El taller del artista. Exposición de fotografía.

Los artistas José Llaneces (1915) y Pura Vázquez (1929)El Taller del Artista

Una mirada desde los archivos fotográficos del IPCE

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Hasta el 21 de mayo de 2017

Por primera vez y gracias a los riquísimos fondos de la fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de España, IPCE, podemos entrar, si vamos a ver esta exposición, en el otro lado del arte, en las cocinas.

Ver a los pintores con los pinceles en la mano, colarnos en sus estudios y talleres, curiosear entre sus cachivaches, conocer a sus modelos, verles en bata. No se si a ellos les haría gracia que les vieramos así, pero a nosotros mucha.

Como valor añadido a estas imágenes ( las más antiguas de la última década del siglo XIX y las más recientes de los años cincuenta del siglo XX)   hay que decir que  las copias que vemos en la Academia las ha realizado expresamente para esta exposición el fotógrafo Juan Manuel Castro Prieto y son de una calidad extraordinaria..

Una cita a no perderse, ojo quedan pocos días.

Agustin Querol en su estudio del Paseo del Cisne trabajando en el Frontón de la Biblioteca Nacional. 1899.

Lady Macbeth de Mtsensk, Nikolái S. Leskov

Cubierta de Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos, Nikolái S. LeskovLady Macbeth de Mtsensk y otros relatos
Nikolái S. Leskov
Barcelona : Alba, 2003
Traducción: Fernando Otero Macías
Primera edición en 1865

Lady Macbeth de Mtsensk es uno de los relatos más conocidos de Nikolái S. Leskov (junto a La pulga de acero, incluido en este volumen bajo el título: El zurdo), un autor ruso del siglo XIX que pasa injustamente desapercibido entre otros grandes autores de la época como Dostoievski, Tolstói, Chéjov o Nikolai Gógol.

A veces aparecen en nuestra tierra tales caracteres que, por muchos años que hayan transcurrido desde que los vimos por primera vez, no es posible evocar algunos de ellos sin experimentar cierto temblor en el alma.

A la joven Katerina Lvovna (apodada la lady Macbeth de Mtsensk pues está inspirada en el personaje shakesperiano) la casan con un comerciante mucho mayor y bien establecido, pero por el que, en términos sentimentales, siente una completa indiferencia. Eso, y la obligación de tomar residencia en la anodina hacienda de su esposo, en la que también vive el anciano padre de éste, convierten su existencia en una tediosa sucesión de días grises sin esperanza. Así hasta que conoce al joven Sergéi, uno de los sirvientes y conocido donjuán. Y es entonces cuando toda la fuerza, la pasión, el arrebato y la locura de la sangre se revelan en Katerina y toman posesión de su voluntad, desencadenando la bestia cruel e iracunda que lleva dentro y que no dejará de luchar, con algo más que uñas y dientes, por lograr el objeto de su deseo.

Este relato sin concesiones, duro, tajante, ferozmente erótico, fue convertido en ópera en 1934 por Dmitri Shostakóvich (obra que sufrió censura durante treinta años dado su contenido incandescente) y también fue llevado al cine en 1962 por Andrzej Wajda con el título Lady Macbeth en Siberia. Hace unos días se ha estrenado una nueva versión dirigida por el británico William Oldroyd en la que la acción se traslada a la Inglaterra victoriana.

Nikolái S. Leskov en la Biblioteca UPM

Sue Hubbell. Un año en los bosques.

Sue Hubbell.

Un año en los bosques.

Errata naturae, 2016. 

“En la fachada sur de mi cabaña hay tres ventanales que van desde el suelo hasta el techo. Me gusta sentarme en el sillón de cuero marrón durante el ocaso, en las tardes de invierno, y observar los pájaros posados en el comedero. Las ventanas fueron un regalo de mi marido antes de marcharse por última vez”.

La protagonista de esta historia es Sue Hubbell, una mujer madura, bióloga de formación y bibliotecaria de profesión en una importante universidad americana. Un buen día ella y su marido deciden  dejarlo todo y marcharse a vivir a una solitaria granja en los bosques de las montañas Ozarks, al sur de Misuri.  Lo que empezó como una aventura conjunta en respuesta a una necesidad de cambio de vida más cerca de la naturaleza acaba siendo un viaje en solitario de Sue que encuentra en la apicultura su modo de ganarse la vida. Allí escribe “Un año en los bosques, cuando ya lleva 12 años viviendo en los Ozarks y es una veterana que ha superado las primeras dificultades y que está totalmente mimetizada con el lugar.

Ella es valiente y su formación como bióloga le hace disfrutar muchísimo de todos los “bichos”, grandes y pequeños. Nos va descubriendo los secretos de todas de las criaturas con las que convive cada día, de sus queridas “abejas”, de los pájaros, los coyotes, las serpientes, los árboles y hasta de los ácaros que tienen en las orejas las polillas. Ella es, sin duda, una persona prendada por la belleza salvaje que la rodea. Desarrolla una vida social con sus vecinos aunque la mayoría del tiempo lleva una vida bastante solitaria porque las distancias son grandes, los inviernos duros y las nevadas tremendas.

Es un libro curioso y divertido, contado con un gran sentido del humor. Y también es un libro realista que cuenta experiencias cotidianas buenas y malas, no todo es  “happy” y maravilloso, la autora se confiesa enamorada de estas momtañas pero también nos cuenta lo duro de ese modo de vida y del trabajo de apicultor, los problemas que le dan las motosierras cuando va a cortar un árbol o su vieja furgoneta cuando le da por pararse, habla de la soledad…

Cuando la inquietud se volvió insoportable, dejamos nuestros trabajos y vendimos la casa… Me gustó esta granja desde el mismísimo instante en que la vi, y Paul dijo que a él también, así que la compramos. Pero resultó que yo tuve más suerte que él, pues aquí encontré lo que quería. Hoy, en nuestro aniversario de boda, pienso en él y espero que él también lo encontrará.

La novela se incluye en la colección “Libros salvajes” de la estupenda editorial Errata naturae.  Libros que hablan sobre la naturaleza y lo indómito, sobre ecología, conciencia social, activismo y cambios en nuestra manera de vivir a través de la perspectiva de autores  que nos relatan su peripecia vital de un modo inolvidable. Un “Año en los bosques” es considerada un libro clásico de la llamada “nature writing”.

Sue Hubbell en la Biblioteca de la UPM.

“Durante los últimos doce años he aprendido que los árboles necesitan espacio para crecer, que los coyotes cantan junto al arroyo en enero, que en el roble sólo se puede clavar un clavo cuando está verde, que las abejas saben más que yo sobre la fabricación de la miel, que el amor puede convertirse en tristeza y que hay más preguntas que respuestas”.

’25 de mayo: la tragedia olvidada’, por Miguel Ángel Pérez Oca

Una escuadra italiana del ejército fascista trazó una traicionera trayectoria sobre la ciudad, para culminar una acción que pretendía atemorizar a la población republicana huida hacia levante. Las bombas fueron arrojadas sobre objetivos civiles, incluyendo el mercado de la ciudad, en plena efervescencia matutina de mujeres y niños en busca de comida.
Miguel Ángel Pérez Oca ha novelado la historia y nos la ofrece en este librito, que tiene el objetivo de hacernos llegar la “tragedia olvidada”, para sacar a las víctimas de otro castigo cruel, que es el olvido, pero mediante un relato que nos permite disfrutar del placer de la lectura. Lo hace jugando con el destino y la reposición del honor también a los verdugos trasalpinos, a través del detective romano que se encarga de desvelarnos la trama que se desarrolla en la novela.
Antonia del Valle Cuenca se encuentra entre las víctimas del bombardeo del mercado de Alicante y era mi bisabuela. El libro me ha permitido descubrirlo. Antonia era la viuda de José Antonio Santos Rodríguez, albañil, que también tuvo una muerte trágica, en accidente laboral, tras fallar un andamio en la Carrera de San Jerónimo de Madrid, mientras colocaba el emblema del Banco de Cartagena, por un defecto de los materiales. Estos dos infortunios, lejos de procurar rencor en mí, me hacen ser más optimista, tras comprobar el camino recorrido en sólo cuatro generaciones, transición mediante. Cuan sorprendidos estarían ahora si pudieran comprobar que su bisnieto se dedica precisamente a las estructuras y es profesor universitario. Pero sirven, también, para recordarme de dónde venimos y la deuda que tenemos con los que sufrieron, que debe enjugarse con la generosa entrega de nuestra intervención social, hasta donde cada uno pueda, para trabajar por el bien común. Sin resentimientos, pero con memoria.

Comentario realizado por: Francisco Santos Olalla.

Eduardo Mendoza recibe el Premio Miguel de Cervantes 2017. El discurso.

Eduardo Mendoza (Barcelona 1943) ha recibido el Premio Miguel de Cervantes de Literatura.

Queremos unirnos a las felicitaciones y al contento de sus lectores. A Mendoza se le entiende todo, escribe de un modo sencillo y claro. En su persona se unen un intelectual enorme y un hombre con sentido del humor que no presume de nada.

Este es su discurso de aceptación del Premio

Y estos los libros que tenemos en la Biblioteca UPM para el que se quiera acercar a su ingenio.

Eduardo Mendoza en la Biblioteca UPM

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