Entre páginas

Aritmética, álgebra, química, mecánica, da igual lo que estés estudiando, las hojas en sucio son comunes a todas las asignaturas y a todos los tiempos.

A finales del siglo XIX el francés, el inglés y el alemán se disputaban ser el idioma de la ciencia. Ponerse con un problema de mecánica de “Traité de mécanique: statique et cinématique” de Louis Marius Arnal publicado en París hacia 1890 , requería coger una cuartilla y hacer la traducción a pluma.

Otro estudiante parece que empezó con fuerza desde el principio copiando las definiciones de axioma, proposición, teorema, principios e hipótesis, algunos de los términos que aparecen en el “Curso superior de aritmética y cálculos mercantiles” —un libro del alumno que debió de ser un top de préstamos en su momento porque está muy deteriorado por el uso con sus hojas despegadas de la encuadernación— de G.M. Bruño. Un autor prolífico y multimaterias. Y si no echa un vistazo a sus obras en Ingenio.

El truco es que G.M. Bruño no era uno, eran muchos. Los autores de la conocida editorial Bruño eran Hermanos de la Salle que ejercían labores docentes. Para todos los manuales de todas las materias la editorial —en origen francesa, Brunhes— decidió utilizar el nombre común G.M. Bruño, que es la castellanización de Gabriel Marie Brunhes, superior general de los hermanos de la Salle en Francia entre 1897 y 1913.

Más reciente parece la hoja arrancada de una libreta en el tomo II de Química Inorgánica del “Prontuario de Química usual moderna” de 1933 , libro que recién publicado llegaría como novedad a la biblioteca de la entonces Escuela del Trabajo de Madrid (1932-1939) ubicada en Alberto Aguilera, 25. Su autor Josep Baltà Rodríguez de Cela (1866-1937),

perito químico y mecánico por la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona, licenciado y doctorado en Ciencias Físicoquímicas, logró la cátedra de "química aplicada a las artes de la enseñanza de peritos mécanicos y químicos" en 1902 y desde 1904 fue profesor de "Análisis Químicos", "Electroquímica" y "Química general" con el grado de catedrático en la Escuela Industrial de Tarrasa de la que fue director desde 1908. Josep Baltà Rodríguez de Cela en Ingenio

Entre las páginas de “Lecciones de álgebra elemental y superior” de Charles Briot de 1880 estaba la última cuartilla amarilleada por el tiempo. En una caligrafía elegante a pluma, un nombre y una fecha:

Diego Navarro Fernández, Madrid 15-11-1949

Diego Navarro Fernández fue militante de la organización clandestina socialista en Sevilla. Finalizada la guerra civil fue detenido y condenado a 14 años de reclusión en Consejo de Guerra. Recorrió varios centros penitenciarios de España hasta que salió de la cárcel en libertad condicional en noviembre de 1948 

Te preguntarás que por qué damos por hecho que el autor de estos apuntes manuscritos es él. Bueno porque según la biografía que hemos encontrado, ese Diego militante republicado y encarcelado trabajó en Sevilla en la academia de Urbano Orad de la Torre , militar republicano que también estuvo en prisión hasta 1946 y que después fue profesor de matemáticas en su propia academia, “Academia Orad”. Quizás Diego estuviera en Madrid después de salir de la cárcel, estudiando, preparando clases o impartiéndolas hasta que se trasladó a Sevilla, su ciudad natal, donde comenzó a dar clases en la academia de otro compañero republicano.

El sello de portada nos dice que este libro fue adquirido en la Librería Internacional Romo y Füssel de la calle Alcalá, 5 de Madrid y tuvo que ser entre 1891 y 1904 porque después cambió de nombre a Librería Adrián Romo.

Al carecer de sellos institucionales es probable que este ejemplar llegara a nuestra biblioteca fruto de una donación. Aunque si esas huellas hablaran….

Share

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.