La otra Venecia. Predrag Matvejević

Cubierta de La otra Venecia, Predrag MatvejevicLa otra Venecia
Predrag Matvejević
Valencia: Pre-textos, 2004
Título original: Druga Venecija

Traducción: Luisa Fernanda Garrido Ramos, Tihomir Pistelek

Tal vez con las ciudades pasa que si las conocemos usando la consabida guía de viajes pródiga en monumentos, edificios históricos, restaurantes, atracciones que no te puedes perder, quizás nos perdamos algo, un perfil poco evidente, una geografía interior a la que se accede solo desde un punto de vista determinado.

Desde el gusto por el pequeño detalle significativo, poético, preñado de relaciones y significado, Predrag Matvejević nos descubre dentro de la archiconocida Venecia una Venecia fascinante que habita a la sombra de la otra, como una gemela poco perceptible, un poco huída de la realidad pero al mismo tiempo asentada su corporeidad en manuscritos, testimonios, restos de esculturas, ocupando el mismo espacio (si acaso unos milímetros más allá), dibujada en los mismos planos y mapas.

Cubierta de Druga Venecija, Predrag MatvejevicLas páginas de esta otra Venecia me han hecho por momentos sentir la reverencia ante el prodigio de lo inesperado del mismo modo que le ocurre a Kublai Kan al escuchar a través de Marco Polo el relato de las ciudades invisibles de Italo Calvino. Todo es extraordinario si lo sabes mirar, si una brizna de hierba entre las piedras de una iglesia cuenta una historia, qué no dirán los puentes con su silencio, los inaccesibles jardines, los caminos del pan, los cumplidos barberos, ese viejo, casi ciego, que recita a poetas desconocidos.

Hay que visitar la otra Venecia, bailar con su fantasma, perderse en ella mientras ella también desaparece:

Desaparecen las palabras, se pierden los nombres, nadie se preocupa de las pequeñas plantas que se marchitan en las paredes, las “esculturas errantes” se desmoronan en las fachadas, cada vez hay menos jardines junto a los palacios, más oscuridad en los pozos que agua, menos pátina que herrumbre, ni siquiera los crepúsculos son como antaño, y los vientos de cuando en cuando cambian de dirección…

…Venecia y la otra Venecia, pese a todo, perduran una al lado de la otra, una en la otra, aunque solo sea en la memoria o en la fantasía.

Azúcar y abolición / Raúl Cepero Bonilla

Raúl Cepero Bonilla:
Azúcar y abolición.

Prólogo de Jordi Maluquer de Motes.

Barcelona : Crítica, 1976.

Los políticos españoles pronto aprendieron que los hacendados necesitaban del poder metropolitano para defender sus intereses de las amenazas abolicionistas, y, cuando notaban en la clase de los hacendados una actitud favorable a las ideas revolucionarias, amenazaban con abolir la esclavitud y como por ensalmo se desvanecían esos coqueteos de los hacendados con la revolución. (p. 45)

Hay ciertas realidades incómodas sobre las que las sociedades suelen pasar de puntillas, bien ignorándolas, negándolas o atribuyéndoselas exclusivamente a sus vecinos. Pasa con el nacionalismo de los otros, nada que ver con nuestro siempre virtuoso patriotismo. Y con el esclavismo y el racismo, antipáticos e infamantes. Tanto es así que poca conciencia existe en la España de nuestros días sobre el hecho de haber sido uno de los últimos estados llamados occidentales en abolir la esclavitud, que duró hasta 1880; así como de que el asunto estuvo íntimamente ligado al mantenimiento y pérdida final del imperio ultramarino, el batacazo de 1898 y sus consecuencias para un convulso siglo XX. De hecho en nuestras coordenadas vitales somos contemporáneos de hijos y nietos de quienes fueron esclavos a todos los efectos en territorio español, a la vuelta de la esquina en tiempo histórico.  
La lectura propuesta aporta una perspectiva desde Cuba. Antes de convertirse en protagonista de la Revolución de 1959, Raúl Cepero Bonilla había sido un incipiente historiador cuyo ensayo Azúcar y abolición (1948) se constituye en clásico de la historiografía cubana sobre el siglo XIX. El libro fue escrito en época bien significativa: institucionalización jurídica del apartheid en Sudáfrica; independencias de las enormes India e Indonesia que marcan el comienzo de la descolonización de postguerra en el llamado Tercer Mundo; comienzo de la Guerra Fría; inminente Revolución china. En 1976 fue publicado en España con una de aquella soberbias cubiertas de Alberto Corazón. La obra tiene la solera de los buenos estudios de historia sociopolítica: conocimiento y uso de las fuentes, análisis sociológico y perspectiva global. Para el asunto en cuestión, un escenario internacional con cuatro protagonistas básicos: la fragmentada sociedad cubana, la metrópoli española, la potencia mundial en ejercicio (Gran Bretaña), y unos dinámicos y expansivos Estados Unidos de América. Y en el centro y como piedra de discordia, el azúcar. Un bien de consumo continuo y asentado, que a la sazón experimentaba cambios en su propia materia prima de procedencia (remolacha versus caña) y en sus procesos industriales de obtención y refinado. 
A día de hoy aun somos deudores de una visión histórica general del esclavismo y de la abolición más bien limitada a su aspecto moral, en buena medida debido a la influencia de innumerables productos mediáticos de mayor o menor enjundia. Antes bien, como otras atrocidades propias de nuestros días, el esclavismo contemporáneo es cuestión de intereses sociales: Azúcar y abolición, aunque circunscrito al marco hispanoantillano, es un buen instrumento para iniciarse en este tema, y más ampliamente en la cuestión racial en el mundo hispánico, que obviamente no debería permanecer en penumbra ni un minuto más.  

El reglamento de libertos llegó hasta negarle al “patrocinado” la obtención de un jornal o salario. El esclavo, que ahora se llamaba “liberto”, tenía la obligación forzosa de trabajar para sus dueños, pero éstos no tenían más obligación que alimentarlo y vestirlo, es decir, ponerlo en condiciones de rendir la faena diaria. La revolución seguía coqueteando con la clase esclavista, pero ésta prefería el sometimiento a la metrópoli, que no alteraba la tranquilidad en los ingenios y las dotaciones. (p. 136)

Para saber más sobre la esclavitud: en Bibliotecas UPM.

 

La creación del patriarcado / Gerda Lerner

Gerda Lerner:
La creación del patriarcado (traducción de Mònica Tusell). Pamplona : Katakrak, 2017.

The Creation of Patriarchy. Oxford University Press, 1987.

 

La Historia de las mujeres es indispensable y básica para lograr la emancipacion de la mujer. Esta es la convicción a la que he llegado, basándome en la teoría y en la prácica, después de veinticinco años de estudiar, escribir y enseñar Historia de las mujeres, El argumento teórico se tratará ampliamente en este libro; el argumento práctico nace de la observación de los fuertes cambios de conciencia que experimentan las estudiantes de Historia de las mujeres. Ésta transforma sus vidas. Incluso un breve contacto con las experiencias de las mujeres del pasado, como el de un cursillo de dos semanas o un seminario, ejerce un profundo efecto psicológico entre las participantes. (Introducción)  

¿Cómo es posible que nuestras vidas individuales estén tan determinadas por los roles culturales dominantes? ¿Por qué es un camino difícil aun para muchas personas la salida de este encarrilamiento, la libertad de género en suma? ¿Cómo explicar la violencia asociada y la ira liberticida en torno a este asunto? ¿Confusión ante controversias en curso sobre prostitución, gestación..? Quizás la discusión ética en abstracto no baste y haya que volver la mirada a la Historia. Ese es el objetivo de La creación del patriarcado, publicada en su día en español por Editorial Crítica y reeditada por Katakrak en 2017. Para escudriñar los orígenes de esta persistente concepción del cosmos, la autora enfoca el presente desde la Historia antigua de Mesopotamia, el Próximo Oriente y una Grecia clásica despojada de clichés románticos. No es que el patriarcalismo sea exclusivo de sus herederos llamados hoy día "occidentales", pero sí que podemos ver aquella región -el "puente del mundo" que diría John M. Hobson- como la cuna de cosmogonías patriarcales por excelencia, de las que el extendido monoteísmo posterior -sucesiva y acumulativamente judío, cristiano, musulmán- es claro deudor en tantos de sus elementos. Esa filiación entre sociedades protohistóricas y mundo actual no por remota resulta menos decisiva, elaboración bíblica mediante. Otra perspectiva de interés es la de una obra de Historia del derecho, considerando la relevancia otorgada a fuentes escritas directamente de carácter jurídico o que se refieren a ese ámbito.

   
La creación del patriarcado es un libro con vocación de clásico, poderoso, iluminador  y emocionante. No porque sea especialmente muy narrativo sino por cuanto nos emplaza ante el reto de los humanos por su supervivencia desde épocas lejanas y a cuya superación de peor o mejor manera debemos nuestra existencia. Una muestra de cómo la investigación histórica no mejora ya la conciencia y situación de género sino en conjunto las de especie ofreciendo una visión verdaderamente nueva. Una obra que desentraña la actualidad remontándose a sus raíces antiguas, mostrando la estrecha relación originaria entre la desigualdad social de género, las diferencias de clase y el surgimiento de la esclavitud, así como la importancia del factor tecnológico: agricultura neolítica y metalurgia. 


El aparato crítico deja entrever cómo Lerner se benefició de su multilingüismo y en particular del conocimiento del alemán, que era su lengua originaria y vehículo principalisimo de la investigación filológica y arqueológica sobre Mesopotamia. El volumen se remata con ilustraciones comentadas, apéndice de definiciones de conceptos y una suculenta bibliografía.


Para saber más: www.gerdalerner.com

Hemos visto que las explicaciones sobre el poder de engendrar han pasado de la diosa-madre como principio único de fertilidad universal a la diosa-madre a quien dioses o reyes humanos acompañan para que sea fértil; y luego al concepto de un poder de creación simbólico expresado primero en "el nombre" y más tarde en "el espíritu creador". También hemos presenciado el cambio experimentado en el panteón de dioses, desde la todopoderosa diosa-madre al omnipotente dios de la tormenta, cuya consorte es una versión domesticada de la diosa de la fertilidad. Al panteón de dioses solo le queda verse reemplazado por un único poderoso dios masculino y que ese dios incorpore el principio del poder de engendramiento en su doble vertiente. Esta transformación, que se da de muchas maneras distintas en culturas diferentes, en el caso de la civilización occidental se produce en el Libro del Génesis. (La alianza)

Cuaderno de faros. Jazmina Barrera

Cubierta de Cuaderno de faros, Jazmina BarreraCuaderno de faros
Jazmina Barrera
Logroño : Pepitas de calabaza, 2019

En su Cuaderno de faros Jazmina Barrera plasma la fascinación y el atractivo que los faros ejercen sobre su sensibilidad. Y consigue trasladarlo muy pronto al lector, como no puede ser de otra manera a poco que éste empieza a reflexionar de su mano acerca de esas construcciones levantadas al límite de la tierra firme y que vigilan el océano indescifrable.

El libro está dividido en seis viajes a faros situados en lugares del mundo muy lejanos entre sí. En cada capítulo, la autora, valiéndose de pequeños ensayos o breves artículos, va juntando una colección de detalles, de experiencias, de emociones y de pensamientos, pero también de historias y de mitologías, valiéndose de una extensa documentación y de múltiples referencias literarias.

Si de entre todo lo que reúne Jazmina Barrera tuviera que elegir dos o tres elementos, me quedaría sin dudarlo con la tierna historia del faro de Jeffrey’s Hook en Manhattan (The Little Red Lighthouse), pero también con las variadas referencias literarias que recoge (que van nada menos que desde Virginia Woolf hasta uno de los relatos fantásticos de Ray Bradbury). Y, sin duda, me quedaría con el capítulo que define a los faros como seres a medio camino entre la civilización y la naturaleza (entre la utilidad y la necesidad de darles un nombre), que me traslada feliz –y libremente– a uno de los poemas que Andrés García Cerdán recoge en su último libro “Defensa de las excepciones”, en el que los guerreros comanches son de algún modo también los prados, su caballo y la flecha.

El faro mira y busca, como mira el humano, como un humano de piedra. La primera vez que estuve frente a un faro sentí como Michelet, que “la posición de guardián de los mares, de velador constante, hace del faro una persona.”

Formar una colección como esta, tan honda y llena de reflexión puede llevar a su autor demasiado lejos en el viaje al centro de uno mismo. Para Jasmina Barrera ciertas colecciones deben permanecer inconclusas (porque cuando se colecciona hay que acotar, si no se quiere recolectar el mundo entero). Así queda, pues, esta bella, inspiradora y fragmentaria colección de faros.

Microcosmos / Claudio Magris

Claudio Magris: Microcosmos.

Ed. Anagrama, 1999- (trad. castellana de J. A. González Sainz)

Título original: Microcosmi. Garzanti, 1997-

 Sobre los islotes se asoman las barracas, la secular construcción lagunar que hacía las veces de casa y de almacén para la pesca, hecha de madera y de mimbres, con la puerta hacia poniente, el suelo de barro, el hogar, fughèr, en el centro y el jergón relleno de algas secas. Todavía queda alguna barraca, incluso bastantes; de algunas sobresalen las antenas de la televisión, otras están rehechas o transformadas. En Porto Buso, donde termina la laguna de Grado, ya no quedan, porque en la época de la guerra de Abisinia un jerifalte, de paso por aquí, observó que era indigno ir a civilizar África y tolerar chozas abisinias en nuestra propia casa y las mandó derribar, sustituyéndolas por pequeñas casas de piedra.  (p. 70)

Claudio Magris es un escritor erudito con un instinto especial para los grandes ámbitos culturales como la cuenca danubiana o el Mar Adriático, escenarios sobre los que el fin de la Guerra Fría le ha permitido lanzar una mirada renovada. Su atalaya de observación es privilegiada: su Trieste natal y la región de Friuli de sus orígenes familiares, punto de contacto y transición entre Centroeuropa y el Mediterráneo, entre Italia y la península balcánica.

De entrada, atención al plural del título original italiano: Microcosmi, o sea múltiples Microcosmos.  Este libro solo de refilón puede ser considerado “de viajes” sin más. Magris va de un escenario a otro, pero para penetrar en la intrahistoria de lugares y personajes tan recónditos como imprescindibles. De tal modo que el desplazamiento parece en realidad el vehículo de la reflexión concentrada. En la receta de Microcosmos caben también el ensayo, la crítica e historia literarias, y la historia social. Su aguda inteligencia y su dominio absoluto del lenguaje permiten a Magris desplegar toda una poética humanista de la Historia, bien emparentada con aquellas otras, respectivamente espacial y geográfica, que nos enseñan Bachelard y Onfray. Elegía del Adriático, ese brazo del Mediterráneo con pinceladas norteñas y orientales, teatro de la magnética cultura veneciana. Testimonio de otros rincones fronterizos: Piamonte, Tirol. Observaciones recatadas pero precisas de pequeños territorios de los que Magris extrae matices y descifra significados trascendentes que les confieren –y a él mismo como creador- un alcance cuando menos continental. Un libro lleno de buenas pistas literarias, incesantemente hipertextual en su esencia. Confieso que Microcosmos me parece un Magris en estado de gracia: aunque había leído algunos otros textos suyos, ninguno me conquistó como este; nuevo reconocimiento a nuestra compañera María José Rodulfo que me sugirió su lectura.

Un último aviso: en la traducción que manejamos –muy buena por lo demás-, muchos topónimos se mantienen en su forma italiana y no en la eslava como son comúnmente usados por los hispanohablantes hoy día; así Cattaro es Kotor, Fiume es Rijeka, Spalato es Split, etc. No hay indicaciones sobre esto más allá de las muy ocasionales del autor, debidas al contenido de la obra propiamente dicho.

La corrección lingüística es la premisa de la claridad moral y de la honestidad. Muchas fullerías y graves prevaricaciones nacen cuando se hacen chapuzas con la gramática y la sintaxis y se pone el sujeto en acusativo o el complemento directo en nominativo, enredándolo todo y confundiendo los papeles de las víctimas y los culpables, alterando el orden de las cosas y atribuyendo eventos a causas o a promotores distintos de los reales, aboliendo distinciones y jerarquías en una engañosa montonera de conceptos y sentimientos, deformando la verdad. (p. 131).

Claudio Magris en: Biblioteca UPM.
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