David Bowie. Blackstar.

David Bowie. Blackstar. Sony Records, 2016.

Blackstar_portadaBy the time I got to New York
I was living like a king
Then I used up all my money
I was looking for your ash
This way or no way
You know, I’ll be free
Just like that bluebird
Now ain’t that just like me?

De la canción “Lazarus”

Todavía impactada con la triste noticia de la muerte de David Bowie escucho su último disco publicado, Blackstar, que salió al mercado el  viernes 8 de enero. Bowie moría el 10.

Mucho se ha escrito en estos días sobre Bowie y su carrera artística. Horas y miles de páginas han ido llenando programas de radio y  televisión, periódicos, revistas  y es que David Bowie además de ser un inmenso artista, transgresor y genial, en su música y en su continua reinvención  era una “estrella”, con un gran carisma que conquistaba a todo el mundo.

En 1968 publicó el álbum Space Oddity, cuya canción de título homónimo contaba la historia del ficticio astronauta Major Tom y se convirtió en número 1 del Reino Unido. Vivió  a tope los años 70, de hecho decía que era un milagro que siguiera vivo después de todo lo que se había metido en su cuerpo.  Fue su etapa más creativa:  Hunky Dory, The Rise And The Fall Of Ziggy Stardust y Aladdin Sane

En los 80, Bowie, adorado por la crítica, alcanzó el estatus de mega estrella con el disco con toques de funk y blues Let’s Dance, una etapa de la que él luego renegaría. Justo en esa época es cuando yo lo empecé a seguir y pude escucharlo en el concierto que dio en 1990 en el Rockódromo de la Casa de Campo de Madrid. No lo olvidaré.

En 2003 tuvo un infarto que lo alejó de los escenarios y se tomó la vida con más calma. Diez años más tarde, en 2013, oficialmente recuperado y ya viviendo en Nueva York, protagonizó su regreso a las tiendas de discos con The Next Day, disco de carácter retrospectivo en su carrera (muy recomendable).

 En la clausura de los Juegos Olímpico de Londres de 2012 sonó su Heroes,  un tema perfecto para despedir a los atletas participantes, héroes por un día. Todos esperábamos verlo en ese acto pero no fue así. Y él seguía con su vida, con su mujer  y su hija en Nueva York. Ha muerto a los 68 años, de un cáncer contra el que luchaba desde hace 18 meses y del que muy pocos sabían algo.David Bowie_Blackstar

Su último disco, Blackstar es muy bueno. Para el que no conozca la discografía de Bowie no es recomendable empezar por este último trabajo pero para sus seguidores es una despedida en toda regla, es un disco triste pero contundente.

Se han publicado dos vídeos de este disco en los que el mismo Bowie es el protagonista, en ambos con los ojos vendados, inquietante, muy inquietante.

Especialmente impactante el  del tema Lazarus.  En él, Bowie representa su propia muerte. Se te pone un nudo en la garganta viéndolo. El otro vídeo Blackstar se puede interpretar como el juicio a su alma: ¿infierno/cielo? ¿Es el propio Bowie el astronauta del vídeo haciendo un guiño a su astronauta de Space Oddity? Ver los dos vídeos sabiendo que los hizo cuando ya estaba enfermo todavía acongoja más.

¡Hasta siempre, Bowie! Ya no podremos disfrutar de nuevas canciones pero es lo que tienen los grandes, siempre nos quedará tu música, tus vídeos y esa mirada tan especial con tus ojos de dos colores.Hasta siempre David Bowie

Campus Sur. La UPM en Vallecas. Exposición.

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Campus Sur. La UPM en Vallecas

Desde 1972, año en el que la Universidad Poliécnica de Madrid se instala en Vallecas, ha pasado mucho tiempo y las transformaciones en el espacio universitario han sido notables. La evolución del Campus, la creación de nuevos centros e instalaciones es el argumento central de esta exposición que se puede visitar en la Biblioteca de Campus Sur hasta el 29 de enero de 2016.

 

El vino de la soledad de Irène Némirovsky

El vino de la soledad.

Irène Némirovsky

Ediciones Salamandra

El silencio de aquella aletargada ciudad de provincias perdida en lo profundo de Rusia era pesado, hondo, de una tristeza aplastante, sólo roto ocasionalmente por algún coche que botaba por los resonantes adoquines del paseo…Nada. El silencio. Un roce de alas en los árboles. Una canción lejana en un camino campestre, interrumpida de golpe por una pelea, gritos, pisadas de botas de guardia, por alaridos de mujer borracha a la que arrastran a comisaría…De nuevo el silencio.

En esa asfixiante atmosfera de ciudad de provincias  viven los Karol. Vive Elena, la protagonista de esta historia. Su padre, Boris, es un hombre de negocios que está casi siempre fuera del hogar. Su madre, Bella, al que “ el cuidado de la casa y de su hija le horrorizaba” solo es feliz cuando está en Paris.  Es una mujer caprichosa que “nunca tuvo que trabajar y plegarse a las circunstancias”. Elena crece sola, sin cariño, sin amor, solo tiene el consuelo de su institutriz francesa, Mademoiselle Rose. En ella es donde únicamente encuentra lo que sus padres no le dan, amor; “no quería a nadie más en el mundo”.

La ausencia constante del padre y el desapego de su madre, su desprecio, convierten su vida en un sufrimiento, en una amargura; “a la hora de la cena le rodeaban rostros mentirosos”.

El odio a su madre empieza a germinar en su corazón.

Nunca había pronunciado claramente las dos sílabas de “mama”, que pasaban con dificultad entre sus labios apretados. Decia “mam”, con una especie de rápido gruñido que arrancaba a su alma con esfuerzo y un tenue y solapado dolor.

Elena va creciendo. La familia se traslada de ciudad en ciudad de acuerdo a los acontecimientos políticos, o de los éxitos económicos del padre. Y aparece Max. Entra en sus vidas. Se convierte en el amante de su madre. Ella lo adivina. Nada será igual.

Elena se marchó, preguntándose con angustia qué le traería aquel desconocido, si felicidad o desgracia, porque ya sabía que en adelante sería el verdadero dueño de su vida.

Decide vengarse de su madre a través de Max, enamorándolo, seduciéndolo y llegado el momento, despreciándolo. Y así conseguirá la libertad. Será dueña de su vida. La herida se cerrará.

Irene Nemirosky es la verdadera protagonista de esta novela. Ella es Elena Karol. El vino de la soledad es el reflejo de su propia vida. Su confesión. Hija de emigrantes rusos huidos de la revolución, Irene también creció con la desapego de su madre y la desatención de un padre ausente. La literatura fue su salvación.

El vino de la soledad fué publicada por primera vez en 1935.

Irene Nemirosky nació en Kiev en 1903 y murió en el campo de exterminio de Auschwitz en 1942.

Nemirosky en la Biblioteca UPM.

No temo a la vida -pensó-. No son más que años de aprendizaje. Han sido extraordinariamente duros, pero han templado mi valor y mi orgullo. Eso me pertenece, es mi inalienable riqueza.  Estoy sola, pero mi soledad es ávida y embriagadora….

…Se levantó y en ese instante, las nubes se abrieron. El cielo azul apareció entre las columnas del Arco del Triunfo e iluminó su camino.

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