Archivos de la Categoría: Cuentos

El fumador pasivo: Cuentos contemporáneos

El fumador pasivo
Daniel Gascón
Xordica Editorial, 2005

El fumador pasivo es el título que Daniel Gascón, joven autor zaragozano (nacido en 1981), da a una recopilación de cinco relatos cortos, ninguno con ese nombre: La generación perdidaMudanza,Los extranjerosLara y las otras, y El abuelo. ¿Cuál es la razón entonces de este título tan sugerente? No tengo ni idea.

Claro que puestos a especular y después de disfrutar las curiosas experiencias que narra en sus relatos, uno tiene la sensación que el título podría aludir al efecto del entorno sobre cada uno de nosotros aunque no estemos necesariamente implicados, o quizás a los efectos secundarios de las experiencias ajenas (y propias).

Los cinco relatos están interconectados por el mismo protagonista al que podemos suponer el autor o una destilación del autor. En ningún caso se alude al carácter autobiográfico pero francamente se asume (con o sin razón).

El estilo es directo y certero, es capaz de evocar escenas con una enorme precisión y un número testimonial de adjetivos fundamentales. Es de un intimismo natural y cálido, a veces resulta muy divertido a pesar de narrar situaciones a ratos grotescas.

En La generación perdida nos introduce en su experiencia universitaria en Zaragoza, y el título parece dedicado a uno de los profesores al que describe anclado en una universidad en pleno proceso de transición. Es cercano, natural, divertido:

Todo lo que sabía era que el examen era fácil, que la asistencia no era obligatoria y que me faltaban seis créditos…

 

La descripción que realiza de su experiencia como Erasmus en la Universidad de East Anglia (UEA) es fantástica, va directamente al meollo de las vivencias multiculturales con estudiantiles de todo pelaje, condición y convicción. La vida anglosajona, de por sí particular, se vuelve alucinante cuando se reside en una especie de castillo postmoderno al estilo Blade Runner (como el mismo autor define), situado en mitad de una bucólica campiña inglesa. Esta ultra-condensada descripción es 100% exacta (conozco el entorno). Adjunto alguna foto que espero resulte adecuada, no concibo mejor corroboración.

Biblioteca de la Universidad de East Anglia, Norwich, Denys Lasdun

 

Daniel Gascón describe además sus (o los) cursos de escritura creativa y de literatura general que se ofrecían en la UEA, donde también impartía sus clases W.G. Sebald, profesor de culto en la UEA y autor reverenciado por muchos (a mí personalmente me impactó mucho su descripción de la Alemania de la inmediata postguerra). El protagonista no llega a conocer a Sebald debido a un curioso enredo previo al accidente mortal que acabó con la vida del autor (detalle verídico).

Norfolk Terrace en la Universidad de East Anglia, Norwich, Denys Lasdun

 

De vuelta a Zaragoza aparecen nuevos cuentos donde se mezclan la rareza del desarraigo y el localismo, y resulta hilarante su capacidad de conjugar los tintes antisistema de algunos de sus amigos y conocidos con las prácticas católicas más tradicionalistas.

Si todo lo anterior no fuera suficiente, asígneseme a mí la responsabilidad (que no la culpa); con seguridad hay matices que no habré sabido transmitir.

Por otra parte, la editorial Xordica (que no NØrdica) también me parece que merece una línea: libros sin trampa ni cartón, o libros con trampa y de cartón según su fundador Josep Raúl Usón. Curiosa mezcla de localismo aragonés y cosmopolitismo rural. Con un elenco de autores jóvenes muy interesante.

 

 

 

Técnicas de iluminación, Eloy Tizón

Técnicas de iluminación
Eloy Tizón
Madrid: Páginas de espuma, 2013

 

La literatura de Eloy Tizón es un gozo para los sentidos y este libro una nueva muestra de ello. Se ha hecho esperar siete largos años desde la publicación de Parpadeos. Se ha hecho esperar como todo lo bueno. Pero ha valido la pena, porque los diez cuentos incluidos en Técnicas de iluminación están dotados de una belleza extraordinaria.

Crea Eloy Tizón una prosa que es hallazgo permanente, luz, color, música. Muy plástica y sorpresiva. Y con ella levanta una voz rítmica, surrealista, extraña que genera ambientes emocionales en cuya densidad se tejen los escenarios, la progresión de los cuentos. La peripecia, la trama, es en mayor o menor medida una luz tenue supeditada al fulgor y al deslumbramiento del lenguaje.

Pinceladas de luz que salpican la oscuridad en que se mueven los personajes, siempre un poco náufragos o irremediables. En medio de este tejido lírico están colocados frente a circunstancias que dinamitan sus rutinas, resquebrajan el mapa de sus destinos. Desde ese fondo abisal del que parten (también nosotros al leer estamos en zona oscura, pues son muchos los detalles que el narrador deliberadamente nos escatima) los veremos esforzarse por alcanzar la superficie (en Merecía ser domingo una familia huye de la ciudad en busca de otra mejor forma de vida) o sumergirse en la contemplación de un momento mágico que no volverá a producirse (Alrededor de la boda); perder el control (en El cielo en casa una personalidad sensible y débil se ve sometida por otra tan magnética como brutal) o abrazar una filosofía nueva (el paseo como fin en sí mismo en Fotosíntesis); reconstruir un acto inconfesable ocurrido en el pasado para tratar de darle sentido y redimirse (Ciudad dormitorio) o aturdirse la memoria con más memoria con la esperanza de sufrir menos (Nautilus).

Cuentos que someten las reglas habituales del género para alumbrar una manera diferente de decir, labrada a semejanza de su autor, disfrutada y mimada hasta la última coma. Una fiesta de la palabra.

 

Eloy Tizón (Madrid, 1964) ha colaborado en medios literarios y ha dado clase en diferentes escuelas de escritura. Tiene publicadas hasta la fecha tres novelas: Seda salvaje (Anagrama, 1995), Labia (Anagrama, 2001) y La voz cantante (Anagrama, 2004); y tres libros de relatos: Velocidad de los jardines (Anagrama, 1992), Parpadeos (Anagrama, 2006) y Técnicas de iluminación (Páginas de Espuma, 2013).

 

Sólo de lo perdido, Carlos Castán

Sólo de lo perdido
Carlos Castán

Barcelona: Ediciones Destino, 2008

 

El arte indefenso que respira a veces bajo la superficie de las cosas.

 

Tal vez esta frase resuma las intenciones del libro. El arte indefenso bajo la superficie de las cosas. El arte indefenso… Hay que mirar muy tomándose todo el tiempo del mundo para ver debajo de las cosas. Detrás de las cosas. Mundo atropellado sin poesía. Estos cuentos ayudan, yo creo. Tan pausados, tan mirando. Tan tristes y verdaderos, eso es belleza. Elegancia de las frases, yo creo. Sencillos caminos al interior de los personajes. Un poco en sombra (no, no avanzan), cierta impresión de que transitan perdidos por el pasillo de la casa. Las manos abiertas delante de los ojos. Sin tomar las riendas de su libre albedrío. Definidos desde fuera, por el amor de los demás (por decir algo amor), por la locura de los demás. Da la vida corazones que la vida gusta en arañar.

En su último año de vida, acorralado por males sin remedio, la abuela le ponía cocacola en la mesa diciéndole que era vino y a la pobre se le salían las lágrimas de los ojos viendo que aquel hombre, la vieja autoridad de las bodeguillas del barrio, no era ya capaz de notar la diferencia.

 

Al límite de ser algo los personajes, yo creo. O, vistos desde el otro lado, al límite de no ser. O de ser otro. Deseo y tragedia de ser otro. Pobladores de estos cuentos, eso sí. Enamorados, locos. Náufragos en tierra firme. Perdiendo, así reza el título. Vivir perdiendo. Continuar. A pesar de lo perdido.

Carlos Castán nació en Barcelona en 1960 y es licenciado en filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid. También en su bibliografía figuran Frío de vivir (1997), Museo de la soledad (2000), El aire que me espía (2005), Papeles dispersos (2009), Polvo en el neón (2013).

 

Indian Country de Dorothy M. Johnson

Indian Country
Dorothy M. Johnson

Madrid: Valdemar, 2013

 

Realicé varias hazañas antes de escapar. Pero sentí hambre, porque un hombre no puede comer rabia ni cabelleras. Después de muchos días llegué a la factoría, pero no tenía nada con lo que comerciar. Necesitaba cepos, caballos, mantas, un arma y bienes para el canje. Encontré a un joven blanco en el fuerte que me las proporcionó. Tenía una señal en su rostro que parecía una mano. Él decía que su nombre era Caín.

 

Más alla de la frontera, en el oeste hay una tierra de promisión. Una tierra fertil, llena de riqueza, pero una tierra dura y difícil para aquellos que se atreven a entrar en ella. Miles de personas lo harán. Pero no estarán solos. Habitantes de otras culturas distintas a las suyas les esperan. Desde hace muchas generaciones se encuentran asentados allí. Dos mundos muy distintos frente a frente. El choque es inevitable.

Es Indian Country.

Mahlon Mitchell vivió en su juventud con los crows durante cinco años, los abandonó sin despedirse y regresó junto a ellos viejo y fracasado. Cualquiera que se nuestro juicio sobre Mahlon Mitchell debemos reconocer que era un hombre valiente. Tenía miedo de volver con los crows, pero de todos modos regresó y no es óbice para ello el que lo hiciera por desesperación. Jamas había tenido tanto miedo en su vida.

Eran seis los que formaban la partida que fue a buscar el poblado de Becerro Amarillo. El teniente Bradford llevaba consigo al sargento O'Hara y a tres soldados de caballería. Eso hacía cinco. El sexto era el  pelirrojo Mahlon Mitchell…

Indian Country es un conjunto de relatos ásperos, sobrios. Relatos breves, crueles en ocasiones. relatos de vida y muerte, de esperanza y de fracaso. Relatos de aventuras, relatos llenos de verdad, relatos del Oeste Americano.

Al observar lo que pasaba dentro de su mente, lo vio claro: este hombre tenía miedo. Este Ranson Foster. Pero nadie más lo sabe. Avanza y tiene miedo, pero no es un cobarde. Recuérdalo. Recuérdalo, Hallie.

Liberty Valance le dió la clave.

-¿Me andabas buscando? – le dijo entre dientes. Sonreía….

-Te debo algo y quiero pagar mi deuda – le respondió Ranse.

La mano de Liberty relampagueó con su arma. El revólver en la mano de Foster explotó, y con él todo su universo.

El hombre que mató a Liberty Valance dirigida por John Ford se estrenó en 1962. Un hombre llamado caballo protagonizada por Richard Harris lo hizó en 1970.  Como estas películas, otras muchas más, algunas de ellas consideradas obras maestras del género,  llevaron a la gran pantalla relatos del Oeste Americano publicados muchos de ellos en revistas como Argosy, Colliers y otras.

Son los relatos de Río Rojo, Raíces Profundas, Río Bravo, Centauros del Desierto…

Cine y literatura siempre juntos, inseparables, una vez mas.

Dorothy M. Johnson nació en la ciudad de McGregor, Iowa, en 1905 y murió en Montana en 1984. Como tantos otro, se inició en el periodismo, centrando su carrera en el western y convirtiéndose en una referencia del género.

Ningún hombre vivía en tierra india mucho tiempo si paraba en ella para buscar problemas…

 

Marcovaldo, Italo Calvino

Marcovaldo, Italo CalvinoMarcovaldo
Italo Calvino
Barcelona: Libros del zorro rojo, 2013
Traducción: Juan Ramón Masoliver

Ilustrado por Alejandro Sanna

Marcovaldo ovvero Le stagioni in cittá (Giulio Einaudi, 1963) 

 

Marcovaldo, obrero en una fábrica tan difusa como la ciudad en la que vive, es en realidad un soñador. Y como todos los soñadores es al mismo tiempo encantador y torpe, villano y poeta, adorable y pobre diablo. Busca, desde el corazón del cemento y las fábricas que ensucian el río, estar en contacto con la naturaleza. Marcovaldo se vuelve loco de contento si mientras espera en la cola del autobús divisa asomando entre dos adoquines el sombrero de una seta. Y será feliz sintiéndose el único en haberla descubierto, y recolectará más, y hará fiesta en casa con la familia y… olvidará preguntarse si eran comestibles. Marcovaldo, un adulto niño aún con la ilusión intacta, sin miedo a tropezarse, que mira alrededor de otra manera, descubriendo posibilidades contra pronóstico. Y leer sus aventuras divierte, sí, te traslada a una época de la vida en la que nada parecía imposible. Pero al mismo tiempo hace sentir compasión y contagia una melancolía que, como la niebla del invierno, va dulcemente cubriéndolo todo.

 

Ilustración de Alejandro Sanna

 

Tenía este Marcovaldo un ojo poco adecuado a la vida de la ciudad: carteles, semáforos, escaparates, rótulos luminosos, anuncios, por estudiados que estuvieran para atraer la atención, jamás detenían su mirada que parecía vagar por las arenas del desierto. En cambio, una hoja que amarilleara en una rama, una pluma que quedase enganchada en una teja, nunca se le pasaban por alto: no había tábano en el lomo de un caballo, taladro de carcoma en una mesa, pellejo de higo escachado en la acera que Marcovaldo no notase, y no hiciese objeto de cavilación, descubriendo las mudanzas de las estaciones, las apetencias de su ánimo y la miseria de su existencia.

 

Publicado por primera vez en 1963, el libro incluye veinte relatos, cada uno de ellos ambientado en una estación del año, cinco por cada una de ellas. Para saber más sobre esta edición de 2013 en la editorial Libros del Zorro Rojo se puede visitar aquí su web.

 

Italo Calvino en la Biblioteca de la UPM

 

Casa de muñecas, Patricia Esteban Erlés

Casa de muñecas, Patricia Esteban ErlésCasa de muñecas
Patricia Esteban Erlés
Ilustrado por Sara Morante
Madrid: Páginas de Espuma, 2012

Una colección de micorrelatos terroríficos donde los haya -en estas fechas de muertos y huesos de santo no le viene nada mal a la imaginación- es lo que propone Patricia Esteban Erlés en este libro/casa de muñecas que cuenta con una buena cantidad de ilustraciones de Sara Morante, sugerentemente perversas, en negros, grises y magenta (o como se dice en uno de los cuentos: rojo cicatriz).

Este libro/casa de muñecas está dividido en los capítulos/habitaciones que suele tener toda casa victoriana difuminada en nieblas y secretos antiguos que se precie, y en cada espacio, como si de los cajones de la cómoda de la abuela se tratasen, van los terrores correspondientes: muñecas fatales y killer barbies en el cuarto de juguetes, presencias en el armario del dormitorio, un monstruo en el desván de los monstruos, claro está, y fantasmas en… bueno, fantasmas por todas partes, como la vida misma.

Ilustración de Sara Morante

Microrrelatos bien ejecutados, terror sostenido o insostenible para caracteres sensibles, gusto por lo macabro, humor negro, niñas de porcelana y variedad de sorpresas que nos amargarán deliciosamente una tarde-noche de noviembre mientras una sopa saluda con sus dedos de humo y nos sorprende la cantidad de gente que está sentada ahora mismo en las sillas vacías junto a la mesa.

Dos entrevistas a las autoras, en El Mundo y en la revista Culturamas.

Patricia Esteban Erlés, por Sara MorantePatricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972) estudió Filología Hispánica. Obtuvo el Premio de Narración Breve de la Universidad de Zaragoza en 2007 con Manderley en venta y el XXII Premio de Narrativa Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal en 2008 con Abierto para fantoches.

Ha publicado libros de cuentos, Manderley en venta (2008), Abierto para fantoches (2008) y Azul ruso (2010). Y varios de sus cuentos han sido antologados en volúmenes temáticos  y diversas antologías.

Sara Morante, por Sara MoranteSara Morante (Torrelavega, 1976) estudió Artes Aplicadas en España y en Irlanda. Obtuvo el Premio Euskadi de ilustración 2012 por La flor roja de Vsévolod Garshín y el Premio Nacional de Arte Joven, categoría ilustración del Gobierno de Cantabria en el año 2008.

Además de Casa de muñecas, ha ilustrado los libros Diccionario de literatura para esnobs, de Fabrice Gaignault, Los zapatos rojos de H. C. Andersen, La flor roja de Vsévolod Garshín, Xingú de Edith Wharton, Señal de Raúl Vacas y Los Watson de Jane Austen.

El Ruletista, Mircea Cărtărescu

El Ruletista, Mircea CărtărescuEl Ruletista
Mircea Cărtărescu
Madrid: Impedimenta, 2010
Traducción: Marian Ochoa de Eribe

 

La ruleta rusa, esa apuesta que consiste en introducir una bala en el tambor de un revólver, hacerlo girar con determinación y pegarse un tiro en la cabeza. Si ésta no vuela hasta la pared y decora un desconchado, el jugador cobra el privilegio de sostener algo aún sobre los hombros (al menos hasta la próxima puja).

El ruletista de Cărtărescu se hace de oro contra toda estimación probabilística, salta la banca de la fama, pues después de arriesgar su vida en repetidas ocasiones a una sola bala, comienza a aumentar sin inmutarse el número de proyectiles en el cargador, hasta provocar que lo que hasta ese momento sucedía en el contexto de lacónicas reuniones de inframundo se convierta en un espectáculo de salón, donde un público caprichoso de sangre, excitado ante la cada vez más inminente danza de la muerte, eleva sus apuestas en medio de una atmósfera de colectivo éxtasis.

El jugador, pese a ganar siempre por una extraña determinación del destino, es un ser desafortunado, un portador de inmensa tristeza. Igual que el narrador de la historia, un octogenario que asomado a su propio precipicio está buscando, por medio de la palabra escrita, algo semejante a la inmortalidad.

Relato, pues, de tintes existencialistas, oscuro, de algún modo sobrecogedor, breve y certero, donde la vida y la muerte se burlan de sus perseguidores.

El Ruletista, editado por Impedimenta tanto de forma independiente como integrando el volumen de cuentos Nostalgia, es obra del rumano Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956), poeta, narrador y crítico literario rumano.

Estas dos entrevistas, realizadas por El País y la revista Jot Down, sirven para conocer mejor al autor.

 

Cuentos completos, Roald Dahl

Alfaguara acaba de publicar los Cuentos completos de Roald Dahl. Un autor que engancha porque domina como nadie el arte del suspense y el humor negro.

Roald Dahl

Esta colección deparará un montón de sorpresas para los que no lo hayan leído aún. Y unos cuantos relatos inéditos para quienes ya lo conozcan.

En nosóloténica ya reseñamos sus Relatos de lo inesperado.

Roald Dahl en la Biblioteca de la UPM

Ciudad, Clifford D. Simak

ciudadCiudad
Clifford D. Simak

Barcelona: Minotauro, 2002
Traducción: José Valdivieso

 

City (1952)

 

En Ciudad, a lo largo de ocho cuentos fuertemente entrelazados, se describe la odisea de la raza humana, las evoluciones, las mutaciones de sus últimos individuos, el fin del hombre (al menos como nosotros lo conocemos), y, al mismo tiempo, la evolución de sus herederos, los perros, que auxiliados por los robots que se construyen, se asoman a estas viejas narraciones con espíritu crítico (cada relato va precedido de un resumen que aglutina las teorías de sesudos perros en confrontación con las de sus rivales académicos), esforzándose por aclarar si en el origen de sus existencias gobernó una criatura tan improbable llamada hombre, o si estas páginas que han sobrevivido al paso del tiempo no son otra cosa que mitos más o menos confortables, ideales para entretener a los cachorros alrededor del fuego.

La primera pregunta, por supuesto, es la de si alguna vez ha existido una criatura llamada hombre. Por el momento, ante la ausencia de pruebas positivas, lo más razonable es opinar que no; que el hombre, tal como se lo presenta en la leyenda, es obra de la imaginación folklórica. El hombre debe de haber aparecido en los primeros días de la cultura perruna como un ser imaginario, un dios racial, invocado por los perros en los momentos de apuro, y al que recurrían cuando necesitaban ayuda.

 

cityTienen un peso importante en la narración los perfiles psicológicos de los diferentes habitantes del mundo (de los diferentes mundos). No solo está finamente trazado el modo de pensar y de sentir de los humanos en sus sucesivos estados evolutivos, también está cuidado el de los perros, el de los robots, el de los temibles mutantes (esos individuos otrora humanos que escogieron vivir y evolucionar aislados del grupo). Es gozoso a lo largo de la lectura toparse con alguna de estas pinceladas que van caracterizando poco a poco a cada raza.

Ciudad es una historia cargada de humanidad, de serenidad, de melancolía, de viajes al interior. Sencilla e inolvidable.

 

-No puedo volver -dijo Towser.

-Ni yo -dijo Fowler.

-Harían de mí otra vez un perro -dijo Towser.

-Y de mí un hombre -dijo Fowler.

 

simakClifford Donald Simak (Millville, Minneapolis, 1904-1988) obtuvo, entre otros, tres premios Hugo con El patio delantero, Estación de tránsito y La gruta de los ciervos danzarines. Por Ciudad le otorgaron el International Fantasy Award. Es uno de los grandes escritores de la época dorada de la ciencia ficción.

 

Clifford D. Simak en la Biblioteca UPM

 

Narrativa completa de Dorothy Parker

Dorothy Parker. Narrativa Completa.

Barcelona: Lumen, 2003

"Sí, ¿y queréis saber por qué estoy metida en este lío? Por irme a la cama a las diez de la noche, por eso. Significa la ruina. A-espacio-l-a-s-espacio-d-i-e-z: la ruina. Acostarse temprano y levantarse temprano, nada tiene de sano. Para prosperar, trasnochar. Si quieres buena fama, no te vayas temprano a la cama. A las diez de la noche, después de una tranquila velada de lectura. La lectura…he ahí una institución para ti."

Altas horas de la madrugada. The New Yorker, 19 de agosto de 1933

La ciudad del Nueva York de entreguerras es el escenario que utiliza Dorothy Parker para sus cuentos en los que disecciona una sociedad hipócrita y falsa. Ambientes aristocráticos, aparentes la mayoría de ellos, repletos de perdedores de cartera llena y alma vacía. Seres, hombres y mujeres, que deambulan por los mejores restaurantes, hoteles, cabarets en un intento patético de llenar su corazón de felicidad o de algo parecido que les haga olvidar su propia existencia vacía y superficial. Dorothy Parker actua en realidad como cronista de una sociedad enferma, hipócrita, llena de convencionalismos que la atrapa como una garra de la que es imposible liberarse.

"Esta es la última vez que miro el reloj. No volveré a hacerlo. Son la siete y diez. Él dijo que me llamaría a las cinco. "Te llamaré a las cinco, cariño". Creo que me llamó caríño al decirme eso. Casi estoy segura de que lo dijo entonces. sé que me ha llamado cariño dos veces, y la ocasión anterior fue cuando me dijo adiós." Adiós cariño" Estaba ocupado y no podía decirme gran cosa desde la oficina, pero me ha llamado cariño dos veces. No puede haberle importado que yo le llamara."

Una llamada telefonica. The Bookman, enero de 1928 

El instrumento para ello es el relato corto ágil, punzante,  satírico, divertido muchas veces y otras tantas triste pero siempre verdadero, siempre inteligente.  Y el medio donde reflejar esos cuentos las paginas de revistas como Vanity Fair, Vogue, Harper’s Bazaar The Bookman, entre otras y por encima de ellas The New Yorker.

"Ella no podía recordar el día en que empezó a beber. Nada cambió en la rutina de su vida. Los días eran como gotas de lluvia que se deslizan por el cristal de una ventana. Al cabo de seis meses de matrimonio, de un año, de tres años, un día era exactamente igual a otro."

Una rubia imponente. The Bookman, febrero de 1929

Dorothy Parker nació en Long Branch, Nueva Jersey en 1893.  Muy pronto empezó a escribir poemas y la revista Vanity Fair que había sido fundada  por el editor Condé Nast  un año antes le publico en 1914 un poema. Un año después, también en una revista de Nast, Vogue, empezo a colaborar. Será con una tercera revista del mismo editor New Yorker cuando se consagra.  Igualmente trabajo en Hollywood con el guión de A Star is Born película de William Welman de 1937. Activa políticamente, fue investigada por el FBI por sus ideas izquierdistas. Fundo la Liga Antinazi en Hollywood.   Murió en la ciudad de Nueva Cork en 1967.

 

 

 

 

 

 

 

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