El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson.

El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde.

R.L.Stevenson

No es fácil de describir. Hay algo extraño en su apariencia; algo desagradable, algo francamente detestable. Nunca vi a un hombre que me gustara menos y, sin embargo, no sé por qué. Debe ser un tipo de deformidad, aunque no puedo especificar en qué consiste. Es un hombre de aspecto extraordinariamente anormal, y sin embargo no puedo señalar ninguna anormalidad. No, señor, no puedo evitarlo.

Ese hombre es Mr Hyde. Es una figura misteriosa que ha aparecido en la vida del doctor Jeckyll. ¿Quién es?, ¿qué relación tiene con el doctor? Por qué este ha redactado un testamento legando toda su fortuna a esta persona de la que nadie sabe nada, al que casi nadie ha visto.

Mr. Utterson está preocupado por el doctor Jeckyll. Son viejos amigos. Hace tiempo que no le ve. Empieza a indagar, quiere conocer. Lo que va a descubrir le va a horrorizar. El mal se hará presente.

Se llevó el vaso a los labios y bebió su contenido de un solo trago. Siguió un grito; vaciló, se tambaleó, se aferró a la mesa para sostenerse, y me miró con los ojos inyectados en sangre, la boca muy abierta y jadeante; y mientras le miraba creí ver cómo se transformaba: pareció aumentar de tamaño, su rostro se volvió repentinamente negro y sus rasgos parecieron transfigurarse y alterarse…, y al momento siguiente me levanté de un salto y retrocedí contra la pared, con el brazo alzado para escudarme de aquel prodigio y la mente sumergida en el terror.

-¡Oh, Dios! – exclamé; y luego-: ¡Oh, Dios!- una y otra vez; allí delante de mis ojos, pálido y tembloroso, a punto de desvanecerse, y tanteando con la mano como un hombre devuelto a la vida…, ¡allí estaba Henry Jekyll!

El extraño caso del Doctor Jeckyll y Mr Hyde es la lucha entre el bien y el mal. Un mal que habita entre nosotros, dentro de nosotros y que no queremos que salga a la luz. Tenemos miedo de él, pero lo deseamos porque ello nos permitirá hacer cosas que de otra manera no podríamos. La sociedad no lo permitiría. Nuestra razón lo evitaría. Y le tenemos miedo porque una vez que se despierte pueda que ya no lo podamos controlar.

Múltiples adaptaciones se han realizado para el cine de la novela de Stevenson. En 1920 el grandísimo John Barrymore encarnó al desgraciado doctor en una producción de Adolph Zuckor.

Fredric March interpretó el papel en la versión de Rouben Mamoulian de 1931 con la que ganó el Oscar al mejor actor.

R. L. Stevenson nació en Edimburgo en 1850. Murió en Samoa en 1894.

Stevenson en la Biblioteca UPM.

Dentro de media hora, cuando me reintegre de nuevo y para siempre a su odiada personalidad, sé cómo me sentaré estremecido y llorando en mi sillón, o seguiré paseando arriba y abajo por esta estancia (mi último refugio en la tierra), en un  arrebato de tensión y espanto, prestando oído a cualquier sonido amenazador.  ¿Morirá Hyde en el cadalso? ¿O hallará el valor de liberarse de su destino en el último momento? Solo Dios lo sabe. A mí no me importa. Ésta es mi autentica hora de la muerte, y lo que siga concierne a alguien distinto de mí. Así pues, mientras deposito la pluma y procedo a sellar mi confesión, pongo también fin a la vida de ese desdichado de Henry Jeckyll.

Cervantes por el mundo: La batalla de Lepanto.

The battle of Lepanto, the fleet by Everett

Cervantes participó en una de las batallas más importantes de la historia; la batalla de Lepanto, que tuvo lugar en las costas de Grecia, Golfo de Corinto,  el 7 de octubre de 1571. Siempre consideró un honor haber participado en este combate naval al que llamó en el Quijote:  “la mas alta ocasión que vieron los siglos”.

Tenía 24 años y tuvo un comportamiento ejemplar según recogen las crónicas y testimonios de la época. Recibió dos heridas graves, una en el pecho  y otra en el brazo izquierdo. Tras convalecer seis meses en Messina, curó la herida del pecho  pero perdió para siempre el uso del brazo. Cervantes fue conocido con el sobrenombre de: ” el Manco de Lepanto”.

 Se peleaba por el dominio del mar Mediterráneo, y en esa lucha los turcos, el Imperio Otomano,  se enfrentaban con una coalición católica  llamada la Santa Liga, integrada por tropas españolas, venecianas y pontificias.

Los turcos fueron derrotados. Las cifras son aterradoras, se calcula que murieron entre 25.000 y 30.000 soldados otomanos.

El historiador del Siglo de Oro Luis de Córdoba describió así el combate:

 Jamás se vio batalla más confusa; trabadas de galeras una por una y dos o tres, como les tocaba… El aspecto era terrible por los gritos de los turcos, por los tiros, fuego, humo; por los lamentos de los que morían. Espantosa era la confusión, el temor, la esperanza, el furor, la porfía, tesón, coraje, rabia, furia; el lastimoso morir de los amigos, animar, herir, prender, quemar, echar al agua las cabezas, brazos, piernas, cuerpos, hombres miserables, parte sin ánima, parte que exhalaban el espíritu, parte gravemente heridos, rematándolos con tiros los cristianos. A otros que nadando se arrimaban a las galeras para salvar la vida a costa de su libertad, y aferrando los remos, timones, cabos, con lastimosas voces pedían misericordia, de la furia de la victoria arrebatados les cortaban las manos sin piedad, sino pocos en quien tuvo fuerza la codicia, que salvó algunos turcos.

Joan Coromines, autor a recuperar

Joan Coromines (1905-1997)

No es posible fundamentar una etimología con el rigor indispensable hoy en día, después de cien años de lingüística científica, sin conocer a fondo la historia de la palabra, y ésta no se puede reconstruir sin un conocimiento global de la vida del vocablo a través de los siglos y a través de todo el espacio abarcado por la lengua castellana y aun por los idiomas hermanos y afines.

Diccionario crítico etimológico. Madrid: Gredos, 1976.

Joan Coromines (cub.)El lingüista Joan Coromines (1905-1997) es hoy día una figura a recuperar no solo por la magnitud de su obra filológica sino por su significación interlingüística e intercultural. Sobre todo cuanto se constata que la apreciación cabal del valor patrimonial de plurilingüismo hispánico, a nivel generalizado y popular, es aún una asignatura pendiente de la sociedad española. En 1989, con Jorge Semprún como Ministro de Cultura, Coromines fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas. El librito publicado a la sazón por el propio Ministerio repasa diversos aspectos tanto biográficos como de su trayectoria de investigador y de sus monumentales obras construidas a lo largo de decenios, acompañando fotos de sus andanzas y borradores de trabajo. Aunque su objetivo central era el estudio sistemático de la lengua catalana, las propias necesidades de dicha empresa y su grandísimo alcance personal e intelectual le condujeron a acometer tanto el dominio lingüístico que él denominó expresamente “hispánico” (lenguas románicas de la Hispania en el Viejo y el Nuevo Mundo) como también el occitano. Para ello le sobraban vocación y una sólida formación de romanista. Su Diccionario crítico etimológico del castellano (publicado y reeditado desde 1954 en adelante) se puede considerar el primero propiamente moderno sobre este aspecto de nuestra lengua. Desde cierta perspectiva sociocultural, su figura ilustra los desencuentros y paradojas de las relaciones entre las culturas de lengua castellana y catalana: soberanista en lo político, panhispánico en lo profesional y cultural, nunca españolista en sentido vulgar del término.Coromines - Breve diccio (cub Gredos)

Otra consecuencia apreciable de Joan Coromines -no tanto como tarea directa suya en los breves años de su trabajo en la Generalitat como por los efectos derivados de sus estudios- es la normalización lingüística. Tema por el que los bibliotecarios, tan preocupados siempre por la referencia y la precisión, le quedamos bien agradecidos. En fin, un hombre que demostró una capacidad de trabajo y una tenacidad a prueba de bomba en un clima intelectual y político a menudo poco propicio. Buen momento para recordarle este año 2016 consagrado a Cervantes. Por otro lado ¿a dónde hubiera llegado Coromines si hubiera contado con las actuales tecnologías de la información?

 

Obras de Joan Coromines en: Biblioteca UPM.

 

Cervantes. Argamasilla del Mar. Poema de Juan Ramón Jiménez.

Juan Ramón Jiménez escribió este poema el 8 de febrero de 1916, pertenece en su libro Diario de un poeta recién casado. Lo compuso en el barco, en plena travesía desde el Puerto de Cádiz hacia la Costa Este de los Estados Unidos para casarse con Zenobia Camprubí Aymar.

Cubierta de Diario de un poeta recién casado. Juan Ramón Jiménez

Argamasilla del Mar

 

Sí. La Mancha, de agua.

Desierto de ficciones líquidas.

Sí. La Mancha, aburrida, tonta.

 

—Mudo, tras Sancho triste,

negros sobre el poniente rojo, en el que aún llueve,

Don Quijote se va, con el sol último,

a su aldea, despacio, hambriento,

por las eras del ocaso

 

—. ¡Oh mar, azogue sin cristal:

mar, espejo picado de la nada!.

 

La ciencia moderna y la anarquía. Piotr Kropotkin

CarátulaLa ciencia moderna y la anarquía.
Piotr Kropotkin
2015

La vida de Piotr Kropotkin (1842-1921) tiene un cierto paralelismo con la de  Lev Tolstoi (1828-1910): ambos son rusos del siglo XIX, hijos de aristócratas, forman parte durante un tiempo del estamento militar (y participan en campañas militares); viajan por una Europa convulsa y revolucionaria (1830, 1848), y se declaran en un determinado momento de su vida anarquistas (anarquista cristiano en el caso de Tolstoi). Claro que Tolstoi se vuelca en la literatura mientras que Kropotkin es un hombre de ciencia: geógrafo participa en varias expediciones científicas en nombre de la Sociedad Geográfica Rusa. Kropotkin es también un ideólogo y un teórico del anarquismo que llega a afiliarse a la AIT (primera internacional obrera), en principio a favor de Marx y posteriormente de Bakunin. Hay una diferencia adicional entre estos dos personajes: Kropotkin vive la revolución rusa (1917) y Tolstoi no.

Lo que más me ha gustado de este texto (editado en España en 2015 conjuntamente por las editoriales la Mala Testa, Tierra de Fuego y Editorial Eleuterio) es su visión histórico-científica. Es completamente holista, explica el resurgir de la ciencia moderna como una consecuencia de la rotura de las ataduras que la constreñían respecto a poderes fácticos como la Iglesia, y cómo esa quiebra del vasallaje intelectual es consecuencia también del ambiente socio-político republicano y revolucionario entre 1830 y 1848. De hecho, afirma que fue tras la revolución de 1848 cuando Darwin y Wallace se atrevieron a afirmar sus enseñanzas evolutivas “heréticas”. Teoría evolutiva en la que Darwin incluyo al ser humano como parte del flujo en la lenta evolución fisiológica.

kropotkin

Kropotkin carga las tintas contra el abuso que hacen los metafísicos (Schelling y Hegel entre otros) del método dialéctico “poniendo palabras allí donde faltaban ideas” (cita atribuida a Goethe por el autor), y reivindica para la política la claridad expositiva y la precisión del método científico (inductivo-deductivo).

“Todos y cada uno de los hombres de ciencia mencionados volvieron a la sencillez, exactitud, y podría decir la belleza de estilo que caracterizó a los seguidores del método inductivo, …, libres del énfasis metafísico”

Acudimos de la mano de Kropotkin al nacimiento de la Sociología como ciencia (1851). Kropotkin dedica un importante esfuerzo a demostrar que la teoría de la evolución de Darwin es mucho menos simplista de lo que se le ha atribuido. Concretamente en el libro El Origen del Hombre que siguió al conocidísimo Origen de las Especies, se hace una comparación de las leyes del apoyo mutuo y del enfrentamiento mutuo.

“aquellas especies que contienen el mayor número de individuos solidarios, cuentan con mayores probabilidades de supervivencia y de multiplicación, … y el instinto social es un instinto más fuerte, más permanente y más activo que el instinto de supervivencia”

“toda nuestra educación religiosa, histórica, jurídica y social está imbuida de la idea que los seres humanos, abandonados a si mismo retornarían al salvajismo,… sin embargo, los usos y las costumbres creados por la especie humana para asegurar el apoyo mutuo, la defensa mutua, y la paz en general, fueron precisamente elaborados por una masa anónima”

“el anarquismo no se contenta con las conclusiones metafísicas de tiempos pasados sino que se ajusta a unas bases naturalistas”

Kropotkin refiere su visión de la anarquía como ciencia (que evoluciona por aproximaciones sucesivas) en la concepción de una sociedad donde las relaciones no estén reguladas por leyes, ni autoridades, sino por medio de un mutuo acuerdo siempre revocable: nada de autoridad, nada de gobierno, nada de inmovilidad. La sociedad no exigirá nada al individuo que no haya voluntariamente aceptado. Kropotkin ve en la anarquía un ideal social pero no una utopía, que la situaría en el margen de lo irrealizable. Es en cierta medida entrañable su fe en el ser humano.

Me gustaría destacar las tres principales funciones de la vida social según Kropotkin: Arte, Ciencia e Industria. Libros como este nos demuestran que la dicotomía entre ciencias y humanidades simplemente no existe.

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