¿Estamos de acuerdo? Un diálogo entre G.K. Chesterton y Bernard Shaw

Do We Agree? A debate between G.K. Chesterton and Bernard Shaw¿Estamos de acuerdo?

Un diálogo entre Bernard Shaw y G. K. Chesterton en 1923

Sevilla : Renacimiento, 2010

9 euros, 67 páginas.

¿Deseas leer algo diferente?

Anímate. Lo que viene a continuación es un extracto referido a la opinión de Chesterton.

Cuando se dice que los medios de producción deberían pertenecer a la comunidad ¿que  quiere decir? Yo no creo en la comunidad en el sentido de ese Estado que posee y gobierna, de esa cosa que emite sellos y proporciona policía. Eso no es exactamente lo mismo que lo que denominamos comunes.

En los vastos sistemas centralizados por muy justo y razonablemente controlados que sean, de modo indirecto, por elaboradas maquinarias oficiales, quienes gobiernan son sólo unos pocos en realidad. Esto podría ser bueno o malo, pero, no implica que sea el pueblo el que ejerza directamente el control.

Los distributistas decimos que debería haber en el mundo una gran masa de poderes y puntos de resistencia diseminados que permitiera a la gran masa de los comunes resistir a la tiranía. Algunos proponen la distribución de la riqueza, nosotros proponemos la distribucion del poder.

El texto original en inglés está disponible aquí.

George Bernard Shaw en la Biblioteca UPM

G.K. Chesterton en la Biblioteca UPM

Lee, Harper: Matar a un ruiseñor

Harper Lee. Matar a un ruiseñor.

“Uno no comprende realmente a una persona hasta que no se mete en su piel y camina dentro de ella”.
Se conmemoran los 50 años de la publicación de esta novela, considerada un clásico contemporáneo y con el que su autora, Harper Lee, gano el Premio Pulitzer en 1961.
La novela se desarrolla en los años de la Gran Depresión, en una ciudad sureña de los Estados Unidos, Maycomb. Un hombre negro es acusado de violar a una mujer blanca. Pese a no existir pruebas el hombre es inculpado y nadie quiere defenderlo. Sólo una persona, el abogado Atticus Finch asumirá su defensa y se enfrentará a las críticas de su comunidad e incluso al odio de algunos.
Es la voz de Scout, una niña de 9 años e hija del abogado la que nos cuenta lo que ocurrió ese verano, uno de los más calurosos que recuerda, en su ciudad.
Las aventuras de Scout, su hermano Jim y un amigo, Dill para descubrir a un misteriosos vecino que nunca sale de casa se entremezclan con el mundo de los mayores y todo lo que rodea al juicio.
Los niños no entienden mucho lo que pasa y la razón por la que su padre defiende a “negros y canallas” contra la opinión de la mayoría del pueblo. Pero como le dice Finch a su hija: “La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno”.
Mezcla de ficción y recuerdos de infancia (Scut es el alter ego de Harper Lee), Matar un ruiseñor está profundamente relacionada con un tiempo y un espacio, sin el cual no puede entenderse. 50 aniversario_Matar a un ruiseñorLa novela se publica en 1960, en los años de la lucha en Estados Unidos por los derechos civiles para los afroamericanos, con Martin Luther King a la cabeza.
Después de leer este libro desearías ser o al menos tener cerca a un “Atticus Finch”, la imagen misma de la integridad. Esa persona que siempre hace lo que debe cuando debe, sin importar las consecuencias.
Como curiosidad decir que el personaje de Dill, ese niño que ha venido a pasar las vacaciones a casa de su tía está inspirado en Truman Capote, amigo de la infancia de la autora. De hecho Harper Lee acompañó a Capote en 1959 a Holcolm (Kansas) para investigar la matanza de la familia Clutter, viaje del que surgiría otra obra maestra de la literatura estadounidense, A sangre fría.
Nelle Harper Lee (Alabama, 1926) publicó este libro en 1960, cuando tenía 34 años. Fue un éxito inmediato (hasta ahora se han vendido más de treinta millones de ejemplares) y al año siguiente ganó el Premio Pulitzer.
Cuando se publicó la novela, Harper Lee concedió algunas entrevistas, pero al poco tiempo decidió huir de los homenajes y de la fama. Vive tranquila entre su ciudad natal, Monroeville (Alabama) y Nueva York. De vez en cuando, aparece para recoger algún premio, tímida y cariñosa a la vez con sus lectores. Ésta ha sido su único libro publicado.
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Harper Lee con Gregory Peck durante el rodaje de la película.

No se puede hablar de este novela sin recordar la maravillosa película de Robert Mulligan, estrenada en 1962, en la que Gregory Peck encarna al incorruptible abogado Atticus Finch, que mereció uno de los tres Oscar de la película, con una interpretación inolvidable.Cartel de la película Matar a un ruiseñor
Matar un ruiseñor es un alegato contra el racismo y los prejuicios, un libro a favor de la tolerancia y la convivencia.
Harper Lee en la Biblioteca UPM

Gus, Christophe Blain

Cubierta de Gus, Christophe Blain (Nathalie)

Gus. Christophe Blain
Barcelona: Norma Editorial
Guión y dibujos: Christophe Blain
Color: Walter

¿Qué hay en el mundo que haga vibrar a tres fieros forajidos del lejano oeste americano? ¿Una sabrosa diligencia? ¿Acaso un bellísimo tren fácil de asaltar? ¿Un banco con las arcas atiborradas de lingotes de oro…? Pues sí. Y no. Porque por encima de tales deleites lo que verdaderamente guía el destino de estos entrañables bandidos es la irresistible, adictiva, dichosa y dolorosa atracción por las mujeres. Este comic nos habla de corazones rotos, de embriagadoras pelirrojas, de noches que confunden, de enamoramientos imprevistos, de esposas con niños que esperan. Y de El Dorado, la mítica ciudad famosa por sus saloones y por las complacientes criaturas que los amenizan.

Un comic de narración ágil, desenfadado, divertido y tierno al tiempo que hondo y brutal, de historias cortas que se entrelazan, dotado de un dibujo dinámico y expresivo que transmite a la perfección los sentimientos de estos distraídos héroes (o villanos).Cubierta de Gus, Christophe Blain (Bandido guapo)

Hasta el momento hay disponibles tres entregas:

– En el número uno (“Nathalie“) conoceremos a los tres inseparables amigos, protagonistas de la serie, Gus, Gratt y Clem. Les acompañaremos en diversos “golpes” y aventuras y pasaremos la noche en El Dorado. Todo ello impregnado, de manera sutil pero significativa, por el amor de Gus hacia la esquiva Nathalie.

– La segunda entrega (“Bandido guapo“), es para Clem, quien aburrido de su vida de casado y padre de una niña, se deja arrastrar por una relación pasional con una misteriosa pelirroja… que colecciona fotografías de sus amantes. El sentimiento de culpa le perseguirá por toda la historieta más implacablemente que la justicia.

Cubierta de Gus, Christophe Blain (Ernest)

– En la tercera (“Ernest“), el narigudo Gus -que se ha visto impedido de atracar un banco por haberse enamorado inoportunamente de la cajera- se separa de sus amigos y emprende una nueva vida como jugador de póker y guardaespaldas. Será contratado para defender a unos granjeros en un pequeño pueblo y, cómo no, allí volverá a caer en las garras del amor.

Qué más  añadir. Gus es una manera diferente de disfrutar una de vaqueros.

Para el que quiera conocer un poco más de Christophe Blain aquí os dejo una jugosa entrevista, publicada en el blog “Con C de arte“.

The Time Machine: la máquina del tiempo de H. G. Wells

The time machine - cover
WELLS, H. G.: The time machine.

London : Penguin, 2005.

WELLS, H. G.: La máquina del tiempo.

Madrid : Anaya, 2009.

"La Humanidad había sido fuerte, enérgica e inteligente, y había utilizado su abundante vitalidad para modificar las condiciones bajo las cuales vivía. Y ahora llegaba la reacción de aquellas condiciones cambiadas."

 

Europa, finales del siglo XIX. Hace ya mucho que la primera Revolución industrial demostró sus efectos ambivalentes. Y la segunda  está ahora en marcha: alumbrado eléctrico, telecomunicaciones, química, automoción, aviación… Todo parece posible y al mismo tiempo extrañamente inquietante. Los avances de la biología y de la física fulminan el antropocentrismo y amenazan no ya a los creencias tradicionales sino incluso a la ciencia clásica ilustrada de inspiración newtoniana. El Imperio Británico está en su zenit como potencia mundial. Aparentemente los grandes Estados han aparcado por el momento sus diferencias más agudas para repartirse el suculento botín colonial. En su seno las clases dirigentes se han vuelto muy conservadoras, espantadas por el auge del socialismo, el feminismo y la resistencia de los pueblos exóticos.

la-maquina-del-tiempo-cubierta1En consecuencia muchos creadores se vuelven con nostalgia hacia un Medievo y una Antigüedad clásica a menudo idealizadas y deformadas.   Otros hacen una lectura sesgada de Darwin que les lleva a la seducción del irracionalismo y al culto al instinto, incubando en buena medida las futuras hecatombes del siglo XX. Herbert George Wells es de otra pasta y agarra el toro por los cuernos. En un tiempo record y partiendo de la tradición literaria utópica, destila un conjunto narrativo que sienta los cimientos de la ciencia-ficción contemporánea tomando el relevo de un meritorio Verne más relacionado con la anterior fase histórica de la máquina de vapor. Wells llevará a la ficción la manipulación biológica y el desafío del espacio y la exploración extraterrestres, entre otros asuntos. Pero arranca en el Londres victoriano con un relato prospectivo en torno a la relatividad de las constantes físicas: La Máquina del tiempo. Fue publicado en principio en forma de serial, al modo decimonónico. Y tuvo la virtud, como otras obras de su autor, de sembrar la semilla del pensamiento social, filosófico y científico en el imaginario popular de la incipiente sociedad de masas. De tal modo que a día de hoy resulta una tarea inabarcable glosar las innumerables versiones, obras inspiradas, películas de cine y televisión, etc., deudoras de esta novelita aparecida en 1895.

Es un libro de corta extensión, variable según las ediciones. Si es posible leedlo en lengua original pues la traducción publicada por Anaya y Alianza es más bien modesta. Bienvenidos a la "cuarta dimensión".

Obras de H. G. Wells disponibles en: Bibliotecas de la UPM.

Lo que hemos comido. Josep Pla

Cubierta de Lo que hemos comido, Josep PlaJosep Pla
Lo que hemos comido
Destino
2006

Josep Pla no comía mucho, no sabía cocinar, no era un gastrónomo ni era un gourmet, pero tenía un paladar fino. Le gustaban las comidas con amigos y uno de ellos, el historiador Vicens Vives, le pidió que escribiera sobre el tema  para enseñar a la gente a comer.

No le interesaba la cocina trascendente y sofisticada pero sabía que una buena comida podía traspasar los límites del olfato y del gusto llegando al espíritu.

Era defensor acérrimo de las sopas y se lamentaba a menudo de que el repertorio español fuera, a diferencia de lo que ocurre en centroeuropa, tan corto en cremas y en purés. Sus opiniones eran rotundas y categóricas, mientras le parecían de categoría dos salsas muy utilizadas por la cocina española: la mayonesa y el alioli, decía con rotundidad que tanto la frecuente salsa de tomate como el mal uso y abuso del zumo del limón son capaces de estropearlo todo.

Josep Pla retratado por Joan Martí Aragonés

Por comer bien entendía: saber lo que se come, valorar en qué momento del año se come (productos de estación) y cómo está guisado.

Le gustaba la cocina con memoria, la tradición, base de cualquier evolución. Hoy que los cocineros españoles están considerados como los mejores del mundo, lo que prima como valor en los fogones es la innovación, la creatividad, que en su máximo extremo llega a la cocina espectáculo que pretende sorprender al comensal.

Seamos leales a algo por una vez en la vida. Que los guisantes sigan siendo guisantes.

Que Pla sabía lo que comía y cómo se tenía que comer, queda más que demostrado al comprobar que sus dos reglas de oro son hoy los pilares de la cocina de los grandes chefs con muchas estrellas Michelín. La lealtad y respeto por los productos de la tierra, cocina de proximidad y respetar el sentido del tiempo, de temporada.

Al regresar de un largo viaje y reencontrarse con una simple sopa de pescado desaparece su habitual cinismo y la emoción le hace llorar.

Nadie sabe qué será el futuro y nadie puede saberlo. Lo único que sabemos a ciencia cierta es que desde que todo el mundo se ocupa del futuro no se puede comer una tortilla decente.

Ojo, este no es un libro de recetas sino la recopilación de 56 artículos escritos por Josep Pla sobre diversos temas relacionados con la comida.

¿De postre? El flan de huevo. Casi siempre de dos en dos.

Josep Pla en la Biblioteca UPM

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