Yo, Claudio de Robert Graves

 Yo, Claudio

 Robert Graves.

 Alianza Editorial

De pronto oímos un gran chillido sobre nuestras cabezas. Levantamos la vista y vimos  una cantidad de  águilas en vuelo. Algunas plumas bajaban flotando. Tratamos de atraparlas. Germánico y Castor agarraron una cada uno antes de que cayesen y se les enredasen en el cabello. Cástor consiguió una pequeña pluma de un ala, pero Germánico una espléndida, de la cola. Ambas estaban tintas en sangre. Gotas de sangre cayeron sobre el rostro de Póstumo, y en los vestidos de Livila y Agripina. Y luego algo oscuro cayó del aire. No sé por qué lo hice, pero extendí un pliegue de mi túnica y lo atrapé. Era un minúsculo cachorro  de lobo, herido y aterrorizado.

Tiberio Claudio Druso Neo Germánico es quien recoge al cachorrillo. ¿Es un presagio?, ¿Cuál es su  significado? El augur lo interpreta, lo sabe. Su respuesta es inesperada, sorprendente ¿Protector de Roma? Cómo es posible que pueda llegar a esa posición quien pasa por ser estúpido e inofensivo para todo el mundo.

Livila…Interrumpió, riendo ruidosamente:

¡Pobre Roma, con él como protector! ¡Ojalá yo esté muerta antes de que eso suceda!

El augur se volvió hacia ella y la señaló con el dedo.

Chiquilla insolente –dijo-, ¡no cabe duda de que Dios te concederá tu deseo en una forma que no te agradará!

En un mundo lleno de intrigas, mentiras, de lucha por el poder,  la supervivencia es un continuo desafío para todos los miembros de la familia Claudia. Pasar completamente desapercibido es el objetivo de nuestro protagonista. Alejarse de los entresijos de la política, de la violencia que gira alrededor de la familia imperial y centrarse en su vocación de escritor e historiador. Yo, Claudio es su historia.

¿Quieres vivir una larga vida de trabajo, con honores al final de la misma?

Si

Entonces exagera tu cojera, tartamudea deliberadamente, finge frecuentes enfermedades, deja que tu juicio parezca errático, bambolea la cabeza y retuércete las manos en todas la ocasiones públicas y semipúblicas. Si pudieras entender tanto como yo entiendo, sabrías que es esa  tu única esperanza de seguridad y de gloria eventual.

En  1937 se inició el rodaje de la adaptación cinematográfica de la novela de Graves, con Charles Laughton en el papel principal de Claudio, junto con Merle Oberon, Flora Robson, Emlyn Williams y Robert Newton y bajo la dirección de Josef von Sternberg. Un accidente de tráfico de Merle Oberon  hizo que el proyecto se cancelase definitivamente aunque ya arrastraba problemas desde el principio del mismo. En 1966 con la presentación de Dirk Bogarde y la participación de los protagonistas todavía vivos en esa época, se produjo un documental sobre aquel rodaje, The Epic That Never Was, en el que aparece material rodado de la misma.

En 1976 la BBC produjo una versión para la televisión que tuvo un impresionante éxito con un elenco encabezado por Derek Jacobi en el papel de Claudio.

¿Qué es eso? ¿La libertad popular?¿Tú crees en eso? Me parecía que la frase había muerto entre los miembros de la joven generación.

Mi padre y mi abuelo creyeron en ella…

Si –interrumpió Polio con brusquedad-, y por eso murieron.

Robert Graves  nació en la ciudad  de Wimbledon , Inglaterra en  1895. Murió en Deià, Mallorca en  1985. Definido a si mismo como poeta, es autor de varias novelas como Yo, Claudio, El conde Belisario, La hija de Homero…todas ellas traducidas al español.

Robert Graves en la Biblioteca Universitaria UPM

Una genealogía de la pantalla, de Israel Márquez

Israel Márquez:

Una genealogía de la pantalla : del cine al teléfono móvil.

Barcelona: Anagrama, 2015.

Genealogía de la pantallaGracias a la pantalla cinematográfica, muchos hombres y mujeres dejaron de ser simples mortales para convertirse en mitos, en nuevos dioses que admirar y adorar, de ahí su condición de “campo de los modernos héroes”, que Cernuda supo ver tan bien. (p. 39)

Viajo en un vagón, pasa un buen rato, a mi alrededor una mayoría de cerviz agachada, a modo de sumisión pertinaz al dispositivo. Pues bien, para atisbar cómo hemos podido llegar hasta aquí, cómo nos ha podido suceder esto, me zampo esta Genealogía de la pantalla a ver qué encuentro. Y resulta un libro bueno tanto para los nativos digitales –que contemplarán los pasos sucesivos que culminan en la generalización del móvil- como a un público de más edad, procedente de una cotidianeidad anterior marcada durante decenios por el cine y el televisor de programación a capón. Quizás no es un tratado exhaustivo y superexigente de historia de los medios, pero sí un estupendo ensayo de divulgación. Al repasar las vicisitudes de un objeto concreto dado por obvio –la pantalla-, me ha recordado en otro contexto las virtudes de Mundolibro (The Book on the Book Shelf), que Henry Petroski consagró a la evolución histórica de la estantería librera.

Al libro de Israel Márquez le sobran algo de metraje por reiteración de ideas y alguna falta ortográfica. Pero su autor es un auténtico gourmet cultural que -como él mismo declara- exprime al máximo las posibilidades del collage. En eso se muestra muy en sintonía con nuestra época, sin duda: brinda múltiples citas, pistas y sugerencias bibliográficas, filmográficas, musicales… que recomiendo no desperdiciar. Al final, vemos como el desarrollo de la tecnología de la información bajo la égida del macrocorporativismo liberal ha convertido la pantalla en escenario de una reducción de la vida humana a consumo incesante y compulsivo. Un totalitarismo ¿suave? para el que nadie parecemos tener alternativa. De modo que si no hubiera wifi –que ya será raro- al menos hablen entre ustedes.

El móvil permite a las personas retirarse o suspender perceptivamente el espacio público para entrar en una esfera (una pantalla) solipsista, en una burbuja de datos privatizada. Se trata de algo a lo que dispositivos nómadas anteriores como el walkman ya nos habían acostumbrado. Con el walkman y sus auriculares, el individuo podía ahora sumergirse en sí mismo a través de la música, de una “banda sonora” íntima y personal que le acompañaba en sus trayectos y viajes por el espacio público. (p. 225)

Israel Márquez en: Biblioteca UPM.

Cervantes por el mundo: Córdoba

cordoba - puente  Miguel de Cervantes llegó a Córdoba a mediados de la década de 1550 por razones familiares, ya que sus antepasados eran cordobeses. Se especula con que pudo incluso estudiar allí. En el centro de la pujante Andalucía renacentista, con su impronta romana y árabe -no se había producido aún en aquel momento la deportación definitiva de los moriscos andalusíes-, la ciudad debía ser un escenario extraordinariamente estimulante. Además, su renombre daría lugar pocos años después a la nueva Córdoba allende los mares, también ciudad histórica y universitaria, en la actual Argentina.

Córdoba (Andalucía, España) en: Biblioteca UPM.

Cervantes por el mundo: Valladolid.

San-Benito-ValladolidMediando el siglo XVI y siendo aún Miguel de Cervantes muy niño, su itinerante familia se trasladó a Valladolid. El rey-emperador Carlos mantenía a la ciudad como sede de su corte, en aquella época la figura más parecida al rango de capital estatal moderna. Sin duda Miguel de Cervantes mantuvo una vinculación con este escenario de los años cruciales de su infancia: la ciudad a la que volvería hacia el final de su vida, a comienzos del siglo XVII. En el momento de la llegada del pequeño Miguel, la imagen de Valladolid era muy diferente de la actual, pero hemos querido que veáis un edificio que ya existía, al menos en parte: San Benito el Real.

Valladolid en: Bibliotecas UPM.

 

 

 

Velázquez. Javier Portús

Cubierta de Velázquez. Javier PortúsVelázquez

Guía de sala

Fundación Amigos del Museo del Prado

2011

Esta guía de sala dedicada a la obra de Velázquez en el Museo del Prado y  editada por la Fundación Amigos Museo del Prado, no es una guía más.

Primero porque su pequeño tamaño permite leerla en la propia sala del Museo pero sobre todo por la calidad del texto que acompaña a las obras seleccionadas. El autor de los comentarios, Javier Portús, es el Jefe del Departamento de Pintura Española del Museo del Prado y especialista en la relaciones entre pintura y literatura. Portús posee una manera clara y precisa de explicar las cosas y esa exactitud resulta un lujo para disfrutar de los cuadros.

El Prado tiene casi cincuenta obras de Velázquez, ningún otro museo del mundo posee tantas, y representan el cuarenta por ciento de su producción total. Además entre esos cuadros conservados en el Prado se incluyen la mayoria de sus obras maestras. Por eso no hay más remedio que venir a Madrid si se quiere conocer a Velázquez.

Esa riqueza se debe a que Velázquez desde 1623 hasta 1660 trabajó para el rey Felipe IV y muchas de sus obras han permanecido en las colecciones reales, llegaron en su mayoría al Museo del Prado en 1819.

La selección de cuadros que hace el autor para esta guía incluye retratos, pintura histórica, pintura mitológica, de tema religioso y los paisajes que pintó Velázquez en Roma, los famosos jardines de Villa Médicis

Son dos hitos en la historia del paisaje occidental, porque por primera vez este tipo de pintura no es una reelaboración de taller, sino que está realizada ante el motivo. Velázquez ha expresado una concepción muy original y personal del paisaje, que ha dejado de ser escenario de un suceso histórico, y se ha convertido en motivo pictórico con valor en sí mismo, modelado por la luz, el color y el aire, por el espacio y el tiempo. Y todo ello con una técnica pictórica de una seguridad y una levedad extraordinarias.

Javier Portús.

Velazquez. Los jardines de Villa Medicis. Museo del Prado.

En este vídeo Javier Portús dialoga sobre las Meninas de Velázquez.

Velázquez en la Biblioteca UPM

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