Miguel Delibes: España 1936-1950, muerte y resurrección de la novela

"Valladolid dio siempre buenos poetas, buenos pintores y avispados descuideros y peristas. Pero el poeta era el rey. El poeta no contaba como profesional. Era un aficionado y su don no tenía nada que ver con el dinero; si es caso lo manchaba. Y cosa curiosa: el vallisoletano, que es recoleto e independiente, solía ser poeta por parejas o en tertulia, esto es, la gente se reunía para hablar de versos." (p. 23)

 

Miguel Delibes:

  • España 1936-1950 : muerte y resurrección de la novela.
  • Barcelona : Destino, 2004.

 

Presiento que NoSóloTécnica le debía algo de atención a Miguel Delibes. En torno al segundo aniversario de su fallecimiento la perspectiva agranda su figura, literaria pero también civil y cultural en general. Por comparación resalta la modesta repercusión social en el momento de su muerte. Y asímismo la distancia creciente nos muestra otros aspectos. Por ejemplo la improbabilidad de éxito de su eventual candidatura al Nobel, teniendo en cuenta las escasas traducciones de sus obras y la menguada difusión de estas fuera de España, inclusive en América Latina. Y la paradoja de la gran popularidad interior conseguida por alguna de sus obras que tal vez no figure entre las mejor cuajadas de su producción.

Un factor curioso pero crucial para su carrera fue el inestimable impulso otorgado a un autor tan enraizado en Castilla por parte de editores catalanes sensibles y perspicaces. Por otro lado la preponderancia social de la narrativa -que en estos tiempos que corren le afecta a él y a cualquiera- ha ocultado en parte a otro Delibes valiosísimo: el escritor de viajes, el articulista, el crítico literario, el observador penetrante y transversal.

Justamente por eso hoy escogemos y recomendamos España 1936-1950… Un pasaporte de lujo a un territorio que nuestro querido autor conocía de primera mano: los años decisivos para la recomposición de la cultura literaria española en el interior del país. Destino, la casa barcelonesa del gran vallisoletano, quiso conmemorar el número 1000 de su emblemática serie Áncora y Delfín con esta recopilación que brinda textos sobre la Generación de 1950 y aún mucho más. Delibes hace semblanzas muy meditadas de algunos de sus coetáneos en el oficio, nos comunica sus propios planteamientos sobre la naturaleza del género e incluso analiza su propia obra con el pudor pero también con la franqueza y la contundencia que le caracterizan. Por si fuera poco una esmerada selección de fotografías de la época ayuda al lector a saborear mejor el espíritu de aquellos años. Para disfrutar y aprender del mejor Delibes: sobrio, preciso, fecundo en léxico, evocador. Pura solera.

"En principio, y a lo largo de un centenar de folios, inicié la novela con Mario vivo, pero su posición disconforme con la dictadura en general, su abrupta crítica de la sumisión política y el consumismo económico, la hacían decididamente impublicable. Así nació la idea de sacrificar a Mario. Con Mario muerto, escuchando impasible las acusaciones mezquinas de su mujer, se idealizaba su figura y, de paso, yo decía indirectamente todo aquello que no podía expresar de otra manera." (págs. 161-162)

 

Esta y otras obras de Miguel Delibes en Bibliotecas de la UPM

Charlotte Brontë, Jane Eyre

Charlotte Brontë, Jane Eyre. Alianza Editorial, 2012.

Los prejuicios son sumamente difíciles de erradicar de un corazón cuyo suelo nunca fue preparado o fertilizado por la educación: crecen ahí, firmes como malas hierbas entre piedras

¿Qué hace que un libro escrito en 1847 siga despertando pasiones y sea una de las novelas más veces llevada al cine? Supongo que la clave está en los temas que trata: amor, injusticia social, lucha por la igualdad, misterio. Tiene los ingredientes de una novela gótica, pero rebasa con mucho las convenciones del género. Si a ésto le unimos lo bien escrita que está, tenemos una novela que te atrapa desde el comienzo, capítulo a capítulo.

Jane EyreLa novela se tituló en principio Jane Eyre: una autobiografía y se publicó bajo el seudónimo de Currer Bell. A lo largo de sus páginas vamos descubriendo la vida de su protagonista, Jane Eyre, desde su dura infancia como huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood hasta llegar a la mansión de Thornfield donde trabaja como institutriz de la pupila del señor Rochester, un caballero de difícil carácter. Aquí Jane piensa que al fin va a  encontrar el camino de la felicidad que tanto ha añorado, pero una sorprendente revelación hará tambalear todo por lo que ha luchado.

(hablando del señor Rochester) Tenía además en ocasiones un humor pésimo. Más de una vez, al acudir a su llamado, lo he encontrado sentado a solas en su biblioteca, con la cabeza apoyada sobre sus brazos cruzados, y al mirar hacia mí, oscurecía sus rasgos un ceño triste y casi maligno. Pero yo estaba convencida que su mal humor, su rudeza y sus antiguas inmoralidades eran consecuencia de alguna jugada cruel de la suerte.

Lo que engancha es el carácter indomable e independiente de la heroína y la modernidad de su planteamiento vital. Jane Eyre se puede considerar una de las novelas precursoras del feminismo y en su época fue muy polémica por su forma de pensar y de actuar y en la forma de ver el mundo.

Charlotte Brontë (1816-1855) nació en Yorkshire (Gran Bretaña), hija de un clérigo. Tenía cinco hermanos: Emily, Anne, Maria, Elizabeth y el único varón, Branwell. Todos ellos se divertían creando historias de reinos imaginarios.

Con la vida de las hermanas Bronte se puede escribir otra novela. La madre de Charlotte murió en 1821 y las cinco hermanas fueron enviadas al colegio de Clergy Daughters, donde cayeron enfermas de tuberculosis. En este colegio se inspiró Charlotte para describir el siniestro colegio Lowood que aparece en Jane Eyre, una de las partes más duras de la novela (muy “dickeniana”) y que deja una profunda huella en el carácter de su protagonista.

Las tres hermanas Brontë que sobrevivieron (pincha aquí para ver un divertido video sobre ellas) fueron escritoras. Charlotte publicó además Shirley (1849) y Villette (1853). Emily escribió Cumbres borrascosas (1846), otro clásico de la literatura y Anne, Agnes Grey (1847) y La inquilina de Wildfell Hall (1848). Además publicaron un libro de poesía conjunto con  seudónimos masculinos. Desde luego, algo tenían las mujeres de la familia Brontë.

Entre 1910 y 1996 se han hecho quince películas de Jane Eyre y numerosas series televisivas. Una de las más famosas y mi favorita es la de 1944 de Robert Stevenson con Orson Welles y Jane Fontaine caracterizando a Rochester y Eyre, respectivamente. Recientemente , en 2011, se pudo ver en el cine la última versión de este clásico, del director Cary Fukunaga.

Charlotte Brontë en la Biblioteca UPM

!Pues vaya! de P.G. Wodehouse

!Pues vaya!. Lo mejor de Wodehouse. P.G. Wodehouse

Barcelona. Anagrama, 2004

“-¡Pues vaya!- dije.

-¡Pues vaya! ¡Pues vaya!

-¡Pues vaya! -¡Pues vaya! -¡Pues vaya!

Después de lo cual pareció bastante difícil proseguir la conversación.”

Primer ingrediente; inteligencia, dícese de la capacidad de entender o comprender, habilidad, destreza y experiencia.

Segundo ingrediente; humorismo, modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño oridículo de las cosas.

Tercer ingrediente, creatividad, dícese de la facultad de crear, capacidad de creación.

Tres ingredientes principales que volcamos en la coctelera en cantidades ingentes. Lo aderezamos con un dominio del idioma deslumbrante, fina ironia y un toque de autentico “sportman” y el resultado de todo ello es ¡Pues vaya!

“Alf Todd – siguió Ukridge, abandonándose a un torrente de imágenes- tiene tantas posibilidades de ganarle como la que tendría un hombre ciego y manco en una habitación a oscuras de meterle dentro de la oreja izquierda a un gato salvaje medio kilo de mantequilla fundida, ayudándose de una aguja al rojo vivo.”

¡Pues vaya! es una antología de los mejores relatos de Wodehouse, publicado con motivo del vigésimo quinto aniversario de su fallecimiento. En ellos nos encontramos con toda la pléyade de personajes que han hecho sus relatos tan famosos, Bertie Wooster con su inseparable y admirable Jeeves, Lord Emswoorth en su castillo de Blandings, Psmith, Ukridge, Bingo Little y otros miembros impresentables del Club de los Zánganos.

“En cierta ocasión me comprometí con su hija Honoria, una espantosa exhibición de dinamismo, que leía a Nietzsche y tenía una risa como de olas rompientes contra una agreste rocosa.”

¡Pues vaya! incluye también una serie de relatos cortos, ensayos, correspondencia, sobre distintos temas como su encuentro con el grandísimo W.C. Fields, realizados a lo largo de su dilatada y prolífica trayectoria creativa.

P.G. Wodehouse nacido en Guildford, Inglaterra en 1881 y fallecido en Southampton, Nueva York en 1975 “after a good morning’s work on his latest novel, inicio su carrera como escritor publicando en periódicos y semanarios compaginándolo con su trabajo en un banco. En 1902 publicó su primera novela, renunciando a su trabajo en el banco y dedicándose desde ese momento a escribir.

Emigró a Estados Unidos de donde se haría con posteridad ciudadano americano, colaborando en el cine y con grandes artistas como Cole Porter, Irving Berlin, etc en comedias musicales.

Entre sus obras, Amor entre pollos (1906), El inimitable Jeeves (1923), Jim de Piccadilly (1928), y la serie que se inicia con El castillo de Blandings (1935) etc.

“Conste que era una chica condenadamente bonita, inteligente y atractiva, pero tenía muchos ideales y cosas por el estilo. Puede que sea injusto con ella, pero me parece que es el tipo de chica que quiere que un hombre se labre su carrera o algo semejante. La he oído hablar favorablemente de Napoleón.”

Wodehouse en la Biblioteca UPM

El último encuentro. Sándor Márai

Cubierta de El último encuentro. Sandor MaraiEl último encuentro, Sándor Márai
Barcelona: Salamandra, 1999
Traducción: Judit Xantus

A gyertyák csonkig égnek (1942)

Tengo la sensación de que en las novelas de Sándor Márai todo encaja. La precisión en las descripciones, las frases brillantes, la presentación de los hechos, las cargas emocionales, todo está dispuesto con inusual sabiduría para alimentar una tensión que página a página amenaza con desbordarse.

En El último encuentro, dos amigos que llevan cuarenta y un años sin verse (pero esperando el encuentro que ha de producirse como un destino insoslayable) fijan una cita, la última. Ésta tiene como fin aclarar, dar espacio a los acontecimientos que condujeron a la ruptura. ¿Qué secretos, qué pasiones silenciadas abrieron brecha en una amistad pura, perfecta, tal vez indestructible?

No existe ningún ser humano lo bastante fuerte e inteligente para evitar mediante palabras o acciones el destino fatal que le deparan las leyes inevitables de su propia naturaleza y carácter.

En la primera parte, narrada en tercera persona, asistimos a la cristalización de este sentimiento; vemos cómo crece, qué iguala y qué diferencia a cada uno de los amigos. La segunda narra el enfrentamiento mismo, el duelo, sostenido en primera persona en forma de monólogo en el que el protagonista afila sus palabras, analiza hasta el último detalle la historia entre los dos y dirige, como quien afina la puntería de un fusil bien engrasado, su discurso hacia las preguntas cuyas respuestas lo llevan atormentando tanto tiempo. Pues lo que busca en su fuero interno no es completar el puzzle, la cronología de la historia, su plan es más ambicioso; desea conocer la verdad, el significado último de las intenciones que están detrás de los hechos. Y Sándor Márai es un mago en esta distancia, aquí cada palabra vale su peso en oro, cada detalle cuenta, cada pensamiento es una vuelta de tuerca. La historia profundiza en la personalidad y en los sentimientos de estos dos personajes hasta lo más hondo, retratándonos, haciéndonos asistir embelesados a un viaje hacia lo más auténtico del alma. A una reflexión, en fin, sobre la amistad y la fuerza ingobernable de las pasiones humanas.

Sin embargo, has vuelto, porque no has podido hacer otra cosa. Y yo te he estado esperando, porque no he podido hacer otra cosa. Los dos sabíamos que nos volveríamos a ver, y que con ello se acabaría todo. Se acabaría nuestra vida y todo lo que hasta ahora ha llenado nuestra vida de contenido y de tensión. Porque los secretos como el que se interpone entre nosotros tienen una fuerza peculiar. Queman los tejidos de la vida, como unos rayos maléficos, pero también confieren una tensión, cierto calor a la vida. Te obligan a seguir viviendo…

Sándor Márai en las Bibliotecas de la UPM

Soy leyenda, Richard Matheson

Cubierta de Soy leyenda, de Richard MathesonSoy leyenda, Richard Matheson
Barcelona: Minotauro, 2008
Traducción: Manuel Figueroa

I am legend (1954)

¡Sal, Neville!

El grito de Ben Cortman. De noche. Otra noche. A las puertas de la casa. El antiguo vecino de Richard Neville convertido en vampiro. A las puertas de la casa transformada en refugio. Donde Neville se parapeta cada día al caer el sol. Tratando de amortiguar con la música a todo volumen los gritos hambrientos de una muchedumbre de vampiros.

¡Sal, Neville, Sal!

Tratando de ahogar la conciencia con whisky. Desesperándose. El último ser humano sobre la tierra.

¡Sal, Neville!

Rodeado. Perseguido. Al borde de la locura.

¡Sal, Neville!

Dispuesto a sobrevivir.

Soy leyenda (1954), una de las más célebres novelas de Richard Matheson, describe la agonía, la soledad, la locura de un ciudadano que, inmune a una bacteria que se ha propagado por todo el planeta y que transforma a los demás, ha de sobrevivir en un mundo infestado de vampiros. Mientras por el día puede salir en busca de provisiones, reforzar sus defensas, eliminar monstruos dormidos, por la noche está condenado a esconderse, resistir el acoso, los gritos, la sed de sangre de sus antiguos vecinos.

Cubierta de I am legend, by Richard MathesonLa novela es de tono más bien intimista, se detiene en el mundo interior de Richard Neville más que en las escenas de acción o de carnicería, y además no es solo una historia de acción y supervivencia, tiene fondo. Interesa cómo se conduce el individuo diferente, apartado de la sociedad, las preguntas que se formula acerca de la necesidad del otro, el modo en que evoluciona su capacidad para sentir o expresar afecto, las conclusiones a las que ha de llegar necesariamente sobre qué es lo normal y qué lo convierte en monstruo. Recuerda este planteamiento al de otra conocida novela de Matheson, El increíble hombre menguante, que vimos adaptada al cine hace años, también el protagonista, expulsado del mundo de los “normales”, debía renunciar a la sociedad y sobrevivir en un mundo nuevo con reglas diferentes.

Fotograma de El increíble hombre menguante

Soy leyenda es una obra elogiada por conocidos escritores, como Ray Bradbury (Matheson adaptó el guión de Crónicas Marcianas para una serie de televisión) o Stephen King. Y no existiría el cine de zombis tal como hoy lo conocemos, pues en palabras de George A. Romero, Soy leyenda fue la mayor influencia que recibió para crear su mítica La noche de los muertos vivientes.

Cartel La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero

Richard Matheson es un incansable creador de historias de terror y de ciencia ficción, ya en forma de libro o como guiones para el cine o la pequeña pantalla. Muchos de sus cuentos han sido versionados para series inolvidables como The Twilight Zone (La dimensión desconocida) o en películas como El diablo sobre ruedas, de Spielberg.

Richard Matheson en la Biblioteca de la UPM

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