A lo lejos. Hernán Díaz

Cubierta de A lo lejos, Hernán DíazMadrid : Impedimenta, 2020
In the distance (2017)
Traducción: Jon Bilbao

Håkan Södertström, apenas un niño, deslumbrado ante tanta novedad, pierde de vista a su hermano Linus en el bullicioso puerto de Portsmouth. Van de camino a Nueva York en busca de las oportunidades que su padre no puede darles en Suecia. De repente sin compañía, asustado, sin saber dónde podría estar su hermano, prueba a subir a un barco que está a punto de partir. No conoce el idioma y no se da cuenta de que no es el barco correcto. Semanas más tarde en lugar de la costa este lo que se encuentra ante sus ojos es el otro lado, San Francisco. Estamos en mitad del siglo XIX, en plena Fiebre del Oro. Mientras los colonos viajan hacia el oeste jugándose la vida por un trozo de tierra y un sueño, Håkan Södertström emprende el camino inverso, de San Francisco a Nueva York, con la quimérica idea de reencontrarse con su hermano.

Es el punto de partida de la odisea a través de las grandes llanuras americanas de un muchacho que acabará siendo conocido como el Halcón. Se cruzará en el camino con mineros, con bandas de forajidos, con una expedición científica, con la caravana de colonos… Todo ello irá curtiendo su carácter, dotándole de una personalidad cada vez más silenciosa y ensimismada. Pero sobre todo será el enfrentamiento con la Naturaleza, con el espacio infinito y su voluntad ciega de sobrevivir los que hagan de Håkan el hombre que llega a ser.

A lo lejos es una novela épica que proporciona al lector una buena cantidad de emociones y de escenas inolvidables. Un viaje en sentido inverso. Un personaje a la contra con cuerpo enorme: un gigante ante sus semejantes, un diminuto grano de polvo en el camino.

Merece la pena mencionar al autor de la traducción, Jon Bilbao, su última novela, Basilisco, es otro western a la contra, diferente, que por momentos parece respirar entre estas páginas.

Tara Westover. Una educación.

Tara Westover. Una educación. Ed. Lumen, 2018.

Una educación es la historia de Tara Westover, su autora. Tara es una niña que vive en un pueblo de las montañas de Idaho. Criada en una familia mormona, con un padre conspiranoide antigubernamental y con problemas mentales, crecerá sin ir a la escuela y trabajando con sus otros hermanos en la chatarrería familiar. En esa casa no se va al médico ni se toman medicamentos “tradicionales” y sólo cuentan con los remedios de su madre, curandera y partera. Les han educado en la idea de la llegada inminente del fin del mundo y se preparan para ello año tras año.

Las perspectivas son muy malas para Tara, todo apunta a que se casará, tendrá hijos, ayudará a su marido y su vida seguirá vinculada a Idaho. Pero ella va a romper ese círculo familiar, en parte animada por su hermano Tyler que logra salirse de esa trampa y sobre todo llevada por una voz interna que le dice que eso no es lo que quiere y que las locuras de su padre, secundadas por su madre, no se corresponden con la vida real.

Con la huida de mi hermano se había plantado la semilla de la curiosidad, que solo necesitaba tiempo y aburrimiento para crecer. Mientras arrancaba el cobre de un radiador o arrojaba al contenedor el quingentésimo pedazo de acero, a veces me sorprendía imaginado las aulas en las que Tyler pasaba los días.

Tara tiene un talento, cantar y tiene una obsesión, saber y eso la lleva a prepararse de cero el examen de ingreso en la universidad, sin haber pisado un aula previamente y desconociendo que ha habido dos Guerras Mundiales, un Holocausto o quién es Martin Luther King.

Logra iniciar sus estudios en la Brigham Young University con diecisiete años y graduarse en Arte. Gracias a varias becas pudo seguir estudiando y hacer un posgrado en el Trinity College en Cambridge algo que, ni en sus mejores sueños, hubiera pensado, graduándose en Historia en 2014.

Todos estos avances en la vida de Tara tienen un coste personal y le llevan al enfrentamiento y distanciamiento con su familia. Todas las creencias en las que ha sido educada, aún a sabiendas de que son mentiras, la van a hacer dudar en algunos momentos de si el camino escogido es el correcto. Sobre su libro, la autora dice que lo más difícil de relatar no tuvo que ver con las peleas familiares o las restricciones que le imponían.

Se me hizo más difícil escribir de las cosas positivas, de las cosas que perdí. La risa de mi madre, la belleza de las montañas.

La novela es un canto a la educación, de ahí su título, que es lo que salvó a esta niña de tener una vida horrible. Pero también es un canto a la voluntad de las personas, al esfuerzo y a la determinación por mejorar aun cuando todo esté en contra.

Podéis llamarlo transformación. Metamorfosis. Falsedad. Traición. Yo lo llamo una educación

Me ha parecido un libro buenísimo, desgarrador muchas veces. Que el relato se autobiográfico le da mucho fuerza ya que algunas cosas que cuenta parecen increíbles. Es una historia que engancha desde la primera página porque además está muy bien escrito.

Aquí podéis leer una entrevista que le hizo El Cultural a la autora en 2018.

Un náufrago en la sopa, Álvaro de Laiglesia

Un náufrago en la sopa.

Álvaro de Laiglesia

Madrid: Ediciones Temas de Hoy, 1998

Tú sabes – dijo a Domingo más tarde, mientras se iba poniendo las piezas de su frac – que la Muerte se presenta a los moribundos cuando los médicos fallan su estocada. Esos estoques a medio clavar que nos dejan los médicos después de su faena nos harían sufrir atrozmente si no fuese por la Muerte, gran puntillera, siempre aparece con sus mulillas para evitar al público el feo espectáculo de las agonías interminables.

Pues bien: imagínate que a mí, en el trance supremo de la puntilla, me ha visitado la Vida. No vino la Muerte descarnada, que sonríe la muy tonta porque no tiene labios. ¡Llegó la Vida, Domingo!¡La Vida misma!¡La Vida rubia, con los ojos azules y una gran pamela de color de guinda! Ella me salvó. Ella fue el potentísimo bicarbonato que me sacó de dentro aquel aire tumefacto que me mataba: el tedium vitae.

Esa Vida se llama Palmira. Hugo, el protagonista de esta historia, en el trance de la muerte, llevado por la ociosidad absoluta de señorito consentido ha conocido a Palmira. Y se enamora.  Se ha enamorado y como tal se comporta como un auténtico idiota. Deja a un lado a sus amigos Sam, Zeze el pelirrojo y solo tiene en mente a su amada. Sin embargo, un fémur débil y Octavio del Peral, medico de huesos, se interpone en su camino.

Hugo, una vez más solo, se vuelve a enamorar. Magda la trapecista, es su objetivo.

Tutéame dijo Magda- yo también te llamaré de tú.                                                                 

¿Será que todos los amores empiezan igual? – pensó- Tutéame primero y una cena después…

Con el argumento del amor no conseguido, Un náufrago en la sopa es en realidad un conjunto de situaciones y personajes totalmente disparatados y absurdos pero llenos de un humor inteligente que nos harán pasar un rato desternillante. Nunca el humor está de más porque el humor es vida.

Álvaro de Laiglesia comenzó su carrera en La Ametralladora pero fue en La Codorniz donde realizó la mayor parte de su carrera.

Álvaro de Laiglesia en Biblioteca UPM

El pasado, instrucciones de uso / Enzo Traverso

Enzo Traverso: El pasado, instrucciones de uso : Historia, memoria, política

Ed. española: Marcial Pons, 2007. Trad. Almudena González de Cuenca. 

Ed. argentina: Prometeo, 2011. Trad. Lucía Vogelfang. 

Título original:

Le passé, modes d’emploi : Histoire, mémoire, politique.

(La Fabrique, 2005) 

Hegel presenta esa organización estatal del pasado bajo la forma alegórica del conflicto entre Cronos, el dios del tiempo, y Zeus, el dios de la Política. Cronos mató a sus propios hijos. Engulle todo a su paso, no dejando rastros detrás suyo. Pero Zeus llega a dominar a Cronos, porque ha creado el Estado, capaz de convertir en Historia todo lo que Mnemosina, la diosa de la memoria, ha podido recoger del paso devastador del tiempo (Historia y memoria: ¿una pareja contradictoria? – Separaciones

Cuáles son las diferencias y relaciones entre memoria individual y/o colectiva, Historia –tanto en cuanto a los hechos y procesos acaecidos en sí como a su estudio y exposición (historiografía), y Política: de todo esto trata este libro; partiendo de un título que parafrasea con toda intención el de la famosa novela La Vie mode d’emploi, de Georges Perec, autor que será a su vez comentado en el ensayo de Traverso. 

Justo en el reciente siglo XX, a lo largo del cual se produjo la crisis de la transmisión intergeneracional de la memoria en su sentido y funcionalidad tradicionales, y tal vez como reacción a ello mismo, se asiste a la eclosión de la memoria histórica, su búsqueda, las luchas sociales y mediáticas en torno a ella, su marginación o institucionalización según los casos, matices y momentos. Un proceso que no parece detenerse hasta ahora. La interpretación de las violencias sociopolíticas acaecidas antaño ha pasado a un primer plano, en muchas ocasiones espoleada por el propio día a día de la política cotidiana, como una asignatura pendiente. Deseable en una sociedad que se quiera madura y responsable, si no fuera porque la liza más visible queda demasiado a menudo en manos de tertulianos y opinadores profesionales, en el mejor de los casos de autores de narrativa de ficción.  Por eso es tan importante la intervención de los historiadores, de la que esta obra es buen ejemplo.   

Traverso se mueve en un territorio inagotable que ha investigado durante largos años: el mundo judeoalemán en el que se destaca el hecho de memoria contemporánea europea por antonomasia: el Holocausto. También se nota su familiaridad con el medio francés al tratar asuntos como Vichy y Argelia. Y por supuesto se refiere a su Italia de origen. Pero aunque se trata de un ensayo de reflexión y en modo alguno de un catálogo o compendio deliberado, se mencionarán también España, Rusia, la Argentina o los Estados Unidos con sus respectivas cargas.  Los amantes de la Historia contemporánea pueden disfrutar de una lectura breve pero intensa que brinda múltiples pistas de exploración y ampliación en una bibliografía abundante y selecta. Por desgracia, un ensayo de este alcance y calidad -muy bien traducido además- hubiera merecido algo más de esmero en la edición de Marcial Pons, que presenta erratas ortográficas en algunos autores y títulos citados.   

En abril de 1994, cuando la opinión pública era todavía ampliamente incrédula o indiferente, vis a vis de las masacres que los medios caracterizaban como conflictos “tribales”, hablar de “nazismo tropical” tenía un sentido, el de apoyarse sobre la conciencia histórica del mundo occidental, en la cual la Shoah ocupa un lugar central, para llamar la atención sobre un genocidio que se estaba produciendo. Se trataba de mostrar que Ruanda estaba viviendo una tragedia tan grave como la Shoah y que había que reaccionar para intentar impedirla. Desde un punto de vista ético político, la noción de “nazismo tropical” estaba, pues, perfectamente justificada. Desgraciadamente, es más fácil conmemorar los genodicios, sobre todo a decenios de distancia, que impedirlos.  (Usos políticos del pasado – La memoria de la Shoah como religión civil

La colina de Watership frente a la sociedad paliativa

La Colina de Watership, Watership Down, Richard Adams (publicado originalmente en 1959)

La sociedad Paliativa -Palliativgesellschaft-, Byung-Chul Han (primera edición en alemán en 2020, 2021 en castellano)

Hacer una reseña en tiempos de exámenes (a pocos días de que florezcan los tilos) me impone cierta cautela. Por un lado, me apetece hablar de un libro/libelo recién publicado: la sociedad paliativa (Byung-Chul Han); pero ocupar espacio mental en momentos de concentración estudiantil pre-estival no me parece muy considerado. Así que pensé, quizás si se adereza con una novela que resulte complementaria (en positivo) podría disculparse tal intromisión; un ejemplo sería La Colina de Watership de Richard Adams.

De manera que voy a empezar por lo segundo, y el que quiera que se apee en la lectura de esta reseña, a demanda.

Foto de Richard Adams y carátula del libro en inglés: Watership Down

La Colina de Watership (Watership Down) es una novela que leí hace eones (digamos 1980), cuyo libro despisté por ser boba y decente (se lo devolví a su legítima dueña – mi tía cocoliso-) y sin embargo luego re-encontré (quizás por justicia poética) en una librería de Emaús.

La Colina de Watership está escrito por Richard Adams en 1959, un autor muy poco conocido en España, que conoció el conflicto bélico en primera persona durante la Segunda Guerra Mundial, como soldado enviado a Oriente Próximo (alejado del frente). La novela trata de una comunidad de conejos, y de sus peripecias para establecer una sociedad dotada de atributos propios de las comunidades humanas: cultura, lenguaje, mitos… La fecha de publicación original (1959) nos retrotrae a un momento histórico de posguerra que requería de un cierto utópico optimismo, en cierto sentido antagónico a la distópica Rebelión en la granja de Orwell (1945), editado recientemente en formato comic (pincha aquí).

Carátula del libro

De la Sociedad Paliativa, solo diré que es un texto muy actual (COVID mediante) y escueto (90 páginas en formato octavilla); El autor, Byung-Chul Han de origen coreano, es docente en reconocidos centros universitarios germanos (Basilea, Berlín y Karlsruhe). De él ya hicimos una reseña hace tiempo (pincha aquí). Este profesor tiene por costumbre, escribir y publicar (de año en año) sus reflexiones filosóficas de clara vocación docente. En este texto, el profesor Byung-Chul contrapone la disciplina heroica (propia de la sociedad pre-industrial) al sentimentalismo del sujeto burgués caracterizado por la novedosa fórmula de dominación: el imperativo de ser feliz.

“el virus es el espejo de nuestra sociedad…”


La Colina de Watership, de Richard Adams en la Biblioteca UPM
Byung-Chul Han en la Biblioteca UPM

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