Viaje de invierno/Amélie Nothomb

Cubierta de Viaje de invierno. Amélie NothombViaje de Invierno

Amélie Nothomb

Anagrama, 2011

Cualquiera que esté esperando una carta de la persona amada conoce el poder de vida o muerte de las palabras.

Esta novela es una historia de amor contada de una manera incómoda, desafinada, pero con aciertos tan claros que merece la pena leerse y así conocer, de paso, a una de las autoras más de moda en Francia. Fue elegida, en una encuesta realizada por el periódico Le Figaro a 35 críticos literarios, como su escritor favorito menor de 40 años. Ha recibido numerosos premios y conseguido gustar a un enorme número de lectores.

Amélie Nothomb es de nacionalidad belga pero nacida en Kobe (Japón). Hija de diplomático no conoció el país de origen de su familia hasta los 18 años, tras vivir en Laos, Birmania, China y Nueva York.

Esta novela excéntrica y calculadamente abrupta tiene a la vez una finísima penetración en los sentimientos de los enamorados.

No existe el fracaso amoroso. Es una contradicción en los términos. Experimentar el amor ya supone un triunfo, tanto que podríamos llegar a preguntarnos por qué queremos más

Fotografía de Amélie NothombLa historia trascurre en París y narra la difícil relación amorosa entre Zoilo y su amada, una chica llamada Astrolabio que trabaja como agente literaria y cuidadora de una novelista diferente que se llama Aliénor. Mejor no contar más.

Nothomb escribe bien, describe con precisión sentimientos y situaciones  pero por alguna razón trufa la historia con toques demasiado absurdos  y se aprecia un gusto claro por llamar la atención. No sorprende que sea una escritora polémica que tiene tantos seguidores apasionados como críticos declarados que no pueden explicarse su éxito.

Amélie Nothomb en la Biblioteca UPM

Atrapados en el hielo, de Caroline Alexander

Atrapados en el hielo, Caroline Alexander.

Barcelona: Planeta, 2004

El 8 de agosto de 1914 veintisiete hombres capitaneados por Ernest Shackleton partieron del puerto de Plymouth. Su destino, quince mil kilómetros más al sur, la Antártida.

La Expedición Imperial Trans-antártica tenía como objetivo cruzar desde la bahía de Vahsel hasta el mar de Ross en el extremo opuesto del continente cruzando el polo. Tres mil kilómetros de una peligrosa travesía que sin embargo no pudieron ni siquiera iniciar.

Cuando se encontraban cerca del punto de partida en la bahía Vahsel, el océano helado, como si fuese un animal furioso, atrapó entre sus fauces al Endurance y no le permitió seguir. Atrapados en el hielo nos cuenta su epopeya. Veintisiete hombres iniciaron una nueva aventura, la más importante de sus vidas, sobrevivir.

Caroline Alexander nos describe de forma apasionada la lucha diaria de esos hombres por la vida, por no perecer en un mundo inhóspito, salvaje  pero también hermoso, de una hermosura hipnótica que puede llevar a quien osa adentrarse por él, al abismo.

Refugiados en el barco, Shackleton lucha no solo contra las condiciones ambientales adversas sino también contra la desesperanza, el abatimiento de sus hombres.

Transcurridos días refugiados en el barco, el océano implacable reclama su trofeo. El hielo oprime el casco del buque y termina hundiéndolo. Se inicia entonces un viaje épico en trineo y posteriormente en bote con el objetivo de llegar a la isla del Elefante en las Shetland del Sur. Una vez llegados allí, Shackleton en compañía de cinco hombres iniciará un arriesgadísimo viaje en un pequeño bote hasta la isla de San Pedro en las Georgias del Sur donde al fin encontrarán  ayuda.

Atrapados en el hielo nos atrapa a nosotros también, con sus palabras, que nos lleva a mundos inhóspitos donde solo una fe inquebrantable en uno mismo puede hacer sobrevivir a una persona. Pero no solo nos atrapan sus letras sino también sus imágenes. Atrapados en el hielo está lleno de imágenes tomadas por Frank Hurley, fotógrafo australiano integrante de la expedición, rebosantes de magia, de vida y de muerte, la que se puede atisbar por ejemplo en ese barco varado, inmóvil, a la espera de la liberación o del fin.

 

 

 

 

 

 

 

Atrapados en el hielo en la Biblioteca de la UPM.

El baile / Irène Némirovsky

Cubierta de El Baile, de Irène NémirovskyEl Baile
Irène Némirovsky
Salamandra: Barcelona, 2006

 

Esta es la historia de la relación entre una madre y su  hija adolescente.

Después de leer esta frase pocos habrán imaginado que la madre es cruel con la hija, que la ofende y no tiene ningún interés por ella.

El Baile rompe ya de entrada, de una forma terrible, el mito de la bondad infinita y universal de las madres para los hijos. Esa imagen idílica del hijo  feliz.

La protagonista llamada Antoinette tiene catorce años y una madre que le dice que todo lo hace mal,  ofensa tras ofensa va alimentando un verdadero odio de la niña hacia su progenitora.

Todo es un cuento, el buen Dios, la Virgen, cuentos como los padres buenos de los libros y la infancia feliz… ¡Ah sí, la infancia feliz, ¡menuda mentira!… Feliz… feliz… ¡Preferiría estar muerta y enterrada!

La famila vive en un lujoso piso de París gracias a un “golpe” de suerte en la Bolsa. Convertidos de repente en nuevos ricos necesitan tener un hueco en la sociedad y conocer a gente elegante y poderosa. Para eso organizan un baile fastuoso para doscientos invitados al que no permiten que asista su hija.

Con lo que no cuentan es con que esa hija tan insignificante, tan torpe, tan incapaz para todo tendrá un papel protagonista en los acontecimientos.

La descripción de aquella sociedad, la soledad que siente la niña, la amargura que le produce ver parejas de enamorados, la crueldad y la avaricia de los padres… Todo está narrado en cien páginas con una eficacia brillante.

Fotografía de Irène NémirovskyLa autora tampoco tuvo, qué casualidad,  una relación amorosa con su madre, que la abandonó pronto en manos de nodrizas y profesores. Había nacido en  Kiev (Ucrania) en 1903, vivió en Paris donde estudió literatura en la Sorbona y moriría en Auschwitz en 1942.

Está considerada como una de las grandes escritoras francesas del siglo XX.

Este y otros libros de Iréne Némirovsky en la Biblioteca de la UPM.

Diarios de Zenobia Camprubí

Cubierta de Diario: 1. Cuba (1937-1939). Zenobia CamprubíDiarios (Cuba, Estados Unidos, Puerto Rico)

Zenobia Camprubí

Alianza, 2006

 

Estos diarios que podíamos llamar íntimos tienen un interés múltiple. Además de trasladarnos a la vida cotidiana del matrimonio Jimenez Camprubí nos muestran la vida del exilio español en América durante, y después, de la Guerra Civil española.

Zenobia, aunque nacida en Cataluña, era la hija de un ingeniero de caminos navarro y una rica norteamericana de origen puertorriqueño. Sus padres se separaron pronto y ella pasó temporadas en EEUU, donde tenía familia y  amigos, y otras temporadas en España donde vivía su padre.

Conducía su coche, viajaba sola por el mundo, puso una tienda de artesanía popular en Madrid en los años 30, era una lectora incansable y formó parte del Lyceum Club Femenino de Madrid donde conoció a mujeres como María de Lejárraga, Victoria Kent o Carmen Baroja. Era una mujer moderna.

Era además alegre, cosmopolita y muy sociable,  y aunque estaba lejos de ser una intelectual, si era una mujer culta. Escribía desde niña sus diarios y sus relatos en los dos idiomas. El primero de ellos se publicó en 1902 cuando tenía 14 años.

Conoció en 1913, en Madrid, a Juan Ramón Jimenez, se casaron en 1916 en Nueva York  y le dedicó su vida entera desde entonces.

Durante el larguísimo viaje que hizo el poeta solo desde Madrid hasta Nueva York para casarse, tomó notas por tierra y por mar, y esas notas serían luego su obra titulada Diario de un poeta recién casado.

Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez

Vivireron en Madrid hasta que empezó la Guerra Civilº y se marcharon exiliados a América, nunca volvieron.

En el terrible exilio escribió estos diarios intimos que publicó Alianza y que eran el lugar donde se encontraba con ella misma, donde recuperaba la fuerza que le era necesaria para seguir con una vida tan difícil e ingrata como la que le tocó vivir.

Sus páginas están llenas de España; esperar noticias de la Guerra Civil, de los amigos, de los familiares, (en el frente del Ebro murió un sobrino de JRJ), la preocupación constante por los niños españoles, por sus papeles que ¿seguían? en su casa de Madrid. En América se relacionan con otros intelectuales españoles exiliados, no tienen apenas dinero, ella da clases de español para aliviar la situación, el se deprime tan lejos de su paisaje y tan solo, ella le intenta animar de mil maneras. Soledad, añoranza, y una manera de contar su día a día con una frescura y una verdad que atrapan.

Los tres lugares donde vivieron el exilio se corresponden con los tres tomos de la obra:

Cuba (1937-1939)

Estados Unidos (1939-1950)

Puerto Rico (1951-1956)

Zenobia hizo de agente literario, de psicólogo, de secretaria, de enfermera, de traductora  y renunció a todo su mundo, sus amigos, su familia, sus viajes y su bienestar por Juan Ramón Jimenez y su obra.  En ocasiones, cuando conocía a algún  profesor interesante en la universidad donde daba clases le pedía que fuera a su casa para que estimulara la mente de Juan Ramón.

Fotografía de Zenobia Camprubí

29 de noviembre de 1937. Lunes

Por la tarde me quedé en casa leyendo y escribiendo. J.R. tenía visita y me trajo un pequeño ramito de rosas para que me hicieran compañía mientra él estaba fuera. Siempre hace estas cosas tan calladamente que una tiene que mirar alrededor para descubrir que las ha hecho. Muy pocas veces es efusivo, pero constantemente tiene estas manifestaciones silenciosas de la emoción de su espíritu.

 

 

 
 
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