La estética del franquismo, de Alexandre Cirici

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"Giménez Caballero estaba orgulloso de haber puesto el grito en el cielo, apenas proclamada la República, contra la proliferación de playas artificiales y de piscinas. Con instinto vehemente, veía en ello un porvenir de catástrofe. Había ya visto que las niñas universitarias, deportivas y poetisas, al empezar a fumar, a desnudarse y a jugar a la pelotita, terminarían siendo milicianas. Que llegaría un momento en que cesarían de enrojecer de vergüenza para hacerse rojas" (p. 167).

 

Alexandre Cirici:

La estética del franquismo.

Barcelona: Gustavo Gili, 1977.

El franquismo resultó ser la versión española del totalitarismo del siglo XX. Si bien su rostro y discurso fueron mudando en función de las coyunturas internacionales, su extraordinaria longevidad, tal vez solamente superada por el comunismo estatalista ruso y por el vecino salazarismo portugués, le permitió dejar una huella indeleble en muchos de nuestros paisajes cotidianos. Caemos en ello al pasear un rato con la vista levantada por la Avenida de América o el eje Moncloa-El Pardo en Madrid, por la "Laboral" de Gijón, por la remodelada Plaza del Pilar zaragozana o por las barriadas de inspiración nacionalsindicalista de Málaga, por poner algunos ejemplos.

A día de hoy toda una industria editorial y mediática de la nostalgia explota con ahínco este período que va constituyendo paulatinamente el último horizonte vital de las generaciones más veteranas de españoles. No en vano las mejores aproximaciones a fenómenos históricos son a menudo las no estrictamente políticas. Por eso merece la pena recuperar La estética del franquismo. La vida de Alexandre Cirici i Pellicer (1914-1983) es de las que parecen resumir todo un siglo. Político, historiador del arte y artista gráfico, sacó tiempo en plena Transición para redactar este libro, una pequeña joyita setentera que nos ilustra por su contenido y también como testimonio de la época característica en que fue compuesta. Adolece de muchos de los clichés y tics de entonces, su redacción es un tanto urgente e inconexa -tal vez por proceder de apuntes o guiones para clase-, pero por compensación tiene enormes virtudes: la perspectiva que proporciona al autor su propia trayectoria vital, y la huida de la descalificación simplista y en bloque de una dura experiencia histórica en un momento en que una mayoría social deseaba escapar de ella a toda prisa. Bien al contrario Cirici se esforzó en una tarea analítica que remite a las líneas pioneras seguidas por el profesor Bonet Correa en Historia del Arte y por el profesor Mainer en Literatura.

El autor parte de una hipótesis básica. Como en otros campos de la vida social, el autodenominado "Régimen" realizó un intento frustrado de crear una especie de tercera vía esencialmente antimoderna entre el cosmopolitismo industrial burgués y la cultura militante de los movimientos izquierdistas. En ese espejo se reflejan la angustia y el descoloque de ciertas clases medias subalternas, su perplejidad ante el advenimiento de la sociedad de masas y su obsesión por encontrar un "estilo" existencial propio que las distinguiera de las clases menesterosas, sobre todo de los trabajadores manuales. De este modo el discurso estético iba echando mano de lo que buenamente podía, contando siempre con una considerable hipoteca confesional asumida en parte por convicción y sobre todo para garantizar la legitimidad de la situación en el plano internacional. El libro proporciona también un buen esquema cronológico para orientarse entre las distintas fases del período. Tan solo se puede reprochar al autor su oído de corcho: mucha atención a la arquitectura y la literatura, algo a la escena y al cine, cero a la música.

Éste y otros libros de Alexandre Cirici disponibles en la Biblioteca de la UPM.

El libro de los abrazos, Eduardo Galeano

Cubierta de El libro de los abrazos, Eduardo GaleanoEl libro de los abrazos
Eduardo Galeano

Madrid: Siglo XXI, 2009
Grabados, carátula y diseño interior de Eduardo Galeano

Primera edición: 1989

RECORDAR: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.

Así comienza El libro de los abrazos, una colección de textos muy breves que dan voz de un modo íntimo, muy humano, a personas no escuchadas de pequeñas tribus o demasiado grandes ciudades; indios; niños; presos; torturados; héroes de barrio; exiliados; azorados amantes o poetas. Decenas de historias que hubieran pasado desapercibidas sin el ejercicio de memoria que significa este libro.

Copio un texto en el que Eduardo Galeano explica cuál es el sentido de la obra y también del título:

Creo que un autor al escribir abraza a los demás. Y éste es un libro sobre los vínculos con los demás, los nexos que la memoria ha conservado, vínculos de amor, solidaridad. Historias verdaderas vividas por mí y por mis amigos, y como mi memoria está llena de tantas personas, es al mismo tiempo un libro de “muchos”.

La prosa de estos pequeños cuentos es poética casi sin serlo, las palabras noEl libro de los abrazos, Eduardo Galeano (ilustración) pesan. Tal vez por eso el sentido que encierra cada una de las piezas se clava muy hondo y duelen o indignan o hacen volar. Están ilustrados, además, con pequeñas imágenes muy sugerentes del propio autor.

El libro es muchos libros, ya queda dicho. Por eso, en su experiencia, cada lector es libre de escoger su itinerario. Mi intención es sencilla, mostrar una de mis rutas lectoras valiéndome del número de página en que se puede encontrar el texto. Os invito a encontrar la vuestra. Mañana podrían ser otros; hoy, ahora, son estos:

5-11-50-52-56-59-

72-85-141-157-169-

254-255-257-258

El libro de los abrazos, Eduardo Galeano (ilustración)

Empiezo la ruta con una mujer que viste una falda inmensa de cuyos bolsillos va sacando papelitos y en cada uno hay una buena historia para contar. De estos papelitos, me parece a mí, llegan manos atadas que sin embargo danzan y dibujan; un banquito al que hacen guardia durante treinta años;  unos sucedidos que suceden cada vez que se cuentan; gentecita linda del pueblo que todavía huele a barro; nadies ninguneados; amantes que ruedan sabrosos; un pulpo con los ojos del pescador que lo atraviesa; un escritor que escribe para quien no puede leerle; pocas certezas y muchas dudas; una moneda que no deja huellas. Y acabo la ruta con una ventolera dentro de mí.

Este y otros libros de Eduardo Galeano disponibles en la Biblioteca UPM

Guy Delisle, Pyongyang

Guy Delisle
Pyongyang
Bilbao: Astiberri, 2005

A pesar de ser un país que continuamente aparece en las primeras planas de los periódicos, poco sabemos de Corea del Norte, país que somete a un férreo control la información que se proyecta a su exterior, por no hablar de la que se encuentra al alcance de sus ciudadanos, y en el que los extranjeros entran con cuentagotas.

Por ello resulta un placer la lectura de este maravilloso libro de Guy Delisle cuya principal virtud es la proximidad a lo narrado y la sensación de credibilidad y cercanía que el autor sabe transmitir. Escrito y dibujado (¿había mencionado que se trata de un cómic?) con una extraña mezcla de virtuosismo y sencillez, Delisle nos cuenta sus experiencias en Corea del Norte como asesor de animación (de dibujos animados, digo) en un gran estudio en el que se ha deslocalizado la producción de las series de dibujos de occidente.

Las diferencias culturales, lo absurdo del régimen totalitario que rige hasta la más mínima expresión de la vida cotidiana, la deshumanización provocada por el miedo y la constante propaganda, la frustración del autor por la imposibilidad de contactar con los coreanos son narradas con grandes dosis de humor y humanismo por Delisle. Y es que el autor vivió durante este tiempo en un constante estado de flemático estupor ante una cultura en constante estado de paranoia, asombro que combatía a través de pequeñas transgresiones como la de dar a leer a su traductor el prohibidísimo libro 1984 de G. Orwell o ¡escuchar la radio!

No dejéis de ampliar las viñetas (pinchando encima) para ir abriendo boca.

El autor en plena faena

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Guy Delisle en la Biblioteca UPM

El botánico H.M. Willkomm (1821-1895)

Cartel exposición: El botánico H.M. WillkommEl botánico H.M. Willkomm (1821-1895) : la aventura de la biodiversidad por los caminos y paisajes de España.

Exposición bibliográfica

Rectorado Universidad Politécnica de Madrid

Calle Ramiro de Maeztu, 7

Madrid 28040

Del 10 al 30 de noviembre de 2010

De lunes a viernes de 9:00 a 20.00 h.

La lista de los intelectuales europeos que nos visitaron durante el siglo XIX es muy larga y en ella encontramos figuras muy conocidas como Hans Christian Andersen, Theophile Gautier, Prosper Merimée, Alejandro Dumas, Richard Ford, o Washington Irving pero no solo nos visitaron  escritores.

También vinieron científicos como Alexander Humboldt, Edmond Boissier y H.M. Willkomm.

Este último, el eminente botánico alemán H. M. Willkom, (1821-1895), es el protagonista de la exposición que hasta el día 30 de noviembre de 2010 estará montada en el hall del Rectorado de la Universidad Politécnica de Madrid.

En el se unieron el científico riguroso y el viajero romántico.

Llegó a España con 23 años y había leído entre otros libros los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving. Tras visitar Barcelona, Valencia y Madrid organizó el viaje a la ciudad con la que soñaba desde niño: Granada.

Recorrió las sierras en un caballo cargado de pliegos de papel con un criado andaluz que le cantaba romances. Y empezó a considerar la posibilidad de hacer un estudio general sobre la flora de la Península Ibérica.

Para poder estudiar nuestras plantas en su totalidad viajó tres veces a España (1844, 1850 y 1873) y el resultado de su esfuerzo es la mas importante obra  que ningún botánico extrajero ha hecho jamás sobre la flora española y una de las obras maestras de la ciencia botánica europea.Fotografía inauguración exposición

Su título es Prodromus Florae Hispanicae (1861-1880). Las ilustraciones que complementan esta obra, realizadas por el propio Willkomm que era además un gran dibujante, se pueden ver en la exposición y al tiempo descubrir a un personaje que aunque es reconocido como un maestro por los botánicos españoles es un desconocido para todos los demás.

Podéis ver imágenes aquí

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