieve de Medina, Isabel Blanco… con la colaboración especial de Tina Sainz, Roberto Álvarez y Marta Puig

El Ruletista, Mircea Cărtărescu

El Ruletista, Mircea CărtărescuEl Ruletista
Mircea Cărtărescu
Madrid: Impedimenta, 2010
Traducción: Marian Ochoa de Eribe

 

La ruleta rusa, esa apuesta que consiste en introducir una bala en el tambor de un revólver, hacerlo girar con determinación y pegarse un tiro en la cabeza. Si ésta no vuela hasta la pared y decora un desconchado, el jugador cobra el privilegio de sostener algo aún sobre los hombros (al menos hasta la próxima puja).

El ruletista de Cărtărescu se hace de oro contra toda estimación probabilística, salta la banca de la fama, pues después de arriesgar su vida en repetidas ocasiones a una sola bala, comienza a aumentar sin inmutarse el número de proyectiles en el cargador, hasta provocar que lo que hasta ese momento sucedía en el contexto de lacónicas reuniones de inframundo se convierta en un espectáculo de salón, donde un público caprichoso de sangre, excitado ante la cada vez más inminente danza de la muerte, eleva sus apuestas en medio de una atmósfera de colectivo éxtasis.

El jugador, pese a ganar siempre por una extraña determinación del destino, es un ser desafortunado, un portador de inmensa tristeza. Igual que el narrador de la historia, un octogenario que asomado a su propio precipicio está buscando, por medio de la palabra escrita, algo semejante a la inmortalidad.

Relato, pues, de tintes existencialistas, oscuro, de algún modo sobrecogedor, breve y certero, donde la vida y la muerte se burlan de sus perseguidores.

El Ruletista, editado por Impedimenta tanto de forma independiente como integrando el volumen de cuentos Nostalgia, es obra del rumano Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956), poeta, narrador y crítico literario rumano.

Estas dos entrevistas, realizadas por El País y la revista Jot Down, sirven para conocer mejor al autor.

 

Las confesiones de un pequeño filósofo. Azorín.

Cubierta de Las confesiones de un pequeño filósofo, AzorínLas confesiones de un pequeño filósofo
Azorín
Pozuelo de Alarcón (Madrid) : Austral, 2014
Primera edición 1904

Azorín, José Martínez Ruiz, (1873-1967) es uno de esos escritores que si dices que te gustan hay, a continuación, que dar algunas explicaciones.

Por eso había pensado incluir, en las primeras líneas de esta recomendación, una lista con los nombres de escritores actuales y personas con prestigio social que han reconocido su pasión azoriniana, pero he decidido que no, que a este libro maravilloso no le hacen falta avales.

Yo amo las cosas… ¿Tienen alma las cosas? ¿tienen alma los viejos muebles,  los muros, los jardines, las ventanas, las puertas?

AzorínSospechaba que sí, pero después de leer a Azorín no hay duda, las cosas, hasta la más diminutas, tienen alma. El pequeño filósofo del título de este libro es Azorín de niño, cuando estudiaba bachillerato en el Colegio de los Escolapios de Yecla (Murcia), allí estuvo interno toda su infancia, desde los siete hasta los quince años. No le gustaba el colegio, no le gustaba Yecla, que era el pueblo de su padre, ni los frailes escolapios que le daban clase, a excepción de su admirado padre Lasalde.

Escribió aquellos ¿recuerdos? cuando ya tenía 31 años, en 1904 y era periodista en Madrid.

Este es un libro diferente, poético, delicado, íntimo, pleno de sensiblidad.  Asombra su capacidad de contemplación, la delicada ironía, y la  recuperación intacta, sea recuerdo o no, de la temperatura de su yo infantil.

Azorín: ¿sabe usted el tema de hoy?

Yo no sé qué contestar; además no me sé el tema de hoy.

El padre Peña me lo pregunta dos o tres veces; yo vacilo. Luego abro este libro sobado y comienzo a leer: “Le lit de fiancée.” Esto creo que significa la cama de la desposada, y así lo hago constar con voz clara… mientras yo hago esta extraordinaria revelación, los demás sonreían…

Era un niño ensimismado, lector apasionado y sensible que se siente arrollado muchas veces por el mundo real del colegio.

Este minuto en que está ausente el maestro, (la diversión) consiste en subirnos a los bancos, en golpear los pupitres, en correr desaforadamente de una parte a otra.

Sin embargo, yo no corro, ni grito, ni golpeo, yo tengo una preocupación terrible. Esta preocupación consiste en ver lo que dice un pequeño libro que guardo en el bolsillo.

Y es el caso que yo comienzo a leer este pequeño libro en medio de la formidable batahola de los muchachos enardecidos; nunca he experimentado una delicia tan grande, tan honda, tan intensa como esta lectura… Y de pronto, en este embebecimiento mí­o, siento que una mano cae sobre el libro brutalmente, entonces levanto la vista y veo que el bullicio ha cesado y que el maestro me ha arrebatado mi tesoro…

Desde la fecha de este caso he andado mucho por el mundo, he leí­do infinitos libros; pero nunca se va de mi cerebro el ansia de esta lectura deliciosa y el amargor cruel de esta interrupción bárbara

Lo recuerda todo de aquellos días en el Colegio de los Escolapios: las luces del cielo, las más pequeñas peculiaridades de los frailes y, desde luego, lo mal que lo pasaba en otras ocasiones.

Todo contado con una ingenuidad y una eficacia poética que convierten a este libro en una joya exquisita dentro de la obra de Azorín.


Azorín en la Biblioteca de la UPM

Azorín en NST

Maurice Walsh. El hombre tranquilo.

Maurice Walsh. El hombre tranquilo. Ed. Reino de Cordelia, 2012.

John Ford. The quiet man. Republic Pictures. 1952

Cubierta de El hombre tranquilo
“Paddy Bawn Enright era un muchacho despreocupado de dieciste años cuando se marchó a Estados Unidos… Y quince años después regresó a su condado de Kerry natal, serenada la despreocupación y consumida la juventud. Si había hecho fortuna o no… eso nadie lo sabía. Porque era un hombre tranquilo al que no le gustaba hablar de sí mismo y de las cosas que había hecho”
Así empieza el relato “El hombre tranquilo” del autor irlandés Maurice Walsh. Esta historia se publicó por primera vez en febrero de 1933 en la revista americana The Saturday Evening Post aunque no fue hasta agosto de este año cuando se publicó en Irlanda, en el Chamber’s magazine. Dos años después Walsh lo incluyó en un libro de historias que conformaban la novela Green Rushes , que es la que se ha traducido ahora al español.

Un director americano, hijo de irlandeses, John Ford, lo leyó y le  dió a Walsh en 1936 un adelanto simbólico de diez dolares mientras intentaba captar el dinero suficiente para llevarlo al cine. Tardó quince años en conseguirlo y en 1952 se estrenó “El hombre tranquilo” (The quiet man).

Aunque no es exactamente igual que el relato, se puede decir que en lo fundamental John Ford fue fiel a la historia. Los nombres de los protagonistas, Paddy Bawn Enright y Ellen Roe O’Danaher cambiaron tras el guión de Frank S. Nugent (también guionista de Centauros del desierto, “El último hurra”Cartel pelicula El hombre tranquilo y “La taberna del irlandés”) y el propio Ford para llamarse Sean Thornton y Mary Kate Danaher, que encarnaron magistralmente John Wayne y Maureen O’Hara.
Y Kelly se convirtió en la maravillosa Isla de Inisfree (imaginada por el poeta y premio Nobel Irlandés William B. Yeats). El inolvidable personaje del casamentero, interpretado por Barry Fiztgerald, fue una genial aportación del director que no aparece en el original.
El éxito de la película (siete nominaciones y dos Oscars: mejor director y mejor fotografía en color) ha hecho olvidar el resto de las historias que componen este libro, todas desarrollladas en Irlanda, con el punto de partida de la “Guerra de Independencia irlandesa” y el IRA. En ellas se van descubriendo la historia de  seis hombres y cuatro mujeres,  en un ambiente de peleas, con el nacionalismo a flor de piel, leyendas y tradicciones arraigadas, amistades masculinas y cerveza.
Un libro estupendo y una película imprescindible.
A destacar la presentación muy cuidada que ha hecho la editorial Reino de Cordelia, tanto en la cubierta como en el interior, incluyendo fotogramas de la película. También es muy interesante la introducción al libro de Javier Reverte, que entre otras cosas, nos cuenta los peleas entre Ford y Walsh por los derechos de la novela.

Podéis encontrar ésta y otras películas de John Ford en las bibliotecas de la UPM.

Bosquejo del Juicio Universal, Vittorio Amadeo Alfieri

Cubierta de Bosquejo del Juicio Universal, Vittorio Amadeo AlfieriBosquejo del Juicio Universal

Vittorio Amadeo Alfieri (1749-1803)

2012

Este escueto libro (71 páginas), en formato pequeño (precioso), fue escrito por Vittorio Amadeo Alfieri en 1775 cuando tenía 25 años, 14 años antes de la toma de la Bastilla. Hijo de familia noble e ilustrada es autor de múltiples tragedias en verso, así como de numerosos ensayos.

Este libro, en cambio, presenta el diálogo entre Dios y las almas que van llegando a su presencia para ser juzgadas.

Algunos críticos le atribuyen ser el precursor del romanticismo en Italia, mi conocimiento no alcanza para tanto. Lo que a mi parecer está claro es que siendo ingenioso y satírico, no es malvado; y, permitiéndose muchas licencias, no creo que haya alma sensible que no lo encuentre plagado de estereotipos humanos (denominados asépticamente almas), espectacularmente caracterizados; personajes que van presentándose ante la corte celestial (fundamentalmente Dios, Hijo y Espíritu Santo), que a su vez dialogan entre ellos, así como con algún que otro arcángel (Rafael, Gabriel), y recibiendo el premio, aprecio o desprecio (a veces gordo) según la calidad de su sendero vital.

Vittorio Amadeo AlfieriEstoy convencida de que a estas alturas de la reseña algunos considerarán: “esto no es para mí”. Yo misma estaría de acuerdo si no fuera porque lo compré en un saldillo: 2 libros por 4 euros, a pesar de haber sido publicado por primera vez en castellano en 2012 en una edición de 500 ejemplares a cargo de Sd-edicions. Por eso, y por haberme sentido un poco avergonzada de haber pagado tan poco por tanta diversión y sano entretenimiento, he decidido hacer esta reseña; como decía Machado sólo el necio confunde valor y precio.

El título mismo: Bosquejo del Juicio Universal dice mucho del autor, pues incluir simplemente Juicio Universal apabulla, pero si sólo es un bosquejo… pues claro, la cuestión cambia y hace gracia… más gracia.

El destino de esta obra fue una representación teatral privada planeada para una de las reuniones de los sansguignon (sin-prejuicios) que era un pequeño círculo literario que se reunía en el domicilio del poeta. Alfieri escribía en francés (lengua materna de esta obra) por considerarlo en la época la lengua franca.

Pongamos algunos ejemplos de las sanciones del magistrado universal (Dios):

respecto al juicio de un Rey (cualquiera), Dios responde: “Los reyes aunque mediocres, se están convirtiendo en algo tan raro que haya que alentarlos con recompensas que en rigor no merecen”

mientras que en referencia a un Ministro (genérico) sanciona: “No lo inscribáis en ningún sitio, lo condeno a pasar su vida en un banco de escuela repitiendo el ABC”.

Portada de ejemplar de tragedia en verso de V.A. Alfieri

Vittorio Alfieri en la Biblioteca UPM

Bosquejo del Juicio Universal

Este es escueto libro (71 páginas), en formato pequeño (precioso), fue escrito por Vittorio Amadeo Alfieri a los 25 años, hijo de buena familia y escritor de múltiples tragedias en verso, así como numerosos ensayos. Algunos críticos le atribuyen ser el precursor del romanticismo en Italia, mi conocimiento no alcanza para tanto. Lo que a mi parecer está claro es que siendo ingenioso y satírico, no es malvado; y permitiéndose muchas licencias no creo que haya alma sensible que no lo encuentre plagado de estereotipos humanos espectacularmente caracterizados; personajes que van presentándose ante la corte celestial: fundamentalmente Dios, Hijo y Espíritu Santo (que a su vez dialogan entre ellos), así como algún que otro arcángel (Rafael, Gabriel), y recibiendo el premio (a veces gordo) a la calidad de su sendero vital.

Estoy convencida que a estas alturas de la reseña algunos considerarán: “esto no es para mí”. Yo misma estaría de acuerdo si no fuera porque lo compré en un saldillo de 2 libros por 4 euros (a pesar de haber sido publicado por primera vez en castellano en 2012 en una edición de 500 ejemplares). Por eso y por haberme sentido un poco avergonzada de haber pagado tan poco por tanta diversión y sano entretenimiento he decidido hacer la reseña; como decía Machado sólo el necio confunde valor y precio.

El título mismo: Bosquejo del Juicio Universal dice mucho del autor, pues incluir simplemente Juicio Universal apabulla, pero si sólo es un bosquejo… pues claro la cuestión cambia y hace gracia… más gracia.

El destino de esta obra fue una representación teatral privada planeada para una de las reuniones de los sansguignon (sin-prejuicios) que era un pequeño círculo literario que se reunía en el domicilio del poeta. Alfieri escribía en francés (lengua materna de esta obra) por considerarlo en la época la lengua franca.

Pongamos algunos ejemplos. Respecto al juicio de un Rey (cualquiera), Dios responde: “Los reyes aunque mediocres, se están convirtiendo en algo tan raro que haya que alentarlos con recompensas que en rigor no merecen”; mientras que en referencia a un Ministro (genérico) sanciona: “No lo inscribáis en ningún sitio, lo condeno a pasar su vida en un banco de escuela repitiendo el ABC”.

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