Julio Llamazares. Distintas formas de mirar el agua

Distintas maneras_Llamazares Julio Llamazares. Distintas formas de mirar el agua. Ed. Alfaguara, 2015.

“La gente no sabe muchas veces lo que debajo del agua se oculta ni la historia que se borró para siempre con la demolición del último de los pueblos que aquí existieron. De ahí que algunos exclamen mientras lo contemplan: “¡Qué bonito!”. Y qué triste, añado yo”.

En 1968 se llenó el embalse del Porma y anegó los pueblos leoneses de Vegamián, Campillo, Ferreras, Quintanilla, Armada y Lodares. Los personajes de esta novela, Distintas formas de mirar el agua, proceden de Ferreras y fueron de los últimos en salir: como todos los vecinos, fueron realojados, muy lejos de allí, en la comarca palentina de Tierra de Campos, donde ese mismo año de 1968 se completó la desecación de la laguna de la Nava y se construyó uno de aquellos “pueblos de colonización”. Como dato curioso decir que este embalse   fue construido por el ingeniero y escritor madrileño Juan Benet (al que también reseñamos en NST).

Esta novela cuenta el último regreso de una familia a la vista del agua que cubrió sus tierras para arrojar allí las cenizas de quien fue marido, padre, suegro y abuelo de todos ellos, Domingo.

 Es interesante el planteamiento de la novela que encaja perfectamente con su título “distintas formas de ver el agua”. Esta es una obra coral que se va haciendo con la visión que cada miembro de esta familia tiene sobre ese pantano al que han ido para cumplir con la voluntad de Domingo. Esposa, hijos, nueras, yernos, nietos cuentan como recuerdan  la experiencia de marchar del pueblo a una nueva vida en la Laguna o lo qué les contaron sus parejas o padres y también van rememorando la figura del patriarca.

Durante los cuarenta y cinco años que han pasado desde el día en el que, con la casa a cuestas, abandonamos estas montañas camino de la llanura, Domingo nunca volvió a hablar del pueblo…

… y nunca quiso volver aunque decidió que sus cenizas reposaran para siempre en ese lugar del que nunca quiso irse. También se recoge la “mirada” de un turista al que el paisaje de esas aguas limpias y tranquilas le parece precioso, sin más. También ésa es otra forma de ver el agua.

El propio Llamazares es uno de esos niños que tuvo que dejar su pueblo, hundido bajo las aguas de un pantano. En aquel año, Julio Llamazares tenía nueve de edad, era hijo del maestro de Vegamián y fue de los primeros en abandonar la zona en pos del nuevo destino de su padre. Sabe de lo que habla y como siempre lo cuenta muy bien.Embalse de Pomar

Es una novela que habla fundamentalmente del desarraigo y de la nostalgia. Este es un terreno en el que se mueve muy cómodo Llamazares. Ya trató este tema en la “Lluvia amarilla” donde el que hablaba era último campesino que había vivido en el pueblo de Ainielle, en la comarca pirenaica del Sobrepuerto de Biescas.

Hay distintas formas de mirar el agua, depende de cada uno y de lo que busque. Siempre me lo dijo él. Él lo sabía todo del agua, y del aire, y de la tierra…La forma de mirar el agua me la enseñó él también.

Agustín (hijo)

Bonita novela que recomiendo. No dejéis de leer esta entrevista que el País Cultural hizo a Llamazares en febrero de 2015 para entenderla mejor.

Julio Llamazares en la Biblioteca UPM. En NST ya reseñamos otro libro de este autor, “El cielo de Madrid”.

Libros, estructuras y maquetas. Exposición en la Biblioteca de la ETSAM.

webMaderaLa Biblioteca de la E.T.S. de Arquitectura ha preparado la exposición: Libros, estructuras y maquetas,  reúne libros, dibujos, piezas originales de antiguas construcciones, y réplicas hechas a mano de tipologías estructurales, con las que el profesor Carlos Flores esboza cinco enseñanzas  compositivo-arquitectónicas que se pueden obtener de las estructuras de madera.

Se puede visitar hasta el mes de abril en la biblioteca de la ETSAM

Mas información

Georges La Tour. Exposición.

Georges La Tour (1593-1652). Exposición

Georges La Tour (1593-1652)

Exposición

Museo del Prado

del 23 de febrero al 12 de junio de 2016

La exposición que el Museo del Prado dedica a la obra de Georges La Tour  (1593-1652) es la oportunidad de conocer, por fin, a un artista misterioso. Nació en Lorena, fue contemporáneo de Cervantes y es uno de los pintores favoritos de los franceses, a la última exposición de sus obras organizada en París asistieron 600.000 personas.

La muestra que nos propone hasta junio el Prado es la más importante que se ha organizado nunca en España, y es difícil mejorarla, pues  se exponen treinta y un cuadros de los cuarenta que pintó el lorenés.

Sus trabajos más conocidos son los de la última etapa, la tenebrista. Escenas nocturnas en torno a la luz de una vela. Son  interiores íntimos e inquietantes, los rostros sobrios, dignos, personajes pensativos y silenciosos. El espectador entra  en estas escenas privadas y oscuras con gran emoción, traspasando las fronteras del tiempo.

El recién nacido. Georges La TourLas obras de la primera etapa también nos atrapan. Se interesa por los personajes de la calle; resultan familiares los mendigos, los ropones de los campesinos, los pillos y falsos ciegos que nos llevan a una realidad popular cercana, a las escenas de Ribera, Velázquez o Zurbarán.

La simplicidad de los personajes de la época tenebrista hace que los cuadros parezcan obras de un pintor moderno. Merece la pena acercarse a ver los preciosos cuadros de Georges La Tour, un gran pintor que más allá del tenebrismo tiene una personalidad enorme, una gran capacidad técnica y es uno de esos artistas que, como Vermeer, tienen un plus: el misterio.

Georges de La Tour en la Biblioteca UPM

Diario de un niño tonto, de Tono

Diario de un niño tonto. Tono

Temas de Hoy

Hoy estoy bastante contento porque he nacido. Confieso que ya tenía bastantes ganas de nacer pues mientras no se nace, no se es nada, y yo soy una persona con muchas aspiraciones…

Una de las primeras reglas de educación consiste en lavarse. Un niño bien educado debe lavarse, por lo menos, la cara. Otra regla de educación consiste en llevar casi siempre pañuelo. Las manos son también bastantes necesarias para expresar nuestra educación y, por lo tanto, es muy necesario llevar siempre manos. Los pies son menos necesarios, y podemos prescindir de ellos, ya que con  los pies no hacemos más que tonterías.

-¡Eres un estúpido y un ignorante y, si no aprendes los verbos, nunca sabrás que en el verbo hay tres 55personas!

-¿Y qué importancia puede tener una cosa en la que hay sólo tres personas?  Si el verbo fuera más interesante estaría lleno de gente… ¿Quiénes son esas tres personas?

– Esas tres personas son: yo, tú y él.

-¿Yo?…

-Sí, tú eres la segunda persona.

– Claro, y usted la primera. ¡Siempre tan egoísta!

¡Cuán dulce, hermoso y alegre fue el día de ayer!  Era el santo de mamá. Todos nos levantamos muy contentos y orondos y dimos saltos de más de un metro de altura para expresar nuestra alegría y nuestro regocijo. Papa corría como un loco por los pasillos y, subiéndose a las mesas, entonaba típicas canciones vascas y asturianas y sostenía fuentes y ensaladeras en sus típicas narices. Mama dijo que, por ser un día tan onomástico y tan señalado todos debíamos lavarnos la cara y las orejas y, al grito de ¡hurra!, corrimos como locos al cuarto de baño.

Antonio de Lara Gavilán, “Tono”, nació en Jaén en 1896. Murió en Madrid en 1978.

Autor teatral, colaborador en diversas revistas como Buen Humor, Mundo Gráfico y sobre todo La Ametralladora que fundó junto con Miguel Mihura. Engrosó las filas de la llamada la “Otra generación del 27” formada entre otros por Jardiel Poncela, Mihura y López Rubio.

Tono en la Biblioteca UPM

Icosaédrico Eco (in memoriam)

Cita de Umberto Eco

Icosaédrico Eco (In memoriam)

Un icosaedro es un poliedro de 20 caras. Esta es la metáfora que personalmente más me encaja para Umberto Eco, dada la multiplicidad de disciplinas, intereses y conocimientos con que nos sedujo.

Una personalidad multidimensional de estas características pone quizás en tela de juicio el refrán: el que mucho abarca, poco aprieta. En este caso, hay consenso abarcó y profundizó mucho, no fue simplemente un diletante.

Aunque en el icosaedro las caras son iguales, la percepción que tenemos de Umberto Eco está más sesgada hacia la novela: El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault, o los artículos periodísticos.

Yo me quedo con tres aspectos (caras): su vertiente académica como gran profesor (Cómo se hace una tesis),  su enfermiza bibliofilia (afirmaba que sólo un bobo pensaría que sólo los libros que se han leído están en una biblioteca particular), y con su sentencia (y libro) Traduttore, Traditore!.

icosaedro

Del primero recuerdo la enorme impresión que me produjo, a principio de los 90 del siglo pasado (cuando yo comenzaba mi tesis doctoral), su mente afilada, y tan bien organizada. El pertenece al ámbito de las humanidades (yo no) pero fue capaz de demostrarme cómo definir cualquier problema y el consecuente esqueleto del documento de tesis en minutos: si decidiera escribir sobre… Me lo pasé de cine.

Con el segundo aspecto relacionado con la bibliofilia, mi alma puritana se sintió herida, yo sí pensaba que sólo se debería disponer de lo leído, y comprendí entonces que una biblioteca no es una exhibición de intelectualidad, sino un oráculo al que consultar tus desvelos.

De su dimensión como semiólogo me quedo con su explicación de la sentencia Traduttore, Traditore!, pues si te ajustas a la letra puedes perder o lacerar el contenido, y si te ajustas al contenido la traducción es probablemente demasiado libre.

Una personalidad como la suya no se diluye ni desaparece fácilmente, ahora escuharemos su Eco desde sus libros.

He hablado de tres aspectos, ¿Qué pasa con los otros 17? la pelota está en vuestro campo.

cita de U.Eco

Umberto Eco en la Biblioteca UPM

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